Januca de magia

Januca es una festividad llena de magia.
Para comprender esta afirmación tenemos que tener bien en claro qué entendemos por magia, así no llegamos a conclusiones erróneas.
En el diccionario online de la lengua española nos encontramos con las siguientes definiciones:

  1. f. Arte, técnica o ciencia oculta con que se pretende producir fenómenos extraordinarios, contrarios a las leyes naturales, valiéndose de ciertos actos o palabras o con la intervención de espíritus o genios.
  2. Habilidad de realizar cosas extraordinarias mediante trucos y juegos de manos.
  3. Encanto, hechizo o atractivo con que una persona o una cosa deleita o subyuga.
  4. magia blanca o natural: La que por medio de causas naturales obra efectos extraordinarios que parecen sobrenaturales.
  5. magia negra: Arte supersticioso por medio del cual se cree que pueden hacerse cosas admirables y extraordinarias con ayuda del demonio.
  6. como por arte de magia o por arte de magia: loc. adv. Expresión que indica que algo parece haberse realizado por procedimientos no naturales.

Nos quedaremos con la #2, la #3, la #4 y la #6; desechando las otras 2.

Comencemos por la #2: Habilidad de realizar cosas extraordinarias mediante trucos y juegos de manos.
Aquellos judíos que hace 22 siglos estaban sometidos a la brava dominación greco siria y sumergidos compulsivamente en la cultura helenista tuvieron que realizar obras extraordinarias, mediante sus habilidades para los trucos y los juegos mentales.
No tenían la capacidad material para derrotar a sus enemigos, salir al combate directo contra el mismo era una misión destinada al completo fracaso. Por tanto, tuvieron que rebuscar en sus habilidades, en sus fortalezas e incluso en sus debilidades para lograr aquello que parecía imposible.
Una de las estratagemas consistió en la guerra de guerrillas, donde le muestras una mano al enemigo y atraes allí su atención, mientras que con la otra haces realmente el truco.
Se luchaba desde la clandestinidad, se usaban las dificultades del terreno, se aprovechaban las propias carencias para convertirlas en fortalezas, como por ejemplo al no contar con armaduras y pesado armamento tenían la facilidad para movilizarse por el terreno escarpado y andar con más agilidad y ligereza.
En resumen, estaban haciendo cosas extraordinarias, pensando fuera de la caja, sorprendiendo con sus acciones, rompiendo las limitaciones para alcanzar la victoria. Sumemos a ello que contaban con un servicio de inteligencia y de camuflaje altamente eficiente.
Sin dudas, fueron unos excelentes magos, no de salón, pero sí del campo de batalla.

La #3: Encanto, hechizo o atractivo con que una persona o una cosa deleita o subyuga.
Había que contar con mucho carisma y poder de convencimiento para reclutar civiles, personas sin entrenamiento, gente como tú y yo, para sumarse a las filas de los héroes de Judea.
Desde el veterano y venerable Matitiahu, pasando por sus hijos y en particular el macabeo Yehudá, eran personas que movilizaban a sus seguidores insuflando coraje, determinación y muy especialmente confianza en sus capacidades y en el Todopoderoso.
Atraían los corazones y formaban milicias de gente del pueblo quienes se transformaban en leones ante el terrible imperio que los quería aplastar.
Por supuesto que se mantenían alejados de la manipulación emocional, que es siempre contraproducente, pero eran hábiles en estimular y convencer, en romper los bloqueos emocionales para superar los obstáculos mentales.
Por ejemplo, no se victimizaban para provocar sentimientos culposos y con ello provocar reacciones a su favor; tampoco amenazaban con castigos místicos para los que no colaboraran en la causa de la rebelión. Por el contrario, alentaban a dar pequeños pasos, aunque sean poquitos y chiquitos, pero en la dirección correcta. No acentuaban el error o la falta, sino que profesaban el perdón junto al arrepentimiento. Invocaban la grandeza, para incentivar la acción renovadora; en lugar de meter el dedo en las llagas y mortificar para obtener alguna ventaja.
Sin dudas, eran “encantadores”, porque lograban motivar las partes luminosas y con ello espantar las oscuridades del EGO, fuera y dentro de cada persona.

La acepción #4: La que por medio de causas naturales obra efectos extraordinarios que parecen sobrenaturales.
No se quedaban escondidos implorando la mano vengativa del Eterno, sino que complementaban los rezos y buenas acciones con sus operaciones militares y de inteligencia. Esperaban obtener un efecto extraordinario, inimaginable, contra todos los pronósticos: liberar el Templo, Jerusalén, Judea, a los judíos de la opresión cultural, política y militar del helenismo. No contaban con los recursos naturales obvios para alcanzar sus metas y sin embargo… ¡pudieron!
El milagro oculto, porque se encuentra la obra de Dios a través de la acción del hombre.
A diferencia del mar que se partió para los hebreos, en donde la manifestación divina era evidente, aquí se intuye la mano de Dios al analizar los eventos. No salta a la vista, no es fácilmente identificable, no hay dedos de niños que señalan lo maravilloso que irrumpe en nuestro plano. Por el contrario, vemos el esfuerzo, el sacrificio, la tenacidad, el coraje, el heroísmo, la entrega y hasta la muerte de los buenos para que finalmente acontezca el hecho sobresaliente.

El otro milagro, el del tarrito de aceite, también está aquí contenido.
Porque los judíos usaron una medida de aceite adecuada para encender la Menorá un día, y como sabemos alcanzó para alumbrar durante ocho, hasta que se obtuvo el nuevo aceite necesario.
La tarea milagrosa de Arriba fue extender el combustible por sobre lo materialmente posible; la tarea de los de abajo fue encontrar ese frasquito, llenar de aceite los contenedores, encender las llamas, pedir a la fábrica el aceite para más y confiar al pie del candelabro que la luz no se extinguiría.
Ambos socios estaban implicados, haciendo cada uno lo que es “natural” para sí.

Y pasamos a la #6: Expresión que indica que algo parece haberse realizado por procedimientos no naturales.
Sí, efectivamente parecería magia tanto la victoria de los Jashmonaim como las luces que prevalecieron frente a la oscuridad.
De hecho, para aquellos que desconocen la variable divina, podrían creer que fue “magia”, o casualidad, o “destino”, o truco, o vaya uno a saber que estrambótica y antinatural teoría.
Sin embargo, cuando despertamos la conciencia espiritual, aquello que parece que aconteció por procedimientos no naturales, efectivamente se demuestra que fue así. Algo no natural, de este mundo, estuvo operando para conseguir las victorias de Januca. Lo podemos llamar milagro, lo podemos considerar “como por arte de magia”. Dependiendo de cómo los relatemos, la conexión sagrada que estemos manifestando.

Cuando hacemos consciente nuestra asociación con Dios, revelamos poderes que nos pueden ayudar a lograr cosas que parecen estar más allá de la razón. Pero no confundamos esto con pretender que el Señor esté a nuestro servicio, que Él hará los mandados por nosotros.
Más bien limpiemos la mente de creencias erróneas, liberémonos de las oscuridades supersticiosas y cuando estemos alumbrando con la luz de la NESHAMÁ (espíritu), comprenderemos cuánto más podemos alcanzar a pesar de nuestras limitaciones.
En resumen, no busquemos la magia irracional, sino sentir la presencia de Dios en nuestras vidas.

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¡Januca Sameaj!

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