Berajá de H’.

"Iebarejejá H’ veishmereja – Hashem te bendiga, y te guarde:" (Bermidbar 6:24)

En esta parashá hallamos la Birkat Cohanim (Bendición Sacerdotal), con la cual los cohanim bendecían regularmente a sus hermanos israelitas en tiempos del Mikdash, y que en algunos lugares y en ciertas ocasiones se sigue realizando aún en la actualidad, lógicamente con las variantes que las circunstancias imponen.

Por ejemplo en las festividades, o en Israel en los Shabbatot, pero esta berajá frecuentemente es utilizada para desear paz y bienestar a los jóvenes que llegan a Bar Mitzvá, o a parejas que contraen matrimonio, porque contiene en esencia la base de todos los mejores augurios que la persona querida pueda desear.

Prestemos atención a su traducción:

Hashem te bendiga, y te guarde:

Haga resplandecer Hashem Su rostro para ti y te de misericordia:

Hashem se torne hacia ti, y te conceda la paz.

Bemidbar 6:24-26

Les pido que nos detengamos solamente en la primera frase, "que H’ te bendiga y te guarde", ¿acaso es necesario decir que bendiga y cuide? ¿No es suficiente con pedir la bendición?

El Midrash nos explica que esto sirve para demostrarnos una de las tantas diferencias que existen entre el Eterno y cualquier personaje poderoso en la tierra. Supongamos que un rey muy bondadoso y acaudalado nos quisiera enviar un fabuloso tesoro por medio de un mensajero, ¿acaso el tesoro llegará sin dudas a su destino, es decir a nuestras manos?

Posiblemente sí, pero, es probable que en el camino haya asaltantes que roben las riquezas; o que el mensajero sea infiel y huya para nunca más ser hallado; o que sea torpe y extravié su ruta; o que ocurra un terrible accidente; o… las variables son muchas; por lo cual no podemos confiar plenamente que los buenos deseos del rey bondadoso lleguen a buen término. Pero, las bendiciones de H’ incluyen la protección Divina. Eso significa que si el Eterno está dispuesto a favorecernos, nada puede detener el bien que nos quiere dar.

Mas, hay otra posible diferencia en lo que respecta a la "bendición y protección".

Supongamos que el tesoro inmenso del buen rey humano es recibido por nosotros, pero, tras ese acto generoso el rey nos desprecia, o nuestros amigos nos envidian, o utilizamos de manera indigna la riqueza, o nos olvidamos de ser humildes y generoso, o… cualquiera de las innumerables cosas que pueden transformar un beneficio en un perjuicio, ¿estamos frente a una verdadera bendición, o ante una desgracia?

Pensemos con un poco de humor: "Un oficinista está con un paquete de papeles frente a la trituradora de papeles. Luce desconcertado, mira por un lado, mira por el otro. En eso pasa un empleado y le ofrece ayuda, le toma el paquete de papeles, los coloca en una ranura y FRRRRRRR!!!, se oye el sonido de los papeles cuando se hacen trizas. El empleado le dice al hombre: ¿Ves que fácil? Y el otro responde: ¿Y por dónde salen las copias?"

Como vemos, lo que un acto bueno puede generar, no siempre es positivo…

Pero, las bendiciones de H’ siempre son para bien.

Por eso, en el momento en que se pide para nosotros Su bendición, se nos recuerda que podemos confiar en Él, que si Él así lo dispone seremos benditos, y esa bendición no provocará daños, sino que atraerá más bondad, felicidad verdadera y paz.

Aguardemos con confianza la berajá de H’…

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