Parasha Vaiera 5766

Vivir y dar vida

En el comienzo de nuestra parashá nos encontramos con un pormenorizado relato del encuentro de Avraham con los tres enviados celestiales, que a los ojos humanos tenían apariencia de pordioseros idolátricos del desierto.
Se nos cuenta del gran respeto de Avraham por ellos (sin reconocerlos como ángeles), de los que les ofreció para agasajarlos, de los preparativos de los alimentos y del momento del ágape.
Detalles de un suceso que en sí mismo era de suma importancia, pero aparentemente las pinceladas mencionadas son superfluas.
En realidad, la misión central de los mensajeros celestiales era anunciar el nacimiento de Itzjac, hecho fundamental en la historia de Israel y de la humanidad, entonces, ¿para qué darnos tantos detalles que no hacen al fondo del relato?

Por otra parte, la Torá en su faz escrita no hace siquiera una breve mención a acontecimientos de principal relevancia en la vida del primer patriarca.
Por ejemplo, gracias a la Torá oral sabemos que el perverso y maldito rey Nimrod1 ordenó que el juvenil Avraham eligiese entre permanecer con vida pero aceptando públicamente a los falsos dioses, o que muriera en la hoguera; y Avraham optó por la muerte antes que la vida infame del idólatra.
El Eterno, en Su inescrutable Misericordia, permitió que el patriarca sobreviviera y se sobrepusiera a las infamias del despreciable rey.

Me pregunto: ¿acaso no es más notable este suceso que el darle de comer y beber a unos -aparentes- pordioseros del desierto meso-oriental?
¿Acaso no fortalece nuestra "fe" y nuestro amor a Dios el relato del coraje y determinación de Avraham, dispuesto a inmolarse en honor del Todopoderoso?
¿Por qué este hecho es silenciado en la Torá escrita, pero es relatado en abundancia un agasajo a unos vagabundos?
¿Por qué otras peripecias interesantes y movilizadoras son narradas por la Tradición oral, pero no fueron plasmadas en la Torá escrita?
¿Por qué ni siquiera son mencionadas o enumeradas; pero se dedica tantas letras a un hecho común y bastante corriente?

El rabino Natán Tzvi Kinkel suele usar este tipo de preguntas para revelarnos un profundo conocimiento del jesed -misericordia, bondad, generosidad o altruismo-.
El Eterno creó el universo y constantemente lo mantiene en existencia, merced a Su jesed.
Si quisiéramos resumir la relación del Eterno hacia el universo y hacia cada uno de nosotros podríamos decir que es jesed.

Es cierto que Él es Juez y que juzga y preserva los límites y leyes por Él impuestos; pero si fuera Juez solamente no tendríamos existencia, pues a cada rato quebrantamos Sus leyes.
Es por eso que Él manifiesta Su faceta misericordiosa constantemente, y así estamos sustentados con vida.
Si faltará Su jesed aunque sea un pequeño segundo, el universo desaparecería engullido por nuestras iniquidades bajo el peso de Su estricta Justicia.
¡Atención!
¡Qué quede claro!
No es que el universo caería en garras del mal, de un supuesto enemigo antagonista del Todopoderoso, sino que seríamos juzgados por el Eterno con tal severidad que ni siquiera una mota de error sería tolerable ante Sus ojos.
Pero, gracias a Él Su juicio viene endulzado por la copa de la Misericordia.

Ahora bien, siglos luego de Avraham en la Torá se nos estimula con el siguiente precepto a que emulemos al Eterno:

"En pos del Eterno vuestro Elokim andaréis, y a Él temeréis. Guardaréis Sus mandamientos y escucharéis Su voz. A Él serviréis y a Él os adheriréis."
(Devarim / Deuteronomio 13:5)

Avraham no poseía acceso a la Torá, tal como la tenemos nosotros, sin embargo él ya predefinía muchos de los aspectos que nosotros nos encontramos más tarde concretados en nuestra santa Torá.

Como un émulo del Eterno, la hospitalidad de Avraham, su altruismo, era una expresión de su profunda creencia y reconocimiento del Eterno.
Él andaba en los pasos del Eterno, y por eso equilibraba la justicia con una gran dosis de bondad.
De esta manera, cuando estuvo ante unos vagabundos, no los juzgó por su apariencia, ni hizo cálculos de conveniencia o posibles retribuciones, sino que desplegó ante ellos su amor auténtico, su reconocimiento de que aquellos extraños también son criaturas del Padre celestial, hechos a imagen y semejanza de la divinidad.
Pleno de devoción, imbuido de verdadera espiritualidad, la energía de Avraham era para sostener el mundo con generosidad,  y de esa manera contribuir a engrandecer y embellecer el Nombre del Eterno.
Amaba a su prójimo y se amaba a sí mismo, por eso era capaz de conducirse de acuerdo a los caminos del Eterno.

Es por esto que la Torá no se detiene a narrarnos sucesos heroicos del patriarca, sino aquellos que destilan su gran generosidad, su amor por el prójimo, su efervescencia a la hora de actuar con altruismo en honor al Eterno.
El heroísmo es valioso, pero la construcción del shalom lo supera con creces.

De esta manera aprendemos que a ojos del Eterno, tal como está en la Torá, es preferible la santificación del Eterno por medio de nuestra entrega auténtica y amorosa a otros en lugar de entregar nuestra vida en nombre de la "fe".
Cuando estamos dispuestos a morir por fidelidad al Eterno, demostramos un grado de grandeza difícil de equiparar.
Pero, cuando estamos dispuestos a vivir con auténtico amor por el Eterno, a través de acatar Sus preceptos y de actuar con generosidad con el prójimo, estamos alcanzando un sitial de grandeza reservado para los más cercanos a Él.

Todos podemos llegar a esa proximidad con el Eterno, es cuestión de dedicarnos con autenticidad a la tarea.

¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

Moré Yehuda Ribco

Haga clic aquí para saber cómo colaborar con nosotros… GRACIAS!

"La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
(Mishlei / Proverbios 11:25)


Notas:

1 Nimrod, que entre otras desgracias tiene el ingrato honor de ser en la historia el primer falso dios humano que fuera crucificado para -supuesta- redención de sus fieles.
Entre sus mitos se encuentra la historia fantástica que nació de una virgen impregnada por un supuesto dios.
Su señal era la cruz y uno de sus apodos era "cordero de dios que quita el pecado".
Su imperio fue inmenso, tenía gran poder, basado en la brujería, la sugestión de masas y el imperio del terror pues no vacilaba en asesinar, torturar y amenazar a sus opositores. Durante muchos años el castigo preferido para los que él consideraba infieles era la hoguera.
Recordemos que este oscuro personaje vivió alrededor del año 1800 AEC.
Cualquier similitud con otros falsos dioses más conocidos y otro imperios infernales en la tierra, no es pura coincidencia.

Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

Preguntas y datos para meditar y profundizar:

  • El dolor del justo
    "Muchos son los males del justo, pero de todos ellos lo librará el Eterno."
    (Tehilim / Salmos 34:20)

    • ¿Cómo se puede explicar que para los justos recaen males, acaso el Eterno no los libra de ellos?

    • ¿Cómo se comprende que el justo sufre a pesar de su justicia?

  • Solo el amor
    "Si el ofensor no pide para que lo perdonen, aun así no debe ser odiado sino tratado con amor, pues de esta manera finalmente la injuria será rectificada"
    (Orjot Tzadikim: Shaar HaSina)

    • ¿Acaso esta sentencia nos dice que "amemos al enemigo" o nos exhorta a que actuemos con amor con todas las personas?

    • ¿Por qué el antídoto para el pecado es el amor auténtico?

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