Según el relato

En la parashá Jaié Sará nos encontramos con hecho extraño y singular.
Se nos relata el encuentro del siervo de Abraham con Rivcá/Rebecá, cuando el mayordomo estaba en una sagrada misión, buscando esposa para el hijo del amo.
Se nos brindan detalles, hasta en exceso.
Y luego, unos pocos renglones más tarde la Torá cuenta otra vez el asunto, pero ahora en boca del empleado, cuando esté se lo estaba refiriendo a la familia de Rivcá.
Sabemos que la Torá es parca, muy estricta en el uso de palabras e incluso letras.
No hay narraciones decorativas, ni nada en exceso, sino estrictamente lo que el Autor consideró indispensable y necesario.
Entonces, surge la pregunta clásica y muy antigua, de por qué en este caso se reiteran las narraciones, casi idénticamente, pudiendo haber dicho sencillamente: “Y el siervo contó lo que había pasado”.

Se han dado muchas respuestas, hoy te brindaré una, que tiene una gran importancia para mejorar nuestra vida cotidiana.
El asunto es que lo que tiene efectos especiales en nuestra existencia no son los hechos en sí mismos, sino el relato que hacemos de ellos.
¿Entiendes la idea?
Te lo pondré con un simple ejemplo.
El niño pequeño está aprendiendo a caminar por sí mismo. De repente tambalea y se cae duro contra el suelo.
La mamá corre nerviosa y a los gritos pelados, lo levanta como si fuera una emergencia médica, lo abraza desesperada, transmite emociones muy negativas y desconsoladas. Por supuesto que el niño tenía cara de… “y ahora qué”, cosa que resolvió muy fácilmente: ¡es el fin del mundo! Entonces se pone a llorar con desconsuelo y desespero, sufre como un desdichado, patalea a más no poder con un dolor que le penetra hasta el alma. Es que así armó su madre el relato de la caída para él.
¿Cuán diferente es cuando la madre le dice algo así como: “ups, arriba, vamos a seguir paseando”. Ella se dio cuenta que realmente fue un rasponcito, o ni siquiera eso, por lo tanto el relato es: “en la vida habrá contratiempos, la cosa es sobreponerse a ellos de la mejor manera y continuar hacia la meta”.
¿Te das cuenta la enorme diferencia que constituye una narrativa de la otra?
¿Comprendes como se aprende y desaprende en cuestiones cotidianas, diminutas, que nos pasan desapercibidas pero son verdaderos pilares de nuestro Yo Vivido?

Bien, sabiendo esto la cuestión es aprender a confeccionar un relato verídico y positivo de nuestra vida.
Uno que apunte a potencialidades y fuerzas, a reconocimiento y agradecimiento, a esfuerzo y entereza, para que el éxito esté mucho más cercano.

¿Entendiste?
¡Vívelo, compártelo, agradécelo!

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Opiniones y respuestas

  1. Delallel (210) ‍‍5/12/17 - 18 Kislev 5778 {Link}
    aaah!! ¿si suena tan simple en sus palabras Pero por qué tender a complicar tanto las cosas?
    EGO, seguro. Aunque luego de saber el detonante es mejor no quedarse sólo en eso y poner en la praxis.
    Quizá uno olvida que también tuvo niñez(o tiene).
    1

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