La fiesta de la felicidad (Sucot)

Por estos días me he llevado una sorpresa.
En mi labor docente, como orientador y terapeuta me he encontrado con que la mayoría de las personas con las que hablé nunca se hicieron estas preguntas:
¿Qué es para ti la felicidad?
¿Qué te hace/haría feliz?

Es de resaltar que le he consultado a alrededor de 100 personas en los
últimos días, grandes y pequeños, estudiantes y trabajadores, aplicados
e inconstantes, judíos o no.

Muchos afirman que "ser feliz" es una meta en sus vidas, pero al parecer no tienen delimitado lo que es para ellos la felicidad, por tanto no tienen cómo saber que son felices, o qué les falta o sobra para serlo. (Recomiendo estudiar Shemoná Perakim del Rambam, al respecto.)

Luego de un momento para reflexionar, muchos afirman que la familia y amigos son el motor de su felicidad.
Otros consideran que tal o cual equipo deportivo, alguna actividad o recreación.
Algunos dicen que el dinero o el poder.
Otros que el renombre o el placer fugaz.
Unos pocos sienten que su felicidad está en ayudar o ser ayudados por el prójimo, y son contados los que mencionan el desarrollo espiritual por medio de estudio de Torá y cumplimiento de los preceptos.

¿Qué te hace a ti feliz?
¿Qué es para ti la felicidad?

La festividad de Sucot es el momento señalado también como el de máxima alegría.
Los motivos abundan para esta identidad esencial entre Sucot y la felicidad trascendente, pero basta recordar las palabras de la Torá cuando lo expresa:

"Celebrarás durante siete días la fiesta de Sucot, cuando hayas recogido la cosecha de tu era y de tu lagar.
Regocíjate en tu fiesta, tú con tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita, el forastero, el huérfano y la viuda que estén en tus ciudades.
Siete días celebrarás la fiesta al Eterno tu Elokim en el lugar que el Eterno haya escogido. Porque el Eterno tu Elokim te habrá bendecido en todos tus frutos y en toda la obra de tus manos, y estarás muy alegre."
(Devarim / Deuteronomio 16:13-15)

Felicidad por haber concluido la cosecha.
Felicidad por los beneficios que se obtienen del producto de nuestras labores.
Felicidad por estar en una fiesta.
Felicidad por estar juntos.
Felicidad por la familia.
Felicidad por gozar del bienestar económico.
Felicidad por compartir tu bienestar con el necesitado.
Felicidad por acatar los mandamientos del Eterno.
Felicidad por estar en el Templo.
Felicidad por reconocer todas las bendiciones que el Eterno te prodiga.
Felicidad por TODO, absolutamente todo lo que tienes.
Felicidad por estar supeditado al Eterno.

Eres feliz cuando sientes y comprendes y reconoces que tienes TODO lo que precisas y necesitas, ni más ni menos.
Cuando te despojas de falsos sueños.
Cuando gozas de lo que está en tu posesión, y admites que todo se lo debes al Eterno.
Eres feliz cuando compartes y recibes y agradeces.

Eres feliz cuando estás satisfecho con lo que tienes, sin por eso vivir con ánimo derrotista o ausente.

Eres feliz cuando moras en la Suca, sin pretensiones ni imposturas.
Eres feliz cuando descubres tu esencia más íntima, tu Yo Auténtico, y te deleitas en ese encuentro.

Eres feliz cuando dices junto a nuestro patriarca Iaacov:

"Elokim me ha favorecido, porque tengo de todo."
(Bereshit / Génesis 33:11)

Eres feliz cuando te fijas una meta trascendente, espiritual (estudio de Torá y cumplimiento de preceptos )y la alcanzas y reposas en ella.

Eres feliz cuando descubres que a pesar de que todo lo que el mundo te ofrece es "insignificancia de insignificancias" (Kohelet / Predicador 1:2), ciertamente vale la pena disfrutar de lo que es lícito en tanto te apartas de lo prohibido.

Eres feliz cuando…

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