Dominio

En nuestra parashá se testimonia lo siguiente:

"Entonces el populacho
que había entre ellos
se dejó llevar por la gula.
Y también los Hijos de Israel volvieron a llorar diciendo: -¡Quién nos diera de comer carne!
"
(Bemidbar / Números 11:4)

Observamos al santo Pueblo de Israel conmocionado por una pasión, consumido por una apetencia, hambriento de hedonismo.
En esta oportunidad la pulsión era por manjares,
por comida,
no requerida en su función nutriente,
sino como deleite para los sentidos
y como contentamiento para el corazón vacío de valores.

Realmente no hay en principio algo negativo en el deseo de disfrutar de un sabroso plato,
nuestra sacra Tradición es absolutamente favorable al gozo de los bienes mundanales en tanto se haga dentro de los marcos y parámetros establecidos como saludables,
pero el problema está en que lloraron (se alteraron emocionalmente), y en que se obnubilaron (se bloquearon intelectualmente), y en que se rebelaron (perdieron de vista el lugar que les correspondía apropiadamente) para conseguir el disfrute de su pasión.

Esto ocurrió, en parte, porque
convirtieron su pasión en una meta en sí misma,
en lugar de que la pasión fuera una herramienta para conseguir un objetivo significativo.

¿Y por qué fue así?
¿Cómo es posible que no hubieran podido domeñar sus pasiones que los descarrilaban del camino de la trascendencia?

Ante estas dos preguntas, podemos dar en esta oportunidad tres respuestas:

  1. El entrenamiento apropiado para bien vivir
    Los israelitas hacía muy poco que habían recibido la Torá, con sus correspondientes 613 mitzvot -preceptos-, por lo cual, no estaban habituados aún a cumplir con el Deseo del Eterno antes (o en lugar) de su propio deseo.
    Sabemos que una de las recompensas que recibe aquel que se esfuerza y dedica a cumplir con los mandamientos, está en su mayor dominio sobre sus pasiones, y en su mente y corazón más firmes al momento de optar entre lo que es bueno y lo que no lo es.
    Estos israelitas faltos tanto de una vida plena de estudio de Torá como de aplicación en el cumplimiento de los mandamientos, difícilmente podían haber alcanzado un alto grado de control de sus arrebatos.

  2. Dime con quién andas
    Una masa de personas ajenas a la espiritualidad de Israel acompañaron a los judíos a su Salida de la esclavitud de Egipto.
    Esta morralla instigaba habitualmente a los israelitas para que anduvieran también ellos por caminos de vicio, lujuria, idolatría y otros oprobios.
    Estas personas infames e indignas (diametralmente opuestas a lo que una persona judía debe ser), están mencionados en el versículo arriba trascrito como "el populacho", que llevado por sus enfermizas apetencias arrastraba a los débiles entre los israelitas a la perdición moral y espiritual.
    Lo que aconteció con los hebreos, es la dificultad usual que padecen los escasamente cultivados (espiritualmente) cuando se asocian con personas de insignificantes principios éticos, y vacía perspectiva de la vida. Pues, es un hecho que cuando la interioridad está débil, la exterioridad domina. Y cuando esta exterioridad busca lo que no es bueno, se obtiene lo que no es bueno…

  3. Romper con los esquemas
    Durante 210 años la educación y forma de vida de los israelitas fue de sometimiento a la voluntad del déspota de turno, carencia de esperanza, supresión del deseo, falta de proyectos trascendentes de vida, negación casi de cualquier rasgo de su humanidad.
    Era como una vida en un universo oscuro, sombrío, desprovisto de luz y alegría.
    Un universo vacío de vida plena.
    Y, de pronto, el Eterno los libera y pone en el camino a la Tierra Prometida.
    Dios y Su profeta Moshé les hablan de libertad, responsabilidad, compromiso, esfuerzo, lucha por alcanzar los objetivos, valor de la persona y tantas otras cosas que les resultaban extrañas… tan extrañas como si nunca las hubieran escuchado, y mucho menos vivido (y realmente, así era).
    Les estaban exigiendo romper con aquellos esclavizantes esquemas de vida, que los seguían manteniendo aprisionados incluso meses y años después de haber quebrado las pesadas cadenas de hierro.
    Y es muy duro, además de complicado, romper con estas cadenas que aferran el espíritu y el intelecto.
    Ni bien se descuida por un instante pequeño, el que está en proceso de liberarse, corre el riesgo real de volver a caer en el vicio del esquema de vida esclavizante.
    Y en esta oportunidad, tropezaron y volvieron a manifestar su egipciedad, su adiestramiento a ser sometidos a las normas de vida de los esclavos de Egipto.

Debemos tener en cuenta que estos tres elementos que nos sirven para comprender lo que sucede en el versículo, son también útiles para vernos a nosotros mismos, y cómo estamos parados ante la vida.

  1. ¿Estamos ejercitando y desarrollando saludablemente nuestro cuerpo, ánimo y mente en Torá y mitzvot?

  2. ¿Estamos acompañados por gente que nos puede perjudicar, debido a su estilo de vida apartado de los cánones de la Torá?

  3. ¿Estamos en proceso de liberarnos de los esquemas de vida que nos libretaron y nos hacen actuar una existencia hueca y de aparente libertad?

Es menester que cada uno de nosotros nos respondamos sinceramente a estas preguntas, y si encontramos que estamos fallando (o no siendo íntegros), es entonces oportunidad de hacer un cambio provechoso y de bendición para nosotros y nuestro prójimo.

(Por medio de la Cabalaterapia, se está capacitado para responder honestamente a estas interrogantes, y para hallar respuestas que ayuden a liberar a la persona, y permitirle vivir una vida de mayor plenitud).

¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

Moré Yehuda Ribco

Relato

En una ocasión un intruso pensamiento cruzó la mente del Baal Shem Tov, y le sugería que no era digno de recibir una porción del Mundo Venidero.
De inmediato se respondió el rabino: ‘Cuando amo al Altísimo, ¿para qué quiero el Mundo Venidero?’.

Preguntas y datos para meditar y profundizar:

  • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

  • ¿Es por recompensa o miedo al castigo que una persona debe servir al Eterno cumpliendo con Sus mandamientos?

  • Rabán Gamliel, hijo de Rabí Yehudá solía decir: "haz la Voluntad del Eterno como si fuera tu voluntad, para que tu voluntad se haga como Su Voluntad. Supedita tu voluntad ante Su Voluntad, para que sea supeditada la voluntad ajena ante tu voluntad" (Avot 2:4).

    • ¿Qué quiere decir todo esto?

    • ¿Cómo una persona hace que su voluntad coincida con la Voluntad del Eterno?

    • ¿Qué significa "supeditar la voluntad" ante la Voluntad de Dios?

  • El salmista inspirado nos iluminó con la siguiente verdad: "El hacer tu voluntad, oh Elokim mío, me ha agradado; y Tu Torá está en medio de mi corazón." (Tehilim / Salmos 40:9).

    • ¿Cuál es la única manera de estar actuando conforme a la divina Voluntad?

    • ¿Para qué personas es un agrado la Torá completa?

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