Los sacrificios del Eterno

El libro de Vaikrá/Levítico está lleno de preceptos rituales referidos a los korbanot (korbán en singular) y otras ofrendas que se dedicaban en el Templo.
Korbán es traducido por lo general como “sacrificio”, también puede decirse “ofrenda”.
En realidad la palabra hebrea podría mejor definirse como “aproximarse”, “acercarse”, “allegarse”, “adentrarse”; pues proviene de la misma raíz lingüística que el verbo “lekareb”, que es “acercar”.
(Nota aparte, de igual raíz está la palabra “krab”, que es combate o lucha. Solo un dato al margen).
Por tanto, la mejor idea que podríamos tener en mente al usar la palabra Korbán sería: un elemento (por lo general ser vivo, animal o planta) que es usado de manera ritual para que la persona pueda sentirse más próxima al Creador.
Igualmente, la traducción le ha impuesto el mote de “sacrificio” y a veces de “ofrenda”.
¿Qué podemos hacer al respecto?

En la actualidad, y ya siendo casi dos mil años sin el Templo y por tanto sin korbán, nos resulta muy bizarro todo lo que refiere a él.
Escoger un animal, traerlo, dedicarlo, revisarlo, matarlo, tener el pensamiento adecuado de acuerdo al korbán ofrecido, destajarlo, asarlo o cocinarlo, comerlo o quemarlo, lo que hacer con las cenizas, qué partes son para esto y cuales para aquello, recoger la sangre, las salpicaduras con sangre de acuerdo a determinado korbán, los encargados de realizarlo, etc.
Son cientos, miles, las reglas, los detalles, etc.
Hay que ser experto y realmente no muchos lo son actualmente, como tampoco lo eran cuando estaba en funciones el Templo. Era una materia mucho más conocida, por su vigencia, pero destinada a ser experticia de unos pocos.
Por tanto, permíteme solamente unas breves reflexiones.

¿Por que se hacían?
Tenemos en la tradición algunas respuestas, que pueden resultar contradictorias entre sí, o quizás con mayor conocimiento se comprenda su integración.

1- Posición de la línea Maimónides:
Era una costumbre inventada en la época donde el conocimiento de las cosas de Dios era escaso, casi nulo. Por tanto, la imaginación contempló a su alrededor y decidió que la muerte de un animal, o el ofrecer otros alimentos, era lo que a los dioses complacía, o hasta les satisfacía sus apetitos.
Es decir, un acto para agradar a la deidad, para acercarse a ella.
No tenemos que ir muy lejos, sino recordar el relato de la ofrenda fracasada de Caín, casi al comienzo de la Torá. Además de recordar que todo esto llevó al primer asesinato de un humano.
Cuando la Torá fue entregada y por tanto un plan de Dios fue revelado con mayor claridad que anteriormente, el Creador aceptó que momentáneamente la gente siguiera con su costumbre de sacrificar para sentirse en proximidad a la deidad. PERO, ya no sería a los dioses o cualquier otra falsa potestad, sino que solamente al Creador.
Con esto pretendía el Legislador ir acompañando la evolución del humano, modificando de a poco todo lo que rodeaba a los korbanot hasta su eventual transformación en otra cosa. Puede que sea en rezos, en meditación, en contemplación, o cualquier otra técnica que permitiera al humano sentirse próximo al Creador.
No olvidemos que la mayor parte de los korbanot eran ingeridos, por el oferente, los sacerdotes, la familia de ambos, invitados, etc. Así pues, era también momento de cercanía con el prójimo, por compartir, por celebrar, como comer juntos, por tener que alegrarse en compañía, por haber tenido que pedir perdón en el caso del korbán al respecto, etc.
El korbán era algo más que quemar un bicho muerto en honor a una deidad, era un acontecimiento que unía familias, grupos y comunidades.
Pero además, hoy día es habitual comprar la carne en carnicerías, pero para ellos era tener la carne que fue elevada por medio de este ritual. La vida del animal cobraba una relevancia que no la tiene cuando adquirir una hamburguesa es un ritual de “comida rápida”. ¿Se entiende?

2- Posición de la línea Najmánides:
Los korbanot con sus detalles y consideraciones tienen misteriosos vínculos con regiones sobrenaturales, por tanto cada korbán interacciona místicamente modificando la realidad. Por ello no da lo mismo un animal que otro, un sexo que otro en algunas ofrendas, un tiempo que otro, etc.
Porque son como delicados botones que sirven para provocar efectos a nivel cósmico.

3- Posición de la línea Rav Kook:
Los rituales que rodean al korbán, el ambiente del Templo, el servicio de los sacerdotes y levitas, el encuentro con los otros participantes y en particular la muerte de un ser vivo inocente tienen la intención de provocar un fuerte impacto en el estado de ánimo de los participantes, para que de esa manera se produzcan cambios en la conducta, pensamiento, manera de ser de la persona en este mundo.

4- Posición inclusiva de los tres:
Las órdenes del Eterno son para ser cumplidas, las entendamos o no. Son lo que en hebreo se llaman Jukim. Dentro de estos decretos inaccesibles al razonamiento humano se inscriben los Korbanot. Por tanto, podremos argumentar, teorizar, debatir, pero ni siquiera a los profetas se le revelan los secretos inadmisibles a la mente humana.

Por último, y ya fuera de lo tradicional, están los que ven los sacrificios y los rituales similares como demostraciones de la barbarie en la que se vivía, la falta de conciencia moral, el descontrol del hombre que pretendía hacer religión destruyendo.
Sí, hasta esta postura tan conflictiva con los korbanot de cierta forma está enmarcada en el mensaje profético:

«Dice el Eterno: ‘¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de ofrendas consumidas por completo por el fuero de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos. Cuando venís a ver Mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis mis atrios? No traigáis más ofrendas vanas. El incienso Me es una abominación; también las lunas nuevas, los shabatot y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva! Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, Yo esconderé de vosotros Mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, Yo no escucharé. ¡Vuestras manos están llenas de sangre! ‘Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de Mis ojos. Dejad de hacer el mal. Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda.»
(Ieshaiá/Isaías 1:11-17)

En muchas palabras, muy acertadas y necesarias, lo dice el profeta en nombre del Creador.
Humildemente lo resumo en pocas palabras: el mayor acercamiento a Dios lo conseguimos al construir SHALOM, por medio de pensamientos, palabras y actos de bondad y justicia.

Que podamos percibir nuestra cercanía, nuestra identidad.
Que tengamos el coraje para quebrar el yugo del EGO y ser constructores de SHALOM.

Si quieres ser parte de nuestra misión sagrada, es hora de donar generosamente: https://serjudio.com/apoyo , el beneficio es todo tuyo si lo haces.


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