En busca de un dictador

El diccionario nos informa acerca del dictador:

  • Soberano que recibe o se arroga el derecho de gobernar con poderes absolutos y sin someterse a ninguna ley.
  • [persona] Que abusa de su superioridad, de su fuerza o de su poder en su relación con los demás.

Cuando estudiamos desde la perspectiva de la CabalaTerapia nos encontramos con que, la imagen externa por lo general no reproduce fielmente a la imagen interna.
Sorpresivamente, la imagen interna tampoco representa a la imagen esencial o verdadera.
Como si la persona estuviera formada por capas que se acumulan unas sobre otras, como cebollas. O cual muñeca rusa, donde una contiene a otra, y ésta a otra, y ésta a otra, y ésta…

Atendiendo a la definición, el dictador se presenta como alguien que está por encima de los demás, que ostenta poderes, que abusa de la indefensión ajena, que se mantiene gracias a la fuerza y al ejercicio de trucos de manipulación, que se impone como ley que no respeta ninguna ley.
Esa es la imagen externa, la que la gente teme; la que adoran los adoctrinados y los viciosos por migajas de poder; la que buscan aniquilar los “rebeldes”.
La imagen de fuerza, de potencia, que no se debilita ni se retuerce en dudas y angustias.
Una imagen que es alimentada por la maquinaria detrás del poder, que crea mitos, inventa creencias, lleva al dictador al olimpo de las deidades. No es raro encontrarse con cuentos de milagros, maravillas, dotes sobrenaturales entre las alabanzas propagandistas de estos líderes. Por ejemplo, sabemos que Faraón era adorado como un dios, se afirmaba que no precisaba de ir al baño. Hitler era un dios para sus seguidores, capaces de asesinar, matar y morir en honor de su líder. El gobernante de Corea del Norte es encumbrado con toda clase de virtudes y potestades mágicas. Algo similar ocurre con esos líderes religiosos, que no son otra cosa que dictadores pero sin llegar al trono político, pero que recurren a similares astucias, trampas, malabarismos, amenazas, extorsiones, falsedades, presiones, lo que fuera necesario para sostener su falso liderazgo, su bota apestosa aplastando la libertad de sus seguidores.

La imagen interna, suele ser otra.
Pero, no es fácil que ésta llegue al conocimiento público.
Gente quebrada por dentro, sumergidos en angustia, de escasa autoestima, desesperados por sentir que sirven y son amados. Se saben impotentes, vulnerables, fracasados, por lo cual redoblan su fachada de poder atormentado a los otros para de esa forma sentirse menos atormentados ellos.
Los dictadores tienen un poder externo, nunca interno. Pueden llenar de miedo, imponer, hasta matar o «suicidar» a alguien, pero por dentro tienen nulo poder. Son impotentes. Están sometidos al EGO, aunque pretendan ser los seres más poderosos de la comarca y alrededores. Como niños chicos armados con potentes herramientas de destrucción.

Cuando cotejamos la imagen interna con la representación externa, nos damos cuenta de que son payasos grotescos y terroríficos, que muestran algo que no son. Si estuvieran alejados de la armadura externa, de sus armas y ejércitos, de sus pandillas de esbirros y matones, probablemente darían una gracia triste, serían objeto de una lástima mezclada con muecas risueñas. Gente atrapada en su debilidad pero con aires de supremacía.

Pero, algo deben de tener para haber alcanzado ese lugar de poder externo a pesar de su deficiencia interna.
¿Qué podría ser?
Sabemos que poder interno no.
Equilibrio, armonía, unidad, paz, tampoco.

Tal vez lo que tienen sea el total desprecio por el otro, al punto de no importar nada en su carrera por obtener un lugar que les haga sentirse menos inseguros y fracasados. Una ética ausente, una conciencia enlodada y enmudecida, un miedo inmenso capaz de llevarlos a cualquier disparate.
Igualmente, algo más deben de tener para seguir ascendiendo en su carrera infernal, agobiante.
Probablemente saben interpretar el sentir de sus seguidores, sabe de sus miedos y los aprovecha para su beneficio. Amenaza allí donde duele, crea enemigos gigantes a partir de habichuelas dolorosas, insiste en que el mal se los comerá pronto y sin piedad; luego ofrece una posibilidad única, mágica, sorprendente, de salvación a través de su liderazgo. Amenaza y promete. Llena de terror pero insiste en la fe y la esperanza. Crea el caos y mitiga con paños fríos. Agrede y promete bondad. Corrompe pero sueña con la justicia. Vive como un emperador y obliga a sus seguidores a conformarse con migajas pero agradecerlas como tesoros. Señala con fanatismo al enemigo para perseguir, culpar, odiar; que distrae de los verdaderos problemas y reales enemigos.
Se presenta como el padre ideal, aquel que el niño sueña con tener, ese que resuelve las cosas de manera mágica, que aleja al cuco de debajo de la cama, el que todo lo sabe.
Es su “público” el que habilita que surja este fantoche al trono.
Un público sumergido en vacilaciones, temores, angustias, miedos, impotencia. Por ello, las épocas de crisis son las habituales para el surgir de la malaria dictatorial. Sea una guerra, hambruna, epidemia, caos, terrorismo, criminalidad, deterioro económico, cualquier factor externo debilitante es disparador para la aparición del dictador.
Si el factor no brota por la coyuntura, habrá quien la provoque, de tal modo de preparar el camino para el “salvador”.

A ver, veamos a Chávez, Fidel, Cristina, Gadafi, Al-Asad, Jomeini, Hitler, Mussolini, los Kim de Corea del Norte, Stalin, Lenin, Arafat, ar-Rantisi, Sadam, Bonaparte, Robespierre, Mao, Idi, los gurús religiosos (de la religión que fuera), reyes, emperadores, etc. Encontraremos similares patrones de conducta. Sin bondad ni justicia, sin construcción de Shalom. En resumen, el EGO al mando total de la persona. Llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad a un grado superlativo. Sin control real, sin dominio, sin poder, solamente el ejercicio externo que le brinde una especie de anestesia a sus torturas internas.
Obviamente que habrá gente que se aprovechará de estas dotes carismáticas y mentirosas.
Obviamente que habrá gente que acepte estas condiciones y se someta dando así la apariencia de poder al dictador.

Así pues, EGO y más EGO.
Por un lado el EGO que se expresa en forma de seudo poder, que apabulla, que reclama, que manipula, el del dictador y sus incondicionales y sostenedores. El dictador que suele ser un mequetrefe, alguien disminuido, lleno de vicios y fracasos, pero que se las apaña para hábilmente mostrar otra imagen, merced a las mentiras, la extorsión, la amenaza, la acción despiadada, etc.
Por el otro, el EGO de las masas, quienes apresados por sus celditas mentales admiten los maltratos, la corrupción, el patoterismo, la crueldad, el desagrado por no tener confianza en sus poderes internos.

Existen los dictadores a menor escala, dentro de la familia, en grupos de amigos, entre colegas, en clases del colegio, en la empresa, en equipos deportivos, en hinchadas de fanáticos deportivos, etc., cuya autoritarismo es una imagen reducida de los otros dictadores más conocidos.
¿Eres tú un dictador?
Creo que si te haces esta pregunta y te animas a responderla, estás lejos de serlo. Pero es solo una creencia, no una verdad.

Para finalizar, como ya te he mencionado, no escapan de esta imagen los líderes religiosos, quien habitualmente son dictadores enfundados en halos de santidad.

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¿Podría pensarse lo contrario? Es decir, que en medio de tanta crisis colectiva que da origen al surgimiento de los dictadores, se levante alguien auténtico?

Se me viene a la mente el sufrimiento de los hebreos por la dictadura faraónica y el surgimiento de Moisés.

Que tenía la sociedad hebrea que hace falta en esta sociedad para merecer buenos líderes?

Y en lo individual ¿que nos hace falta hacer para no asustarnos ante el líquido amniótico de impotencia en el que vivimos, para poder armonizarnos y desarrollar nuestras porencialidades en shalom?

Shaul Ben Abraham

Yo no he entendido como la gente, o cierta gente, quiere ser lider; liderara es incomodo, se que a veces toca, pero cuando leo las parashiot de shemot, en especial las Shobabim, me acuerdo de lo bien que se siente no haber sido Moshé; me explico: lo que a Moshé le tocó: enfrentar al Faraón, discutir con el pueblo, guiarlo a regañadientes, tener que llegar a medidas drasticas en varias ocaciones y aun apesar de eso sentir un amor profundo y ejemplar por am Israel, eso es muy dificil. Pensar que él se levantó sobre el pueblo para gobernarlo, como… Read more »

Shaul Ben Abraham

liderar sin el apego a liderar, liderar por responsabilidad ante el mundo y ante la Neshamá que somos.

julioaqui

He tenido tres experiencias en mi vida respecto de ser líder, dos de ellas con muy complicados resultados, comentaré, brevemente una de ellas, haciendo una pequeña introducción previa: Debo aclarar que mi forma de vida es apegada lo más posible a buenas costumbres y a respeto de todo cuanto esto significa y por tanto mi forma de ejercer todo cuanto hago debe ser, primero que nada honesto y totalmente lícito. Hace ya algún tiempo tuve la oportunidad de dirigir como gerente general una empresa de transporte del tipo intermodal (transporte de contenedores para manejo de mercancías vía marítima y terrestre),… Read more »

julioaqui

Quise decir transparencia, no transigencia y otras dos o tres palabras que cambio mi móvil, perdón.

IKER

Ke interesante que faraon no nesecitaba ir a el baño voy a indagar sobre el en la red .Debio aver sido un hombre muy transtornado.

Shaul Ben Abraham

Decia que no iba para hacerle creer a su pueblo que era un dios, algo así como un cuerpo glorioso

julioaqui

La primera vez fue en una fábrica de equipos electrónicos que desgraciadamente en el año de 1987 cerró sus puertas por una mala decisión gubernamental que provocó el cierre de mas de 30 fabricas de su tipo en mi país, dejando sin empleo a una cantidad extremadamente alta de personas y familias, yo fui gerente también en esa fábrica. La tercera ocasión, ya entrado a los 45 años tuve la oportunidad de ser dirigente nacional de una confederación de sindicatos y en esa oportunidad y lo digo ahora con bastante pena, ejercí mano dura para poder de esa forma sacar… Read more »

julioaqui

Debo aclarar que, jamas hice una cosa de la que me deba arrepentir, no fui corrupto, no despilfarré mi vida en cosas banales, siempre y esa fue mi linea de trabajo, lo que exigí, fue compromiso y productividad, mas allá de lo normal.

Shaul Ben Abraham

El neurologo Antonio Damasio en su libro en busca de Spinoza sostiene que (pg 51): «Una de las muchas razones por las que algunas personas se convierten en líderes y otras en seguidores, por que unas imponen respeto y otras se encogen, tiene poco que ver con el saber o las habilidades, y mucho con la fonna en que detenninados rasgos físicos y el porte de un individuo concreto promueven en otros determinadas respuestas emocionales. Para los observadores de tales respuestas y para los individuos que las presentan, algunas de las exhibiciones parecen inmotivadas porque tienen su origen en el… Read more »

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