Vamos a hacerlo: Manual del Buen Cambio

Recién comenzó el año gregoriano, al que también podemos conocer como civil.
Muchas personas lo usan para hacer un balance del año que pasó, o de la vida en general.
Algunos aprovechan para mentirse un poco y hacerse la película de lo geniales que son, de esa forma siguen en impotencia, hundidos en celditas mentales, pero cómodos en su zonita de confort.
Otros se proponen hacer cambios, para bien, supongo.
Están los que proyectan cambios positivos entorno a su cumpleaños, o en el aniversario de la humanidad que es Rosh haShaná.
Y están los que tras atravesar un suceso penoso, o incluso catastrófico, se proponen no volver a sentir la calamidad en su vidas, por lo cual visualizan cambios.

Sí, están esos esforzados cambistas que cada vez que pueden prometen hacer X, Y y Z, porque ahora sí harán dieta, dejarán el pucho, jugarán con sus hijos, se pondrán a trabajar, terminarán la carrera, no pondrán más cuernos a su cónyuge, emprolijarán su relación con Dios y el prójimo, no conducirán ebrios o bajo efectos de otras drogas, no jugarán hasta la ropa interior en el casino, restablecerán la relación quebrada con ese familiar, etc.
Lo triste es que llegado otro cumpleaños, otro año nuevo, otro balance anual, otro quebranto espantoso, estamos nuevamente en promesas, excusas, justificaciones, fantasías, echaderos de culpa, palabrería, santurronería, bravuconería, proyectos, buena onda, pesadumbre y seguimos como estábamos o peor.

Como es algo tan frecuente, de lo que este humilde servidor tampoco se salva, vamos a compartir como  proponer cambios positivos y convertirlos en realidad.
Aunque parezca extraño, usaremos las bases necesarias de la Comunicación Auténtica como una guía para este manual del buen cambio.

1- Se claro, concreto, específico.
«Para ser eficaces, las resoluciones y los objetivos tienen que ser muy específico«, dice Richard O’Connor, autor de «Happy at Last: The Thinking Person’s Guide to Finding Joy». 
En palabras del Sabio Shamai: “Di poco y haz mucho” (Avot 1:15).
Enseña el Talmud (Baba Metziá 87a): “Los hombres justos prometen poco, y hacen mucho, como Abraham nuestro patriarca, prometió alimentar a los huéspedes con solo pan y les trajo manteca y leche, carne de ternera  y tres medidas de harina de sémola.
Los malvados prometen mucho y no hacen ni siquiera poco.  ¿Cómo sabemos? Por Efron que le prometió darle la parcela para enterrar a Sará gratuitamente y al final exigió cuatrocientos siclos de platas.
Hemos  tratar de hacer el bien sin hablar en demasía, el justo hablará solamente para que la gente se prepare para lo que habrá de hacer.
Los malvados hablan demasiado porque en realidad no está  en sus programas realizar nada
.”

¿Quiere un cambio?
Diséñalo en tu mente, elabora su contenido, delimítalo con precisión, no dejes cuestiones amorfas sino bien definidas.
Aclara tu pensamiento, elimina lo excesivo y recargado.
Apunta y concéntrate en el blanco al cual quieres acertar. Todo el resto, desaparece a un segundo plano.

Escribe y repasa, no dejes cuestiones al azar ni dependas tampoco de la memoria. Mantén el papel, sticker, lo que uses, en un lugar visible, por el cual con frecuencia pases y puedas fijar tu mirada. Cuanto más lo refuerzas en tu lectura, más profundo se enclava en tu mente, mejor te preparas inconscientemente para cumplirlo.

Ten bien en cuenta el desafío en el cual te embarcas y deja las excusas para los perdedores.

2- Respeto.
Tu deseo debe ser respetuoso de ti, del prójimo, del entorno, de la ley.
a- Si te respetas, entonces tu objetivo no será cambiar para agradar a otros, en detrimento de tu estabilidad, salud, personalidad, etc. Sino que apuntarás a cambios acordes con tu ser y que mejoren aquello de ti que merece ser corregido y/o perfeccionado.

b- Si te respetas, tu meta no será producto de un interés pasajero y superficial, el cambiar por cambiar.
Sino, que tomarás tiempo, esfuerzo y razonamiento para considerar aquello que es pertinente y posible, sin dejarte convencer por excusas, ni tuyas ni de otros.

c- Si te respetas, harás un plan con pequeños pasos ya marcados que te conduzcan a la meta mayor.

d- Si te respetas, sabes que habrá dificultades, traspiés, errores, fallos.
Es parte de ser humano.
Admítelo, acéptalo, corrígete, perdónate y sigue para adelante.

e- Ayuda a otros, eso te será de gran ayuda a ti.
Pero, no impongas tu ayuda por sobre el prójimo. ¿Entiendes?

3- Sinceridad, pero sin excesos.
a- Limita tus propuestas a un número reducido, manejable.
Están los que aseguran que en tres meses dejarán de fumar, bajarán 50kgs, harán deporte seis días por semana, ayudarán en las tareas del hogar, serán puntuales para llegar a todos lados, y 35 cosas más. Al final, no cumplen con ninguna.

Sé sincero contigo, con el mundo.
Si sabes que te cuesta muchísimo, entonces, ¿por qué hacer todo lo que tienes al alcance para fracasar desde antes del inicio?

Mejor concentrarte en bajar 10kgs y dejar de comer con sal. El resto de las cosas, vendrán después.
¿Te parece?

b- No luches contra la tentación, porque es probable que pierdas.
En su lugar, reconoce tu debilidad, sincérate en esto también. Acepta tu debilidad y no te enfoques ni en ella, ni en la tentación.
Elabora otros temas a los cuales abocarte, que te sirvan como impulso en tu avance al mismo tiempo que te distraen de lo que te invita a la frustración.

c- Si sabes que X es un tipo negativo, siempre poniendo peros a todo, criticando con pasión y sin alentar a ningún éxito: ¿tienes que hacerlo partícipe de tu plan de cambio?
Si Z es una persona crítica, pero que encuentra vueltas para salir del embrollo. Que ve las sombras, sin dejar de reconocer la luz: ¿vale la pena contarle?
Si W es de esos que todo lo suponen rosado, que no tiene ni idea de la maldad que subyace en muchos lados, que para todo encuentra justificación con tal de no estremecer un poco las cosas en busca de justica: ¿es el indicado para ser parte de tu plan?

4- No presupongas, pregunta.
a- Averigua exactamente qué es lo que quieres hacer y cómo conseguirlo.
Investiga con aquellos que pueden servirte de modelos, sea por su conducta positiva o a causa de su pusilánime fracaso.
Pide asesoramiento a personas con conocimiento y experiencia.
Delega, cuando sea necesario y corresponda.
Evalúa los consejos que te brinden y no te apresures a prometer o comenzar, pero tampoco te atrases por demás.

b- Pero además, no te creas que sabes todo. Apenas sabes un poquito de algo. Y muchas veces, ni eso.
(Me incluyo).
Pero, ese poquito que sabes, ¡hazlo valer!

c- Es también oportuno, a veces, no presuponer las causas y motivos para nuestro fracaso actual, para nuestro empecinamiento en mantenernos en nuestra zona de confort.
Para lo cual, es conveniente pedir ayuda a especialistas en conducta humana, o en psicología, o coaching, etc.
Quizás no con el ánimo de introducirse en una terapia, pero sí en un viajecito de auto conocimiento, lo suficiente como para estar atento a no seguir en la ruta ruinosa.

d- Algunas veces está en la fuerza que se brindan mutuamente los miembros de un grupo la clave para avanzar.
Por lo cual, pregunta a la gente de tu entorno si quieren embarcarse contigo en tal cambio: la dieta, el dejar de fumar, el salir a caminar, el estudiar, etc.
No sabes a priori lo que te responderán, tal vez obtengas colegas en le trayecto de crecimiento y les des tú a ellos una mano también para crecer.

Te planteo ahora unas consideraciones adicionales a la Comunicación Auténtica que también aplican a este manual.

El cambio que te propones:

1. ¿Es verdadero?

2. ¿Construirá shalom? Es decir, ¿será bueno Y justo?

3. ¿Habrá algún provecho real y válido, sin maltratar los derechos reales y válidos de otros?

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