Querida, ¡tenemos invitados para la cena!

Esta es una reflexión para compartir con las buenas personas que a menudo van al shil (beit kneset, sinagoga, knis, templo, shtibele), particularmente a los que lo hacen para shabat y jaguim.
A vuestro alrededor probablemente habrá gente que no tiene con quien pasar la comida festiva.
Gente necesitada.
Sea por falta de dinero, por no tener pareja, carecer de familia, imposibilitados de relacionarse con sus parientes, enfermos (físicos, mentales, sociales), con diversos problemas, extranjeros, gente conversa, personas en proceso de conversión, recién llegados a la comunidad, ignorantes del kashrut que desean comenzar a respetarlo, sin posibilidad de cocinar en sus propias casas alimentos kasher, los que son despreciados por los otros vaya uno a saber porqué…
¡Tantas variaciones!, pero todas ellas que confluyen en algo en común: gente necesitada.
Tal vez vuelvan a sus casas, si las tienen.
A una fría y oscura habitación en una pensión o asilo.
En una confortable habitación de hotel para viajeros adinerados.
Quizás estén con otros, o solos… muchas veces están solos.
Y no tendrán cena festiva, por esto o por aquello. Incluso aunque tengan manjares para comer, todo kasher, todo saludable, con bendiciones y etc., pero careciendo de ese algo que no tienen y lo podrían encontrar entre los concurrentes al shil.

En algunas kehilot puede ser que haya rabinos que invitan a sus casas a pasar la cena de shabat o para el mediodía.
A veces esto es parte de la tarea comunitaria asignada al rav y su familia.
En ciertas oportunidades las invitaciones forman parte del trabajo de “kiruv” (espiritual, sionista, sectario) que son asignadas a esos rabinos o a gente encargada en ello.
Otras veces el rav lo hace de “buena onda”, aunque no tenga presupuesto asignado ni le corresponda por trabajo hacerlo.
Pero hay veces en que los rabanim no lo hacen. O no invitan a todos. O no saben que esa persona precisa alguien con quien pasar esa festividad. O lo sepan pero no lo tomen en cuenta. No lo sé, no lo puedo saber, no me corresponde juzgarlo, pero sí me gusta poder ayudarte a que pensemos juntos la situación.

Debo confesarte que he estado de ambos lados del mostrador en varias ocasiones. De quedar sin “familia” para pasar ese shabat, así como de invitar a gente necesitada o no.
La idea es poder ver a tu alrededor, si tienes la oportunidad de ser quien convide.
Lo ideal sería si en tu hogar respetan el kashrut, siguen las costumbres habituales con respecto a los rituales a la hora de la comida sabática, no hay conflictos por traer gente extraña (o no mucho) al seno de tu hogar.
Pero, si no estás en la situación ideal, igualmente podrías recibir gente en tu casa, siempre y cuando a ellos no les contraríe la invitación.
¿Qué te parece?
Abrir las puertas de tu hogar te dará mayor bendición y felicidad, aunque pudiera parecer trabajoso y cansino a priori.

En el caso que seas tú el necesitado, ¿cómo hacer para que los demás sepan que no tienes dónde o con quien pasar?
¿Cómo hacer para preservar tu dignidad y no humillar al otro?
¿Qué te impide festejar este día?
¿Qué estarías dispuesto a hacer?

Se oyen ideas, reflexiones, comentarios, sugerencias, invitaciones.
Gracias por compartir este tiempo conmigo.

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Yehuda RibcoaliciakJULIAN Martinez Recent comment authors
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JULIAN Martinez
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Y los Noajidas, sin el Precepto del Shabat, tomemos ejemplo…ocasiones tenemos para Querida, tenemos invitados a la cena!!!

aliciak
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aliciak

La de organizar una reunión para platicar sobre lo que hemos aprendido del diario vivir sin
Religiosidades,engaños y demás

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