Resp. 6115 – una duda en las 70 semanas de daniel

no entendí en las setenta semanas de Daniel, por qué en el cálculo de la primera semana, que son 49 años, empiezan a partir del 586?

gracias,

jjgtz

juan jaime gutierrez, 60 años, comerciante en piedras negras, coahuila

Buen día.
Recomiendo el estudio de este post de nuestra autoría: https://serjudio.com/dnoam/rap57.htm

En cuanto al año 586 AEC, es el que la historia occidental asigna para la destrucción del primer Templo del Eterno, a manos de los babilonios.
Una de las opciones para contar las “semanas” de Daniel incluye el comenzar en este año, por ser el del gran desastre, el del inicio oficial de la Diáspora. Aunque, para ser claros y ciertos, la diáspora había comenzado tiempo antes, así como el exilio del alma judaica lo había hecho aún antes.

Como sea, lo interesante del asunto es que no debemos perder tiempo con las visiones de Daniel, que no era profeta, ni atisbaba con precisión eventos del futuro.
Sino más bien concentrarnos en aprender acerca de nuestra identidad espiritual y vivir de acuerdo a ella.
Los gentiles como usted, conocer el noajismo y vivir a pleno cumpliendo con sus mandamientos dados por el Señor.
Los judíos como yo, tener bien presente las normas del judaísmo, para llevarlas a cabo en nuestra vida cotidiana.

Luego de ello, cuando nuestra mente y corazón están dedicados de lleno a la construcción de SHALOM, podemos entender mucho mejor también las visiones de antiguos iluminados de la nación hebrea, como fue el caso de Daniel. Entonces nos damos cuenta de que no está ahí el texto para darnos datos históricos, ni siquiera para anticiparnos eventos maravillosos, pues esa no era la tarea del visionario Daniel. Sino que nos hace profundizar aún más en nuestra conexión con el Creador y con los hombres. Nos compremete más de lleno con el noajismo y con el judaísmo, dependiendo de si somos gentiles o judíos.
Pero, para aquellas personas que están atrapadas por el EGO, que cargan pesadas cadenas de creencias, entonces las visiones y enseñanzas de Daniel, como del resto de personas elevadas, se tranforman en juegos mentales, en malabarismos emocionales, en trampas que nos llevan a la oscuridad y nos mantienen aún más en el exilio del alma, separando el Yo Vivido del Yo Esencial.

Es esto último lo que yo aprendo de las lecciones de Daniel, más que cálculos complicados, atrevidas suposiciones, ingeniosas demostraciones de la veracidad de tales o cuales creencias.
Yo aprendo a que estamos en una zozobra entre el EGO y la NESHAMÁ, entre la oscuridad y la LUZ.
Y trato de elegir la LUZ, porque esa es mi verdadera identidad, la que me hace resplandecer en la divinidad.

Que pase un excelente día, lleno de lo mejor.

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