El milenario retorno de los judíos a la tierra de los hebreos

¿Te diste cuenta de que el primer registro “bíblico” del pueblo judío es el de un pueblo en el exilio y que aspira a regresar a su propia tierra?

Supongo que lo habrás pasado por alto, entonces te lo comparto ahora aquí:

«Teraj tomó a su hijo Avram, a su nieto Lot hijo de Harán, a Sarai su nuera, mujer de su hijo Avram, y partió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán. Y llegaron hasta Jarán y se asentaron allí»
(Bereshit/Génesis 11:31)

Ésta era la familia de los últimos hebreos.
Porque Abraham era el último de ellos, no el primero como erróneamente se supone.

Hebreo es un descendiente de Heber, el cual tuvo numerosísimos descendientes.
Como vemos:

«Shélaj vivió después que engendró a Heber 403 años, y engendró hijos e hijas. Vivió Heber 34 años y engendró a Peleg. Heber vivió después que engendró a Peleg 430 años, y engendró hijos e hijas.»
(Bereshit/Génesis 11:15-17)

Entre ellos, la familia de Teraj.

Mucho tiempo anterior a Teraj, la tierra habitada por Heber y su familia era la patria de los hebreos, la cual quedaba en el borde del Mar Mediterráneo, entre Egipto y el Líbano.
Por motivos variados esa población emigró dejando su tierra patria apenas poblada de hebreos, lo cual fue aprovechado por moradores africanos (principalmente) que fueron entrando como intrusos y adueñándose del patrimonio de los hebreos.
Así paulatinamente la tierra recibió otro nombre, como tierra de Canaán.

Pero, los verdaderos dueños de ese lugar no habían olvidado su lazo ni su intención de retorno.
Sin embargo, las cuestiones del entorno no se lo habían posibilitado.
Es por ello que la última familia de los hebreos estaba radicada en la ciudad de Ur de los Caldeos.
Evidentemente, eran extranjero aquellos hebreos en medio de una población que los había acogido pero no completamente asimilado.

Los últimos hebreos trataron diferentes métodos para resolver “la cuestión hebrea”:

  • asimilarse hasta desaparecer como identidad,
  • integrarse pero manteniendo ciertos rasgos propios,
  • ser la voz ética en medio de una sociedad corrupta, y por ello ser sacrificados en el altar de la inmoralidad,
  • el anhelo por retornar a la tierra patria para vivir a pleno su identidad.

Como te podrás dar cuenta, aquel antiquísimo relato de los antepasados del pueblo judío tienen un eco muy profundo en los sucesos que acompañaron a los judíos durante siglos y siglos.
El ser exiliados de nuestra tierra.
El no perder nuestra identidad a pesar del entorno, tanto benévolo como hostil.
El querer regresar al hogar nacional.
Las diferentes alternativas que se plantearon en el seno de la familia para terminar con la tensión existente.
El pleno retorno a la tierra, aunque fuera interrumpido por mucho tiempo.

Es mucho lo que se aprende de este estudio, pero no avanzo más por hoy.
Si te ha sido de provecho, compártelo, agradécelo y no te olvides de darme una mano para que pueda continuar mi sagrada tarea de difundir enseñanzas espirituales de poder: https://serjudio.com/apoyo

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