Autoconocer

El autoconocimiento es indispensable para mejorar nuestra vida como individuos y como sociedad.
Aprender todo lo posible de nuestra identidad eterna, la del Yo Esencial o NESHAMÁ.
No permitir que los prejuicios nos impidan adentrarnos en el conocimiento de este tema apasionante y vital.
Pero también abocarnos al estudio de nuestro Yo Vivido, por más que solamente sea un cúmulo de personajes, máscaras y cáscaras que ocultan la LUZ, también es lo que estamos siendo en nuestra existencia en este mundo. Por tanto, podemos llevarnos a sincronizar el YV con el YE, para de ese modo encontrar máscaras que representen lo  mejor posible la cara, a través de una conducta armónica, en sintonía con el código de ética/espiritual.

Mientras seguimos en el desconocimiento, estamos más abrumados en el exilio del alma, apartada del espíritu.
¡Pero cuidado!
Que en verdad avancemos por el camino del conocimiento que nos habilita al autoconocimiento, y no que caigamos en la garra del Sistema de Creencias que hemos ido armando, que nos han ido compulsivamente inyectando. Porque, por regla general el SdeC no está coordinado con el mensaje espiritual, sino que proviene del EGO. Siendo así estará poblado por creencias viciadas, preconceptos, opiniones, miedos, sentimientos, emociones, mandatos culturales, mucho de religión, pero escasamente se encontrará la vocecita firme pero amorosa de la NESHAMÁ.

Cuando nos educamos correctamente en los asuntos espirituales, desvirtuando el imperio del mal de la religión, entonces nos damos la oportunidad de conocernos en verdad.
Podemos ir desterrando los “demonios” que nos atormentan desde hace siglos, como humanidad; y desde el nacimiento como individuos.
Podemos llevar luz allí en donde la oscuridad perturba el pasaje de la LUZ.
Podemos ir desaprendiendo todo lo que nos mantiene en celditas mentales, en zonitas de confort, en adoración de falsos dioses negando así al Dios.

Pero no solamente es cuestión de conocimiento teórico, sino llevarlo a la práctica.
Esto es, construir SHALOM en pensamiento, palabra y acto constantemente, dentro y fuera, con bondad y justicia.
Sin dejar de evaporar las trampas del EGO, a través de los ejercicios de la CABALATERAPIA.
Para lo cual es necesario el acompañamiento del maestro idóneo, que conozca, sepa y pueda transmitir teoría y práctica.

En ocasiones será indispensable también el recurrir al auxilio profesional, que puedan brindar expertos profesionales en el área de la salud mental y emocional.
Siempre cuidando de no caer en manos de impostores, ni ser secuestrado por gente que se vende como profesional pero es mercader de la fe, con título universitario o sin él.
Porque, me he topado con “siquiatras y sicólogos” titulados en universidades, con estudios verdaderos a sus espaldas; pero que no dejan de ser servidores del EGO, dedicados a difundir las falsedades de la religión y agobiando con ello a sus pacientes y seguidores.
Esta gente podría tener recursos profesionales para dar una mano, pero al caer bajo la esclavitud del EGO, son pozos que de caer en ellos llevan hacia el abismo del EGO.
Por tanto, a confiar pero teniendo bien abiertos los sentidos para detectar que no hemos puesto la confianza en lugares inapropiados.

Es necesario aprender a reconocer nuestra esencia luminosa, de conexión sagrada con el Creador y con todo lo creado.
Como también reconocer y lidiar con las zonas oscuras de nuestro ser.
Porque, si desconocemos nuestro YE, podemos creernos perdidos, carentes de sentido, sumergidos hasta el hartazgo en la terrenalidad y en lo negativo. Por tanto, hay que hacer que la LUZ resplandezca.
Pero también, apartar la sombra, quitarle presencia, no darle más herramientas para que se manifieste. Porque, si la oscuridad sigue estorbando la irradiación de la LUZ, entonces se materializan crisis vividas negativamente, desastres, enfermedades, fracasos, pérdidas, repetición de errores, negatividad, agresividad, incomunicación, sufrimiento, reproches, echar culpas, ansiedad, miedo y todo lo que nos aparta del gozo de lo permitido y nos ahoga en pesar.

Aprendamos, desaprendamos, construyamos SHALOM.

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