Categoría: Tiempos

  • Amar la verdad y la paz, remedio para Tishá beAv

    PARASHÁ: DEVARIM –Shabbat Jazón-

    Parashá: Devarim / Deuteronomio 1:1 – 3:22

    Haftará: Ieshaiá / Isaías 1:1-27

    Seleccionamos de la parashá

    1. Recordar el pasado, planificar el futuro, pero vivir a plenitud el presente.

    2. El caos es enfermedad, el orden conlleva salud, progreso, bienestar, desarrollo.

    3. Todo tiene su tiempo y lugar, conocerlo y aceptarlo es bueno.

    4. El quebrar los sanos límites, aunque sea con el pretexto de las buenas intenciones, no suele concluir positivamente.

    5. Autoestima, conocerse, apreciarse, valorarse, conquistar sus partes oscuras y aprovechar sus capacidades al máximo posible.

    6. Tomar ejemplo de personas ejemplares.

    Tishá beAv

    Esta semana que está por comenzar (desde la anochecer del 8 a la noche del 9 de agosto) recordamos y volvemos a significar Tishá beAv.

    Cada año regresamos a un estado de dolor, de abandono, de falta de esperanza, de ruina, de impotencia al recordar el error provocado por diez de los doce merraglim (Bemidbar/Números 13-14), y por la destrucción de nuestros Templos con la consiguiente catástrofe personal y colectiva, además de otras intensos pesares que giran en torno a esta lamentable fecha.
    Así está diagramada nuestra vida, para que tenga cumbres y valles, planicies y mesetas, ascensos y descensos, además de la rutina monótona.
    El 9 de Av está marcado por nuestra historia y por su carga energética como el polo de negatividad para la nación judía.
    Sin embargo, está llamado a ser un día de regocijo y de reencuentro, de plenitud, según nos testimonia nuestra Tradición, cuando sea la Era Mesiánica. Tal cual dice el profeta: "’Así ha dicho el Eterno de los Ejércitos: ‘Los ayunos del mes cuarto, del quinto, del séptimo y del décimo serán convertidos en ocasiones de gozo, alegría y buenas festividades para la casa de Yehudá. Amad, pues, la verdad y la paz." (Zejariá / Zacarías 8:19).
    En esta palabra del Eterno está la clave: Amar la verdad y la paz.
    No esperar sentados que las cosas se resuelvan, no llorar por lo perdido, no dormir esperando milagros, sino actuar con pasión, con integridad, con dedicación, hacia la meta de construir un mundo de verdad y shalom.
    En palabras de nuestra parashá: "Mirad, Yo he puesto la tierra delante de vosotros. Entrad y tomad posesión de la tierra que el Eterno juró a vuestros padres Avraham, Itzjac y Iaacov, que les daría a ellos y a sus descendientes después de ellos.’" (Devarim / Deuteronomio 1:8).

    La tierra prometida, un mundo mejor, está puesto ante nosotros, ahora tenemos que dar el paso, los pasos necesario para entrar y tomar posesión.
    No podemos quedarnos a la espera, lamentándonos, quejándonos, reclamando, exigiendo, manipulando. Es cuestión de asumir nuestro rol y hacer nuestra parte.

    Relato: El jasid shoté

    El maestro y el alumno iban por un camino en un día de fuerte lluvia. Al llegar a un arroyo, se encontraron a una joven belleza con su pie atorado, al tiempo que el agua subía y ya amenazaba alcanzar su cuello.
    Veloz como un rayo, el maestro socorrió a la muchacha, destrabando su pie, alzándola en brazos y llevándola a un terreno seguro.
    Al confirmar que estaba bien, el maestro continuó su camino, seguido por un meditabundo alumno, unos pasos rezagado. Así anduvieron hasta la noche, cuando se alojaron en un hostal. Entonces el muchacho no se pudo contener y espetó: “Nosotros somos ortodoxos, no debemos tocar mujeres que no sean nuestras esposas. Usted no solamente tocó a una muchacha, sino que la abrazó y cargó varios metros apretada a su cuerpo. Está prohibido, va contra la halajá, es pecado terrible… ¿Por qué hizo usted eso? ¿Cómo puedo volver a confiar en usted como mi maestro de Torá?”.
    El maestro respondió: “Ah querido jasid shoté –piadoso tonto- tú crees saber de halajá, y me juzgas desde tus prejuicios e ignorancia. Demuestras que no tienes idea de las leyes pero tampoco de lo más básico de la vida. Conozco la ley y la he cumplido, pero además, yo dejé a la chica allá atrás, pero ¿tú todavía la estás cargando?”.

    Preguntas para repasar y reflexionar

    1. Indagar qué indica el Talmud, Sotá 20a y 21b, al respecto del término “jasid shoté”.

    2. ¿Por qué te parece que hay gente que es rápida para prejuzgar negativamente a los demás?

    3. ¿Cómo educar a las personas a ser tolerantes sin ser por ello cómplices de lo malo?

    4. ¿Cómo relacionas este relato con el contenido de la parashá?

    5. ¿Te parece que esta enseñanza tiene alguna relevancia para la vida cotidiana?

    6. ¿Conoces algún otro relato o anécdota que tenga similar contenido?

    ¡Te deseo Shabbat Shalom UMevoraj! Moré Yehuda Ribco

  • Menujá y Najalá

    La parashá Devarim siempre es asociada a la haftará Jazón, que es una porción del libro del profeta Ieshaiá, y se lee en el Shabbat previo a Tisha BeAv (ayuno que este año es corrido para el domingo 2 de Agosto).
    Es famoso el dicho que expresa algo así como que, en el Shabbat Jazón ya se percibe el Tercer Beit HaMikdash, debido a que la palabra ‘jazón’ significa visión hacia la lejanía o también videncia. Con esta aclaración quizá se comprenda mejor la causa de la relación tan estrecha entre parashat Devarim, que da comienzo al Sefer Devarim, también denominado ‘Sefer Mishné Torá’, y la haftarat Jazón.

    Una de las particularidades de este Sefer, en relación a los cuatro precedentes, es que se refiere y se le expresa a la generación que entrará a la Tierra Prometida, por lo cual, se dan advertencias y consejos que hasta este momento no eran necesarios tener en cuenta, ya que aluden a la vida como residentes establecidos en una tierra, y no a peregrinos del desierto. También, porque la generación precedente podía dedicar su abundante tiempo de ocio a lo bueno y santo, o a lo malo y perverso, ya que no tenían necesidad de trabajar, puesto que su subsistencia dependía directamente de H’; de esta forma, con todo el tiempo a disposición estaban más a merced de las tentaciones indignas, o, por el contrario, podían dedicar su tiempo a acciones espirituales de alto valor moral y religioso. Pero, la vida en la Nueva Tierra les depara a esta generación joven múltiples aventuras y desafíos, muchos de ellos básicamente materiales, de la cotidiana subsistencia, ya que la época de los maravillosos milagros sería dejada en el pasado, tomando la joven generación de Israel sobre sus espaldas la responsabilidad de su independencia.

    Por esto, en parte, la generación del desierto no se sentía preocupada por cuestiones de la tierra, ni por asuntos de administración jurídica, económica y social en la misma, sino en otras cosas. Por razón de las perentorias necesidades materiales, la generación de la Conquista de la Tierra, debía dedicarse menos a la espiritualidad, para abocarse a la sacra tarea de construir un nuevo país que los acogiera y les brindara seguridad, al menos en el plano material.

    (Podemos ver en la historia reciente, digamos desde hace unos casi cien años a esta parte como los sionistas que llegaban a la Tierra de Israel dominada por los opresores extranjeros, en muchas oportunidades no eran ‘religiosos’, o habiéndolo sido dejaban de lado la espiritualidad, pero movidos por la santa misión de refundar la Patria Judía; en tanto que los antepasados eran personas, generalmente, sumidas en el mundo del espíritu).

    Este descenso en el plano espiritual para acentuar el predomino de lo material, es afirmado por la misma Torá, según palabras de Moshé, cuando les dice: "Porque ahora no vienen a la ‘menujá’ (el descanso) y a la ‘najalá’ (la tierra)." (Devarim 12:9), que en una simple lectura nos reafirma en lo ya expresado, no hay descanso y vida fácil en la Tierra de Israel, sino trabajo para conseguir los ideales de antaño. Pero, una mirada a través de los ojos de los sabios comentaristas nos indica que ‘menujá’ y ‘najalá’ no son otra cosa que denominaciones de las ciudades de Shiló y Ierushalaim (lugares en donde se ubicaron los Santuarios centrales de Israel, cada uno en su tiempo respectivo).

    Y, precisamente, a través del descenso espiritual para dedicarse de lleno a la construcción material, es como se consigue dar el salto cualitativo de construir el Santuario, y retornar con renovadas y mayores fuerzas al plano del espíritu. Es decir, dejar momentáneamente las preocupaciones netamente espirituales, para cimentar desde lo material una mejor posición espiritual, por ejemplo con la construcción de Shiló o luego con la de Ierushalaim.

    Es precisamente en la parashat Devarim que se dan los dos movimientos sucesivos y complementarios, primero el descenso material, pero inmediatamente el ascenso y la construcción de la ‘menujá’ y la ‘najalá’. Así mismo el Shabbat Jazón presenta los dos términos contrapuestos en íntima relación, por un lado es el Shabbat que se haya en la semana en que se llora amargamente por los desastres ocurridos a nuestro pueblo, en especial los referidos a Ierushalaim y al Mikdash; pero por otro lado, desde el abismo de la desolación ya se empieza a percibir la luz de la esperanza despuntando en un futuro cada vez más presente, la reedificación de la Ierushalaim perfecta.

  • Tan cerca y tan lejos

    Está escrito en la parashá:

    Once días duró el viaje desde Joreb hasta Kadesh-barnea, por la ruta de la región montañosa de Seír.
    (Devarim / Deuteronomio 1:2)

    “..habían enviado a los merraglim -exploradores- desde Kadesh-barnea (40 años antes)…”
    (rememoración de RaSH”I en el lugar) – Bemidbar / Números 13:26.

    Si el comportamiento de Israel hubiera sido meritorio, habrían ingresado a la Tierra de Israel tan pronto como once días después de la entrega de la Torá en Joreb (Sinai), ¡aunque hay Sabios que dicen que inmediatamente lo hubieran conseguido!
    Pero, como su proceder era impropio, tuvieron la chance de corregirlo durante los cuarenta días en los cuales los merraglim estaban inspeccionando la Tierra.
    Sin embargo, como en lugar de progresar, retrocedieron, tuvieron que vivir la terrible experiencia de morar en la devastación del Desierto, de la lejanía de la Tierra Prometida, por un período de cuarenta años.
    La meta tan anhelada tan cercana, y a la vez, por los propios errores, tan lejana…

    (adaptado de Sifrí)

     

    Destellos de la parashá

    Sidrá 44ª de la Torá; 1ª del sefer Devarim.

    Entre pesukim 1:1 y 3:22. Haftará en Ieshaiá 1:1 – 27 (llamada Jazón – Visión).

    Comienza ahora la narración que hace Moshé como despedida de su rebaño.
    Les recuerda los momentos pasados en estos cuarenta años desde la Salida de Mitzraim, hasta ahora que finalmente están dispuestos a ingresar a afincarse en la Tierra Prometida por Dios a Israel.
    Lamentablemente debe recordar, más a menudo de lo agradable, las rebeliones y confabulaciones, quejas y terquedades del Pueblo en contra de Dios, y de Sus dictados.
    La incredulidad del Pueblo, y la soberbia que es la manifestación del egoísmo ciego eran las que los llevaba a actuar de esa manera.
    Y, si tientan a su suerte, las consecuencias nefastas no son de sorprender.
    Sin embargo, deben existir buenas razones por las cuales el Eterno tomó a Israel como hijo primogénito, y la paciencia y el empeño de a poco van demostrando los frutos de una buena educación.
    Es que el amor de Dios se vuelca sobre Israel, aunque aparentemente lo abandona en el olvido.
    Y así, siempre (aunque no sea evidente) el Eterno está del lado de los hebreos, luchando sus luchas, gozando sus alegrías, sufriendo sus penas, esperanzado en sus esperas…

    9 de Av

    Es el día de ayuno nacional, recordando principalmente las destrucciones de los dos Batei haMikdash, la masacre de millones de nuestros hermanos, la pérdida de nuestra tierra patria y el comienzo de nuestras peores dispersiones.

  • 17 de Tammuz – Shivá Asar BeTammuz

    El día 17 del mes de Tammuz está dedicado a la lamentación, el ayuno, el recuerdo, el arrepentimiento y la esperanza.

    Históricamente calamitoso

    • Moshé al bajar del monte Sinai y ver la depravación del pueblo en torno al Becerro de Oro, rompe las primeras Lujot HaBerit (Tablas del Pacto). (Shemot 32:19, Mishna Taanit 28b).
    • Los sacerdotes del Primer Beit HaMikdash, durante el sitio impuesto por los Babilonios en el año 3172 (588 A.E.C.) interrumpen el sacrificio diario, debido a la escasez de animales. (Irmiá 42; Taanit 28b).
    • Al año siguiente, tras meses de feroz sitio, las murallas de Ierushalaim son violadas por las fuerzas invasoras de Nebujadnetzar (Nabucodonosor).
    • Un ídolo fue erigido en el santuario del Beit HaMikdash (por orden del rey impío judío Menashé, o en el período de persecuciones romanas). (Melachim II 21:7; Daniel 9;Taanit 28b).
    • Apostomos, capitán romano, incendió públicamente un Sefer Torá. (Taanit 28b).
    • Ahora es el general romano Tito, el que destruye las murallas de Ierushalaim en el año 3830 (70 E.C.).
    • El Papa Greogorio IX ordena la confiscación del Talmud (4999 / 1239 E.C.).
    • Asesinato de miles de judíos de Toledo y Jaen, en España (1391 E.C.).
    • Destrucción del barrio judío de Praga (1559 E.C.).
    • Destrucción del Gueto de Kovno, Lituania (1944 E.C.).
    • Confiscación de la propiedad judía en Libia (1970 E.C.).

    Tres hechos que auguran esperanza de Paz

    • Noaj envió la primera paloma para cerciorarse de que las aguas del Diluvio habían descendido (1650 / 2110 A.E.C.). (Bereshit 8:8).
    • Moshé destruyó el Becerro de Oro y castigó a los pecadores. (Shemot 32:20, Seder Olam 6, Rashi a Taanit 30b)
    • Moshé ascendió al monte Sinai por otros cuarenta días, para rogar el perdón y misericordia de H’, a causa del pecado del Becerro de Oro. (Rashi a Shemot 33:11).

    La Mishná (Taanit 4:8), explica que este ayuno es el que el profeta Zejariá menciona como el del "cuarto mes", por lo tanto, en el futuro, con la redención del Mashiaj ocurrira: "Así ha dicho Hashem de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se tornarán a la casa de Yehudá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad pues verdad y paz." (Zejariá 8:19)

    Costumbres

    • El ayuno se realiza desde el despuntar del alba hasta el anochecer (todo dentro del mismo día solar).
    • El ayuno sólo puede ser quebrantado por mujeres que amamanten, personas enfermas, o los que tengan necesidad médica. (Obviamente que no extralimitándose en el disfrute)
    • Los menores, en edad de entendimiento, deben ser restringidos en sus comidas, como medio educativo.
    • El lavado personal, vestir cuero, relaciones maritales, no están prohibidas.
    • Son agregadas algunas oraciones particulares en las oraciones de Shajarit y Minjá.
    • A la tarde es leída la Torá.
    • Comienza el período de duelo conocido como "Tres Semanas", o "Bein HaMetzarim", que se continúa hasta Tisha BeAv.

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  • 17 de Tammuz

    17 de Tammuz

    No sé mucho de otras culturas, pero pienso y me esfuerzo por recordar, y no encuentro ninguna cultura, doctrina o religión que tenga fechas marcadas en sus calendarios para recordar sus días amargos.

    Por ejemplo, un día del «Lo hicimos mal».
    La fecha de «Metimos la pata».
    La recordación del «Ay, qué lío que armamos».

    Fechas especiales para recordar y reflexionar acerca de las conductas y actitudes propias que llevaron a algún desastre nacional y/o colectivo.
    (No hablo de días de recordación de los muertos, o de los caídos en alguna batalla, porque ahí la «culpa» la tienen otros, esos malos extranjeros que nos ganan guerras, o esa fea Parca que se divierte llevándonos…)

    ¿Tienen ustedes registros de algo así?

    Pero, en el judaísmo existen los tales días.
    Tenemos los ayunos a causa de acciones de nuestros antepasados que derivaron en tragedias, el más famoso de los cuales es Tishá beAv, el 9 del mes de Av, que será en tres semanas más (si D. permite, ya hablaremos de él en otro momento).
    En ocasiones la negatividad espiritual de la fecha atrae opresiones y tormentos a manos de ajenos, y con respeto recordamos a los mártires que cayeron por su fidelidad al Eterno; pero, no podemos soslayar los otros acontecimientos nefastos, aquellos que sí fueron a raíz de acciones propias del pueblo.

    Mañana, 17 de Tammuz, estaremos ayunando toda la jornada, como mecanismo para reflexionar acerca del pasado oscuro de nuestra nación, para de esa enmendar nuestras propias vidas y atraer un poco de Luz de redención al mundo.

    Cosas graves y serias pasaron el 17 de Tammuz a la nación judía, en diferentes años, en diversas épocas, con otros actores, pero todos ellos con una nota en común: el sufrimiento que sobreviene como consecuencia de las acciones desequilibradas, apartadas del camino de la Torá y los preceptos.

    Recordemos solamente la primera de las tragedias de este día: la erección del Becerro Dorado en el desierto, su adoración y la consiguiente y posterior ruptura de las primeras dos Tablas de la Alianza.

    Cuando descubrimos aquello que es de nuestra responsabilidad que nos está dañando, tenemos la capacidad para enmendarlo y de esa manera reponer el equilibrio trastocado, traer sanación y luz a la oscuridad.
    Cuando ya no se puede arreglar el efecto dañoso, tenemos la oportunidad de aprender y enseñar, para rectificar el mundo a través de nuestro ejemplo.

    Nosotros no podemos borrar el triste episodio del Becerro, pero podemos comprender los motivos que llevaron a eso, para no repetirlo en nuestras vidas.
    Esa es la manera de hacer un tikún -enmienda- a los actos de nuestros antepasados, a nuestros propios actos del pasado que ya no pueden ser materialmente modificados.

    Aprovechemos estas horas de recordación y reflexión para crecer, no solamente para abstenernos de algunos placeres materiales.
    Hagamos del penumbroso día del ayuno un trampolín para ascender bien en lo alto de la trascendencia, y alumbrar con renovada energía.

    (Publicado originalmente en Julio 2007)

  • Tzitzit y Mitzraim

    Estás semana se nos instruye:

    "El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:
    ‘Habla a los Hijos de Israel y diles que a través de sus generaciones se hagan tzitzit en los bordes de sus vestiduras y que pongan un cordón azul en cada tzitzit del borde.
    Los tzitzit servirán para que al verlos os acordéis de todos los mandamientos del Eterno, a fin de ponerlos por obra, y para que no os desviéis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, tras los cuales os prostituís.
    Será para que os acordéis y cumpláis todos Mis mandamientos, a fin de que seáis santos para vuestro Elokim.
    Yo soy el Eterno, vuestro Elokim, que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Elokim. Yo soy el Eterno, vuestro Elokim.
    "
    (Bemidbar / Números 15:37-41)

    La Torá relaciona íntimamente el precepto de los tzitzit con la Salida de Egipto.
    Así mismo, nos indica la perfecta Torá que los tzitzit nos sirven como guía y contención para no desbarrancarnos detrás de los deseos de los ojos y los del corazón.

    No es casual que ambas cosas (Éxodo y control de los instintos y complacencias perjudiciales) estén asociados al mismo precepto.

    Podemos asumir que es como una advertencia, para que no nos comportemos como los diez exploradores (que son también tema de nuestra parashá), quienes llevados por los temores y anhelos de sus corazones, provocaron una terrible calamidad a sus vidas, y peor aun, a la nación de Israel.
    En lugar de tomar como modelo la pérfida y deplorable conducta de estos diez exploradores, debemos asumir la conducta del Eterno, el que nos sacó de Egipto, con mano fuerte y brazo extendido.

    El Eterno nos sacó, pues cumplió fielmente la promesa que hiciera a los patriarcas.
    Y aunque el trabajo fue extenso, el Eterno mantuvo con tenacidad su objetivo de liberar a la nación.
    Indudablemente que Dios bien podría haber sacado a los israelitas en un santiamén, sin rodeos, sin plagas sobre los egipcios, sin aumentar las tensiones y ansiedades que soportaban los hebreos.
    Sin embargo, el prefirió el camino un tanto más tortuoso, complicado, fatigoso (en términos humanos, ya que Dios no se fatiga, ni nada es difícil o imposible para Él) para lograr la libertad de los israelitas.
    Uno de los motivos para esta elección, es que Él quiere que aprendamos la lección: para salir de todos nuestros mitzraim (Egipto, pero también angustias, padecimientos, estrechez), hay que esforzarse, trabajar, ser constante, levantarse si se ha tropezado, mantener con firmeza el ideal que se quiere alcanzar, soportar los embates adversos, y, especialmente, no dejarse dominar por los anhelos pueriles y los deseos fatuos, que terminan por asfixiar a la persona y apartarla de la redención.

    Cuando contemplamos los tzitzit en nuestras vestimentas,
    recordamos los preceptos para cumplir,
    recordamos la Misericordia del Eterno,
    y particularmente recordamos que estamos constantemente sometidos a tentaciones y llamados del deseo negativo, los cuales debemos someter, para no ser sometidos.

    (Desde ya, la Cabalaterapia asiste para encontrar modos por los cuales la persona -gentil o judía- puede desprenderse de sus angustias, de sus opresiones, y avanzar hacia su liberación y su personal tierra prometida).

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    Enseñó el Rabí Shlomo Carlebaj que los profetas tenían la capacidad de ver desde un extremo al otro del mundo, pero la capacidad de David y de su descendiente el esperado Mashiaj, es la de reconocer la bondad en todo judío, incluso en aquel que se presenta como extraviado y pecador.
    (Extraído de "Omek HaLev")

     

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Cómo se hace para captar la bondad hasta en los malvados, y para que se preserve la justicia y no la falsa misericordia?

    • Está narrado que: "Tanto los que reedificaban el muro como los que llevaban cargas estaban armados; con una mano trabajaban en la obra y con la otra empuñaban la jabalina." (Nejemiá / Nehemías 4:17).

      • ¿A qué hecho histórico concreto está haciendo referencia?

      • ¿Cuál sería la moraleja, en consonancia con lo que hemos enseñado en nuestro comentario a la parashá?

      • ¿Por qué estaban armados los trabajadores, acaso Dios no estaba para protegerlos?

    • El profeta nos iluminó con la siguiente verdad: "Como tú hiciste, se hará contigo; tu retribución volverá sobre tu cabeza." (Ovadia / Abdías 1:15).

      • ¿Cuál es método de retribución justa que emplea el Juez eterno?

      • ¿Dónde entra la Misericordia ante un planteo como el (de Dios a través) del profeta?

  • Falta de confianza

    Con estremecimiento leemos la siguiente declaración:

    "Yo, el Eterno, he hablado; ciertamente esto haré a toda esta perversa congregación que se ha reunido contra Mí. En este desierto serán consumidos, y aquí morirán."
    (Bemidbar / Números 14:35)

    Un nueve de Av los diez exploradores de la Tierra murieron a causa de su maledicencia, al desatarse la plaga.
    Ese mismo día  el pueblo fue condenado a errar por cuarenta años, siendo condenados a no poder entrar a la Tierra.
    Esa fecha del triste suceso se convirtió en un día de continua tragedia para los judíos.
    Entre otras terribles desdichas, fueron destruidos el nueve de Av ambos Templos y se procedió a la expulsión de los judíos de España.

    ¿Qué cosa tan espantosa tuvo el pecado de los diez exploradores que marcaron este día con tanta virulencia nefasta?

    Desde instantes previos a la entrega de la Torá en Shavuot y hasta ese momento, la actitud del Pueblo había sido "naasé venishmá" -Haremos y Escucharemos-, que se entiende como que ellos aceptaban totalmente lo que el Eterno mandaba, y luego interrogarían motivos, filosofarían, etc.
    Era su admisión total de la divina Voluntad, pues asumían (como corresponde) que Él es el Rey y la persona su simple súbdito a Su servicio.
    Un siervo no cuestiona a su Amo, ni le pide explicaciones o premios para obedecerle. En todo caso sabe que el Amo le protegerá, porque esa es Su Voluntad, y porque el Amo es Misericordioso.
    Y era con esta actitud excelsa que ellos servían al Todopoderoso1.

    Cuando el suceso de los exploradores, ellos desconfiaron de la protección del Eterno, dudaron del poder del Todopoderoso. Creyeron más en su baja autoestima que en las evidencias constantes de la magnificencia del Eterno.
    Y cuando la falta de confianza en el Eterno carcome las entrañas, la persona anda falta de sentido trascendente en sus cosas.
    Puede tener grandes éxitos materiales pero en el fondo se siente carente de "algo", sabe que no está "completo", sabe que por más esfuerzo que haga nunca llegará…
    La falta de confianza en el Eterno lleva a una crisis interna y a tragedias dolorosas, que NO son resultado de un castigo celestial, sino resultado lógico de un proceso que se ve resentido desde su interior.

    Es decir, cuando el interior de la personalidad está lesionado, lo más probable es que a la persona las cosas no le resulten fácil, que tenga que soportar sufrimientos que de otra manera no le sobrevendrían.
    Ocurre que la baja autoestima va acompañada de la mano por la escasa confianza en el Eterno2.
    Y ambas encaminan a la persona por caminos tortuosos, plagados de miseria, poblados de fantasmas terroríficos que nacen en su propia mente.
    Recordemos a los exploradores cuando dijeron:

    "Nosotros, a nuestros propios ojos, parecíamos langostas; y así parecíamos a sus ojos."
    (Bemidbar / Números 13:33)

    ¿Qué están diciendo?
    Que ellos no se creían dignos de ser tratados como personas.
    Que ellos no se valoraban como personas.
    Lo que les llevaba a suponer que los demás también los desvalorizaban, y por tanto los iban a maltratar.
    Olvidaron que eran hijos del Eterno, creados a Su imagen y semejanza.
    Su baja autoestima los llevó a negar su faceta espiritual, los llevó a denigrar su humanidad, y como consecuencia a perder la confianza en el Eterno.

    Comparemos con el discurso de los dos exploradores que mantuvieron su pureza, su autoestima saludable:

    "Solo que no os rebeléis contra el Eterno, ni temáis al pueblo de esa tierra, porque serán para nosotros pan comido. Su protección se ha apartado de ellos, mientras que con nosotros está el Eterno. ¡No los temáis!"
    (Bemidbar / Números 14:9)

    El que se aprecia en su justa medida, reconociendo "virtudes, defectos y potencialidades", por esto sin dudas que sabe apreciar a su prójimo, valorar con sagacidad las situaciones, y no duda en que el Eterno es Justo y Bueno y que Él siempre actúa con Bien.

    En las cosas emocionales es bastante cierto que "ves lo que crees".
    Si crees que no vales, eso es lo que verás que los demás ven en ti. Y por eso tu vida será de sufrimientos, negaciones, privaciones, y otros dolores que además sirven para "demostrar" que en verdad uno "vale poco" y "se merece" todas las tragedias que sufre.
    Si crees que vales, pues eres hijo y siervo del Eterno, y por tanto vives de acuerdo a Su Torá y Sus mandamientos, entonces comprenderás que tu vida es de plenitud, a pesar de los contratiempos que la puedan acompañar.

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    1- Es cierto que una porción del Pueblo pecaba, sin embargo no olvidemos al Erev Rav -la Turba- que había salido juntos a los israelitas de Egipto, y se habían acoplado a ellos. De continuo provocaban discordias y malestares, no dejando en paz a la nación.

    2- Una de las máscaras de la baja autoestima es la del dependiente, que precisa todo el tiempo de un bastón para que le guía, conduzca, le haga sentir con vida. Una persona que recurre a Dios como si Él fuera un bastón, un siervo de la persona que está para suplirle sus necesidades, en verdad NO está confiando en el Eterno, ni sirviéndoLe, sino usándoLo, abusando de su relación.
    La persona que confía en Él, NO exige de Dios que Él le sirva, sino que Le ruega por Su Bondad.

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    Relato de la vida real:

    Seis preciosos y saludables cachorros había tenido la bella perra, pero nadie quería aceptar ninguno de regalo. Los dueños los ofrecieron a todos sus conocidos, y ninguno estaba dispuesto siquiera a tomar uno para sí.
    Con gran pesar fueron a la emisora de radio local para que emitieran un mensaje que ofrecía los perritos a quien quisiera llevarlos, totalmente gratis.
    Y pasaron los días y nadie pareció atender el anuncio tan generoso.

    Hasta que un amigo de la pareja les dio un consejo: ‘Vendan los perritos, no los regalen. Es más, que sea un precio un tanto caro’.
    A la mañana siguiente cambiaron el anuncio que se radiaba por otro en el cual se vendían los cachorros a 50 dólares cada uno.
    Todavía no era el mediodía cuando cada uno de los seis cachorritos ya había encontrado un nuevo hogar.

     

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se relaciona el relato con el comentario a la parashá que hemos brindado?

    • ¿Qué lleva a la persona a no estar valorar correctamente con lo que tiene?

    • Según lo veas
      "Cuando te ves como inferior, asumirás que los otros te ven también como inferior; pero la verdad bien podría ser que las otras personas te vean de una manera mucho más elevada."
      (Jafetz Jaim)

      • ¿Por qué el de baja autoestima tiende a considerar que los demás tampoco lo valoran adecuadamente?

      • ¿Cómo se aprende a estar satisfecho con sí mismo?

    • Camino a la paz
      "Considera al íntegro y mira al justo; que la posteridad de ese hombre es paz."

      (Tehilim / Salmos 37:37)

      • ¿Para quién es la paz?

      • ¿Cómo se relaciona la paz con la autoestima saludable?

  • Ser libre se hace- no se recibe.

    "Y en cuanto a ustedes, vuestros cuerpos caerán en este desierto." (Bermidbar 14:32)

    Esto que le aconteció a la generación del desierto no debería ser visto como un castigo de parte de H’, sino como la consecuencia lógica de su pasado, su educación y sus actitudes ante la vida.

    Ello murieron en el desierto, sin poder ingresar a la Tierra Prometida, pues no eran adecuados para esa fundamental misión.

    Si bien habían sido liberados de la terrible esclavitud del imperio egipcio, Mitzraim seguía atormentándolos con sus pesadas cadenas.

    Expliquemos este punto. Podemos considerar como relativamente simple sentirse o creerse libre, si el azote del amo deja de castigar, si uno puede tomar las decisiones personales, si la persona puede disponer de su tiempo como mejor le parezca…pero, en realidad, ¿eso es ser libre?

    Dentro del pensamiento judío la respuesta obviamente es NO.

    Ser libre es tener las condiciones materiales indispensables para vivir con relativa libertad, pero además es tener finalidades en la vida, es decir, que la vida sea una búsqueda consecuente de sentido.

    En nuestra sabia tradición el nombre de Shavuot es Atzeret, culminación. Por lo que aprendemos que Shavuot, el tiempo de la entrega de la Torá, es la verdadera finalización de Pesaj, pues, la libertad que Dios dio a los hebreos sacándolos de Egipto, no era más que una de las partes de la ecuación de la Libertad; la otra parte era tener una meta, basada en los propios ideales, en una estructura de pensamiento y de acción que no dependiera de Mitzraim.

    Matán Torá, la Entrega de la Torá, es pues el comienzo de la verdadera liberación de los hebreos.

    Sin embargo, nuestros pobres antepasados que de mayores fueron redimidos de la esclavitud física, ya no tenían la disponibilidad de alcanzar por sus propios medios esa Libertad; y el Eterno no podía (no quiere) interferir en la libre elección de aquellas personas, haciéndolas libres "a la fuerza". Lo que hizo el Eterno fue darles la disponibilidad de ser libres, sacándolos de Egipto, manteniéndolos con vida y protegidos en el desierto, regalándonos la Torá, haciendo TODO para que la elección libre de la Libertad fuera posible.

    Y sin embargo, la esclavitud es tan poderosa que toda esa generación de libertos perecieron en el desierto, no pudiendo sobreponerse, pero al menos tuvieron el grandísimo mérito de educar a una generación de personas valientes, la generación de los que no temieron mirar de frente a los mismos problemas que sus padres, pero para reaccionar de manera diferente, y contestar: ¡Sí podemos! Está en nosotros y en nuestra confianza en H’ el conquistar la Tierra, sobreponernos a los inmensos obstáculos que nuestros antecesores no supieron traspasar: tal como expresaran los espías enviados por Ieoshúa, cuarenta años después de que Moshé enviara a los suyos: "Hashem ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país están desmayados delante de nosotros." (Iehoshúa 2:24)

    Y la Libertad fue posible para ellos, tal como expresara claramente H’, en el exacto momento que los israelitas ingresaron a su renovada patria: "Y Hashem dijo a Ieoshúa: Hoy he quitado de ustedes el oprobio de Mitzraim" (Ieoshúa 5:9).

    Ser cada día más libres es posible, en tanto que nos esforcemos en hacerlo…que no nos ocurra como aquel pobre empleado que se presentó frente al gerente de su empresa y le dijo:

    -Disculpe señor…pero, hace seis meses que no cobro el sueldo.

    -Está disculpado.

     


     

    Preguntas:

    1. ¿Qué relaciona esta parashá con su haftará?
    2. ¿Cuál es la relación temporal de Pesaj y Shavuot?
    3. ¿Qué conecta intrínsecamente Pesaj con Shavuot?
    4. ¿Qué recuerdan los Tzitzit?
  • Decálogo

    El Decálogo, lo que común y erróneamente se denomina como “Diez Mandamientos” fue entregado y ordenado por Dios para los judíos.
    Son muchísimas las enseñanzas que obtenemos y derivamos de estas diez frases, que corresponden en realidad a catorce mandamientos divinos para los judíos.
    Algunas de las ideas y especialmente reglas son específicas para las personas judías, pero muchas de ellas tienen un valor universal, que es compartible y aplicable por cualquier persona que desee andar por la Senda del Eterno, a la Luz de su Palabra.
    No es mi intención extenderme demasiado, sino tan solo concretarme a la introducción  de una fascinante enseñanza que se desprende de analizar los enunciados en un contexto “topográfico”.
    Permíteme que te lo muestre.

    Máximo EGO
    El individuo está aislado, centrado en sí mismo, víctima de su impotencia y los delirios de poder. Es esclavo de su EGO.

    Tableta B
    Relación entre el hombre y el hombre

    Idea central
    Desarrollo de la personalidad

    Tableta A
    Relación entre el hombre y Dios

    No asesinar

    Aceptación de la existencia de Otro

    Saber que Dios existe

    No al adulterio

    Aceptación de la relación con Otro

    No adorar dioses ajenos

    No secuestrar

     

    Aceptación de la otredad del Otro

    No usar el nombre de Dios en vano

    No testimoniar en falso

     

    Aceptación del poder del Otro

    Recordar el Shabbat

    No codiciar lo del prójimo

    Coexistencia armoniosa con Otro

    Honrar a los padres

    Máxima CONEXIÓN
    La persona está integrada como sujeto, como miembro de la sociedad, en su relación con Dios.
    Es altruista, solidario, responsable, comprometido, bueno, justo y leal.

    Ahora, un breve desarrollo para aumentar la comprensión.
    Nacemos siendo impotentes, es condición básica de todo ser humano.
    Contamos con una herramientas rudimentaria para sobrevivir, el EGO.
    Sus métodos bruscos para llamar la atención suelen ser efectivos para que alguien se encargue del bebe, lo alimente, lo cambie, lo consuele, lo divierta, lo duerma, etc.
    Si el llamado de atención no funciona, o el adulto no está disponible o dispuesto, el EGO “desconecta” al niño de la realidad dolorosa, lo lleva a un mundo de fantasías, el sueño.
    Por supuesto que en esa etapa de vida el EGO es un gran amigo y así se va presentando a la naciente conciencia del ser.
    El EGO se pone en lugar de un “salvador”, cosa que es cierta, de cierta forma.
    El problema se avecina cuando el EGO se mantiene en el control del niño, siendo que éste va adquiriendo otros instrumentos y formas de conectarse con los demás y con la realidad, además de operar sobre ella.
    El EGO en funcionamiento, cuando ya no es necesario, lleva a la persona a aislarse, a manipular a los demás, a situaciones de conflicto interno y externo, a multitud de desequilibrios, a una vida caótica y de desconexión con la realidad más o menos intensa.
    Es necesario que el niño sea educado correctamente para que el EGO se vaya reduciendo, para que quede en su rol de herramienta útil en situaciones de extrema necesidad, cuando la impotencia gana nuevamente a la persona y no tiene prácticamente ninguna otra opción que recurrir a él.
    Nuestro Creador, que es también es nuestro Maestro, nos brinda instrumentos de liberación del EGO, nos instala en nuestro lugar, nos fortalece en nuestra identidad, pero no de forma mágica o milagrosa, sino a través de un mapa de conductas que debemos conocer y aplicar, para que de esa forma podamos crecer integralmente, derrocar al EGO situado como dios al cual servimos en esclavitud.
    El mapa de conductas se denomina “Torá”, que en hebreo quiere decir “instrucción”, “guía”, “ley”.
    La Torá noájica es oral, se compone de siete mandamientos fundamentales, así como el relato de la entrega de los mismos por parte de Dios al patriarca Noaj.
    La Torá judía es tanto oral como escrita, uno de cuyos componentes es el Decálogo, que estamos comentando en esta oportunidad. Los catorce mandamientos que componen el Decálogo están incluidos dentro del conjunto de 613 mandamientos que Dios ha dado para la nación judía, para ellos y no para el resto de las naciones. Así como la Torá que Él ha dado a los judíos es para ellos, y no para los gentiles.
    Sin embargo, ambos tienen el mismo peso, similar valor, idénticas intenciones: conducir a la persona y a la sociedad hacia un mundo de Shalom, de plenitud, armonía, gozo consciente de la Presencia de Dios y Su bendición constante.
    Si los gentiles conocen y viven sus siete mandamientos, así como el pueblo judío se hace cargo de sus 613 mandamientos, se estará en un mundo que no se encuentre bajo el dominio del EGO, y por consiguiente plagado de personas impotentes y caóticas, sino en un mundo solidario, espléndido, gozoso.
    (Sin embargo, el cumplimiento por sí solo no basta para llevar una vida íntegra. Será necesario retomar este tema en otra oportunidad, o buscar lo que ya tenemos publicado al respecto).

    El Decálogo, como hemos dicho al comienzo, es para el pueblo judío, pero algunas de sus enseñanzas son aplicables y saludables para el gentil también.
    Esto que te enseño ahora es para compartir por ambos.

    Estábamos en el relato del comienzo de la vida del individuo, que queda bajo el mando del EGO.
    Un estado de caos, de desconexión, de soledad, de dolor, de falsedad, de fantasías, de delirios, de locura, de malicia, de robo, un mundo enfermo por dentro y por fuera.
    El primer paso hacia el derrocamiento del EGO lo vemos en la tabla que presentamos más arriba: aceptar la existencia del Otro, sea Dios o el prójimo.
    Si el Otro no es más que “algo” para satisfacernos, para ser manipulado, para estar a nuestro servicio, para llenar nuestras apetencias, no le estamos reconociendo una real existencia, sino una funcionalidad, que bien puede ser “usa y bota”. ¿No te ha pasado que alguna persona te haya hecho sentir así? ¿Qué eras “apreciado” mientras le servías de algo, pero luego fuiste borrado del mapa? ¿O quizás eres tú el que así ha hecho con alguien?
    El Otro “no existe”, porque no le das lugar en tu corazón.
    El bebe no está capacitado pues su sistema nervioso no se ha desarrollado, por tanto es normal que no sea consciente de la existencia de otros… pero tú, ¿qué excusas puedes dar?
    Viene Dios y te enseña: “Yo existo, no preciso mandarte que lo creas, ni que tengas “fe”, sino solamente basta con decírtelo. Viste Mis obras, Yo soy quien te sacó de Egipto. Sin embargo, no me interesa que hagamos doctorados en teología, para Mí es más importante que sepas que el prójimo también existe. A Mí no me cambia en nada si tú Me sirves o no, pero a tu prójimo sí le puede afectar del modo en que te comportas con Él. no lo niegues. No lo asesines, ni siquiera simbólicamente. Admite que Yo existo, admite que el prójimo existe. No somos tus sirvientes, no somos tus títeres, Yo soy tu Dios, y él es tú prójimo.”

    Cuando se avanza al siguiente escalón se descubre que admitir la existencia del Otro no basta, se debe admitir que existen las relaciones y que no siempre éstas tienen algo que ver conmigo.
    El Otro tiene su vida independiente, aunque me cueste admitirlo. El otro tiene sus relaciones y no siempre soy bienvenido en ellas.
    Ahora que sé que existe una mamá y un papá, debo aceptar que ellos mantienen una relación que me tiene por fuera y no debo entrar a ella.
    Y eso irá pasando en lo sucesivo, con otras personas, con otras relaciones que establezca.
    Esto que me limita, también me libera.
    Yo también tengo mis relaciones, mis cuestiones privadas en donde yo establezco quien entra y quien no.
    Dios también tiene ese “derecho”, el derecho a que no le seamos infieles, que no nos prostituyamos con falsos dioses, ni siquiera movidos por buenas excusas.
    Tenemos una relación particular con Él y cuando metemos en medio a dioses, ángeles, mediadores, “salvadores”, ídolos, Jesúses, vírgenes, santos rabinos difuntos, seudo profetas, gurús, etc., estamos haciendo algo incorrecto. Estamos quebrando la fidelidad de la relación que tenemos con Él.
    Así como existe el Otro y debemos tomar conciencia y aceptarlo, igualmente con las relaciones que el Otro mantiene, sea que estemos incluidos en ellas o no.

    Está el Otro, las relaciones del Otro, estamos nosotros y nuestras relaciones. Está la conciencia de todo esto.
    El siguiente paso en la escala del crecimiento es aceptar que el Otro es otro, que tiene derecho a su identidad, a sus decisiones, a ser él mismo, nos guste o no.
    No está para darnos placer, no está para que lo manipulemos, tampoco para que nosotros seamos manipulados o nos arrastremos para satisfacerlos.
    Él tiene su vida, me guste o no. Sea mi hijo o mi hija, mi alumno o mi empleado, él debe hacer su vida y yo debo respetarlo.
    Por supuesto que el sirviente del EGO pretenderá tener bajo su control a todos y todo, no admite que le contradigan, no acepta que le marquen sus errores, no quiere voces disonantes. Él es el amo, aunque en realidad sea un pobrecito esclavo de su EGO.
    Sin embargo, la persona que anda a la Luz del Eterno, que está en la escalera de la plenitud no buscará dominar a otros, no negará a los demás sus derechos, no impondrá su voluntad de forma injusta, reconocerá qué puede controlar y que no y no se angustiará por saberse impotente en ciertos aspectos, sino que más bien eso le dará libertad y serenidad.

    El siguiente escalón ya incluye admitir que el otro no solamente existe, mantiene sus relaciones que no nos incluyen y otras que sí, es independiente de nuestra voluntad, sino además que el Otro es poderoso sin necesitarnos.
    Debe ser duro despertar un día y darse cuenta de que ese mundo que habíamos imaginado en el cual somos el centro, del cual todo depende, que se caería si faltáramos, en realidad sigue tan firme y funcional cuando faltamos.
    Más de uno habrá fantaseado con que el mundo nació el día que uno nació, que el mundo es mejor por estar uno aquí, etc., pero en los hechos el mundo gira estemos en él o no.
    Somos importantes, sin dudas, pero una partícula de polvo cósmicos en un universo que aparece como infinito.
    Somos valiosos, pero mejor es sí nos bajamos del pedestal y admitimos que el otro puede vivir perfectamente sin nuestra presencia.
    Ni el divorcio, ni la muerte, ni el alejamiento son el fin para el otro, al menos no debiera serlo.
    Dios sigue siendo Dios, con nuestros rezos o sin ellos.
    El otro seguirá para adelante, contigo o sin ti.
    Es duro, ¿no?
    Algunos se niegan a reconocerlo, pobres prisioneros de sus EGOS y se andan imaginando que el mundo se caerá el día que ellos desaparezcan, que Dios tiembla de solo pensar que él no cree en Él… conocemos a varios sujetos así, cabalisteros, magos de las palabras que corrompen lo espiritual, gurús, falsos rabinos, entre otros. Incluso gente de renombre, que se desviven por tener a quien manipular, por ser el centro en la vida de alguien, por recibir el dinero como diezmos, etc.
    Eso no es lo que Dios quiere del hombre.

    Hasta el cuarto grado hemos llegado a reconocer al otro en su completitud, falta el quinto escalón, en el cual podamos llevar una vida de conexión con el prójimo y con Dios.
    Entendemos que el otro es otro en TODOS los aspectos, aunque cueste, aunque duela.
    Podemos apreciar lo que posee, en todos los aspectos, pero haremos el esfuerzo para no corrompernos anhelando lo que no es nuestro.
    Podremos buscar nuestra propia forma de ser felices, nuestro camino para la plenitud, nuestro sentido de vida.
    Claro que podremos hacerlo, cuando no estemos encerrados en las celditas mentales de nuestro EGO.
    Al salir de esas paredes maltrechas podemos respetar al prójimo, amarlo, serle fiel, estar conectados.

    Pero, mientras no avancemos estos cinco grados, seremos aún esclavos, de una u otra manera. Esclavos en fin.
    Está en ti seguir tu camino, ese que Dios te ha marcado, o seguir el camino del EGO.

  • En la víspera…

    Comienza nuestra parashá con un censo de los levitas, familia por familia:

    "El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:
    Haz también un censo de los hijos de Guershón, según sus casas paternas y sus clanes…
    Éste será el trabajo de los clanes de Guershón…
    "
    (Bemidbar / Números 4:21-24)

    Tal como nos informa la Mishná (Tamid 7:4), una de las actividades sacras de los levitas era cantar durante los servicios rituales en el santo Templo.
    El coro de Guershónidas (miembros de uno de los clanes levíticos) cada día de la semana entonaba un capítulo diferente de Tehilim/Salmos.
    Estos párrafos los pronunciamos nosotros cada mañana en nuestros rezos prescritos, hacia el final del servicio de Shajarit (matinal), en la sección que se llama el "Shir Shel Iom" (el cántico del día).

    En Shabbat su canto era el "Mizmor shir leiom haShabbat" – "Cántico para el día Shabbat" (Tehilim/Salmos 92).

    Éste inspirado cántico no solamente se vincula al semanal día consagrado del Eterno, sino también nos brinda una conexión al Mundo Venidero y a la Era Mesiánica, la Era en la cual la espiritualidad permanentemente será la del Shabbat.
    Cuando vivimos el Shabbat como se nos ha ordenado a los judíos, hacemos surgir su placer espiritual distintivo en nuestras vidas.
    En ese momento estamos paladeando un poco de la existencia centrada en la espiritualidad pura, que es de plenitud, con consciencia constante del bien y placer que está a nuestra disposición1.

    Es así que en nuestra Tradición denominamos al Shabbat como "מעין עולם הבא", ("meein olam haba" – "a semejanza del Mundo Venidero")2.
    El Shabbat es una semejanza de ese estado espiritual que denominamos "Mundo Venidero", el cual no podemos describir con precisión, pues implica conceptos espirituales que no se pueden imaginar ni percibir en las cosas de Este Mundo, pero que se las puede sentir cuando se las está gozando.
    Aquel judío que ha respetado de acuerdo a las normas el Shabbat, y no hace del Shabbat un día de reposo físico, sino de encuentro con la espiritualidad, quizás comprende de lo que estoy hablando en este momento. Quizás lo ha sentido en su vida y tampoco encuentra las palabras para describirlo.
    Es que, ¿cómo describir aquello que está en una dimensión diferente, plenamente espiritual, con los conceptos plagados de materialismo que usamos en esta dimensión?
    En el Mundo Venidero el tiempo no es como nuestro tiempo lineal; el espacio no limita al ser; la Verdad no se oculta del conocimiento; el Bien y el Mal no se confunden; en fin… ¿cómo describir ese plano de existencia que es tan "otra cosa" de lo que nosotros podemos percibir en este plano de existencia?

    No tenemos palabras ni imágenes que lo definan. Estamos tal como el feto que no puede captar la diversidad y esplendor que es el mundo fuera, más allá de de su saco fetal.
    ¿Cómo le explicarías a un feto lo qué es el mundo (éste, en el cual vives), cuando en su propio mundo no hay nada que se asemeje a los colores, movimientos, aromas, sabores, cuerpos, en fin, todo un mundo de diferencias?
    Y aunque encontraras palabras, que le recrearan imágenes de cosas conocidas por él, ¿acaso él llegaría a captar éste mundo con toda su inmensa variedad?
    ¿No chocaría una y otra vez con un obstáculo para su comprensión?
    Y recuerda que esto no es porque sea defectuoso, malo, pecador, tonto o insensible; sino porque está sumido en una realidad diferente, alternativa, tan válida como la nuestra, pero incomparable.

    Así mismo, ¿cómo podemos nosotros conocer lo que es el Mundo Venidero, cuando es algo disímil a casi todo lo que podemos experimentar en Este Mundo?
    Podemos tener una degustación en el gozo de cumplir como corresponde el Shabbat, tal como Dios nos ha ordenado a los judíos que lo cumplamos.

    Sin embargo, por esta dificultad conceptual imposible de esquivar, prefiero que pongamos la atención sobre algo que podemos aplicar concretamente en nuestra vida:

    "Mi shetaraj beerev Shabbat, ieajel beShabbat; mi shelo taraj, ¿meeijan ieajel beShabbat?"
    "Aquel que se esforzó en la víspera del Shabbat, comerá en Shabbat; aquel que no se esforzó, ¿de dónde comerá en Shabbat?"
    (TB Avodá Zará 3a)

    Creo que es muy claro el mensaje de nuestra Torá Oral: los frutos de gozo que cosechamos en el Mundo Venidero han sido sembrados en Este Mundo.
    Por tanto, si nos dedicamos solamente a los asuntos mundanales, sin aplicarnos a lo trascendente, ¿qué comeremos en el Shabbat perpetuo, en el Mundo Venidero?3
    En esta víspera al Mundo Venidero es cuando debemos procurar cocinar nuestros manjares que degustaremos cuando pasemos a ese estado de existencia.

    ¿Cómo se cocina este banquete para que sea placentero y satisfaga?
    Por supuesto, siguiendo "la receta" que el Eterno nos ha dado.
    Paso a paso cumpliendo las instrucciones, que son los preceptos que cada uno debe cumplir.
    Para hacer esto, debemos emplear los ingredientes y procedimientos requeridos, que son los objetos y momentos que se nos indica en "la receta".
    De esta manera, gozamos en Este Mundo, hallamos equilibrio y bienestar, y al mismo tiempo estamos sembrando/cocinando los exquisitos frutos que nos acompañarán eternamente en el Mundo Venidero.

    ¡Te deseo a ti y los tuyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

    Notas:

    1- Ver Avot deRabí Natán 1, "keitzad nivrá".

    2-Ver Cuzari, 5:10 para profundizar al respecto.

    3- ¡Ojo!
    Como hemos enseñado en numerosas ocasiones, el judaísmo no favorece el ascetismo como modo de vida; muy por el contrario, alaba a aquel que goza de lo permitido en los tiempos permitidos. Pero también nos enseña a que aceptemos los límites, los parámetros de conducta ética que el Eterno nos ha provisto.
    Esto significa, podemos gozar, es bueno gozar, incluso a veces tenemos ordenado que gocemos; sin embargo, nuestra vida no debe estar centrada en el goce a toda costa, en el hedonismo, en la falta de consideración por las normas y por el prójimo.
    Es precisamente en nuestra parashá, Nasó, que la Torá ordena que el nazir (alguien que se proscribió voluntariamente el gozo de algún placer permitido) ofrende un sacrificio de expiación, por haberse negado a gozar de aquello que tiene permitido.

  • Bendición a todo nivel para ti

    Seleccionamos de la parashá Nasó

    1. Cada integrante del pueblo es valioso aunque existan diferentes roles dentro de él.

    2. La confesión de los errores es un paso fundamental para el arrepentimiento sincero.

    3. La armonía conyugal como base saludable para la sociedad.

    4. Gozar de lo permitido es muy bueno en general.

    5. Apartarse de lo prohibido y/o de lo que provoca el acto negativo.

    6. Bendición sacerdotal.

    7. Inauguración del santuario.

    Dice Dios en la parashá que la bendición de los cohanim –sacerdotes- debe comenzar con la siguiente fórmula:

    "Hashem te bendiga y te guarde"

    (Bemidbar / Números 6:24)

    Se podría pensar que cuando se indica que Hashem "bendiga", ya no haría falta agregar otra petición, pues, ¿no abarca la "bendición" una clave para el éxito en todos los planos?
    Es una pregunta pertinente, puesto que el que es bendito, es bendito en todo.
    Tal como aprendemos de nuestro patriarca Iaacov, cuando dijera a su hermano Esav:

    "pues Elokim me ha favorecido, porque tengo todo."

    (Bereshit / Génesis 33:11)

    Entonces, es nuestra responsabilidad comprender el motivo por el cual se solicita del Eterno que no solamente “bendiga”, sino también que “proteja”.

    Según explican nuestros sabios, la "bendición" aquí referida es la que atañe a los bienes materiales, en el nivel de lo palpable, tangible, concreto: salud, dinero, poder, objetos, etc.
    Ocurre que muchos tienen un gran suceso en el plano material, pero a causa de esto fracasan estrepitosamente en otras áreas de la existencia, en lo emocional, social, intelectual y/o espiritual.
    Por lo cual es imprescindible aprender a trasformar la bendición material en un utensilio para el crecimiento multidimensional, es decir, que a través de la riqueza, el poder, la potencia física, se crezca y se beneficie la persona de manera integral.

    La “bendición” se convierte en “protección” cuando la persona toma conciencia de qué implica realmente ser bendita: es haber obtenido un favor inmenso de parte de Hashem y por tanto no se enorgullece tontamente, ni se encierra en su egotismo, ni se afana por adquirir más posesiones; sino que aprende a ser humilde, a actuar con altruismo, a estar satisfecho con lo que tiene y disfrutar sanamente de la vida.
    Una cosa es ser bendito y otro ser consciente de la bendición y vivir de tal modo que ésta se establezca como base para un mundo de Shalom –paz y plenitud-.

    Es muy poco frecuente que esta parashá se lea el sábado previo a Shavuot, por lo general se lee la parashá Bemidbar.
    Sin embargo, hay una clara referencia al sentido espiritual de esta festividad en nuestra parashá.
    Están aquellos que festejan Pesaj, con su mensaje de libertad física, con su quiebre de cadenas, con su salida de la prisión rumbo a una mejor existencia.
    Es muy bueno tener presente Pesaj y celebrarlo, así como reconocer la centralidad del ser libre.
    Pero, ¿de qué nos sirve Pesaj con su libertad si no se completa y complementa con Shavuot?
    Shavuot es el tiempo en el cual Dios entregó la Torá al pueblo judío. Por tanto es ocasión de compromiso, responsabilidad, maduración, trascendencia, darse cuenta de que la libertad física sin un sentido para vivir, es seguir esclavo, quizás ya no más de cadenas y cárceles, pero sí de las celditas mentales/emocionales que no permiten a la persona alcanzar la plenitud de sus potencialidades y capacidades.
    Cuando uno rompe los esquemas de vida estereotipados, cuando uno se atreve a despojarse de máscaras, es cuando se está en posesión de la libertad completa, en disfrute de la bendición integral.

    Relato: La gran estafa

    Una vez llegó al pueblo un distinguido señor acompañado por su mayordomo. Ambos se instalaron en la mejor habitación del único hotel. El hombre publicó un aviso en el periódico local: “Se pagará al contado $10 por cada mono que se traiga a la habitación…”.
    La gente del lugar salió apresurada a cazar simios al bosque vecino.
    Tal cual lo prometido, el noble caballero compró cientos de monos pagando $10 por cada uno.
    Al poco tiempo la población de monos escaseó, por lo cual se hacía difícil cazarlos, visto lo cual el rico hombre ofreció $20 por cada pieza, lo que provocó una nueva cacería masiva en el bosque cercano.
    Como realmente era difícil capturarlos y ya casi no se conseguían, el señor ofreció $25, a lo cual los pueblerinos dieron vuelta el bosque para atrapar algún monito suelto.
    Ya casi no habían monos, por lo que la oferta subió a $50 por ejemplar.
    Sin embargo, el buen hombre debía ausentarse pues asuntos de suma importancia lo reclamaban en la capital, su ayudante quedaría a cargo de la compra de monos.
    El pícaro empleado les propuso un singular negocio a los campesinos: “Miren, en las jaulas hay miles de monos que ustedes vendieron hace días al patrón. Yo les venderé los monitos a $35 cada uno. Cuando vuelva mi jefe, ustedes se los vuelven a vender y recibirán $50 por cada uno. ¡Es un negocio redondo para ustedes!”.
    Los ambiciosos pueblerinos se dieron cuenta de la tremenda ganancia que obtendrían de esta trampa: $15 por mono y había miles de monos, esto es igual a miles de pesos para ellos a cambio de engañar al ricachón coleccionista de monos. Juntaron su plata, pidieron prestado, sacaron todos sus ahorros y le dieron fajos gruesos de billetes al desleal empleado.
    Éste les entregó las jaulas llenitas de monos y ellos muy contentos se las llevaron a sus casas a la espera de que volviera el ricachón a “regalarles” su dinero.
    Al otro día, el empleado se había esfumado de la ciudad. Tampoco volvieron a saber nunca más de su patrón.

    Preguntas para repasar y reflexionar

    1. ¿Cómo se consigue disfrutar de la bendición completa?

    2. ¿Es posible ser esclavo estando en libertad?

    3. ¿Qué podrías hacer para que en tu entorno se viviera con mayor libertad, alegría y paz?

    4. ¿Cómo se vincula el relato al contenido del comentario acerca de la parashá?

  • En el desierto, la esperanza

    "Sin embargo, he aquí que Yo la persuadiré, la llevaré al desierto y hablaré a su corazón" (Hoshea / Oseas 2:16)

    La haftará nos esboza una razón conceptual por la cual esta parashá siempre coincide con Shavuot: resulta que en el desierto Hashem nos ha hablado (como siempre, por nuestro beneficio), y lo maravilloso es que esa vez: "¡le prestamos atención!".
    El desierto es símbolo de lugar seco, vacío, desprovisto de casi todo lo que es agradable y saludable. Y sin embargo, es en el silencio, en el aparente yermo, que podemos prestar oídos a esa Voz que nos está convocando a diario, y que generalmente no podemos escuchar, por estar ausentes de nosotros mismos.
    Los escasos estímulos del desierto, una vez cada tanto al menos, nos impulsan a bucear en lo valioso, en nuestra interioridad, en el mensaje de Dios, para luego cruzar la "puerta de esperanza" que menciona más adelante el profeta Hoshea.

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    Profundizando esta semana:

    1. ¿Qué se hallaba al centro del campamento israelita?
    2. ¿Quiénes eran contados como hijos de Israel – Iaacov, sin serlo realmente?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. Materiales y concretos, especialmente los referidos a la agricultura.

    2. Al sincero arrepentimiento –teshuvá– que es el retorno a la senda de la corrección.

    …destellos de la parashá

    Sidrá 34ª de la Torá: 1ª del sefer Bemidbar.
    Entre pesukim 1:1 y 4:20.
    Haftará en Oshea 2:1-22, reemplazada por Majar Jodesh.

    En el comienzo del cuarto libro de la Torá, se nombran los líderes tribales, se cuentan los miembros de cada una de las doce tribus de Israel, y se las organiza en torno del Ohel Moed, (Tienda de la Reunión).
    La disposición física del campamento de Israel asemeja una especie de Maguén David, conformado por tres tribus en cuatro secciones.

    Una tribu se halla en el centro, junto al Santuario. Es la tribu de Leví, cuyos miembros están consagrados al servicio divino en todos sus aspectos.
    Los levitas remplazan a los primogénitos de todas las tribus, quienes en un principio iban a ocupar la distinguida función de cohanim. Actualmente continuamos redimiendo a los primogénitos de Israel, a través de la ceremonia del Pidión haben.

    Al marchar el pueblo, al frente y a retaguardia van los más poderosos, para defender a los demás, incluyendo al Mishkán y a los levitas.