Mi hermano, Esav

Es una regla básica que en la Torá no hay ni espacios en vano, mucho menos palabras. Por tanto, cada uno de los componentes que integran la Torá tienen un sentido. A veces los conocemos, otros los intuimos, otros los percibe nuestra faceta inconsciente, y otros permanecen apartados de nuestro entendimiento. Del nuestro, pero son claros y evidentes para el Autor, así como quizás en alguna ocasión pudieran ser descubiertos, o pensados o revelados. Eventualmente, nosotros no lo podemos saber.

Ahora veamos un párrafo que leímos hace unas pocas semanas y que está poderosamente vinculado al destino de nuestra Familia, la judía, y tiene una especial relación con la festividad de Janucá que estamos celebrando por estos días:

«הַצִּילֵ֥נִי נָ֛א מִיַּ֥ד אָחִ֖י מִיַּ֣ד עֵשָׂ֑ו כִּֽי־יָרֵ֤א אָֽנֹכִי֙ אֹת֔וֹ פֶּן־יָב֣וֹא וְהִכַּ֔נִי אֵ֖ם עַל־בָּנִֽים:
Rescátame, Te lo ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esav [Esaú], porque le temo. No sea que venga y me mate, madre junto con hijos.»
(Bereshit/Génesis 32:12)

A ver, si dice que lo rescate de su hermano, ¿para que menciona que es Esav? ¿Acaso tenía algún otro hermano? Y si lo hubiera tenido, o quizás la voz hermano significara otra cosa además lo obvio (cosa que realmente es así), ¿no era Esav el único del cual venimos hablando que se acerca acompañado por un malón de bravos hombres y había jurado vengarse de Iaacov?
Por tanto, es absolutamente redundante, innecesario que se incluya el nombre del señor.
O, bien podría haber dicho solamente Esav, sin necesidad de indicar su relación de parentesco.
¿Se entiende cuál es la dificultad de este breve pasaje?
Si está comprendida, puedes pensar tus propias respuestas, aunque no asumas que porque sean tuyas sean las correcta… ¿ok? Si deseas, comparte con nosotros tus descubrimientos, o quizás lo que hayas aprendido de algún antecesor tuyo que te explicara al respecto. Gracias.
Si no entendiste cuál es el problema que nos plantea el párrafo, puedes consultar aquí debajo, usado el espacio dedicado a los comentarios (en el post correspondiente en serjudio.com).

Nosotros te daremos ahora algunas respuestas, que pueden ser complementarias, es decir, una no necesariamente invalida a la otra.

1- La Torá no estaría siendo superflua, pues no está expresando el Pensamiento Divino, sino que copiando el texto del rezo que hiciera en su momento de estrés el patriarca Iaacov.
Al estar en la Torá se convierte en texto sagrado, así lo ha querido el Autor, pero eso no quiere decir que sea Éste quien lo haya pensado.
Por lo cual, ha sido Iaacov el que usara la doble terminología para referirse a su hermano, a Esav.

2- Es mi hermano, sí, pero se comporta como un extraño sediento de sangre.
Que su molécula de hermandad no sirva para encubrir su pasión por el crimen.

3- Para dejar bien en claro que “hermano” se refiere a Esav, pues en aquella cultura se usaba la voz “hermano” para referirse también a personas allegadas, amigos, familiares, queridos, etc.
Y usó además Esav para que no queden dudas de a cual Esav se está refiriendo.

4- ¿Cómo podía temerle si Dios estaba con él?
Pues, en el uso de “hermano” y “Esav” está la respuesta.
Le temía porque no era cualquiera, era su hermano, su mellizo, hijo y nieto de los patriarcas de la nación sagrada.
Si alguien podía causarle un daño (no necesariamente material) a Iaacov o su familia, ese podía ser Esav.

5- Porque el peligro puede venir de la “mano del hermano”, o puede venir de la “mano de Esav”.
¿Cuál crees que es peor?
Sin dudas, la que viene de parte del hermano, de aquel que se presenta como familiar, como amistoso, cercano.
Tal como los que nos quieren asimilar, dentro y fuera de nuestra Familia, y con ello nos llevan a la destrucción.
Unos quieren eliminarnos físicamente, como Amán. A esos los podemos identificar, individualizar y si disponemos de los medios estamos preparados entonces para defendernos y evitar sus propósitos.
Otros quieren que desaparezca la esencia judía aunque el cuerpo de los judíos no sea violentado, como era el plan de los helenistas que motivó la rebelión macabea. La gente que nos abraza y mima, que nos explica lo errado del judaísmo y cómo podemos brillar y disfrutar en el seno del hogar sin cultura judía. Esos que vienen como hermanos, pero que también son de temer. Pero no nos damos cuenta, porque ¡vienen como hermanos! Su mensaje es de amor, de tolerancia, de entendimiento, de apertura, de demoler los muros de los guetos para vivir todos en una paz sin fronteras. Es un lindo mensaje, de hecho, bastante parecido al ideal mesiánico de un mundo evolucionado. Pero, el gran inconveniente es la anulación del judaísmo para ser sustituido por una masa amorfa, sin identidad.

Con esta última explicación también queda comprendida la rara alusión del final del versículo “No sea que venga y me mate, madre junto con hijos”; porque el peligro entonces no era que me mate a mí, eso puede pasar, somos mortales. El verdadero temor, el más profundo es que elimine a los hijos a través de las madres. Que la misión sagrada de Israel se desvanezca, atrapada en la tela de araña de los coqueteos con lo que nos hace perder la conexión material con nuestra esencia espiritual.

Podemos vivir en paz con los “hermanos” y con Esav, sabiendo como manejar con cada uno de ellos las relaciones para que sean de construcción de SHALOM y no de destrucción.


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