Pasando el límite

Es bueno aprender y hacer, hasta el máximo de nuestras posibilidades.
¿Cómo podemos darnos cuenta de que alcanzamos el máximo de nuestras posibilidades?

Cuando llegamos al muro, no significa que llegamos al final de nuestro camino, sino que es hora de buscar un sendero alternativo, o una escalera para sobrepasar el obstáculo, o tal vez usar un trampolín o una cama elástica que nos haga sobrevolar lo que hasta entonces nos pareció una muralla infranqueable.

Cuando se nos interpone un arroyo, no es tiempo aún de darnos por colmados en nuestra misión; mejor es que busquemos un puente por uno u otro lado, o construyamos una balsa, o aprendamos a nadar sin ponernos en riesgos innecesarios.

Pero, cuando todo lo lícito ha sido intentado, cuando hemos barajado alternativas, cuando exprimimos nuestra capacidad de creatividad, cuando solicitamos ayuda y sin embargo por delante hay un abismo, o una montaña imposible de escalar, o no nos acompañan las fuerzas, o la capacidad ha sido excedida realmente, entonces es hora de darse por satisfecho y estar contento con lo nuestro.

Ten en cuenta que los límites son buenos, necesarios, indispensables.
Siempre y cuando sirvan para mantener contenidos en donde corresponda, y separar lo que ha de mantenerse separado.
Hay límites que funcionan para organizar y optimizar el uso, que son parte del buen andar de las maquinarias.

Recuerda que hay dos clases de límites: los físicos y los imaginarios.
Los físicos tienen existencia material, son concretos, se pueden pesar/medir/contar.
Por ejemplo, si para una solicitud de trabajo piden menores de 30 años y con dominio experto de idioma inglés.
Si estás en Uruguay y tu primo contrae matrimonio en Italia.
Si quieres medir 1.90 pero tu altura es 1.51.
Si corres contra Husáin Bolt y pretendes ganarle.
Y están los límites imaginarios, que son las excusas del EGO para mantenerte en impotencia.
Por ejemplo, no hay persona que me quiera, todo lo que digo está mal, nadie me respeta, tengo mala suerte, estoy decepcionado de todo, no vale la pena siquiera intentarlo, ya no tengo sueños, etc.

¿Cuáles son los obstáculos dañinos y perjudiciales?
¿Cuáles los que es imprescindible conocer y respetar, sin osar quebrantarlos?

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Luis Diego Perez Chacon Recent comment authors
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Luis Diego Perez Chacon
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Los abstractos, los imaginarios. Esos que están enraizados en el inconsciente, que se asoman con ideas y que se transforman en las creencias.

En La segunda pregunta no creo que tenga una respuesta. En tanto nos topamos con limites y los conocemos, los valoraremos

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