Chau Obama, el rey-peón del imperio

«Procedamos astutamente…» dijo el Faraón…
(Shemot/Éxodo 1:10)

De acuerdo a Maimónides, en coherencia con sus maestros sabios y filósofos, hay cuatro clases de sabiduría, o quizás inteligencias como se les dice ahora:

  1. La que concierne al mundo espiritual.
  2. La que transforma los hechos en experiencia, y ésta a su vez en conocimiento.
  3. Aquella para realizar destrezas.
  4. La de la “viveza criolla” (aquellos que no conocen el concepto, aquí les dejo un link).

Las que a su vez se relación con los cuatro tipo de perfeccionamientos:

  1. En el conocimiento de Dios.
  2. En actitudes, valores, pensamientos, ideas, conceptos.
  3. En lo relativo al cuerpo.
  4. En las posesiones materiales.

El Faraón del comienzo del relato en Shemot, ciertamente estaba demostrando experticia en el cuarto nivel.
Era astuto, tal cual el serpiente del huerto.
Vio la oportunidad para obtener mayor poder a través de manipular aún más a su pueblo, llevándolo a temer y por tanto aborrecer y por tanto maltratar a los hebreos.
Ciertamente, no se diferencia mucho de tantos políticos y otras aves rapaces de todas las épocas, y también de la actual.

Hacer del hebreo/judío un bicho raro, molesto, perjudicial, que llena de pavura.
Inventar alrededor de él toda clase de mitos y patrañas, llenando de impotencia el corazón de aquellos que les oyen.
Repetir una mentira mil veces, hasta que sea tomada como verdad.

Entonces, cuando el miedo está instalado rápidamente se manifiesta el EGO, con sus herramientas automáticas.
Por lo cual, las conductas perversas en contra del judío, o Israel, comienza a tomar forma, color, estatura, fuerza.
Lo que empieza tímidamente y en las sombras, va creciendo en espanto.

Lo que deja paso rápidamente al maltrato en todos los planos posibles.
El judío, Israel, es hostigado, castigado, violado, asesinado, puesto en venta, repartido, cercenado, burlado, y todo lo que se les ocurra.

Y no hay juez ni justicia, solamente dedos acusadores en contra de la víctima.
Y también aquellos que lo justifican.
Y los que se encogen de hombros y piensan/dicen: “algo habrá hecho”, “se lo tenía merecido”.

El déspota actual de la Casa Blanca con sus compinches “progresistas” en alianza con el imperialismo árabe-musulmán, son pichones de Faraón.
Son pupilos de Adolf, en sus maquinaciones atroces contra la nación santa y sus hijos.

Proceden con astucia, la que les brinda su “viveza criolla”, así como el poder material con el que cuentan.
Son expertos en engañar, mentir, confundir, en resumen, las artes de la manipulación, para así llevar a su rebaño al matadero. Claro, con la excusa que quieran ofrecer pero siempre teniendo en claro al enemigo: el judío, Israel.

No faltarán las voces que defiendan a estos genocidas e imperialistas.
Incluso entre la gente instruida y bondadosa.
Porque no dejan de estar bajo la influencia nefasta del EGO en coordinación con el EGO del reyezuelo y sus cómplices.

Y el rey, es solamente un peón.
Lo sepa o no, lo quiera o no.
Su “poder” es factual, no real.
Es un títere, no solamente de su EGO, sino de los designios del imperio que rehúye de la Presencia del Eterno y por tanto acosa a aquello que La manifiesta.

Su pueblo, en su mayoría supongo, no ha despertado todavía.
Faraón no es Egipto, Egipto no es Faraón.
Sin embargo, cuantos egipcios apoyaban al rey convencidos y seducidos.
En tanto, otros seguían la corriente, no sabiendo, no pudiendo construir una realidad alternativa mejor.

Como sea, la verdad triunfa… eventualmente.
Pero, mientras tanto el tsunami está creciendo y acercándose.

La indigna resolución de la ONU contra Israel el 22/12/16, una más de tantas otras.
El resto de las tramoyas que se vienen armando, tal como la embajada de “Palestina” en el Vaticano hoy (16/1/17).
La conferencia de París de ayer.
Los ataques a todo nivel contra judíos e Israel en el mundo.
Es un tsunami perverso formado por el imperio contra la Presencia de Dios.

Pero, ellos pasarán y dejarán destrucción.
Los más perjudicados serán ellos y quienes les siguen.

¿Qué podemos hacer nosotros?
¿Simplemente agarrarnos fuerte de alguna palmera y esperar que el cataclismo se aleje?

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