Resp. 6157–Modé aní: agradezco/reconozco yo.

Buenos días Moré. Veo en el libro de rezos que está al comienzo el «modé aní» pero en hebreo se dice «aní modé».
¿Cuál es la enseñanza?
Gracias.
Rajamim B. de México


Shalom, muchas gracias por su consulta.

Es muy interesante lo que pregunta, pero permítame decirle que en el mismo sidur unos pocos párrafos más adelante encuentra similar fórmula, con parecido sentido incluso. En la bendición de “Elohai neshamá”.
De hecho, cuando recorremos bendiciones, plegarias y reconocimientos al Creador en nuestra Tradición, podemos ver que es una forma habitual el poner el “agradezco/reconozco yo”, en lugar del más actualizado “yo agradezco/reconozco”.

La respuesta es bastante sencilla: así es como se hablaba en tiempos post-bíblicos, en el hebreo clásico de la época de la Mishná.
No solamente en el caso de este verbo (“lehodot”), sino en general, el verbo antes del pronombre personal. Hay ejemplos de “iodea ani”, “holej ani”, “roked ani”, etc.
Como sabemos el hebreo no es una lengua muerta, aunque para algunos lo fue durante siglos, sino que por el contrario está viva y evoluciona acompañando al pueblo judío en su existencia.
A fuer de ser coherentes con la Tradición, antecede en mucho al nacimiento del pueblo hebreo, e incluso a los padres de la nación, porque de acuerdo a las Fuentes es el idioma original de la Creación, el que hablaba por ejemplo Adam en el huerto del Edén.
Como sea, no es un bloque de piedra que no cambia, sino que ha tenido su desarrollo y evolución.

No soy experto en lengua, así que no le puedo indicar exactamente cuándo fue que se antepuso el pronombre personal al verbo, ni si existe un motivo “metafísico” al respecto.
En el rápido estudio y búsqueda que realicé, no encontré nada.

Por supuesto que a la hora de la parshanut, es decir, la elaboración de enseñanzas, mientras éstas no contradigan elementos de nuestra Tradición, entonces son bienvenidas. Por lo cual, si alguien quiere decir que hoy día se impone el egoísmo antes que el agradecimiento o reconocimiento, y por eso en el hebreo moderno se dice “aní modé”, ok, es aceptable; pero no significa que sea la única moraleja válida al respecto, ¡ni siquiera que sea válida! Es muy original, tiene cierta coherencia, se puede aprender algo, pero puede ser una más entre decenas o cientos de enseñanzas nutritivas y apropiadas.

Otra interesante enseñanza es la que conecta este reconocimiento/agradecimiento con la plegaria que se hace al final de la jornada, como paso último antes de dormir (dejo al final de la respuesta y saludos finales una traducción del texto, tomada del sidur Tehilat H’, no porque sea mi nusaj, sino porque era el sidur con traducción que tenía a mano).
Allí, luego de pasajes de alabanza, agradecimiento, pedidos de perdón y otras cosas más, se deja en claro lo que sucederá: estaremos desconectados de este mundo, un breve hilo nos mantiene en este mundo, en tanto que la neshamá (espíritu, chispa Divina) de cierta forma se libera del cuerpo. En otras palabras, el Yo Vivido, ese que estamos siendo en esta vida, pierde todo sentido, queda solamente activo el Yo Esencial, ese que somos en la eternidad.
Al momento del despertar, tenemos la oportunidad de darle al cuerpo (con su mente y emociones) un sorbo de su nexo sagrado con la neshamá, para que aprovechemos el día en construir SHALOM, en permitirnos reorganizar nuestro Yo Vivido para que sea reflejo del Yo Esencial.
De allí la importancia de comenzar reconociendo/agradeciendo al Todopoderoso, ubicándonos en nuestro lugar en relación a Él.
De allí comenzar con el verbo y no con el pronombre personal, porque solamente conectando conscientemente nuestro Yo Esencial al Yo Vivido es que realmente establecemos un Yo Auténtico y reafirmamos el hecho de nuestra conexión sagrada con el Todopoderoso.
Porque… ¿qué es este Yo que estoy siendo si no está consciente de este Yo que soy realmente?
Entonces, agradeciendo/reconociendo al Creador por la vida, por el nuevo día, por todos Sus favores, comienzo el día sumergiendo mi ser en la consciencia Divina.

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Tenga un excelente día, shalom y bendición.

Bendición postrera antes de dormir:

Bendito eres Tú, Adonai nuestro Dios, Rey del universo, que hace caer los lazos del sueño sobre mis ojos y el sopor sobre mis párpados, y que da luz a la pupila del ojo. Sea Tu voluntad, Adonai mi Dios y Dios de mis padres, hacerme acostar en paz y levantarme para una buena vida y paz. No permitas que mis pensamientos me perturben, ni los malos sueños ni las fantasías pecaminosas, y que mi lecho sea perfecto ante Ti. Da luz a mis ojos, no sea que yo duerma el sueño de la muerte. Bendito eres Tú Adonai, que en Su gloria da luz a todo el mundo.

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