Categoría: Tiempos

  • Ya está aquí

    Está escrito en la parashá: “Porque no son palabras vanas (las de la Torá); pues son vuestra vida, y a causa de estas palabras prolongaréis vuestros días en la tierra que para tomarla en posesión cruzáis el Jordán." (Devarim / Deuteronomio  32:47)

    “El ciclista desprevenido no advirtió el enorme bache frente a sí, tropezó, y aparatosamente cayó, enredándose luego con lo que quedaba de su bicicleta.
    Pronto alguien lo liberó de los fierros, pero estaba bastante maltrecho.
    Presurosa una pequeña y joven mujer se aproximó a auxiliarlo, mientras los curiosos se arremolinaban en torno.
    En eso, llega un muchacho enorme y forzudo, que grita: ‘Deje paso al experto, yo sé primeros auxilios’ -mientras la aparta bruscamente-.
    Ella mira junto a los otros espectadores unos minutos las técnicas del "socorrista", hasta que dice en voz alta y llena de aplomo: ‘Cuando crean que sea el momento de llamar al médico, ahórrense el teléfono… ¡ya estoy aquí!’”

    En ocasiones ponemos de lado lo importante y necesario, por considerar que lo más vistoso y llamativo es lo que mejor sirve, o es a lo que hay que prestarle atención.
    ¿Será éste un correcto proceder?

    Shabbat Shalom – Guemar Jatimá Tová les desea Yehuda Ribco

    Destellos de la parashá

    Sidrá 53ª de la Torá; 10ª del sefer Devarim.
    Entre pesukim 31:1 y 32:52.
    Haftará en Shemuel II 22:1-51.

    Moshé continúa despidiéndose de su pueblo.
    En esta ocasión con un cántico.
    En él se recuerda la relación especial que el Eterno mantiene con Israel.
    Un vínculo como de Padre con sus hijos.
    Pero, es una relación con altibajos. Pues, el Pueblo es a menudo infiel, abandona al Eterno para irse detrás de las vanidades que le llama la atención.
    Y eso provoca un distanciamiento doloroso para ambas partes del Pacto Eterno.
    Pero, cuando Israel retorna a la senda de la corrección, Dios apresura Su Misericordia y Su Perdón, brindando a la "niña de Sus ojos" (Devarim / Deuteronomio 32:10), a los hijos de Iaacov, una nueva oportunidad para el crecimiento, para el mejoramiento.

  • ¡Regresa!

    "Ciertamente Hashem juzgará a su pueblo y tendrá misericordia de sus siervos, cuando vea que se agota su fuerza y que no queda nadie, ni preso ni abandonado." (Devarim / Deuteronomio 32:36)

    "Llega el hombre al Olam HaBá (Más Allá) e indignado pide hablar con Dios.
    — ¿Qué ocurre? -le preguntan.
    — Me han mentido, me habían dicho que Dios iba a estar siempre conmigo, ¡y miren!, ¡compruébenlo por ustedes mismos! Vean hacia atrás en mi vida, y verán que en efecto hay dos pares de huellas, un par son mías, el otro par de seguro son las de Dios…  
    – Es así, es verdad, entonces, ¿cuál es tu queja?, ¿acaso Dios no estaba contigo?
    — ¡No!, miren bien. Vean como en los momentos de crisis hay un sólo par de huellas… Dios cuando yo estaba mal me dejaba solo… ¿eso es compañía?
    — Lo que ocurre es que, ese único par de huellas en tus épocas de crisis son la marca de Dios, que te llevaba cargando cuando tú ya no podías dar un paso por ti mismo…"

    "¡Vuelve, oh Israel, a Hashem tu Elokim; porque por tu pecado has caído!" (Hoshea / Oseas 14:2) con estas palabras comienza la haftará para este Shabbat entre Rosh HaShaná y Iom Kipur, y es muy sugerente.
    Dios siempre está con nosotros, incluso cuando (por nuestra decisión) ha des-aparecido de nuestras vidas; incluso cuando creemos que estamos solos y sin fuerzas abandonados… en lo peor, Él es fiel… aunque nosotros no lo seamos…
    Pero, ¿qué es lo que Dios quiere? Pues, que nosotros regresemos a lo que nos hace crecer, mejorar, superarnos… que retornemos a Él, de este modo estaremos imprimiendo nuestras huellas junto a las Suyas en el camino de la Vida…

    ¿Queremos regresar al que nos acompaña siempre?
    ¿Somos capaces de emular al Eterno en su paciencia, amor y misericordioso juicio?
    ¿Tenemos el valor de reconocer que son sus huellas las que quedan impresas en épocas funestas, porque sólo Él está con nosotros en el tormento?
    ¿Queremos crecer?
    ¿Queremos reconocer que sólo nos sirve la compañía de aquel que con su inquisitivo amor nos obliga a buscar nuestra superación, o preferimos la modorra de las ilusiones (ídolos vacíos que sólo sirven para llenar nuestro vacío solitario) que finalmente acaban en inmenso vacío y alejamiento… en miserable NADA?

    Al contrario de los ídolos, de lo que nos deslumbra momentáneamente, el que nos ama realmente nos confiesa: "Yo los sanaré de su infidelidad. Los amaré generosamente, porque mi furor se habrá apartado de ellos." (Hoshea / Oseas 14:5)
    ¿Estamos preparados para asumir semejante amor, que incluso cura la infidelidad, el furor?

    Este es el tiempo de la reflexión… Kippur nos aguarda. El día del Veredicto está ya aquí, pero, recordemos… instantes después comienza Jag (Sucot), se inicia el summum de la dicha y alegría… el reencuentro bajo el "palio" de los novios eternos… ¿estamos preparados para esto? ¿Somos capaces de despertar y regresar a nosotros mismos?

    "¿Quién es sabio para entender estas cosas, y prudente para que las conozca? Ciertamente los caminos de Hashem son rectos, y los justos andarán por ellos. Pero los rebeldes tropezarán en ellos." (Hoshea / Oseas 14:10)

    Ojalá dejemos de tropezar y comencemos realmente a andar por el camino del retorno… de la plenitud junto a quien debemos estar…

    Amén

     

    Profundizando esta semana:

    1. ¿Quiénes con puestos como testigos por Moshé?

    2. ¿Por qué este es el Shabbat "Shuva"?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. A elegir entre actuar de forma correcta o no.
    2. Porque no hay nadie que tenga supremacía sobre otro, todos somos miembros fundamentales e indispensables.

    Destellos de la parashá


    Con un canto Moshé pone a los cielos y a la tierra como testigos objetivos sobre la conducta de Israel.
    Es necesario este distanciamiento, porque a veces la separación y la distancia permiten atender y reconocer situaciones, conductas y actitudes que en la monotonía de la rutina pueden estar ocultas a la comprensión, o incluso a la percepción.
    Por eso también nos aconseja que seamos aténtenos en nuestro proceder, pues en última instancia, somos (en enorme medida) los responsables de lo que vivimos. A veces los hechos nos superan, somos víctimas de fenómenos de la naturaleza, o de la maldad o indolencia de otras personas. Pero, en numerosas oportunidades sólo sufrimos lo que hemos sembrado… y es a eso que apunta la enseñanza de Nuestro Maestro Moshé, a que sepamos plantar las semillas de Bien… pues, si plantamos de éstas, lo más probable es que cosechemos beneficios; pero, si plantamos semillas erróneas (voluntariamente o no), ¿qué podremos obtener finalmente?
    El Eterno es un misericordioso juez de plena Justicia, por lo que, el que anda por los caminos del Bien, necesariamente obtendrá Bien… aunque a veces nos cueste darnos cuenta de este hecho básico y sostenido con firmeza por la Torá.
    Y, cuando comprendemos que hemos estado actuando de manera equivocada, e iniciamos el camino del "retorno", de la Teshuvá, hay un Dios que nos espera anhelantes.

  • Viendo lo que está

    La semana pasada leímos el primer día de Rosh HaShaná lo siguiente en la Torá:

    "(14) Entonces Avraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella partió, y andaba errante por el desierto de BeerSheva.

    (15) Y faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un árbol;

    (16) Y se fue y tomó asiento enfrente, alejándose como un tiro de arco; porque decía; No veré cuando el muchacho morirá; y tomó asiento enfrente, y alzó su voz y lloró.

    (17) Y oyó Elokim la voz del muchacho; y el ángel de Elokim llamó a Agar desde el cielo, y le dijo; ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Elokim ha oído la voz del muchacho en donde está.

    (18) Levántate, alza al muchacho, y ásele de tu mano, porque en gran gente lo tengo de poner.

    (19) Entonces abrió Elokim sus ojos, y vio una fuente de agua; y fue, y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho." (Bereshit 21)

    Es muy común hablar de que cada cual tiene su verdad, y que todas son respetables y verdaderas… pero, tanto con sentido común, como para el judaísmo hay una única verdad, y esta es Hashem. Es más, incluso un nombre de Él es EMET, VERDAD.

    Tal como está expresado esta semana en la parashá: "…Porque todos Sus caminos son rectitud; Elokim de verdad, y ninguna falta hay en Él; Es justo y recto. La corrupción no es suya…" (Devarim 32:4,5)

    Cuando llegan estos días de Tefilá, Teshuvá y Tzedaká, es importante no buscar excusas, ni mentirnos (queriendo o sin querer) sobre nuestra conducta. Pues suele suceder lo que advierte Moshé esta semana: "De la Roca que te crió te olvidaste; Te has olvidado del Elokim tu creador." (Devarim 32:18), es decir, nos habituamos a olvidarnos de la Verdad (H’), y de los bienes que Ésta nos ofrece.

    Cuando, lo imprescindible es intentar encontrar el EMET.

    Porque muchas veces nos dejamos impresionar por lo que creemos que es la verdad, y que es lo que nuestros ojos ven, o dejan de ver, olvidando que la Verdad existe independiente de que nosotros la creamos o no, de que la conozcamos o no.

    Y, nuevamente la parashá Haazinu reafirma este mensaje de Iamim Noraim: "Vean ahora que Yo, Yo Soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y Yo hago vivir; Yo hiero, y Yo curo; Y no hay quien pueda librar de mi mano." (Devarim 32:39) – "no hay dioses conmigo", es decir, la única Verdad es Él.

    Tal como le ocurrió a Agar en el relato de la Torá, que tenía el agua para salvar a su hijo y salvarse ella, frente a sus propios ojos. Pero, éstos estaban cerrados, no podían o no querían ver el agua.

    Recién cuando H’ descubrió la inocencia de estas personas, hizo para ellos un "milagro".

    ¿Y cuál fue este milagro?

    Pues, que los ojos que no veían, fueran abiertos y reconocieran que todo el tiempo frente a sí estaba la salvación.

    Roguemos en estos días para que no ocurra más lo que sufrió Moshé: " Verás por tanto delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel." (Devarim 32:52).

    Que H’ nos permite contemplar todo lo bueno que hay frente a nosotros, y que lo podamos disfrutar con paz y crecimiento junto a nuestros seres queridos.

    Preguntas para esta semana:

    1. ¿Cuántas verdades existen, y por qué esta cantidad?
    2. ¿Cómo llegar a la Verdad?
  • Es el momento

    En Rosh Jodesh Elul, por la misericordia del Eterno para con Su pueblo, dijo H’ a Moshé: "…sube hacia Mí al monte…" (Shemot 24:12), pues deseaba entregarle allí las segundas Lujot HaBrit, Tablas del Pacto. Sabemos que en el día de Iom Kipur descendió Moshé de allí para traerlas nuevamente a nosotros.

    Si hacemos la cuenta rápidamente, podemos concluir que por segunda vez en Sinaí Moshé permaneció frente a la presencia divina cuarenta días y sus noches, tal como en la primera entrega de las Lujot que habían sido quebradas.

    La pregunta se hace por sí misma: ¿qué necesidad había de permanecer nuevamente cuarenta días y sus noches en la cima del monte Joreb? Si ya el texto había sido escrito con anterioridad, ¿no bastaba con unas pocas horas, a lo sumo unos escasos días, para tener la segunda copia de las Lujot?

    Existen dos posiciones para contestar esta pregunta evidente, y que son, asimismo, posturas frente a la vida. La primera la podemos llamar "Nitzavim" (la parashá anterior), mientras que la segunda se puede denominar "Vaielej" (esta parashá).

    Desde el punto de vista "Nitzavim", nosotros permanecemos frente a H’, que nos santifica por Su voluntad y decisión, de arriba abajo, es decir, pasivamente nos alumbramos y regocijamos con el Bien emanado de H’, sin acción ni emprendimiento nuestro.

    Mientras que en la actitud "Vaielej" nosotros nos aproximamos al Eterno, por nuestros medios, de acuerdo a nuestra libre voluntad, en un movimiento de abajo arriba, bregando por la proximidad, haciendo del esfuerzo nuestra batalla.

    Ahora podemos entender la razón que tuvo Rabbí Akiva para decir: "Alégrense Israel, frente a Quien ustedes se purifican, y frente a Quien los purifica" (TB Iomá 85:b). Las dos secciones de la frase parecen idénticas, como si el maestro hubiera caído en redundancia. ¿Qué necesidad tuvo de duplicar sus palabras?

    Esto es lo que nos quiere indicar Rabbí Akiva, alégrense Israel que ustedes son amorosamente purificados por duplicado: por vuestra propia voluntad, y por el Amor de H’.

    En el caso de las primeras Lujot, Moshé se presentó frente a H’ en la postura de Nitzavim, de expectante frente a la Gloriosa Voluntad del Creador, Quien decidió ofrecer a la humanidad el beneficio de la Torá, representada por los Diez Mandamientos.

    En cuanto a las segundas Lujot, luego del Perdón ofrecido desde lo Alto, Moshé está en estado de Vaielej, es decir, se eleva por sus propios medios en busca de la divinidad, en pos de H’, para recuperar la majestad de los Mandamientos regalados por el Santo Bendito Sea. Se acerca a H’ por intermedio de Tefilá, rezos, y de Tajanunim, invocaciones, que intentan iluminar el rostro del Hombre con la Luz Eterna.

    Por esto Moshé retornó y permaneció otros cuarenta días en el monte, para aprender y enseñarnos esta opción, la de la propia voluntad que puede ejercer influencias poderosas, casi tanto como la Voluntad de H’.

    En estos días intermedios de Aseret Iemei Teshuvá, en el Shabbat Shuva, en los días que reviven la entrega de las segundas Lujot, nosotros podemos acercarnos a H’ en la posición de Vaielej, llamar a los portales Celestiales implorando por la Misericordia y Bondad de H’ que nos está juzgando.

    Abundando en tefilá, en teshuvá y en tzedaká podemos estar conscientes de que la mitad de nuestra ascensión en busca de H’ está realizada, y podemos confiar en Su inmensa Bondad para recorrer el resto del camino al Bien.

    Quiera el Eterno que nuestras plegarias sean oídas y seamos inscriptos y confirmados para Bien, junto a Israel y toda la Creación. Amén.

    Y si aún no empezamos a andar por propia voluntad, estamos a tiempo de hacerlo…

     

    Preguntas:

    1. ¿En qué momento de la vida de Moshé nos encontramos?
    2. ¿Qué nos demuestra Moshé con la forma en que organiza su despedida?
    3. ¿Por qué instó a Iehoshúa en público a ser valiente y fuerte?
    4. ¿Por qué ambos adjetivos: fuerte y valiente?
    5. ¿Hasta qué punto llega el castigo de H’?
    6. ¿Qué significa la última mitzvá de la Torá?
    7. ¿Por qué Moshé compuso un poema final?
    8. ¿Quién quedará a cargo de liderar el pueblo?
    9. ¿Dónde estaba el rollo original de la Torá?
    10. ¿De quién se despidió Moshé?
    11. ¿Quién debía ir cada siete años al templo a escuchar la lectura? ¿Por qué?
  • Conocimiento de vida

    En todas las épocas, pero con mayor intensidad en la nuestra, hubo y hay gente que con total convicción e ingenuidad dicen: "busca en tu interior la verdad, que allí está".
    Lo dicen como si la persona fuera la medida de todas las cosas, como si el criterio personal fuera el patrón de medida para reconocer la validez y autenticidad de las cosas.

    Pero, ¿es esto así en la realidad?

    ¿Qué es lo que el Eterno tiene para decir al respecto?

    En nuestra Tradición reconocemos que el patrón real acerca de las cosas lo pone el Eterno, Él y solamente Él es quien determina lo bueno y lo que no lo es, y ÉL quien decide lo que es permitido hacer de lo que no lo es.

    Tristemente se sigue ignorando esta verdad, y por lo tanto el relativismo moral cunde: hay personas que llaman "bueno" a lo "perverso" y que llaman "misericordia" a la simple y vacía "flojera".

    El hombre NO es la medida de todas las cosas, en palabras del Tanaj:

    "Así ha dicho el Eterno: ‘Maldito el hombre que confía en el hombre, que se apoya en lo humano y cuyo corazón se aparta del Eterno.
    Será como la retama en el Arabá; no verá cuando venga el bien, sino que morará en los pedregales del desierto, en tierra salada e inhabitable.
    "
    (Irmiá / Jeremías 17:5-6)

    Son palabras muy duras, pero que no dejan dudas: aquel que convierte la moral en una cuestión personal termina por vivir en un desierto, sin bien y con mucho mal.
    Ni la persona, ni un grupo de personas son los patrones de medida para definir lo bueno de lo que no lo es, solamente el Eterno es quien hace esto.

    No está en el interior del hombre la respuesta a todas las cosas del mundo, sino en la Palabra del Eterno que ha sido interiorizada en el ser humano.

    Notemos lo que el sabio Salomón anuncia:

    "escucha Tú en los cielos, el lugar de Tu morada, perdona y actúa. Da a cada uno conforme a todos sus caminos, pues conoces su corazón [porque sólo Tú conoces el corazón de todo hombre];"
    (1 Melajim / I Reyes 8:39)

    El Eterno conoce el camino de las personas, conoce lo que el corazón de cada uno atesora, y de acuerdo a sus acciones es que el Eterno lo recompensa.
    Si el corazón de la persona está en sintonía con la Palabra del Eterno, habrá gozo; pero si el corazón está en desarmonía con el Eterno… ¿acaso gozará?

    Sin embargo, en nuestra parashá hay un versículo que pareciera dar un vuelco a esta reflexión, prestemos atención:

    "Ciertamente muy cerca de ti está la Palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas."
    (Devarim / Deuteronomio 30:14)

    Pareciera como si el versículo admitiera que el conocimiento está dentro de la persona, que es subjetivo y no depende de referencias permanentes externas. Pareciera como si la voz del Eterno escuchada en Sinaí por tres millones de individuos fuera una voz más en el concierto desafinado del universo, una voz con el mismo valor y peso que todas las demás voces. Como si el deseo del Eterno expresado explícitamente por Él estuviera en el escaparate del cual uno puede escoger lo que mejor le parezca.

    Sin embargo, si somos atentos, sin necesidad de ser muy profundos, podemos notar que en realidad el versículo no está indicando que el conocimiento a encontrar dentro de la persona es el SUYO, sino que es el conocimiento que proviene de la Palabra, es decir, de la Torá.

    Por tanto, nuevamente reconocemos que para el Eterno no es la persona la que decide el valor de las cosas, ni la que determina lo bueno y lo que no lo es, sin que es Él quien lo hace.
    Pero, sí depende de la persona el esforzarse por re-encontrar la Palabra del Eterno resonando en su interior, para de ese modo acatar con fidelidad Su deseo.

    Recordemos el famoso midrash que nos enseña acerca de la Palabra del Eterno guardada en el interior del alma:

    "…Una luz alumbra sobre la cabeza del feto en el útero y él puede vislumbrar de uno a otro punto del mundo… y no debes sorprenderte pues una persona duerme aquí pero su sueño puede estar viendo su sueño en España… se le enseña también toda la Torá de principio a final… ni bien el niño nace a la luz del mundo un ángel golpea sobre su boca y provoca que olvide completamente toda la Torá…"
    (TB Nidá 30b)

    Al feto humano en el útero materno desde Arriba se les enseña la Torá. También, se le muestra el gozo y el displacer espiritual para las personas en el Más Allá.
    Luego de esta completa instrucción, un ángel le juramenta: "¡Conviértete en un justo! ¡No te conviertas en un perverso!"
    Cuando el niño llega a este mundo, el ángel le da un golpecito sobre los labios y el bebe olvida todo el conocimiento que se le había impartido.
    Sin embargo, ese conocimiento queda impreso en los rincones ocultos de su inconsciente  y puede ser reencontrado, reconocido en su vida por medio del estudio y la reflexión adecuada.

    Esto significa que el conocimiento lo tenemos en nuestro interior, pero no accedemos a él de manera directa y voluntaria.
    Para que ese conocimiento interior sea provechoso no basta con buscar en nuestro interior, ni siquiera basta con desear con fuerzas alcanzarlo, sino que se precisa desbloquear las trabas que cierran la senda hasta él por medio de las claves adecuadas.
    ¿Cuáles son esas llaves para las puertas del conocimiento atesorado en nuestro interior?
    La única manera de no engañarnos, de no creer que nuestras fantasías son verdades, es cuando comparamos nuestros pensamientos, nuestras intuiciones, nuestras sentimientos con el fiel perfecto de la Torá y los preceptos.

    En el momento que la persona reencuentra alguna partícula de conocimiento verdadero, una llamarada de placer espiritual se extiende por su ser.
    La persona que está en el camino del Bien goza con esta sensación de reencuentro, pues siente que está un poco más próximo a la Verdad, más estrecho su abrazo con el Eterno.
    Pero la persona que no suele andar por el camino del Bien, sea por ignorancia o falta de esfuerzo, al sentir esa sensación del reencuentro con la Palabra, experimenta un vacío, que es aquel que se encuentra en su vida, y por lo tanto hace un esfuerzo para negar el conocimiento que ha reconocido. Lucha contra la luz reencendida en su interior y la ofusca con numerosos discursos y excusas.

    Es triste, pero así padece buena parte de la humanidad, que llaman "placer" al engaño y "dolor" al verdadero goce espiritual.
    Sin embargo, hemos nacido para reencontrarnos con esa esencia espiritual con la que estamos formados, para que el cuerpo y la neshamá -espíritu- trabajen en pos de la misma meta.

    El Midrash (Otzar HaMidrashim, Ietzitrat Ulad, pag. 244 y 245, Eizenstein) nos relata con bellas metáforas el período de la concepción y gestación humana y nos aporta algunos datos más que son relevantes para nuestro tema:
    Cuando está por ser concebido un humano,  el Todopoderoso ordena al ángel Laila: "¡Tráeme esa neshamá del Gan Eden -paraíso-!", para que la introduzca dentro de la semilla germinal.
    Sin embargo, la neshamá se resiste a que se la arranque de su fuente Divina, y se queja al Todopoderoso: "Yo soy pura y sagrada, unida a Tu Gloria. ¿Por qué es que debo ser degradada e introducida a un cuerpo humano?".
    El Eterno le responde: "No es como tú dices. El mundo en el cual vivirás es mucho más hermoso que el mundo del cual provienes. Fuiste creada con el solo objeto de que te conviertas en parte del ser humano y seas elevada con sus acciones."

    ¿Captamos la belleza de esta enseñanza?
    ¡Éste Mundo, material y tan cargado de problemas, es potencialmente más bello que el mundo espiritual del cual proviene la neshamá!

    ¿Por qué?
    Pues, porque en Este Mundo la persona (espíritu-cuerpo) está capacitada para crecer por medio del cumplimiento de las mitzvot.
    La belleza de Este Mundo estriba entonces en cada acto que reencuentra a la persona con su neshamá, pues con cada reencuentro el grado de gozo de la neshamá aumenta.

    Está en nuestras manos el hacer de Este Mundo un lugar de placer, ¿querremos intentarlo algún día?
    Podríamos comenzar desde hoy…

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    Shaná Tová – Ketivá vaJatimá Tová
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

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    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)

     

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • El artesano y las jarras
      "¡Ay del que contiende con su Hacedor, siendo nada más que un pedazo de tiesto entre los tiestos de tierra! ¿Dirá el barro al que le da forma: ‘¿Qué haces?’ o ‘Tu obra no tiene asas’?"
      (Ieshaiá / Isaías 45:9)

      • ¿Por qué es presentado el Eterno como un artesano y la persona como un jarrón de barro?

      • ¿Cómo se opone la gente al Eterno sin rebelarse directamente contra Él?

    • Superioridad
      "Los justos son superiores a los ángeles"
      (Sanedrín 93a)

      • ¿Cómo se explica esto, siendo que los ángeles son entidades espirituales sin inclinación a lo negativo –ietzer hará-?

      • ¿Cómo influye el autoengaño para que la persona sufra?

    • "El Rabí de Rozdoler decía: ‘Cuando me siento enojado contra alguna persona, yo pospongo la expresión de mi enojo. Yo me digo: ¿Qué pierdo si pospongo mi enojo?"
      (Niflaot HaRabbi, M.M. Walden, pg. 94)

  • Llega Rosh Hashaná

    Todos los años, al ir finalizando el mismo, leemos esta parashá, y nos parece que tiene su razón de ser así.
    Rosh HaShana es el Iom HaDin, el Día del Juicio, cuando todas las criaturas nos presentamos frente al Eterno Rey para ser juzgados por nuestras acciones, y los advertidos de tal situación intentamos componer nuestras vidas, remediar los conflictos, solucionar lo que tiene solución, para llegar lo más limpios y depurados a enfrentarnos al Juez de jueces.
    H’ es un juez misericordioso, al menos eso proponen nuestra tradición, pero es justo y verdadero, no se lo puede engañar, ni se le puede comprar.
    Es un craso error pensar que con nobles acciones realizados en escasos días podemos allegarnos frente a Su trono para implorar perdón, si nuestras intenciones son volver a desoír sus mandatos y perturbar nuestras existencias con lo que El dijo que no es bueno para las mismas.
    H’ perdona a aquel que realmente se esfuerza por conseguir su perdón.
    Por eso bien enseñaron los jajamim (por ejemplo en Ioma 75:2) que es primordial la rectitud de la intención cuando se requiere el perdón, tanto sea de H’ como del prójimo, ya que de esconder dobles intenciones, o de convertirse el pedir perdón en un mecanismo para seguir pecando, entonces, el perdón no es concedido por la Justicia divina.
    H’ conoce los corazones, las intenciones, por lo cual, El juzga con propiedad y rectitud.
    En Elul el sonido del Shofar nos despierta a la realidad de la proximidad de la Corte Celestial, y nos aboca a la inmensa tarea del arrepentimiento, del retorno a lo que es bueno.
    En Rosh HaShana nos presentamos al Juicio.
    Y en Iom Kipur se sella el decreto, la sentencia.
    Hasta Hoshaná Rabá es tiempo de apelaciones.
    Como podemos advertir estamos en una época cargada de solemnidad, de necesidad de reconstruir o reforzar nuestras formas de vidas.
    Y, precisamente, éste es el tema central de la parashá Nitzavim: presentarse frente al Eterno, para reafirmar la alianza consagrada, y para procurar tomar la decisión correcta, actuar con bien, o llevarse al craso camino del fracaso y el mal.
    La decisión de nuestros actos es nuestra, si no, releamos Unetane Tokef, nuestro destino lo escribimos nosotros a cada instante de existencia, por eso, escojamos correctamente nuestro próximo paso…

     

    Preguntas:
    1. ¿A quién convoca Moshé?
    2. ¿Para qué son convocados?
    3. ¿Quién está a punto de fallecer?
    4. ¿Qué ocurre con la Tierra de Israel si los israelitas pecan?
    5. ¿Cómo se relaciona esta parashá con la proximidad de los Iamim Noraim?
    6. ¿Qué elección trascendental plantea la Torá?
    7. ¿Cómo se conseguiría la Vida Eterna?
    8. ¿Quién entra dentro del pacto H’ – Israel?
    9. ¿Cuáles peligros encierra el próximo asentamiento en Canaan?
    10. ¿Qué relaciona las maldiciones de la Parashá Ki Tavó (la anterior) con está parashá?

  • Teshuvá – Proceso de Arrepentimiento

    Moshé informó a los israelitas que eventualmente ellos abandonarían por completo la vida de la Torá, y por ello su espiritualidad estaría en estado calamitoso, y abierto a sufrir toda clase de tormentos (materiales y/o espirituales).
    Este anuncio es devastador, desmoralizante, pues presenta un panorama oscuro, aterrador (sea el anuncio terrorífico por el hecho de saber que se abandonará la Torá, o sea por el terror que da conocer que habrá pesados castigos).

    Pero,
    Moshé dejó encendida un faro que nos orienta imperecederamente,
    y que a lo largo de todas las generaciones
    nos da esperanzas y ánimos para superarnos,
    pues Moshé también anunció con claridad meridiana que
    incluso si está en el extremo más alejado al Eterno, la persona puede retornar a Él y limpiar sus pecados totalmente.

    Para que puedan hacer así, para hallar la limpieza a sus pecados, han de embarcarse integralmente en un proceso de crecimiento personal, en la Teshuvá o arrepentimiento.
    La Teshuvá incluye algunos pasos muy específicos:

    • percatarse de que sus actos han sido erróneos;

    • confesar en voz audible sus yerros;

    • reparar en lo posible lo que ha sido dañado;

    • ponerse activamente a cambiar esas conductas por aquellas que son correctas y buenas;

    • y por último, hacer vivo el compromiso de no volver a cometer el mismo pecado o error.

    Retornar al Eterno no es una cuestión simple, habitualmente requiere de un largo y complejo proceso, con altibajos, avances y retrocesos, frustraciones y alegrías.
    Es frecuente que la Teshuvá se vaya dando paulatinamente, en etapas, puesto que el éxito al componer una de nuestras conductas defectuosas, suele ser usado como trampolín para modificar otras conductas también perjudiciales.
    La persona no debería sumirse en el desconcierto o la desazón si no consigue el triunfo rápidamente, o incluso si no lo alcanza luego de esforzarse un poco. Sino que debe estar consciente de las dificultades que implica el abandonar la vida apartada de Torá, y ser constante en el esfuerzo por superarse.
    Tampoco debe atormentarse ni frustrase en su empeño si siente que no ha conseguido el perdón, pues hasta el último instante de vida la puerta del arrepentimiento se mantiene abierta. Tal como nuestros Sabios han enseñado: "Arrepiéntete un día antes de morir" (Avot 2:15).
    Como no sabemos el día de nuestra muerte, cada día es que debemos estar abocados al trabajo de arrepentirnos, de enmendarnos, de equilibrarnos para hallar la superación espiritual.

    "si vuelves, tú con tus hijos, al Eterno tu Elokim y obedeces Su voz con todo tu corazón y con toda tu alma, conforme a todo lo que yo te mando hoy, entonces el Eterno tu Elokim también te restaurará de tu cautividad."
    (Devarim / Deuteronomio 30:2-3)

    Cada año estas palabras se leen de la Torá,
    directamente de parte del Todopoderoso,
    en las horas previas a Rosh HaShaná,
    poco antes de ingresar al juicio anual,
    en el cual se cotejan y miden todas nuestras acciones pasadas.
    Se leen para que golpeen en las puertas del corazón,
    y para que les demos cabida,
    de modo tal de abandonar el camino desviado,
    el que se aleja de la Torá,
    y para nos conduzcamos dignamente y con tesón por el camino de la Torá y las mitzvot.

    Está en manos de cada uno el aceptar estas palabras o no,
    está en nuestra voluntad el camino que recorramos,
    si andaremos por el camino del Bien y la Vida, o no…

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    ¡Shaná tová umetucá!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    -Rabí, ¿por qué en la Amidá decimos gomel jasadim tovim (que brinda bondades buenas), acaso no son buenas todas las bondades? ¿Para qué recalcar que sean buenas?

    – Buena pregunta querido.
    Mira, todas las obras de Hashem son buenas, pero muchas veces nosotros no lo reconocemos. Por eso pedimos en la tefilá que las bondades sean buenas, que no solamente su contenido sea bueno, sino también nuestra percepción de las mismas.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Qué obra del Eterno usted supone que no es tan agradable como usted quisiera?

    • Frivolidad perjudicial
      Es una norma: "Está prohibido entrar en conversaciones frívolas durante la repetición de la Amidá. Si una persona está hablando, es un pecador, y su pecado es muy grande como para obviarlo, por lo cuál debemos reprenderlo adecuadamente"
      (Shulján Aruj, Oraj Jaim 124:7).

      • ¿Por qué le parece que es frecuente encontrar personas que conversan durante la jazarat hashatz?

      • ¿Por qué le parece que se ha juzgado tan drásticamente la conversación frívola en la repetición de la Amidá?

      • ¿Cuál es la manera correcta de reprender al que está hablando descomedidamente durante el servicio de rezos?

    • Ofuscada percepción
      El rav Avi Shafran nos enseña: "[Los pecados, a la persona le…] corrompen su claridad de juicio y de percepción, hacen que las cosas se vean diferente de lo que realmente son"
      (Jewthink cap.16).

      • ¿Por qué la estricta fidelidad a la Torá (escrita y oral) es lo que salva a la persona de errores de percepción?

      • ¿Cómo es posible que el pecador no reconozca el daño que provoca, y se provoca con sus conductas extraviadas?

      • ¿Qué podría explicar que el Eterno permite a la persona pecar?

  • Verdadera alegría

    "Aconteció en la época en la cual los jasidim iban a lo de sus maestros buscando consejo, sabiduría, bendición.

    En una ocasión, algunos jasidim fueron en carruaje a la lejana ciudad de su rabí. Antes de ingresar a la casa, el modesto y burdo cochero les pidió que llevaran unos trocitos de papel en los cuales estaban escritos nombres, uno de ellos el propio, para que el rabí los bendijera.

    Los jasidim aceptaron el pedido.

    Cuanto el maestro leyó el papel del carretero exclamó: "Con qué resplandor brilla el nombre de este hombre!"

    Los jasidim asombrados afirmaron que se trataba de un hombre ignorante, simplón y en verdad, bastante mal hablado.

    "En este momento"- insistió el rabí – "su alma brilla con luz pura."

    Al terminar la sesión con el maestro, los jasidim salieron en busca de su cochero, para regresar a su ciudad, pero no lo hallaron en la posada, de modo que comenzaron a recorrer las calles. En eso, se toparon con un alegre cortejo. Delante iban unos músicos con flautas y tambores, y tras ellos una multitud de personas que bailaban, saltaban y batían palmas.

    En el medio, más alegre y gritando a viva voz, venía el cochero.

    Preguntaron los jasidim por tamaña alegría, a lo cual respondió:

    "Cuando ustedes se fueron a casa del rabí, quise pasar un buen rato. De modo que eché a andar por la ciudad y de pronto escuche la música y el ruido de fiesta que salían de una modesta casa. Entré y vi que estaban celebrando la boda de dos huérfanos. De modo que yo también me sumé a su alegría, bebí, canté y me divertí. Pero al cabo de un rato hubo disputas y complicación, porque al parecer, la novia no tenía el dinero suficiente para obsequiar a su novio un talit, según es costumbre y se esperaba que hiciera.

    ¡Estaba a punto de romper el contrato matrimonial!

    Mi corazón empezó a palpitar. No soportando

    ver humillada a la huérfana y pobre muchacha, busqué mi billetera, y ¿qué creen que sucedió?

    ¡Contenía exactamente el dinero necesario para pagar el talit!

    Por eso estoy tan contento.""

    A una semana del Iom HaDin, es momento de esforzarse en buscar la verdadera alegría, esa que equivale a "Tefilá, Teshuvá y Tzedaká".

    Esa que permite gozar de dicha en este mundo y pleno regocijo y paz en el próximo…

    Preguntas para esta semana:

    1. ¿Cuál es el método enseñado por Moshé para ser una persona de bien?
    2. ¿Por qué hay que ofrendar los Bikurim – primicias a H’?

    Respuestas de la semana anterior:

    1. Cumplir fielmente las palabras de la Torá, para lo cual es necesario saberla muy bien, estudiarla y conocerla en profundidad.

    2. Con la ofrenda de los Bikurim – primicias, el judío reconoce que la Tierra es de H’, y TODO lo que hay en ella. Es una de las formas de poder beneficiarse de lo que no es nuestro, y de darle a H’ el lugar que le corresponde en nuestro corazón y mente.

  • Pasos para vivir mejor

    Cuando cometes un error, te equivocas, te apartas de la senda correcta, te desvías de la armonía que significa vivir como constructor de shalom, estás en desbalance, estás afectado por alguna dolencia en alguno de tus planos. Sea social, sea emocional, sea mental, sea espiritual o incluso físicamente, el errar te perjudica.
    Entonces, para recuperar en alguna medida la estabilidad, para sanar, para restaurar tus capacidades, es imperioso que transites un camino de arrepentimiento, que sigas los pasos para armonizar lo que tu acción negativa ha perjudicado.
    Te daré ahora unos simples, concretos, sencillos y necesarios pasos para rectificar tu vida, traer luz, promover el bienestar interno y externo.
    Prueba estos pasos de rectificación, llamado TESHUVÁ en el idioma de la creación, y notarás maravillosos resultados.

    1. Reconoce que pasó algo malo, que quiebra el orden, que empobrece la salud.
    2. Reconoce que tu eres causante, en mayor o menor grado, de lo que pasó.
    3. Quiere solucionar lo que has perjudicado.
    4. Haz lo que esté a tu alcance para remediar lo que has perjudicado.
    5. Pide perdón a quien has ofendido y luego a Dios.
    6. Comprométete a no volver a cometer el mismo error.
    7. Acepta las consecuencias de tus actos u omisiones.
    8. Dona dinero a necesitados o a organizaciones que promueven la construcción de Shalom.
    9. Perdónate.

    El EGO te llevará al fracaso en cualquiera de estos pasos, generalmente encontramos mil excusas para no concluir satisfactoriamente este proceso de rectificación.
    Inventamos justificaciones para no tomar conciencia de lo malo de nuestras acciones,
    o no nos hacemos cargo en lo que nos corresponde,
    o negamos la posibilidad de que haya soluciones viables.
    Luego transitamos por la vergüenza, miedo o alguna otra manifestación sentimental para no actuar positivamente,
    escapamos ante la sola mención de enfrentar con humildad y abiertamente a quien hemos dañado.
    Nos olvidamos de lo mal que hicimos y volvemos a caer en el error,
    pretendemos no hacernos cargo de lo que hemos provocado, aunque hayamos pedido perdón y obtenido las disculpas del caso.
    Y sí, el EGO también aprovecha para mortificarnos, auto flagelarnos, despreciarnos, perseguirnos, culparnos, involucrarnos en obsesivas ideas de venganza y pobreza emocional, porque no nos sabemos perdonar.

    Amigo mío, estamos en un momento en el cual este proceso es necesario, es vital.
    Prométeme que lo harás y luego me contarás los resultados.

  • La tierra buena

    El pueblo de Israel está a punto de entrar a la Tierra Prometida, luego de 40 años de permanecer en el desierto, tras la espectacular salida de Mitzraim/Egipto.
    Y en esta ocasión, la parashá Ekev que nos brinda la continuación del discurso de despedida de Moshé Rabenu, afirma: 

    "Ciertamente el Eterno tu Elokim te introduce en una buena tierra…"
    (Devarim / Deuteronomio 8:7)

    Moshé, por indicación de Dios, llama a la Tierra de Israel como: "buena".
    Esto es muy importante, pues el ser "bueno" es el máximo valor posible para cualquier cosa creada, tal como Dios señalara reiteradamente en el relato de Bereshit/la Creación.

    Sin embargo, comparemos esta valoración con esta otra:

    "La tierra que fuimos a explorar es tierra que devora a sus habitantes."
    (Bemidbar / Números 13:32)

    Así la describen diez de los doce exploradores que fueron a inspeccionar la Tierra Prometida: "tierra que devora a sus habitantes".
    Es decir, realmente ¡no muy buena!
    ¿Cómo puede ser buena una tierra que aniquila a los que viven en/de ella?

    A todo esto, ¿a quién creer?
    ¿A los exploradores con sus habladurías negativas, o el elogio de parte de Moshé (en nombre de Dios)?
    Sin dudas que es preferible aceptar la versión positiva, la de Dios.

    Pero, ¿podemos explicar qué movió a los diez exploradores a dar una visión tan distorsionada y alejada de la realidad?
    Daremos cuatro posibles respuestas:

    1. Exploradores perversos:
      Tal como indica específicamente la Torá (en Bemidbar / Números 13:32), los diez exploradores decían cosas que no eran ciertas, sino que tenían la intención de desacreditar el valor de Israel con falsedades destinadas a fomentar el miedo en los oyentes, y de ese modo lograr el poder sobre los que les escuchaban y creían (ver en Bemidbar / Números 14:36)

    2. Líderes temerosos e indecisos:
      En verdad los exploradores no eran tan malvados como la imagen que nos da la posibilidad anterior, sino que se dejaron llevar por su fantasía y miedo, percibiendo un peligro mayor allí donde realmente existía un pequeño obstáculo.
      Es decir, en lugar de ser viles manipuladores, eran víctimas de su propia debilidad escondida; eran personas que vivían reaccionando a su debilidad, en lugar de actuar buscando el crecimiento integral (comparar con Bemidbar / Números 14:9)

    3. Demagogia esclavista:
      Los diez exploradores que desacreditaron la Tierra, (conscientemente o no) en realidad buscaron complacer a sus escuchas, decir al pueblo lo que éste en su corazón anhelaba escuchar.
      El mensaje que deseaban (posiblemente) era: ¡pueden seguir siendo esclavos irresponsables, pues no existe tal mañana mejor, tal patria para trabajar y hacer florecer, tal Tierra Prometida! ¡Sigan siendo esclavos! (ver en Bemidbar / Números 14:4).

    4. Quizás, sin saberlo los diez exploradores, fueron más veraces de lo que pretendieron.
      Es decir, quizás dentro de la gran falsedad en su descripción de Israel se halla contenida una verdad: aquel que busca en la tierra tan sólo una tierra de la cual vivir, finalmente termina siendo comido por ella.
      ¿Qué quiere decir esto?
      Que si la persona se concentra solamente en lo material, despreciando o ignorando lo trascendente, al final de su vida, ¿con qué se queda efectivamente?
      Nadie se lleva a la Otra Vida ni sus estancias, ni sus casas, ni su ganado, ni su hacienda, ni su dinero,  ni lo que ha comido. Lo único que nos llevamos es el resultado de cumplir las mitzvot/mandamientos, de lo que hemos beneficiado a los demás, de los efectos de aquellas acciones que han ayudado a otro.
      Así que, quizás sin quererlo los exploradores enseñaron una gran verdad, similar a la que dice la parashá de esta semana: "Lo hizo para enseñarte que no sólo de pan vivirá el hombre, sino que el hombre vivirá de toda palabra que sale de la boca del Eterno." (Devarim / Deuteronomio 8:3)

    Tenemos cuatro posibles respuestas ante una diferencia de criterio sobre nuestra tierra, pero un mensaje claro:
    La Tierra de Israel es una buena tierra, ¡tan buena como queramos que sea!, si sabemos apreciarla y cuidarla como corresponde.

    Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

  • Punto de vista

    Moshé refiere el momento del Jet HaEguel, como el pueblo abandonó la pureza de los ideales hebraicos, y se arrodilló frente a ídolos, se rebajó ante imágenes de dioses falsos, olvidando lo que hacía tan sólo unos días habían visto, las maravillas realizadas por H’ para rescatarlos de Mitzraim. Y como hacía cuarenta días habían prometido cumplir lealmente las ordenanzas de H’, para inmediatamente dedicarse a satisfacer sus bajos placeres y vicios corruptos.

    Y cuenta el líder en sus remembranzas hoy, cuarenta años más tarde, cómo él, impelido por el celo de H’, y ya desprovisto de impulso vital para enfrentarse a esa cruda realidad que le presentaba el pueblo, dejó caer, o lanzó las lujot haeven, las tablas de piedra, que contenían entalladas las palabras más importantes jamás escuchadas por oídos humanos, como lo son las palabras del Di-s viviente, de H’.

    Y en su relato no se olvida de mencionar el período de penitencia y de contrición, de búsqueda del retorno hacia la fuente de vida, hacia H’. Y H’ , a su tiempo, oyó el alegato, presto atención al pedido, y entonces, en el primer pasuk del perek 9 encontramos lo siguiente:

    "Fue entonces, cuando H’ me dijo (está hablando Moshé): ‘Corta (p’sal) para ti dos tablas de piedra como las primeras (que fueron destruidas), y luego sube hacia Mí a la cima del monte; y también te harás un arca de madera (para contener las nuevas tablas).’"

    Varias cosas podemos aprender, pero intentemos limitarnos.

    Primer punto, el verbo que es utilizado para el mandato de fabricar las tablas de piedra es PSL, y puede querer significar cortar, esculpir o tallar, actividades lógicas para ser realizadas sobre piedras; pero también es válido decir que la misma raíz verbal se utiliza para los términos rechazar o inutilizar.
    ¿No es interesante acaso ésta observación lingüística, ya que para las primeras tablas no se menciona este verbo?
    ¿No será que estas segundas tablas cargan sobre sí la mancha del Becerro de Oro?
    Porque no olvidemos que de la raíz PSL también se construye pesel, que es ídolo, imagen aborrecida por H’, tal como lo fuera, ¡ay si no!, el macabro Becerro de Oro.
    ¡Un dato accesorio! En la tefilá de la cabeza (de los tefilín obviamente) podemos ver como sobresalen cuatro pelitos de becerro, en la parte frontal, entre la tercera y cuarta incisión, y es disposición de la halajá la presencia obligatoria de tales pelitos. ¿Qué explicación se puede dar a esto?
    Nuestros grandes pensadores enseñan que son símbolos del Ietzer HaRá (instinto al mal) que todas las personas poseen, y que ciertamente este es un regalo de H’, para que las personas puedan ejercer verdaderamente el libre albedrío, porque sin la existencia del mal, ¿qué valor posee el bien?
    Y la razón para la que este símbolo del mal esté en los tefilín es para enseñarnos que por muy mala que sea una persona, poniéndose tefilín tiene la opción de redimirse y retornar a H’. Es decir, que todos tienen la oportunidad de pedir perdón y de intentar recomenzar, cada mañana, como es la puesta de tefilín…
    Y como reafirmación de lo dicho. Veamos acerca de el hecho de que sean de piedra. En el Ialkut Shimoni, parashat Bejukotai se nos enseña que la piedra también simboliza al Ietzer HaRá. Así podemos decir que las palabras esculpidas (PSL) sobre las piedras las limpian de sus pecados, transformando a la piedra en portadora de belleza y pureza, de Torá…

    Segundo punto, también remitido al verbo PSL.
    Dicen los jajamim que el judío debe cuidar su actitud ante la vida para tratar de cometer el menor número de equivocaciones, de pecados. Y que este puntilloso cuidado debe llegar aun al cumplimiento de las mitzvot. Al punto tal que enseñan nuestros iluminados sabios que es deber del judío estar precavido y no hacer de las mitzvot ídolos.
    Así, tal cual. Advierten del peligro de idolatrar a la Torá y a las mitzvot.
    Por lo cual, como una interpretación libre, pero ajustada a la tradición, ¿no será que H’ al utilizar el verbo PSL nos anuncia que le demos el debido respeto, cuidado e importancia a la Torá y las mitzvot, pero que no por eso caigamos en adorar otro tipo de ídolos?

    Tercer punto.
    Para las primeras tablas no se menciona un armario, caja o arcón para guardarlas, empero, para estas segundas sí.
    ¿No será acaso que las personas deben tener algo visible para que los guíe pero cuidando que no les obture el camino?
    Es decir, un gran armario, y que se sepa que es tan sólo eso, un baúl para guardar cosas…porque lo importante está dentro del mismo. Como con las personas, que muchas veces nos quedamos con las impresiones de nuestros sentidos, pero no tenemos el coraje, la habilidad o la paciencia para penetrar hasta los secretos valiosos del Otro.

    Podemos seguir estudiando…

    Yehuda Ribco

  • Las tres semanas de angustias

    Desde el 17 de Tamuz a través hasta el 9 de Av  es un período nacional de duelo, conocido como  «las tres semanas» y como “bein hameitzarim”.
    Durante este tiempo lamentamos la destrucción del primer y segundo Beit HaMikdash (el Templo del Eterno en Ierushalaim), así como el exilio y caos subsiguientes que afectaron y siguen conmocionando al pueblo judío.
    El 17 de Tamuz el enemigo abrió brechas en las murallas de Jerusalén, tras lo cual iniciaron una dura matanza y destrucción.
    En Tishá Beav, el primer y segundo Templo fueron destruidos, centenas de miles de judíos perecieron, otros fueron esclavizados, otros marcharon a la diáspora. El lazo sagrado que estableció con Dios en el Templo está interrumpido, aunque nunca se quiebra el lazo constante con Él.

    Reglas para las tres semanas, desde el 17 de Tamuz al 9 de Av.

    1. No se celebran bodas.
    2. No se acostumbra bailar, tocar instrumentos musicales, o escuchar música.
    3. No se rasura ni se corta el pelo. Un adulto no debiera cortar el pelo a un niño tampoco.
      Sin embargo, si se quiere evitar pérdidas financieras si no se afeita, se le permite afeitarse hasta la semana en que cae Tishá Beav.
    4. Nos abstenemos de recitar la bendición de “shehejeianu”. Por lo tanto, no compramos o usamos ropa nueva ni comemos una fruta por primera vez en el año.
      Hasta el primer día de Av, usted puede comprar y usar zapatos nuevos, ropa interior, calcetines y camisetas, ya que no necesitan la bendición de estreno.
      En Shabat, lo anterior está permitido y “shehejeianu” puede ser recitado.

    Reglas para los nueve días desde el primer día de Av.

    1. Es costumbre no comer carne ni beber vino. Sin embargo, en Shabat se nos permite hacerlo. «La carne» incluye las aves de corral y los alimentos cocinados con grasa de la carne o la salsa. Se puede comer alimentos cocinados en un recipiente de carne sin ingredientes cárnicos.
    2. Se está autorizado a utilizar el vino para la Havdalá el sábado por la noche. Algunos le dan al vino a un niño pequeño, mientras que otros utilizan cerveza.
    3. Nos abstenemos de lavar ropa. Sin embargo, se puede lavar la ropa los niños que constantemente se ensucian. Se puede dar ropa a una lavandería de no judíos antes del comienzo de Av, incluso sabiendo que será lavada después.
    4. Se debe abstener de usar ropa recién lavada. Si usa alguna prenda por un corto tiempo antes del primero de Av, luego puede ser usada ​​durante los nueve días. La ropa interior, calcetines y pijamas, que se usan directamente sobre el cuerpo, puede ser cambiado a causa de la irritación y el malestar que puede provocar. Además, no se acostumbra comprar o hacer nuevas prendas. Tejido de punto y bordados están desaconsejados, pero es posible la reparación o revisión de prendas de vestir rotas. Si no tiene zapatos sin cuero y se olvidó de comprar zapatillas para Tisha Be Av, puede comprarlas.
    5. Se acostumbra no cambiar la ropa de cama, de manteles y toallas.
    6. En Shabat es posible que use ropa recién limpiada o el uso de toallas y manteles, pero no puede cambiar la ropa de cama.
    7. No se acostumbra usar ropa nueva, incluso en Shabat. No se suele usar la ropa de Shabat en los días de semana durante los nueve días.
    8. Es permitido bañarse pero no por placer. No se debe puede usar agua caliente o tibia para limpiarse a sí mismo a menos que sea necesario, por ejemplo para atemperar el agua fría o para que sea efectiva la limpieza corporal.
    9. Para el Shabat, se puede bañar con agua caliente (si así es su costumbre semanal). Una mujer puede ir a la mikva durante los nueve días.
    10. La construcción está suspendida a menos que sea necesario para fines de vivienda o para evitar daños. La decoración del hogar no está aconsejada para este período. Si un gentil fue contratado antes del inicio de Av, puede trabajar durante los nueve días. La jardinería es suspendida.
    11. No se acostumbra comprar objetos de alegría, como la plata para una boda, si es que estará disponible después de Tisha Beav por el mismo precio.
    12. No se acostumbra cortarse las uñas durante la semana en que se produce Tishá Beav. Sin embargo, para el Shabat, o como preparación para el uso de la mikva, se permite hacerlo.

    Las reglas para la víspera de Tisha B’Av

    1. No se dice Tajanún en Minjá.
    2. Se come una comida normal antes de Minjá y luego se come la Seudát Mafseket, que es la última comida antes del ayuno. Se compone de pan untado con cenizas, un huevo y agua, se come mientras está sentado en el suelo o en una silla baja. No es necesario quitarse los zapatos de cuero para ello. No se debe comer esta comida con un grupo, sino que debe sentarse y comer solo.
    3. Si va a seguir comiendo después de esta comida, debe pensarlo o decirlo antes de recitar el Bircat Hamazón (oración para después de las comidas) mientras todavía no se inicia el ayuno.
    4. El ayuno y las restricciones comienzan al ponerse el sol del día previo.
    5. Se quitan los zapatos de cuero antes de que el ayuno comience.

    Reglas para Tishá Beav

    1. Todos los adultos judíos están obligados a ayunar en Tisha Beav. Si una persona es débil y puede enfermarse de ayuno, un rabino debe ser consultado. Si el ayuno es peligroso para la salud, está prohibido ayunar.
    2. Tragar cápsulas o medicinas en forma líquida o en tableta está permitido.
    3. No puede lavarse. Si un área del cuerpo se ensucia, entonces se puede lavar la zona. Se puede lavarse las manos hasta los nudillos cuando se despierta por la mañana, después de ir al baño, y antes de recitar alguna oración.
    4. Después de secarse las manos en la mañana, se puede limpiar los ojos y la cara, con poca agua.
    5. Se prohíbe las relaciones sexuales en este día.
    6. No debe usarse perfume o colonia.
    7. Con fines médicos es permisible untarse productos medicinales sobre la piel.
    8. No debe usar zapatos de cuero (incluso aquellos parcialmente de cuero o forrados en cuero). Si debe usar zapatos de cuero por razones médicas, debe consultar a un rabino.
    9. En Tishá Beav, sólo se pueden estudiar los temas de la Torá que se relacionan con Tishá Be Av, o asuntos luctuosos.
    10. En lo posible no se saluda ni se envían regalos.
    11. Dar tzedaká está permitido y es aconsejado abundar en ella.
    12. Hasta el mediodía halájico no debe sentarse en una silla que está a 31 cms. o más del suelo.
    13. El trabajo que desvía la mente de luto, o transacciones de negocios, están prohibidos hasta el mediodía halájico. Las tareas del hogar también se debe posponer hasta entonces.
    14. La preparación de la comida para luego del ayuno así como descansar se puede hacer después del mediodía halájico.
    15. Talit y tefilín  no se usan en Shajarit, sino en Minjá.
    16. En la oración de Amidá de Minjá se añade el apartado de «Najem» a la bendición de «Et Tzemaj David» y el apartado de «Anenu» a la bendición de «Shema Kolenu» que se encuentra en el Sidur.