Lo que hace la persona espiritual a diferencia de lo que hace la religiosa

«Entonces vinieron los hombres de Yehudá y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Yehudá. Informaron a David diciendo: ‘Los hombres de Iaveish [Jabes], en Galaad, son los que sepultaron a Shaúl.’
Entonces David envió mensajeros a los hombres de Iaveish [Jabes], en Galaad, y les dijo: ‘Benditos seáis del Eterno, porque habéis hecho esta bondad a Shaúl vuestro señor, y le habéis dado sepultura.
Ahora pues, que el Eterno os muestre misericordia y verdad. Y yo también os haré bien por esto que habéis hecho.»
(2 Shemuel/II Samuel 2:4-6)

Hay muchísima enseñanza en este párrafo, pero quiero detenerme en un solo aspecto.
David bendice a la gente de Iaveish Guielad, deseando para ellos misericordia y justicia de parte del Eterno.
Que los colme el Creador de bienestar gratuitamente y además de recompensa por sus propios méritos.
Genial bendición del gran hombre, el rey David.
Y hasta ahí suelen llegar los religiosos (recordemos que la religión es la antítesis de la espiritualidad, recordemos que ni judaísmo ni noajismo son religión).
Los religiosos piden magia celestial, y con sus pedigüeños decretos sobre el Padre pretenden conformar a quienes los siguen.
Porque ellos hablan, gesticulan, hacen malabarismos rituales, juegan con las emociones y son astutos con las palabras. Entonces lanzan sus prédicas y sus palabras mágicas, y ya está…

De hecho, en realidad ni siquiera llegan al nivel del grandioso rey David, porque él siendo un hombre espiritual sabía que la bendición no debe quedar solo en deseos de misericordia, sino que es imprescindible invocar también la faceta de la justicia Divina.
Porque solemos temer a esa faceta, y supongo que con razón; pero es la Justicia las que nos provee de acuerdo a nuestras acciones y por tanto lo bueno que recibimos es placentero realmente y no “pan de la vergüenza”, como lo es lo obtenido gratuitamente y como una donación. Cuando alcanzamos el beneficio a través del esfuerzo, como resultado de nuestras acciones, entonces el placer es inmensamente mayor. Cosa que es sabida y comprendida por la gente de espíritu, no así por los religiosos que detestan la faceta de la justicia Divina y hablan de “un dios vengativo”. O, por el contrario, como recurso manipulativo los religiosos invocan la ira Divina para continuar amedrentando a su audiencia, amenazarlos, tenerlos en vilo para luego ofrecerles promesas mágicas de esperanza y así seguir dominando la mente y corazones de sus seguidores.

El que se orienta por la espiritualidad bendice sinceramente, evocando tanto la misericordia como la justicia, para que el beneficio sea completo y sin menoscabos.
Pero, no se queda en proclamas sagradas el espiritual, porque si prestamos atención al pasaje que cité del TANAJ nos encontramos que inmediatamente tras bendecir, ¿qué hace el rey David?
¡Se pone en campaña para él mismo hacer realidad el bienestar para el prójimo!

Es decir, habla y dice cosas lindas y maravillosas, pero al mismo tiempo HACE lo que tiene que hacer.
Porque estamos acá, entre otras cosas, para ser socios activos del Creador.
¿Te parece que Él precisa de nuestra poquita contribución?
En verdad que no, pero Él no quiere que recibamos todo por misericordia, sino que obtengamos por mérito, porque es lo meritorio lo verdaderamente disfrutable y sin vergüenzas.
Por ellos nos puso para ser Sus socios, cada uno haciendo su parte.

Entonces, el rey David bendice pero también hace.
Es hora de aprender la lección y dejar las patrañas del EGO, o sea la religión en cualquiera de sus versiones, para ser lo que en esencia somos: espirituales.
¿Te parece?

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