Categoría: Roles

  • Parashat Miketz 5762

    La opción

    Está escrito en la parashá: "En una misma noche él y yo tuvimos un sueño, y cada sueño tenía su propia interpretación. Y estaba allí con nosotros un joven hebreo, esclavo del capitán de la guardia. Se lo contamos, y él interpretó nuestros sueños; a cada uno le interpretó su propio sueño. Y aconteció que tal como él nos lo interpretó, así sucedió…"
    (Bereshit / Génesis 41:11-13)

    Berl mañana a la tarde iría a conocer a su prometida, y hoy estaba sumamente nervioso.
    El shadjen -casamentero- había elogiado la belleza, nobleza y fortuna de la muchacha hasta el cansancio, por lo que el novio estaba preocupado, pues su apariencia era la que correspondía a un pobre cuarentón que se dedicaba a zapatero remendón, un tanto obeso, con poca gracia y en general descuidado en su aspecto.
    Dada la situación, pidió de un amigo un saco prolijo. De otro una camisa blanca, con los remiendos ocultos bajo el pantalón. Y a otro le tomó prestada una pomada para lustrar sus barbas y cabellos.
    Llegado el momento, se presentó en la confitería, donde se produciría el anhelado encuentro con la mujer que colmaría sus días de dicha.
    Los nervios lo hacían palidecer y temblar, pero ya estaba en la empresa, y sería lo que Dios quisiera.
    Muchas personas se encontraban en el salón disfrutando de su té, pero sólo dos damas solitarias, en mesas contiguas.
    Vio a una con la figura de una doncella, ropas de princesa, modales de palacio.
    Y la otra, modestamente vestida, sorbiendo un tímido té que hacía durar jugueteando con el terrón de azúcar entre sus labios, y el ojo de viejo zapatero no lo engañó al percibir toscos remiendos en sus zapatos.
    Tenía que decidir a cuál se aproximaría primero, pues si a la que se acercaba no era su prometida quedaría en ridículo, e indudablemente la otra sería testigo de su torpeza, y de la humillación sabía que perdería la oportunidad.
    Y se puso a pensar que sí era la princesa, ¿qué vida llevaría? El no podría darle los lujos a los que ella de seguro estaba acostumbrada. Y vivirían en continua disputa. Sus hijos crecerían en un hogar sin paz, y odiando al padre por su baja categoría y su escasa inteligencia.
    Y si era la humilde, ¿no lo había engañado el shadjen? ¿No se merecía él, Berl, una esposa que lo alimentara, que lo cuidara, que le diera hijos, que lo cobijara, que mantuviera su casa en orden? Claro que lo merecía, y aquella mujer que se conformaba con unos zapatos remendados y un terroncito de azúcar no parecía un buen partido.
    ¿Qué haría?
    ¿A cuál encararía primero?
    Y, en verdad -se dijo- cualquiera que fuese, sería una pérdida para mí…
    Dudó unos instantes más, se alisó las mangas del saco, sacudió una mota de caspa de sus hombros, y dando media vuelta se fue de la confitería.
    Mientras, los ojos de la vestida como princesa se clavaban en sus espaldas, y pensaba: "Qué lástima que no fuera aquel prominente Berl que el Shadjen me dijo que esperara, le hubieran agradado las ropas que conseguí prestadas de mi patrona…"

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

    Destellos de la parashá

    Sidrá 10ª de la Torá y 10ª del sefer Bereshit / Génesis
    Entre los versos 41:1 y 44:17.
    Haftará corresponde a I Melajim 3:15: – 4:21 (Pero es Rosh Jodesh y sexto día de Januca).
    Dijimos que Dios oye al que Le implora…
    Pero Él edifica junto al que pone manos a la obra.
    Iosef esperó en Dios.
    Rezó.
    Pero hizo todo lo que estaba a su alcance por vencer los obstáculos en su camino a la trascendencia… ¿no es ese el ejemplo de Januca… para todos los días?

  • Parashat Miketz 5759

    Con la palabra que da nombre a esta parashá, Miketz, ocurre algo que es bastante frecuente en idiomas antiguos, y es que indica una cosa y su contrario.

    Así Miketz significa tanto "al cabo", como también "al principio".

    Miketz en el contexto del relato de la historia de Iosef, ¿a qué está referido?

    Obviamente que "al cabo", y así entendió el midrash, y los comentaristas varios.

    El Midrash toma como referencia para este pasuk, este otro pasuk, del libro de Iyov (28:3):

    "A las tinieblas puso término…"

    Podríamos preguntar por qué.

    Y si queremos analizar un poco más, ¿por qué coincide Miketz con Jánuca?

    Sería extenso de explicar, por lo cual quedémonos con lo relativamente más simple.

    Si contemplamos la historia de Iosef, en este momento comienza su verdadero ascenso, su elevación, no sólo en rango o dignidad estatal y personal, sino también en relación a su probidad y justicia.

    Los años de oscuro pozo, vacío de agua (falto de Torá) y henchido de alimañas (las inclinaciones negativas), se alejan con la luz de su nueva posición, y su renovado enfrentar al mundo.

    Iosef pasó de ser un niño mimado a un pozo que lo llevó a la esclavitud, y luego tuvo una caída mayor aun, pero, confió en el Eterno y supo preservar la "mecha" de su personalidad intacta, para que lograra tomar fuego nuevamente, y poder así deslumbrar, a pesar de las circunstancias adversas.

    Tal como indica el pasuk en Iyov, la tinieblas tienen su término, su límite, su fin…

    Las tinieblas personales de Iosef llegaron a su fin, ahora comienza a irradiar su luz, que se extenderá por varios años, y reverberará en diversas generaciones.

    En Janucá ocurrió de manera similar, ya no con el individuo, sino con la nación.

    La llama iniciada por un anciano en el poblado de Modiin (Matitiahu), incendió y encendió los corazones de los piadosos creyentes en H’, quienes a través de las brumas de la cultura helénica pudieron frotar los pedernales que encendieran las antorchas de la Libertad y luego las flamas de la Pureza, de la Menorá.

    No es casual ni vana la relación temporal entre la parashá de esta semana y la fiesta de las "Luces".

    Nos quiere enseñar que la esclavitud a culturas imperantes, a ideologías de otros, a oscuridades que se presentan como faros, tienen su fin, y es posible que nosotros lo encontremos.

    Estamos en un tiempo de finalización de tinieblas, prontos para que la Luz ilumine los senderos de Verdad y Justicia que están ahí aguardando a que nosotros los transitemos con seguridad.

    Shabbat Shalom y Jag Sameaj les desea Yehuda Ribco


    Resumen de la parashá Miketz

    Por causa de personas inescrupulosas, el que desee el resumen de la parashá contáctese con nosotros via mail, que se lo enviaremos a la brevedad.

    Preguntas:

    1. ¿Por qué los hermanos no reconocieron a Iosef?
    2. ¿Por qué Iosef reconoció a sus hermanos?
    3. ¿Por qué se negaba Iaacov a dejar marchar a su hijo Biniamín?
    4. ¿Por qué fue encarcelado Shimón?
    5. ¿Qué ganaba Iosef con su charada y sus trampas?
    6. ¿Por qué Iosef le hizo a Biniamín la trampa de la copa, si éste era el único inocente?
    7. ¿Qué significan "años de vacas flacas"?
    8. ¿Quién interpretó los sueños de Paró?
    9. ¿Cómo explicar la rudeza de Iosef?
    10. ¿Quién se hizo responsable por la vida de Biniamín, y por qué?
  • Parashat Miketz 5760

    Proceso de vuelta

    "Tomen también a su hermano y levántense y vuelvan a aquel varón (al oculto Iosef, el príncipe en Mitzaim)." (Bereshit 43:13)

    En ocasiones el inconsciente de la persona tiene una comprensión mas acertada de las situaciones de lo que la mente consciente permite.

    Este breve pasuk sirve como ejemplo.

    Iaacov conscientemente desconocía la rivalidad y los celos que derivaron en el odio y la venta de Iosef por parte de sus hermanos.

    Él conscientemente creía que su hijo había muerto, víctima de las fauces de una fiera.

    Pero, a pesar de la costumbre, había mantenido un duelo más que prolongado, como no aceptando la desaparición de su hijo.

    Luego de años, el hijo desaparecido, igualmente era una presencia constante, presente.

    Y, aun más escalofriante, les dice a sus hijos cuál es la solución, tanto para sus propios dolores emocionales, como para los escabrosos remordimientos de ellos:

    "Tomen a su hermano, levántense y vuelvan…"

    En sentido llano, el hermano es Biniamín, pero en su doble sentido, sería: tomen a aquel hermano que ustedes borraron de la realidad material.

    "Levántense", en sentido simple, es que partan en misión a Mitzraim; pero en sentido latente sería: eleven su pesadumbre moral, es hora de iniciar el ascenso de la podredumbre de odiar al propio hermano, d inventar su muerte…

    Y finalmente, "vuelvan", en hebreo volver es regresar, pero también es parte del proceso de arrepentimiento.

    Así que Iaacov les dice a sus hijos, llegó la hora de arrepentirse, de intentar enmendar lo terrible hecho en el pasado.

    Y de este modo, llegan a "aquel varón", pueden reencontrarse con su hermano, que no es más que el símbolo de sí mismos.

    Que nos sirva como ejemplo.

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

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    Resumen de la parashá

    Preguntas para esta semana:

    1. ¿Cómo demostró Iosef que aprendió a ser humilde en su etapa de esclavitud?
    2. ¿Cómo demostró Reuven su torpeza?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. La túnica principesca regalada a Iosef que desencadena la ira de los hermanos, la ropa que arranca la esposa de Potifar y que sirve como evidencia de la presunta violación.
    2. Del pozo a la mayor calamidad y luego a la gloria.
  • Parashat Miketz 5765

    Misericordia de corazón

    En nuestra parashá, Miketz, Iaacov bendijo a sus hijos, diciéndoles:

    "Que el Elokim Todopoderoso os conceda hallar misericordia delante de aquel hombre…"
    (Bereshit / Génesis 43:14)

    Nuestros Sabios (TB Shabbat 151a) nos enseñan que: "Aquel que se compadece por su prójimo, por las criaturas, hallará que el Cielo se compadece de él".

    A la luz de este preclaro pensamiento de nuestra Tradición,
    podemos inferir que el sentido de lo que Iaacov estaba diciendo a sus hijos
    es el siguiente:
    "Quiera el Todopoderoso
    que ustedes sepan a tiempo
    descubrir
    la fuente de misericordia
    que anida perpetuamente en vuestros corazones,
    para que de esa manera ustedes sean misericordiosos con otras personas.
    Así actuarán con integridad y compasión delante del ‘hombre’,
    y delante del Todopoderoso.
    En consecuencia,
    las puertas de la Misericordia divina se abrirán
    y extenderá un manto de misericordia en vuestras relaciones,
    y de esa manera
    aquel ‘hombre’ les retribuirá con clemencia
    ".

    Este deseo del antiguo padre hacia sus hijos,
    es una señal para nosotros.
    Cada vez que endurecemos nuestro corazón,
    que cerramos nuestra mente
    para no favorecer a aquel que es inocente,
    y digno de conmiseración,
    estamos causando un daño doble:
    pues desfavorecemos al que podríamos beneficiar,
    y estamos generando una corriente negativa desde lo Alto hacia nosotros.
    En lugar de atraer paz y armonía,
    acarreamos discordia, malestar, inseguridad.

    Esto nos lleva a que echemos un vistazo
    a la brecha entre
    saber
    y
    sentir.

    Los maestros del Mussar, nos enseñan que la mayor distancia en el cuerpo humano no es la que hay entre la coronilla y el dedo del pie, sino la que media entre el cerebro y el corazón.
    Esto se manifiesta cotidianamente en nuestras vidas,
    y se manifiesta cuando intelectualmente podemos captar ciertos acontecimiento e ideas,
    pero no alcanzamos a sentirlos en el plano profundo de lo emocional.
    Es como cuando nos anestesian para hacernos un tratamiento odontológico,
    la anestesia nos deja insensibles a determinadas sensaciones y emociones,
    aunque mantengamos la conciencia activa, y las aprehendamos correctamente.
    Sabemos que se está desarrollando un proceso doloroso,
    racionalmente nos damos cuenta de que debiéramos estar gritando y quejándonos por el sufrimiento,
    no obstante,
    permanecemos impávido, indiferentes… adormilados.

    Sin dudas que el uso de la anestesia es necesario, beneficioso, provechoso,
    cuando se emplea en la justa medida,
    en las ocasiones y eventos
    en los cuales su uso no se transforma en un abuso,
    o en una pérdida de su benéfica meta.
    Pero, cuando se administra irracionalmente,
    en dosis irresponsables, con fines negativos, erróneamente, etc.,
    entonces,
    lo que originalmente era para bendición,
    se transforma en su contrario.

    El Todopoderoso nos ha brindado la medida de la firmeza
    para que la usemos con justicia, no como excusa para el abuso.
    Una cosa es la "misericordia del corazón"
    y otra bien distinta la "misericordia como coraza",
    para refugiarnos en un vaho de sentimentalismo banal y pernicioso,
    y de ese modo no actuar de acuerdo a lo que es legal y justo.
    Por lo cual,
    la misericordia encuadrada por restricciones firmes y saludables,
    es la fórmula para la justicia y la armonía.

    También el Todopoderoso nos dotó de capacidad para ser indiferentes, insensibles,
    nos dio cierta dosis de anestesia,
    para que actuemos como corresponde, incluso en aquellas ocasiones que nuestro corazón se debilita y prefiere rehuir nuestra responsabilidad.
    Por ejemplo,
    cuando uno es padre y su bebe llora de madrugada,
    la medida de la insensibilidad saludable
    es aquella que
    mueve al padre a proteger a su hijo,
    a pesar del propio cansancio, del duro trabajo de la mañana, del esfuerzo,
    y así actuar con cierta medida de insensibilidad a sus propias necesidades de sueño, reparo, etc.,
    para alcanzar un nivel más alto de bienestar en el mundo.

    Pero,
    cercenar nuestra misericordia
    hacia quien es merecedor de ella,
    es un grave ataque a nuestra humanidad, a la integridad del prójimo, y al orden del universo.
    Ser piadosos con quien corresponde,
    es nuestro sagrado deber,
    aunque sintamos que estamos perdiendo comodidad, ventaja o posición.
    Unir la mente con el sentimiento,
    de manera apropiada,
    dentro de lo que es legal,
    es el puente que posibilita a la persona, actuar en un mayor nivel de su potencialidad.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    -Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    Rabí Najman decía: “inclusive si alguna vez llegas -Hashem no lo permita- a quedar en bancarrota y estás realmente muy mal, casi desesperado a causa de esto, sin tener la mínima noción de como corregir al mundo, como corregirte a ti y como corregir tu vida, debes saber que todo esto te sucedió justamente por haber pensado que quedaste en bancarrota”.
    Continua diciendo Rabí Najman: “solamente una cosa, si piensas que quedaste en bancarrota no se lo digas a nadie, ¿Quién sabe lo que puede suceder de acá a una hora? Un judío jamás queda en bancarrota, lo único que hay que hacer es esperar un poquito más de tiempo; de seguro las cosas habrán de mejorar. Si -Hashem no lo quiera- ya le contaste a otra persona que estás en bancarrota, debes saber que con esto te has alejado de tu propia salvación.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se relaciona el relato con el comentario a la parashá que hemos brindado?

    • ¿POr qué una persona debe ser misericordiosa también consigo misma?

    • Corregir con amor
      "No rehúses corregir al muchacho; si le castigas con vara, no morirá."
      (Mishlei / Proverbios 23:13)

      • ¿Qué simboliza el "castigo con vara" mencionado por Salomón en este versículo?

      • ¿Cuál es la vara del Eterno?

      • ¿Por qué la apropiada y oportuna corrección por parte del padre, es la que ayuda a evitar un desenlace trágico al hijo?

      • ¿Cómo se entiende que existan padres que temen, o se rehúsan, a corregir o amonestar a sus hijos descarriados?

    • Misericordia justa
      "Dijo Ribí Elazar: ‘Todo el que actúa con misericordia con el violento, finalmente actuará con violencia con los misericordiosos.’"
      (Tanjuma, Metzorá 1).

      • ¿Por qué es improcedente, y perjudicial, ser misericordioso con el malvado?

      • ¿Por qué la justicia debe estar siempre por delante, y rodeando constantemente, a la misericordia?

      • ¿Cómo puede usted actuar con justicia incluso con el malvado?

  • Parashat Miketz 5766

    Paciencia y perdón

    Esta semana, como siempre, encontramos un océano de enseñanzas prácticas para encauzar nuestra vida a la Luz de la Torá.
    Pero me gustaría limitarme solamente a dos:

    1. Aprender a esperar antes de juzgar (un hecho en concreto, que es lo único admisible de ser juzgado).

    2. Aprender a decir (auténticamente): «Me equivoqué y quisiera repararlo».

    Expliquemos brevemente estas dos enseñanzas.
    Cuando actuamos con moderación,
    porque estamos siendo pacientes y además porque reconocemos que todos somos pasibles de error pero también de mérito,
    nos prevenimos de evaluar incorrectamente a las personas y situaciones.
    De esta manera no asignamos etiquetas que son incorrectas a los eventos y personas, y por tanto nos prevenimos de actuar movidos por nuestros prejuicios.
    Cuando marcamos a alguien dentro de determinado estereotipo, terminamos relacionándonos con ese estereotipo y no realmente con la persona.
    Pero si tenemos la grandeza de espíritu para no encajonar a las personas en los estrechos marcos de nuestro intelecto, sino que les damos la chance de desplegar su ser,
    entonces estaremos más próximos a relacionarnos auténticamente con el otro.

    Recordemos un hecho fundamental: todos deseamos ser amados. Todos.
    Algunos se desesperan (inconscientemente) tanto por recibir amor, que terminan espantando a quienes están en su entorno.
    Otros tienen tanto miedo a no ser dignos de ser amados, que espantan oficiosamente a los que quisieran amarlos.
    Si aprendemos a moderarnos, aprendemos a amar un poquito más al prójimo, pues no nos dejaremos embaucar por esas caretas que espantan, sino que trataremos de avizorar la verdadera cara que se cubre detrás de ellas.
    Por eso, con efectiva sabiduría en el Pirkei Avot (1:6) se nos insta a: «Hazte de un Rav, adquiere un compañero de estudio y trata de juzgar a toda persona meritoriamente«.
    Traduzcamos este pensamiento:
    ten alguien que te enseñe lo que es correcto y lo que no lo es, uno que preserve la línea de Tradición nacida en Sinaí y mantenida de generación en generación;
    ten alguien con quien puedas dialogar para hallar el camino a la verdad juntos (en acuerdo o en desacuerdo);
    si tiene ambas precondiciones, entonces estarás habilitado para juzgar las acciones de las personas con mesura y podrás hallar una chispa de bien incluso en la más oscura caverna anímica.

    ¿Dónde tenemos ejemplo de esto en la parashá?
    Prestemos atención:

    «Y dijo Israel: -¿Por qué me habéis hecho tanto mal, declarándole a aquel hombre que teníais otro hermano?»
    (Bereshit / Génesis 43:6)

    «Aquel hombre» es Iosef en su papel de mandatario egipcio implacable que acusó a los hermanos de ser conspiradores, y por tanto los maltrató, tomó a uno como rehén y ordenó que viniera el hermano menor para que pudieran recibir nuevamente alimentos y la libertad del apresado.
    Iaacov juzgó la situación para mal, ¿cómo podría hacerlo de otra manera?
    Un hijo quedó encarcelado en el esclavista Egipto, el otro hijo -su Benjamín amado- debía ser llevado a la boca del lobo… ¿cómo no habría de juzgar su situación como mala?
    Pero,
    si hubiera tenido un poco mas de paciencia y un poco más de confianza en el Eterno,
    hubiera descubierto que detrás de esta aparente pérdida de uno o dos hijos,
    en verdad se escondía el reencuentro con el largamente extrañado Iosef,
    además de la supervivencia de toda la familia.
    Por eso es amonestado, en palabras del Eterno de acuerdo al Midrash (Bereshit Rabá 91:10), ya que Iaacov se dejó impresionar por lo que superficialmente era oscuro pero que en su profundidad era pura luz.
    Tal como lo testimonió siglos más tardes el profeta:

    «¿Por qué, pues, dices, oh Iaacov [Jacob]; y hablas tú, oh Israel:
    ‘Mi camino le es oculto al Eterno, y mi causa pasa inadvertida a mi Elokim’?
    »
    (Ieshaiá / Isaías 40:27)

    Es que, cuando confiamos en que el Eterno todo lo hace para bien, no apresuraremos el juicio negativo, sino que estaremos buscando la pepita de oro entre el lodo.
    Ah, pero detengámonos un instante… ¿no estamos nosotros acaso siendo demasiado severos al juzgar el discurso del patriarca?
    ¿Cómo no comprender su dolor y estupefacción cuando uno a uno veía que sus hijos desaparecían?
    ¿Cómo no repetir junto a él «me habéis hecho un mal»?
    ¿Acaso no era un hombre dolido que veía que le era añadido más dolor, sin ser e´l el directo responsable y ejecutor del mismo?
    Quizás por consideración a su amargura instalada en su alma, la Torá lo nombra por primera vez en años con su nombre de distinción, pues le llama «Israel», el nombre del recto y fiel.
    Como diciendo que a pesar de que Iaacov se equivocó en juzgar negativamente la situación, sin embargo se lo comprende en su debilidad y por eso se es compasivo con él.
    También un gran hombre, un patriarca, tiene derecho a tener debilidades y a equivocarse.
    Su grandeza no está en esquivar permanentemente el error, sino en vivir rectamente y cuando encuentra que se ha equivocado, entonces reconocerlo y enmendarse.
    Un justo no es quien pasa el tiempo con temor al pecado, y por eso no vive realmente, sino aquel que se esmera por vivir de acuerdo a la Torá, en cada situación posible.

    Y ya que hablamos de grandeza y de errores, pasemos a considerar el tema de la reparación y perdón por lo errores.
    El Rabí David de Zeviltov comentaba que: «Si una persona cometió un error, y luego lo reconoce, él es perdonado; pero, si se niega a reconocer su error, no hay enmienda posible para él«.

    ¿Dónde tenemos el ejemplo en nuestra parashá?
    Iosef manipula la situación, en la cual tiene una posición privilegiada, para mover a los hermanos a reconocer sus errores del pasado en su relación con él. Específicamente para que reconozcan y se arrepientan de haberlo lanzado al pozo y de haberlo vendido como esclavo.
    Pero los hermanos en lugar de recapacitar y enmendar su alma, murmuraban entre sí: «Somos hombres honestos» (Bereshit / Génesis 42:11).
    Pues, no, no lo eran… actuaban adecuadamente en muchos aspectos, pero tenían un espantosa mancha en su alma que con cada día de negación crecía más y más.
    Sobre el pecado se le suma el esfuerzo por ocultarlo, generando finalmente un enorme pesar sobre el alma.
    En palabras del Kotzker Rebbe:  «A pesar de lo que uno piensa vehementemente de un pecado, o de que se hiera por él con gran remordimiento, el hecho es que en cualquier caso la mente se ocupa del pecado. La trasgresión es como cieno, e independientemente de cómo uno lo considere, permanecerá enlodado.«

    Recién cuando pudieron decir: «Verdaderamente somos culpables con respecto a nuestro hermano, pues a pesar de ver la angustia de su alma cuando nos pedía compasión, no le escuchamos. Por eso ha venido sobre nosotros esta desgracia.» (Bereshit / Génesis 42:21), solo entonces se pusieron por fin en el camino de la reconciliación cada uno con sí mismo, con el prójimo, con aquel que dañaron y con el Eterno.
    Camino de la teshuvá, sobre el que está declarado:

    «En nuestras épocas, que no tenemos Templo de Santificación ni servicio de ofrendas sacrificiales, solamente con la teshuvá -el auténtico y total arrepentimiento- se consigue la completa expiación de todos los pecados y errores. Incluso una persona que fue malvada toda su vida pero que hizo teshuvá a último instante, no se le recuerda ninguno de sus pecados ni errores, pues está dicho: «…la impiedad del impío, no le será estorbo en el día que se aparte de su impiedad…» (Iejezkel / Ezequiel 33:12). Y la esencia del Día de la Expiación es la de expiar para los que retornan por medio de teshuvá, tal como está dicho: «Porque en este día se hará expiación por vosotros para purificaros, y quedaréis purificados de todos vuestros pecados delante del Eterno.» (Vaikrá / Levítico 16:30)»
    (Maimónides, Leyes sobre el Arrepentimiento 1:3)

    Ambas cualidades, el arrepentimiento y la sapiencial espera comparten un mismo origen en el alma humana: una adecuada autoestima.
    La persona que se valora correctamente, que es humilde, que ni se deplora ni es altanera, esa persona está capacitada para tener paciencia, para no apresurar un juicio sobre sí mismo ni sobre el prójimo. También, la persona humilde no tiene mayores inconvenientes en reconocer sus fallos, pues se aprecia correctamente y sabe que un error o pecado no es la perdición, sino tan sólo eso… un fallo del cual hay que tratar de levantarse para seguir avanzando.

    Aprendamos estas dos lecciones: no ansiemos quemar etapas ni apuremos el juicio, y cuando anduviéramos por un camino erróneo no temamos en aceptar que somos falibles y que el arrepentimiento sincero es la mejor cura para el alma atormentada por la angustia profunda.

    ¡Jag Urim Sameaj!
    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

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    «La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado.»
    (Mishlei / Proverbios 11:25)



    Notas:

    1

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    El joven ejecutivo tenía una meta en mente: llegar a la gerencia nacional en su empresa.
    Para lograrla, debía subir muchos escalones, pisar decenas de cabezas, sufrir incontables noches de soledad y gastritis (entre otras dolencias que no enumeraré); era el costo del éxito y él estaba dispuesto a pagarlo.
    Pasaron los años, y el se esmeraba, se rompía literalmente el alma para llegar a su meta, pero los que subían de rango en la empresa solían ser sus compañeros, él permanecía como atado a su silla de ejecutivo de rango intermedio.
    La pena del alma y su desesperación brutal lo acorralaban e impulsaban a que con más saña quisiera llegar a la gerencia nacional.
    Un buen día, ¿o fue malo?, recibió un telegrama desde la más alta esfera empresarial con una notificación: se le agradecía su desempeño todos estos años y se valoraba su fidelidad a la empresa, pero quedaba despedido.
    El ya no tan joven ejecutivo desempleado murió en ese instante, ¿o ya estaba muerto hacía años?
    Fue a su gerente regional, quien se encogió de hombros.
    Acudió a personal, quienes mostraron las palmas de las manos con un gesto de «qué le vamos a hacer».
    Escaló hasta la oficina del gerente general y tras muchos intentos le abrieron las puertas para una breve entrevista.
    La respuesta que recibió a su duda «existencial» ciertamente que él ya la sabía en lo más profundo de su espíritu: «No nos sirve un empleado que trabaja para competir con su compañero y que considera que el éxito es pisotear al que está al lado. Los informes que tenemos de su mal carácter, faltas por razones justificadas de salud (la gastritis lo estaba comiendo vivo), su tormentosa vida personal (dos divorcios y varias demandas de vecinos) que perturbaba el ambiente laboral, entre otras cosas nos obligaron a tomar esta decisión. Lo sentimos, apreciamos su dedicación pero no sirve para el éxito de la empresa».

    Salió de la monumental oficina y enfiló hacia el balcón del décimo piso, pensó por un momento acabar allí con su fracasada vida.
    Pero, algo se despertó en él, recordó a sus dos hijos, a su actual esposa, a su perro, a sus padres, a aquellos amigos (uno o dos, quizás y con mucha suerte) con los que todavía conversaba cada tanto, recordó su amor por coleccionar estampillas, recordó sus sueños de ser bombero voluntario, recordó que había estado muerto muchos años y de repente alguien le había abierto la tapa de su ataúd y lo estaba dejando vivir nuevamente…

  • Parashat Vaieshev: vistazo

    Ubicación:
    Vaieshev
    ("Y se asentó") es la novena parashá del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit, conocido en español como "Génesis".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. Iosef suscita celos a sus hermanos
      Iaacov favoreció desmedidamente al hijo mayor de su amada esposa, a Iosef, lo que fue incrementando los celos entre los hermanos. Además, Iosef tenía aires de grandeza, y sueños de presuntuoso cariz, que aumentaban la ira y discordia con sus hermanos.

    2. Iosef es llevado como esclavo
      Iosef se encuentra con sus hermanos, y estos le golpean y lo lanzan a un pozo. El odio es intenso. Una caravana esclavista recoge al molido Iosef y lo venden en Egipto como esclavo. Es adquirido por un ministro del Faraón.
      Los hermanos no saben de esta circunstancia, ellos solamente saben que el malogrado joven ha desaparecido.
      Toman la camisa principesca de Iosef, la rasgan, la manchan de sangre y la envían a Iaacov el padre, quien de inmediato guarda intenso duelo por su amado hijo.

    3. Yehudá y Tamar
      El hijo de Iaacov llamado Yehudá tuvo tres hijos. Dos de ellos murieron por asuntos relacionados a Tamar, que fuera esposa del primero. En un encuentro furtivo, Yehudá deja preñada a su nuera, a la sazón viuda.

    4. Iosef en casa del ministro Potifar
      Iosef trabaja fielmente para su patrón, Potifar. El Eterno prospera toda su obra, y por esto es ascendido Iosef. Sin embargo, la esposa del jefe lo desea, lo intenta seducir, y como no consigue sus bajos propósitos, finalmente lo acusa de violación. Por esto, Iosef es encarcelado severamente.

    5. Iosef interpreta los sueños de dos ministros
      Los ministros de panificados y bebidas fueron puestos prisioneros en la misma prisión que Iosef. Él quedó a su cargo. En cierta noche ambos eminentes sujetos soñaron, y Iosef les dio la interpretación correcta. El ministro de bebidas que sería liberado, tal como interpretara Iosef, se comprometió a hacer lo posible para que lo libertaran. Pero fueron promesas, nada más.

    Para destacar:

    1. Evitar la tentación, asumiendo buenos modelos
      El Rav Mordejai Katz en "Estudiar y enseñar", nos instruye:

      "Sucedió que ella insistía a Iosef [José] día tras día, pero éste no le hacía caso para acostarse con ella, ni para estar con ella."
      (Bereshit / Génesis 39:10).
      Los perversos son puestos frente a la Corte Celestial y son consultados porqué no fueron adherentes a las leyes de la Torá. Si ellos responden que fueron expuestos a la tentación y por consiguiente sucumbieron a la perversión, se les dice "¿Acaso fuiste realmente más tentado a como lo fuera Iosef?"
      Iosef fue capaz de evitar la tentación y los persistentes avances de la esposa de Potifar, cuando visualizaba la imagen de su padre, Iaacov, como una forma de inspiración. Nosotros, también, debemos mantener la imagen de alguien importante en mente que nos sirva como inspiración durante los momentos de dificultad.

    2. Cuando llegue el enojo, que el habla sea suave
      En "Creciendo por medio de Torá", del Rav Zelig Pliskin, nos enseña:

      "Ellos [los hermanos de Iosef] le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente…"
      (Bereshit / Génesis 37:4).
      Rabí Ionatán Eibeshutz comentó que es posible que si los hermanos hubieran podido hablar suavemente sobre el asunto, ellos hubieran podido hacer las paces.
      El problema es que ellos no se hablaban. Esto es lo que frecuentemente ocurre cuando dos personas están en medio de una desavenencia. Uno no escucha al otro. Si ellos dialogaran calmadamente, ellos habitualmente llegarían a ver que no tiene nada para estar argumentando al respecto. Incluso si mantienen su discrepancia hasta el final, la pesada carga emocional [negativa] resulta grandemente alivianada.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "Las palabras del sabio con sosiego son oídas, y son mejores que el grito del que gobierna entre los necios"
      (Kohelet / Predicador 9:17)

      1. ¿Por qué es harto habitual que se quiera imponer la propia idea o posición a los gritos, de malos modos?

      2. ¿Qué métodos ha de emplear la persona sabia y de paz para hacerse oír?

      3. ¿Cuál suele ser el final de la contienda desarrollada a los gritos y con exasperación?

    2. "¿Quién es jasid -piadoso, fiel a Dios-? Aquel que se conduce con benevolencia en referencia a su Creador, y con respecto a (los que Él tiene en) Su nido"
      (Tikunéi Zohar 1b).

      1. ¿Cómo alguien puede actuar con benevolencia con respecto al Eterno?

      2. ¿Quiénes son aquellos que están en el "nido" del Todopoderoso?

      3. ¿Puede identificar porqué es similar el valor de un precepto orientado a la relación con el Eterno, que uno orientado al prójimo?

  • Parashat Vaieshev 5760

    ¿A quién prospera el Eterno?

    "porque Hashem era con él y lo que él hacía, Hashem lo prosperaba." (Bereshit 39:23)

    A veces se piensa que Dios es "malo", ¿por qué? Pues, porque parece no responder los pedidos de las personas.

    Y bien, es cierto, H’ responde lo que Él en Su Sabiduría entiende mejor y más adecuado para cada uno y para todo el universo.

    Muchas veces lo que nos aparece como "malo", es verdaderamente insufrible, pero quizás, tiene un objetivo superior y trascendente, mucho más valioso que la indisposición del individuo.

    Y una última reflexión, afín con Januca. ¿Qué era lo que prosperaba H’ de Iosef?

    ¿Lo que Iosef soñaba? ¿Lo que pretendía? ¿Lo que quería?

    NO. Si leemos con atención obsevamos: "lo que él hacía".

    Es decir, H’ nos bendice siempre, y quiere favorecernos y prosperarnos siempre. Pero, sólo oraciones y deseos no alcanzan, hacer, poner manos a la obra, eso es el ingrediente fundamental de todos los milagros, incluso los diarios.

    Si no, recordemos a los Jashmonaim.

    Jag Urim Sameaj,

  • Parashat Vaieshev 5763

    El secreto triunfo
    Les propongo introducirnos brevemente en una historia de la Torá, cita en Bereshit / Génesis 39:20-23.

    Iosef hijo de Israel hace rato que se encuentra esclavizado en Mitzraim/Egipto.
    Y, para colmo de males, una cadena de desgracias injustas lo ponen en serios aprietos, pues: "tomó su señor a Iosef [José] y lo puso en la cárcel, en el lugar donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel."
    Imaginemos cómo debería estar sufriendo el hebreo, pues:

    • estaba solo;

    • en país extranjero;

    • sin amigos;

    • encarcelado por un crimen que no cometió;

    • su presente le señalaba que eran fantasías sus sueños de grandeza y dominio;

    • fue vendido por sus hermanos;

    • aparentemente olvidado por su padre;

    • y por si fuera poco, era esclavo de esclavos.

    Muchos en una situación así de desesperada sentirían la amargura cubrir su corazón, y ahogando el llanto seguramente endurecerían su carácter y agriarían su vida.
    Pero, no fue así con Iosef. En el terrible padecimiento supo mantenerse en paz consigo mismo, y trató de estar en armonía con su entorno.
    ¿Cómo pudo encaminarse por esta senda de crecimiento, en lugar de dejarse arrastrar por la desmoralización?
    Pues, poniendo plenamente su confianza en Dios, tal como su padre le había enseñado: "hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Elokim" (Mijá / Miqueas 6:8).
    Y como consecuencia: "el Eterno estaba con Iosef [José]; le extendió misericordia y le dio Su gracia a ojos del ministro carcelero."

    El director de la cárcel pudo reconocer una personalidad diferente en Iosef, un algo que lo hacía sobresalir por sobre el resto de los encarcelados.
    El carcelero no sabe lo qué es ese algo, pero no se dedica mucho a filosofar, por lo que reconociendo las capacidades diferentes de Iosef, en poco tiempo: "entregó en manos de Iosef [José] a todos los presos que están en la cárcel; y todo lo que allí hacen, él lo hace."

    Por ser Iosef un hombre leal a Dios, y noble con el humano, los negocios de la cárcel son exitosos: "El ministro carcelero no ve absolutamente nada de lo que está en sus manos, porque el Eterno está con él; aquello que él hace, el Eterno lo prospera."
    Pero… ¡un momento! ¿Qué quiere enseñarnos la Torá con las palabras "El ministro carcelero no ve absolutamente nada de lo que está en manos de Iosef"?
    ¿Cómo podemos entender esta frase en su contexto?
    Tenemos al menos dos formas:

    1. En la primera opción, significa que él deja todo lo referente a la dirección de la prisión a cargo de Iosef. El carcelero sería de esa clase de personas que prefieren que otro haga dos trabajos: el que le corresponde y el ajeno (y cuando les conviene dicen: lo tuyo es mío, y lo mío es mío).
      Entonces, el perezoso funcionario se descansa en Iosef, que está a cargo de SU tarea de administrar la cárcel.
      "No ve nada del trabajo", porque está viendo cómo deleitarse y pasar el tiempo vacío.

    2. En otra forma de entender el pasaje, se puede interpretar que el carcelero tenía sus dudas acerca del origen del éxito de Iosef.
      Pues era sumamente llamativo que este joven hebreo abandonado y sin recursos, en tan poco tiempo logrará ganancias para la empresa que no se habían conseguido antes.
      Quizás el ministro pensaba que era conseguido por medio de brujería (recordemos que en Egipto había una antigua tradición de magia y brujería); o pensó que Iosef tenía conexiones con el mundo del hampa egipcio; o quizás que Iosef estaba actuando ilegalmente de otra manera; o vaya uno a saber qué pensaba el carcelero.
      Y revisó, investigó, inspeccionó, inquirió… y finalmente: ¡no vio nada extraño!
      Lo único que comprobó el egipcio es que "nada había entre manos de Iosef".
      Si hubiera sido un poco menos obtuso, quizás hubiera advertido que el triunfo de Iosef no estaba "entre sus manos", sino en su comportamiento total y sincero. Hubiera aprendido que de lo negativo (en la brujería, en los dioses, en el crimen, en todo lo opuesto a la Torá) no surge el verdadero éxito, ya que éste no se mide con parámetros materiales, sino espirituales.

    Recordemos: "Hay quien todo el día codicia y codicia, pero el justo da y no escatima." (Mishlei / Proverbios 21:26). El justo, ¿cómo no habrá de triunfar?

    ¡Shalom iekarim! ¡Les deseo Shabbat Shalom! ¡Jag Urim Sameaj!
    Moré Yehuda Ribco

    Relato a propósito del comentario

    Érase un sabio rey que gobernaba sobre un enorme reino.
    Cuando el príncipe se hizo joven, el rey quiso saber si ya estaba preparado para reinar con justicia y bondad. Para lo cual lo sometería a una sencilla prueba.
    Convocó al heredero y le dijo: Pídeme un deseo, que hasta la mitad de mi reino te concederé. Piénsalo bien que es el único regalo que te daré en mucho tiempo.
    El joven respondió: Oh padre, ya me has dado mucho, ¿qué más te puedo pedir?
    Esa respuesta no fue la que esperaba el rey, quien pensó: Aún no está preparado, pues un rey debe saber recibir y dar. Pues, aquel que no es capaz de recibir con justicia, quizás no sepa dar con generosidad.
    Y entonces le dijo: No hijo, tú debes pedirme un deseo, que hasta la mitad de mi reino te concederé.
    El joven: Ya que lo dices, siempre me agrado tu anillo real, ese con el que sellas tus decretos.
    Y el rey pensó: ¿Ahora mi hijo demuestra avidez? ¿Quiere mi anillo real? ¿Él no sabe que éste es el símbolo del poder del soberano? Hmmm, da para pensar… ¿es tan ingenuo como parece?… hmmm… pero… veré si quiere mi anillo o algo más…
    Y entonces le dijo: Hijo, te ofrecí hasta la mitad de mi reino, ¿pero un anillito es lo único que pedirás?
    Príncipe: Sí padre.
    Y el rey entregó en manos del joven el símbolo de su poder.
    Antes de pasada una hora se presenta el joven ante su padre, y le dice: Estuve angustiado en mi habitación, pensaba que teniendo en mis manos este anillo podrían entrar ladrones y llevárselo; ¡esa sería una gran pérdida! Te ruego padre que me concedas extender mi deseo.
    Rey: No es lo que habíamos hablado antes, pero, ¡pídeme!
    Príncipe: Me parece que si me entregas un castillo con guardias armados, y mucha seguridad podré proteger este precioso anillo.
    Rey: Bien hijo, te lo concederé.
    Al día siguiente vuelve a presentarse el príncipe: Padre, quiero pedirte que extiendas mi regalo un poco más. Toda la noche la pasé sin dormir, pensaba que ahora que tengo soldados y lacayos y un castillo a mi disposición preciso de dinero para los sueldos, alimentos, mantener el funcionamiento del castillo, y una infinidad de otros gastos. Por favor padre, concédeme alguna de tus empresas que me den dinero regularmente.
    Rey: Hijo, no es lo que habíamos convenido, pero te daré una flota de barcos mercantes una fábrica, y un rancho ganadero. ¿Te parece suficiente?
    Príncipe: Sí padre.
    Un semana después el príncipe vuelve a visitar al rey: Padre, me diste el anillo, y luego un castillo, y más tarde empresas. Ahora me doy cuenta de que tengo que pagarte muchos impuestos por mis empleados, y mis negocios, y todo lo que tengo. ¿Podrías exonerarme de impuestos y obligaciones?
    Rey: No. Hijo, el respeto a la ley del país debe ser justa y equitativa con todos sus habitantes leales.
    Príncipe: ¿No? ¡NO! ¿Cómo puedes hacerme esto, padre? Te podía haber reclamado la mitad del reino y sólo te pedí un anillo, y ¿ahora me niegas lo que te pido? ¿Sabes lo qué? Te devuelvo tus empresas, y tu castillo e incluso este anillo… prefiero vivir tranquilo, tal como estaba antes de que me dieras este fastidioso anillo…

  • Parashat Shemot: un vistazo

    Shemot ("Nombres") es la primera parashá del segundo tomo de la Torá, el sefer Shemot, conocido en español como "Éxodo".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. Un nuevo Faraón esclaviza y oprime a los israelitas
      El cambio de gobierno echa por tierra el prestigio recabado por los israelitas, a instancias de la fama y buen liderazgo de Iosef.
      El nuevo regente, temeroso del poder, real o fantaseado de los hebreos, decide angustiarlos, someterlos a su autoridad.
      Las vejaciones se suceden, y se llega incluso a sentenciar a muerte a los varones recién nacidos de los hebreos.
       

    2. Nace un líder
      A pesar de que los niños recién nacidos de los hebreos debían ser arrojados al Nilo, para morir, un niño nace en la tribu de Leví. Milagrosamente puede ser mantenido con vida. Hasta que finalmente es depositado en un canasto sobre las aguas del Nilo. La hija del Faraón lo rescata, lo adopta y lo llama Moshé.
       

    3. Moshé crece
      A los cuarenta años de edad, el educado como noble egipcio Moshé alcanza su madurez, cuando reconoce el sufrimiento de los esclavos, y se reconoce como parte de ellos. En un arrojado acto de nobleza impulsiva, mata a un sádico capataz que estaba brutalmente castigando a un hebreo.
      Como resultas de esto, debe huir, para no ser matado por la justicia del Faraón.
      Huye hasta la tierra de Midián. Allí conoce a Tziporá, y se casa con ella. Pasa a trabajar como pastor de ovejas para su suegro, el sacerdote Itró.
      Estando en Midián tiene dos hijos con su esposa: Guershom y Eliezer.
       

    4. El arbusto en llamas
      Tras cuarenta años de residencia en Midián, en una oportunidad descubre sobre el monte Joreb un arbusto en llamas que no se consumía. Fascinado por el espectáculo se acerca, y entonces la Voz del Eterno le revela su futura misión: liderar a los hebreos en su ruta de salida de Egipto, en dirección a la Tierra Prometida.
      Moshé se rehúsa cinco veces a este mandato del Todopoderoso, hasta que finalmente lo acata y emprende viaje a su tierra natal. El Eterno le ha dado señales y prodigios para hacer ante Faraón y antes los hebreos. Y ha escogido a Aarón, su hermano, como su vocero.
       

    5. Moshé y Aarón ante los ancianos
      Los dos hermanos exponen ante la asamblea representativa israelita su misión, y tras efectuar prodigios ante ellos, los israelitas reconocen que han clamado al Eterno por ayuda, y que tienen confianza en Él.
       

    6. Moshé y Aarón ante los ancianos
      Los hermanos se enfrentan al Faraón y reclaman por la liberación de los israelitas. Faraón no solamente se niega al reclamo, sino que impone medidas más severas en contra de los hebreos. Los israelitas demuestran su enfado contra los hermanos, pero ellos reciben de parte del Eterno la seguridad de que los israelitas serán liberados ampulosamente, y que el propio Faraón apresurará su salida hacia la libertad.

    Para destacar:

    1. El liderazgo
      En "Estudiar y enseñar", del Rav Mordejai Katz, aprendemos:

      "Ve, pues Yo te envío al faraón para que saques de Egipto a Mi pueblo, a los Hijos de Israel."
      (Shemot / Éxodo 3:10)

      ¿Por qué fue escogido Moshé para liderar a los hebreos?
      Entre otras razones, Moshé dirigía su corazón y mente para compartir las experiencias de sus compañeros hebreos.
      Aunque él gozaba de los privilegios de una vida palaciega, el tuvo empatía con el aprieto de esos hebreos que eran esclavizados. 
      Esta cualidad de preocuparse por otros, ayudó a hacer de Moshé un líder sobresaliente.

      Esmerarse por hacer lo mejor
      En "Creciendo por medio de la Torá", del Rav Zelig Pliskin, nos enseña:

      "Entonces la hija del faraón descendió al Nilo para bañarse. Y mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del Nilo, ella vio la arquilla entre los juncos y envió a una sierva suya para que la tomase [o, estiró su brazo y lo tomó]."
      (Shemot / Éxodo 2:5)

      La Torá dice que la hija de Faraón "estiró su brazo" para alcanzar el arca que contenía a Moshé. Rashi explica que milagrosamente pudo estirar su brazo muy lejos, para así salvar a Moshé. El Rebbe de Kotzk dijo que esto nos enseña que debemos hacer todo lo que está en nuestro poder para salvar a alguien, incluso cuando pensamos que no tendremos éxito. Nosotros podemos, con la ayuda del Eterno, muchas veces a alcanzar mucho más de lo que hemos podido imaginar.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "Dijo Reish Lakish: ‘El sabio que está enojado, su sabiduría lo abandona’"
      (TB Pesajim 66b)

      1. ¿Le parece a usted que esta máxima se continúa aplicando en nuestros días?
         

      2. ¿Qué puede llevar a que un verdadero sabio se enfade, al punto de perder momentáneamente su caudal de conocimientos?
         

      3. ¿En qué se diferencia un "sabio", de una persona "inteligente", y de uno que es "comprensivo"?
         

    2. "Cuando no usamos nuestras habilidades, potencialidades y talentos, estamos haciendo que nuestra chispa de divinidad esté en exilio"
      (Or Guedaliau)

      1. ¿Cómo podemos entender esta fórmula sin caer en ilusiones esotéricas?
         

      2. ¿Cuál es la manera para desplegar correctamente las potencialidades propias?
         

      3. ¿Qué causó el exilio de los israelitas en Egipto?

  • Parashat Vaieji 5760

    Síntesis

    En esta oportunidad, el comentario a la parashá retoma los tres últimos comentarios vertidos, el de Vaieshev ("¿A quién prospera el Eterno?"), Miketz ("Proceso de vuelta") y Vaigash ("Servir a H’ como corresponde").

    ¿Es que H’ sólo prospera al que es emprendedor? Como dijimos, la bendición del Eterno es perpetua, todos la recibimos, a cada instante, en toda ocasión. Pero, somos nosotros con nuestras acciones los que materializamos la bendición.

    Y bien, es cierto, la bendición, incluso la que se cumple muchas veces a nuestros ojos parece una terrible maldición. ¿Es que H’ se divierte con nuestro sufrimiento? ¿Es que Él es impotente en ciertas oportunidades? ¿Es que no Es bueno?

    Como ya nos cansamos de reiterar, sólo Él conoce las razones de Él. Y sin embargo, siempre agregamos que H’ en su inmensa Sabiduría de Amor creó el mal, el sufrimiento, lo que disgusta, pues Él tiene sus para esto. Asimismo estableció las leyes naturales (físicas, químicas, etc.), y Él no es un Dios injusto que quebranta gustosamente sus propias Leyes (en cuanto a los milagros, ya hablaremos en otra ocasión).

    Por lo tanto, lo que nosotros percibimos como mal, es malo, sin dudas, pero la  finalidad que H’ le dio en principio es positiva. Estudiemos brevemente este pasuk:

    "Siete veces al día te alabo a causa de los juicios de tu Justicia." (Tehilim 119:164)

    El número siete es extraño aquí. Porque tres son los rezos cotidianos, tres las alabanzas cotidianas (la Tefilá de "Bejol iom havarjeka" – más conocida como "Ashrei"). Así pues, el salmista no habla de los rezos establecidos para alabar al Eterno. Entonces recurrimos a los mefarshim, y alguno nos enseña que siete significa "muchas veces". Perfecto, entonces el que es una persona que reconoce la Justicia, todos los dias y muchas veces al día, puede percatarse de la justiciera Mano de Dios en el Mundo, y en consecuencia alabarLo (en hebreo dice alabarLo, pero también agradecerLe o reconocerLo)

    Pero, entonces, como explicar esto:

    "Porque siete veces cae el justo y se levanta; pero, los malvados caerán en el mal." (Mishlei 24:16)

    ¿Cómo que el justo cae "siete" (muchas) veces? Si es justo, ¿con que derecho Dios lo hace caer? ¿Cuál es la justicia de Dios?

    La Justicia radica en la continuación del primer hemistiquio (parte de la oración): "y se levanta". Es decir, tanto el justo como el malvado caen, sufren, son dañados (por la Naturaleza, sociedad, hermanos, etc.), y no una vez, sino muchas veces. Pero el justo, el que vive (practica) la justicia y reconoce la Justicia, en dolor (quizás) con esfuerzos (seguramente) se reincorpora, maltrecho (quizás), dolido (quizás), temeroso (creo que nunca). Porque él sabe que la Justicia sumada a la necesaria Misericordia es lo que prevalece en la creación de H’.

    Es así como tiene fuerza para levantarse, para seguir siendo justo, y para (quizás lamentablemente, quizás afortunadamente) volver a tropezar, para volver a levantarse, para…

    Y con el que es malvado, ¿qué pasa? Este también sufre, también cae, también recibe la bendición constante de H’; pero, por su maldad, por su estilo de vida, cuando cae – caído queda. No sabe de justicia ni de Justicia, no conoce de esfuerzo por superarse (espiritualmente), y entonces, por sus propios deméritos "cae el caído" (Devarim 22:8).

    Pero, tanto para el malvado como para el justo existe la oportunidad de retornar sobre sus pasos equivocados y buscar la propia enmienda, el retorno a lo que es correcto, a lo que es mejor.

    Entonces, por ahora para encontrar la prosperidad: Confiar en H’ y reconcerLo; saber que siempre existe Bendición; saber que muchas veces la Bendición (o los caminos de alcanzarla) no es lo que nosotros esperamos; ser justos; levantarse al caer; trabajar por mejorarse a uno mismo y a los demás; y una muy importante que agregamos:

    "Cuando cayere tu enemigo, no te alegres; Y cuando tropezare, no se alegre tu corazón." (Mishlei 24:17), es decir, humildad de corazón con todos, incluso con los que son malvados (¡humildad no implica dejarse atropellar, despojar o maltratar!, sino reconocer el propio lugar y el de los otros con justicia), porque si el justo se ensoberbece en su corazón, entonces pierde el norte de su vida, y sus tropezones se tornan en caídas serias.

    Como resumen a este comentario: para ser realmente feliz no echar culpas a Dios o a los demás, ser correcto, justo, empeñoso y fuerte.

    ¿Muy bien, y que tiene que ver este comentario con nuestra parashá?

    "(15) Y viendo los hermanos de Iosef que su padre era muerto, dijeron; Quizá nos aborrecerá Iosef y nos devolverá todo el mal que le hicimos.

    (16) Y enviaron a decir a Iosef; Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo;

    (17) Así dirán a Iosef; te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Elokim de tu padre. Y Iosef lloró mientras hablaban.

    (18) Y vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él y dijeron; Aquí estamos, como siervos para tí.

    (19) Y les respondió Iosef; No teman; ¿acaso estoy yo en lugar de Elokim?

    (20) ustedes pensaron mal sobre mí, mas Elokim lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para sustento de mucha gente.

    (21) Ahora, pues, no tengan miedo; yo les sustentaré a ustedes y a sus hijos. Así los consoló y les habló al corazón.

    (22) Y estuvo Iosef en Mitzraim, él y la casa de su padre…" (Bereshit 50)

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

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    Resumen de la parashá

    Preguntas para esta semana:

    1. ¿En esta semana, quién pide ser sepultado en su tierra natal? (Es con trampa.)
    2. ¿Cuándo mintieron los hermanos de Iosef y por qué?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. En la sucesión de "coincidencias", "casualidades", que se convierten al final de la historia en partes de un rompecabezas que forman una serie de CAUSALIDADES con ciertas finalidades claras al final, pero imposibles de reconocer al principio.
    2. Gran pregunta, que es un misterio. Una posible razón sería para no crearles problemas a sus hermanos con su padre.
  • Parashat Vaigash: vistazo

    Ubicación:
    Vaigash
    ("Y llegó") es la undécima parashá del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit, conocido en español como "Génesis".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. Yehudá ruega por la liberación de Biniamín
      Biniamín fue tomado prisionero, acusado de haber robado la copa de plata del vicerey. Nosotros sabemos que era en realidad un tramoya pergeñada por Iosef, pero los hermanos no tenían idea de eso. Yehudá habla al eminente Iosef acerca del amor de Iaacov hacia Biniamín, y explica que si los diez hermanos regresaran sin el menor, sería la muerte para su anciano padre. Yehudá declara que él se hizo responsable personalmente por la seguridad y bienestar del joven. Por lo cual, reclama quedar él en lugar de su hermanito como esclavo en Egipto.

    2. Iosef se desenmascara
      Ya no podía contener más sus emociones, y entonces Iosef revela su verdadera identidad a sus hermanos. Ellos quedan pasmados, sorprendidos, mientras Iosef pregunta su realmente su padre está vivo. Iosef luego los conforta, y les dice que no son ellos culpables de nada, sino que todo es parte de un plan del Todopoderoso, para proveer de sustento a Iaacov y sus hijos. Luego, les urge para que vayan a Canaan, a buscar a su padre y familias, para que vengan a morar en la tierra de Goshen, bajo el patronazgo de Iosef.
      El alojamiento de la familia de Iosef tiene el beneplácito del Faraón.

    3. El camino a Egipto
      Iaacov reconoce que su querido hijo, extraviado hace tanto, está vivo, y emprende él con su familia el viaje a su encuentro. En ruta, cuando están en Beer Sheva, recibe Iaacov un mensaje del Eterno, en el cual le promete que será una gran nación, y que reposará finalmente en la tierra de Israel.

    4. Arribo a Egipto
      Iaacov y su familia llegan a Egipto, y son recibidos personalmente por Iosef. Padre e hijo se confunden en un abrazo bañado por llanto, y el consuelo.
      Iosef dice a los egipcios que su familia trabaja como pastores, para que de ese modo sean merecedores de la fértil tierra de Goshen, y para mantenerlos apartados de los egipcios, que despreciaban a los pastores, pues consideraban sagradas a las ovejas.

    5. El hambre se intensifica
      Iosef continua amasando una enorme fortuna para el Faraón, pues la gente desesperada y hambrienta se desprenden de todas sus posesiones a cambio de unos mendrugos para comer.
      Los israelitas viven en Goshen, en donde prosperan y crecen en número.

    Para destacar:

    1. Esfuerzo constante
      En "El espíritu de la Torá", de Víctor Cohen, aprendemos:

      "Yo descenderé contigo a Egipto y ciertamente Yo también te haré subir de allí."
      (Bereshit / Génesis 46:4).
      El Rebbe de Berdithever comentaba que incluso cuando una persona alcanza un alto grado en su observancia de los preceptos, es todavía de su incumbencia el continuar esforzándose por elevarse.

    2. Dedicación para educar a nuestro hijos
      En "Gemas de la Torá", del Rav Aharon Iaacov Greenberg, nos enseña:

      "¿Cómo volveré yo a mi padre si el muchacho no está conmigo?"
      (Bereshit / Génesis 44:34).
      El Rav Kalonimos Shapira, era un Rebbe en el Ghetto de Varsovia en la Segunda Guerra Mundial. Él le dijo a sus discípulos: "Pronto seré asesinado. ¿Cómo podremos nosotros subir a nuestro Padre celestial si dejamos a nuestros pequeños hijos desvalidos, porque hemos interrumpido de enseñarles Torá, excusándonos diciendo que en cualquier momento los nazis los van a asesinar?"

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "Estarán estas palabras que Yo te mando hoy, sobre tu corazón.
      Las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas sentado en casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
      "
      (Devarim / Deuteronomio 6:6-7))

      1. ¿Cuáles son las palabras del Eterno que han de estar sobre el corazón?

      2. ¿Qué método pedagógico está exponiendo en este párrafo la Torá?

      3. ¿Por qué es tan importante "repetir estas palabras" a nuestros hijos?

    2. "Porque así ha dicho el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es el Santo: ‘Yo habito en las alturas y en santidad; pero estoy con el de espíritu contrito y humillado, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los oprimidos."
      (Ieshaiá / Isaías 57:15)

      1. ¿Junto a quién se encuentra el Eterno?

      2. ¿Por qué el Eterno detesta al engreído?

      3. ¿Dice el Santo que habita junto a otra deidad, o que es más de uno Él?

  • Parashat Vaigash 5759

    En este momento Iaacov era el patriarca de una familia dispersa: Iosef (su perdido hijo dilecto, a quien suponía extinto) moraba en Mitzraim; Shimón estaba encarcelado como rehén en el mismo país;  mientras que el resto de sus hijos (que habitualmente permanecían en la tierra de Quenaan), ahora luchaban por su "libertad" en ;Mitzraim

    En esta parashá se concretará el desenmascaramiento (que estábamos intuyendo la semana anterior) que posibilitará el reencuentro de Iosef con sus hermanos. Luego, Iosef invita a sus hermanos y padre a vivir en Mitzraim y se compromete a mantenerlos en la actual época de feroz crisis, así como en la de próxima prosperidad.

    Los hijos de Iaacov vuelven a donde Israel y le transmiten la buena noticia de que su querido hijo Iosef el cual creyó muerto, vive, y es renombrado y reputado adalid en Mitzraim.

    La reacción del anciano Iaacov fue: "Iré a verlo antes de morir".

    Esto es, el anciano que vivió muriendo durante decenas de años en la infructuosa espera de la aparición del que se fuera y no regresara, ahora reencuentra un rayo de esperanza, pero, aún teñida de lóbrega perspectiva…"verlo antes de morir". Pareciera como si a nuestro sufrido patriarca las buenas nuevas no pudieran hacerlo despegarse de su sufrimiento, y que hasta el día de su muerte permanecería anclado en la misma.

    Es decir, la falaz muerte de su hijo predilecto lo atrapó y no lo liberó hasta su propio deceso.

    El paradojal sendero del progenitor de un hijo desaparecido en las incongruencias inexplicables de este mundo y que los humanos calificamos como "destino", pero ¿será destino?

    Tras la noticia, Iaacov comienza a recorrer el camino hacia Mitzraim, pero antes de cruzar la frontera, se detiene. ¿Reflexiona si el paso que dará es el correcto?

    ¿Piensa que un pequeño paso, de un lado de la frontera al otro, es en realidad el quiebre en la continuidad histórica que producirá futuros inesperados?

    Y más pragmáticamente, quizás razonara si ¿es correcto abandonar la tierra sagrada por el hambre que en ella existe?

    ¿Está primero el amor a la Tierra o la supervivencia?

    Pero, en la multidimensionalidad de las problemáticas él no podía dejar de sentir que el dilema se complicaba con esta otra interrogante, ¿acaso tiene derecho de dejar la Tierra (la cual su padre nunca abandonó), para tener la satisfacción de reencontrase con su hijo? Es que Iaacov no es un cándido turista. Él ya sufrió y conoce la experiencia de la Diáspora, de salir de la tierra de Israel, por lo cual tiene buenos fundamentos para dudar de lo que es éticamente correcto y beneficioso para él y toda su familia, hacer.

    Pero, también quizás Iaacov se coloca en el lugar de padre de pueblo, y se separa de su personaje de padre sufrido de un hijo perdido, y ahora, con una perspectiva amplificada, teme por el futuro del pueblo de Israel en Mitzraim. El sabe que su responsabilidad es muy grande, no sabiendo quién velará por el pueblo de Israel tras su muerte. Iaacov se detiene, opacado por la miseria de los pecados terribles de Mitzraim, por la impureza que prestamente invadiría las entrañas de su familia, si nadie se enfrentaba con un escudo de Verdad y Justicia. Y permanece en la frontera, dubitativo e indeciso, para retornar a su camino cuando Hashem le ordena ir a Mitzraim, y le promete convertirlo en un gran pueblo y velar por él también en Mitzraim. Tal como le prometiera tantos años ha a aquel joven Iaacov que dormía (también temeroso y ensimismado) en el lugar llamado Luz – Beth El.

    Hashem mismo sale junto al pueblo hacia Mitzraim para cuidar de él. Y así nos dicen nuestros sabios, en cada lugar en que estuvo el pueblo de Israel estuvo acompañado por Hashem.

    Empero, la historia humana no es obra de Hashem, sino de Él y principalmente de los actos y omisiones de los hombres.

    Así que el sufrimiento amargo que llevaba el corazón de Iaacov, pronto encontraría nuevos nidos en los innúmeros pechos de sus hijos, nietos…

    Nosotros, desde la comodidad de los siglos y el supuesto conocimiento, reconocemos que el temor de Iaacov tenía sus fundamentos ya que con la salida de la familia de Israel a Mitzraim, tenemos el inicio de la primera gran Diáspora: Galut Mitzraim.

    Es que los engranajes de la gran máquina puesta en funcionamiento tanto tiempo atrás, no hacían más que provocar que el movimiento persistiera hacia el futuro…

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco


    Resumen de la parashá Vaigash

    Por causa de personas inescrupulosas, el que desee el resumen de la parashá contáctese con nosotros via mail, que se lo enviaremos a la brevedad.

    Preguntas:

    1. ¿Quién expandió el poder de Faraón en Mitzraim?
    2. ¿Quiénes eran privilegiados en Mitzraim?
    3. ¿Cuántas ‘almas’ componían la familia de Iaacov al momento de descender a Mitzraim?
    4. ¿Iosef acusó a sus hermanos por sus acciones pasadas en su contra?
    5. ¿Qué pensaba Iosef acerca de los planes divinos en relación a él y su familia?
    6. ¿Cuál fue la bendición de H’ para Iaacov?
    7. ¿Quién se reencuentra esta semana?
    8. ¿Dónde fueron a vivir los hijos de Iaacov en Mitzraim?