¿Pozos o trampolines?

Esta escrito en la parashá:

"Acuérdate de todo el camino por donde te ha conducido el Eterno tu Elokim estos cuarenta años por el desierto, con el fin de humillarte y –lenasotejá– probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, y si guardarías Sus mandamientos, o no."
(Devarim / Deuteronomio 8:2)

La voz hebrea lenasotejá, significa tanto "probarte" como "elevarte".
También desde un punto de vista conceptual, ambas acepciones se ligan perfectamente, pues la persona que ha sido puesta a prueba (por Dios, por la vida, por sí misma, no importa realmente por quién.), y no se atasca ante la dificultad sino que la supera, realmente SE supera, se eleva y crece a un peldaño superior.

Las pruebas difíciles son para saber a ciencia cierta "lo que está en tu corazón", es decir, hasta dónde la persona es capaz de llegar en su crecimiento personal en determinado momento de su existencia.

A partir de esto, podemos entender que:
el suceso penoso solamente aflige cuando la persona así lo permite.

Permítanme que les explique.

Como hemos enseñado en más de una oportunidad en nuestras lecciones de Cabalaterapia,
la persona está constituida por cinco dimensiones:

  • Espiritual,

  • Intelectual,

  • Social,

  • Emocional,

  • Acciones.

Cuando un suceso material (plano Acciones) resulta dañino de alguna manera,
o cuando algún acontecimiento vincular (plano Social) acarrea un demérito,
casi automáticamente surge un sentimiento doloroso (plano Emocional).

Esto es, ni más ni menos, la prueba.

Ahora bien,
lo que la persona reflexiona (plano Intelectual) a partir de estos avatares adversos,
más lo que la persona halla como significativo de la experiencia (plano Desiderativo),
y luego cómo reacciona (plano Acciones),
es lo que permite decir si ha fracasado en la prueba,
o ha crecido gracias a ella.

Si la reflexión sume a la persona en la confusión,
y/o
si lo que encuentra como significativo es nada o desesperación,
entonces la prueba ha servido para hundir a la persona
en su propio fracaso existencial.
La prueba es la excusa para dejarse tragar por el pozo profundo que anida en su interior.

Pero,
si reconoce intelectualmente que está atravesando por una dificultad,
pero que eso no implica un desmerecimiento del valor propio como persona,
y se buscan las soluciones viables para mitigar el problema, o producir una resolución novedosa y que conlleva una superación del inconveniente y del antiguo modo de vida,
entonces la prueba es un trampolín que aproxima a la persona a los Cielos.

Ya lo dice el sabio entre los sabios:

"siete veces cae el justo y se vuelve a levantar, pero los impíos tropezarán en el mal"
(Mishlei / Proverbios 24:16)

¿Qué quiso decir Salomón con este proverbio?
Que para el justo, el sabio, los sucesos negativos son oportunidades para levantarse y crecer.
En tanto que el mismo acontecimiento negativo para el fracasado (en el sentido REAL de la palabra), el tropiezo (aunque sea leve) es el fin.

Resumiendo,
las dificultades de existencia han de ser contempladas como una oportunidad para crecer, como un peldaño o un trampolín que nos impulsan a nuevas alturas, en lugar de padecerlas y usarlas como excusa para dejarnos aplastar y vencer por nuestra baja auto-estima.

Cuando apreciamos las situaciones dificultosas de esta manera, es más sencillo arremeter contra ellas, y sacar el saludable jugo a cada experiencia.

¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

Moré Yehuda Ribco

 

Relatos, anécdotas y enseñanzas

En cierta ocasión un campesino y su esposa se presentaron ante el predicador de Koznitz para rogarle que rezara a favor de que tuvieran un hijo.
El sabio hombre les pidió 52 monedas de oro a cambio del milagro, y explicó que ese número correspondía al valor de la palabra ben, que en hebreo quiere decir "hijo".
El campesino rebuscó en sus bolsillos, y le entregó 10 monedas al maestro.
Éste rechazó esas monedas y recalcó, deben darme 52, sino no habrá milagro.
Un tanto alterado el campesino fue a la feria y allí vendió los objetos de valor que él y su esposa tenían. Con el dinero regresó a lo del rabino, y entonces le presentó 22 monedas, exclamando: "¡Esto es todo!, ahora rece por que tengamos un hijo".
El predicador no tocó las monedas, sino que impasible respondió: "52 monedas es lo que les he pedido, no menos".
Totalmente furioso el campesino toma a su mujer del brazo y sale gritando de la oficina del maestro: "¡Vámonos de aquí, le rezaremos a Dios directamente, sin necesidades de que haya en el medio intermediarios! El Todopoderoso nos ayudará igualmente".
Entonces los detuvo un momento el maestro y les explicó: "Ciertamente, ahora estás haciendo lo que les dará lo que tanto desean".
Y así fue.

Preguntas y datos para meditar y profundizar:

  • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

  • ¿Por qué el predicador había pedido tanto dinero, cuando podía haber rezado gratuitamente?

  • En el día de la dificultad
    El sabio e inspirado autor nos enseñó: "Si desmayas en el día de la dificultad, también tu fuerza se reducirá."
    (Mishlei / Proverbios 24:10).

    • ¿Por qué?

    • ¿Este versículo implica que la persona no puede fallar alguna vez? Fundamentar la respuesta.

    • De acuerdo a lo que hemos explicado, ¿cuál es verdaderamente "un día de dificultad"?

  • Arrepentirse para vivir
    El Eterno habla a través de la boca del profeta: "Ciertamente, Yo no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Elokim. ¡Arrepentíos y vivid!" (Iejezkel / Ezequiel 18:32).

    • ¿Acaso el Todopoderoso se presenta como una deidad vengativa y furiosa, o como un Juez de extrema justicia y misericordia?

    • ¿Cómo enseña Dios que la persona zafa de la muerte espiritual?

    • ¿Qué pasos conforman el proceso de arrepentimiento sincero (la teshuvá)?

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