Cuando se acaba el amor… si es que alguna vez lo hubo…

Hace unos días publicamos un texto en el cual se pone de manifiesto ciertos rasgos generales por los cuales se efectúa la elección de pareja. (Lo puedes leer haciendo clic aquí).

Quiero explicarte ahora un triste proceso que se da en muchas parejas (de acuerdo a ciertas estadísticas, estaríamos hablando de lo que le ocurre a más del 80% de las parejas de la sociedad actual).

Resulta que en este gran porcentaje de la sociedad, la elección de pareja surge fundamentalmente de necesidades egoístas (sean del plano físico, emocional, social o en menor medida del intelectual).

Así pues, la persona que se escoge (llamémosle "persona 2") tiene (o parece tener) un "algo" (llamémosle "A") que podría satisfacer alguna necesidad egoísta de la "persona 1".
A su vez, "persona 2" encuentra o cree encontrar que "persona 1" tiene "B", que es ese algo que ella precisa para satisfacer alguna propia necesidad egoísta.
Por tanto, "persona 1" y "persona 2" se "enamoran", se quieren, se PRECISAN. Porque, uno recibe "A" y el otro recibe "B".
Ejemplo: un señor entrado en años con plata que se "enamora" de una chica jovencita y bellísima, pero pobre. El señor cree obtener juventud, placer, fogosidad, lustre, lujuria, etc.; la joven cree obtener dinero, buen pasar, mejorar su situación, escalar socialmente, etc.
Un observador imparcial que conozca estos datos, no diría que están enamorados mutuamente, sino que se PRECISAN egoístamente. El viejito ama la ilusión de pasión y juventud, pero no ama a la jovencita. La jovencita ama el dinero y el éxito, pero no ama al anciano.
Este ejemplo es muy obvio.
Ocurre que más del 80% de las parejas se basan en un patrón de elección similar, pero que en un principio (y quizás por un tiempo) no se manifiesta claramente, permanece oculto, inconsciente, negado, silenciado.

Es triste, ¿no?

¿Es tu caso?
Necesidad de dinero, salir de la casa, huir de la soledad, sentirse querido, tener sexo, escalar posiciones sociales, encontrar trabajo, por apasionarse, etc.
Todas necesidades egoístas que uno quiere satisfacer, para lo cual encuentra a alguien que le dé lo que precisa.

La fase de las necesidades mutuas va dejando paso a la segunda fase, la del descontento.
Ya "persona 2" tiene "A". "Persona 1" tiene "B".
Ya no precisan más del otro, o el otro no puede darle más aquello que ahora precisan.
Entonces comienzan a sentir descontento.
Como si algo se hubiera quebrado en la pareja, aunque generalmente no puedan decir bien qué es ese "algo".
Pueden encontrar la excusa de que es la rutina, el aburrimiento, la apatía luego de la sinfonía hormonal de la pasión. En fin, excusas hay varias, cada uno se ingenia para fabricarse las suyas.
Pero en el fondo inexorablemente encontraremos esa triste realidad: aquella persona que NECESITABA para satisfacerse, ya no le sirve más.

El descontento deja paso a la tercera fase, en este tobogán de ruptura y desencuentro. Es el momento de las quejas en contra del otro. Que pronto pasan a ser reproche. Se reprocha que ya no se le dé lo que antes se le daba, pero se añade luego todo tipo de resquemos, incertidumbres, deudas por cobrar, insatisfacciones grandes o pequeñas.
Los roces se hacen frecuentes, hasta quizás ser el único hecho que compartan: el enojo y el reproche.
A esta altura algunos saludables ya han comenzado hace rato el proceso de divorcio, otros ya están en el baile de la infidelidad conyugal. Otros penan y explotan, sin encontrar mecanismos de escape a esta relación dañina.

Llegada la cuarta fase, la de la violencia, más o menos explícita, más o menos física.
Golpes, insultos, intentos de asesinato, acusaciones en comisarías, etc.
Un infernal hervidero en el cual nadie sale ganando.
Nos podemos preguntar, ¿y por qué siguen juntos?
¡Qué buena pregunta!
Excusas hay a miles: que por los hijos, que por la sociedad, que porque el dinero no da para vivir separados, que alguna cosa cambiará y podrán vivir bien junto, que este es un momento tormentoso que cederá, que yo no puedo aceptar divorciarme, que mi religión me lo prohíbe… tantas excusas, huecas todas ellas, aunque tengan visos de racionalidad…
Gracias a Dios hay gente que se divorcia aquí…

Por último, una fase terrorífica: la del miedo.
Se mantienen juntos solamente por miedo: que si te vas no verás nunca más a mis hijos, que si me separo me iré al infierno, que si me voy no tendré donde vivir… miedo, en cualquiera de sus rostros.

Nuestros Sabios con notable poder de síntesis han enseñado: "El amor que se basa en algo material, se termina esto y se acaba el amor".

Mi consejo, para los que ya están en el proceso de descenso brusco en esta montaña rusa angustiante, es que frenen un poco para ver en dónde están parados. Que se atrevan a reconocer los motivos por los cuales se juntaron con su pareja. Que descubran en que fase están actualmente. Y que si encuentran que no hay medida reparadora para reunir a la pareja y darle una nueva dirección, bajo la Luz del plano espiritual, entonces, que se bajen de la montaña rusa antes de que el desprecio, el maltrato, el rencor, la infidelidad, el miedo sigan creciendo y engullendo a todos los implicados (padres, hijos, familias, compañeros de trabajo, etc.).

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orah

ajajaj sorry yehuda…es q’ mi marido sabe q’ lo elegi a el ,porq’ me gustaba su cuello…jejejej
ahora mi conciencia trabaja…q’ malo yehuda …jiji

orah

ya se ,i was joking! aca hay gente q’ se casa para obtener el greencard etc.. ya sabes como terminan..

orah

como? sin greencard y separaos! jejje
porq’ el otro se da cuenta de la razon por el cual fue buscado/a y de ninguna manera va a dejar q’ lo usen …soooo
es un juego peligroso..

MARICE

yo soy hija de padres que nunca se separaron porque la santa iglesia a la que pertenecían se los probibía.Hoy estamos todos adultos y lo único que recordamos son sus eternas peleas que provocan mucha angustia en sus hijos y miedo.Les rogamos muchas veces que se separaran pero les faltó valentía por el que dirán y porque al fin de cuentas no piensan en la paz que necesitan sus hijos para vivir.¡Por favor! los que estén así no busquen excusas y tomen deciciones maduras, todos los hijos que hemos visto gritos y palabras y golpes se los agradeceremos

MARICE

yo soy hija de padres que nunca swe separaron porque la santa madre iglesia se los prohibía,vimos gritos,peleas y golpes y nuestra infancia se tiñó de tristeza hubieramos deseado tener padres valientes que tomaran decisiones maduras Los que estén con estos agobios tengan fuerzas y sepárense todos necesitamos vivir en paz

MARICE

Bueno está separarse cuando se ha intentado todo y no hay solución.Sus hijos se los agradecerán porque necesitamos un abiente grato donde todos estemos a gusto y haya paz.A los que estén pronto a tomar estas decisiones háganlo ánimo y valentía.

ketzy

no estoy de acuerdo en el divorcio, el verdadero amor nunca deja de ser…recuerde esto!, pueden separarse mas no divorciarse en el caso que nunca hubo amor… Para Dios TODO ES POSIBLE!!
shalom

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