La importancia de celebrar Pesaj

Esta semana comienza Pesaj, el viernes 19 de Abril 2019 con la puesta del sol, cuando comienza el día 15 de Nisán. Ya hace 3331 años que celebramos este especial tiempo de santidad, de conexión, de crecimiento, de familia, de comunidad.
Cuando estaba en pie el Templo del Eterno en Jerusalén, luego del mediodía del día 14 de Nisán, cada grupo familiar preparaba su cordero, lo faenaba de manera tradicional, lo asaba para luego ser ingerido por los miembros de dicha familia esa noche, celebrando la Salida de Egipto. Se comía junto a matzot (pan ácimo) y hierbas amargas, de acuerdo a lo que el Eterno había mandado para los judíos de todas las generaciones. Se narraban historias relacionadas a la Salida de Egipto, se bebía, se acompañaba por otros alimentos, se estaba en paz y alegría junto a la gente querida.

Hoy hacemos casi lo mismo, a excepción del cordero asado. Con el paso de los siglos y las diferentes vivencias en las diferentes diásporas hemos ido agregando otras costumbres, asociando la narrativa a otras circunstancias de salvación del pueblo judío. Manteniendo bien en claro que somos parte de una cadena que ha recibido y transmite el mismo mensaje central: fuimos participantes de aquellos singulares eventos que son relatados y por tanto damos vivo testimonio no solamente de la existencia del Eterno sino también de Su directa participación en los sucesos.
Es decir, cada Pesaj cuando hacemos copy-paste de lo que vivimos en casa de nuestros mayores, estamos declarando con firmeza varias cosas, entre las cuales está que el relato no es fantasioso ni tiene que ver con mitología, sino que es una historia verídica, vivida en carne propia por nuestros antepasados y que no tiene otra explicación racional más que la intervención de Dios en nuestra liberación.

De aquí unos de los fundamentos para ser tan esencial Pesaj en el pueblo judío y nuestro deber para mantenerlo vigente y con sentido.

Los pillos podrán decir, y con mucha astucia: “entonces, ¿cualquiera que invente una historia y haga que sus descendientes la cuenten está confirmando que su historia inventada es verdadera?”.
Una de las respuestas que podemos dar a tal bravucón es la siguiente.
Acá no se trata de los descendientes de una familia, sino todo un pueblo, a lo largo y ancho del mundo, desparramado con saña por enemigos, maltratado, obligado a renunciar a su identidad, perseguido y sin embargo se las apañó para mantener viva esta memoria colectiva sin adulteraciones. La historia original sigue siendo la misma. Las costumbres añadidas, los relatos agregados son claramente aportes culturales del alma dolida y amante de quien quiso aportar su parte al legado principal e incorruptible. Yo no veo que existan muchos pueblos en condiciones tan adversas y con tan larga historia que siga con tanta fidelidad sus tradiciones y relatos. De hecho, no veo a ningún otro pueblo con más de 33 siglos que exista hoy en día y mantenga el núcleo de su identidad inalterada.
Pero además, no es meramente una historia que se transmite, se exigen determinados actos que no son fáciles de cumplir y sin embargo se hacen. Por ejemplo, eliminar por completo todo jametz durante una semana. Es una cuestión pesada y sin embargo, no se abandona por el pueblo.
Y por último, conociendo al pueblo judío, que desde su nacimiento no ha hecho otra cosa que tener tres opiniones en dos personas, para quienes discutir y argumentar es parte de su identidad, y sin embargo sigan con fidelidad todas estas antiguas costumbres. Sin dudas, que eso es una demostración de que el origen es conocido y confirmado, por eso no se atreve ningún judío a negar Pesaj. Es cierto que desde mediados del siglo XIX cada vez hay más judíos de estirpe pero carentes de conocimiento judaico, como también es cierto que cada vez hay más gentiles auténticamente interesados en conocer el judaísmo y hasta hacer la conversión leal y legal. Por lo cual, no hacemos más que vivencias algo que se nos ha contado del primer Pesaj: muchísimos de los israelitas no salieron de Egipto, porque escogieron la esclavitud de la idolatría con promesas de una vida estupenda como egipcios. En tanto que varios gentiles se fueron junto a los judíos de Egipto, de los cuales algunos eventualmente se convirtieron y pasaron a ser uno más junto a sus hermanos de simiente judía.
Como sea, el legado no se quebró, como tampoco fue inventado y por eso se preserva y se expande hacia el futuro.

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