Alégrate alegrándolo

Las cuatro reglas de Purim, para los judíos, según establecieron los Sabios son:

  1. Lectura de la historia narrada en el rollo de Ester.
  2. Un banquete con alegría.
  3. Enviar comidas a los amigos.
  4. Dad dádivas a pobres judíos.

Al respecto nos parece importante hacer notar el dictamen de Maimónides:

יט  [יז] מוטב לאדם להרבות במתנות אביונים, מלהרבות בסעודתו ובשלוח לריעיו–שאין שם שמחה גדולה ומפוארה, אלא לשמח לב עניים ויתומים ואלמנות וגרים, שהמשמח לב האמיללים האלו מידמה בשכינה, שנאמר "להחיות רוח שפלים, ולהחיות לב נדכאים" (ישעיהו נז,טו).

Es bueno que la persona aumente en las dádivas a los pobres, en vez de aumentar en su banquete o el envio de comidas a sus amigos. Porque no hay mayor alegría y dicha que alegrar el corazón de los pobres, los huérfanos, las viudas y los extranjeros, porque el que alegra el corazón de los desprotegidos se parece a la Presencia Divina…
(Mishné Torá, Hiljot Meguilá 2:19)

Sí, así es.
Con nuestros recursos podríamos darnos una panzada, beber sin moderación, comer hasta el hartazgo, puesto que Purim pareciera ser el día en el cual los excesos están permitidos.
Y con esos mismos recursos podríamos halagar hasta el empacho a nuestros amigos, brindándoles golosinas (superfluas e innecesarias como sustento), y así alegrarles y alegrarnos.

Pero, con su mesura, sabiduría, delicadeza, comprensión, espiritualidad, el gran maestro nos advierte de cómo debiera ser nuestra elección.
Atender al menos favorecido, aquel que tiene las necesidades a la orden del día.
Si aportamos a que pasen un día más plácido, con satisfacción, con alegría, entonces estamos haciendo una gran obra, que sería necesaria cada día, pero especialmente en esta festividad.

Y allí es cuando el EGO susurra:
¿Le vas a dar a los pobres?
¿Tanto?
¡Si son pobres, con poco les alcanza!
¡Vamos!
Es tu dinero, ¡tuyo!
Tú lo ganaste con el sudor de tu frente.
Tienes la oportunidad de pasarla bien, con amigos, con la familia, darte gustos y luego no sentirte con culpa ya que es la propia ley la que te habilita a tomar y comer de más.
¿Qué el pobre tiene hambre?
Bueno, será que prefiere estar en la calle en vez de conseguir trabajo.
Seguramente usa el dinero para vino, drogas o vaya uno a saber qué.
Dale un par de pesos, con eso es suficiente.
Vamos, no te dejes embaucar por el EGO –Ietzer haRá- que te quiere someter y dejar en estado de impotencia. ¿Cómo vas a dejar de disfrutar de lo permitido? ¡Es el EGO el que te hace sentir culpita si no le das más plata a esos pobres… que por algo son pobres…!

Esto, o parecido, te susurra el EGO.
Y te deja convencer, y no abres con generosidad tu mano para beneficiar a tu prójimo en penurias.
Te gastas tu plata en engordar, en regodearte con lo que no precisas, en falsa santidad, en religión.
Mientras, al lado tuyo puede haber alguien que está sin comer, un hermano que no tiene siquiera para llevar un pan a la boca. O le falta para el alquiler, la renta. O no puede comprar los medicamentos. O vive en la calle y pasa frío. O… pero claro, el EGO tendrá el mensaje sulfuroso con apariencia de santidad, lleno de religión para que te excuses y creas que tienes el poder, cuando en verdad estás sometido a tu celdita mental, egocéntrica, egoísta, limitada, de falsedad.

Puedes alegrarle el día al hermano judío necesitado, y acrecentar lo que darás para tal fin.
O puedes hacer lo que te venga en gana, en obediencia y fe, a instancias del EGO.

¿Qué crees tú que es más valioso?

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Excusas no te faltarán, te aseguro que ya estás mascando algunas.
Si te hacen feliz, quédate con ellas.
Si son solamente anclas que no te dejan crecer, entonces déjalas de lado, abre tu corazón, abre tu mano, abre tu mente y alégralos para alegrarte.

Hay otra gente que precisa tu presencia, tu abrazo, tu palabra o tu silencio, aquello que no es dinero ni dádivas materiales, pero que implican una actitud y una conducta de construcción de shalom.
La familia en duelo, el amigo angustiado, el desesperado, el dubitativo, el enfermo, como tantos otros.
Para ellos quizás el dinero no sea la respuesta, porque no están necesitados de él precisamente, sino de otro tipo de atención.
Tampoco te cierres a ellos, cuando sea el momento de alegrarles, ayúdales, pero si es el tiempo de la seriedad, respétalo.
A cada uno lo que precisa, con bondad y justicia.
De esa forma, tu creces junto a tu prójimo.
Eso es construir shalom.

Jag Purim Sameaj.

 

Leilui nishmat del querido amigo KIKE KATZKOWICZ, Z”L.

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Opiniones y respuestas

  1. Shaul Ben Abraham (1356) ‍‍9/03/14 - 7 Adar II 5774 {Link}
    Menos mal explica esto Moré por que en estos días me lo estaba preguntando, ya que me decía que tanto que aprovecho el servicio de esta página y no sabia como contribuir exactamente. Es bueno contribuir más aun cuando es por un sitio como éste que es estudio de Toráh.
    1

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