Para entenderte y entender al otro

El ser humano es multidimensional, compuesto por sus planos físico, emocional, social, mental y espiritual.
Cada uno de ellos se maneja según sus propios parámetros, a veces pueden existir intersecciones de varios.
Veamos brevemente algunas ideas.

Físico: no hay conciencia, simplemente es.
Se mueve por impulsos irracionales.

Emocional: su prioridad es evitar el displacer, el dolor.
Secundariamente se tratará de obtener placer.
Hay una conciencia limitada del otro, siempre desde una perspectiva egoísta.

Social: se negocia para eludir conflictos y obtener beneficios.
El principio es el de conseguir logros para sí, siendo el otro un mecanismo para obtenerlos.

Mental: se ha podido despegar bastante de su egoísmo, por lo cual se toma en consideración al otro, al próximo como al lejano.
Desde este plano se puede prever, planificar, organizar, ordenar de tal forma que se espera que la conflictividad sea limitada y la cooperación mayor.

Espiritual: cuando la persona se maneja desde esta perspectiva tiene la conciencia de la unidad más allá de las diferencias y barreras que interponen los otros planos.
Por lo cual, se trata de vivir construyendo SHALOM por medio de pensamientos, palabras y acciones de bondad y justicia.

Por favor, no te confundas suponiendo que una persona intelectual procederá de manera noble y proactiva, puesto que el intelecto es una de las facetas del humano que suele quedar atrapada por los movimientos del plano emocional, por ejemplo. Entonces, una persona altamente inteligente actuará con alevosa perversión, maltratando, arruinando, corrompiendo y encontrando justificaciones para ello, porque el intelecto queda a disposición de los mandatos emocionales.

O cuando el intelecto está subordinado a los mandatos sociales, rápidamente la persona ejercerá todo tipo de cosas aberrantes pero ordenadas por la moral de su sociedad, no queda muy lejos el horror del nazismo que sirve como modelo de esto.

O aquellos que reniegan de sus emociones e instintos, pretendiendo llevar una vida ascética acorde a sus principios rectores mentales (y seudo espirituales). El plano emocional está cercado por impedimentos morales, por programaciones sociales, por comandos que parten de un intelecto desequilibrado; el resultado obviamente no será saludable.

Por otra parte, en las relaciones interpersonales es importante conocer el eje principal sobre el que gira la vida de nuestro interlocutor, para evitar conflictos generados por malos entendidos.
Por ejemplo, una persona que se mueve básicamente desde su plano emocional chocará con alguien enfocado en su plano mental, el diálogo será complicado.
Uno que busca réditos en sus tratos humanos, porque su afán de obtener placer le satura el entendimiento, no comprenderá al que actúa movido por principios generosos.

Por último, la motivación principal es la de desarrollar el poder que corresponde a cada plano.
Cuando nuestras acciones hacen que el otro se sienta en impotencia, o realmente quede en situación de impotencia, necesariamente estamos promoviendo el choque. Pero, si reconocemos el poder del otro, lo valoramos, le permitimos que lo manifieste, probablemente encontraremos un socio en nuestro andar.

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