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Shabbat Jeshvan 29, 5771 – 6/11/2010
PARASHÁ: Toldot
Parashá: Bereshit /Génesis 25:19 – 28:9
Haftará: Malaji / Malaquías 1:1 – 2:7
Algunos conceptos, preceptos o valores de la parashá
Definir prioridades en la vida y cumplirlas. - El valor de respetar a los padres.
- Educación idónea de los hijos.
- Valorar justamente personas, objetos, situaciones, etc.
- La construcción de shalom como medio y meta.
- Dialogar y negociar antes de pelear.
- Bendición a los hijos.
- La preocupación por la continuidad de la familia dentro del marco de la Tradición.
- Lo espiritual en dominio de lo material.
"Los siervos de Itzjac [Isaac] cavaron en el valle y descubrieron un pozo de aguas vivas."
(Bereshit / Génesis 26:19)
La Torá es conocida en nuestra Tradición como "agua".
Uno de los motivos para esta asociación es que puede ser hallada en cualquier parte, aunque en la superficie veamos solamente un reseco y yermo páramo.
Es que, ocurre con la Torá como con el agua,
depende de qué tan profundo uno quiere excavar y
con cuánta sinceridad uno desea refrescarse de su sed.
Allí donde busquemos,
tarde o temprano,
emergerán gotas de agua.
El agua es elixir de vida,
de ella estamos hechos.
Igualmente sucede con la Torá.
Torá es vida.
Torá es amor, justicia, perdón, responsabilidad, aceptación.
Torá es abrazo, calor, amistad, respeto, autenticidad, paz.
Torá es disminuir las sombras aumentando la luz.
Torá es parte de tu vida,
solamente debes aprender a vivirla.
Enseñanza para comentar y pensar
Un anciano se fue a vivir a la casa de su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia acostumbraba comer toda junta en la mesa del comedor.
La condición física del abuelo le hacía difícil alimentarse. Los alimentos caían de la cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba el líquido sobre el mantel.
El hijo y su esposa se cansaron de la situación. “Tenemos que hacer algo con el abuelo”, dijo el hijo, “ya he tenido suficiente, derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo”.
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en la esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de la comida. Como el abuelo había roto algunos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.
De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba sentado solo. Las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.
Le preguntó dulcemente: “¿qué estás haciendo?”.
Con la misma dulzura el niño le contestó: “estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos”. Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el hijo tomó gentilmente la mano del papá y lo guió de vuelta a la mesa que compartía la familia. Por el resto de sus días ocupó su lugar en la mesa. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.
Moraleja:
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan mensajes que absorben.
Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas.
Los padres y las madres sensibles, se percatan que cada día colocan los ladrillos con los que construyen el futuro de sus hijos. Seamos constructores sabios y modelos a seguir, educando a nuestros hijos con nuestros ejemplos para que sigan un camino de valores y buenas acciones.

Preguntas para reflexionar
- ¿Tienes bien claras y definidas tus metas? ¿Sabes cómo alcanzarlas?
- ¿Qué limita tu crecimiento espiritual? ¿Qué limita tu crecimiento material?
- ¿Quién y cómo establece tus prioridades? ¿Tomas en cuenta los intereses y opiniones de tus allegados a la hora de definirlas?
¡Les deseamos Shabbat Shalom UMevoraj!
Moré Yehuda Ribco
Textos originales de Yehuda Ribco y otros que son seleccionados de:
1. "Un principio sin final", del Rabino Aarón Ribco
2. “Aromas del Paraíso”, del Moré Yehuda Ribco
Imágenes sin copyright tomadas de diversas fuentes.
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Escuché rumorear por ahí que murmuran maliciosamente diciendo que FULVIDA no es espiritual, pues no aturde con rezos, ni enseña bailoteos con banderitas y trompetas, no se barbotean palabrejas en jeringoso seudo cabalístico, no se realizan volteretas y malabarismos para acomodar los textos a gustos del consumidor, no se reclama diezmos y otras ofrendas para engrosar el ego de algún maestro, no se citan textos bíblicos cada media frase, no se amenaza ni decretan maldiciones y padecimientos en el infierno y no se dice “amén levanta tu mano derecha que en nada serás avergonzado” para causar efectos intimidatorios en la audiencia.
El Eterno anunció al patriarca hebreo Avraham que pronto sobrevendría la destrucción sobre las perversas ciudades del valle del Mar Muerto.
Me preguntó un conocido qué era ese lema que usaba tan frecuentemente “construir shalom”, pues no captaba su significado.
¿Viste alguna vez un faro en funciones? Allí está, inconmovible, firme, leal, al pie del acantilado, cumpliendo con regularidad y puntualmente con su misión: alumbrar y dar pautas del camino seguro. De su penetrante luz dependen las embarcaciones para no encallar, no naufragar, no perderse, no cometer atropellos. Su poderosa iridiscencia traspasa la niebla, la voracidad de la noche, la ignorancia oscura, para preservar la vida e integridad. Es un aliado, que desde su lugar y con fidelidad a su tarea auxilia y sostiene a quien en él confía. El faro no precisa navegar para ayudar a los navegantes. No precisa mojar sus pies (por regla general) para cumplir con eficiencia y dignidad su función. No necesita mezclarse con las embarcaciones para comprender cuál es su tarea específica y cuál es la tarea de ellas. Tampoco requiere de conocimientos expertos en cuestiones del mar, sino tan solamente saber qué es lo que tiene que hacer, cuándo hacerlo y cómo. Es que el faro, si bien es excelente aliado y guía para los buques, no es uno de ellos, ni pretende serlo, ni tiene que serlo. Es suficiente y excelente con que el faro sea faro. El Eterno ha decretado que la nación de Israel, los verdaderos judíos, sean “luz para las naciones”. Muchas veces se malinterpreta este concepto, por lo que ahora te diré con breve claridad cómo comprenderlo. Los judíos son “luz para las naciones”, cuando se comportan como los faros. Cuando aprenden, conocen, respetan, cumplen, honran, aman, experimentan, viven a pleno su propia identidad judía, es entonces que alumbran a los gentiles para que ellos hagan lo mismo, pero con su propia identidad espiritual, la noájica. El faro no precisa moverse por las aguas para rescatar a los barcos, ni ser como un barco para ayudarle, ni cambiar su esencia para parecer otra cosa, sino simple y claramente el faro precisa ser un faro. El judío precisa vivir su judaísmo, con ello ya esta sirviendo como “luz para las naciones”. Aunque en su mente jamás se cruce la idea de socializar con gentiles, ni educarles en noajismo, ni rescatarlos del calvario de la religión, ni proveerles de enseñanzas aptas de Torá, ni nada; sino simplemente con ser judío y vivir como un judío debiera vivir, ya con eso está cumpliendo su tarea de ser “luz para las naciones”. Quizás te cueste comprender y compartir esta verdad tan sencilla y tan profunda. Probablemente tu paradigma mental te lleve a pretender que el judío necesariamente debe convertirse en “pastor” de “kehilás” de “goyim” para ejercer realmente su rol de luz para las naciones. Quizás deduzcas, por tu adoctrinamiento religioso, que el judío debe enseñar Torá, llenarse de cuentitos de tal o cual rabino u “hombre santo”, que debe usar una palabrería altisonante hebraica, proferir bendiciones y supuestas rimas “espirituales”, quizás deduzcas eso, debido a tu adiestramiento en las religiones. Tal vez creas que el papel del gentil es someterse en servil humildad a “mi maestro”, y repetir como loro entontecido consignas proferidas por “mi maestro”; sujetarse al manto del judío y negarse toda crítica saludable, pensamiento creativo, pregunta necesaria, etc.. Tales maneras de pensar, sentir, decir y hacer en nada tienen que ver con el rol que Dios ha determinado para los judíos y para los gentiles. La misión de construir shalom en Este Mundo es la principal y nuclear para el gentil. La misión de hacer de su vida (personal, familiar y colectiva) un recipiente y difusor de santidad, es la prioritaria para el judío. El gentil puede y debe hacer su parte, tiene todo lo que tiene que tener, y si le falta algo encontrará alguna “boya” judaica que flota cerca de su nave y que le puede proveer de la puntual y pertinente información que le corresponde. Por supuesto que el judío, preparado e idóneo, que desee encaminar con mayor asiduidad al gentil, puede hacerlo; siempre y cuando cuide con esmero el no violentar los límites, usurpar roles, confundir adrede o por torpeza, y especialmente que no sea para engrosar su EGO o el del gentil que ansioso de servir a su EGO le provea de honores, dinero, poder, etc.. La misión de ser “luz para las naciones”, tiene más que ver con “ser luz”, que con “para las naciones”. Tal como el faro es faro por ser faro, aunque no hayan buques navegando en su entorno. Cada quien a su legado, a su identidad, a construir shalom con la santas herramientas que el Padre Celestial le ha dado a cada uno.
Mientras leía, tenía la sensación de que no solamente cuadraba con una realidad educativa, cultural, referida a mi nación uruguaya, sino que perfilaba bastante bien lo que se puede encontrar en muchos jóvenes (y no tanto) y su identidad judía.
