Hábitos de éxito

En múltiples encuentros anteriores hemos descrito al EGO, sus funciones, origen, límites, los peligros que conlleva, etc.
Por tanto, ya conocemos acerca de las herramientas activas y la pasiva del EGO ante la sensación de impotencia, a lo que éstas llevan, los mecanismos que se disparan, los hábitos que se forman, etc. Hemos brindado numerosas alternativas al dominio del EGO, describimos otras maneras de accionar, señalamos que no hay un destino cruel fijo en esto, entre otras enseñanzas.

A veces pudiera parecer que reiteramos sin aportar nada nuevo, en otras vamos dejando más pistas del tema que finalmente conlleva un mejor conocimiento de sí mismo, del prójimo, de las relaciones que se tejen entre personas y sociedades, lo que posibilitaría una vida de mayor plenitud, bendición y trascendencia.
Tenemos la convicción de que no repetimos para aburrir, o por no tener otra cosa que brindar al amable lector, sino que cada ocasión tiene más datos, nuevas piezas para descubrir el rompecabezas y llevar a la senda de la vida correcta. Tal vez lo hacemos con mayor o menor destreza, no lo podemos evaluar, pero la mesa está servida con lo que consideramos buen alimento multidimensional. Si hay algo que sirve para llevar una vida de Luz, espiritual, seguramente que es el aprendizaje y aplicación de estos temas.

Un buen amigo, que estaba estudiando este texto, me preguntó al respecto: “¿Ante esa sensación, la persona tiene el poder de elegir como reaccionar, hasta revertir el hábito?”.
Estuvimos conversando un rato sobre esto, ampliando el conocimiento teórico pero especialmente el llevar a la práctica lo estudiado. Lo comparto para que pudiera ser de provecho para ti también.

De manera natural, así estamos creados, el EGO dispara sus reacciones automáticas, involuntarias, que son más veloces que el control consciente que se puede ejercer.
Emplean una vía rápida, que se adelanta en milésimas de segundos al pensamiento racional, evaluador.
Precisamente es este automatismo y rapidez lo que sirven como mecanismo defensivo, pues para ello fueron creadas.
Si cada vez que estuviéramos en real estado de impotencia tuviéramos que emplear la senda más lenta, para evaluar, razonar, considerar, terminaríamos muertos o gravemente heridos.
En una real situación de impotencia, lo necesario es el EGO actuando con sus primitivas pero efectivas herramientas.

Sin embargo, cuando la impotencia es sentida, por tanto no existe en la realidad compartida; o de existir la impotencia no conlleva un real peligro, las reacciones automáticas suelen aumentar la impotencia, sumar a la confusión, incrementar los problemas, atascar en vez de salvar.
Te pongo un ejemplo de ambas situaciones, para tratar de explicarme con más claridad.
Se viene encima tuyo un camión, tienes un segundo, probablemente de manera automática reacciones dando un grito y pegues un salto para apartarte de la colisión fatal.
¿Quién actuó?
El EGO, en su exacta y provechosa función.
Tu jefe te da más trabajo, te habla de manera abusiva, no te paga en fecha, te hace sentir una piltrafa y te hace trabajar sin pausa, reaccionas desde el EGO insultándolo y dándole una sonora bofetada que le vuela un par de dientes.
¿Quién actuó?
El EGO, provocando una cadena de acontecimientos que se salen de lo esperable y saludable.
¿Qué debieras haber hecho en el segundo caso?
Haber tomado las riendas de tu vida y escogido racionalmente una respuesta que evaluaras como la mejor, lo que NO incluye las herramientas del EGO.

Pero, ¿es posible romper este dominio del EGO? Como excelentemente preguntó el amigo.
Si es una reacción natural automática, si es además un hábito formado por la repetición incesante de comportamientos, si emplea una ruta propia más veloz que el pensamiento racional… ¿qué hacer para no seguir a merced del EGO?

Así como se forma el hábito negativo, puede formarse el positivo.
Repetir comportamientos saludables lleva a formar hábitos saludables.
Esto es, educarnos para controlar lo que exteriorizaremos, así como aprender a no dejar guardado dentro de uno la energía negativa.
Repito,
aprender a no exteriorizar lo que automáticamente brota del EGO,
aprender a no atesorar lo negativo en nuestro interior.

Entonces, en una situación de impotencia sentida el impulso del EGO emerge de las profundidad a velocidad de rayo,
con el trabajo necesario, constante, paciente, comprensivo,
tenemos que llegar a identificar la reacción, reconocerla, darnos cuenta de que algo la está provocando,
y no dejar que se manifieste hacia el exterior.
La retenemos unos instantes, lo suficiente para dejar que la otra zona del cerebro, la que es racional, codifique una respuesta constructiva, con menor influencia del EGO.
Es imprescindible aprender acerca del Comunicación Auténtica (entre otras cosas), y no cansarse en usarla. Porque, con la CA tenemos el canal para expresar nuestro disgusto, amargura, enojo, etc., sin agredir, sin exponernos, sin menoscabar la sinceridad ni la oportunidad del entendimiento. Por supuesto que el otro también participa, y si no está dispuesto a comunicar auténticamente, entonces será de nuestra parte el beneficio y alguna contrariedad.

Luego, no en ese momento, tendremos que manejar la energía que retuvimos para cambiarla a influjo positivo o retornarla de manera neutral a nuestro interior, pero nunca atesorar energía negativa, que termina dañándonos sí o sí.

Una gran estrategia, además, es tratar de encontrar alternativas que expliquen las conductas, NO que excusen el daño o la malicia, pero si que abran la posibilidad de no encerrarse en una idea fija, perniciosa, que agota las posibilidades de cambio y mejoramiento.

A veces, es necesario hablar «fuerte» con ciertas personas, que no entienden otro idioma más que el del EGO.
cuando esto ocurre hay que actuarlo, no sentirlo realmente,
para no caer en una espiral de impotencia, que le debilita más.
Igualmente, incluso allí no dejar de lado la Comunicación Auténtica, porque recuerda, la destrucción a veces es parte de la construcción, y la guerra en ocasiones es la única manera de alcanzar la paz.
¿Es lo que debemos escoger como primera opción?
Seguramente no; es la ultimísima puerta que debemos traspasar, si no tenemos otra forma.

Así, es cuestión de entrenarse pero con base teórica que afirme con claridad los conceptos y las acciones.

Debemos entender que aquel que manifiesta las reacciones del EGO, que menos trabajo ha realizado sobre sí mismo, probablemente es alguien muy sensible a sentirse impotente, a creerse impotente en cualquiera de sus variantes. A mayor creencia de fragilidad, mayores reacciones defensivas surgidas desde el pozo del EGO.
Sin embargo, aquel que se siente, cree, sabe poderoso, entonces tenderá menos a recurrir a las herramientas del EGO.
Seguramente que el automatismo estará presente, pero con menor intensidad en su manifestación externa.

Entonces, aprender cuáles son los puntos débiles y cuáles los fuertes propios, nos lleva a tener mayor dominio sobre nuestra existencia. Para lo cual, es necesario hacer un estudio de sí mismo, de las conductas, de los patrones de conducta, de los hábitos, de los modos de llamar la atención, de los mandatos internalizados, etc.

Bien, por ahora hasta aquí.
¿A qué conclusión práctica, para mejorar tu vida en plenitud, puedes obtener de estas sencillas enseñanzas?

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