Suena el enojo

Cuando se dispara la alarma del auto, al menos la de mis vecinos a la noche, suena y sigue sonando horas y más horas.
Como si el vecino estuviera viviendo en otro país, o no se diera cuenta de que es su auto el que está reclamando por atención.
Atronador gemido que se hace insoportable mientras perturba el sueño de los inocentes, todos los que estamos despiertos gracias a esos alaridos que, a estas alturas, ya no tienen ningún sentido.
Porque, el sentido de esa alarma es “alarmar” al dueño para que revise qué está sucediendo con su propiedad, o tal vez a los que andan por la vuelta y denuncien al culpable, o tal vez para ahuyentar a los malos (aunque supongo son los que menos se asustan por estos gritos), ¡para que alguien apague la dichosa alarma lo antes posible!
Porque la función de la alarma es simplemente llamar la atención, para luego ser inmediatamente silenciada. ¿De qué sirve que, habiendo cumplido su tarea, se la mantenga encendida, enloqueciendo a todo el barrio con sus chillidos (a cualquier hora del día)?
¿Estás conmigo en este pensamiento?
¿Estamos de acuerdo?
Suena la alarma –> te enteras –> acudes a tu propiedad –> desactivas el dichoso aparato –> resuelves (en lo posible) el motivo que disparó la alerta.

Pero, no sé porqué esto no pasa así tan a menudo.
Ya que, mencionamos, las alarmas que desconsoladas piden ser atendidas durante horas, y hasta días.
¿Lo harán adrede los dueños?
¿Recibirán un placer especial por molestar de manera tan bravucona y cobarde a los vecinos?
¿Se dan cuenta de lo inútil que es una alarma a la que no pueden atender, ni responder, y para la cual ningún vecino aporta denuncias a la policía para correr a los ladrones?
¿Para qué quieren una alarma que no alama?

Nosotros tenemos incorporadas en nuestro organismo varias alarmas, una de las cuales es el enojo.
Sí señor, no es ni más ni menos que eso la tal desagradable sensación, que viene a llamarte la atención de que estás padeciendo una situación de impotencia (real o imaginaria).
La bronca se dispara porque no-puedes, para que te despiertes y te des cuenta de ello; luego hagas algo para remediarlo, que bien podría ser ejercer el poder que tienes, conseguir poder que no tienes, o aplicar el otro poder que es dejar fluir aquello que no puedes resolver y no es de tu competencia.

Pero tantísima gente ¿qué hace con el enojo?
Lo guarda.
Lo atesora.
Lo acrecienta.
Lo desparrama con acciones/palabras/pensamientos hostiles.
Se atraganta y enferma por él.
Lo hace el foco de su vida.
Lo deja controlar su existencia.
Le achaca todas las culpas por sus fracasos y penurias.
Lo deja prendido, clamando por atención y succionando la energía vital, tal como la perversa alarma del auto a la madrugada.

Cuando en verdad sería más saludable y eficiente que permitiéramos al enojo cumplir su función, para la que fue creada por el Creador.
Nos avisa que algo no está bien, o que nosotros no estamos bien; luego, se apaga; para que podamos proceder a hallar el bien y no empeorar el mal.

Tenlo presente, es un regalo para este shabat previo a Pesaj que espero nos dé una mano para ser más libres, en este tiempo ideal para la liberación.

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Opiniones y respuestas

  1. Luis Diego Perez Chacon (686) ‍‍23/03/18 - 8 Nisan 5778 {Link}
    Me gusto el simil de la alarma. Porque siempre ponemos atención al enojo pero nunca a si impotencia. Y entiendo que no es resolver la impotencia, sino reconocer que la fuente de la emoción es la impotencia, así apagar la alarma.
    1

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