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  • ¿Cabalá para todos? ¿Rabino Laitman

    Tomamos este texto de un gran rabino israelí, el sabio rabino Uri Sherki.
    Es importante tenerlo en cuenta, pues muchas buenas personas, pero ingenuas, están cayendo en la trampa de la «supuesta cabalá para todos», del Sr. Mijael Laitman, que no es otra cosa que un gran negocio armado en hombros de una organización sectaria.
    No son mis palabras, son las del rabino que ahora cito (http://ravsharki.org/content/view/585/741/) en su lenguaje original, y en una traducción lo más ajustada posible:


    Pregunta 4:

    Hace unos días fui a la “Semana del Libro” y me topé con el stand de “Cabalá para el Pueblo”, me ofrecieron libros varios de Mijael Laitman así como cursos en su centro en Petaj Tikva.

    Como soy estudiante de Academia Rabínica aprendí que la Cabalá NO se la puede estudiar por cualquier (como está establecido en el Talmud, Jaguiga, etc.), es por eso que me sorprendí mucho de la cantidad de citas que el vendedor me mostró, que fueron ichas por el rabino Kuk y el rabino Ashlag y que indican que hay que estudiar la sabiduría de la Cabalá en esta generación, hasta el “más simple”, y que no importa si el que estudia está comprometido con el cumplimiento de los mandamientos o no, y que solamente con la expansión de la sabiduría de la Cabalá es que vendra el Mesías, etc.
    Ellos también argumentaron, que nos se dedican a los “secretos de la Torá”, sino solamente en los “sentidos de la Torá”, que son las siete esferas inferiores, y que “keter, jojmá y biná” solamente quedan para unos pocos admitidos para su estudio.

    Mi pregunta es, si lo que dijeron está sacado de contexto, ya que según está en el comienzo de “Orot haTorá” (obra magna del rabino Kuk) que el estudio de los secretos de la Torá por parte de una persona no apta puede llevar a grandes daños, y si es así, ¿por qué los vendedores dicen lo que dicen? ¿Tenemos algo en contra del “Centro Cabalá para el Pueblo” y que nos molesta del mismo?

    Y una pregunta más, ¿Yo –un muchacho de 20 años- puedo estudiar la sabiduría de la Cabalá? Por ejemplo los libros del rabino Manito.

    Respuesta 4:

    Jamás nunca dijeron los rabinos Ashlag y el rabino Kuk que se debe enseñar Cabalá a cualquier persona. Ellos dijeron que solamente los que cumplen con las condiciones para hacerlo deben hacer hacerlo en nuestra generación.
    Cumplir con las condiciones incluye entre otras cosas, por supuesto, que un mínimo de conducta de santidad, y es claro que una persona que no cumple con lo que le corresponde de los 613 mandamientos de la Torá no se incluye entre los aptos.
    Con todo esto, es aconsejable para el sabio usar los conocimientos que parten de los secretos de la Torá para alentar a la generación, pues en el interior de cada persona hay una gran sed por este saber, y entre los laicos también.
    La diferencia entre secretos de Torá y sentidos de Torá en boca de los que promueven esto (los vendedores del Sr. Laitman), es también sacada de contexto.
    Estas personas enseñan de manera superficial asuntos que se basan en secretos de la Torá, por lo que también en esto hay engaño hacia el público al que se le dice que se le está enseñando Cabalá, pero que solamente recibe mística barata.
    También la forma de comportarse de los seguidores de Laitman incluye características típicas de una secta. Piedad para ellos.

    Los libros del rabino ashkenazita Manito Z”TZL sirven como introducción al mundo de la Cabalá, pero no son en absoluto de Cabalá en sí misma. No hay problema con estos libros, sin embargo, no ponga su centro de atención sobre ellos, ya que aún no has adquirido los conocimientos básicos de Torá, de Talmud y de la correctas creencias, como por ejemplo el Cuzarí o los libros del Rambam.

    Pregunta 5:

    ¿Cuál es la ley respecto a las publicaciones de “Cabalá para el Pueblo” (del centro de Laitman)?
    ¿Se los puede introducir al hogar? ¿Leerlos? ¿Hacerlos desaparecer? ¿Arrojarlos a la basura? ¿Quemarlos?

    Respuesta 5:

    Hacerlos desaparecer.

    Pregunta 6:

    Me topé con un compendio llamado “Escuché” que reúne varias charlas y clases del rabino Baruj Ashlag que escuchó de su padre (el Baal HaSulam) y el rabino Laitman lo recibió de su mano.
    ¿Quiero saber si el contenido del compendio es apto o acaso hay alguna cosa perjudicial en él?
    Y si no es apto, ¿cuales fuentes cree usted son aptas para lectura profunda aunque inicial?

    Respuesta 6:

    Cuando es una cita, entonces es un material apto, pero vale la pena que sea revisado por alguien conocimiento para comprobar que sea realmente una cita y que no esté sacada de contexto.
    Mijael Laitman NO ES RABINO.
    Para lectura inicial: “Clalei mahamar hajojmá” del Ramjal.


  • Parashá Tzav 5770: Construcción de Shalom

    Esta semana en el pueblo judío se lee públicamente del rollo de la Torá la sección denominada TZAV, que se encuentra en el libro Vaikrá o Levítico.

    Como hacemos habitualmente, encontremos perlas preciosas de conocimiento y espiritualidad que nutran el alma de todo ser.

    En esta porción de Torá se enumeran distintos tipos de sacrificios que eran llevados por los judíos de antaño al santo Templo.
    El último de los mencionados es el «Korbán Shelamim», que se puede traducir como «sacrificio de paces».
    Veamos qué nos enseña la famosa obra «La Voz de la Torá», del Rabino E. Munk, en su comentario a Vaikrá 7:37.

    El Midrash acentúa el hecho de que los sacrificios de shelamim (de paces) son colocados al final de la enumeración y este hecho se reproduce en Bemidbar 29:39, después de la enumeración de los korbanot tzibur (sacrificios públicos).
    La paz (SHALOM) aparece así como el supremo objetivo, dado que los shelamim están destinados a restablecer la paz entre la creatura y el Creador, entre el hombre y su prójimo, entre el individuo y su conciencia.
    Para nuestros Sabios, la paz no es un simple don de la creación ni una ley de la naturaleza. No es solamente una doctrina moral del pacifísmo a ultranza, que busca la paz sin importar a qué precio, aun a costa de sacrificar principios sagrados del hombre y la renuncia categórica del uso de la fuerza.
    La paz, la verdadera paz, presupone por el contrario un esfuerzo permanente del hombre para llegar al estado en el cual los antagonismos, los conflictos y las contradicciones de la sociedad al fin se pasan y cuyos elementos de base se convierten en los componentes de un vasto sistema de armonía universal, coronada por el Reino de Dios en la tierra…
    Rabí Iehoshua ben Levi la compara con el fermento en la pasta, la considera como el elemento promotor del movimiento y del progreso en el seno de la sociedad.
    Después de que la paz y armonía que reinaban en el Paraíso fueron eliminados, como consecuencia del primer pecado, los hombres tienen la tarea permanente de reconstituirlos en su esplendor inicial y de consagrar a esta tarea lo mejor de ellos mismos.
    La paz continúa siendo el gran ideal universal, cuya realización depende de la voluntad de los hombres y de la bendición Divina.

    Nosotros humildemene hemos acuñado un lema, una misión, una meta: CONSTRUIR SHALOM a cada instante.

    Que sepamos hacerlo y lo consigamos.

  • Conversión al judaísmo y estudio de Torá para el gentil en relatos del Talmud

    Prestemos atención a un, aparentemente, sencillo y conocido relato verídico del TALMUD:

    «Enseñaron nuestros Maestros acerca de un gentil que se presentó ante Shamai (el supremo jefe de la academia que lleva su nombre), y le dijo:
    ‘¿Cuántas Torot tienen ustedes?’.
    Le respondió:
    ‘Dos, una Torá Escrita y una Torá Oral’.
    Le dijo el gentil:
    ‘La escrita yo te la acepto, pero la oral no la acepto. Conviérteme al judaísmo para que me enseñes Torá Escrita’.
    Shamai lo expulsó de inmediato de su presencia de modo tajante.
    El gentil fue ante Hillel (el supremo jefe de la academia que lleva su nombre), con similares pretensiones.
    Hillel lo convirtió al judaísmo.
    Luego le enseñó el alefato:
    ‘Ésta es una alef, ésta una bet, ésta una guimel, etc.’.
    Al día siguiente se lo enseñó pero al revés.
    Entonces el reciente converso le reprochó:
    ‘¿Cómo me dices que es así si ayer me dijiste que era de otra manera?’.
    Le respondió el sabio:
    ‘¿Y tú qué me reprochas a mí? Si confías en mí, aceptarás lo que te enseñe. Que la Torá Oral debes admitirla, también lo aceptarás’.
    El converso reconoció su torpeza anterior, fue humilde ante su maestro y aprendió lo que él le enséñó.»

    Talmud Babli, Shabat 31a

    Hay tantas enseñanzas y consejos de vida en este texto que podríamos escribir un libro, pero quiero centrar en unos pocos puntos, nada más. En aspectos netamente relacionados con pretensiones de gentiles al respecto de estudio de Torá y de cuestiones atinentes en exclusiva a la nación judía.

    Ante todo, no podemos dejar de pasar la ignorancia irreverente y casi blasfema del gentil al comienzo del relato.
    Él, amparado en su torpeza egoísta, se creía en condiciones como para contradecir a un enorme sabio y además definir qué era lo correcto y qué no en cuestiones de Torá.
    ¡Por favor!
    Eso es de mediocre, de arrogante, de vacío, de débil mental, de pobre de conocimiento y de espíritu… ¿no les parece?
    El perfecto extraño y hueco quiere enseñarle al maestro de maestros lo qué era el área de trabajo y vida del maestro… ¿no es de una irreverancia necia y patética?
    Este gentil decidió, basado en su ceguera, que sí a una parte de la Torá, pero que no a otra. Y con esa base impuso sus condiciones de cómo habría de ser su conversión al judaísmo.
    Me suena mucho a esos que vienen cada dos por tres a decirme que no se convertirán al judaísmo por la vía legal de la ortodoxia, sino que se ampararán en la reforma, en los conservadores, en su fe, en vaya uno a saber en qué… porque ellos creen, ellos escucharon, a ellos les dijeron por allí que las cosas se pueden hacer así como ellos quieren. Que no cuenta la halajá (reglamentación legal vigente), ni las condiciones marcadas claramente por la ley, ni los requerimientos indispensables espirituales… ¡qué les importa a ellos!
    Ellos harán lo que les parezca, opinarán lo que se les ocurra, repetirán lo que algún oscuro «rabino» (si es que lo fuera) les dijo, o cosas aún peores, tales como comerse la fantasía burda y tóxica de los falsos judíos mesiánicos o fantoches similares.
    Como sea, esa actitud del gentil del relato se suele evidenciar en la actualidad con demasiada frecuencia.
    Por supuesto que hay falsos maestros, curreros, fetraficantes, palurdos con título, que puede hacer su dinero y obtener poder vendiendo «conversiones» al judaísmo, inventando pretextos para que la gente se «convierta», y otros etcéteras más. Tales como esos miserables que nos robaron el famoso y lucido nombre de SERJUDIO, para poner su dudosamente legal sitio con similar nombre que el nuestro, pero que lleva a la gente a los más crueles errores, mentiras, engaños y probablemente estafas. Una de esas espantosas mentiras es decir que es obligatorio que el gentil se convierta al judaísmo… y con la astucia típica del serpiente del Edén, con la habilidad para el engaño del timador, usan palabras rebuscadas para «demostrar» su punto de vista. Claramente el entendido reconoce la moneda falsa y la aborrece por vil. Pero, el ignorante, o el apasionado que no mide sus asuntos con la vara correcta, quizás se deja llevar hacia el abismo asqueante de la mentira espiritual y de la estafa.
    No faltan los que son ignorantes y se dejan embaucar por los avivados que quieren dinero, o fama, o poder.
    Así pues, de esos ignorantes abundan, ¡y cuántos! en la actualidad, que se dejan convencer por los fetraficantes de la secta judía o ajena que sea, para hacer supuestas conversiones al judaísmo, que no son nada más que papeles sin valor, parodias, burlas, engaños, nulos completamente de cualquier valor como verdadera conversión. Y, tristemente, el laico Estado de Israel mira para otro lado y deja que estos no-conversos obtengan derechos que solamente corresponden a verdaderos judíos, sean nacidos o convertidos correctamente.
    Pero, gracias a Dios habemos los que como Shamai e Hillel no admiten ni un milímetro de falsedad, que no toleran la mentira, que se oponen al engaño, que llaman a las cosas por su nombre aunque a algunos les haga temblar la verdad.

    Este fue el primer tema: los que dicen querer convertirse pero se vienen con un manojo de pretensiones ridículas, de falsas creencias, que difícilmente les facilita el camino a la verdadera conversión al judaísmo.

    Pasemos al segundo tema.
    Éste tiene que ver con el orden del relato.
    Léelo y responde por favor: ¿qué hizo primero el sabio de sabios Hillel, convirtió al gentil o le enseñó Torá?
    Pues… ¡ni siquiera le enseñó el alefato, el abecedario hebreo antes de convertirlo!
    ¡Mucho menos le enseñó o estudio junto a él Torá!
    Te recuerdo algunos links, para que retengas en tu mente y corazón y agradezcas que este humilde Moré te alimenta con el buen pan espiritual que te hace bien y bendice:

    Esta es una breve recopilación de decenas de textos que publicamos que están avalados y basados en la Torá misma, en la legislación correspondiente, en las palabras de los Sabios de todas las épocas.
    Pretender contradecir esto, es como el gentil del cuento que se cree con derecho a opinar y decidir acerca de lo que no sabe y no le compete.
    ¿No era de infame y tonto inmiscuirse en donde no le corresponde y está prohibido por el mismísimo Dios?

    En resumen, el gentil NO DEBE dedicarse al estudio de Torá, ni siquiera al estudio del hebreo (como lengua sacra), sino que eso compete en exclusiva a los que son parte integrante legalmente del pueblo judío.
    Pero, claramente el gentil puede estudiar lo que le corresponde de la Torá de Israel, que son las cuestiones que lo refuerzan en el conocimiento y aplicación de los Siete Mandamientos y sus derivados legales, siempre y cuando sean con estricta vigilancia de un maestro judío experto, para que el estudio de buena voluntad no termine derivando en hipocresía y terror.
    Esto no es lo que el humilde maestro Yehuda decidió, sino lo que la LEY de Dios ha decretado. Quien quiera oírlo, qué bueno; quien busque excusas para hacer otra cosa… qué malo, aunque sea con buenas intenciones.

    Esta prohibición de dedicarse al estudio de Torá incluso se aplica al gentil que está en camino de conversión, pues esta persona puede y debe estudiar acerca de judaísmo, sus fiestas, rituales, el compromiso de cambio de vida que le significará el convertirse a judío; pero, el gentil en proceso de conversión tampoco se dedica al estudio de Torá, tal como tampoco observa el Shabat o festividades según sus reglas respectivas; saben porqué: ¡por qué no le corresponde ni le pertenece!
    ¡Cuánto menos para el gentil que quiere seguir siendo gentil, con todo su derecho y bendición por eso!

    No faltará el avivado de siempre que busca justificar su EGO con cualquier cosa, por supuesto que también con la mentira más sutil o la más burda.
    No faltará el que diga que este relato es un cuentito y que el orden no importa y que tal y cual.
    Por supuesto, actúa como el gentil del relato, pretendiendo cosas que no son, imponiendo sus falsedades como si fueran verdaderas.
    Es lo que hacen siempre, esos pastores del error.

    Pero, que no quede en mis palabras, no me creas a mí en nada de lo que te digo por favor, no me creas, sino que analiza, investiga, coteja, pero siempre con personas de altura y valor real, con fuentes originales y ciertas, con lo que puede ser usado para cotejar.
    En este caso, te ayudaré con otro relato verídico:

    «Otro caso de un gentil que se presentó ante Shamai, a quien le dijo:
    ‘Conviérteme con la condición de que me digas TODA la Torá mientras me sostengo en un solo pie’.
    Shamai lo expulsó con la vara de medición que usaba en la construcción.
    El gentil fue ante Hillel con la misma propuesta.
    Hillel lo convirtió al judaísmo.
    Luego le enseñó Hillel: ‘Lo que te sea odioso a ti no se lo hagas a tu prójimo; esa es la esencia de la Torá completa, ahora vete a estudiar en profundidad el resto’.»
    Talmud Babli 31a

    Como ves, nuevamente un gentil pretensioso con respecto a las condiciones que impone sobre cuestiones de judaísmo, espiritualidad, vida noájica, etc.
    Similar al caso anterior, parecido a cientos o miles que pululan por las calles de ciudades y de internet.
    (¿Quizás tú eres o eras uno de ellos? Cuéntame si quieres aquí debajo, en la sección de comentarios).

    Y nuevamente el sabio maestro primero lo convierte y luego le enseña la esencia de la Torá y entonces recién le indica que se vaya a estudiarla.
    ¿Entiendes?
    No es el moré Yehuda quien lo dice… ¡esa es la realidad!
    De hecho, del propio relato puedes advertir que ni siquiera le enseñó el mandamiento judío (uno de los 613) que dice: «Ama a tu prójimo como a ti mismo», ¡ni siquiera eso le dijo -como mandamiento o estudio- antes de convertirlo legal y realmente a judío!

    Tienes mucho para meditar.
    Mucho para reparar de tus acciones y creencias tergiversadas.
    Mucho para conversar con la gente de tu cercania, para ver si comienzan a hacer las cosas bien, como Dios manda, o si seguirán haciendo las cosas torpes dle necio.

    Mi cariño para ti.

     

  • ¿Qué descendió para los gentiles en Sinaí cuando descendió la Torá para los judíos?

    En el santo Talmud, recopilación sagrada de la Torá Oral, encontramos el siguiente pasaje que resulta a la vez misterioso y esclarecedor:

    «¿Por qué se llama Sinaí al monte (en donde Dios entregó la Torá a los judíos)?
    Repondieron los sabios: es el monte en que descendió la envidia/odio (siná) de los gentiles en contra de Israel»
    Talmud Babli, Shabbat 89a

    Los sabios de la santa Tradición no dejan pasar detalles, ven el bosque pero no dejan de ver el árbol. Ellos quieren saber porqué el monte escogido para ser el lugar en el cual recibió el pueblo judío la Torá se llamaba Sinaí.
    Nos dicen algo sorprendente, una verdadera revelación, la palabra «sinaí» deriva de la misma raíz idiomática que «siná», que significa odio al mismo tiempo que envidia.
    El monte se llamaba de otra manera, pero cuando Israel recibió a perpetuidad la Torá en ese sitio, el monte fue llamado de otra manera, en alusión a algo trascendente que había ocurrido allí.
    Pero, no se le denominó «monte de la luz», ni «monte del encuentro con Dios», ni «monte de la recepción de la Torá»… se le llamó y se le conoce luego de milenios como «monte donde descendió el odio/envidia de los gentiles en contra de Israel«.
    Pero, ¿cómo es esto?
    Si lo que descendió allí fue la Torá que Dios entregó a perpetuidad como herencia y patrimonio de Israel, ¿cómo nos dicen los sabios santos que lo que descendió fue el odio/envidia?

    Debes reconocer que los sabios no se equivocan en asuntos de espiritualidad, si ellos dicen que descendió la «siná» de los gentiles en contra de los judíos, así mismo es.

    Odian y envidian a Israel, porque fue el pueblo que se esmeró y se consagró al punto de ser meritorio para recibir la Torá.
    Odian y envidian a Israel, porque a pesar de ser una nación débil y pequeña, con muchas desventajas materiales, igualmente pudo ser leal, con sus altibajos, pero nunca habiendo caído tan bajo como el resto de las naciones del mundo.
    Odian y envidian a Israel, porque cuando los hebreos eran noájidas (en el tiempo antes de la entrega de la Torá) vivían de acuerdo a los Siete Mandamientos y por eso fueron escogidos para recibir la Torá.
    Odian y envidian a los judíos, porque son ellos los dueños perpetuos de la Torá y no las naciones del mundo.
    Odian y envidian a los judíos, porque ellos tienen de primera mano un texto sagrado que ellos anhelan para sí, que desean obtener, que quieren ser dueños, que desean leer y estudiar y de no poder hacerlo quemarán el texto y exterminarán a los judíos.

    Así ha sido en el pasado y sigue siendo hoy en día.
    No han faltado los desgraciados asesinos que llevaron a la muerte más horrenda a judíos, individuos y colectivo, a causa de su odio. Y los sigue habiendo. Ejemplo actuales, los imperialistas árabe-musulmanes; sus atrofiados aliados que se hacen llamar «progesistas», especialmente los eruropeos; los nazis de toda calaña, entre otros miembros de esa fauna vil que infesta el mundo.

    No faltan los malvados que no pretenden aniquilar judíos, pero sí erradicar el judaísmo. Promueven la asimilación de los judíos, impiden el pasaje de la tradición de una generación a la siguiente, perturban la vida judía, sin por ello atacar directamente el cuerpo del judío.

    Están los otros espantosos enemigos de Dios y de los judíos, que son los que dicen «amar a los judíos», pero actúan de un modo vil y traidor. Son los que se hacen llamar «nuevo israel», «israel espiritual», «israel en cristo», «judíos mesiánicos», entre otros farsantes, piratas de la fe y rebeldes en contra de Dios.
    Una clase especial de estos últimos son los noájidas que no pretenden dañar directamente a los judíos, ni agredir al judaísmo, pero su odio interno, su envidia poderosa, su EGO al comando de sus vidas, les impulsan a buscar cosas judías para apropiárselas, para hacerse amos de ellas, para leer Torá, estudiar Torá, actuar a modo de medio-judios, etc., todo con la «sagrada excusa» (tono irónico) de querer hacer las cosas de modo «espiritual»… como «gentiles justos».
    Y esta clase de enemigos de Dios van por la vida diciendo que son gentiles justos, cuando no lo son realmente. Porque, niegan la Voluntad de Dios que decretó que la Torá es de Israel y no de los gentiles; el mismo Dios que impuso la ley de que el gentil no debe estudiar Torá, sino dedicarse a conocer y cumplir con los Siete Mandamientos y no otra cosa para llenar de espiritulalidad su vida.
    Esta clase de gentil rebuscado, inventor de excusas floridas, eterno víctima de la incomprensión de otros (según fantasea), también odia profundamente a los judíos, y al mismo tiempo los envidia. Quiere ser uno de ellos, quiere convertirse, pero no le da el alma como para hacerlo de la manera legal y correcta. Quiere ser un judío, por eso tiene cien libros de judaísmo en su biblioteca, recita de memoria pasajes talmúdicos, tiene en su ropero su disfraz de judío ortodoxo, usa nombretes judaicos en su facebook, lee y enseña Torá (eso dice hacer), se busca alguna supuesta autoridad judaica que le dé cabida a tales disparates, pero en el fondo, en el triste y patético fondo de su alma, odia intensamente a Dios , a los judíos, y les tiene inmensa envidia.

    Qué triste alma… qué desgraciado vagabundear por el mundo, errante y sin sentido, aferrándose a cualquier cosa que le satisfaga el EGO del momento…

    Así es amigos queridos, esos gentiles que rechazan la enseñanza santa de que no se entrometan en cosas de Torá, que se creen con «superioridad» para tomar lo que se les antoja de la propiedad de Israel, no hacen otra cosa que seguir viviendo como sus antepasados que se arrodillaban delante del estiércol de la religión: odian y envidian a Israel, y por eso son esclavos de sus EGOS inflados y ávidos, codician lo que no les pertenece, traicionan a amigos y allegados con tal de obtener lo que no es de su propiedad, se envilecen pero siempre con una excusa brillante a flor de labios.
    Tienen grandes proyectos que no dejan de ser vanidosas fantasías de un EGO desesperado por recibir mimos y caricias.
    Odian y envidian a los judíos, por eso quieren tanto ser como un judío.
    Odian y están enojados contra Dios, por eso meten la palabrita «dios» cada dos por tres, pero carecen de Dios en sus vidas.

    Y, como la Tradición y la ciencia nos enseñan, aquel que envidia y odia, en el fondo solamente se odia a sí mismo. Porque no se ama, porque se rechaza, porque se desconoce, porque se desprecia, porque se siente poca cosa, porque se cree apartado de la «mano» de Dios.
    Se odia a sí mismo…

    Es a causa de gente como estas que el monte Sinaí recibió su nombre, gente infeliz, desgraciada, desagradecida, que no tienen la capacidad de ser leales a su identidad, que por ello repudian los vitales y perfectos Siete Mandamientos, pero se creen capaces de escoger aquellos rituales y costumbres judaicos que les puedan acariciar su inflado EGO.

    Pobre gente, se odian a sí mismos, porque se saben impotentes, infértiles, vacíos, carentes de bendición aunque gocen de muchos bienes materiales.
    Pobrecitos, son merecedores de nuestra compasión, porque odian ya que no tiene capacidad de hacer otra cosa. Envidian, porque no se dan cuenta de que con el noajismo, con los Siete Mandamientos, ya tienen la porción santa y eterna suficiente para alcanzar plenitud y bendición en este mundo y en la eternidad.
    Pobres almas sufridas, a las cuales no debemos rechazar ni condenar, aunque sí ser tajantes y claros en los límites sagrados que han sido impuestos por Dios y que en modo alguno podemos nosotros violentar para dar satisfacción a sus alocados EGOS.

    Así pues, querido hermano noájida, cuando veas a ese pobrecito desgraciado que se cree capaz de decidir qué puede y qué no puede hacer o tomar del judaísmo, en tanto desprecia su propia Torá, su propia esencia, su propiedad espiritual; cuando te topes con él, sé compasivo, comprende la miseria de su alma, no lo atormentes, pero ponlo en su lugar caballerosamente y dale un salvavidas llamado FULVIDA para que dejen de odiarse y de envidiar a otros.

    Por otra parte, otros muchísimos gentiles quizás no estén conformes con que sea Israel el pueblo elegido para haber recibido la Torá y los 613 mandamientos. Sin embargo, sus almas no se dejan llevar por la vanidad y la maldad. No permiten ni toleran que sea el EGO el que controle sus vidas. Entonces, comprenden que como gentiles tienen un sagrado rol, una tarea única y especial, un camino hacia la santidad, una tarea espiritual brillante, su conexión propia con Dios, su Torá, que son los Siete Mandamientos Universales.
    Se hacen conscientes de su identidad, de su propio pacto, de su lugar em el mundo y entonces, el odio no existe, la dependencia tampoco, la esclavitud menos. Cuando se hacen conscientes y viven a plenitud como noájidas, como Dios ha decretado que vivan, ya la envidia hacia los judíos no los corroe más. Ya dejan de sentirse secundarios, por lo que dejan de odiar a los judíos y a Dios. Se aman, se respetan, se valoran, trabajan junto a los judíos como socios de Dios en la tarea de construcción de Shalom.
    Junto a los judíos, pero sin inmiscuirse en cosas judías, sin reclamar cosas judías, sin estudiar Torá, sin todas las petulantes necedades de los que siguen siendo esclavos de sus ciegos EGOS.

    Está en ti, hermano querido, elegir si serás de los que odian a Dios, odian a los judíos, envidian a los judíos, aunque mencionen a Dios y digan amar a los judíos a cada rato;
    o si escoges la vida la bendición, que es aceptar quien eres con sano orgullo, y entonces vivir como te corresponde con sana vitalidad.

    ¿Qué eliges hoy hermano noájida querido?
    ¿Que se te conozca como uno que actúa movido por el motor de odio y envidia, o ser reconocido y alabado como uno que alaba a Dios por todo lo que tiene?

  • El Rey escoge que vivas… ¿y tú qué haces con tu tiempo de vida?

    Hoy temprano enseñaba a unos jóvenes la primer plegaria que se debe decir al despertar, el «modé aní», que dice:

    «Agradezco ante ti, Rey vivo y eterno, que me devolviste mi espíritu, con compasión amable lo hiciste, pues mucha es tu confianza (en mí).»

    Tal el sencillo y profundo rezo con el cual todos (judíos y gentiles) debíeramos comenzar nuestra jornada.
    Muchas son las enseñanzas que íbamos compartiendo con los casi cien jovencitos. Palabra tras palabra, profundizando y elevándonos, dando ejemplos y analizando, hallando caminos para conocer, comprender y cumplir.

    Entonces, surgió una pregunta: ¿por qué se denomina aquí a Dios como «Rey», y no con cualquiera de Sus nombres o roles con respecto a Su creación?
    Entre las varias respuestas que íbamos elaborando con los muchachitos, se mencionó el poder absoluto que disponía el rey (el de carne y hueso) en la época que el rezo fue fijado en sus palabras.

    Entonces, nos dimos cuenta de que el Rey de reyes, Dios, nos estaba dejando despertar nuevamente con graciosa y compasiva majestad.
    En Sus manos está el poder de cancelarnos la vida en este mundo, cuando Él disponga, sin tener nosotros el mínimo derecho a protestar o negociar Su autoridad y elección.
    Por eso, cuando nos despertamos a diario, es de gran persona reconocer Su bondad, Su confianza en mí, pues pudiendo matarme Él escogió dejarme con vida.
    Y si Él me deja vivir, por algo es; ya que Dios no hace cosas porque sí o por un antojo del momento. Dios no es hombre para dejarse llevar por pasiones o gustos.
    Si despierto y vivo es por elección de Dios, que con Su real autoridad decreta que tenga un tiempo más de vida, para hacer algo positivo con la misma.

    Ya con esto, nuevamente tenemos una profunda e intensa enseñanza. Podríamos darnos por más que satisfechos con esto.
    Pero, del grupo de despiertos alumnos se alzó una voz: ¿si es Dios quien decide cuando dejamos de vivir, cómo se explican los asesinatos?
    Realmente, una pregunta brillante para un niño-joven pre-Bar Mitzvá.

    La respuesta que brindamos fue simple.
    Dios no quiere que el asesino asesine, y eso lo sabemos todo.
    No se puede argumentar que el asesino es un instrumento de Dios, un títere que cumple con la voluntad de quitar la vida a aquel que le llegó su hora.
    Pero, ¿cómo es que lo sabemos todos?
    Pues, porque tanto para judíos como gentiles existe el mandamiento sagrado de no asesinar al inocente.
    Algunos no lo reconocen como mandamiento sagrado, sino como ley de la sociedad, o mandato ético, o pauta de vida, o el motivo que fuera.
    Pero, para los que anhelamos a Dios y serLe leales, es sabido y comprendido que es un imperativo ético pero al mismo tiempo legislado como mandamiento de origen divino.
    Por tanto, Dios ha decretado que la persona viva, por eso le ha dado vida; Dios ha decretado que la persona no muera a manos de un asesino; por tanto, cuando alguien comete un crimen, no es Dios el que determinó el final de una vida inocente, sino que una perrsona rompió el equilibrio cósmico, interrumpió una vida que debía proseguir.
    Así pues, quien asesina no solamente está actuando de manera abominable en contra del prójimo, por lo cual es merecedor de los peores castigos de parte del Juez, sino que además deberá ser ajusticiado por quebrar doblemente y voluntariamente la decisión de Dios de que la víctima viva.

    Con el mandamiento de no asesinar como ejemplo, se puede extrapolar para el resto de todos los otros mandamientos.

    ¿Lo entiendes?
    Dios dio la ley, marcó el camino, determinó los límites, para que el mundo anduviera de acuerdo al Plan de Dios.
    Si las personas acatan los mandamientos (los Siete Universales para los gentiles, los 613 de la Torá para los judíos), entonces el Plan de Dios se cumple a la perfección y podríamos vivir en un verdadero paraíso terrenal.
    Pero, cuando la persona quiebra alguno de los mandamientos, está rompiendo el equilibrio del cosmos, está corrompiendo la armonía universal, está sometiendo al Plan a una alternativa que no estaba determinada por Dios.
    Esto genera conflictos, dolores, angustias, malestares, alteraciones, y muchos etcéteras más que son pesados y terribles.
    Es por ello que existen las justas retribuciones divinas (castigos, como se les suele llamar), que son modos de compensar el desequilibrio.
    Existe también la «teshuvá», el arrepentimiento sincero, que procura reencaminar por la senda adecuada los asuntos.

    Así pues, para conseguir un mundo de Shalom, cada cual debe conocer sus mandamientos que le corresponde y cumplirlos cabalmente. Sin excusas, sin dejarse llevar por el EGO, sin aditamentos fatales.

    Unas últimas aclaraciones.
    Por supuesto que Dios es todopoderoso, pero Él limitó Su poder para darnos oportunidad de vivir realmente con libre albedrío. Por tanto, quien quiebra un mandamiento no lo hace llevado por el destino, ni es por obra de Dios, sino que es su propia responsabilidad.

    Por supuesto que los «pecados» de las personas y sociedades a simple vista parecen entorpecer el Plan de Dios, llevarlo por otros carriles, en apariencia someter al mundo a un estancamiento o alejamiento de «la» meta a la cual Dios quiere que lleguemos. Es así, pero el Plan de Dios se cumplirá finalmente.

    Por supuesto que nada de lo que hagamos o dejemos de hacer afecta a Dios o Lo cambia o Lo anula o Lo imposibilita, Él está absolutamente más allá de toda interferencia o accidente. No vive en nuestra realidad, no es afectado por tiempo, espacio o accidentes. Lo que hacemos de acuerdo a nuestro libre albedrío es nuestra obra, pero nada sorprende a Dios, nada lo hace cambiar, nada lo mueve a nada… aunque a veces lo digamos así o lo pensemos.

    Finalizando, cuántas cosas tan profundas y elevadas es posible estudiar cuando la persona es humilde, receptiva, sincera, respetuosa, anhelante del saber.

  • Problema de lógica para genios

    Hace unos instantes recibí el mensaje que te transcribo a continuación:

    Parece ser que sólo personas con un IQ superior a 120 consiguen resolverlo. Piensa:

    Si:
    2 + 3 = 10
    6 + 5 = 66
    8 + 4 = 96
    7 + 2 = 63
    Entonces:
    9 + 7 = ???

    Resulta que no me considero especialmente dotado para las matemáticas, para serte sincero no sé mucho del tema, pero resolví la cuestión en menos de dos minutos.
    Qué bueno, qué suerte, qué lindo, soy inteligente… ¿y con eso qué?

    Como ya sabes el ser humano está formado de cinco planos:

    1. Físico
    2. Emocional
    3. Social
    4. Mental
    5. Espiritual

    El Coeficiente Intelectual (IQ o CI) es una medición más o menos fiable de aspectos parciales de uno solo de estos planos.
    Por tanto, ¡qué no se vanglorie el sabio en su sabiduría!
    Ser inteligente es estupendo, es maravilloso, es una herramienta muy útil, una bendición sin dudas.
    Pero, es imprescindible el cultivo y desarrollo de todos y cada uno de nuestros planos, nutrirlos, perfeccionarlos, mantenerlos en equilibrio dinámico saludable.
    Aquel que se concentra solamente en uno de los planos, está haciendo un flaco favor a su vida y difícilmente puede construir shalom.

    Por tanto, si no puedes encontrar la respuesta a este problemita matemático o de lógico, no te angusties, busca aquello en lo cual eres experto y dedícate a eso sin descuidar el resto de tus planos.
    En el mundo no todos pueden ser brillantes mentalmente, ni es necesario que todos lo sean.
    No por ello la persona es más o menos, sencillamente tiene aptitudes en otra sección de su existencia y no en la intelectualidad.
    Recuerda que es preferible una persona amable, buena, generosa, empática, aunque no sea brillante intelectualmente; a una persona genial en su mente pero oscura en sus emociones.
    Pues la persona buena estará en la senda del shalom, en tanto que la persona que rehuye del bien, no favorece la plenitud y la bendición en este mundo ni en la eternidad.

    Por consiguiente, busca tu meta a superar, descríbela con claridad, descubre cuál es el precio a pagar para conseguirla, y trabaja por ella.
    Siempre dentro del marco de los mandamientos, siempre procurando sostener tu vida en equilibrio en todos y cada uno de los planos de existencia.

    Para finalizar, el numerito que responde a la interrogante tiene tres cifras, las dos últimas son iguales; pero, no es lo que importa que descubras ahora… dime, ¿qué es lo que debieras ponerte a descubrir ahora?

  • Parashá Tetzavé 5770: la función principal del maestro espiritual

    El pueblo judío lee públicamente esta semana de la Torá la sección que es llamada Tetzavé.
    Veamos qué enseñanza podemos aprender junto a las luminarias de Israel.

    En su mero comienzo dice la sección:

    Tú mandarás a los Hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro y puro para la iluminación, a fin de hacer arder continuamente las lámparas.”
    (Shemot / Éxodo 27:20).

    Numerosas y notables han sido los comentarios, explicaciones, enseñanzas que se desprenden de estas palabras sencillas.
    Hoy quiero traerte las de un gran rabino, S.R Hirsch, quien fuera un moderno expositor de Torá, que enseña al respecto del final de este versículo:

    el objetivo del maestro que enseña Torá (instrucción de vida) a sus discípulos es de mostrarse comprensivo y tolerante ante sus alumnos. Su meta no consiste en dejarles en un nivel elemental, mateniéndolos constantemente bajo su dependencia para que recurran siempre a él y no puedan vivir y crecer sin sus palabras e instrucciones.

    Es decir, el maestro que enseña el camino de la vida, en este mundo y en la eternidad, no anhela tener a sus seguidores esclavos, sumisos, cual ovejas delante del pastor.
    Por supuesto que andará delante de ellos enseñando el sendero, advertirá, mostrará, iluminará e incluso a veces reprenderá; pero no tiene por misión convertirse para sus alumnos en “mi moreh dice” como si fuera la palabra sagrada que se debe cumplir o irse al infierno.
    Claro que su palabra es importante, es necesaria, pero no al punto de vivir esclavizado de él.
    Un verdadero maestro de vida, no actúa al estilo de los pastores, curas, “rabinos” mesiánicos, presuntos maestros de noajismo, gurúes, entre otros astutos manipuladores, quienes anhelan poder, renombre, dinero, el control sobre la vida de quienes les siguen.
    Los adoradores del EGO que escalan para hacerse pasar por maestros, aunque sean muy sabios, no dejan de ser pozos abiertos que tragan a quienes les siguen hacia los abismos más oscuros.

    Así pues, el mensaje para esta semana, que proviene directamente de la Palabra de Dios, es que aprendas de tu maestro pero no lo idolatres; ten respeto a su palabra, pero entrénate para cuestionarla con altura, con ansia de conocer la verdad y no acates sumisamente para dejar satisfecho al EGO de aquel llamas «maestro».
    Ni tampoco toleres que te manipulen, te presionen, te acallen injustamente.

    Tienes la misma relación con Dios que cualquiera que se haga llamar (o realmente tenga el título de) rabino, more, líder espiritual, etc. Quizás alguno de ellos sepa un poco más que tú en tal o cual aspecto, pero eso no los convierte en infalibles, en perfectos, en los mediadores entre tú y Dios y tú y el mundo.

    No caigas en los patrones de conducta de las ovejas que reniegan de su alma para convertirse en títeres de líderes (supuestamente) espirituales.

    El verdadero maestro espiritual buscará fortalecerte y hacerte consciente de tu identidad, de tu misión sagrada, para que andes por ti mismo, siempre dentro de los límites que te corresponden.
    Sé claro, sé sencillo, sé íntegro, sé anhelante del Eterno, cumple con tus mandamientos, estudia Torá «leshem shamaim», sé constructor de Shalom, sé persona.


  • Parashá Terumá 5770: el socio de Dios en la construcción de Shalom

    ¿Qué enseñanza, de las miles posibles, podríamos aprender de la parashá Terumá?
    Prestemos atención al inicio mismo:

    El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo: ‘Di a los Hijos de Israel que tomen para Mí una ofrenda; de todo hombre cuyo corazón le mueva a hacerlo tomaréis Mi ofrenda.
    (Shemot / Éxodo 25:1-2).

    Esta ofrenda voluntaria, absolutamente voluntaria, sería usada para la construcción y sostén del Templo del Eterno.

    ¿Ves tú algo llamativo en este pedido hecho por Dios al hombre?

    Un aspecto notable es que Dios, (el creador, el sostén, el amo indisputable, quien nada de nada precisa, el omnipotente), está pidiendo que sea el hombre, (esa minúscula mota de polvo cósmico), el encargado de proveer de ofrendas para Él.

    Entonces, ante esta curiosa “incongruencia” te planteo algunas preguntas, que tú puedes responder junto conmigo:
    1- ¿Acaso Dios precisa Templo?
    2- ¿Acaso Dios precisa de las dádivas de la gente?
    3- ¿Acaso Dios no podía, si quería, construir Su Templo de forma milagrosa, que apareciera de la nada?
    4- ¿Acaso Dios no podía demandar, exigir, obligar, a que la gente diera su tributo, su impuesto para el Templo?
    5- ¿Acaso Dios no podía hacer que la gente quisiera voluntariamente dar sus ofrendas, manipulándolos, haciendo de ellos títeres, para que de esa forma todos dieran generosamente su parte?
    6- Finalmente, ¿qué sucedió en la historia del pueblo judío ante este ofrecimiento de Dios para asociarse con Él en la construcción del Templo, en la construcción de Shalom?

    Te brindo las respuestas, cotejadas todas ellas con las sagradas fuentes de la Tradición y no meramente en la especulación personal.

    1- No, Dios no precisa un templo.
    Es el hombre quien lo precisa.
    Desde el Templo se irradiaba la Luz del Eterno, para fortalecer, ennoblecer, engrandecer a todo aquel que de él participara.

    2- No, Dios no precisa de las dádivas de la gente.
    Es el hombre quien se beneficia siendo generoso y entregando de lo que cree suyo para obras de bien.

    3- Por supuesto que Dios podía hacer eso, pero no quiso hacerlo.
    Escogió que el hombre se hiciera voluntaria y activamente socio de Él.

    4- Claro que podía imponer Su Voluntad, pero no quiso hacerlo.
    Escogió que del corazón noble naciera el deseo bondadoso y luego se materializara.
    ¿Quién obtiene mayor mérito, aquel que es forzado a hacer algo o aquel que elige hacerlo?

    5- Sí, Dios podía anular la voluntad del hombre, actuar como “misionero”, borrando la conciencia, jugando con los sentimientos, manipulando la débil voluntad, pero Él no actúa de tal manera ni le agrada quien así opera.

    6- El pueblo entero se brindó generosamente en las ofrendas, haciendo rebosar las arcas de dinero, joyas, regalos destinados al Templo.
    Fue un acto inmenso, de grandeza suprema, quebrar el Ego para brindarse al Eterno… aunque finalmente el beneficio sería para ellos, pues es cada uno quien se bendice con sus actos de bondad y ofrenda.

    Ahora, te dejo dos preguntas, que serás tú quien responderá, y espero te sirvan como un pequeño espejo espiritual.
    Son preguntas para ti, que tú deberás responder. No me envíes las respuestas, sino que comprométete con el cambio positivo que pueda surgir a partir de ellas. Gracias.

    A- ¿Estás haciendo ágilmente tu parte en la construcción de Shalom, tal como Dios espera que tú voluntaria y bondadosamente hagas?
    B- ¿Estás colaborando económicamente con SERJUDIO.com y con FULVIDA (el hogar espiritual noájico), o con ieshivot (verdaderas, y no meros centros de adoctrinamiento, muchas veces ni siquiera de espiritualidad kosher) y centros de enseñanza legítima de Torá para posibilitar que la Luz del Eterno se difunda entre las naciones? Si no lo estás haciendo, ¿qué excusas tienes preparada?

    Quedo de ti, a la espera de seguir juntos construyendo Shalom.

  • Parashá Itró 5770: una enseñanza del límite impuesto en el monte Sinaí

    En la médula de la parashá Itró aw encuentra el relato de la Revelación en Sinaí, con el enunciado del Decálogo (los llamados «diez mandamientos»), así como el comienzo de la entrega de la Torá (completa, en su faz oral y escrita) por parte de Dios a Israel a perpetuidad.
    Veamos una enseñanza para las naciones noájidas de las tantas que podemos extraer de este pasaje.

    Está expresado:

    «Tú señalarás un límite al pueblo, alrededor, diciendo: ‘Guardaos; no subáis al monte ni toquéis su límite. Cualquiera que toque el monte, morirá irremisiblemente.
    Nadie pondrá sus manos sobre él, porque ciertamente será apedreado o muerto a flechazos; sea animal u hombre, no vivirá. Sólo podrán subir al monte cuando el shofar suene prolongadamente.
    ‘»
    (Shemot / Éxodo 19:12-13)

    Podríamos hacer unas preguntas obvias, necesarias y de gran instrucción.

    1- ¿Por qué había que poner un límite entre el lugar apropiado para el pueblo y aquel vedado para él?
    2- ¿Por qué Dios no fulminaba directamente a quien trasgrediera el límite en lugar de requerir que sean personas del pueblo las encargadas de hacerlo?
    3- ¿Quién habría de querer aventurarse a siquiera tocar el monte Sinaí, siendo que habría un espectáculo impactante que acompañaba la Revelación de Dios, pero que llenaba de terror a quien estuviera allí?

    Podríamos seguir confeccionando preguntas, pero ahora intentaremos una sencilla y clara respuesta para cada una de las preguntas.

    1- Porque Dios quería marcar la diferencia entre un ámbito y el otro, para dejar bien claro que uno y otro corresponden a diferentes «realidades». Fuera del límite del monte era para el pueblo, dentro del límite para aquel anunciado y designado por Dios para estar allí.

    2- Porque Él impuso el límite, pero era menester de Sus fieles hacer caso y actuar conforme a Su Voluntad.

    3- Alguna persona que pretendiera un estatus o posición o posesión que no le correspondía por derecho en este momento.

    Tú puedes imaginar y meditar tus propias respuestas si deseas, pero recuerda que son solamente tus opiniones.

    Ahora, con las tres respuestas que te ofrecí, veamos qué aprendemos para la vida noájica.
    Será una moraleja, de muchas que podemos extraer.

    1- Dios delimitó un terreno espiritual para el pueblo judío y otro para las naciones.
    Para los judíos hay Torá y 613 mandamientos y tierra de Israel, entre estos dos entes (Torá/mandamientos y tierra de Israel) y la congregación de Israel hay una relación espiritual, esencial, sumamente profunda, que hace que uno sea nexo del otro indisolublemente.
    Así pues, hay un límite marcado por Dios, no por hombres o instituciones judaicas, sino por Dios; Quien marcó el terreno para la nación judía y fuera de ese marco está el otro terreno sagrado, el que corresponde a la espiritualidad noájica con su santo legado y camino de los Siete mandamientos universales.
    Quien está fuera del límite, quien es gentil, no tiene autorización para entrar al terreno correspondiente a la nación judía, ni siquiera tocarlo con su mano.
    Por supuesto que aquel que tiene una voluntad pura e intensa de servir a Dios tal como deben hacer los judíos, puede transitar por un proceso de conversión formal y legal al judaísmo, para entonces ser apto para entrar al terreno de Israel. Esto corresponde al pasaje que menciona aquello de que recién el pueblo podrá ingresar luego de llamado extenso del shofar.
    Así pues, el noájida tiene su porción perfecta fuera del terreno de la Torá/mandamientos, y está bien así, no precisa otra cosa.
    Pero aquellos pocos individuos que se comprometan a servir a Dios al modo judío, escucharán ese llamado interno y harán lo que deberán hacer para estar dentro del marco legal pautado por Dios.

    2- Porque Dios ha marcado los mandamientos e impuesto los límites, pero es de cada persona y de cada sociedad hacerse cargo de construir Shalom con las herramientas que cuentan según disposición divina.
    Dios no fulminará al noájida que se apropie del legado judío de manera ilícita, al menos no en Este Mundo, pero corresponde que los encargados de ser leales a Él sostengan los límites impuestos por Él.

    ¿Y qué pasa con el judío que supone que siendo ético sólamente ya es suficiente para colmar su expectativa de espiritualidad?
    ¿O del judío que se asimila y pasa a vivir de acuerdo a los Siete Mandamientos, siendo que con esa acción está maltratando su alma y afectando la vitalidad del pueblo judío?
    ¿O del judío que lisa y llanamente rechaza el contacto con la espiritualidad (aunque nunca podemos existir desconectados de ella) y vive de acuerdo a los dictados de su EGO, que es su dios?

    3- Alguien que fuera llevado por sus emociones, por lo maravilloso, por la fascinación del momento y que no razonara acerca de lo que es correcto, justo y bueno.

    Hasta aquí querido hermano mío una reflexión, la cual te presento para que leas, estudies, indagues, analices, critiques, compartas y construyas Shalom.

  • Parashat Vaerá 5762

    Cuestión de costumbre

    Está escrito en la parashá: "De esta manera habló Moshé [Moisés] a los Hijos de Israel, pero ellos no escucharon a Moshé [Moisés], a causa de la angustia de ánimo y del duro trabajo."
    (Shemot / Éxodo 6:9)

    Para hacer frente a los grandes gastos en los Iamim Noraim (Altas Fiestas), la sinagoga de la ciudad puso en venta entradas para ocupar los asientos dentro del templo. Era una cuestión necesaria aunque no agradable, pues durante el resto del año los remisos dineros que entraban a la sinagoga provenían de las donaciones voluntarias de los congregados.
    Por esta situación, llegados los días reverenciales, los shamashim (conserjes) impedían el paso a todo aquel que no hubiera adquirido su correspondiente entrada.

    Era la primera tarde de Rosh HaShaná cuando un joven nervioso se presenta en la puerta del Bet HaKneset y solicita ingresar. Los shamashim no le autorizan, pues no cuenta con su sitio. Entonces el joven ruega:
    – Por favor señor, es una cuestión urgente, tengo, necesito, debo hablar con mi padre que está dentro…
    -No y no. La orden es: sin boleto no hay entrada.
    – Pero señor, no es más que entrar y salir. Es imprescindible que le diga a mi padre algo urgente… por favor…
    – Está bien, está bien. Me has enternecido… debe ser por las fechas en que estamos. Puedes pasar, pero, ¡pobre de ti si entro y te encuentro rezando!

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

    Destellos de la parashá

    Sidrá 14ª de la Torá; 2ª del sefer Shemot / Éxodo.
    Entre versículos 6:2 y 9:35.
    Haftará está en Iejezkel / Ezequiel 28:25 – 29:21.

    El sufrimiento de los Hijos de Israel es tan grande que deja de ser absorbido por el inconsciente de lo cotidiano y se transforma en figura resaltante. Es decir, finalmente los Hijos de Israel reconocen su miserable situación.
    La persona humana es tan plástica, posee la facultad para acomodarse de tal manera que parecería poder sobrevivir hasta lo improbable. Y cuando la acomodación se ha producido, lo que molesta tiende a desaparecer de la conciencia, va camino al olvido, a pesar de estar presente.
    Pero, tras siglos de acostumbramiento a la tormentosa esclavitud, a la vejación total, los israelitas renacen al re-conocimiento, re-viven a sentirse ultrajados, y recuerdan que existe la promesa para ser mejores.
    Y cuando eso acontece, es que la Torá menciona que "Dios, cuando los escucha, los recuerda merced al pacto entablado con sus antepasados" (6:5)… sin embargo, los Hijos de Israel ya están nuevamente esclavizados por la normalidad
    Luego se suceden las maravillas y portentos en pos de la liberación.
    Primero son milagros minúsculos, incluso que entran dentro del alcance de las ciencias de aquella alta cultura egipcia.
    Pero luego, los sucesos van marcando la presencia de lo sobre-natural operando en la naturaleza.
    Y es el corazón acobardado y endurecido de Faraón y los suyos, los que los ciegan a constatar la realidad.
    Es su ceguera lo que los lleva hacia el fracaso.

  • Parasha Toldot 5766

    Altruismo de matriarca

    En la parashá anterior leímos el pedido de Avraham a su siervo fiel para que le consiga a su hijo, a Itzjac, una esposa que sea de su familia de origen, que no sea de las cananitas.

    Pero, ¿por qué?

    ¿Acaso las chicas de Jarán, del país de los arameos, no eran tan idólatras como las de Canaan?

    Hay al menos una posible respuesta para esa discreción de Avraham:

    Existen dos modos básicos de idolatría:

    1. la que se basa en una interferencia intelectual con el Eterno;

    2. la que se funda en una interferencia moral con Él1.

    ¿Cuál es la diferencia esencial entre estos modos?

    Los idólatras del primer modo (como eran los habitantes de Aram) tienen dificultades conceptuales para reconocer la existencia de una única deidad. Esto significa que no llegan a captar cabalmente la noción de una deidad todopoderosa e inmaterial, y entonces su confusión mental obstruye su entendimiento espiritual. Se les puede explicar y tratar de demostrar con argumentos, pruebas o milagros… pero incluso así la imagen mental de una única deidad no cuaja en sus cerebros.
    En resumen, el Dios único es impensable para ellos.

    Los idólatras del segundo modo (como eran los pobladores de Canaan) anhelan toda clase de perversiones y corrupciones, a las que quedan habilitados solamente si el mundo carece de un regente, de una única autoridad. Su concupiscencia les nubla la razón, su pasión les ciega a reconocer al Uno. Quieren lo corrupto, ansían lo falso, se desesperan por el gozo que quebranta las reglas y todo esto está en la vereda opuesta al monoteísmo judío y noájico que se centra en la confianza y servicio del Eterno.
    Intelectualmente pueden llegar a estar capacitados para comprender la esencia de la creencia en el Eterno, pero moralmente lo rechazan2.
    En resumen, el Dios único es insufrible para ellos.

    En su versión más diluida, los idólatras de este modo han sido adiestrados para olvidarse del Uno y Único. Es para ellos preferible poblar su mente y corazones con íconos y fantasías de todo tipo para de ese modo creer que viven con menos compromiso, responsabilidad, angustia y dolor.
    Gente desgraciada que sienten al Dios único como pesado y exigente3.

    Avraham no podía permitir que su estirpe se extinguiera en la hoguera espiritual de los que repudian activamente al Eterno, sea porque Él les resulta insufrible o exigente.
    Así pues, entre los extraviados idólatras tenía que escoger a los "menos malos"… a los del tipo uno, como lo eran sus primos y familiares en Aram.

    Avraham sabía que su descendencia sería santa no solamente por rechazar la idolatría para adherirse con firmeza al Eterno, sino además si actuaban con altruismo hacia el prójimo.
    Por esto determinó que la mujer idónea para su hijo vendría de su familia de origen, ya que ellos eran idólatras por dificultades conceptuales y no morales, y ellos eran personas que estaban capacitadas para actuar pese a todo con una gran altura en lo social.

    Cuando Rivca/Rebeca se encontró por primera vez con Eliezer, el siervo de Avraham, demostró rápidamente su generosidad al ofrecer agua para él y sus acompañantes, así como para los camellos.
    Esa bondad fue la primer demostración de su idoneidad para convertirse en matriarca de Israel. Esta mujer tenía su "músculo" de la bondad activo y con suficiente potencial para ser tonificado, lo que le dejaba más cerca al Eterno.
    Sin embargo, al haber sido criada en casa de personas de arteras cualidades e inmersa en una sociedad proclive al engaño intelectual, ella estaba también un tanto corrompida en este aspecto. Trabajar sobre el vicio de la decepción y el engaño habría de ser su tikún hamidot, su corrección espiritual para alcanzar un mayor nivel de desarrollo personal.
    Como su modo de idolatría era el de la interferencia intelectual, pero no en lo moral, con el adecuado entrenamiento y el correctivo apropiado estaría en condiciones de crecer, de liberarse de la maldición de la idolatría y de ser una mejor persona al servicio del Eterno.

    En el mundo de los símbolos cabalísticos la figura de la matriarca Sará corresponde a la sefirá de guevurá -limitación, rigor-, pues era la contraparte idónea del generoso por excelencia Avraham.
    El patriarca Itzjac corresponde igual que su madre a guevurá, y por ello una mujer esencialmente jesed -bondad, altruismo- fue su más idónea contraparte.
    Y por ello su casamiento fue con Rivcá, la que en esencia era altruista, pero que necesitaba de las relaciones correctas para desplegar realmente su íntimo potencial.
    Su potencial de jesed debía manifestarse a plenitud, para ser matriarca de Israel, para lo cual era imprescindible el equilibrio que le daría la presencia de Itzjac, así como la liberación de los lazos sociales aprendidos en el pasado en su hogar pagano.

    En la parashá de esta semana, se comprueba que el juicio del siervo de Avraham no estuvo errado, cuando leemos que ella le dice a su hijo amado, a Iaacov:

    "-Hijo mío, sobre mí recaiga tu maldición. Tú solamente obedéceme; ve y tráemelos."
    (Bereshit / Génesis 27:13)

    Este versículo se halla en el contexto de un engaño preparado por Rivcá y ejecutado por su hijo Iaacov (los detalles de la historia los pueden leer en la misma Torá o en los otros textos que tenemos publicados al respecto).
    Lo que nos interesa rescatar en esta oportunidad es ese aspecto de generosidad extrema, de altruismo, de la matriarca. Ella estaba dispuesta a recibir la maldición de un tzadik -justo-, que como sabemos siempre se cumple4, pero porque tenía el objetivo de que su hijo obtuviera aquello que por derecho le correspondía.
    Esa condición de suma bondad siguió creciendo en ella, a la par que también se iba erradicando el engaño y las mentiras de su vida.

    En nuestras propias vidas también podemos contar estafas que nos hacemos, la mayoría de ellas de manera inconsciente y para sabotearnos a nosotros mismos.
    Todos esos engaños restan fuerza a nuestra esencia, quitan belleza a nuestra alma, y pueblan de sombras y malestar nuestros sentimientos.
    Cuando aprendemos a quitar las máscaras del engaño, cuando nos entrenamos a llamar a las cosas por su nombre -sin ofender ni agredir-, estamos en el camino de romper las cadenas de aquellos vicios emocionales que nos tienen aprisionados y nos nos dejan gozar de lo permitido y servir con dicha al Eterno.

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

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    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)


    Notas:

    1 De hecho, existe un tercer modo, el de la idolatría motivada por un bloqueo emocional, pero no lo tratamos en este comentario por no estar relacionado directamente con el tema del cual estamos tratando. Para que mediten les digo que el ejemplo de esto son aquellos sobrevivientes de la Shoá que se ha hecho ateos o han abandonado a Dios, por lo que han padecido en el infierno nazi.

    2 Por favor, no confundamos monoteísmo o monolatría con falta de idolatría.
    Tomemos un ejemplo.
    Los creyentes en Alá y del profeta Mahoma sin dudas se consideran monoteístas, y en buena medida puede que lo sean, pero no dejan de ser idólatras pues su creencia, fe, adoración, servicio no está dirigido al Uno y Único sino a una elucubración entre mítica y filosófica que es ajena por completo a la Verdad y a la conexión sincera y franca con el Todopoderoso.
    Es decir, se puede ser monoteísta y seguir siendo idólatra.

    3 Resulta bastante obvio que la mayoría de los seguidores de la idolatría de Jesús pertenecen a este segundo modo en su versión diluida.

    4  "Las palabras de maldición de un justo siempre se cumplen, aunque no tengan motivo"
    TB Macot 11a

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • Una gota de bondad

      Había un incendio en un gran bosque. Las llamas devoraban sin cesar y las columnas de humo ennegrecían el mediodía.

      Una pequeña ave, fue al río, recogió una gotas en su pico y luego voló sobre el incendio dejando caer las gotitas sobre las llamas.
      Estuvo en esa tarea buen rato, yendo y viniendo, del río al incendio y viceversa hasta que las aves más ancianas la llamaron al Concejo de Aves:
      – Oye, ¿por qué estás haciendo eso? ¿Crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones? Date cuenta: No lo vas a lograr.
      El ave humildemente contestó:
      – No sé si lo lograré o no. Lo que sé es que el bosque me precisa, y si me quedo en casa viendo el incendio pasar sin hacer nada, nada habré hecho para detenerlo…
      Las sabias entre las aves entendieron la idea de la pequeña y sagaz ave y comenzaron ellas también a volar entre el río y el incendio, haciendo su parte de bondad.

    • El bien
      "No niegues un bien a quien es debido, teniendo poder para hacerlo."
      (Mishlei / Proverbios 3:27)

      • ¿Cuál es el sentido de esta frase?

      • ¿Cómo entrenar el corazón para no guardar resentimientos?

    http://serjudio.com/bereshit/toledot66.htm

  • Parashat Miketz 5764

    Donde hay envidia falta alegría

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Miketz ("Al cabo") que es la décima del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit , conocido en español como "Génesis").

    Dice la Torá:

    "Al ver sus hermanos que su padre amaba [a Iosef] más que a todos ellos, le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente."
    (Bereshit / Génesis 37:4)

    Iosef y sus hermanos no se llevaban bien.
    Parecían más enemigos que hijos del mismo hombre justo.
    En sus relaciones no eran ajenos: la envidia, los celos, la maledicencia, las acusaciones, el rencor, la inquina, la presunción, la vergüenza, la violencia, el desprecio, el odio, la tristeza, la desvergüenza, el terror…
    Su tensa relación llegó al extremo conocido: los hermanos confabulados y en mayoría castigaron a su hermano, lo tiraron a un pozo, lo vendieron como esclavo, lo dieron por desaparecido ante el padre. Y esa forzada desaparición, con todas las pesadas causas que la provocaron, se mantuvo como una negra mancha en sus corazones, haciendo que sus vidas estuvieran teñidas de dolor, miseria, perplejidad, indiferencia o desánimo.
    En lugar de crecer, en la medida de sus inmensas posibilidades, estos hermanos quedaron empantanados durante décadas.
    Es el triste resultado de una vida perturbada por la envidia  la falta de adhesión a los mandamientos.
    Y esa triste vida cargada de culpa y pecado tiene su imagen más palpable en el descenso de los hermanos a Egipto. Los que estaban destinados a ser eminencias, deben arrastrarse a pedir alimentos al país más poderoso, pero también al más corrompido por la idolatría y la superstición. Los diez hermanos marcados para el esplendor de portar con una porción de la bendición de los patriarcas, han caído hasta el nivel de pedir favores a los idólatras.
    Sin embargo, la chispa de divinidad no se apaga del alma de los fieles al Eterno.
    Las contrariedades los podrán confundir y apartar, pero no desconectar de la Fuente de toda vida.
    Sus rebeldías, pecados o errores los podrán llevar a parajes desolados o podridos, pero sus espíritus incesantemente claman por la paz que solamente se encuentra en el servicio fiel a Dios, que es cumpliendo con cabalidad con Sus mandamientos.
    Y así movidos por la pureza intachable de sus espíritus, estos diez hermanos que habían llevado un derrotero angustioso, finalmente encuentran la senda para retornar al Eterno. Lo encuentran al vencer sus propias inclinaciones hacia lo perverso.
    Si antes el celo y la envidia los consumía y los llevaba a un ciclo cada vez más terrible de pecados, ahora se han entrenado y ya no los carcome más esos sentimientos viles.
    Ahora, contemplan con regocijo el auge de uno de sus hermanos, y no por ello su corazón ladra de rabia.
    Ahora, los diez hermanos mayores reciben menos beneficios y honores que su hermano menor, pero no por eso se arrastran hacia el delito o la desazón.
    Ahora han crecido espiritualmente, y ya las pasiones de la materialidad no les corrompe su entereza, pues logran regocijarse con el éxito del hermano, tal como está testimoniado:

    "[Iosef] tomó porciones de delante de sí para [los hermanos],
    e hizo que la porción de Benjamín fuese cinco veces mayor que la de los demás.
    También bebieron y se alegraron con él.
    "
    (Bereshit / Génesis 43:34)

    Así pues, si el aplauso toca a la puerta de nuestro hermano, y la alegría no brota inocentemente en nuestros corazones,
    es hora de que nos pongamos en campaña para analizar qué nos está pasando,
    y así comenzar a trabajar para crecer a la Luz de los mandamientos que el Eterno nos ha dado.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    Rabí Jaim era grande en Torá y cumplimiento de preceptos.
    En ocasión de una terrible depresión económico que afectó a vastos sectores de la sociedad, el estimado rabino vendió todas sus pertenencias personales, sus objetos y hasta incluso sus venerables libros para de ese modo tener dinero para ayudar a su prójimo necesitado.
    Ante esta conducta de desprendimiento extremo, su cauta esposa escondió los candelabros en los cuales encendía las velas para Shabbat y festividades.
    Llegada la víspera del día consagrado, la mujer sacó de su escondite los candelabros y encendió primorosas velas en honor al día festivo.
    Cuando el Rabí llegó a su hogar luego del rezo, casi se desmaya de la impresión.
    Al reponerse un poco, con dolor comentó a su esposa: "Ay querida mía, ¡cuántas almas de Israel es posible salvar con esos candelabros!".

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Es una conducta errónea de la esposa querer preservar lo mínimo indispensable de sus pertenencias?

    • El más grande de los profeta testifica que: "Por no haber servido al Eterno tu Elokim con alegría y gozo de corazón por la abundancia de todo, servirás a tus enemigos que el Eterno enviará contra ti, en medio del hambre, de la sed, de la desnudez y de la falta de todas las cosas…" (Devarim / Deuteronomio 28:47-48).
      ¿Cómo ha de hacerse el servicio al Eterno?
      ¿Cuál es el mérito y recompensa de actuar conforme a lo que Dios manda?
      ¿Qué significa aquí "alegría y gozo de corazón"?

    • El salmista prescribe: "Servid al Eterno con temor y alegraos con temblor."
      (Tehilim / Salmos 2:11).
      ¿Está contradiciendo lo expresado en el versículo que anteriormente citamos?
      ¿Qué significa aquí "alegrarse con temblor"?