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  • El cabrito y la impotencia

    JAD GADIA, es famosa la canción que cierra el Seder de Pésaj.
    Según dicen los que saben, existen temas paralelos en muchas culturas, con similares personajes y acciones, un ejemplo de decenas: Estrella Morente – Tangos del Chavico – YouTube
    https://www.youtube.com/watch?v=De9sLhelFUI
    Interpretaciones se le han dado varias, desde las más ingenuas hasta las más rebuscadas; bienvenidas sean todas las que aportan al conocimiento, la buena acción, el SHALOM, etc.
    Aquí tienes una, quizás te interese darle un vistazo: http://serjudio.com/exclusivo/respuestas-a-preguntas/resp-3613-jad-gadia-algo-mas-que-un-canto-para-ninos

    Hoy trataremos de ver cómo se relaciona con la impotencia, aquella que nos acompaña a cada instante de nuestras vidas y activa los instrumentos automatizados del EGO.
    Es interesante, me parece, este ejercicio analítico para poder dar mayor luz a los mecanismos ocultos que nos condicionan, así como ir aprendiendo modelos y técnicas para accionar de acuerdo a la NESHAMÁ y no al EGO.

    Para comenzar, una traducción de la canción:

    1. Un cabrito que compró mi padre por dos monedas.
    2. Entonces vino el gato y se comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
    3. Entonces vino el perro que mordió el gato que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
    4. Entonces vino el palo que golpeó el perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
    5. Entonces vino el fuego que quemó el palo que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
    6. Entonces vino el agua que apagó el fuego que quemó el palo que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
    7. Entonces vino el buey que tomó el agua que apagó el fuego que quemó al palo que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
    8. Entonces vino el matarife que degolló al buey que se tomó el agua que apagó el fuego que quemó al palo que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
    9. Entonces vino el Ángel de la muerte que mató el matarife, que degolló al buey que se tomó el agua que apagó el fuego que quemó al palo que golpeó al perro que mordió al gato, que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.
    10. Entonces vino El Santo Bendito Sea, y eliminó al Ángel de la muerte, que mató el matarife que degolló al buey que tomó el agua que apagó el fuego que quemó el palo que golpeó al perro que mordió el gato que comió el cabrito que mi padre compró por dos monedas.

    El padre tiene un cierto poder, son dos monedas.
    Con alcanzó para adquirir un cabrito.
    Ejerció su dominio al transferir el dinero al vendedor para quedarse con el animalito.
    ¿Es un acto que brinda satisfacción?
    Por lo general sí, ya que estamos haciendo uso positivo (si no hay compulsión) de ese poder que está a nuestro alcance.

    Pero, es tan limitado el poder del hombre.
    Se comienzan a suceder una serie de acontecimientos que ponen en evidencia la impotencia, varias de aquellas amarguras que nos pueden sobrevenir en cualquier momento, de forma previsible o inesperada.

    El objeto poseído se pierde, desaparece, muere, es destruido, ya no está más bajo nuestro dominio.
    No lo hemos vendido, ni trocado, ni prestado, ni regalado; sino algo ocurrió que lo arrebató.
    La impotencia deslució aquel poder que creímos tener, que supimos disfrutar por un ratito.
    El gato se come al cabrito, como símbolo de esto; de un elemento natural que ocurre y desnuda nuestra falta de poder.
    Algo podría haber prevenido el padre, se pudiera haber hecho algo diferente, las precauciones parece que nunca sobran; pero, hagamos lo que hagamos, somos limitados, tarde o temprano esto salta a la vista.
    Aquí ocurrió.
    No quedó cabrito, ni monedas, ni felicidad, ni sentir poder; quedó el vacío, la pregunta, la culpa, el deseo, el llanto.

    Pero luego, surge otra situación que dispara la impotencia, la agresión de la boca.
    Puede ser una mordida física, como presumimos realiza el perro; o puede ser el insulto, la degradación, el hostigamiento, la burla, la mentira, la estafa, el grito violento. Todo aquello que la boca daña, en cuerpo y alma.
    ¡Cuánto sufrimiento nos sobreviene a causa de la violencia de la boca!
    A veces es una pesadilla que parece no finalizar, a diferencia de la muerte con su punto final (al menos evidente en este mundo). Las vociferaciones lastiman y siguen haciéndolo incluso cuando ya ninguna boca se mueve, cuando el silencio es lo que queda.
    Tremenda impotencia se siente, y se arremolina el desconcierto, el odio, el reproche, el sonrojarse y tantas otras respuestas que evidencian el daño que se ha ocasionado.

    Y está la agresión física, la que lastima, la que hiere, la que destroza la carne y disloca los huesos.
    Tal vez no ocasione la muerte, pero cómo estremece y ata a la víctima a la falta de poder. El estar expuesto a los golpes, el tratar –de alguna forma- de cubrirse o evitarlos. Mientras la paliza sigue cayendo y agobiando.

    También existe la impotencia sentida a causa de las emociones, pensamientos, sentimientos fuertes, pasionales, arrebatadores, ígneos que están salidos de cauce.
    Como un barullo interno que devora y consume.
    Ideas alocadas que recorren los pasillos de la mente. Que llenan de miseria, que entorpecen, que quitan esperanzas reales, que apagan la llama de la alegría pero enciende y acrecienta la fogata de la ira, enojo, rumiar la venganza, rencor, celos, envidia, ese combustible tóxico que aviva el dolor e incinera la vida.
    Aunque se trata de doblegar ese incendio, queda prendido el carbón escondido en el fondo del corazón listo para desparramar entre cenizas y fuego más miseria y violencia.

    Está el verse hundido por problemas, que se convierten en tormentas, que se sienten como un océano salvaje buscando asfixiar a la persona.
    No se descubren salidas, todo parece estar en contra. Nada funciona, cada vez se sumerge más y más en la desesperación de no encontrar soluciones o respuestas.
    Podría ser un vaso de agua en el cual se está ahogando, da lo mismo, porque aunque fuera un mar inmenso la persona no ve, no espera, no cree que tendrá mejoría.

    Y está el ahogarse en penurias, en culpas, en remordimientos, en angustias, en ansiedades, en miedos, en dudas que consumen las energías.
    Se drenan las fuerzas, nada importa, todo abruma.
    Es un cansancio, pero no del cuerpo, sino de los ánimos.
    Se escapa la vibra, se oscurece, se apaga.
    Como si por un agujero dentro del alma se perdiera las ganas de vivir. No hay problemas a la vista, sino adentro. No hay entuertos para resolver, ni damas que rescatar, ni montañas que conquistar; sino adentro. Y adentro está ese vacío que va llenando de vaciedad el resto.

    Y ataca también la fría indiferencia, que es mortal.
    El no encontrar con quien hablar, o peor, quien escucha y atiende.
    No es solo el sufrimiento de la soledad, sino también a veces de estar solo rodado de gente.
    Puede haber presencias, pero son como sombras sin figura ni consistencia.
    La nada misma.
    Se toca a las puertas, que quizás se abren, pero abiertas o no el resultado es idéntico: desinterés, desapego, desdén. Como un frío cuchillo que corta sin pasión, insensible. No hay deseos de maltratar, ni encono, ni alguna razón sino solamente la apatía.

    Y la muerte, la máxima de las impotencias.

    En todas y cada una de las manifestaciones de la impotencia, siempre se puede recurrir a Dios.
    Él podrá rescatar, o no; enviar una inspiración salvadora, o no; hacer sentir Su Presencia, o no.
    Como sea, Él es EL PODER.

    Tú has tu parte y confía en que Él siempre hace la que Le corresponde.
    Igualmente sucederán mil y unas circunstancias de impotencia a diario, pero tu reacción será diferente. El sentido que le brindes a la experiencia y cómo emerjas de ella, será tu segura ganancia.

  • Justica, justicia perseguir

    La justicia es un ideal, una entelequia.
    Debemos procurarla, hacer lo que esté a nuestro alcance para transformarla en una realidad.
    Pues, sin justicia difícilmente haya paz.
    Es un mandato divino, pero también una imposición de nuestra NESHAMÁ que se traduce en el sentido ético.

    Pero, es imprescindible darnos cuenta de que solo somos personas que aplicamos como podemos lo que podemos.
    También aquellos que han estudiado y han sido designados como jueces en sus correspondientes instituciones sociales.
    Ellos también están dominados por el EGO.
    Ante la sombra del sufrimiento, cuando pincha la impotencia, se disparan los mecanismos oscuros.
    A veces para obtener dolosos beneficiosos; en otras para disminuir la amenaza del terror que se avecina.

    La presión social suele ser inmensa, la masa apremia y desde las cúpulas de poder hay aun más intimidación.
    Aunque fuera de manera inconsciente, se doblega el pensamiento de aquel que debe dictaminar para establecer justicia.
    No todos los dictámenes son apegados a lo que es objetivamente justo, o se aproxima humanamente a ello.
    En ocasiones queda margen de duda, en otras resulta evidente que algo no está bien.

    El desvío de la justicia puede ser dentro de la ley, y hasta enmarcado por leyes que pudieran resultar benignas y sabias.
    O puede ser en el filo que separa lo legal de aquello que no lo es.
    O ser un acto arbitrario, sin amparo.
    Como sea, falta la justicia.

    ¿Hasta cuando seguiremos en el CAOS, sin construcción de SHALOM generalizada?

  • Una oración

    Ruego sea Tu Voluntad, Oh Hashem Elohai, que me protejas y guíes hacia Tu LUZ,
    que pueda percibirla en mí, resplandeciendo con su firmeza y pureza constantes.

    Permíteme descubrir mi NESHAMÁ y borrar los efectos del EGO,
    para que me encamine con amor y honor por la senda de la TESHUVÁ.
    Tú estás en mi atención en todo momento,
    pero los vapores de la inconsciencia a veces me hacen perder la estabilidad y visión.

    Sé que Tú has depositado Tu confianza en mí,
    por ello me siento animado para desvanecer las sombras de temores y encontrar la fuerza para enfrentar los obstáculos.

    Que pueda emplear habilidades y potencialidades para aprovechar al máximo las oportunidades,
    de modo tal de adquirir sustento y placer,
    para llevar una buena y saludable vida,
    al recoger con alegría y cantos aquello que me has permitido cosechar,
    sin depender de dádivas vanidosas de hombres.

    Mis labios abre, para que mi boca solamente diga de Tus bondades y justicias,
    llevando consuelo y dicha a mi prójimo,
    reconciliación y entereza al necesitado.
    Que pueda emplear la Comunicación Auténtica como herramienta de armonía y crecimiento.

    Que las palabras necias y tortuosas no hagan mella en mi entendimiento,
    ni mi corazón se desvíe a causa de la mentira o la habladuría.
    Que la voz del EGO sea silenciada y solamente hable cuando sirva de bendición.

    Ayúdame a rectificar mis hábitos, a corregir mis pasos,
    para estar construyendo SHALOM en todo momento,
    por medio de pensamientos/palabras/acciones de bondad y justicia.

    Otórgame las cualidades para ser paciente y comprensivo,
    humilde y receptivo,
    que tenga la calidad para amar al prójimo sinceramente, sin dejar de amarme a mí mismo.

    Salud y gozar de una existencia pacífica y plena en este mundo,
    contemplando con fidelidad Tus obras y sirviendo de acuerdo a Tu Voluntad.

    Gracias.

  • Del EGO a la Luz

    La lucha constante contra el EGO se parece a la reacción de un canino cuando le arrojan una piedra o un palo, el animalito muestra sus dientes e incluso muerde la piedra o el palo, pero no se da cuenta que su reacción debería ser en contra de quien se la arrojó. Así la mayoría de las veces nosotros y nuestro EGO.

    En lugar de enfocar nuestra energía en la raíz de aquello que nos causa el malestar, la enfocamos en el malestar y no solucionamos nada. Damos brazadas pero nos ahogamos antes de llegar a la orilla o tropezamos en la arena.

    Llegamos a punto en que sabemos qué hacer pero no sabemos cómo hacerlo. Y es que tener conocimiento de algo no necesariamente garantiza que lo aplicaremos correctamente. Incluso rezamos como buscando negociar con el Creador: “tú me quitas el mal, yo me porto bien rezando o siendo bueno”. Y así nos hundimos más creyendo que el mal nos llegó del Cielo, quizás sí, quizás no, no lo sabemos.

    Colapsamos, bien sea llorando, sintiendo nauseas, aislándonos, o cualquier otra herramienta que el EGO use.

    Quizás por bondad Divina, o por aquello de que nuestra raíz es espiritual y eso la hace inquebrantable, logramos tener un poquito de luz. Y así después de perder mucho tiempo y energías, solicitamos ayuda. Esto asumiendo que quien está en el proceso del EGO a la Luz sea alguien consciente de su identidad espiritual judía o noájida.

    Comienza el proceso de reparación, entre muchas fases se incluye la aceptación de la situación: “Estoy mal, no sé qué hacer”. Lo cual es muy liberador.

    Paso siguiente comenzar a trabajar en aquello que es poco visible a nuestros ojos. Esto guiado por un profesional que esté capacitado para tal tarea.

    Luego de ejercicios, terapias, etc. , comenzamos por fin a ver algo de luz, aunque sea un poquito. El cambio interno se hace evidente. Ya no sentimos angustia, el EGO se sienta en el trono pero no por mucho rato porque esta vez sabemos qué hacer para quitarlo de la silla.

    Va a ser muy probable que aquello que nos atormenta vuelva pero ya sabremos cómo mirar para otro lado, cómo pensar con claridad, cómo reemplazar por pensamientos basados en la razón aquellos sentimientos que nos reducían. Ya no seremos como el canino que le muestra sus dientes a la piedra o al palo, esta vez fijaremos la mirada a lo que nos lastima para evitar que vuelva a hacerlo. Esta vez nuestro proceder será espiritual. Rezaremos pero no para negociar, actuaremos con bondad pero sin segundas intenciones.

    Y por fin, la solución o gran parte de ella llegará a nuestras manos. Aquello que estaba oculto a nuestros ojos ahora se hace evidente. Si es de recurrir a otro profesional lo haremos. Aquella falla del carro ya no nos quitará más el sueño púes un mecánico capacitado solucionó el error. La computadora volverá a servir. Nuestro cuerpo se sentirá mejor luego de corregir la alimentación e ir al gimnasio. Ya el teléfono fue reparado y podemos seguir usándolo.

    O mejor aún, el matrimonio mejoró, algo nos hizo ser mejores esposos, mejores jefes, mejores hijos, mejores hermanos, mejores administradores de nuestro dinero, mejores emprendedores, mejores judíos, mejores noájidas, mejores seres humanos.

    (Agradezco al Moré Yehuda por permitirme compartir mi más reciente experiencia y la gran ayuda que recibí a través de la Cabalaterapia y los invito a usar esta herramienta para su beneficio. El proceso del EGO a la Luz es mucho más complejo que lo anteriormente expuesto, espero sea de ayuda para quien nos lee).

    Jonathan Ortiz.

  • Tradición y Dengue

    Tristemente está “de moda” la enfermedad Dengue en mi país, Uruguay.
    Podría parecer que no tiene mucha, o ninguna relación, con la Tradición espiritual del judaísmo; ya que para muchos el judaísmo es cuestión de ciertas creencias, rituales, sinagoga, festividades o cosas similares. Sin un contacto vital y con sentido con la vida cotidiana. Sin embargo, la Tradición espiritual abarca todos los aspectos de la existencia, por ello te invito a que encontremos algunas relaciones entre ambas: Tradición y Dengue.
    El único requerimiento es que sean asociaciones coherentes, nada traído de los pelos.
    Piensa y comparte más abajo, en la sección de los comentarios aquí debajo, será un placer leerlos.
    Luego si deseas puedes ver las que se me ocurrieron a mí en el lapso de tres minutos.

    1. Es ley judía preservar la salud y la vida.
      Cuando nos enteramos de que estamos expuestos al contagio de un causante de una enfermedad y que tenemos a mano acciones para prevenirlo, es nuestra obligación judía hacer lo posible para cumplir con las recomendaciones de los expertos. En el caso del Dengue, el Vector es el mosquito Aedes aegypti, las autoridades de salud pública nos indican procedimientos para evitar su propagación. Asimismo nos informan de mecanismos para evitar su picadura. Más que buena voluntad, es obligación judía hacer caso a estas indicaciones.
    2. En Shabat está prohibido matar, a no ser en caso de extrema necesidad. ¿Es permitido matar los mosquitos en Shabat? Es una duda halájica que fue respondida hace unas semanas por un rabino en Brasil, el cual autorizó a matar mosquitos en Shabat, lo cual hasta el momento era una acción prohibida.
    3. En Shabat no se permite usar ungüentos, cremas. etc., para la piel.
      En este caso, ¿sería permitido usar repelentes?
    4. ¿Si uno siente los síntomas y percibe los signos de la enfermedad, puede consultar al médico en Shabat?
      ¿Debe hacerlo rompiendo así con las reglas de “reposo” sabático?
    5. Los repelentes, ¿deben contar con alguna certificación de kashrut?
    6. ¿Cómo manejarse en Pesaj con los repelentes y otras cremas indicadas por los expertos?
    7. Hay personas que no tienen acceso a los repelentes, sea por dificultades económicas, o la carencia de los mismos en su zona. Es una norma judía ayudar al prójimo necesitado, especialmente cuando está en riesgo la salud y la vida. Por lo cual, sería apropiado donar los productos adecuados a los que no pueden adquiridos, así como también realizar campañas de solidaridad al respecto.
    8. Pero el ocuparse por el bienestar del prójimo no se reduce a lo material, sino que también es oportuno informar a los que no tienen conocimiento del tema, o aclarar las dudas, o remitirlos a fuentes de información confiables. No es un asunto menor, pues depende en gran medida el bienestar del individuo y de la población y los instrumentos para evitar el daño son bastante accesibles.
    9. En caso de sospechar haber sido contagiado, es obligatorio consultar al médico especialista y seguir las indicaciones del mismo. No se debe quedar con la buena voluntad de las vecinas, ni con las opiniones de los indoctos, sino requerir el dictamen de los expertos.
    10. Si conocemos gente que está enferma de Dengue, es aconsejable hacer tefilá por su pronta recuperación.
    11. Cuando es posible, se debería cumplir la mitzvá de bikur jolim, que es visitar al enfermo y ayudarle en lo que precise, en la medida de nuestras posibilidades. La presencia debe ser positiva y no ocasionar molestias al enfermo. Podemos darle una mano en cuestiones prácticas, o a veces con conversar y estar presente ya es de gran importancia.
    12. Debemos estar atentos a no incomodar al enfermo, a su familia, al personal que lo atiende. A veces las personas no captan que están molestando cuando tienen toda la buena voluntad de ser cooperadores.
    13. No se debe visitar al enfermo si eso está contraindicado por los especialistas. Consultar previamente pues en el caso del Dengue podría estar en cuarentena el enfermo, por su seguridad y la de otros.
    14. Si el enfermo debe permanecer en aislado, ¿cómo hace con la lectura de la Meguilat Ester?
    15. ¿y con el toque del Shofar?
    16. De hecho, ¿de cuales mitzvot queda exento en tanto se encuentre en cuarentena?
    17. Y si no consigue alimentos kasher en el lugar de aislamiento, ¿cómo deberá comportarse?
    18. Cuando hay una persona enferma, la familia puede atravesar todo tipo de dificultades, por lo cual es regla del judaísmo ponerse a disposición de ellos, de acuerdo a las posibilidades, para ayudarles en lo que se pueda
    19. Está muy bien confiar en Dios y esperar que Él nos ayude, tanto a protegemos como a curarnos, pero no podemos depender solamente de milagros; por lo cual, las tefiIot y la emuná deben ser acompañadas por todas las acciones necesarias para prevenir y curar.
    20. En la historia judía muchas veces se nos ha acusado, maligna e injustamente, de ser los agentes que provocan plagas que afectan a la población general. Aprender de nuestra historia y estar alertas para que no aparezcan estos otros focos infecciosos, que no son causados ni por virus, ni por bacterias, sino por el EGO del ser humano.
    21. Los consejos a seguir para prevenir la proliferación del mosquito son bastante sencillos. Sin embargo, muchos conociéndolos no los respetan. ¿Explica el judaísmo clásico esta conducta autodestructiva del hombre?
    22. La manera tradicional judía de vestir, con tzniut, protege determinadas zonas del cuerpo de la mirada de otros así como de picaduras de insecto; sin embargo, el mosquito igualmente puede agredir al humano y transferirle el virus. Por tanto, sea vestidos con tzniut o no, se debe usar repelente y los otros métodos indicados por los expertos, así como proceder de acuerdo a los consejos de los sabios en la materia.
    23. Podría haber gente que supusiera que el Dengue es un castigo enviado por Dios, por lo cual es necesario evaluar nuestras acciones y ver si tenemos que hacer teshuvá, como otro mecanismo para disminuir el riesgo de infectarse y/o sufrir. Pero esto no evita seguir las consejos de los expertos en las Ciencias Biológicas.
    24. ¿Habrá algún midrash u otro relato de fuentes antiguas que refiera a enfermedades similares?
    25. ¿Y alguna cura o ritual que se pudiera emplear para estas ocasiones?
    26. ¿Y alguno que haya advertido que somos parte de un ecosistema muy complejo?
    27. ¿Dicen algo los sabios, antiguos o modernos, acerca del cuidado que se debe tener cuando se proceden a cambios drásticos en los ecosistemas? Por ejemplo, si se quisiera aumentar la población de murciélagos para combatir al mosquito, y eso derivara en una modificación del equilibrio dinámico peor que la situación actual.
    28. ¿Para qué Dios habrá hecho enfermedades?
    29. ¿Cómo explicar que si Dios es Todopoderoso, existan tantas cosas que nos hacen sufrir en el mundo?
    30. ¿Hay experiencias en Israel de haber combatido contra infecciones similares? ¿Tenemos algunos modelos para tomar en cuenta de allí?
  • Protegido: De fechas y calendario (RESPUESTAS)

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  • De fechas y calendarios (CUESTIONES)

    Según la Tradición

    1. Fiesta que transcurre durante 8 días en la Golá e Israel.
    2. La fiesta más moderna.
    3. El día más triste del año. .
    4. Día de los enamorados.
    5. Día de la naturaleza. .
    6. Luces/velas que se encienden en total para celebrar Januca..
    7. Día de la entrega de la Torá.
    8. Día en que efectivamente recibimos las Lujot haBerit.
    9. Contenido de las Lujot haBerit. 
    10. Día planificado para ser el más dichoso de la historia pero convertido en día de duelo.
    11. Días de ayuno de más de 24 horas. .
    12. Días de Iom Kipur en Israel y en la Golá. 
    13. Fiesta que se celebra inmediatamente luego de otra fiesta. 
    14. Fiesta que en la Golá se celebra un día diferente que en Israel. 
    15. Ayuno exclusivo para un grupito de personas.
    16. Ayuno exclusivo para los “religiosos”.
    17. Fiesta exclusiva para los “religiosos”.
    18. Días de Rosh haShaná en Israel y en la Golá. 
    19. Meses sin fiesta.
    20. Fiesta alegre pero que la gente considera que es un día triste.
    21. Fiesta que sigue a un día triste. 
    22. Último mes de acuerdo a la Torá.
    23. Fiestas que acontecen durante luna llena.
    24. Día en el cual se acostumbran celebrar muchas bodas.
    25. Fiesta en luna nueva. ROSH HASHANA,
    26. Duración de Sucot en Israel y en la Golá.
    27. Numeral del mes de Tishrei de acuerdo a la Torá.
    28. Mes que se añade en los años embolismales.
    29. Fiesta que comienza en un mes y termina en otro.
    30. Días de Pesaj en Golá e Israel.

  • El Templo construido y en funcionamiento

    El Templo era majestuoso, estremecía ya a la distancia con su belleza y santidad. ¡Cuánto más al aproximarse, hasta la zona permitida!
    Expertos artistas lo realizaron con gran detalle, siguiendo el plan de Elohim. Inspiración divina no faltó. A lo que se sumo la experticia, el amor, la perfección en el trabajo artesano.
    Fue creado y surgió un sitio único, poblado de belleza y espiritualidad. Espléndido, glorioso, digno asiento para la Presencia.
    Lo objetos más ricamente decorados, fabricados con los productos más caros y refinados. Metales y piedras preciosas, cueros y marfil, telas gloriosas. Esplendor por todas partes.
    Con generosa nobleza la gente del pueblo dedicó de sus riquezas, y pobrezas, para brindar los elementos que fueron transformados en esa maravilla majestuosa.
    Sí, sin dudas era el santuario construido y elevado para que el Eterno repose en medio de Israel, para faro de las naciones.

    Y sin embargo, no era suficiente.
    Era imprescindible que se realizara a diario el servicio estipulado.
    Cada día los servidores (los cohanim acompañados por los leviim) y la gente ofrendaban y daban vida con su actividad a ese Templo.
    Porque la divina Presencia encontraba a Su nación allí.

    El servicio daba sentido a todo ese lujo y portento.
    Era necesario conocimiento, para saber qué hacer, cómo realizarlo, cuál era la conducta apropiada, cómo se repartían los roles y tareas. Tanto los detalles como lo más grueso se debía estudiar, memorizar, retener en la mente, para poder plasmarlo.
    Porque el conocimiento debe traducirse en obras, pues sin ellas el saber es estéril. Así pues, los encargados trabajaban afanosamente, cada uno en su correspondiente cargo. Se ejercitaban, entrenaban, preparaban, repasaban las lecciones con su memoria, pero también ejecutando las acciones.
    Y sin la actitud adecuada, poco y nada harían el saber y la acción. Humildad, constancia, esfuerzo, atención, dedicación, empeño, respeto, cariño, interés, ganas, paciencia y muchas otras actitudes se debían aprender y usar en todo esto.
    Así con las actitudes, el saber y la práctica es que el Santuario tenía sentido.

    Y como en él, en todas las áreas de nuestra existencia, desde lo que es considerado más sagrado hasta lo más profano.
    En el estudio de Torá, o de cosas que no lo son.
    En el trabajo, o en el rezo.
    En el deporte, o la conversación amistosa.
    En el paseo distendido, o la misión importante.
    En todo es imprescindible conjugar actitudes, conocimiento y acción.
    Tal como se representa en los tefilín que en los días comunes usan los varones judíos. La caja de la cabeza en el nacimiento del pelo, en medio de los ojos, con la cinta rodeando firmemente la testa. Representado el conocimiento, la inteligencia, el pensamiento.
    La cinta envolviendo con fuerza amable el brazo y la mano, para simbolizar la acción medida y concreta.
    Y la caja en el antebrazo, a la altura del corazón y enfocado en él, como queriendo indicar que sin las actitudes algo fundamental está faltando.

    Tomemos en cuenta esta enseñanza, para que todo sitio y lugar sean espléndidos; no solamente por sus materiales y confección, sino especialmente por nuestra tarea bien realizada, de construcción de SHALOM en base a conocimiento, acción y actitudes de bondad y justicia.

  • Liberándote de tus opresores

    De pronto te ves saturado por sentimientos, que son pensamientos primitivos, que te llenan de impotencias.
    El miedo atormenta con imágenes y frases de fracaso y sufrimiento.
    La creatividad es escasa, apenas si sobrevive en esa tormenta.
    Te cuesta enfocarte en algo que te dé tranquilidad y un rato para disfrutar.
    Es un torbellino y no sabes bien por dónde comenzar a despejarte.
    Te pasa, claro que sí. No sé cada cuanto, ni con cuánta intensidad, pero sin dudas es una presencia oscura en la vida de la gente, de tú, de mí.

    Tenemos varias estrategias y prácticas que te pueden ayudar, una la hemos publicado hace unos pocos días atrás y es muy poderosa además de efectiva.
    Te dejo aquí el link:  http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/mtodo-para-no-hundirte-en-el-crculo-de-la-ira, realmente, vale el tiempo y la energía su lectura, estudio y dedicarse en entrenar.

    Ahora te brindo otro auxilio, es simple, pero tiene efectos positivos.
    No es tan profunda e intensa como la otra técnica, pero ciertamente vale la pena conocerla y emplearla.

    Confecciona una lista nombrando las cinco cosas que más te estén atormentando en este momento.
    Deben estar ordenadas de mayor a menor en su capacidad de afectarte.
    Sé cuidadoso, es importante que estén en el orden correcto y que seas específico en darles un nombre lo más exacto posible.

    Luego, deberás decidir cuán tremenda es cada una de estas cinco en tu percepción actual, en una escala del 1 al 10, siendo el 1 lo menos doloroso y el 10 el máximo.
    Si descubres que habías ordenado incorrectamente, puedes rearmar la lista, pero no borres ni taches la anterior, escribe otra.

    Luego tendrás que evaluar cuánto de la torta del sufrimiento le repartirás a cada una de las cinco. Esta torta tiene 100 pedazos, por lo cual decidirás cuántos corresponden a cada una de las cinco torturas que nombraste y numeraste anteriormente.

    Tras lo cual, deberás dejar la lista y salir a dar una vuelta, distraerte con alguna actividad, cualquier cosa que no sea ni ella ni dar vueltas a ideas acerca de tus agotadoras pesadillas.
    Después de un rato, minutos, horas, pocos días, lo que tú escojas; vuelve a leerla.
    Considera si el nombre de la afección es el que mejor lo describe, le da título.
    Revisa que estén en el orden correcto de mayor a menor sufrimiento.
    Que la cifra de 1 a 10 sea esa que escribiste.
    Que tiene cada una asignada la cantidad de torta que le corresponde al malestar general que te aqueja.
    Si descubriste algo para modificar, o te diste cuenta de que fuiste incoherente entre el valor de dolor y la cantidad de torta asignada, estás en libertad de hacerlo. Pero en otra hoja.

    Ahora te concentrarás en el que evaluaste con el menor grado de sufrimiento para ti.
    Escribe nuevamente su nombre.
    Abajo deberás escribir lo más exacto posible qué lo está motivando, cual es la impotencia que te aqueja.
    Abajo escribirás qué beneficio estás recibiendo por esta impotencia.
    Abajo qué estás perdiendo.
    Abajo qué intentaste hacer para resolverlo y por lo visto no funciono.
    Abajo cuáles conductas de tu parte favorecen que este sufrimiento siga vivo en ti.
    Abajo qué nuevas conductas deberías poner en práctica para librarte del dolor.
    Abajo qué puede servirte en tu meta de avanzar de esta impotencia.
    Abajo propón a donde quieres llegar, exactamente. Debes tener bien delineado tu triunfo, imaginarlo, mentalizarlo, hacerlo realidad en tu mente. Orientarte hacia él.
    Abajo escribe en negritas y más grande: “Cuando salga a la batalla contra mis enemigos no tendré temor de ellos; porque el Eterno mi Dios está contigo.” (Basado en Devarim/Deuteronomio 20:1).
    Y recuerda, cuando no tenemos el dominio, el éxito está en reconocerlo y no encadenarse a pretender el imposible.

    Vete a dar una vuelta, haz otra tarea, no toques más esta hoja por un tiempito, escoge tú cuánto.
    Luego relee.
    Si tienes algo para hacer para estar mejor, es momento de hacerlo. Tienes en tu mano un plan de acción que te orientará.

  • Tazría 5776–Pureza expresiva es vida

    Éste es un Shabbat atípico, pues extraemos tres sifrei Torá para su lectura pública. Llamaremos 6 personas para la lectura de la parashá Tazría, en el sefer Vaikrá; un séptimo bendecirá en el segundo sefer la porción correspondiente a Rosh Jodesh, en el libro Bemidbar; en tanto que el maftir subirá al tercer rollo para leer la sección HaJodesh, que se encuentra en Shemot.

    En la primera parashá nos encontramos con algunas reglas que la Torá establece para la mujer que ha dado a luz. Una de ellas dispone que desde ese momento no debe ir al Templo, ni tomar contacto con objetos sagrados, porque está en estado de impureza, por lo cual no tiene permitido entrar al lugar del Templo. Al cabo de un tiempo para su purificación, ella ofrecía un sacrificio en el Templo, retomando su estado habitual de pureza.

    Nos puede parecer muy extraño este párrafo, pues, ¿cómo es esto que una mujer está impura por traer un hijo, o hija, al mundo? ¡Qué cosa primitiva, patriarcal y machista nos suena!
    La respuesta es bastante simple. Sucede que es común traducir “puro” e “impuro” como “limpio” y “sucio” respectivamente, o ideas similares que hacen sentir manchado, sucio, contaminado lo “impuro”. Pero en verdad, para la Torá “puro” hace referencia a lo que está conectado con la vida, en tanto que “impuro” a lo que en algún grado está desconectado de la vida.
    ¿Comprendes cuál es la impureza que afecta a la mujer que ha dado a luz? ¿Podrías explicarlo? Teniendo claros los conceptos, ¿sigue siendo un asunto primitivo y que desmerece a la mujer?

    Luego la parashá continúa con normas acerca del metzorá, la persona enferma de tzaraat, que comúnmente se traduce como lepra, aunque realmente era una dolencia de origen diferente. Esta persona debía apartarse de la vida social y permanecer aislado hasta que algún cohén (miembro de la tribu de Leví dedicado a la kedushá) certificara que estaba curado. Entonces la persona ofrecía sacrificios al Eterno, participaba de algunos ritos de reparación y luego retornaba a la vida comunitaria.

    Tradicionalmente se enseña que el motivo principal para verse afectado por tzaraat era el LASHÓN HARÁ, que es la habladuría: comentar cosas ciertas o falsas de una persona, estando ella presente o no, que no sirven a ningún interés ni beneficio positivo.
    ¿Entiendes por qué para este pecado el castigo de parte de Dios era sufrir tzaraat? Explícalo, por favor.
    ¿Podrías relacionar el tema de la impureza con este de sufrir los daños a causa del lashón hará?

    Según el inspirado sabio: “El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias.” (Mishlei / Proverbios 21:23).
    ¡Cuánto cuidado debemos poner al hablar, porque podemos construir mundos o destruirlos, y sin darnos cuenta!
    ¿Cómo educarnos para hacer caso a está enseñando del proverbista?

    Te deseo Shabbat Shalom umevoraj, jodesh tov y todo lo bueno para ti y tu familia.

  • Fin de ciclo

    En un reciente post hablamos acerca del fin de un ciclo y del comienzo de otro,simbolizado por el número ocho.
    Hay algo que debemos notar, pues aporta a una mayor comprensión y por tanto posibilidad de mejor aplicación práctica.

    El período de duelo tradicional judío de siete días; los siete días previos a la circuncisión; los siete días de encuentros para celebrar y bendecir con familia y amigos luego de la boda; el octavo día en el cual se inauguró el Templo en el desierto; todos ellos remiten de cierta forma a la Creación, con sus siete períodos creativos y contemplación, para posteriormente iniciar el nuevo orden, que es el universo en el cual nosotros habitamos.

    Estos cinco ponen en evidencia el fin de la etapa previa, una que se termina y no retorna.

    El muerto luego de su entierro, por ahora y en nuestra realidad material, ya no retorna. Sí, hay promesas de resurrección de los muertos en torno a la Era Mesiánica, así como hay vida espiritual en el Más Allá luego del pasaje por Este Mundo, pero en concreto, hasta donde sabemos y vemos, aquel que hemos depositado para su reposo físico, ya no volverá a nuestras vidas. Aceptar esto es parte del sano proceso de duelo, necesario y aconsejable para todos los dolientes. Pues, aquel que se aferra al muerto y se niega a dejarlo partir, de cierta forma está muriendo en vida y no dando paso a un reposo completo al fallecido. Aceptar el hecho, no luchar más contra lo imposible, asumir nuestra limitación, permitir que el ciclo de la vida continúe según lo planificado, todo esto es lo que mejor beneficia a la persona, viva y al que partió.

    El útero es un paraíso al cual no retornaremos, la circuncisión lo establece con rotunda claridad. Muchas personas, de manera inconsciente, anhelan el regreso a ese paraíso perdido que fue el interior materno, donde todo estaba a disposición, no había necesidades insatisfechas, el esfuerzo era innecesario, todo era comodidad y placer a cero costo. La impotencia, y padecer pesadillas a causa de ella, era un imposible (supongo). Sí, ciertamente ese era el Gan Edén individual, el cual es deseado y añorado, desde las fibras íntimas ya que no desde la memoria que alcanza el pensamiento racional.
    Pero esa puerta esta cerrada por siempre, no hay retorno. Los primeros siete días son de vacilación, de dudas, de peligro, quizás el niño sucumba a la vida en Este Mundo. Cuando alcanza el día octavo, es como (nunca hay certezas) si la sombra del desvanecimiento se borrara y se pudiera afirmar que el niño pertenece a esta vida. La circuncisión sella ese comienzo, el ser activo material y espiritualmente en Este Mundo.
    ¿Y qué pasa con las niñas? Tema para otra ocasión, pero muy interesante sin dudas.

    Tras la boda, la vida en el hogar original ya no estará más, ya no será igual nunca. Ahora cada miembro de la nueva pareja ha iniciado una nueva vida, individual y colectiva. De manera saludable los lazos con su familia de origen deben modificarse, no cortarse, ni siquiera entorpecerse, pero deberá pasar a otro nivel. Esta separación debe ser llevada con paz, en armonía, entre festejos, pero que no dejan de esconder también el duelo por lo que se pierde, así como las lógicas vacilaciones por aquello que vendrá. Son siete días de celebración, en familia, con amigos, comiendo en grupo, rezando en los festejos. Pero, al día octavo, la pareja debe aceptar su realidad. Ya no son quienes eran, ahora deberán organizar una identidad diferente. El pasado no regresará, para bien o para mal.

    Antes del Templo el hombre tenía un tipo de vínculo con Elohim, luego cambio para no ser jamás como antes. No me extenderé.

    Tal como el proceso de Creación fue único, y que yo sepa irrepetible. Hay una constante recreación, pero el Big Bang, el caos inicial, la formación, la estructuración todo aquello quedó en el pasado sin registros. Estamos en el ciclo siguiente, el cual debemos disfrutar y perfeccionar con nuestra tarea. Soñar con rehacer el mundo es posible, siempre y cuando estemos dentro de los parámetros reales de Este Mundo, sin pretender intervenciones supernaturales. No en vano nuestra sacra Tradición menciona que los grandes sucesos que irrumpieron en la realidad, milagros estridentes, fueron creados durante el proceso de la Creación, y estaban aguardando el momento para manifestarse, cuando Dios lo planificó. Para el hombre limitado parecía una interrupción del orden natural, para el hombre cultivado, es la manifestación de la previsión de Elohim.

    Hay otros períodos que se terminan pero que no involucran un no regreso, o un corte abrupto. Más bien el fin de uno posibilita el inicio de otro, en una continuidad en la que se ve reflejado aquello que se terminó, y hasta de alguna forma es posible esporádicos retrocesos. Pero, los cinco anteriores no forman parte de este tipo.

    Ahora, ¿serías tan amable de analizar cómo esta información puede servirte para llevar una vida más beneficiosa, bendita, provechosa, de construcción de SHALOM? Se agradece tu participación.

  • Estar pre-parado

    Este Shabat leemos de dos sifrei Torá, en el primero la parashá SHEMINÍ según corresponde al ciclo anual de lectura público; en el segundo la porción denominada PARÁ.

    La lectura especial se refiere al complejo ritual para purificarse cuando se está impuro de muerte.
    Con gran inteligencia se postuló añadir esta porción en el Shabat que antecede al comienzo del mes de Nisán, para que las personas recuerden que en poco tiempo deberán peregrinar al Templo en Ierushalaim, para realizar el sacrificio Pesaj, por lo cual debían estar en estado de pureza.

    De cierta manera esto es un vínculo muy fuerte con la parashá semanal.
    Se trata de la inauguración del Mishcán, el Templo portátil empleado originalmente en el desierto; que fue continuado luego por el Beit HaMikdash de Ierushalaim.
    La lectura es previa a Nisán, siendo que el Mishcán fue inaugurado el primero de ese mes.
    Hay involucrados sacrificios en honor al Eterno en ambas secciones.
    Pero, especialmente en las dos se trata de preparativos.

    Es algo muy importante a tomar en consideración: el estar preparado.
    Prepararse para lo esperable, pero también estar acondicionado y entrenado para lo inesperado.
    No siempre, pero es común, dedicar tiempo, esfuerzo, energía, voluntad disponiéndose para aquello que anhelamos, suponemos, queremos, esperamos. Vamos al gimnasio, hacemos dieta, tomamos medidas, coordinamos, planificamos, estudiamos, evaluamos, revisamos y un sinnúmero de acciones, físicas y mentales, que nos dejan dispuestos para aquello que estamos aguardando.
    Pero, es muy frecuente, no tomar en consideración formarse para responder creativa y provechosamente ante los imprevistos; por lo cual, estamos limitados en nuestras herramientas para obtener el mejor provecho de la repentina situación.

    Las dos parashiot nos indican a ser conscientes de lo esperable, pero sin dejar de prepararnos para lo inesperado.
    Nuestro dominio es limitado, por lo cual podremos hacer un número limitado de cosas, no estamos en condiciones de poder con todo. Pero, al entrenarnos, aprender, perfeccionarnos, mejorar, estudiar, ejercitar, capacitarnos, atrevernos fuera de la zonita de confort, admitir errores para pulirnos, ampliar nuestra mente y corazón, estamos posibilitándonos un mejor presente con un más satisfactorio futuro.

    Quiera el Eterno que tengamos siempre buenas noticias y sepamos estar a la altura de los acontecimientos.