Shabbat: I Adar 24, 5768; 1/3/08
*¿Cuál es el milagro que quieres en tu vida?*
¡Bienvenido lector estimado!
En nuestra parashá se detallan diferentes objetos y materiales del Mishkán, el Templo portátil que el Eterno ordenó a los judÃos construir en el desierto.
Encima del Arca de la Alianza, por sobre la tapa que la cubrÃa habÃa dos querubines tallados:
«Los querubines extendÃan las alas por encima, cubriendo con sus alas el propiciatorio. Sus caras estaban una frente a la otra; las caras de los querubines estaban mirando hacia el propiciatorio.»
(Shemot / Éxodo 37:9)
De acuerdo a un conocido midrash (Baba Batra 99a), estos querubines se miraban mutuamente cuando el pueblo de Israel vivÃa en armonÃa interna, con amor y solidaridad con el prójimo y en adhesión al Eterno a través del cumplimiento de las mitzvot.
Pero sus caras se dirigÃan a lados opuestos cuando en Israel reinaba la rencilla, el malentendido, la falta de comunicación auténtica, el desapego al Eterno y Sus cosas.
En una reciente clase que presencié del renombrado Rav Uri Sharki, uno de los asistentes mencionó este midrash y planteó lo que en la mente del colectivo se encuentra, que estas «actitudes» de las tallas de querubines eran a causa de un milagro. Tal como si las tallas cambiarán su forma misteriosa y milagrosamente, para enfrentar amablemente sus rostros a veces y oponerlos otras veces.
Es habitual pensarlo asÃ.
Pero el Rav Sharki, con su tajante sabidurÃa e inteligencia, respondió lo que es obvio, y por ello quizás dejado de lado.
El Rav enseñó la realidad.
Cuando los querubines fueron tallados encima de la tapa, ya se les habÃa confeccionado un mecanismo por medio del cual se los podÃa girar.
Es decir, no se transformaba mágicamente la realidad una y otra vez, ya que tal acontecimiento serÃa innecesario e incluso antagónico con las leyes naturales que el Creador dictó a Su creación.
¿Para qué romperÃa el Eterno las reglas de Su creación, si era mucho más eficiente y razonable tallar los querubines de modo tal que pudieran girar?
Simple, concreto, brillante y cierto.
A pesar de esto, el asistente al shiur no quedó convencido, siguió dando vueltas al asunto mágico y misterioso. Le costaba aceptar que el 99% de los milagros no son alteraciones de las leyes naturales, sino el designio adecuado y oportuno por parte del Eterno.
Tendemos a buscar la solución mágica, el milagro, lo supranatural, tendemos a irnos por las ramas de nuestra fantasÃa e imaginación.
Cuando el Eterno nos comandó ser simples, sencillos, directos, eficientes, constructores de nuestra realidad.
Busquemos en la Torá dónde dice que hay que estar pendiente de asuntos metafÃsicos, de pasar el tiempo con pensamientos mÃsticos. ¿Encontraremos algo sobre esto?
Ciertamente que no lo hay.
Tampoco dice que vivamos pendientes de milagros, a la espera que de Arriba nos venga la solución y salvación de nuestros asuntos, grandes o pequeños.
Por el contrario se nos insiste a hacer nuestra parte, aquello que nos corresponde hacer, mientras confiamos en el Eterno y Su ayuda.
En nuestra propia Parashá encontramos la confirmación de esta enseñanza:
«El Eterno los ha llenado con sabidurÃa de corazón para realizar toda obra de artesano, diseñador y bordador de material azul, púrpura, carmesà y lino, y de tejedor; para que realicen toda labor y hagan diseños artÃsticos.»
(Shemot / Éxodo 35:35)
El Eterno podrÃa haber hecho las cosas directamente Él, ¿para qué «depender» de la limitada capacidad y habilidad del hombre?
Sin embargo, Él solamente les dio la sabidurÃa, les mostró el plan a seguir, pero luego, la obra dependió de la acción y labor de cada uno.
Sin personas participando, haciendo SU parte que les corresponde, difÃcilmente se realiza algún «milagro».
Ejemplo, hace poquito lo leÃmos en Shemot/Éxodo capÃtulo 17.
Cuando los malvados amalekitas (su nombre y recuerdo sea borrado) atacaron arteramente a los judÃos, éstos por milagro se salvaron.
Pero, el tal milagro no fue solamente una manito dada por Dios, sino que incluyó al novel ejército judÃo guerreando, al nuevo general Ioshua bin Nun comandando, a Moshé en un peñasco animando con sus manos alzadas, a Aarón y Jur ayudando a que Moshé no decaiga.
Tremendo milagro, pero que tuvo la necesaria participación humana, cada uno haciendo SU parte, eso que le corresponde hacer.
Y si el milagro no sucede, es que a veces uno no hace su parte, o a veces simplemente el milagro no corresponde que ocurra.
Debemos darnos cuenta cuando ya hemos obrado nuestra parte y no apenarnos si el resultado no es el esperado, pues lo que pase y proviene de Arriba siempre es para Bien.
¿Qué es lo que te falta hacer para que se cumpla el milagro que precisas en tu vida?
¡Te deseo a ti y a los tuyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
¡Qué sepamos construir shalom!
Moré Yehuda Ribco
Su apoyo constante nos permite seguir trabajando
Otros comentarios de la parashá, resumen del texto, juegos y más información haciendo clic aquÃ.
q’ lindo eh
y de aqui el verso,tamim tihe im Hashem E-lokeja..