Noaj obedeció. Construyó el arca. Salvó a su familia. Cumplió exactamente con lo que Dios le había ordenado. Pero entonces aparece una pregunta incómoda: ¿hacer lo que nos corresponde siempre significa que hicimos todo lo que podíamos hacer?
En este video profundizamos en una de las enseñanzas más provocadoras de la historia de Noaj: la diferencia entre obediencia y responsabilidad.
A partir de la Torá, el Talmud, el Midrash y las enseñanzas de Rav Jonathan Sacks, veremos el contraste entre Noaj y Abraham, entre quien se protege del mundo y quien enciende un fuego para iluminar y calentar a los demás.
Porque el ego no siempre se presenta como arrogancia. A veces aparece disfrazado de obediencia, prudencia o espiritualidad: “Yo ya hice mi parte”.
Y quizá la pregunta más importante no sea cuánto cumplimos, sino cuánto bien hicimos con aquello que estaba realmente en nuestras manos.
Una reflexión sobre Noaj, la responsabilidad, la espiritualidad y nuestras propias decisiones.
No alcanza con ser una buena persona. Hay que preguntarse qué bien podemos hacer con nuestra bondad.
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