«Rabbi Akiva y un grupo de rabinos
vieron salir una zorra de las ruinas
en donde estuvo el Santo de los Santos.
Los rabinos rompieron en amargos llantos,
al comprobar la desolación impresionante de
la ciudad santa.
Pero rabbi Akiva emocionado rió.
Los rabinos le preguntaron el motivo de su risa.
Y el sabio les explicó:
Asà como se cumplieron las profecÃas de que este sitio sacro serÃa derruido
y zorras andarÃan sobre él (Eijá / Lamentaciones 5:18),
yo tengo la confianza y seguridad plenas de que las profecÃas de restauración y retorno
también se cumplirán con fidelidad (Zejariá / ZacarÃas 8:3).
Entre la oscura señal de la destrucción
vislumbro los rayos del consuelo y redención.
¿Cómo no habré de alegrarme?»
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