Categoría: Roles

  • Parashat Toledot 5771

    B”H
    Shabbat Jeshvan 29, 5771 – 6/11/2010

    PARASHÁ: Toldot

    Parashá: Bereshit /Génesis 25:19 – 28:9
    Haftará: Malaji / Malaquías 1:1 – 2:7

    Algunos conceptos, preceptos o valores de la parashá

    1. imageDefinir prioridades en la vida y cumplirlas.
    2. El valor de respetar a los padres.
    3. Educación idónea de los hijos.
    4. Valorar justamente personas, objetos, situaciones, etc.
    5. La construcción de shalom como medio y meta.
    6. Dialogar y negociar antes de pelear.
    7. Bendición a los hijos.
    8. La preocupación por la continuidad de la familia dentro del marco de la Tradición.
    9. Lo espiritual en dominio de lo material.

    "Los siervos de Itzjac [Isaac] cavaron en el valle y descubrieron un pozo de aguas vivas."
    (Bereshit / Génesis 26:19)

    La Torá es conocida en nuestra Tradición como "agua".

    Uno de los motivos para esta asociación es que puede ser hallada en cualquier parte, aunque en la superficie veamos solamente un reseco y yermo páramo.

    Es que, ocurre con la Torá como con el agua,
    depende de qué tan profundo uno quiere excavar y
    con cuánta sinceridad uno desea refrescarse de su sed.

    Allí donde busquemos,
    tarde o temprano,
    emergerán gotas de agua.

    El agua es elixir de vida,
    de ella estamos hechos.

    Igualmente sucede con la Torá.

    Torá es vida.
    Torá es amor, justicia, perdón, responsabilidad, aceptación.
    Torá es abrazo, calor, amistad, respeto, autenticidad, paz.
    Torá es disminuir las sombras aumentando la luz.
    Torá es parte de tu vida,
    solamente debes aprender a vivirla.

     

    Enseñanza para comentar y pensar

    Un anciano se fue a vivir a la casa de su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.

    La familia acostumbraba comer toda junta en la mesa del comedor.

    La condición física del abuelo le hacía difícil alimentarse. Los alimentos caían de la cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba el líquido sobre el mantel.

    El hijo y su esposa se cansaron de la situación. “Tenemos que hacer algo con el abuelo”, dijo el hijo, “ya he tenido suficiente, derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo”.

    Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en la esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de la comida. Como el abuelo había roto algunos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.

    De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba sentado solo. Las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

    El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.

    Le preguntó dulcemente: “¿qué estás haciendo?”.

    Con la misma dulzura el niño le contestó: “estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos”. Sonrió y siguió con su tarea.

    Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

    Esa tarde el hijo tomó gentilmente la mano del papá y lo guió de vuelta a la mesa que compartía la familia. Por el resto de sus días ocupó su lugar en la mesa. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

    Moraleja:

    Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan mensajes que absorben.

    Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas.

    Los padres y las madres sensibles, se percatan que cada día colocan los ladrillos con los que construyen el futuro de sus hijos. Seamos constructores sabios y modelos a seguir, educando a nuestros hijos con nuestros ejemplos para que sigan un camino de valores y buenas acciones.

     

    Preguntas para reflexionar

    1. ¿Tienes bien claras y definidas tus metas? ¿Sabes cómo alcanzarlas?
    2. ¿Qué limita tu crecimiento espiritual? ¿Qué limita tu crecimiento material?
    3. ¿Quién y cómo establece tus prioridades? ¿Tomas en cuenta los intereses y opiniones de tus allegados a la hora de definirlas?

    ¡Les deseamos Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    Textos originales de Yehuda Ribco y otros que son seleccionados de:

    1. "Un principio sin final", del Rabino Aarón Ribco

    2. “Aromas del Paraíso”, del Moré Yehuda Ribco

    Imágenes sin copyright tomadas de diversas fuentes.

     

    El material de esta publicación puede ser empleado libremente siempre y cuando se mencione el sitio SERJUDIO.com y el autor YEHUDA RIBCO.
    Se agradece notificar por email del uso de este texto.
    Recuerde colaborar con nuestra tarea, gracias.

  • Rav Moshe Segal–Noajismo, espiritualidad gentil

     

    El rabino Moshé Segal, líder espiritual de la Comunidad Israelita Sefaradí del Uruguay, nos brinda su mensaje acerca del noajismo, que es la senda espiritual correcta para todos los gentiles.

     

  • FULVIDA es espiritual según criterio de Dios

    Escuché rumorear por ahí que murmuran maliciosamente diciendo que FULVIDA no es espiritual, pues no aturde con rezos, ni enseña bailoteos con banderitas y trompetas, no se barbotean palabrejas en jeringoso seudo cabalístico, no se realizan volteretas y malabarismos para acomodar los textos a gustos del consumidor, no se reclama diezmos y otras ofrendas para engrosar el ego de algún maestro, no se citan textos bíblicos cada media frase, no se amenaza ni decretan maldiciones y padecimientos en el infierno y no se dice “amén levanta tu mano derecha que en nada serás avergonzado” para causar efectos intimidatorios en la audiencia.
    Se nos acusa de no ser espirituales, aunque dudosamente se declara qué significa ser espiritual, especialmente de acuerdo al criterio del Rey de reyes y no al advenedizo parecer de cualquier patán que predica “la palabra” (vaya uno a saber cuál).

    Gracias a Dios, amigo mío, amigo que anhelas ser fiel al Eterno, que amas al Padre Celestial y a tu prójimo, en FULVIDA estamos rebosantes de verdadera espiritualidad.
    Regalamos a diario buen pan espiritual, sin hacer aspavientos, sin demandar ni exigir dinero o regalías.
    Te ofrecemos luz espiritual, plenitud, bendición, sanidad, santidad, eternidad, de acuerdo al sagrado patrón eterno que Dios ha marcado para los gentiles.
    Para corroborarlo, te ofrezco ahora un breve pasaje, en el cual Dios delimita con absoluta claridad y precisión qué significa ser espiritual y por tanto, como ha de vivir un verdadero gentil justo (noájida).
    Presta mucha atención y no retires tu entendimiento de estas palabras de luz:

    «Porque Yo [Dios] le he escogido [a Avraham] y sé que mandará a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del Eterno,
    que practiquen la justicia y la bondad,
    para que el Eterno haga venir sobre Avraham [Abraham] lo que ha hablado acerca de él.»
    (Bereshit / Génesis 18:19)

    Comprendamos juntos:

    Dios afirma aquí cual es SU camino,
    SU camino santo para los gentiles,
    Su camino para que viva el hombre y todos sus descendientes y todos aquellos que residen con él.
    Dios delimita con precisión qué es ser espiritual para el noájida (recuerda que el patriarca hebreo también era noájida).
    Y no habla de estudiar Torá,
    ni de citar pasajes del Talmud,
    ni de atiborrarse de palabrejas de supuesta Cabalá,
    ni de usar ropajes del Medio Oriente antiguo o de la renacentista Europa Oriental,
    ni de rezar,
    ni de parlotear en hebraico,
    ni de ponerse a los pies de un rabino,
    ni de congregarse,
    ni de tener fe,
    ni de guardar el Shabat,
    ni de celebrar fiestas judías,
    ni de convertirse a judío (de hecho, ni existían los judíos en aquella época),
    ni de decir amén aleluya,
    ni mil cositas y cosotas que los que reclaman espiritualidad
    (y nos acusan de no tenerla)
    predican que es ser espiritual.
    Espiritual es,
    según Dios, el que no cambia ni se confunde ni miente,
    espiritual es
    vivir practicando el bien y la justicia.
    Es decir,
    lo que a cada rato enseñamos desde este santo hogar,
    una y otra vez declaramos y vivimos: construir shalom, por medio de hacer lo justo y bueno, siendo leales al Eterno.
    Eso es ser espiritual,
    y ningún rufián de Venezuela, o de Cuba, o de Perú, o de asociaciones de supuestos mesiánicos o de cualquier otro lado pueden declarar lo contrario, y quien les admite sus patrañas, se convierte en un cobarde, protector del malhechor, cómplice de los que llevan el caos y la corrupción, de los que son enemigos de Dios y del hombre.

    Así pues, amigo mío, si estás en El Táchira o en Santo Domingo, en Lima o en Cancún, la verdad es simple y una: ser espiritual significa que vivas haciendo lo que es justo y bueno.
    Si haces otra cosa, no estás siendo espiritual, sino parodiando algo que no es lo que te pertenece.

    De paso, quien vive de acuerdo al plan de Dios,
    pues se dedica a construir shalom,
    obtiene la promesa de que el Eterno lo recompensa ricamente,
    tal y cual el mismo texto que te he citado afirma.

    En conclusión, te regalo nuevamente la salvación, la sanidad, la santidad, el paraíso.
    Puedes tú ahora volver a escoger entre el maná celestial que está a tu disposición aquí, o seguir comiendo el estiércol que te venden a altísimo precio aquellos que anteayer eran pastores evangélicos, ayer rabinos mesiánicos, hace un rato líder noájico y ahora vaya uno a saber qué.
    Puedes escoger entre ser leal a Dios y ser espiritual, o seguir engañándote con bribones que se hacen pasar por rabino o haham, como el tal personaje que reniega de su apellido Hernández y su patota de inescrupulosos y el resto de la caterva que pregonan falsas espiritualidades muy bien envueltas para engañar al ojo y al alma.

    Tienes tu camino espiritual ante ti, tu hogar abierto para tu retorno.
    FULVIDA sigue en pie, alumbrando tu senda de vida.

  • Constructor de shalom en el mundo

    El Eterno anunció al patriarca hebreo Avraham que pronto sobrevendría la destrucción sobre las perversas ciudades del valle del Mar Muerto.
    Avraham argumenta con Él, para encontrar la manera de salvar la vida de aquellas personas.
    Comenzó su alegato con las palabras:

    "Entonces Avraham [Abraham] se acercó y dijo: -¿Destruirás también al justo con el culpable?
    Quizás haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la destruirás con todo y no perdonarás el lugar por causa de los cincuenta justos que estén dentro de ella?"
    (Bereshit / Génesis 18:23-24)

    Al gran rabino, Shimshon Rafael Hirsch, le pareció sugestiva la introducción de la noción “que estén dentro de ella”.
    Quizás para nosotros, menos preparados espiritualmente e intelectualmente que el insigne rabino, no nos llame la atención, o suponemos que es muy simple su sentido: ‘hay cincuenta justos que viven en la ciudad’. ¿Qué tanta instrucción se puede esgrimir aquí?
    Sin embargo, el rabino señala que, por definición esencial, la persona justa es una habita junto al resto de las personas, interactúa con ellas, se entremezcla con la gente, actúa y sirve como ejemplo para el que atiende y aconseja en la medida que su justa palabra sea escuchada.
    Es decir, para el rabino Hirsch, el hombre justo no es uno que se encierra en un monasterio, se confina en un gueto, se aparta de la muchedumbre anónima, se amuralla en su alta torre solitaria, se atrinchera detrás de sus libros de estudios.
    Al contrario, vive entre la gente común, menos perfecta en su estado espiritual, menos trabajados espiritualmente, y sí, también se rodea de gente que yerra y peca sin por ello “contaminarse”.
    Vive de tal manera que enseña con su vida, más que con sus prédicas o elaboradas palabras.

    El justo no vive mirando su ombligo, no se esclaviza a su EGO, no se preocupa solamente de sí mismo o de lo que le concierne directamente.
    El justo vive en base a actos de justicia, que se esclarecen en el contacto con el prójimo, el cercano y el lejano, con su comunidad, en su trabajo, en su centro educativo, en el respeto por el ambiente, etc..
    El justo no se alela con pensamientos de apartarse de los demás por miedo a “contaminarse”, “ensuciarse”, “contagiarse”, etc.; por supuesto que hará lo necesario para preservar el orden y la virtud, pero no a costa de llevar una existencia opaca y carente de vitalidad.

    Así pues, de acuerdo a la visión del rabino Hirsch, Sodoma no provocó su destrucción por que anidaba el mal, sino porque no tenía suficiente gente justa dispuesta a convivir en medio de sus conciudadanos.
    Literalmente, de haber habido diez justos en medio de la población, la devastación no hubiera acontecido.
    Pues, esos justos involucrados en la vida cotidiana de sus vecinos hubieran servido de referencia moral, de pauta ética, de faro para encaminar conductas.
    Así pues, la salvación no depende de “la fe”, sino de los actos de justicia realizados con el prójimo, en medio de la relación con los demás.

    Tú que te consideras leal al Eterno, sea en tu identidad judía o en tu identidad noájida, debieras tomar esta enseñanza como consigna.
    Elevar tu conducta por medio de una vida de nobleza, plenitud en justicia, pero especialmente sin abandonar a los demás a sus miserias habituales.
    No debes ejercer presiones, manipular, actuar como misionero, nada de eso.
    Tampoco debes ir pregonando “la salvación” por medio de difundir “la palabra” del noajismo o del judaísmo.
    Sino que debes hacer de ti un verdadero constructor de shalom, es decir, alguien que por lealtad al Eterno actúa en todo momento motivado por la justicia y la bondad.
    No dejes de ser tú, de vivir tu legado espiritual (judaísmo si eres judío natural o por conversión; noajismo si eres gentil), no dejes de esforzarte para construir shalom con los instrumentos que Dios te ha provisto.
    De esa forma estarás aumentando la masa crítica de personas de bien que son escudos para el mal que nuestras sociedades producen en abundancia.
    Si eres constructor de shalom, eres generador de bienestar, imán de bendición, sembrador de dicha, recolector de placer eterno.
    De ti depende cómo vives y cómo aportas tu parte a la obra del Eterno en el mundo.

    Recuerda:

    "Tzión [Sion] será redimida con el juicio, y sus arrepentidos con la bondad.
    Pero los rebeldes y los pecadores serán quebrantados a una; los que abandonan al Eterno serán consumidos.
    Entonces os avergonzaréis de los robles que habéis amado, y tendréis afrenta a causa de los jardines que habéis escogido.
    Porque seréis como la encina de hojas secas y como el jardín al que le faltan las aguas.
    El fuerte se convertirá en estopa, y su trabajo en chispa. Ambos arderán juntos, y no habrá quien los apague."
    (Ieshaiá / Isaías 1:27-31)

  • Construir Shalom

    Me preguntó un conocido qué era ese lema que usaba tan frecuentemente “construir shalom”, pues no captaba su significado.
    La cuestión debía ser respondida de manera sumamente breve, pues no disponíamos del tiempo –en ese momento- para extendernos y “filosofar”.
    Así pues, le dije: “Vivir de tal manera que en cada situación tu conducta sea justa Y buena”.
    Creo que es una buena síntesis.
    Por supuesto que se podría añadir un sinnúmero de derivaciones, algunas fuertemente necesarias, tales como lealtad al Eterno, cumplimiento de los mandamientos que le corresponden a cada quien según su identidad espiritual, entre otras cuestiones; pero, como base firme, como resumen, como respuesta rápida y certera, es una que tú puedes llevar contigo y usar.

    En cuanto a lo de “construir” y no meramente “sentir, tener, recibir”, la idea radica en que la persona debe tener una actitud y una conducta coherente con ser justo y bueno, incluso en las ocasiones en las que uno se ve excedido por presiones, enojos, apuros, etc..
    Construir, porque no es fácil, no se da de manera directa y cómoda.
    Construir, pues tenemos que sobreponernos a nuestras tendencias negativas, al dominio del EGO, a las bajezas cotidianas; y, aunque caigamos, tener el ánimo de incorporarnos y seguir avanzando y creciendo.
    Es una tarea constructiva, y no un transitar pasivo y a la espera de que las cosas se resuelvan por sí mismos, mágicamente, milagrosamente, o por obra de otro, cuando soy yo quien debe hacer mi parte.
    Dios hará Su parte, el prójimo quizás haga la que le corresponda, pero nadie más que YO puedo hacer MI parte, aquella que me corresponde, que me toca, de la cual soy único responsable.

    Así pues, construir shalom no es solamente un lema, sino un modo de vida 100% espiritual, perfecto, acabado, que te brinda el destino, la herramienta, los métodos para llevar a cabo a plenitud tu misión en este mundo y adquirir tu posesión y placer en la eternidad.

    Construir shalom, tal como la hemos definido tan brevemente ES el modo espiritual de vida para el 100% de las personas, sin excepciones.
    Tal como ha quedado manifestado por Dios a través de Su profeta:

    “¡Oh persona, Él te ha declarado lo que es bueno!
    ¿Qué requiere de ti el Eterno?
    Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Elokim.”
    (Mijá / Miqueas 6:8).

    ¿Habrá algún desvergonzado o confundido que niegue que la esencia principal del "ser espiritual" en esta vida es la "construcción de shalom"?

  • ¿Luz para las naciones?

    ¿Viste alguna vez un faro en funciones? Allí está, inconmovible, firme, leal, al pie del acantilado, cumpliendo con regularidad y puntualmente con su misión: alumbrar y dar pautas del camino seguro. De su penetrante luz dependen las embarcaciones para no encallar, no naufragar, no perderse, no cometer atropellos. Su poderosa iridiscencia traspasa la niebla, la voracidad de la noche, la ignorancia oscura, para preservar la vida e integridad. Es un aliado, que desde su lugar y con fidelidad a su tarea auxilia y sostiene a quien en él confía. El faro no precisa navegar para ayudar a los navegantes. No precisa mojar sus pies (por regla general) para cumplir con eficiencia y dignidad su función. No necesita mezclarse con las embarcaciones para comprender cuál es su tarea específica y cuál es la tarea de ellas. Tampoco requiere de conocimientos expertos en cuestiones del mar, sino tan solamente saber qué es lo que tiene que hacer, cuándo hacerlo y cómo. Es que el faro, si bien es excelente aliado y guía para los buques, no es uno de ellos, ni pretende serlo, ni tiene que serlo. Es suficiente y excelente con que el faro sea faro. El Eterno ha decretado que la nación de Israel, los verdaderos judíos, sean “luz para las naciones”. Muchas veces se malinterpreta este concepto, por lo que ahora te diré con breve claridad cómo comprenderlo. Los judíos son “luz para las naciones”, cuando se comportan como los faros. Cuando aprenden, conocen, respetan, cumplen, honran, aman, experimentan, viven a pleno su propia identidad judía, es entonces que alumbran a los gentiles para que ellos hagan lo mismo, pero con su propia identidad espiritual, la noájica. El faro no precisa moverse por las aguas para rescatar a los barcos, ni ser como un barco para ayudarle, ni cambiar su esencia para parecer otra cosa, sino simple y claramente el faro precisa ser un faro. El judío precisa vivir su judaísmo, con ello ya esta sirviendo como “luz para las naciones”. Aunque en su mente jamás se cruce la idea de socializar con gentiles, ni educarles en noajismo, ni rescatarlos del calvario de la religión, ni proveerles de enseñanzas aptas de Torá, ni nada; sino simplemente con ser judío y vivir como un judío debiera vivir, ya con eso está cumpliendo su tarea de ser “luz para las naciones”. Quizás te cueste comprender y compartir esta verdad tan sencilla y tan profunda. Probablemente tu paradigma mental te lleve a pretender que el judío necesariamente debe convertirse en “pastor” de “kehilás” de “goyim” para ejercer realmente su rol de luz para las naciones. Quizás deduzcas, por tu adoctrinamiento religioso, que el judío debe enseñar Torá, llenarse de cuentitos de tal o cual rabino u “hombre santo”, que debe usar una palabrería altisonante hebraica, proferir bendiciones y supuestas rimas “espirituales”, quizás deduzcas eso, debido a tu adiestramiento en las religiones. Tal vez creas que el papel del gentil es someterse en servil humildad a “mi maestro”, y repetir como loro entontecido consignas proferidas por “mi maestro”; sujetarse al manto del judío y negarse toda crítica saludable, pensamiento creativo, pregunta necesaria, etc.. Tales maneras de pensar, sentir, decir y hacer en nada tienen que ver con el rol que Dios ha determinado para los judíos y para los gentiles. La misión de construir shalom en Este Mundo es la principal y nuclear para el gentil. La misión de hacer de su vida (personal, familiar y colectiva) un recipiente y difusor de santidad, es la prioritaria para el judío. El gentil puede y debe hacer su parte, tiene todo lo que tiene que tener, y si le falta algo encontrará alguna “boya” judaica que flota cerca de su nave y que le puede proveer de la puntual y pertinente información que le corresponde. Por supuesto que el judío, preparado e idóneo, que desee encaminar con mayor asiduidad al gentil, puede hacerlo; siempre y cuando cuide con esmero el no violentar los límites, usurpar roles, confundir adrede o por torpeza, y especialmente que no sea para engrosar su EGO o el del gentil que ansioso de servir a su EGO le provea de honores, dinero, poder, etc.. La misión de ser “luz para las naciones”, tiene más que ver con “ser luz”, que con “para las naciones”. Tal como el faro es faro por ser faro, aunque no hayan buques navegando en su entorno. Cada quien a su legado, a su identidad, a construir shalom con la santas herramientas que el Padre Celestial le ha dado a cada uno.

  • La desnacionalización de la cultura

    Hace un par de días leí el siguiente artículo en la sección de Opinión de un diario de importancia en mi país:

    La desnacionalización de la cultura
    Los jóvenes llegan a niveles superiores de la carrera que hayan elegido, con carencias culturales absolutamente inaceptables
    POR LINCOLN M. MAIZTEGUI CASAS
    Doy clases –en el que probablemente sea mi último año de ejercicio de la docencia– a un grupo de estudiantes de la Universidad de Montevideo; historia contemporánea, del final de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días. Algunos de estos jóvenes ya habían sido alumnos míos mientras cursaban su ciclo secundario, de manera que los conozco bien; ellos y sus compañeros son individuos capaces y cargados de avidez de conocimiento, si se les sabe motivar. Bien; al abordar el tema de la revolución cubana y de sus antecedentes, hice una necesaria referencia al tema del imperialismo y a cómo lo percibía la intelectualidad latinoamericana a principios del siglo XX; y, como es lógico, me referí al Ariel, de Rodó; lo hice casi con familiaridad, en la convicción de que, aunque muchos de ellos no lo hubieran leído, sabrían algo sobre su importancia, o al menos, sobre su existencia. Las expresiones que me llegaban desde los bancos no permitieron, sin embargo, que ese error persistiera durante demasiado tiempo: era notorio que les estaba hablando de algo que desconocían en su totalidad, algo que les era tan ajeno como un texto escrito en sánscrito. “¿Es que nadie, en esta clase de 40 jóvenes, sabe lo que es el Ariel, de José Enrique Rodó, ni tiene idea de su contenido ni de su importancia?” –pregunté. La respuesta fue un silencio sepulcral. “¿Alguno, en esta clase, sabe qué clase de personaje es Ariel? ¿Ha escuchado hablar de la dicotomía entre Ariel y Calibán?”. Igual respuesta. Entonces, estallé y les dije cosas que luego me pesan, porque son injustas. No son estos muchachos los responsables de su supina ignorancia respecto a temas culturales que deberían ser –y hasta no hace mucho lo eran– de conocimiento obligatorio para todos los estudiantes universitarios de cualquier carrera; los responsables de esta debacle son sus maestros y profesores, los que han precipitado el descaecimiento escandaloso de los niveles de enseñanza. Me embargó en ese momento –y me embarga ahora, mientras escribo estas líneas– una indignada sensación de rebeldía. Pienso en los padres de estos chiquilines, que realizaron ingentes sacrificios para pagarles los mejores colegios, por onerosos que fueren, para que tuvieran acceso al mejor nivel de educación; y me subleva comprobar hasta qué punto ese sacrificio ha sido inconducente. No es algo discutible lo que aquí estoy diciendo. Los jóvenes llegan a niveles superiores de la carrera que hayan elegido, en las universidades privadas o en la pública, con carencias culturales absolutamente inaceptables. Este juicio general se vuelve aun más desolado cuando se trata de abordar aspectos que se refieren a la cultura nacional. Hablarle a un estudiante de hoy, de cualquier extracción y proveniente de cualquier medio cultural, de Fernán Silva Valdés (del que mi generación se aprendía hermosos poemas de memoria), de Delmira Agustini, de Elías Regules o del Viejo Pancho es mentarles nombres que no les dicen nada. Ese mismo joven sabe que Tabaré es el nombre de pila del anterior presidente de la República, y es hasta posible que haya oído hablar alguna vez de un indio que se llamaba así; pero preguntarle quién fue Juan Zorrilla de San Martín, o si puede recordar así sea vagamente el argumento del poema, equivale a dejarlo en blanco. Vivimos un creciente proceso de desnacionalización de la cultura, que, de la mano de docentes indignos de ese nombre, está logrando algo tan serio, tan profundamente grave y triste como el borrar, en la mente de los jóvenes, la memoria de la comunidad a la que pertenecen. No se me ocurre un primer paso más adecuado para comprometer la soberanía nacional, en el sentido más amplio del término. En una ocasión anterior me quejé de este mismo fenómeno, y la inquietud fue recogida por un colega del periodismo radial. Éste consultó a una presunta profesora de literatura, que con ese aire de pedantería que distingue la ignorancia, expresó que lo que yo afirmaba no era cierto, y que los autores a los que yo me refería se encontraban contemplados en los programas de estudios correspondientes. Bien; ¿y qué? ¿De qué vale que un autor esté en el programa si luego se lo ignora? Todo esto es fácilmente comprobable; basta con tener una relación fluida con los muchachos y preguntarles sobre lo que saben y lo que ignoran. Quien lo haga, verá que no exagero. Ni un poquito.
    linmaica@hotmail.com

    Fuente:EL OBSERVADOR, de Montevideo.

    Mientras leía, tenía la sensación de que no solamente cuadraba con una realidad educativa, cultural, referida a mi nación uruguaya, sino que perfilaba bastante bien lo que se puede encontrar en muchos jóvenes (y no tanto) y su identidad judía.
    He tratado con cantidad de muchachos que no tienen idea de principios y elementos básicos del judaísmo, incluso luego de haber transitado por centros de educación formal y no formal judíos (o para judíos), o de haberse “adiestrado” para su ceremonia de bar o bat mitzvá.
    Es numerosa la cantidad que no reconocen, no conocen, no entienden, no identifican, no honran, no respetan, no aman, no tienen idea de innumerables símbolos, conceptos, nociones, tradiciones, preceptos, valores, relatos que forman su identidad judía.
    Esto es triste, sumamente triste y preocupante.
    Pero angustiante es que a pesar de tamaña ignorancia evidente, muchas veces no tienen empacho en opinar, juzgar o determinar acerca de lo que no saben, y para peor, en ocasiones son instigados por adultos (supuestos líderes de opinión o maestros) a ejercer “su derecho a la opinión”, aunque tengan cero base y capacidad como para que su opinión tenga alguna validez o valor (más allá del ejercicio de opinar desde el sentido común).
    Creo que este texto no es para censurar o criticar maliciosamente, sino como llamado de atención, como despertador, como campana que llame a la reflexión, al honesto análisis, a la toma de actitudes que posibiliten el arraigo de la tradición judía en sus receptores naturales, los jóvenes judíos.
    Creo que no podemos permitir que el tiempo siga pasando y la ignorancia y el vacío siga ocupando los lugares que debieran estar llenos de luz y alegría.
    Es muy bueno educar para ejercer la opinión, pero que ésta sea informada y formada, sustentada en el conocimiento, ejercida desde la responsabilidad, sostenida por el saber y la comprensión cabal, y no meramente como una acrobacia (pobremente) mental y una seudo manifestación de “valores” opacos y vacuos.
    Sería bueno que nuestros jóvenes siguieran aprendiendo, recordando, cumpliendo, adquiriendo y experimentando lo que les es propio: el judaísmo, y no se siguiera en la ruta de ser cómplices silenciosos del “holocausto blanco” de la asimilación.
    No podemos seguir borrando la memoria de la comunidad a la que pertenecemos.
    No podemos seguir en silencio aprobando la destrucción que se lleva a cabo por los  que enarbolan cualquier excusa o justificación supuestamente taxonómica (de valores), para dejar huérfanos de su identidad judía a los jóvenes judíos. No podemos seguir siendo cómplices, por pasividad, de los que a través del carisma llevan al suicidio espiritual a masas de jóvenes inermes.
    Es hora de intensificar nuestro trabajo educativo, de llevar a la práctica lo sustancial de nuestro ser judío.

    Me gustaría saber cómo ves tu la situación al respecto en tu propio país, en tu ciudad, en tu comunidad.

  • Parasha Vaiera 5764

    ¿Cómo se cuenta la riqueza?

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Vaierá ("Apareció") que es la cuarta del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit , conocido en español como "Génesis").

    Avraham, el primero de los hebreos, había sido bendecido con gran fortuna material.
    Era un hombre prominente en su sociedad, adinerado y poderoso.
    Como muchos antaño, y mucho de ahora, mareados por el intoxicante poder terrenal, podría haberse creído con el derecho (ilusorio) de llevarse al mundo por delante, y así comportarse como un desalmado, un miserable, un ambicioso que solamente se moviera por la codicia y la avaricia.
    Sin embargo, nuestro patriarca, nuestro primer modelo de conducta, sin retaceos afirmó:

    "…He aquí, que soy polvo y ceniza…"
    (Bereshit / Génesis 18:27)

    Y ya es proverbial su hospitalidad y ánimo de servir a cualquier persona necesitada, sin importar su condición social, su estatura moral, su perfección.
    Con similar humildad y generosidad con la que vivía nuestro patriarca, continúan actuando los judíos conocedores de las virtudes de la Torá.
    Ya que, quizás han sido prodigados con riquezas y poderío, pero eso no afecta su pureza espiritual, su hambre por crecer en lo que realmente vale y no se afanan inútilmente en lo que tiene un valor temporal y decadente.
    El estilo de vida de los continuadores de Avraham, de los judíos amantes del Eterno, no suele ser perturbado por agonías detrás de oropeles y aplausos ajenos; sino que se dedican a obrar con esmero cumpliendo su tarea, por amor a Dios, para beneficio del prójimo, para embellecer sus días (en Este y el Venidero Mundo).

    No es así como actúan los que andan perplejos, desorientados, rumbeados detrás del falso éxito y de la artificiosa grandeza.
    Estas personas pueden ser ricas en lo material, pero escasos en lo espiritual.
    Pueden derrochar raudales en bienes pasajeros, pero están escuálidos en bienes eternos.
    El ejemplo de esta clase deplorable de vida, que nos da la parashá de esta semana, son los habitantes de Sodoma y Gomorra.
    Para ellos la inmensa abundancia de bienes materiales era un hecho casi natural, sin necesidad de mucho esfuerzo podían ser millonarios, pródigos. Tal como describe la Torá su situación:

    "…era toda tierra de regadío, como un jardín del Eterno…"
    (Bereshit / Génesis 13:10)

    Vivían en una zona que asemejaba la fecundidad del jardín del Edén.
    Sin embargo, en sus corazones se dedicaban a hacer lo malo.
    Cada acto, cada gesto, cada pensamiento estaba motivado por el egoísmo, por la avaricia, por el desprecio hacia el otro y lo ajeno.
    La vida de cada uno de ellos era como un monumento a todo lo que es depravado e inmoral.
    Y así fueron construyendo su destino, su terrible final.
    Las ciudades hundidas en pecados sin nombre, perecieron en un cataclismo de enormes dimensiones, convirtiendo el vergel en un árido y mortal desierto (la zona del Mar Muerto).
    Todo lo que era riqueza y bienestar material, se transformó en un paraje desolado, desolador.
    Todo lo que era miseria de espíritu, finalmente resultó en miseria material.

    La lección es muy sencilla pues.
    La verdadera riqueza no se cuenta en monedas, sino en buenas acciones.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    El joven estudioso de Torá descubrió que le agradaba montar sobre briosos caballos.
    Al poco tiempo, el agrado pasó a convertirse en una intensa pasión.
    Restaba horas al trabajo y al estudio de Torá, para dedicarlas completamente a cabalgar, a intentar nuevas piruetas, a probar trucos.
    Su preocupado padre contemplaba como su hijo se estaba apartando de la senda recta, ya que abandonaba el asiduo cumplimiento de preceptos, era desprolijo en su estudio, e iba adquiriendo actitudes y conductas poco loables de cualquier persona de bien.
    Pidió al hijo que lo acompañara a visitar al gran rabino, para que le aconsejara acerca de los senderos de su vida, pero el hijo despectivamente le confesó que prefería montar su caballo que "perder tiempo" visitando al rabino.
    Consternado el padre, rompió en llantos desconsolados.
    Algo en el corazón de su hijo se enterneció y entonces aceptó acompañarlo a su visita.

    Estando ya frente al gran rabino, éste le preguntó al joven acerca de sus actividades, de sus ocupaciones, etc.
    Perceptivo y sagaz como era, el rabino no tardó en descubrir que el hijo del hombre piadoso, estaba yendo por un camino de confusiones y errores. Cabalgar no está mal. Tener un hobby tampoco. Pero, dedicar cuerpo y alma a una actividad mundanal, despreciando los gozos de la eternidad, eso sí que es terrible.
    Alertado pues el rabino, le preguntó al joven: "¿Qué caballos prefieres montar?"
    Y el joven respondió: "Veloces, poderosos, que derrochen fuerza en cada paso, que parezcan un trozo de viento".
    El rabino entonces comentó: "Sí, suelen ser hermosos esos caballos. Pero, ¿qué pasa cuando se desbocan, se pierden y se internan en el espeso bosque lleno de peligros al acecho? ¿Acaso encuentran la salida con facilidad, o es que rápidamente entran en dificultades, pero con mucha lentitud y tropiezo buscan la salida? ¿No sería mejor tener dominado al poderoso caballo, para no causarle dolores irreparables?"
    El joven comprendió el mensaje.
    Desde entonces, solamente durante un breve un rato a la semana se dedica a la equitación…

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Cuál es la enseñanza que nos deja el rabino?

    • Fue enseñado: "¿Quién es rico?
      El que está feliz con lo que tiene.
      " (Avot 4:1).
      ¿Tiene alguna relación esta sentencia con la conclusión a la que arribamos en el comentario de la parashá?

    • Sentenció el profeta:
      "Su parcialidad los acusa. Como Sodoma, expresan su pecado y no lo disimulan. ¡Ay de ellos, porque para sí mismos han producido el mal!
      Decid a los justos que les irá bien, que comerán del fruto de sus hechos.
      Pero, ¡Ay de los impíos! Les irá mal, porque les será hecho conforme a las obras de sus manos.
      " (Ieshaiá / Isaías 3:9-11).
      ¿Cuál es el resultado de actuar bien o el mal?
      ¿Pide el profeta que la gente tenga "fe", "creencia", "sentimientos"?
      ¿Qué es lo que está pidiendo?

    http://serjudio.com/bereshit/vaiera64.htm

  • Parasha Vaiera 5766

    Vivir y dar vida

    En el comienzo de nuestra parashá nos encontramos con un pormenorizado relato del encuentro de Avraham con los tres enviados celestiales, que a los ojos humanos tenían apariencia de pordioseros idolátricos del desierto.
    Se nos cuenta del gran respeto de Avraham por ellos (sin reconocerlos como ángeles), de los que les ofreció para agasajarlos, de los preparativos de los alimentos y del momento del ágape.
    Detalles de un suceso que en sí mismo era de suma importancia, pero aparentemente las pinceladas mencionadas son superfluas.
    En realidad, la misión central de los mensajeros celestiales era anunciar el nacimiento de Itzjac, hecho fundamental en la historia de Israel y de la humanidad, entonces, ¿para qué darnos tantos detalles que no hacen al fondo del relato?

    Por otra parte, la Torá en su faz escrita no hace siquiera una breve mención a acontecimientos de principal relevancia en la vida del primer patriarca.
    Por ejemplo, gracias a la Torá oral sabemos que el perverso y maldito rey Nimrod1 ordenó que el juvenil Avraham eligiese entre permanecer con vida pero aceptando públicamente a los falsos dioses, o que muriera en la hoguera; y Avraham optó por la muerte antes que la vida infame del idólatra.
    El Eterno, en Su inescrutable Misericordia, permitió que el patriarca sobreviviera y se sobrepusiera a las infamias del despreciable rey.

    Me pregunto: ¿acaso no es más notable este suceso que el darle de comer y beber a unos -aparentes- pordioseros del desierto meso-oriental?
    ¿Acaso no fortalece nuestra "fe" y nuestro amor a Dios el relato del coraje y determinación de Avraham, dispuesto a inmolarse en honor del Todopoderoso?
    ¿Por qué este hecho es silenciado en la Torá escrita, pero es relatado en abundancia un agasajo a unos vagabundos?
    ¿Por qué otras peripecias interesantes y movilizadoras son narradas por la Tradición oral, pero no fueron plasmadas en la Torá escrita?
    ¿Por qué ni siquiera son mencionadas o enumeradas; pero se dedica tantas letras a un hecho común y bastante corriente?

    El rabino Natán Tzvi Kinkel suele usar este tipo de preguntas para revelarnos un profundo conocimiento del jesed -misericordia, bondad, generosidad o altruismo-.
    El Eterno creó el universo y constantemente lo mantiene en existencia, merced a Su jesed.
    Si quisiéramos resumir la relación del Eterno hacia el universo y hacia cada uno de nosotros podríamos decir que es jesed.

    Es cierto que Él es Juez y que juzga y preserva los límites y leyes por Él impuestos; pero si fuera Juez solamente no tendríamos existencia, pues a cada rato quebrantamos Sus leyes.
    Es por eso que Él manifiesta Su faceta misericordiosa constantemente, y así estamos sustentados con vida.
    Si faltará Su jesed aunque sea un pequeño segundo, el universo desaparecería engullido por nuestras iniquidades bajo el peso de Su estricta Justicia.
    ¡Atención!
    ¡Qué quede claro!
    No es que el universo caería en garras del mal, de un supuesto enemigo antagonista del Todopoderoso, sino que seríamos juzgados por el Eterno con tal severidad que ni siquiera una mota de error sería tolerable ante Sus ojos.
    Pero, gracias a Él Su juicio viene endulzado por la copa de la Misericordia.

    Ahora bien, siglos luego de Avraham en la Torá se nos estimula con el siguiente precepto a que emulemos al Eterno:

    "En pos del Eterno vuestro Elokim andaréis, y a Él temeréis. Guardaréis Sus mandamientos y escucharéis Su voz. A Él serviréis y a Él os adheriréis."
    (Devarim / Deuteronomio 13:5)

    Avraham no poseía acceso a la Torá, tal como la tenemos nosotros, sin embargo él ya predefinía muchos de los aspectos que nosotros nos encontramos más tarde concretados en nuestra santa Torá.

    Como un émulo del Eterno, la hospitalidad de Avraham, su altruismo, era una expresión de su profunda creencia y reconocimiento del Eterno.
    Él andaba en los pasos del Eterno, y por eso equilibraba la justicia con una gran dosis de bondad.
    De esta manera, cuando estuvo ante unos vagabundos, no los juzgó por su apariencia, ni hizo cálculos de conveniencia o posibles retribuciones, sino que desplegó ante ellos su amor auténtico, su reconocimiento de que aquellos extraños también son criaturas del Padre celestial, hechos a imagen y semejanza de la divinidad.
    Pleno de devoción, imbuido de verdadera espiritualidad, la energía de Avraham era para sostener el mundo con generosidad,  y de esa manera contribuir a engrandecer y embellecer el Nombre del Eterno.
    Amaba a su prójimo y se amaba a sí mismo, por eso era capaz de conducirse de acuerdo a los caminos del Eterno.

    Es por esto que la Torá no se detiene a narrarnos sucesos heroicos del patriarca, sino aquellos que destilan su gran generosidad, su amor por el prójimo, su efervescencia a la hora de actuar con altruismo en honor al Eterno.
    El heroísmo es valioso, pero la construcción del shalom lo supera con creces.

    De esta manera aprendemos que a ojos del Eterno, tal como está en la Torá, es preferible la santificación del Eterno por medio de nuestra entrega auténtica y amorosa a otros en lugar de entregar nuestra vida en nombre de la "fe".
    Cuando estamos dispuestos a morir por fidelidad al Eterno, demostramos un grado de grandeza difícil de equiparar.
    Pero, cuando estamos dispuestos a vivir con auténtico amor por el Eterno, a través de acatar Sus preceptos y de actuar con generosidad con el prójimo, estamos alcanzando un sitial de grandeza reservado para los más cercanos a Él.

    Todos podemos llegar a esa proximidad con el Eterno, es cuestión de dedicarnos con autenticidad a la tarea.

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

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    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)


    Notas:

    1 Nimrod, que entre otras desgracias tiene el ingrato honor de ser en la historia el primer falso dios humano que fuera crucificado para -supuesta- redención de sus fieles.
    Entre sus mitos se encuentra la historia fantástica que nació de una virgen impregnada por un supuesto dios.
    Su señal era la cruz y uno de sus apodos era "cordero de dios que quita el pecado".
    Su imperio fue inmenso, tenía gran poder, basado en la brujería, la sugestión de masas y el imperio del terror pues no vacilaba en asesinar, torturar y amenazar a sus opositores. Durante muchos años el castigo preferido para los que él consideraba infieles era la hoguera.
    Recordemos que este oscuro personaje vivió alrededor del año 1800 AEC.
    Cualquier similitud con otros falsos dioses más conocidos y otro imperios infernales en la tierra, no es pura coincidencia.

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • El dolor del justo
      "Muchos son los males del justo, pero de todos ellos lo librará el Eterno."
      (Tehilim / Salmos 34:20)

      • ¿Cómo se puede explicar que para los justos recaen males, acaso el Eterno no los libra de ellos?

      • ¿Cómo se comprende que el justo sufre a pesar de su justicia?

    • Solo el amor
      "Si el ofensor no pide para que lo perdonen, aun así no debe ser odiado sino tratado con amor, pues de esta manera finalmente la injuria será rectificada"
      (Orjot Tzadikim: Shaar HaSina)

      • ¿Acaso esta sentencia nos dice que "amemos al enemigo" o nos exhorta a que actuemos con amor con todas las personas?

      • ¿Por qué el antídoto para el pecado es el amor auténtico?

  • Parasha Vaiera 5765

    Las dos caras del jesed

    En nuestra Tradición Avraham es considerado como el ejemplo del jesed, y es en buena medida de nuestra parashá que obtiene el patriarca tal distinción. Pues, en esta parashá Avraham demuestra estar al desinteresado servicio del otro (Dios o el hombre), poniendo por delante el beneficio mutuo antes del triunfo del egoísmo.

    La voz jesed resulta sin dudas sorprendente, cuando buceamos un poquito en nuestra Torá.
    Por ejemplo, en Vaikrá/Levítico 20:17 emplea la voz jesed en el sentido de "ignominia", "cosa deplorable", "vergüenza".
    Pero sabemos que el sentido habitual de jesed es totalmente contrario, puesto que es "bondad", "misericordia".
    ¿Cómo puede ser entonces que jesed pueda ser algo tan loable como el actuar bondadosamente, y al mismo connote algo despreciable?

    El Midrash (TB Sanhedrín 58b) nos da una explicación.
    El Eterno dio la merced –jesed– legal a Caín para que procrease con su hermana, así como se la dio a los otros originales hijos e hijas de Adam.
    Más tarde, la relación entre hermanos fue prohibida por el Eterno.
    Entonces, lo que en un momento de la vida del mundo fue un jesed, una gracia, en otro momento es algo inmoral.
    Es decir, no es el hecho en sí mismo lo negativo, ni la cosa lo pecaminosa, sino la relación que la persona establece con el hecho o la cosa. Por ejemplo, el jamón no es "malo", es pecado para el judío comerlo. Por ejemplo, El alcohol no es ni bueno ni malo; uno lo puede usar para bien, santificando el Shabbat con vino por ejemplo, o puede caer en el error/pecado cuando abusa de él. Por ejemplo, mantener relaciones sexuales entre los novios es un error, pero cuando se convierten en marido y mujer es una manera de cumplir con un precepto de la Torá.
    En definitiva, los hechos y cosas son neutrales, pero no lo somos los humanos con nuestras acciones e intenciones.

    Otra explicación la encontramos a partir de un sabio enunciado midráshico: "Dijo Ribí Elazar: ‘Todo el que actúa con misericordia con el violento, finalmente actuará con violencia con los misericordiosos.’" (Tanjuma, Metzorá 1).
    ¿Qué implica esto?
    Pues, que el jesed debe ir acompañado necesariamente por el din, por el juicio, la restricción, los límites precisos y justos.
    Porque, una bondad desmedida, deja de ser bondad y pasa a ser vergüenza, inmoralidad, perversión.
    Por ejemplo, el padre que no reprime las conductas erráticas de su hijo, en lugar de educarlo y permitirle crecer, lo impulsa al crimen y el horror. Tal es el sentido correcto del versículo salomónico que nos instruye diciendo: "No rehúses corregir al muchacho; si le castigas con vara, no morirá." (Mishlei / Proverbios 23:13). Mucha bondad, que se sale de los cauces, siempre es un oprobio y un aumento de malestar.

    Como podemos comprender, al repasar ambas respuestas que hemos dado,
    tanto al hacer las cosas fuera de tiempo,
    como al hacer las que no están permitidas por la legislación,
    como hacer lo que en principio es correcto pero mucho más allá del límite de lo probo,
    transforma lo que tiene un potencial de santidad,
    en una canal de maldición y muerte.
    Incluso la bondad y la misericordia han de tener límites,
    para no pasar del servicio al servilismo,
    para no pasar de la justicia a la destrucción.
    Como ejemplo, leamos y luego analicemos el contexto de este versículo: "Entonces Iaacov se enojó y recriminó a Labán" (Bereshit / Génesis 31:36).
    (De la realidad aquí presentada,
    es fácil descubrir que la idea foránea de "dar la otra mejilla al que te ofende", no es parte de la idea que Dios tiene acerca de lo que es bueno y correcto para la persona y la sociedad. Pues es una muestra de bondad absurda, es decir, una actitud que en algún punto dejó de ser verdadera bondad, para pasar a ser desorden, bajeza y pecado).

    Avraham,
    nuestro patriarca y modelo,
    sin dudas es ejemplo del jesed verdadero,
    pues su bondad alcanzaba hasta donde comenzaba otra cosa.

    Quiera el Eterno que él nos sirva de ejemplo.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    -Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    En cierta ocasión un hombre se ufanó delante del Rabí Uri diciendo que sabía todo el Talmud de memoria.
    Éste con modestia le contestó: Yo soy incapaz de retener en mi mente mil diferentes ideas, puesto que una sola ocupa mi pensamiento durante mil días.

    A raíz de este hecho, el maguid de Kotznitz enseñó: “Una mente grande es capaz de concentrarse vivamente en una sola idea hasta lograr sacarle el máximo de jugo. En tanto que una mente pequeña es un mar embravecido surcado por miríadas de relampagueantes pensamientos.”

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • Sinceramente, ¿a qué se suele asemejar su mente?

    • ¿Cuál supone usted que es el mejor camino para mantener una mente clara y abierta?

    • Padres y modelos
      "Darás verdad a Iaacov y bondad a Avraham, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos"
      (Mijá / Miqueas 7:20).

      • ¿Cuáles fueron las promesas que el Eterno dio a los patriarcas de Israel y que se mantienen vigentes para sus descendientes actuales, los judíos?

      • ¿Por qué le parece que es mencionada la verdad en relación a Iaacov, en tanto que la bondad en relación a Avraham?

      • Si la verdad corresponde a Iaacov, y la bondad a Avraham, ¿qué valor trascendental cree que corresponde al patriarca Itzjac?

    • Bondad y lealtad
      "El mundo con bondad será edificado; en los mismos cielos establecerás Tu fidelidad"
      (Tehilim / Salmos 89:3).

      • ¿Por qué cree usted que es tan importante el atributo divino de jesed, y cómo puede el conocimiento de esta importancia mejorar su estilo de vida?

      • ¿Qué es lo que vincula tan la bondad con la fidelidad?

      • ¿Por qué en este salmo la bondad está referida al mundo, en tanto que la fidelidad a los cielos?

    http://serjudio.com/bereshit/vaiera65.htm

  • Parasha Lej Leja 5761

    No sólo de promesas

    "Aquel día Hashem hizo un pacto con Avram [Abram] diciendo: –A tus descendientes daré esta tierra, desde el arroyo de Egipto hasta el gran río, el río Éufrates"
    (Bereshit / Génesis 15:18)

    El Eterno pactó con nuestros antepasados en diversas ocasiones, sobre varios aspectos.
    Él es un Dios Justo, es Verdad y Corrección; no cambia de parecer, ni se arrepiente como los hombres.
    Cuando ha dado Su palabra, es una verdad imperecedera.
    Por lo tanto, la tierra de Israel es heredad, propiedad, de los Hijos de Israel, por magna decisión de Dios.
    Pero, si bien la promesa existe, y es verdad, no todo depende de la Voluntad de Dios, sino también del hacer de las personas.
    Convertir a la Tierra Prometida, en Tierra Alcanzada depende de nosotros.
    Y, esto es similar en todos los aspectos de la vida… Dios nos da innumerables oportunidades de ser felices, de crecer en abundancia y bienestar, de realmente atraer al Mashiaj, pero… ¿qué estoy haciendo yo hoy para conseguir todo esto y mucho más?

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

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    Profundizando esta semana:

    1. ¿Quién acompañó a Avram en su salida de Jarán?

    2. ¿Quién vivís en la Tierra Prometida antes de la venida de Avram y los suyos a la misma?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. Porque todas las especies animales le debían la vida al Hombre.
    2. Que la Humanidad no está actuando como corresponde y que merece la destrucción, pero la Misericordia de Dios no lo permite.

    Destellos de la parashá

    Sin que nosotros sepamos mucho del personaje central y su vida, nuestro patriarca Avram, es puesto en una encrucijada terrible, en lo que es considerado como una de las tantas durísimas pruebas que tuvo que superar en su camino de desarrollo personal.
    El Eterno le ordenó que abandonara todo lo que era conocido y familiar para él, que dejara su vida, su pasado, sus proyectos, y, que depositando confianza en Él se embarcara en una aventura llena de esperanzas y promesas, pero atestada de interrogantes y falta de plenas certezas.
    Es, indudablemente, un modelo de lo que es la vida de todo ser humano dispuesto a enfrentar la vida con responsabilidad y entereza. A vivir la vida…

    En su trajinar, Avram recibe de parte del Eterno tres promesas: la Tierra Prometida (la de Israel); una abundante y encumbrada descendencia (nosotros); y ser bendición para las naciones de la Tierra.
    Sin embargo, nuestro patriarca reconoce rápidamente que no es fácil ser digno merecedor de esas bendiciones, que no son un regalo de lo Cielos, sino un premio obtenido con el esfuerzo propio, y la dedicación y el empeño puestos en materializar los ideales.
    Es, precisamente, a través del coraje como nuestro patriarca va avanzando en su evolución personal, adquiriendo en cada etapa, tras cada prueba, una nueva virtud, o una remozada perspectiva de las cosas.
    Hasta que finalmente, Avram puede reconocer a Dios en todas las cosas, y ser más que un acompañante justo de Dios -como lo fuera Noaj-, para transformarse en uno que va más allá de lo que es justo, en un Jasid, en una persona que fundamenta su existencia en la generosidad, en el desapego que brinda a los que lo rodean la posibilidad de superarse.

    http://serjudio.com/dnoam/lejleja61.htm

  • Parasha Noaj 5762

    El mundo gira, ¿y vuelve?

    Está escrito en la parashá: “Sal del arca tú, tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo” (Bereshit / Génesis 8:16).

    «A eso de las 19 horas, el hombre entró como tromba a su hogar. A las corridas se quitó la corbata y los zapatos. Cazó, en algún lugar del comedor, el control remoto de la televisión, y fue a instalarse frente a la pantalla que lo hipnotizaba con el noticiero central de su canal predilecto.
    Su esposa quiso hablar con él. Antes, incluso, había intentado besarlo para darle la bienvenida. Pero él la apartó -como hacía a diario- con la excusa de que estaba desesperado por informarse acerca de las novedades mundiales: ‘¡¿Pretendes vivir fuera de este mundo?!’ -le gritaba.
    En los cortes publicitarios, el hombre hojeaba frenético el diario vespertino, tratando de rellenar los huecos de información que la TV le dejaba.
    Y a su lado pasaban sus dos hijos, sin que los notara. Y ellos querían contarle al padre de las actividades de la jornada… pero el noticiero era sagrado, ¿cómo interrumpirlo?
    Y su hija, que silenciosamente ayudaba a la madre a poner la mesa para la cena familiar, tenía muchos deseos de pedir un par de consejos paternos… pero el padre estaba ausente, atrapado por los sucesos del mundo.
    Y la mascota de la casa, andaba por ahí mientras gemía reclamando unas caricias del amo.
    Y el teléfono que llamaba a cada instante, y alguien, no sé quién, se encargaba de hacerlo callar.
    Y mientras el mundo, SU mundo giraba y avanzaba sin su participación, él se mantenía prendido a su información del mundo, que era indiferente a su existencia… incluso el día que se enteró que lo rescataron los bomberos del incendio en su casa…»

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

    Destellos de la parashá


    Sidrá 2ª de la Torá y 2ª del sefer Bereshit / Génesis.
    Que se encuentra entre los pesukim 6:9 y 11:32
    La haftará corresponde a Ieshaiá / Isaías 54:1 – 55:5.

    En nuestra parashá nos encontramos con un relato sumamente familiar, incluso actual. La Humanidad no había logrado hallar la paz consigo mismo, por lo que la Creación en su conjunto se hallaba en desarmonía.
    Este caos humano, extendido a la naturaleza, provocó que gradualmente se llegara a una era de crisis total, al punto de que la vida en el planeta estuvo al borde de la extinción.
    Un hombre (Noaj / Noé), con su familia, fueron los únicos humanos que sobrevivieron a la devastación general, salvando con ellos el germen de una nueva vida para la Tierra.
    Tras lo cual, el Eterno, en Su Misericordia, prometió que Él no acarrearía una nueva tragedia como aquella. Y Dios, a lo largo de los milenios ha mantenido Su promesa.
    ¿Estamos nosotros a la altura de asemejarnos a Dios?