Resp. 3497 – El sentido del dolor

Buenas noches.
Les envío mi interrogante:
POR QUE SI DIOS TIENE TODO PREPARADO PARA NOSOTROS A VECES SENTIMOS QUE NO ES ASI, SINO SENTIMOS QUE NOS ESTA CASTIGANDO.
Gracias por responderme,
Shalom
Andrés Del Bueno
Buenos Aires, Argentina.

Shalom,
«¡Bendito el que viene en el nombre del Eterno!» (Tehilim / Salmos 118:26).
Bienvenido y gracias por enviarnos su interesante misiva.

Sin dudas que su interrogante nos abre un abanico amplio de respuestas, pero permítame limitarme a solamente cuatro.

1- ¿Es que somos tan perfectos que solamente nos merecemos beneficios, premios, retribuciones agradables?
¿No incurrimos en ningún pecado ni error, para suponernos libres de pesares ocasionados por nuestras conductas?
Así pues, quizás a veces uno padece porque realmente eso es lo que resulta necesariamente de las propias acciones.

2- ¿Es que tenemos la capacidad para discernir hasta el infinito el valor de los acontecimientos?
¿Nunca le ha pasado que ha juzgado algo como negativo, como doloroso, pero posteriormente se ha dado cuenta de que era para bien? ¿O viceversa?
Como el niño que escoge jugar y dormir, para llegar a la edad adulta preparado para nada, carente de todo, insatisfecho de su vida. Porque él juzgó en su ignorancia que la pereza era bendición y gozo, y no comprendió que solamente estaba fabricando su futuro de miseria y desesperación.
O como el niño que reniega a la hora de darse una inyección, porque sabe que le dolerá; y no capta que con ese pequeño dolor está salvando su vida del mal.
Así pues, lo que hoy usted puede sentir como castigo, quizás a ojos del Eterno es una saludable inyección que lo protegerá del mal y le proveerá mayor bienestar.

3- El mayor dolor en Este Mundo no se asemeja ni un poquito al mínimo dolor en el Mundo Venidero. Los maestros han enseñado que aprendamos a aceptar esos dolores que no comprendemos, que al parecer no hemos provocado con nuestras acciones, puesto que nos están sirviendo para eliminar mayores dolores en nuestra vida eterna.
Atención, esto no significa que busquemos mortificarnos o amemos los dolores, sino que en caso de no poder hacer nada más, comprendamos que hay un Padre que es bueno y justo en toda ocasión.

4- Es bueno aprender a construir el sentido trascendente de todos los acontecimientos en nuestra vida, tanto los placenteros como los dolorosos. Aprender a crecer en la risa como en el llanto. Aprender a usar los dolores como trampolines para elevarnos hacia la plenitud, en vez de caernos con ellos y hundirnos en un pozo oscuro. Así pues, el castigo es sólo tal si nosotros lo convertimos en uno.

Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar.

Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom.

Moré Yehuda Ribco

 

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