Categoría: Tiempos

  • Purim: dimensión interior revelada

    “Meguilat Ester”, la narración del rollo de Ester describe un acontecimiento histórico, según confirma nuestra Tradición; pero en una lectura singular es también un manual espiritual de gran valía.
    Esta segunda cualidad es compartida por todos los textos del TANAJ (Sagradas Escrituras judías), sin embargo, en el libro de Ester se destaca notoriamente este potencial redentor.
    A través de sus jalones vemos pautas de cómo adquirir la madurez personal, la libertad del dominio del EGO, la estabilidad multidimensional tan anhelada y temida.
    En su sencillez radica su profundidad.
    En su simpleza mental se basa su potencia de liberación multidimensional.
    En su aparente ausencia de Dios, pues no se lo menciona ni menta, se revela Su plenitud.

    Es interesante observar que desde su propio nombre ya se descubre su virtud: Meguilá significa rollo, pero se asocia íntimamente a la voz “descubrimiento”, “revelación”; en tanto que Ester se vincula con “oculto”, “cubierto”.
    Es la clave para que lo que está oculto sea descubierto, que la luz sea emanada, que las celdas sean abiertas, que los ojos contemplen sin dañarse.

    Podemos advertir que son cuatro los personajes principales: el Rey (Ajashverosh/Asuero), la reina Ester, Mordejai y Amán.
    Más allá de sus papeles en el drama real, representan también arquetipos, patrones internos de cada persona y según el misticismo cabalístico son patrones de conducta del Eterno.

    Ya que nuestra intención es revelar un poco , y tan solo un poco, de la sabiduría oculta, atengámonos a los personajes en su rol de paradigmas y no como las personas reales que habitaron la Persia antigua.

    Según consta en la Tradición, cuando en el libro de Ester se menciona al Rey a secas, no se está aludiendo al rey Ajashverosh, sino al Eterno.
    El Rey que provee y decreta.
    El Rey que domina y absuelve.
    El Rey sobre todos los reyes.
    Lo que podría ser Ajashverosh, a escala humana, si fuera libre del EGO, amo de su propia vida ((Favor de no confundirse y pensar que somos dioses, como se menciona en alguna religión, en la Nueva Era, en ciertas sectas cabalisteras, o dijera el serpiente edénico. No somos dioses, pero podemos emular las acciones de Dios y ser sumamente poderosos y factores de bendición.)).
    Pero, el rey Ajashverosh, es torpe y dominado, macabro y patético, títere y monigote peligrosamente poderoso.
    Ajashverosh es un niño en cuerpo de adulto, un bebe recién venido al mundo, ignorante, indócil, efusivo, carente de conciencia, falto de tino, desmesurado, angurriento, lleno de terrores, absolutamente hundido en la más profunda y oscura impotencia.
    Pudiendo ser el Rey, no es más que una figurita desdibujada, una marioneta, un imbécil armado y sin control.
    Ajashverosh eres tú, soy yo, cuando dejamos de lado nuestro Yo Auténtico para regodearnos en las caretas que nos van poniendo y se convierten en nuestro Yo Vivido, lejano y desconectado de nuestro Yo Auténtico.

    Por su parte, Ester es la receptora de los dones de lo Alto.
    Está en el papel de reina al mismo tiempo que en el de sierva.
    Es beneficiada por el Rey, pero no deja de estar bajo su mandato.
    Es la vocecita de la conciencia, la que no deja de estar conectada a la Fuente de Vidas, aunque esté sometida a disfraces, falsas identidades, secuestros, vidas falsas que debe llevar.
    Es esa llamita perenne en nuestro interior, siempre enfocada en lo espiritual, pero que dudosamente reconocemos o admitimos como guía.

    Amán es el EGO.
    El amo detrás de las máscaras.
    El pobrecito tirano.
    El que se desespera por el 0.01% que no posee en lugar de gozar del 99.99% que está para su deleite.
    El que odia, por no haber encontrado el amor a sí mismo.
    El que destruye, difunde caos, perturba la calma, reduce a escombros la vida, apena y esclaviza.
    El que anhela que los demás se arrodillen ante su presencia, para sentirse algo más que un débil pordiosero desamparado y sin poder.
    El que manipula y juguetea con la tortura, para huir de su miseria vital.

    Mordejai es la tendencia altruista, es la que permite a la persona estabilizar en armonía sus dimensiones, la que reduce al EGO a su mínima expresión, la que posibilita que haya sintonía entre el Yo Vivido y el Yo Auténtico.
    Mordejai es quien salva, quien da vida, quien es bueno y justo siempre bajo el imperio de la lealtad superior.

    El niño ñoño de Ajashverosh asienta en el poder y directriz del imperio a Amán, lo deja hacer y deshacer.
    Siendo Ajashverosh el amo, se convierte en esclavo de su Amán.
    Es Amán el señor del imperio, en tanto Ajashverosh es el monigote manipulado y vapuleado por su visir.
    Eres tú, llevando la vida de fracasos que quieres aparentar de éxitos, a merced de tu EGO.
    Tienes el palacio para gozar, la vida para disfrutar, la bendición constante para deleitarte, pero te estremeces lleno de miedo y dudas, iracundo y sufriente, porque el EGO está al timón y tu vida es un caos, aunque des mil excusas muy bien dibujadas para seguir engañándote.

    En tu servilismo al EGO estás dispuesto a sacrificar lo más valioso que tienes: tu vida aquí y en la eternidad (representadas por el pueblo judío, en el relato de Ester).
    En tu mansedumbre vil vejas a Ester, la sometes a tus nefastos delirios, simplemente para obedecer las órdenes oscuras y tenebrosas de tu Amán.
    En tu bajeza ignoras a tu salvador, al único que vino a rescatarte, a Mordejai.
    Cortas las alas a tu liberación, la encierras en una casa prostibularia, en tanto alientas el –falso- poder de Amán.
    Te corrompes y corrompes al mundo.
    Eso eres, un pobre Ajashverosh, que huye de la vida para hundirse en la muerte –aunque el corazón lata y se respire-.

    Tal cual está relatado con fidelidad en la historia multidimensional de Ester, tal cual…
    Te pido que la leas con cuidado, teniendo a mano está guía interpretativa. ((Lee solamente del hebreo original si eres judío y puedes hacerlo, o recurre a traducciones de judíos eruditos en Torá y leales a la Tradición, no a esas malas invenciones llamadas biblias cristianas o similares.))
    Verás que no he añadido adjetivos, que no me he desviado de la impronta marcada por el sagrado texto.
    Estamos hablando de tu realidad, aunque penosa de admitir… ¿no?
    Estamos estudiando verdadera Torá, original Cabalá, sin palabrería, sin malabarismos ni trucos, sin apartarnos de la pureza que debemos poseer a la hora de hacer esta tarea sagrada.
    Vamos señalando la celda y mostrando la llave para que abras la puerta y salgas a la Luz de Vida.

    Ahora, ¿cómo destituir a Amán?
    ¿Cómo se hizo en la Meguilá para conseguir esta alta meta, beneficiosa en grado sumo para toda persona?

    En lo personal te podría dar algunas indicaciones elaboradas a partir de otras fuentes fidedignas, pero atengámonos al relato y su instructivo de vida.
    Daré algunas ideas, no todas, no en profundidad, dejaremos que el secreto siga resguardado para quien tenga la voluntad y capacidad de penetrarlo como, cuando y con quien le corresponda.

    El comienzo de la derrota de Amán se encuentra en esta frase:

    «Amán entró, y el rey le preguntó: -¿Qué se hará al hombre a quien el rey desea honrar? Amán pensó en su corazón: ‘¿A quién más deseará honrar el rey, sino a mí?‘»
    (Ester / Esther 6:6)

    Si se lo quisiera destituir directamente, daría una batalla “infernal”, sin tregua.
    Si se le amenazara con quitarle un ápice de poder, se aferraría con uñas y dientes, llevando a cualquier desastre y ruina a la persona.
    Si se le pretendiera matar, moriría la persona.
    Entonces, el método elucidado en la Meguilá es el paradójico: es ofrecerle más poder, abierta y generosamente.
    Que fantasee con dominar por completo a la persona, que se sienta plagado de honores, que se crea que ha obtenido la victoria total con la absoluta sumisión perpetua de la persona.
    Que suponga que Ajashverosh jamás llegará a ser Rey, ni pretenderá siquiera intentarlo, dejando en el poder “de hecho” a Amán por siempre.
    Que tenga ese deleite imaginario de poder plenipotenciario.
    Que diseñe un plan para acariciar su oscuro ser, que el narcisismo aflore a pleno, que escoja cuales serán sus joyas y vestiduras de grandeza.
    Que sienta poder, que sienta poder, que se sienta poderoso y sin contrariedades.
    Cuando tenga todo listo para su apropiación, entonces derivarlo DE INMEDIATO y sin demoras hacia el altruismo, hacia las obras de bien y justicia.
    No dar tiempo para excusas, marchas atrás, pataletas o rebuscados planes.
    Que se ejecute “ya” actos de solidaridad, de beneficencia a otros sin esperar nada a cambio.
    Que se vista de grandeza a otros, que se alegre el corazón del necesitado, que se pasee en carros de honor al prójimo, sin pedirle siquiera un gracias como pago.
    Con esto se logra quebrar profundamente el –imaginario- poder del EGO sobre la persona.

    Pero no basta, pues la Meguilá cuenta aún con un par de recursos más que deben llevarse a cabo.
    Si se actúa solidariamente, con bondad y justicia, sin detenerse a mirar el deseo egoísta, puede ser un gran paso hacia la liberación; pero, bien pronto el EGO actuará para retomar el control.
    Construirá excusas y trampas, organizará derrotas y humillaciones, vejará y avergonzará a la persona, para de esa forma asesinar su voluntad altruista.
    Elevará una horca alta y cruda en medio de la plaza central de la ciudad para acogotar allí a la tendencia positiva.
    Se tomará su venganza y no tendrá miramientos, con tal de alcanzar nuevamente la supremacía amada que lo aleja del sentimiento terrible de impotencia.
    Será capaz de llegar a extremos espantosos, con el objetivo de seguir siendo el amo, aunque sea de un imperio devastado, de una vida arrasada, de un cuerpo mutilado y carente de vitalidad.
    A ese punto es capaz de manipular el EGO resentido.

    Hay que prestarle atención al EGO, darle un dulce para mantenerlo entretenido y calmado.
    No se lo quita de un día para el otro, es una garrapata anhelante de succionarte la vida, pero por lo general sin quitártela por completo, a no ser que se vea estremecido y prefiera la extinción propia junto con la persona que lo aloja.

    Para descubrir al Padre, primero debes descubrirte a ti mismo.
    Debes verte al espejo espiritual y reconocer virtudes y defectos, mirar de frente al EGO que te devora, porque si continúas con excusas y huidas, no serás quien eres, ni estarás en contacto fluido con el Padre de Todo.
    Es tiempo de escoger entre Dios y el EGO.
    Entre madurar y ser tú mismo, o preserver el estado infantiloide, de impotencia manifiesta pero buenamente enmascarada.
    Invita al Rey a tu vida… de la manera que solamente se debe hacer: cumpliendo los mandamientos que te corresponden de acuerdo a tu identidad espiritual. Si eres gentil son los Siete Mandamientos Universales, si eres judío los mandamientos que te tocan personalmente de los 613 globales.
    Al invitar al Rey estás en posesión de nuevos recursos, que en realidad ya estaban a tu alcance, pero eras ignorante o impedido de usarlos.
    El placer y la felicidad están en ti, pero prefieres someterte a las humillaciones del EGO en lugar de disfrutar de la bendición constante.

    El Rey quiere colaborar contigo, quiere que seas rey de tu palacio interior.
    La reina está anhelante, expectante por darte una gran mano.
    Mordejai quiere convertirse en tu nuevo primer ministro, en el jefe de tus acciones de gobierno.
    Solamente está Amán bloqueando tu dicha completa, tu plenitud, tu máximo potencial de gozo verdadero.
    Siempre es Amán, al cual puedes derrotar si te lo propones y aprendes con maestros de La Verdad los métodos.
    Puedes hacer mucho, por ahora con lo que te he enseñado, pero debes seguir andando el camino para hacer tu PURIM personal.

    Feliz fiesta…

    (Publicado originalmente el 15/3/2011)

  • Resp. 4520 – Como interpretar los hechos de la historia?

    perseval7 nos consulta:

    como interpretar los hechos de la historia?, pues cada interpretacion pasa por el filtro de la subojetividad del individuo? gracias

    (más…)

  • Sucot e Israel

    De las cuestiones que Dios ordenó a los judíos, hay dos que ponen en juego a todo el cuerpo.
    No son acciones que impliquen necesariamente conciencia, ni estar atentos a algo en particular, sino simplemente con ubicar el cuerpo en cierto lugar.
    Esas dos cuestiones son: el mandamiento de residir en una Sucá durante la festividad de Sucot y la de residir en la tierra de Israel.
    Si uno está, anda, se sienta, duerme, trabaja, descansa, come, conversa, cualquier cosa que haga dentro de la Sucá (durante la festividad de Sucot), está cumpliendo con una mitzvá, uno de los 613 mandamientos que Dios ha ordenado al pueblo judío.
    De manera similar, el judío al estar en la tierra de Israel, por ese simple hecho, por esa ubicación espacial, ya está conectando su ser a la Fuente de Vidas, está armonizando su existencia con el Cosmos.

    Resulta simpático darse cuenta que hasta al dormir, en la cumbre de la inconsciencia, igualmente se está actuando según prescrito por Dios.
    Resulta paradójico que aún siendo ateo, o peor aún, contrario a la Tradición, el judío que reside en la tierra de Israel está actuando –en ese aspecto- en coherencia con la Voluntad de Dios.

    Pero así está establecido, son cuestiones que involucran la ubicación del cuerpo, no la conciencia, ni el deseo, ni la voluntad, ni el sentido, ni la opinión personal.
    Si eres judío y pones tu cuerpo bajo el techo de la Sucá en Sucot, estás haciendo lo correcto, aunque no hicieras otra cosa más en ese momento, ni bendijeras, ni rezaras, ni tomarás en tu mano objetos rituales, incluso aunque ni siquiera sepas que estás cumpliendo con un mandamiento que Dios ha dado al pueblo judío.
    Eres judío y estás en la tierra de Israel, igualmente.

    Para muchos esta identidad no ha pasado desapercibida, por lo cual identifican a la festividad de Sucot no solamente con los años de residencia de los judíos en el desierto, tras la salida de Egipto, siendo protegidos y sostenidos por Dios. Sino que también lo perciben como un compromiso para alcanzar la tierra de promisión, a afincarse en ella, a establecer en ella un estilo de vida de santidad.
    Es lo que hicieron los antepasados judíos cuando hace 3300 años tomaron posesión de la tierra y se afincaron en ella para perpetuidad.
    Es lo que sustenta el ideal mesiánico, de retorno de los hijos a los límites del hogar sagrado, de hacer florecer la tierra, de desplegar todo el potencial de la triple alianza sagrada: pueblo judío, tierra judía y Torá judía. Porque cuando hablamos de mesianismo, cuando añoramos una Era Mesiánica, estamos pensando centralmente en el pueblo judío, en la tierra de Israel viviendo de acuerdo a las reglas pautadas por la Torá dada por Dios a los judíos. Ciertamente el efecto positivo y redentor de este enlace sagrado será percibido por todo el mundo, en cada rincón brotará la espiritualidad pura, el amor a Dios y sus cosas, el noajismo a pleno para los gentiles. Pero esto como efecto secundario al real enfoque de lo que respecta a la Era Mesiánica.

    Estas palabras que parecen ideales fantásticos hacia el futuro, anhelos soñadores del presente, o míticos relatos del pasado de la nación judía, ciertamente tienen sus paralelos en el mundo, en las naciones, en procesos históricos bien conocidos en general.

    Atiende a estos comaprativos:
    Pesaj es la liberación del yugo extranjero e imperialista.
    Shavuot es la Jura de la Constitución nacional.
    Sucot es la independencia de la patria.

    Los que vivimos en América y conocemos un poco de nuestra historia, podemos reconocer que estos han sido pasos que en mayor o menor medida han dado nuestras naciones para conformarse en lo que son actualmente.
    Habíamos estado sometidos al imperialismo europeo, hicimos nuestras guerras de liberación.
    Pudimos establecer códigos de vida propios, muchas veces constituciones nacionales o estatales.
    Declaramos y sostuvimos –más o menos, en realidad- nuestra independencia de poderes extranjeros.
    Allá por fines del siglo 18 y durante el siglo 19 muchos nos libramos del mandato oprobioso de España, de Inglaterra, de Portugal, de Holanda (me olvido seguramente de alguno), aún penamos bajo la bota imperialista romana-cristiana, árabe-musulmana, socialista y por supuesto la de otros imperios codiciosos. Las gestas libertadores se reproducían por toda América.
    Supimos hacer nuestros Cabildos, nuestras asambleas constituyentes, nuestras legislaciones, etc.
    Supimos proclamar la independencia de poderes colonialistas, de intervenciones extranjeras, aunque luego nos sometimos por viles necesidades, por negociados de políticos corruptos, por la ceguera moral de muchos, por el EGO entorpecedor de las masas, por el populacherismo, pero al menos supimos desear ser libres, iguales, independientes.

    De manera similar, pero con miles de años de anticipación, aconteció para los hijos de la nación hebrea.
    Para aquella gesta redentora no solamente trabajamos nosotros, en realidad bastante poco, sino que fuimos guiados y protegidos por el Todopoderoso.
    Sin embargo, con el correr del tiempo fuimos pudiendo hacer nuestra parte, con tropiezos, con dudas, con vacilaciones, con retrasos, con apurones, pero finalmente el pueblo judío estableció su patria en su tierra (esa tierra que desde siempre ha sido pretendida por otros y ahora está a punto de ser robada nuevamente por el imperialismo extranjero, cuya punta de lanza son los que se hacen llamar “palestinos”, pueblo inexistente, invención imperialista en su lucha contra los judíos, que es su lucha contra Dios).

    Podemos hacer nuestra parte, cada uno su parte. Ni más, ni menos.
    Está en nosotros el conectarnos a través de nuestras acciones positivas.
    Podemos establecer nuestra Sucá, endeble, débil, fácilmente desarmable, al tiempo que confiamos en que es Dios el que la refuerza y sostiene.

    Los judíos tienen su tarea particular en el plan de Dios para la redención de la humanidad, pero también tienen la propia los gentiles.
    Por medio del judaísmo, para unos, y del noajismo para los otros es que estableceremos un mundo de Shalom. Que no sea solamente un bello ideal, una fantasía soñadora, algo parecido a una canción de John Lennon, sino una realidad concreta, vibrante, es posible.

    A levantar cada uno nuestra Sucá interior, a librarnos del EGO, a tomar para nosotros el cumplimiento de la Torá que nos corresponde, a construir una patria interna de plenitud y Shalom.

  • Inicios y reinicios

    Bereshit – בראשית

    Parashá: Bereshit / Génesis 1:1 – 6:8

    Haftará: Ieshaiá / Isaías 42:5 – 43:10

     

    Seleccionamos de la parashá

    1. El relato de la Creación como enseñanza espiritual y no como descripción científica.

    2. El camino de la Torá que lleva de la confusión al orden, del egoísmo al altruismo, del conflicto a la unidad armoniosa.

    3. El respeto necesario hacia la obra del Creador. Tenemos derecho a usar, a disfrutar, a tomar posesión de lo que nos está permitido, pero no es legítimo que destruyamos, corrompamos o desperdiciemos innecesariamente.

    4. La humanidad recibe los seis mandamientos universales de parte del Creador.

    5. El desvío y el drama que se originan al dejarse llevar por pasiones oscuras, deseos poco trabajados, opiniones falaces, buenas intenciones sin fundamento.

    6. Las primeras generaciones de humanos que van conociendo su mundo, poblándolo, en cierta medida humanizándolo (para bien o no).

    7. La corrupción egoísta que se impone y va provocando una serie de infortunios que desembocarán en la gran catástrofe que conocemos como “El Diluvio”.

     

    Esta semana celebramos los días intermedios de Sucot y también Sheminí Atzeret/Simjat Torá.

    Según afirma la Tradición, la fiesta de Sucot es el “tiempo de nuestra alegría”. Se han brindado diversas ideas al respecto de este nombre:

    · Porque la gente puede aprender que la felicidad no proviene de cuánto se tiene, sino de cómo se disfruta de lo que se es.

    · Porque comienza la estación invernal y lluviosa en Israel, tiempo de descanso, de preparación para el nuevo ciclo de tareas agrícolas en unos meses.

    · Porque recién se ha culminado un año de trabajo y se goza de los beneficios del mismo.

    · Porque tras Iamim Noraim, de seria reflexión para ajustar la conducta, queremos alcanzar similar finalidad a través del sano regocijo.

    · Porque Sucot recuerda y revive la compañía, educación y protección que Dios brindó a los judíos tras de su salida de la esclavitud de Egipto.

    · Porque es símbolo del hogar personal y nacional estable y en paz.

    · Porque representa a la futura Era Mesiánica, en la cual las personas vivirán en construcción de Shalom y no más provocando dolor y miserias a causa de sus Egos.

    Por su parte, Sheminí Atzeret/Simjat Torá es broche de oro para Sucot, pues es la jornada que Dios ha destinado para que los judíos solamente se deleiten y estén contentos, sin que haya motivo histórico o suceso para que sea recordado y guardado como día feriado-festivo.

     

    Relato: La prisión en una rama

    Un rey recibió como obsequio especial dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

    Pasado un tiempo, el entrenador informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

    El rey mandó llamar a curanderos y otros sabios para que vieran al halcón, pero ninguno logró que abandonara su rama y volara.
    El monarca comunicó públicamente que ofrecería una gran recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

    Grande fue su sorpresa cuando a la mañana siguiente vio al halcón volando ágilmente por los jardines.
    El rey ordenó: “Traedme al autor de este milagro”.
    Sus subalternos trajeron ante él a un humilde campesino, de ropas pobres pero correctas, mirada firme pero mansa, manos de hombre esforzado por trabajar.
    El rey le preguntó: “¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres un mago? No tienes aspecto de mago… ¡dime cuál es el secreto!”.
    Con voz calma y silenciosa el campesino respondió: “No ha sido magia ni milagro, mi Señor. Solo corté la rama a la que el halcón se aferraba y éste voló.”.

    Preguntas para repasar y reflexionar

    1. ¿Cuál es la moraleja?

    2. ¿Qué simboliza la rama a la que se aferraba el ave? ¿Y las alas?

    3. ¿Por qué acostumbramos a engancharnos a lo conocido y nos cuesta desplegar nuestro potencial?

    4. ¿Cómo relacionas este relato con el contenido de la parashá?

    5. ¿Cómo se podría aplicar esta enseñanza a la vida cotidiana?

     

    ¡Te deseo Shabbat Shalom UMevoraj! Moré Yehuda Ribco

  • Cordero de Dios… ¿o de Juan y de Pablo?

    Dice el libro atribuido a alguien que denominan Juan (cap. 1, verso 29): “Al día siguiente vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. “
    En otro lugar de la oscura compilación el cabecilla de los misioneros afirma en la misma línea (1 Corintios, cap. 5 , verso 7): “Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.”

    En ese mundillo de fe y absurdos es evidente que el sacrificio pascual es de un cordero destinado a quitar pecados.
    ¿Será cierto?

    Antes de responder a esta pregunta absolutamente válida y necesaria, parece superfluo pero no está de más decir que un hombre no es un cordero; que la muerte tormentosa de un hombre a manos de la “justicia” romana no es el sistema ritual de sacrificios santificados por la Ley de Dios; que el cordero pascual y los ritos sacrificiales no eran representaciones figurativas ni profecías de un futuro mesías, sino hechos cotidianos y corrientes en épocas que existía un Templo de Dios en Jerusalén. Es tonto realmente tener que decirlo, porque parece más que evidente que un hombre no es un cordero, pero durante siglos hay personas que siguen creyendo con total firmeza de que un hombre es un cordero, que una pena de muerte romana es un sacrificio ritual y que el sistema de sacrificios establecido en la Torá no es más que un arquetipo para que sea cumplido por un fracasado al que se le atribuye carácter mesiánico.
    Sí, son disparares, pero con la fe hasta esto es admitido y reverenciado como si fuera algo sagrado.
    Es triste que así funcione la mente de los seguidores de tal personaje, sea que lo llamen Jesús, Ieshu, Yeshuah, o con cualquier otra denominación.
    Es patético que en bases tan toscas y enfermizas se sostenga la “espiritualidad” de cientos de millones de personas, pobres atribulados que cargan sobre sí los mitos del imperio romano que los sigue sometiendo con sus engaños y astucias. Sea con el ropaje de cristianismo, catolicismo, supuesto judaísmo mesiánico, falsos benei anusim, imposibles descendientes de la tribu de Efraín, netzaritas, entre otras sectas y títulos cada vez más extraños y enajenados.

    Ahora, retornemos a la primer pregunta: ¿El cordero pascual estaba destinado a limpiar o quitar de pecados al mundo?
    Veamos qué nos indica el sagrado texto de la Torá:

    Exo 12:1  Y el SEÑOR habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
    Exo 12:2  Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.
    Exo 12:3  Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: «El día diez de este mes cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.
    Exo 12:4  «Mas si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas; conforme a lo que cada persona coma, dividiréis el cordero.
    Exo 12:5  «El cordero será un macho sin defecto, de un año; lo apartaréis de entre las ovejas o de entre las cabras.
    Exo 12:6  «Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer.
    Exo 12:7  «Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.
    Exo 12:8  «Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas.
    Exo 12:9  «No comeréis nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.
    Exo 12:10  «Y no dejaréis nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemaréis en el fuego.
    Exo 12:11  «Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua del SEÑOR.
    Exo 12:12  «Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el SEÑOR.
    Exo 12:13  «Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros  cuando yo hiera la tierra de Egipto.
    Exo 12:14  «Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta al SEÑOR; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.

    Este es el sacrificio pascual, el Pesaj, exclusivo de Egipto, aquel que Dios ordenó para ser hecho en una única ocasión, como preparación previa de la plaga final que posibilitaría la salida de los esclavos judíos de Egipto.
    Si leemos con conciencia e imparcialidad notamos que en nada se relaciona este sacrificio con pecados, con remisión de pecados, con perdón de pecados, con borrar pecados, ni siquiera con cuestiones del mundo.
    Es un sacrificio puntual, destinado a preparar la salida de Egipto. Los días previos el animal debía ser atado a vistas de los egipcios, para mostrarles que los judíos ya no estaban sometidos a los mandatos de Faraón, sino a los de Dios. Toda la preparación y banquete era una manifestación pública de orgullo nacional, de reafirmación personal, de poderío y no más de sumisión y esclavitud.
    Cada grupo familiar debía tener su animal, el cual sería sacrificado a la noche, cuando da comienzo el día 15 de Nisán. Uno por grupo familiar. No uno general, no uno para todos, no uno por el mundo, sino que uno por grupo familiar, de acuerdo al número de personas que comerán de su carne. La forma de consumirlo, acompañado por hierbas, sin romper sus huesos, que satisfaga y no quede, que sea para todos y cada uno, son las pautas de que es un mensaje para los judíos y los egipcios: estamos listos para ser libres,para vivir como hombres plenos, no más como ratas de alcantarillas, no más como ovejas de pastores sedientos de dinero y poder.
    Por si fuera poco, está explícitamente declarado que es un mandamiento para ser cumplido en Egipto, según el mismo texto enfatiza en más de una oportunidad.
    El cordero, uno por grupo familiar, era de un año, no de más, no de menos.
    Sin defectos, es decir sin cortes, sin magullones, sin heridas, sin laceraciones, sin partes faltantes.
    Debía ser matado de forma ritual, con mucha delicadeza, para no quebrar sus huesos y para que la sangre se vertiera en tinajas destinadas a su recepción. Con esa sangre se marcarían las entradas de las casas de los judíos fieles al Eterno, aquellos que hicieron caso a este mandamiento específico, por lo cual al momento de la muerte de los primogénitos no habría difuntos en sus casas.
    El cordero de cada grupo debía ser asado al fuego por completo, y da detalles la Torá al respecto.
    Y su carne debía ser ingerida por los miembros de cada grupo familiar, toda la carne debía ser consumida aquella noche. Los restos deberían ser incinerados por completo al fuego, nada debía quedar de ese animal.
    En recuerdo de aquel momento es que los judíos celebran la festividad de Pesaj, pero no actuando igual que aquellos judíos esclavos de Egipto, puesto que de hacer un sacrificio pascual al estilo del hecho en Egipto, se estaría violando el mandato de Dios, el que ordenó que este ritual fuera único y exclusivo para la víspera de la liberación de los judíos de la esclavitud de Egipto.
    El texto es claro, no da para dobles interpretaciones.

    Cuando se lee con conciencia y objetividad el texto, rápidamente se diluyen las fantasías de Jesús como “cordero pascual de Dios que quita los pecados del mundo”.
    Porque es más que evidente de que el cordero pascual no es UN cordero sino decenas de cientos; que cada animal era de un año; sin lastimaduras; que es un animal y no un hombre; que no es para quitar pecados sino para preparar la salida de Egipto; que expresamente no se habla de limpiar pecados por medio de este sacrificio; que debe ser matado de forma ritual; que debe ser asado y específicamente al fuego, no por carbones ni es una alusión metafórica a tomentos o vinagres; que debe ser comido por completo en una noche y acompañado por matzá y hierbas amargas; que debe ser asado al fuego; que no deben quedar restos materiales del mismo; que debía ser hecho en Egipto la víspera de la salida de los judíos de Egipto; que era específicamente un mandato para los judíos y para nadie más; que los judíos debían estar listos para salir de Egipto; que su sangre no era para limpiar pecados sino para marcar las casas de los fieles y prevenir la muerte de los primogénitos (y solo de ellos) en las casas marcadas.
    Sí, la persona que no se deja llevar por fantasías ni por locuras de la fe, rápidamente reconoce la trampa de los misioneros, de Pablo, de los mesiánicos, de todos sus secuaces de cada generación.
    No se sostiene ni un momento esta tramoya ridícula del cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
    Ni siquiera con los habituales malabarismos manipuladores que hablan de sombras y prefiguraciones, de Jesús escondido en cada palabra del “antiguo testamento” en forma de misteriosas alusiones.
    El texto es claro, la historia no es pasible de triquiñuelas, aunque los traficantes de la fe, los soldados del imperialismo romano no dejarán de inventar argumentos cada vez más disparatados para seguir sosteniendo como puedan estas patrañas.

    Claro, es cuestión de fe… pobrecitos…

    Ahora, cuando somos realistas e investigadores, encontramos que en la sagrada Palabra del Eterno se ha ordenado a los judíos el sacrificio pascual para las generaciones, que es diferente al que hemos visto que era exclusivo para la previa a la salida de Egipto.
    Veamos si el Pesaj (sacrificio pascual) para las generaciones sí puede tener relación con el dichoso “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
    Vamos al texto sagrado:

    Exo 12:42  Esta es noche de vigilia para el SEÑOR por haberlos sacado de la tierra de Egipto; esta noche es para el SEÑOR, para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas sus generaciones.
    Exo 12:43  Y el SEÑOR dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la Pascua: ningún extranjero comerá de ella.
    Exo 12:44  Pero el siervo de todo hombre, comprado por dinero, después que lo circuncidéis, podrá entonces comer de ella.
    Exo 12:45  El extranjero y el jornalero no comerán de ella.
    Exo 12:46  Se ha de comer en una misma casa; no sacaréis nada de la carne fuera de la casa, ni quebraréis ninguno de sus huesos.
    Exo 12:47  Toda la congregación de Israel la celebrará.
    Exo 12:48  Pero si un extranjero reside con vosotros y celebra la Pascua al SEÑOR, que sea circuncidado todo varón de su casa, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa comerá de ella.
    Exo 12:49  La misma ley se aplicará tanto al nativo como al extranjero que habite entre vosotros.
    Exo 12:50  Y así lo hicieron todos los hijos de Israel; hicieron tal como el SEÑOR había mandado a Moisés y a Aarón.
    Exo 12:51  Y sucedió que aquel mismo día, el SEÑOR sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.

    Aquí se refiere Dios al mandamiento exclusivamente para judíos de celebrar el sacrificio pascual por las generaciones venideras, tal como reza el texto.
    Y es muy explícito Dios al declarar que es un mandamiento, un ritual, un sacrificio, una carne, un mensaje, que está absolutamente vedado para los extranjeros, es decir, para los gentiles. Es un ritual exclusivo para judíos. Solamente la persona nacida judía o aquella que se ha convertido de acuerdo a la ley respectiva es admitido dentro de este ritual.
    Es lo que dice Dios, está en la Torá, no es invento de hombres, no es como el llamado nuevo testamento una obra literario fraudulenta, creación del imperialismo romano. No señor, la Torá es obra sagrada, directa de Dios.

    El mismo Dios luego explícito aún más las cosas al ordenar a los judíos:

    Deu 16:5  No podrás sacrificar la Pascua en ninguna de las ciudades que el SEÑOR tu Dios te da,
    Deu 16:6  sino que en el lugar que el SEÑOR tu Dios escoja para poner allí su nombre, sacrificarás la Pascua al atardecer, al ponerse el sol, a la hora en que saliste de Egipto.
    Deu 16:7  Y la asarás y la comerás en el lugar que el SEÑOR tu Dios escoja. Luego, por la mañana, regresarás a tu habitación.

    Ciertamente no se hacían en cualquier lugar, sino expresamente en el lugar elegido por Dios para hacerlo: el monte del Templo. Que no es el Gólgota, ni cualquier otra parte de Jerusalén o del mundo.
    Y debía ser comido por completo en el monte del Templo. Desde que David tomó posesión de Jerusalén y su hijo construyó el Templo, allí se debía hacer, en ningún otro lugar, sin excusas. Es en el monte del Templo y solamente allí.
    Y debía ser un ritual exclusivo de judíos, sin intervención de extranjeros, ni de romanos, ni de húngaros, ni de rastafaris, solamente judíos.

    Señalemos que tanto el Pesaj ordenado para Egipto como el posterior, el de las generaciones, sin parte de los mandamientos de Dios a los judíos.
    Aunque fueron decretados previo a la entrega de la Torá en el Sinaí, igualmente son mandamientos de la “Ley”, eso que tanto detestan los seguidores de Jesús que se atrincheran con Pablo en la aversión a la Torá y la adoración a un hombre redentor.
    Recordemos que la “Ley” ya fue establecida para toda la humanidad desde el mismo comienzo de la misma, puesto que Adam recibió una Torá simple, compuesta por seis mandamientos. Al igual que Noaj recibió la Torá noájica, compuesta por siete mandamientos. Posteriormente los judíos recibieron su propia y exclusiva Torá, la que concierne a la nación judía y con los 613 mandamientos correspondientes a ella.
    Por tanto, los payasos teólogos que quieran decir que el mandato del cordero pascual en Egipto fue antes de la Ley, por lo cual “se demuestra” que es por fe en Jesús que la persona es salva y no por acatar los mandamientos, no es más que una mentira falta de fundamentos, plena de grotesca falsedad.
    ¡Cuidado con los teólogos! Doctores en “divinidad”, que son sirvientes de sus EGOs.

    Volvemos a notar que no se menciona para nada en el texto sagrado que el cordero pascual, los decenas de miles de ellos en realidad, sean para quitar pecados, ni siquiera se roza el tema de los pecados y los ritos sacrificiales que posteriormente se establecerían al respecto.
    Como cualquier niño con un poco de educación en Torá sabe, el pecado se remedia con arrepentimiento sincero, no con sacrificios de animales… ¡menos que menos con el cordero por grupo familiar que se sacrificaba para recordar el Pesaj!
    Pero esto tan simple, tan cierto, tan claro, no lo es para el que está preso en su celdita mental, entre sus barrotes de la fe.
    Ni tampoco salvo a “todos” el primer cordero pascual, sino solamente a los primogénitos que permanecieron en sus hogares marcados por la sangre del cordero del grupo familiar.

    Los de la fe seguirán repitiendo los lemas de su religión, seguirán difundiendo mentira y error.
    Para ellos está bien hacerlo, pues sus líderes son los que les marcan el ritmo que bailan. Desde sus comienzos sus líderes fueron expertos en mentir, en falsear, en presentarse con disfraces, en llamar “santo” a lo inmundo, en adorar falsos dioses.
    Para ellos es cuestión de fe, aunque sea algo absurdo.
    He visto las piruetas que hacen para transfigurar esto, adaptarlo a su conveniencia, ver simbolismos según les convenga, convertir en metáfora lo que debe ser tomado literal, inventar alusiones, etc… son expertos en mentira, no lo olvidemos…

    Podemos y debemos respetar a las personas, pero es nuestra obligación demoler las creencias terribles. Es una tarea necesaria, para todo el que es fiel a Dios, un sincero constructor de Shalom.

    Ahora, a la vista de las evidencias, ¿alguien en su sano juicio y con lealtad a Dios puede seguir invocando la patraña del cordero, llamado Jesús, de Dios que quita el pecado del mundo?

    —————–

    Como un plus, ya que el argumento central es el de más arriba, te dejo el texto del procedimiento para el sacrificio por el pecado, el real y no el invento de los seguidores de Jesús.
    Tómate tu tiempo y verás que termina por hundir por completo el engaño del Jesús cordero quitador de manchas:

    Lev 4:27  «Y si es alguno del pueblo el que peca inadvertidamente, haciendo cualquiera de las cosas que el SEÑOR ha mandado que no se hagan, y se hace así culpable,
    Lev 4:28  y se le hace saber el pecado que ha cometido, traerá como su ofrenda una cabra sin defecto por el pecado que ha cometido.
    Lev 4:29  «Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado y la degollará en el lugar del holocausto.
    Lev 4:30  «Entonces el sacerdote tomará con su dedo de la sangre y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará todo el resto de la sangre al pie del altar.
    Lev 4:31  «Luego quitará toda la grasa, de la manera que se quitó la grasa del sacrificio de las ofrendas de paz, y el sacerdote la quemará sobre el altar como aroma agradable para el SEÑOR. Así hará el sacerdote expiación por él y será perdonado.
    Lev 4:32  «Pero si trae un cordero como su ofrenda por el pecado, que traiga una hembra sin defecto.
    Lev 4:33  «Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado y la degollará como ofrenda por el pecado en el lugar donde se degüella el holocausto.
    Lev 4:34  «Entonces el sacerdote tomará con su dedo de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará todo el resto de la sangre al pie del altar.
    Lev 4:35  «Luego quitará toda la grasa de la misma manera que se quita la grasa del cordero del sacrificio de las ofrendas de paz; y el sacerdote la quemará en el altar con las ofrendas encendidas para el SEÑOR. Así hará el sacerdote expiación por él, por el pecado que ha cometido, y será perdonado.

  • ¿Quién es feliz?

    Uno de los sabios del Talmud (Avot 4:1) enseñaba que el rico es aquel que se contenta con su propia porción, con lo que le corresponde poseer.
    Allí mismo declaraba que el respetable, el merecedor de honores, es aquel que respeta u honra a las criaturas (creaciones del Eterno).
    También decía que el sabio es el que aprende de toda persona.
    Y el fuerte, es quien conquista su pasión.
    Son frases muy interesantes para observar, analizar, compartir y, por qué no, asumir como modelos saludables de existencia.
    Ser rico porque se disfruta de lo que se tiene, sin amargarse por lo perdido, sin angustiarse por lo que falta, sin atormentarse por la competencia con otros.
    Ser respetado por vivir en paz con el prójimo, al mantener relaciones desde la humildad, desde el reconocimiento de las virtudes y defectos propios y ajenos, procurando juzgar positivamente en caso de necesidad.
    Ser atento hacia los demás, comprensivo, encontrar aquello que el otro tiene de valioso, rescatar hasta lo mínimo positivo con ánimo constructivo y de agradecimiento.
    No dejarse llevar por pasiones, no desbarrancar detrás de anhelos desmedidos, no perder el Norte por cuestiones que resultan urgentes pero realmente poco importantes.
    Sí, sin dudas son opciones saludables de vida.

    Pero, ahora, cuando estamos por ingresar a la festividad (judía) subtitulada como “Tiempo de Nuestra Alegría”, a Sucot, ¿cómo podríamos responder en breve, emulando al maestro talmúdico a la pregunta de “¿Quién es feliz?”?

    ¿Podría ser: “Aquel que es rico con su propia porción.”?

    ¿Tú que opinas?

    Espero que quieras compartir tus ideas con nosotros, me haría muy feliz…

    Hasta luego.

    (Es un tema que sería interesante seguir tratando en otras oportunidades.)

  • El universo te ayuda a ser feliz…

    Están compartiendo una frase atribuida a Louise Hay:

    “Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el Universo comienza a ayudarte, y te trae lo que necesitas.”

    Humildemente, yo no sé si el universo se entera de la existencia de cada uno, ni si está al tanto de nuestros dramas y aspiraciones.
    Modestamente considero que es bastante dudoso de que el universo siquiera tenga algún tipo de conciencia individual, a la que podamos identificar como “conciencia universal”. De tenerla, es altamente improbable que te quiera ayudar, sea que estás en disposición de cambiar (para bien o mal), sea que te dejes llevar por la inercia o la pasividad.
    El universo no es un dios, ni un ente, ni una fuerza.
    El universo es la sumatorio de todo lo que lo compone, que incluye por supuesto lo que las personas consideramos  bueno, también lo malo así como lo indiferente. De hecho, tengo la fuerte impresión de que lo indiferente es más del 99% del mismo en su relación con el hombre y con cada miembro de nuestra especie.

    Así pues, esta bonita frase, muy inspiradora y positiva, a la hora de la hora no deja de ser una bella fantasía, irreal y hasta quizás en cierto modo peligrosa.
    Te hace tener esperanzas en algo improbable. Te afirma que cuentas con un poder ilimitado, el cual en realidad no existe. Te promete un auxilio que difícilmente te llegará.
    Como todas las cosas bien intencionadas pero poco sustentadas en conocimiento, suelen acarrear más dramas que bendiciones.

    De por sí los consejos de auto-ayuda, que en buena medida popularizo la Sra. Hay, son riesgosos.
    Se constituyen en una nueva fe, en una religión, que incluyen rituales, plegarias, invocaciones fuerzas misteriosas y por supuesto, siempre habrá alguno que otro con baldes listos para recoger el dinero que los “fieles” dejarán caer a rolete, con la esperanza de obtener la bendición de parte del autor de moda del mundillo de la auto-estima, de la ineficaz seudo ciencia del crecimiento integral basado en misterios y supersticiones.

    Ahora, lo que humildemente encuentro bastante acertado es el comienzo de la frase de la Sra. Hay.

    Cuando uno cambia favorablemente, (desde el mismo momento en que se dispone a cambiar y se compromete a hacerlo, de hecho ya está cambiando), uno encuentra recursos en sí mismo que habían pasado inadvertidos, que estaban tapados por “noes”, por mandatos, por censuras, por la ceguera impuesta por el EGO.
    Al encaminarse por la senda de la superación real, sin fantasías, sin falsas metas, sin ideales imposibles, sino pasos seguros hacia el cambio, entonces quedan a disposición recursos que parecían imposibles, insospechados en uno mismo. Son potenciales ya existentes, en el interior de cada uno o al alcance de la mano en el entorno, que favorecen y fortalecen el crecer.

    No nos confundamos, no es un dios misterioso que está haciendo magia, no se están obrando milagros, no hay una confabulación universal coelhiana para favorecerte, no hay un “secreto” que se alía a tu deseo.
    Nada de eso es real, nada de eso existe, a no ser en la imaginación de los que lo inventaron y de los que lo creen.

    Pero sí hay un mundo a disposición para aquel que está dispuesto a tomar lo que está a su alcance.
    Vivimos sometidos a una negación constante de nuestra identidad, nos sumergimos en identidades falsas, somos prisioneros de nuestro impotente EGO (al que consideramos todopoderoso).
    Vivimos huyendo, fracasando, hundiéndonos en dolores y quejas, en amarguras y quebrantamientos.
    Porque tenemos miedo, porque preferimos la comodidad, porque nos desconocemos en nuestro potencial.

    Cuando nos embarcamos en la aventura de conocernos, a nosotros y no a nuestras máscaras, estamos cambiando y encontramos que sorprendentemente la vida es más bella de lo que nos creímos hasta entonces.
    Hay más luz, más bondad, más poder, más posibilidades, pero no a causa de un genio bondadoso que nos apadrina, sino porque encontramos el poder que existe en nuestro interior y el lazo que nos conecta en verdad al universo.

    Por lo cual, dispongámonos a cambiar, hagámoslo, construyamos Shalom desde el interior y hacia las capas externas y luego hasta el infinito.
    Encontraremos mucho bueno, aunque no siempre sea fácil, no siempre logremos nuestras metas, no siempre seamos victoriosos… pero siempre seremos exitosos.

    La felicidad es posible, el bienestar, la bendición, la plenitud, a la medida de nuestra posibilidades.

    Cuando derrotamos al EGO, cuando le despojamos de su terrorífico poder, cuando dejamos de escaparnos para refugiarnos en nuestra celdita mental, estamos preparados para disfrutar de una vida plena.

    Es un mensaje propicio para la festividad de Sucot que está por comenzar, muy atinado para tal ocasión.
    ¿Sabes por qué?

    (Gracias Jackie)

  • La fiesta de la felicidad (Sucot)

    Por estos días me he llevado una sorpresa.
    En mi labor docente, como orientador y terapeuta me he encontrado con que la mayoría de las personas con las que hablé nunca se hicieron estas preguntas:
    ¿Qué es para ti la felicidad?
    ¿Qué te hace/haría feliz?

    Es de resaltar que le he consultado a alrededor de 100 personas en los
    últimos días, grandes y pequeños, estudiantes y trabajadores, aplicados
    e inconstantes, judíos o no.

    Muchos afirman que "ser feliz" es una meta en sus vidas, pero al parecer no tienen delimitado lo que es para ellos la felicidad, por tanto no tienen cómo saber que son felices, o qué les falta o sobra para serlo. (Recomiendo estudiar Shemoná Perakim del Rambam, al respecto.)

    Luego de un momento para reflexionar, muchos afirman que la familia y amigos son el motor de su felicidad.
    Otros consideran que tal o cual equipo deportivo, alguna actividad o recreación.
    Algunos dicen que el dinero o el poder.
    Otros que el renombre o el placer fugaz.
    Unos pocos sienten que su felicidad está en ayudar o ser ayudados por el prójimo, y son contados los que mencionan el desarrollo espiritual por medio de estudio de Torá y cumplimiento de los preceptos.

    ¿Qué te hace a ti feliz?
    ¿Qué es para ti la felicidad?

    La festividad de Sucot es el momento señalado también como el de máxima alegría.
    Los motivos abundan para esta identidad esencial entre Sucot y la felicidad trascendente, pero basta recordar las palabras de la Torá cuando lo expresa:

    "Celebrarás durante siete días la fiesta de Sucot, cuando hayas recogido la cosecha de tu era y de tu lagar.
    Regocíjate en tu fiesta, tú con tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita, el forastero, el huérfano y la viuda que estén en tus ciudades.
    Siete días celebrarás la fiesta al Eterno tu Elokim en el lugar que el Eterno haya escogido. Porque el Eterno tu Elokim te habrá bendecido en todos tus frutos y en toda la obra de tus manos, y estarás muy alegre."
    (Devarim / Deuteronomio 16:13-15)

    Felicidad por haber concluido la cosecha.
    Felicidad por los beneficios que se obtienen del producto de nuestras labores.
    Felicidad por estar en una fiesta.
    Felicidad por estar juntos.
    Felicidad por la familia.
    Felicidad por gozar del bienestar económico.
    Felicidad por compartir tu bienestar con el necesitado.
    Felicidad por acatar los mandamientos del Eterno.
    Felicidad por estar en el Templo.
    Felicidad por reconocer todas las bendiciones que el Eterno te prodiga.
    Felicidad por TODO, absolutamente todo lo que tienes.
    Felicidad por estar supeditado al Eterno.

    Eres feliz cuando sientes y comprendes y reconoces que tienes TODO lo que precisas y necesitas, ni más ni menos.
    Cuando te despojas de falsos sueños.
    Cuando gozas de lo que está en tu posesión, y admites que todo se lo debes al Eterno.
    Eres feliz cuando compartes y recibes y agradeces.

    Eres feliz cuando estás satisfecho con lo que tienes, sin por eso vivir con ánimo derrotista o ausente.

    Eres feliz cuando moras en la Suca, sin pretensiones ni imposturas.
    Eres feliz cuando descubres tu esencia más íntima, tu Yo Auténtico, y te deleitas en ese encuentro.

    Eres feliz cuando dices junto a nuestro patriarca Iaacov:

    "Elokim me ha favorecido, porque tengo de todo."
    (Bereshit / Génesis 33:11)

    Eres feliz cuando te fijas una meta trascendente, espiritual (estudio de Torá y cumplimiento de preceptos )y la alcanzas y reposas en ella.

    Eres feliz cuando descubres que a pesar de que todo lo que el mundo te ofrece es "insignificancia de insignificancias" (Kohelet / Predicador 1:2), ciertamente vale la pena disfrutar de lo que es lícito en tanto te apartas de lo prohibido.

    Eres feliz cuando…

  • IOM KIPUR – יום כפור

    ¿Sabrías responder a lo siguiente?

    1. ¿Es correcto decir que Iom Kipur es una fiesta judía?

    2. ¿Cómo se vinculan las Lujot HaBrit -Tablas del Pacto- con Iom Kipur?

    3. ¿Por qué se le llama “Día del Perdón”, si la voz “kipur” no quiere decir “perdón”?

    4. ¿Es el ayuno de este día para causar pena y amargura?

    5. ¿Cuál es el mensaje de esperanza y alegría de este día sagrado?

    Iom Kipur es conocido como el Día del Perdón, aunque más precisamente debiéramos traducirlo como Día de Expiación.
    Expiar significa: “Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio”, también: “Purificar algo profanado”; ambas tomadas del diccionario de la RAE online. No es sinónimo de perdonar, ni en hebreo, ni en español.
    Entonces, ¿es correcto decirle Día del Perdón o no? Y si es no lo es, ¿por qué es el nombre más corriente?

    Veamos. Es una fiesta muy antigua del calendario judío, tiene entre nosotros unos 3320 años.
    Su origen es conocido desde el texto sagrado de la Torá.
    Pongámonos en contexto: estamos a pocos meses luego de la Salida de Egipto. Desde aquella espectacular jornada de liberación hasta el día de hoy han pasado muchas cosas. Por ejemplo, nos fue entregada la Torá en el monte Sinaí, fuimos llevados entre nubes de gloria por el desierto, desde lo Alto se nos alimenta a diario con el nutritivo maná, nuestro nombre es repetido entre las naciones a causa de las maravillas que Dios hizo por nosotros ante la vista de los poderosos de la tierra. Estamos yendo rumbo a la Tierra de Promisión, en un viaje lento pero seguro, cargado de vivencias, de pasos de liberación, de santidad.
    Pareciera que todo es muy bello, pero… también tuvimos nuestros tropiezos durante este camino.
    Uno de ellos, quizás el más severo ocurrió a las pocas semanas de haber sido testigos privilegiados de la Revelación de Dios en Sinaí, a poco de haber escuchado y afirmado que no tendríamos otros dioses delante de Dios. Según comprobamos en Shemot/Éxodo 32, una parte mínima del pueblo se dejó convencer por un grupo extranjero y revoltoso (el “erev rav”), en la confusión este pequeño grupo organizó una insurgencia con apariencia de “santidad”. Ellos hicieron fabricar un nuevo líder, para que reemplazara a Moshé/Moisés; presionaron para que se hiciera una deidad intermediaria entre los hombres y Dios; fueron ellos los que, a pesar de los milagros y hechos maravillosos, llevaron a la elaboración y erección del Becerro Dorado. Alrededor de él prepararon festines y sacrificios, festejaron a la usanza más perversa del momento. Por supuesto que se justificaban con sus “buenas intenciones”, ya que no proponían la rebelión directa, ni la herejía abierta, ni el repudio de Dios y Sus mandamientos. No, ellos no eran extremistas revolucionarios que se oponían de malos modos a Dios. Ellos eran personas “bien intencionadas” pero que adrede rechazaban los mandamientos para escoger lo que a ellos les parecía lo mejor, lo religioso, lo que les daría una buena vida en todas las dimensiones del ser.
    Así que festejaban alrededor de su Becerro Dorado, con todo tipo de placeres para los cuerpos, con muchos lemas positivos, pero sin lealtad hacia Dios y el pacto que el pueblo judío había recién sellado para siempre con Él.
    Repito, no fueron judíos los que iniciaron este descalabro, ni fueron judíos los que entraron por multitudes a adorar la falsedad. Fue la muchedumbre que salió junto a los judíos de Egipto los que hicieron esto, más un porcentaje pequeño de judíos atribulados. El resto, la enorme mayoría presenciaba en silencio, atónitos, sin saber o poder responder, sin reaccionar positivamente para corregir el desvío, sin enmendar las cosas, sin llevar a buen término lo que se estaba torciendo.
    Esa especie de complicidad por el silencio, no fue buena. La inmensa mayoría no pecó por adorar un ídolo, no se apartaron del Eterno, no se involucraron en malas acciones, pero fueron pasivos.
    El resultado fue lamentable.
    Al descender Moshé del monte Sinaí vio el gran pecado de esa muchedumbre y, por uno u otro motivo, las Lujot HaBrit –Tablas del Pacto- terminaron destrozadas en el piso. Luego él procuró ordenar las cosas, poner en su sitio a los pecadores, encaminar a los que se habían descarriado, amonestar a los que pasivamente dejaron suceder las cosas, en resumen, había mucho que solucionar, mucho por des-aprender para estar capacitados para aprender y aplicar en la construcción de individuos saludables y una comunidad santa.
    De parte de Dios también hubo que requerir el perdón, conciliar los corazones y las mentes con Él.
    Moshé condujo al pueblo a un estado de reencuentro, de reflexión, de reparación (ver Shemot/Éxodo 34). Hubo tefilá, hubo buenas obras, hubo arrepentimiento, era necesario llevar la situación por el cauce correcto.
    Este proceso de reconciliación, de abandono del mal y aplicarse al bien duró unos pocos meses.
    Desde el 17 de Tammuz hasta el 10 de Tishrei.
    En este último día Moshé descendió nuevamente del monte Sinaí, traía dones de parte del Eterno, las segundas tablas de piedra, pero no solamente éstas, también el perdón.
    El Eterno dijo y afirmó que en este día:

    ויאמר ה῾סלחתי כדברך” – “Los he perdonado según tu palabra” (Bemidbar/Números 14:20).

    Así pues, día de doble fiesta para Israel es el Día de Kipur.
    Por una parte, retornamos a la vida correcta, recibimos el perdón divino, se demostró que el pacto entre Dios e Israel es eterno, que no hay pecado que lo quiebre, siempre y cuando el hombre retorne Dios está ahí para recibirlo. Siempre.
    Por otra parte, obtuvimos nuevamente las Tablas del Pacto, el contrato visible de la alianza entre Dios e Israel.
    Doble motivo de alegría, de bienestar. Pero no del tipo de alegría que se rodea de comidas y bebidas, ni de otros deleites para el cuerpo. Sino de una alegría que nace desde lo profundo, que llena todas las dimensiones con un sentido de grandeza y de restitución.
    La vida tiene sentido, la de cada uno. La vida de cada uno, el sentido de cada uno.
    No es un pasaje desde las sombras a las sombras, con dolor y dudas en medio.
    Sino que es un paisaje pleno de valles y alturas, con luces y sombras, con caídas y elevaciones, con cantos y llantos, un paisaje que en su complejidad manifiesta la grandeza de la simpleza.
    Por ello Iom HaKipurim es considerado el día más sagrado del año para los judíos.
    El ayuno de comida y bebida es uno de sus mandamientos básicos para este día, que se entiende no como una necesidad de sufrir, no para privarse de alegría, sino para darse cuenta de que estamos formados de eternidad, nuestro código genético también es espiritual, somos hijos de Dios y cada día es bueno para vivirlo a pleno.

    Por ello Dios lo marcó como día especial en nuestro calendario judío, para que sea de expiación, para ordenar los cajones internos, para reencontrarnos con el prójimo, para aprender a conocernos y por tanto a amarnos:

    והיתה־זאת לכם לחקת עולם לכפר על־בני ישׂראל מכל־חטאתם אחת בשׁנה
    "Ustedes tendrán esto por estatuto perpetuo para hacer expiación por los Israelitas, por todos sus pecados, una vez cada año." (Vaikrá/Levítico 16:34).

    Festejemos con la alegría simple, con la seriedad necesaria, con armonía.
    Es tiempo de reencuentro, de crecimiento, de deleite sincero.
    Es hora de encontrar lo que es importante y trascendente y darle una oportunidad de tocar nuestra vida para hacerla brillar a plenitud.

    Gmar jatima tová – Que seamos inscriptos y sellados en el libro de la vida.
    ¡Shabat Shalom!

    Moré Yehuda Ribco

  • Pasión deportiva

    Confieso, no soy fanático de ver deportes, aunque sí de dedicar bastante tiempo al ejercicio físico (integral).
    Alguna que otra vez fui a partidos de fútbol, también de básquet, creo que no más… ¿algún tramo de Fórmula 1 por TV?… sí, en un par de ocasiones concurrí al espectáculo de los Harlem Globetrotters.
    Me resulta insufrible ver partidos de fútbol en la TV, cuando en los noticieros se pasan minutos y más minutos con los deportes me duermo…
    En fin… creo que se comprende el punto.

    A mí me cuesta bastante ponerme en el lugar de los que están sumergidos en ver partidos de fútbol, cada canal deportivo, revistas, suplementos de diarios, programas radiales, controversias en bares, apuestas, me cuesta bastante…
    Ese fanatismo, esa dedicación, esa inmersión por completo en la pantalla constantemente verde de sus televisores, los relatos afónicos de partidos de países desconocidos, cuadros ignorados, nombres imposibles de pronunciar…
    Se saben quién, en cuál cancha, de tantos goles, la delantera y la mejor defensa, el DT, etc., y me cuesta tanto entenderlo…

    Navegan por la Red buscando goles, resultados, tarjetas, expulsados, contratados. Goles en Youtube, pases extraños, anécdotas, viejas glorias, golpizas, llantos, sublevaciones, victorias heroicas, pasan días y días y días consumiendo con pasión eso que para ellos, los fanáticos, es tan importante, incluso pareciera más que la vida, que su familia, que sus tareas, que cualquier otra cosa.

    ¿Eres tú uno de ellos?
    ¿Es alguno de tu familia o amigos?
    ¿Los conoces?
    ¿Los padeces?
    ¿Los disfrutas?

    Esos simpáticos, o insoportables, Homeros Simpson, que se la pasan consumiendo deporte a la par de cervezas, bocaditos, golosinas, sofás, tiempo que desaparece en la nada misma…

    Alguna vez le dije a alguno de estos consumidores deportivos que llegado el momento, cuando pasase a mejor vida, que no estaría picado y molesto por no saber quien ganaría el próximo mundial, ni sería relevante quién jugó en la delantera de Peñarol del ‘66, ni el nombre de la abuela de Cascarilla Morales. Tristemente me equivoqué… pues uno de aquellos fanáticos murió a muy joven edad, de una terrible enfermedad, y en su lecho agonizante aún conversaba con pasión –la escasa que su cuerpo consumido le permitía- de viejas historias y anécdotas de fútbol…
    Se fue, al próximo mundo (o a la nada, según él), se fue y en su corazón aún ardía la llama –para él sagrada- del fútbol…
    ¿Cómo entenderlo?

    Por otro lado, están los que durante 3 días se desconectaron por completo de estas distracciones banales.
    Desde un poco antes de la puesta del sol que daba fin al año 5771 hasta la aparición de las tres primeras estrellas medias del sábado siguiente, por Rosh HaShaná y el Shabbat subsiguiente, no se conectaron a internet, no vieron TV, no leyeron diarios, no escucharon radios, no fueron a bares, no fueron al trabajo, no fueron a canchas, nada de eso.
    Como si el mundo se hubiera convertido en un lugar lejano, al mismo tiempo que pleno.
    Se dejó de lado todo lo que no fuera la santidad de estos días, el momento del juicio, cuando se presentan balances, cuando se proponen objetivos, cuando se decreta en lo Alto acerca del año que comienza.
    Si las bombas no caen sobre uno, podría haber empezado la Guerra Mundial Final, pero ni se enterarían.
    Fue el Iom HaDin, el Día del Juicio, ¿qué le importaba al inmerso en su significado si Nacional ganó o sigue de mala racha, si el Barcelona contrató a Forlán o no, etc?
    Son días tremendos, llenos de plenitud para el que está interiorizado en ellos: la vida o la muerte, la pobreza o la riqueza, la salud o enfermedad, el sosiego o la ruina, cosas en verdad fundamentales son las que están en “juego” en el día del Juicio, es lo que se estaba decidiendo, ¿quién puede tener tiempo o energía para pensar acerca de una pelota y unos tipos correteando detrás?
    De hecho, no importaba, cuando usted realmente piensa que el fútbol es una tontería, es un juego que en realidad no tiene ningún valor intrínseco.
    Aunque los enfermos por la afición me contradigan, aunque con un pie en la tumba sigan aferrados a su ídolo querido, aunque la FIFA y sus similares sigan siendo multinacionales súper poderosas, en los hechos, eso es nada, aire, sobras, sombras, falsedad…

    Si, como aquel amigo mío creía, al morir volvemos a la tierra y no existe de nosotros más nada: ¿de qué valió el tiempo y energías consumidos por la pasión?
    Si en verdad vamos a otro mundo, uno en el cual impera la verdad: ¿cuál es el valor del tiempo y energía desperdiciados en esta pasión?

    Claro que si lo tomamos como pasatiempo, si nos ayuda a relajarnos y aliviar un poco la tensión, entonces está bien, es positivo, está en función de un objetivo final elevado y trascendente.
    Si somos nosotros los que practicamos el deporte, excelente, es bueno para la salud multidimensional.
    Si lo hacemos para compartir con otros, de manera divertida, respetuosa, etc., bienvenido sea.
    Si es un hobby que no nos consume en vida, perfecto.
    Pero cuando se enajena la vida por esta pasión, cuando se vuelve importante en sí mismo, creo que es hora de respirar profundo y tomarse un descanso.
    Evaluar qué es lo que estamos haciendo, y que nos estamos perdiendo.
    Cuántos desperdiciamos en esta pasión y qué cosas realmente valiosas estamos degradando por ella.

    Es muy fácil dejarse atrapar por el deporte profesional y es un negocio que mueve miles de millones de dólares, por lo que los “dueños” lo toman muy en serio.
    Sabemos que hay personas que, literalmente, viven y son capaces de morir y matar por sus equipos.
    Es una poderosa industria, que crea sus recursos para continuar enviciando a más y más, para de esa forma seguir generando millones en dividendos por segundo.

    ¿No sería muy bueno tomarse tres días para desconectarse de estas pasiones?
    ¿Tú qué crees?

  • En tus ojos me veo

    En nuestra parashá, breve pero intensa, encontramos el siguiente pasaje:

    "Aplicad vuestro corazón a todas las palabras con que yo os advierto hoy, para que las encarguéis a vuestros hijos a fin de guardar y poner por obra todas las palabras de esta Torá.
    Porque no son palabras vanas; pues son vuestra vida, y a causa de estas palabras prolongaréis vuestros días
    "
    (Devarim / Deuteronomio 32:46-47)

    En el transcurso de nuestra vida terrenal vamos atravesando diversos desafíos que tienen el objetivo de revelar nuestra verdadera esencia, nuestro Yo Auténtico, nuestra fuerza espiritual.
    Por medio de estas pruebas estamos en condición de aprender acerca de nuestras prioridades e ir descubriendo los objetivos verdaderos de vida que nos permitan construir un sentido a nuestra existencia.
    Esos objetivos verdaderos necesariamente están ligados a nuestra faceta espiritual, a nuestra auténtica esencia, a aquello que nos trasciende y que al mismo tiempo es lo más íntimo que nos compone.

    Son variados los desafíos, de mayor o menor intensidad y duración, podemos tener más o menos conciencia de estar involucrados en uno, pero lo que permanece constante es que la prueba debe servirnos para crecer, para encontrarnos subiendo en la escala espiritual.

    La persona que está madurando espiritualmente reconoce en cada desafío un trampolín para saltar más alto en su carrera por el mejoramiento personal y general; en tanto que la persona inmadura solamente atina a sufrir y desplomarse ante las pruebas. En vez de hacer del desafío una oportunidad, lo convierte en un obstáculo infranqueable, en un pozo oscuro y sin sentido.

    A través del estudio de la Torá es como podemos percatarnos de que todo posee un sentido trascendente, que cada elemento y suceso nos puede servir para elevarnos por sobre nosotros mismos. Por medio del estudio encontramos el sentido trascendente de las experiencias, y también el modo adecuado para responder, el sendero para vivir incluso en dificultades y no a sucumbir por ellas.
    Por esto la Torá valoriza cada una de nuestras vivencias, sea para permitirlas o para prohibirlas, pues son nuestras vivencias, nuestras acciones, los senderos por los cuales podemos alcanzar la sintonía con el prójimo, con el cosmos y con el Todopoderoso.

    Así mismo, la persona cuanto mayor desarrollo espiritual va alcanzando, por medio de su estudio de Torá y de su cumplimiento cabal de los preceptos, más trasciende la percepción subjetiva de la realidad.
    Cuando esto sucede  va reconociendo el valor de la objetividad, que es lo dado por el Eterno.
    Pero también aprende el valor que tiene la intersubjetividad, aprende a apreciar intensamente el encuentro auténtico con el otro.
    Por tanto, la persona realmente motivada por lo espiritual es más responsable hacia sí mismo, el prójimo, la sociedad y el mundo.
    Cuanto más alto llegue en su desarrollo espiritual, más altruismo desplegará en su vida y menos el egoísmo lo constreñirá en sufrimientos.

    ¿Por qué?
    Pues, porque el egoísmo se basa en el subjetivismo, en el yoísmo por encima de todo y todos. Es "mi" punto de vista el único válido y aquello que no está en consonancia es un enemigo para desterrar de la conciencia/realidad. Al respecto se nos ha enseñado: "La envidia, la ambición desmedida y la búsqueda de honor sacan a la persona de este mundo" (Pirké Avot 4:28). El que vive viendo su ombligo solamente termina por vivir en una realidad que no es la compartida por la sociedad, termina solo, amargado, pobre en afectos y gozo.
    Pero, el altruismo se basa tanto en lo objetivo como en lo intersubjetivo, es decir, en acatar los preceptos y en la apertura generosa hacía el prójimo.
    Una persona así tiene abiertos los brazos hacia el mundo, y el mundo le abraza. Al respecto se nos ha enseñado: "Rabí Meir dice: Disminuye los negocios y ocúpate de la Torá, y sé de espíritu modesto frente a todo ser humano; y si descuidaste la Torá hay delante de ti un sinnúmero de excusas vacías; y si te ocupaste de la Torá, Él tiene abundante recompensa para otorgarte." (Pirké Avot 4:10).

    Si tenemos en claro esto, sabremos que podemos encontrar nuestro ser más auténtico en el camino del encuentro con el otro, con aquel que no soy yo, que se diferencia de mí en lo externo, pero que sin embargo está en cierta medida es idéntico a mí en lo interno.
    No es meramente con meditaciones o reflexiones intensas como se aprende a conocer el Yo Auténtico, sino que es imprescindible el contacto auténtico con el prójimo.

    Sea que nos estemos llevando adecuadamente con el otro, o no, estamos en situación de desafío, el desafío de comportarnos auténticamente con nosotros mismos y con el otro.

    Cuando nos encontramos auténticamente con el prójimo, y este encuentro está mediado por los preceptos de la Torá, estamos reencontrando nuestra propia identidad espiritual, nuestro Yo Auténtico.

    ¿Por qué es importante el encuentro auténtico con el otro para encontrar el Yo Auténtico?
    Vemos como la especie humana está basada en la diversidad: numerosas razas, ideas, lenguas, rostros, naciones, etc.; no hay una persona que sea totalmente idéntica a otra.
    A pesar de la pluralidad de seres y situaciones, a pesar de la imposibilidad de alcanzar la semejanza perfecta con algún otro, no obstante somos todos hijos del mismo padre, todos descendientes de Adam.
    De un molde original han salido camadas cuantiosas de seres que si bien son similares entre sí jamás son iguales en su aspecto físico.
    Si externamente somos tan diversos, tan dispares y distantes; ¿qué nos une además de un origen en común?
    Y la respuesta la reconocemos en las palabras metafóricas del midrash (Shemot Rabbá 40:3), cuando nos dice que todos los espíritus de futuros justos estaban englobados en el espíritu original de Adam HaRishón, cada uno ocupando un sitio, ejerciendo determinada función indispensable para el "todo"1. Era un solo espíritu original que albergaba, en cierta manera, todos los espíritus de sus sucesores.
    Así pues, nos une un origen espiritual común, que es una marca indeleble espiritual que hermana a toda la humanidad.

    Al momento que me vinculo auténticamente con el otro, cuando nuestras relaciones no solamente son sinceras sino también dentro del marco de los preceptos, entonces tenemos la ocasión de descubrir esa esencia espiritual en el otro, y de esa manera vernos reflejados en parte en el espejo de su espíritu.

    Al vernos, al reconocernos en nuestra relación auténtica con el otro, estamos ante la oportunidad de asumir nuestra verdadera identidad esencial, para de esa manera vivir con mayor gozo, el gozo que proviene del ser uno mismo.

    En estas horas de reflexión, entre los Iamim Noraim y Sucot estamos en un momento de particular intensidad espiritual que debiéramos aprovechar para ser más auténticos, más cordiales y próximos a nuestro prójimo… ¿qué podemos perder y cuánto para gozar?
    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    Shaná Tová – Ketivá vaJatimá Tová
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

    Notas:

    1 El Arizal, en el "Shaar HaGuilgulim", Hakdamá 11, nos permite reconocer que todos los espíritus estaban englobados en el del Adam HaRishón.

     

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • Respeto en camino al amor
      "No hagas al prójimo lo que no quieras que te hagan a ti"
      (TB Shabbat 31)

      • ¿Qué debemos hacer para respetar al prójimo en verdad?

      • ¿Por qué es presentado el precepto de amar al prójimo en la faceta del respeto? ¿Acaso el amor no es más abarcativo que el respeto?

    • De acuerdo al nivel
      "Cuanto más elevada es una persona, más bajo puede caer"
      (Likutei Torá 2:34c)

      • ¿A quiénes corresponden mayores desafíos en su vida, a los más fuertes o a los más débiles?

      • ¿Cómo explicar que el que está más desarrollado espiritualmente están también en mayor riesgo que el menos desarrollado?

  • Confianza en el Eterno

    En nuestra parashá está testimoniado que el Eterno:

    "es un Elokim fiel, en quien no hay iniquidad; es justo y recto"
    (Devarim / Deuteronomio 32:4)

    El rabino Y. Neiman, ztz"l  una vez escuchó al Jazón Ish, ztz"l, hacer un paralelismo entre eventos incomprensibles y la labor de un sastre magistral que toma un trozo desprolijo de género y corta, alisa, plancha y cose para crear un hermosa pieza de tela. Uno puede estar seguro de que éste es parte de n proceso creativo mayor, que conducirá finalmente a una bella vestidura. Solamente un tonto puede dudar u oponerse a los motivos del sastre.
    De similar manera ocurre con las acciones del Gran Sastre.
    Nosotros generalmente no captamos por qué Él hace esos cortes, procede con incisiones, y raspaduras. No alcanzamos a ver el producto final, que siempre es excelente y precioso.
    Nosotros debemos admitir humildemente nuestra limitada capacidad para comprender.

    El hecho es que si no comprendemos las acciones de Él, no disminuye ni modifica en absolutamente nada la existencia de esas acciones y su finalidad.
    El Todopoderoso no existe porque nosotros creamos en Él, ni precisa de nuestra aprobación para ser y actuar.

    El anciano Rebbe de Yarislav una vez dijo que él tuvo el mérito de vivir largos años porque nunca cuestionó al Eterno. Más bien, él aceptó todo con amor.
    Él remarcaba que el temía que si él buscaba una respuesta, el Eterno podría decirle: "Si no entiendes, entonces ven al Cielo para que te explique todo lo que quieras saber".
    Como él no estaba dispuesto a aceptar tal invitación, a morir, él no hacía preguntas que superaran el razonamiento humano.
    No era un tonto, ni un inepto, todo lo contrario, era un hombre de profunda sabiduría y claro entendimiento, por esto mismo, no se amargaba preguntando lo que no es humanamente posible responder.

    Confiar en el Eterno significa,
    ser responsable por nuestros actos,
    colaborar para mejorar nuestra vida y la del prójimo,
    indagar para actuar con mayor bondad,
    buscar la verdad en donde puede ser hallada,
    hacer el esfuerzo por reconocer la parte del "gran traje" que estamos siendo
    y aceptar con humildad nuestras limitación humana de no poder comprender la Obra completa.

    Quiera el Eterno que el año que está comenzando sea pleno de confianza y dulzura.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    ¡Shaná tová umetucá!

    Moré Yehuda Ribco

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    Esta es una historia real.
    Se presentó una mujer estéril ante el Maguid de Chernobil, y le rogó por una bendición para que pudiera concebir.
    El rabino gimió y dijo: "Lo siento, mi querida hija, pero no hay nada que yo pueda hacer".
    La mujer que era persistente comentó: "Usted ha ayudado a tantos otros, ¿por qué dice que no puede ayudarme a mí?"
    El rabino inflexiblemente dijo: "Lo siento, no hay nada que yo pueda hacer".
    El secretario del Rebbe contemplaba atónito esta escena, pues, nunca antes había visto al maestro tan poco empático con un visitante.
    Viendo su cara, el rabino le dijo al secretario: "Espera, todo se aclarará pronto". Mientras tanto, la mujer iba hasta el vestíbulo a llorar amargamente. Y entre lágrimas decía: "Hashem, si el santo Rebbe no puede ayudarme, a Ti es al único a quien puedo recurrir. Por favor, ¡ayúdame! ¡Permite que tenga hijos!".
    Entonces, se abrió la puerta del estudio, y el maestro salió con una gran sonrisa y dijo tiernamente: "Ven conmigo, mi hija."
    Ya adentro agregó: "Hasta ahora era evidente que tú ponías tu confianza en mí, y no en Quien debes ponerla, que es Hashem. Ahora que has entendido que Él es a Quien debes dirigirte para pedir una bendición, pues de Él son las bendiciones y las respuestas verdaderas. Yo solamente puedo guiarte hacia Él, puedo enseñarte a rezar, pero nada más".

    Solamente cuando reconocemos que la salvación está en Sus manos, es que nos aproximamos a la salvación.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Por qué el Rebbe tuvo que ser tan inflexiblemente duro con la señora sufriente?

    • Torá salvadora
      El inspirado salmista con sabiduría nos enseña: "Mira Eterno mi aflicción y líbrame, porque no me he olvidado de Tu Torá."
      (Tehilim / Salmos 119:153).

      • De acuerdo a esta enseñanza, ¿dónde se encuentra la salvación del hombre?

      • ¿Qué ha de hacer la persona para poner en marcha dicha salvación?

      • ¿Cuál es la única manera en la cual la Torá no es olvidada?

    • No apague el despertador
      Maimónides nos esclarece: "Aunque el sonar del Shofar en Rosh HaShaná es un decreto de la Torá, hay en ello un indicio, como si dijera: ‘Dormidos despierten, despierten de su sueño, y sacudan la modorra los amodorrados; revisen en sus actos y arrepiéntanse sinceramente, y recuerden a su Creador. Aquellos que olvidan la verdad a causa de las vanidades temporales, y desperdician todo el año en tonterías y cosas vacías que no les favorece ni salva; miren por sus vidas, y mejoren sus caminos y conductas; y cada uno de ustedes abandone su camino perverso y su pensamiento negativo"
      (Mishné Torá, Sefer HaMadá, Hiljot Teshuvá 3).

      • ¿Qué es lo que siente cuando escucha el sonido tradicional del Shofar?

      • ¿Por qué es tan importante no malgastar el tiempo en cosas ociosas y vanas?

      • ¿Qué ha hecho usted últimamente para despertar de su modorra espiritual/moral?