Sucat SHALOM

EL SJAJ
Llega SUCOT y por siete días hay que vivir en la sucá, que es una casita temporal, endeble, cuyo techo necesariamente debe ser hecho de productos vegetales que están cortados, ya sin arraigo ni sostén vital. Este sjaj debe permitir pasar la lluvia así como los rayos del sol, sin embargo la sombra al mediodía debe ser mayor que la luz. No debe estar cubierta por otros objetos, al menos durante el tiempo en que uno quiere cumplir con el precepto de vivir en la sucá.

VIDA PRECARIA
Así es como debe ser la sucá, una vivienda frágil, expuesta a los elementos, que pone de manifiesto la precariedad de nuestra existencia.
Sabernos o sentirnos débiles, limitados, impotentes es un camino seguro para la amargura, la desesperación, el abandono, la ira.

LIMITACIONES
Cuando nos ponemos a ver nuestra vida, pronto nos damos cuenta cuan limitados estamos.
Tanto en lo individual como en lo colectivo.
No hay nada seguro, imperios se derrumban, lo que damos por descontado en una noche desaparece, todo pasa eventualmente.
A veces de manera brusca e insospechada; otras en decadencia paulatina tan lentamente que no nos percatamos; y hay veces que los signos y síntomas saltan a la vista pero nos quedamos esperando milagros o dando excusas en tanto las cosas se deterioran hasta el punto de no retorno.

IMPERIOS QUE CAEN
Miremos la historia, aquellos grandes imperios que dominaban al mundo, han dejado de ser.
Algunas ruinas quedan, a veces.
De otros ni siquiera la memoria perdura.
Y estamos hablando a nivel humano, con pocos miles de años de existencia.
Pero no olvidemos las extinciones de especies enteras, cosa que sigue ocurriendo. Los cambios en la corteza terrestre, algunos catastróficos eventos súbitos, y los otros que se demoran milenios o millones de años.
Todo está en cambio, todo.
Ni que decir de las estrellas, que son soles como el nuestro, más grandes o más pequeños, que explotan o se consumen hasta desaparecer. En algunos miles de millones de años también nuestro sol seguirá ese camino.

LA IMPOTENCIA MULTOFORME
Y el hombre, nosotros, que hasta moléculas, cositas chiquititas tienen el poder para enfermarnos y matarnos.
Pensemos en los virus, o en agentes químicos que nos afectan.
O bacterias, que son simples células, algunas de las cuales pueden provocarnos trastornos.
O todas las eventualidades, grandes o pequeñas, voluntarias o no, que nos dejan en estado de impotencia.

LA IMPOTENCIA ENDOGENA
Pero, hasta somos víctimas de nuestras emociones y pensamientos.
Cuando creemos que no podemos, y por ello no podemos.
Nos llenamos de preconceptos, prejuicios, lemas y otras cuestiones que en vez de fortalecernos nos mantienen débiles, incapacitados.
Hasta cuando con buena onda terminamos imposibilitándonos, o a otros, con la excusa de hacer favores o similares.

EL PREDICADOR
No es casualidad que en SUCOT leamos los ashkenazim la meguilat Kohelet, que en español se llama Eclesiastés o también Predicador.
Este libro escrito por el sabio rey Shelomó es el que dice: “vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Haciendo alusión, precisamente, a lo limitado de la existencia del hombre.
Es el que dice también: “no hay nada nuevo debajo del sol”, para indicar que por más recetas que se prueben la realidad sigue siendo ésta, y el mundo material está destinado a perecer.

LA DÉBIL CASITA
Y llega la fiesta de SUCOT, y ahí está la sucá, que nos recuerda todo esto.
Que es tan débil, que un viento fuerte la vuela, que todo queda enchastrado por el rigor de los elementos, que no manifiesta seguridad alguna.
Es como hacer visible aquello que padecemos constantemente y solemos dejar en la oscuridad, precisamente para no sufrir.

EL MISTERIO DE LA LUZ EN LA OSCURIDAD
Pero, aunque suene paradójico, cuando se comprende correctamente y se enfoca desde la LUZ esta verdad nos permite alegrarnos, llenarnos de gozo, fortificarnos en un sentido trascendente y así cumplir con otro de los preceptos de la festividad, que es estar sumamente alegre.

DESDE EL INICIO
Vamos a tratar de entenderlo.
Desde el instante cero del nacimiento somos atormentados por un sin fin de evidencias de nuestra impotencia.
Apenas estamos armados por un contado número de instintos que nos posibilitan la subsistencia.
Si quedáramos desamparados, sin la asistencia de alguna persona responsable, pronto moriríamos en terribles sufrimientos.

MECANISMO NATURAL DE SUPERVIVENCIA Y ALGO MÁS
Uno de estos mecanismos naturales para la supervivencia es el EGO, el que es conocido desde antiguo como IETZER HARÁ.
De forma automática el bebe grita, patalea y llora reclamando –sin saberlo- la atención del “afuera poderoso”, que lo rescate y lo satisfaga.
Un bebe reclamando atención no pasa desapercibido, y esa precisamente es la idea de este mecanismo. Alertar escandalosamente para mover al que tiene poder para que se ponga en funcionamiento.

HÁBITOS
Como sabemos, cuando una conducta se repite se va formando un hábito, el cual es una segunda naturaleza. Estamos llenos de hábitos, que de cierta manera nos facilitan la existencia puesto que ejecutamos tareas de manera inconsciente, dándonos así mayor capacidad en áreas que precisan de atención. Por ejemplo, los que saben conducir autos han formado el hábito de mover los pies en los ritmos adecuados, así como mover la palanca de cambio, prender el señalero, etc., todo ello sin estar pendiente de realizar cada acto teniéndolo en el primer plano de la consciencia.

ESCLAVITUD DE LA CONDUCTA
Pero, los hábitos también se forman de conductas negativas, nocivas, que pueden provocar daños o distorsiones tanto a uno mismo así como a otros.
Aquel que prende el cigarrillo después de la comida, ni siquiera piensa en lo que hace, ya su mano se mueve de manera robotizada para tomar la cajetilla, sacar el cigarro, usar el encendedor, aspirar, etc. Esto es uno de los motivos, no el único pero sí uno importante, por el cual cuesta tanto dejar de fumar, entre otras costumbres adictivas. Repito, no es lo único que afecta, pero tiene su poder esclavizador.

APROVECHANDO LOS RECURSOS
Volviendo al bebe, éste responde a su impotencia automáticamente con aquellos elementos que el EGO le otorga.
Y tiene respuestas favorables, porque le alzan, le cantan, lo cambian, lo alimentan, lo divierten, lo pasean, lo… lo fortalecen en el hábito de manipular al que es sentido como poderoso usando los instrumentos del EGO.
Entonces, se entrena para hacer berrinches, enojarse, gritar, golpear, llorar, quejarse, protestar, llamar la atención sin importar cómo, y así sigue comportándose incluso siendo adulto.

AHORA ENTIENDO
¿Por qué si no uno grita cuando las cosas no le funcionan?
¿O llora ante una pérdida?
¿O se golpea cuando no salen las cosas como uno quiere?
Pareciera ser que es por esto.

NOS DOMINA Y CON ELLO PRETENDEMOS DOMINAR
Lo usamos porque está en nosotros, es nuestra segunda naturaleza.
Es un hábito, y por tanto nos domina desde las sombras.
Pero también porque obtenemos resultados favorables, que nos refuerzan en estas acciones.

LA POCO CONFORTABLE ZONA DE CONFORT
De esta manera también se forma la zona de confort, allí en donde estamos a gusto incluso cuando las cosas no están tan bien.
Porque encontramos un alguito de poder, alguna cosita que nos satisface, esa tablita de salvación en medio de la tremenda tormenta que hundió al barco.
Y nos aferramos a esa tablita, como si fuera la única realidad, incluso cuando ya estamos en tierra firme y no tiene mucha utilidad. Al menos no para mantenernos a flote, como pasara en el pasado.
Tiene su provecho, pero también sus grandes desventajas.

SALIR DE LO APARENTEMENTE CONOCIDO Y SEGURO
Entonces, viene la fiesta de SUCOT y nos dice que salgamos de nuestra casa, esa que sentimos segura, de las cuatro paredes firmes, del techo que nos protege. Salgamos de nuestra zona de confort para introducirnos voluntariamente en la cabañita debilucha, donde se manifiestan nuestros temores y limitaciones.

REVER
La idea es poder rever las cosas, redimensionarlas, recontextualizarlas.
Ciertamente nuestra casa es como la SUCÁ, pero no nos damos cuenta.
La asumimos como estable, como segura, y nos volvemos descuidados por ello.
Presumimos hasta que sobreviene el tropiezo, y puede ser en cualquier momento, a cualquier persona.

CONCIENCIA
A no ser que estemos atentos y seamos conscientes.
Porque así, cuando el cambio se produzca, cosa que eventualmente siempre acontece, estaremos mejor preparados.
Quizás no tengamos el poder para detener el cambio negativo, pero podremos tener el poder de visualizarlo de otra manera y enfocarnos en crecer dentro de lo limitado.

CONEXIÓN DE PODER
Entonces, al aprender de los sucesos, analizar los procesos que subyacen, comprender las leyes de la naturaleza, nos dan fortaleza allá en donde quizás estemos en impotencia.
Pero, por sobre esto se encuentra el vínculo con el infinito, con la eternidad.
Existe el Creador, que es Todopoderoso, que no cambia, que nada lo afecta.
Y tenemos siempre el vínculo con Él.
Por medio de esta conexión podemos elevarnos para encontrar SHALOM en aquel  que es SHALOM.
No es una cosa “religiosa”, sino que es una realidad espiritual.

SECRETO REVELADO
¿Cómo encontrar esa chispa divina que somos, la NESHAMÁ, para alumbrarnos con la LUZ del infinito?
Estudiar la jojmat haCabalá es una de las maneras, porque este conocimiento no es un repertorio teórico, sino un manual práctico.
Si quisiéramos resumirlo, siempre es poner de manifiesto la construcción de SHALOM, por medio de acciones de bondad y justicia.
Esto es, pensar, hablar y practicar la bondad con la justicia.
Para dentro así como para fuera.

AMOR
Encontramos un poder inmenso cuando nos dedicamos a ayudar al prójimo, de manera generosa, desinteresa, sin esperar nada a cambio.
Hacer por el bienestar de otro nos llena de bien y bendición.
Claro, siempre y cuando lo hagamos sin esperar réditos egoístas.

SUCAT SHALOM
Cuando obramos construyendo SHALOM estamos manifestando la chispa divina, la NESHAMÁ y por tanto adquiriendo conciencia de nuestra pertenencia al Creador.
En Él no hay dolor, no hay amarguras, no hay malestar; y eso es lo que podemos alcanzar, a través de usar el mundo material para construir SHALOM, disfrutando de él, compartiendo con otros, haciendo que este mundo sea realmente el paraíso terrenal.
Esa es la idea de la Era Mesiánica, cuando se establecerá la SUCAT SHALOM, tal como menciona nuestra Tradición, es decir, la Cabalá.

DESDE DONDE ACTUAMOS
Cuando dejamos de estar pendientes de recibir, para convertirnos en instrumentos de influenciar positivamente al mundo, logramos superar nuestras limitaciones aunque mantengamos las limitaciones de ser humano.
Porque estamos actuando desde la NESHAMÁ, desde el poder del infinito y saliendo de nuestro EGO para vivenciar nuestra LUZ.

LA LUZ DE LAS SOMBRAS
Por ello en la SUCÁ debemos ver más sombras que luz, cuando estamos al sol del mediodía.
Para darnos cuenta de que tenemos una misión, ser de LUZ en un mundo temporal que es de sombras.
Un mundo que pasa, que no es eterno y que es el umbral a uno mejor.

EL DISFRUTE
Pero, no supongamos por ello que este mundo es para ser rechazado, porque esa no es la idea de la Tradición.
Este Mundo es para ser disfrutado dentro de lo permitido.
Porque con ello liberamos chispas de LUZ, expresamos el bien y la bondad.

SALIR PARA ENCONTRAR LO QUE YA ESTÁ
Así la SUCÁ nos enseña a trascender lo limitado para disfrutar de lo eterno.
Salimos de nuestra casa material y experimentamos el otro mundo.
Tal como hicimos en IOM KIPUR, pero ahora desde otra perspectiva. Integramos el separanos de las necesidades del cuerpo con el de sumergirnos por completo en este mundo.

Fuera de nuestro egoísmo encontramos la eternidad.

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