La revelación en el Monte Sinaí

Para comenzar a comprender un poco la revelación que tuvo lugar en el Monte de Sinaí, debemos comprender previamente una pregunta básica: ¿Cuál era la finalidad de la salida de Egipto?

            Si le preguntáramos a los individuos del Pueblo de Israel al momento que se detuvieron en el monte de Sinai qué era lo que ocurría?  Es lógico pensar que la respuesta hubiera sido: “salimos de Egipto para ir a la Tierra prometida, la Tierra de Israel, en estos momentos estamos descansando en una parada en el camino”.

El Pueblo de Israel no tenía noción acerca de ninguna entrega de la Torá. Ellos sí conocían las promesas de Dios a los patriarcas (Habraham, Itzjak y Iaakov), pero las promesas no hablaban en forma alguna de la entrega de la Torá, sino que hablaban sobre la Tierra de Israel:

 

A Habraham fue dicho:

 

“…A tu descendencia daré esta tierra…” (Bereshit/Génesis 12:7)

“…Alza ahora tus ojos y mira desde el lugar donde estás: hacia el norte, hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste. Pues toda la tierra que vés, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre…” (Bereshit/Génesis 13:14-15)

“En ese día el Eterno hizo un pacto con Habraham, diciendo: A tu descendencia he entregado esta tierra, desde el río de Mitzraim hasta el gran río, el río Perat…” (Bereshit/Génesis 15:18-19)

“…Y a ti y a tu descendencia después de ti entregaré la tierra de tus peregrinaciones-toda la tierra de Kenaán- en posesión perpetua; y Yo seré Dios para ellos.” (Bereshit/Génesis 17:8).

 

A Itzjak fue dicho:

“No desciendas a Mitzraim/Egipto, reside en la tierra que Yo te diga. Habita en esta tierra, y yo estaré contigo y te bendeciré; pues a tí y a tu descendencia daré todas estas tierras y confirmaré el juramento que juré a tu padre Habraham” (Bereshit/Génesis 26:2-3)

 

A Iaakov le fue dicho:

“Yo soy el Eterno, Dios de tu padre Habraham, y dios de Itzjak; la tierra sobre la que yaces a ti te la daré y a tu descendencia…” (Bereshit/Génesis 28:13)

 

Vemos que no hay mención alguna de la entrega de la Torá. Y si bien sabían que habría esclavitud y subyugamiento en Egipto, también sabían por la tradición que Dios había hablado a Habraham prometiéndole que saldrían en libertad y retornarían a la Tierra de Israel:

 

“Entonces dijo a Abram: Ciertamente sabrás que tu descendencia será extranjera en tierra ajena, y los esclavizarán y afligirán (durante) cuatrocientos años. Pero también al pueblo al que servirán Yo juzgaré, y después saldrán con gran riqueza… y la cuarta generación retornará aquí…” (Bereshit/Génesis 15:14-15)

 

Cuando Moshé vino a sacarlos de Egipto en libertad eso sí estaba esperado, ya que era lo que el Eterno había prometido, pero sobre la Torá no hay mención alguna. Es decir la entrega de la Torá fue algo inesperado por el Pueblo de Israel.

Por lo que fue sorpresivo cuando el Eterno habló a Moshé:

“Y ahora, si escuchan diligentemente mi voz y guardan mi pacto, serán para mí un tesoro entre las naciones, pues Mía es toda la tierra. Pero ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y un pueblo santo…” (Shemot/Éxodo 19:5,6)

El hecho que tendría la función de ser un pueblo de sacerdotes con respecto a las demás naciones, constituyó  una novedad para el Pueblo de Israel.

Por supuesto que la respuesta del Pueblo no se tardó en hacerse escuchar:

“Y todo el pueblo respondió al unísono y dijeron: Todo lo que habló el Eterno haremos” (versículo 8)

Podeos ver que el Pueblo hizo hincapié en que únicamente harán de acuerdo a la orden del Eterno, y no de Moshé. Había cierta desconfianza por parte del pueblo hacia Moshé. Ya al principio de la historia de la salida de Egipto se hace patente y es Moshé mismo quien lo afirma: “…Pero ellos no me creerán, ni escucharán mi voz, porque dirán no se te ha aparecido el Eterno”. Explica el Netziv de Volozhin  en este versículo sobre por qué al Pueblo de Israel no creerían en Moshé? Pues se presentaba un hombre afeitado, hombre de estudios, culto y erudito en diferentes ciencias, criado en el palacio del Faraon, hablaba idiomas varios, etc. No era la tradicional imagen del dirigente espiritual. A lo que el Eterno le contestó algo así como: Pues yo enviaré a Aharón contigo, él tiene barba, viste con sombrero y él dará el aval a tus palabras (Ver “HaEmek Hadavar al versículo).

Entonces ya de un principio existía renuencia hacia Moshé, y ahora que viene a agregar algo nuevo (entrega de la Torá) de lo cual nunca se había escuchado, más sospechas levantó. Fue por ello que dijeron: únicamente lo que hable el Eterno aceptaremos y recibiremos. Y fue por este mérito de no seguir ciegamente, que ameritaron a recibir la Torá directamente del cielo. Incluso no se dejaron convencer por los milagros realizados en Egipto, sino que ellos querían escuchar de boca del Eterno directamente. (ver Sefer Hakuzarí parte1, 89)

 

Dios le promete a Moshé que provocará que el pueblo crea totalmente que la Torá es de origen divino y no un invento de Moshé:

“Y el Eterno dijo a Moshé: He aquí que Yo vengo a ti en la espesura de la nube para que el pueblo escuche mientras Yo hablo contigo, y también crean en ti para siempre” (vers.9)

Vemos que hasta entonces el pueblo no confío completamente en la palabra de Moshé (ver trambién Rambam, Rabenu Bejaie, Rabí Iehudá Haleví en el Sefer Hakuzarí, parte 1:49). Los sabios de Israel no creyeron a fondo que el TodoPoderoso hablaría a un hombre de carne y hueso hasta el momento de la revelación en el Monte de Sinaí. Y la verdad que fue bueno que lo hayan probado, ya que quizás los milagros fueron realizados por medio de engaños. Y así afirma el gran Maimonides:

“El pueblo de Israel no creyó en  nuestro maestro Moshé por los milagros y maravillas que realizó, ya quien basa sus creencias en ello nunca será una confianza plena, ya que es posible que los milagros sean hechos por medio de distintas brujerías. Sino que todos los milagros que realizó Moshé fueron hechos por la necesidad de aquel momento únicamente. Era necesario escapar de los egipcios, partió el mar para pasar y luego los ahogó. Había hambre, hizo descender el “man” del cielo. El pueblo estaba sediento, sacó agua a través de la piedra. Se suscitó la rebelión de Koraj, partió la tierra para que los tragase. Y así cada uno y uno de las maravillas que fueron realizadas por intermedio de Moshé.

Y ¿Cuándo sí creyó el pueblo? En la revelación del monte de Sinai, donde sus ojos vieron la montaña en fuego, los rayos y relámpagos, y sus oídos escucharon la voz del Eterno que habla a Moshé: Moshé, desciende y diles así y así. “porque cara a cara habló el Eterno a Moshé” (Hiljot Iesodé Torá 8:1)

Vemos que la revelación del Monte Sinai es el punto decisivo en el cual el pueblo entero borra cualquier especulación o duda de su corazón. “…crean en ti para siempre”

No hablamos aquí de alguna historia fantástica de una revelación a cierto individuo a la cual hay que aferrarse y creer. Sino que el Eterno se reveló a todo el Pueblo! Casi dos millones de individuos escucharon directamente la voz del Eterno. Es difícil plagiar una historia ocurrida a dos millones de individuos. ¿Cómo se convence a un pueblo entero que ellos vivieron algo si no fuese cierto?

La Torá misma nos desafía a buscar si existió en algún otro pueblo o civilización un caso parecido:

“Pues inquiere ahora acerca de los días primeros que hubieron antes de ti, desde el día en que Dios creo al hombre sobre la tierra, y desde un confín de los cielos hasta el otro confín de los cielos: ¿Acaso ha habido una cosa grandiosa como ésta o acaso se ha escuchado algo semejante?

¿Acaso ha escuchado algún pueblo la voz de Dios hablando de en medio del fuego, como tú escuchaste y viviste? (Devarim/Deuteronomio 4:32-34)

 

Retomando el hilo anterior, fue la revelación en el Monte de Sinai lo que demostró al pueblo que Dios fue quien entregó la Torá y no Moshé. Recordemos que Moshé ocupó y desempeñó dos cargos en la historia del Pueblo de Israel, el primero un puesto más bien político-militar, que lo llevó a cabo sacando al pueblo de su esclavitud, relaciones burocráticas de hablar con el Faraón, ocuparse de las relaciones gubernamentales, lidiar con el ejército de Egipto y demás. Y el segundo cargo fue el cargo religioso, de guía espiritual, dando y posteriormente enseñando la Torá al pueblo. No por nada Sigmund Freud reconoce en la identidad de Moshé dos identidades diferentes, una nacionalista y una religiosa.

El pueblo sabía que debía venir un conductor político que los redimiría de la esclavitud y los llevaría a la tierra prometida. Pero sobre el cargo religioso nada habían escuchado de sus ancestros, y comenzaron a sospechar que fuera Moshé quien se dio la licencia de innovar esta temática. Y fue justamente a raíz de que el pueblo se mostró reacio a la entrega de Torá que ameritó de la revelación divina confirmando su autoría divina.

 

Por consiguiente hubiéramos esperado que el primer versículo de los famosos 10 mandamientos que digase algo así como: “Hola! Soy Dios, y la Torá que Moshé les dará es de mi autoría. Hasta luego”

Pero en su lugar en nuestra Torá, al principio de los 10 mandamientos dice:

“Yo soy el Eterno, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de esclavos” (Exodo 20:2)

Esto parece una presentación personal, algo así como:

-“Que tal? Soy Alberto, el que te vendió verdura esta mañana en el mercado”

-“Ha, que tal Alberto, no te logré reconocer, pues estabas vestido diferente esta mañana”

 

Esto mismo les hizo saber el TodoPoderoso a Israel, aquel que los sacó de Egipto es el mismo que les entrega la Torá, es de mi autoría. Y así mismo lo explica el célebre comentarista Rashí:

Dios se identificó como el que los había sacado de Egipto porque en el Mar de los juncos se había revelado como un Guerrero Poderoso, y aquí (en la revelación en el Sinai) se reveló como un anciano lleno de misericordia… por esta razón, en este versículo Dios les quizo decir: “Puesto que yo cambio las apariencias bajo las cuales me manifiesto a ustedes, no vayan a pensar erróneamente que hay dos poderes divinos. A pesar de los cambios Yo soy el mismo que los sacó de Egipto y que se manifestó a ustedes junto al Mar de Juncos(Rashí incitu)

El pueblo de Israel sospechaba que el plan Divino era solo sacarlos de Israel y conducirlos a la Tierra prometida, pero que la entrega de la Torá era por innovación de Moshé. Y sobre este recelo, les hizo saber el Eterno: “Yo soy Dios!” Aquel que los sacó de Egipto para conducirlos a la Tierra de Israel, soy el mismo que les está dando la Torá.

Saldría que la revelación del Eterno en el Monte de Sinaí tuvo como finalidad unir el judaísmo ortodoxo y el sionismo liberal. La parte del pueblo religiosa ortodoxa veían a Moshé como hombre religioso, el que daba la Torá. La parte sionista liberal lo veían solo como un líder que los llevaría a la Tierra prometida. A ojos del Eterno Moshé cumplía las dos funciones. El pacto de la entrega de la Tierra contenía e implicaba la elección del pueblo como “el pueblo elegido”, y por ende una palabra Divina, y esa voz y ley Divina es la Torá. Y por supuesto que la finalidad interior de toda la Torá es la residencia del Pueblo de Israel en la Tierra de Israel.

 

Jag Sameaj

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Yehuda Ribco

Muy interesante. Pero la imagen de moshev era precisamente la que la gente respetaba y esperaba de un líder. Que sea culto. Afeitado. Instruido. Etc. Las imagen de un hombre barbudo y de v sombrero pata ellos representaba la nada misma. El netziv comenta desde su época y lugar no desde el conocimiento antropologico.

Yehuda Ribco

Jag sameaj

Alviri

Siempre critique el hecho de que el pueblo se rebelara en contra de Moshe todo el tiempo en el desierto,la lectura de este texto me abrió los ojos y el entendimiento acerca de este tema.Gracias por esa explicación,muy interesante.

dvngoku

Estimados: Una consulta fuera de contexto, en donde esta ubicado el monte Sinaí??

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