Todos y uno

En la parashá se menciona unos de los preceptos que se cumplen exclusivamente en la tierra de Israel: en determinados años se daba el diezmo (10%) de la cosecha a los levitas, extranjeros, huérfanos y viudas.

La preocupación por el bienestar de los menos favorecidos socialmente es habitual en la Torá, no solamente en nuestra parashá. Son varios los mandamientos que implican acciones de bondad y justicia.
Esto se enfatiza particularmente ahora, en los tramos finales del relato de la Torá, cuando el pueblo está a escasos días de ingresar a la tierra de Israel.
Como es sabido, la época de milagros constantes y guía profética va cediendo lentamente, para que los israelitas puedan ir adquiriendo cada vez mayor protagonismo en las decisiones de sus vidas.
Es como si Hashem se hiciera a un lado, cual un padre con su hijo que va creciendo y asumiendo mayores compromisos y responsabilidades. Si el padre no le da un lugar activo al hijo, si no le permite experimentar su libertad, si no admite que escoja y reciba las consecuencias de sus actos, difícilmente el hijo podrá asumir independencia y madurez. Por ello, los milagros evidentes y la profecía se van reduciendo, para que sean los judíos quienes hagan milagros con sus acciones cotidianas y manifiesten la Voz de Dios por medio del estudio y enseñanza de las sagradas fuentes de la tradición.

Que los menos favorecidos no queden relegados es un punto focal en la Torá. Pero, al mismo tiempo se evita que haya un paternalismo que agobie a las personas. Que el que da no se fastidie o se sienta abusado; que el que recibe no se vea limitado en sus opciones para independizarse y ejercer su real poder. Por ello, la idea de la Torá no es solamente “caridad”, sino TZEDAKÁ, que es la mezcla perfecta de bondad y justicia.
Recordemos las palabras de los Sabios: “La justicia (tzedaká) y los actos de bondad (jesed) equivalen al resto de las Mitzvot de la Torá.” (Talmud Ierushalmi Peá 1:1)

En estos días previos a Rosh HaShaná intensificamos tres acciones: TESHUVÁ, TEFILÁ y TZEDAKÁ (arrepentimiento sincero, rezos, bondad-justicia). Porque con esas herramientas estamos mejorando nuestra vida y la de nuestro prójimo.

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