Modos poco saludables de lidiar con el miedo al abandono

Hemos estudiado muchas veces acerca del miedo, de su importancia en nuestra vida.
También estudiamos acerca del miedo básico y de los cinco miedos fundamentales, que forman parte de todos los seres humanos.
Hoy quiero detenerme brevemente en uno de estos cinco, en el miedo al abandono/soledad y en particular las creencias inconscientes que sustentan las acciones que se acometen para tratar de controlar este miedo y que llevan al dolor, a la desesperación, a la vida en oscuridad y falta de claridad emocional.
Para entender cada una de éstas, debemos tomar en consideración tanto la estructura/organización síquica de la persona así como su crianza, puesto que somos seres complejos, multidimensionales, que no podemos ser explicados con etiquetas fijas.
Por tanto, no todas las que presentaremos a continuación se adecuan para cualquier individuo en cualquier momento de su vida.

  1. No hay abandono porque no existe yo-otro.
    Es un  mundo confuso, caótico, quebrado y al mismo tiempo fundido.
    No hay posibilidad de distinguir entre individuos, pues todos somos parte de la misma mezcla.
    De hecho, ni siquiera se podría decir que en este estado de la consciencia existan individuos, sino tan solo una masa.
  2. No hay abandono porque yo soy otro.
    Mi creencia es que yo soy otro, un otro poderoso, amado, respetado, temido, anhelado, el cual no padece ni es abandonado.
    En caso de darse el abandono en la realidad compartida, la “real realidad”, ésta es ignorada, tal vez incluso ni siquiera es percibida como abandono. Se introduce dentro de la metáfora que se está viviendo y pasa a ser una observación más del poder supremo que se delira poseer.
  3. No hay abandono porque hay un Otro perpetuo que me ama.
    Si bien esta fantasía se sustenta en una realidad, la existencia del Eterno; se aparta de la realidad para convertirse en una vida alternativa, mística, negadora de los eventos compartidos o asumidos como mensajes extrasensoriales de una presencia mágica. Por supuesto que esto forma parte del corazón de las religiones y de creencias de similar tenor, que como sabemos son una construcción social del EGO que subvierte la naturaleza sagrada de la espiritualidad.
  4. No me puedes abandonar porque yo tengo el control.
    La persona fantasea y/o lleva a la práctica acciones que someten al otro a todo tipo de manipulaciones, extorsiones emocionales, agresiones, vejámenes, humillaciones, privaciones, en lo que se convierte en una relación de sometimiento.
    No sería raro que se llegara al crimen en este tipo de vínculos.
  5. No me puedes abandonar porque tú tienes el control.
    La persona se somete a otro, abandonado toda aspiración personal, identidad, deseo, derecho en pos de servir al deseo del otro.
    En esta relación no es extraño el suicidio y otras formas de autoeliminación.
  6. No me abandonas ni te abandono, porque merecemos sufrir.
    El vínculo es altamente inestable, padeciente y sin embargo se realizan sacrificios inimaginables con tal de perdurar en un relación que no tiene beneficio.
  7. No me puedes abandonar porque yo te abandono primero.
    O ni siquiera comienzo una relación.
  8. No me puedes abandonar porque no eres nadie en mi vida.
    Estoy en una relación pero hago de cuenta, y me creo, que no me afecta ni es un elemento relevante en mi vida.
    Si se va, es como si pasara un ómnibus en la calle.
  9. ¿Abandonarme? ¡Es algo evidente!
    Hago y dejo de hacer todo lo posible para resultar detestable, poco atractivo, repudiable, abandonable así no sufro por el motivo verdadero cuando éste se diera.
  10. Merezco ser abandonado.
    Declaro que no temo a la soledad, al menos eso es lo que digo, puesto que excuso los abandonos a los que me veo sometido, ya que me declaro culpable de merecerlos.
  11. Si tú te vas, que seas feliz.
    Canto y festejo el abandono, antes y/o después del mismo, porque enumero razones y motivos para que se produjera y las ventajas de la nueva situación.
    En el fondo, estoy roto, como muerto, en impotencia pero fingiendo una realidad que es falsa con tal de no quebrarme en una realidad que es cierta.

Hasta aquí la breve lista de modos poco saludables de creer/obrar con respecto al miedo al abandono.
Será un honor si compartes conmigo tus comentarios y si te animas también tus experiencias.

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