Opuesto que se complementan

El Talmud, en Bava Metziá 84a nos trae esta interesante descripción.

El rabino Shimon ben Lakish, mejor conocido como Reish Lakish, murió. El rabino Yoḥanan estaba muy dolido por perderlo, pues Reish Lakish había sido su alumno, su cuñado, su compañero de estudios personal (lo que se conoce como su javruta).
Los rabinos estaban preocupados por el bienestar emocional de su colega, por tanto entre ellos dijeron: ¿Quién irá a calmar la mente del rabino Yoḥanan y consolarlo por su pérdida?
Decidieron entonces: Que vaya el rabino Elazar ben Pedat, ya que sus declaraciones son claras, es decir, es inteligente y podrá servir como sustituto de Reish Lakish.


El rabino Elazar ben Pedat fue y se sentó ante el rabino Yoḥanan, tal como se supone hacen los javrutot, enfrentados para sacarse chispas a la hora del estudio pero muy unidos espiritualmente, porque no es una disputa para ver quien gana, sino para encontrar entrambos mayor conocimiento, comprensión, alcance en su saber.

Con respecto a todos los asuntos que planteaba el rabino Yoḥanan, de inmediato el rabino Elazar ben Pedat decía: hay una decisión que se enseña en una baraita que respalda su opinión. Es decir, usaba su inteligencia y excelente memoria para hallar piezas de evidencia en la Tradición que aprobaran el planteo del rabino más anciano y respetado.
Era como una biblioteca andate, atento y disponible para cotejar piezas de información y exponer los resultados de la búsqueda, un Google con vida, siempre dispuesto a aprobar las palabras de rabí Yoḥanan.
Así surgiría una halajá, sin debate, sin contrapropuestas, sin ver las cosas desde diversas perspectivas para traer claridad y solidez.

Luego de un rato éste le dijo: ¿Eres comparable al hijo de Lakish? En mis conversaciones con el hijo de Lakish, cuando yo planteaba algún asunto, él exponía enseguida veinticuatro dificultades contra mi idea en un intento de refutar mi reclamo, y yo le respondía a mi vez con veinticuatro respuestas, finalmente la halajá brotaba por sí misma, al ensancharse y aclararse nuestra comprensión del asunto tratado. Y, sin embargo, me dices: hay una decisión que se enseña en una baraita que respalda tu opinión. ¿Acaso yo no sé que lo que digo es bueno que preciso que me respondas con un texto anterior aprobando mi idea?
Ser refutado por Reish Lakish cumplió un propósito sagrado; tu aprobación sumisa de mis declaraciones NO lo hace.


El rabino Yoḥanan dio la vuelta, desgarrando su ropa, llorando y diciendo: ¿Dónde estás, hijo de Lakish? ¿Dónde estás, hijo de Lakish?
El rabino Yoḥanan gritó hasta que perdió la cordura.
Los rabinos oraron y le pidieron a Dios que se apiade de él y se llevara su alma, y ​​el rabino Yoḥanan murió.

Más allá de la interesante anécdota tenemos algunas grandes enseñanzas para tomar para nuestras vidas y mejorarlas.
Te comparto en titulares solamente unas pocas:

  1. Los opuestos se complementan y suplementan.
  2. Hay que amar el debate pero detestar la disputa.
  3. Con un contrincante respetuoso y poderoso uno se tiene que esforzar para superarse a sí mismo, y quizás de forma secundaria al otro.
  4. No quedarse con lo que recibiste, mucho menos con lo que te parece, sino trabajar con empeño para ver opciones y finalmente quizás coincidas con lo que originalmente creías.
  5. Desarrolla tu creatividad para fabricar opciones, tener alternativas, no solamente quedarte en la comodidad de lo que ya tienes a mano.
  6. Aprende a controlar tus emociones, porque si no lo haces, ellas terminan por dominarte a ti.
  7. La gran inteligencia intelectual queda tocada sin el desarrollo de la inteligencia emocional.
  8. Consigue un maestro y ten un amigo de estudios que sean idóneos.
  9. No tengas miedo de preguntar, con respeto y altura.
  10. No tengas miedo de responder, con respeto y altura.
  11. El psicológicamente flexible es mucho más poderoso que el rígido.
  12. Pensar “fuera de la caja” no es un invento moderno, los sabios del Talmud ya lo practicaban de manera diaria.
  13. No te creas tu propia grandeza, tampoco tu pequeñez.
  14. Pide ayuda cuando sientas que no puedes.
  15. Debate para acercarte a la verdad junto al otro, no para ver quien manda o tiene la última palabra.
  16. En las discusiones colapsadas por la emoción, el que tiene la última palabra no suele ser el que tiene más razón.
  17. Las emociones son un importante combustible, pero de modo alguno son el timón que conduce tu vida.
  18. Una espectacular memoria y el acceso a la información son una pieza del poder, pero saber analizar, usar y crear dan incluso mucho más poder.
  19. Deja ir a los muertos en paz, porque si no lo haces, te vas con ellos en traumas.
  20. De nada sirve lamentarse por lo que ya fue y no tiene reparación, mejor rearmar con las piezas actuales un presente sólido.

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