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  • Charlemos para aportar: Vaietzé

    Algunos temas, de otros cientos, para comentar y aprender de la parashá Vaietzé:

    • ¿Por qué robaste mis dioses?
      La debilidad y amargura del hombre que se exilia de su NESHAMÁ para refugiarse en los dioses, todos ellos producto del EGO.
    • La importancia de los detalles.
      Vamos por la vida viendo el bosque y perdiendo de vista el árbol. Aunque a veces puede ser que nos enfocamos con tanta fuerza en un puntito, por lo general amargo, que desperdiciamos el gozo y la bendición.
    • Unir la tierra al cielo.
      Somos NESHAMÁ y somos Yo Vivido, nuestra tarea es hacer que el segundo represente al primero. Podemos hacerlo, tenemos al alcance las herramientas para ello.
    • El imprevisto que da sentido.
      Iaacov no soñaba con desposar a Lea, su primer esposa, y sin embargo terminó casado con ella. Ese hecho cambió su vida, pero también la historia de la humanidad.
    • La familia es lo primero.
      Una parashá dedicada a la construcción de la familia, con sus altos y bajos, seguramente tiene mucho para instruirnos.
    • Si antes soñabas con ángeles y ahora con ganado, ¿qué habrá cambiado?
      Al salir de Tierra Santa, rumbo a la aventura de su vida, Iaacov soñó con ángeles uniendo tierra con cielo. Dos décadas más tarde sueña con los animales que criaba y cuidaba. ¿Cómo se pasa de una manifestación a la otra?
    • El beso inesperado.
      Iaacov besa a su primera, a la que recién conoce, con la que no tuvo ni siquiera un “hola” de intercambio. Luego llora. Los motivos para esta conducta y las implicancias para nuestra vida.
    • Es el amor…
      El idioma del AMOR es el de la NESHAMÁ, el del EGO es su contrario. ¿Cuál idioma manejas tú a diario?
    • Encuentros con ángeles.
      Sin payasadas misticoides es necesario entender qué son los ángeles y cómo generalmente los que nos atañen son los que nacen de nuestras acciones… y omisiones.

    Alguno de ellos ya lo hemos estudiado (comparte aquí los links si los encuentras);
    otros están en preparación –quizás algún día salgan al público-;
    otros deberán esperar a no sé qué.

    Por supuesto, cientos o miles más no serán jamás tratados en estas páginas.

    ¿Tú que puedes aportar?

  • Deja que te roben tus dioses

    Dijo el ofuscado Labán a su pariente Iaacov:

    «¿por qué me has robado mis dioses?»
    (Bereshit / Génesis 31:30)

    ¡Qué triste la vida de aquel que pone su confianza y “fe” en los dioses!

    Porque todos, absolutamente todos, somos NESHAMÁ, es decir, chispa divina, parte del Creador, espíritu, esa es nuestra esencia trascendente que reposa en este cuerpo material.
    Ese Yo Esencial no mienta, ni deja que engañemos.
    Desde el fondo de lo que somos nos habla, nos conduce, aunque no le prestemos ninguna atención y nos dediquemos a abrumarla con la vanidad y brumas del EGO.

    La NESHAMÁ sabe que todos los dioses, incluso cuando hacemos de Dios un dios, son falsedad y desesperación.
    Nos anuncia, sin falta y sin piedad, que estamos caminando el camino del olvido, abrazados con nuestra fe a un peso muerto.
    Denuncia nuestra deslealtad, al Padre así como a lo más luminoso que somos.

    Lo sabemos, lo sentimos, aunque no sea consciente ni lo admitamos a viva voz.
    Porque, indudablemente los miles de millones de adoradores del EGO, todos los religiosos (incluidos por supuesto los ateos), se esfuerzan en mantener su parodia pero anhelan como el sediento en medio del desierto beber de la Fuente de Vidas, el encuentro con el Creador.

    El dolor es inmenso, por ello, se agrupan, se predican, se amenazan, se persiguen, regalan folletos, prohíben lo permitido, exigen el exterminio de los judíos, boicotean a Israel, insisten con suplantar al pueblo judío, descalifican a los que elevamos una voz cordial y cuerda, se atreven a cualquier disparate insistiendo con la fidelidad a sus dioses, sean uno o muchos.
    Hacen guerras (a las que torpemente llaman “santas”) y recorren el mundo como misioneros, para atraer conversos a sus filas.
    Así creen romper las cadenas de la impotencia que los está corroyendo.

    Pero, la NESHAMÁ sigue firme en su declaración, ésta no varía.
    Los dioses, incluso Dios cuando lo hacen un dios, son falsedad y estorban la sincronía sagrada del Yo Vivido con el Yo Esencial.
    Esto conlleva amargura, angustia, todo tipo de manifestaciones emocionales, mentales y orgánicas que de ser correctamente analizadas indican la necesidad de romper con los dioses y ser libres, para servir con lealtad y plenitud al Uno y Único.

    Así andan, o andamos, atrofiados en  nuestra plenitud.
    Agarrados a nuestros dioses, sean de los declarados religiosos o de los más terrenales (plata, fama, belleza, honores, etc.).
    Perdiendo las energías en mantener una charada que no da vida, pero sí la resta.

    Temiendo que nuestros dioses sean robados, aunque gritemos como energúmenos que nuestros dioses salvan, hacen milagros, son todopoderosos, etc.
    En cualquier momento nuestros dioses pueden ser robados, porque son vanidad, reflejo de nuestro EGO transformado en deidad exterior.
    Sí, así en esa desesperación andamos por la vida.

    ¿La solución?
    Es obvia, no es ahora tiempo de repetirla, porque ya la hemos anunciado y explicado decenas de veces.

  • Entre lo limitado y lo infinito de tu ser

    «Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. He aquí que los enviados de Elohim subían y descendían por ella.
    Y he aquí que el Eterno estaba parado a la cabecera de él y dijo: -Yo soy el Eterno, el Elohim de tu padre Avraham [Abraham] y el Elohim de Itzjac [Isaac]. La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra. He aquí que Yo estoy contigo; Yo te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.»
    (Bereshit / Génesis 28:12-15)

    Es posible unir el cielo con la tierra, sincronizar la vida mundanal con la existencia espiritual.
    Es necesario conocer nuestro Yo Vivido, sus mecanismos, sus hábitos, tomar conciencia de nuestro ser en su multidimensionalidad, para luego aplicarse enfocado y poderoso a seguir las reglas y orientaciones que provienen del Yo Esencial (NESHAMÁ, espíritu), tanto en su faceta ética como en la que corresponde a los mandamientos divinos.
    Entonces, el Yo Vivido es un vehículo para la manifestación del Yo Esencial.

    Todo depende de la conducta adecuada, no de la fe.
    Conducta en los tres niveles de presencia de la NESHAMÁ, la cual se viste de pensamientos, palabras y acciones.
    Pensar éticamente, expresarse a través de la comunicación auténtica, actuar construyendo SHALOM.
    Es un combo posible y sofisticado, que posibilita hacer de este mundo el paraíso terrenal.

    Pero, el EGO secuestra el pensamiento.
    Ya no se está pendiente de la guía luminosa y saludable de la NESHAMÁ, sino de las ordenanzas y látigos del EGO.
    Hundiéndonos en impotencia nos alejamos de nuestro verdadero poder.

    Así, la creatividad se corrompe y pasa a trabajar fabricando excusas para la pereza o el mal proceder.
    La crítica se emplea para demoler y no colaborar con la edificación.
    El análisis descompone sin intención de reconstruir en una mejor figura.
    La estereotipia te invade, etiquetando a todo y todos, encajonando sin flexibilidad.
    Las ideas son abrumadoras.
    El sistema de creencias plagado de adoctrinamiento, miedo, confusión, adoración de ídolos, impotencia.
    Es el terreno fertilizado por el EGO y dispuesto para que crezcan las hierbas venenosas que trastornan la existencia.

    En esa realidad comandada por el EGO, difícilmente los emisarios celestiales suban por la escala, al encuentro de la NESHAMÁ y dudosamente desciendan trayendo fortaleza y confianza.
    El hombre queda atrapado en su terrenidad, limitado en sus limitaciones; en lugar de ser el infinito limitado por la realidad práctica.
    Así crece la angustia y la desesperación.
    Brotan falsas esperanzas, ilusiones de supuesto poder.
    O, por el contrario, se agregan más premoniciones ominosas y brumas que entorpecen el disfrute saludable.

    Porque no hay conexión ni sincronía entre lo que hace el Yo Vivido y la realidad del Yo Esencial.
    Triste presencia, que puede te sea conocida.

    ¿Acaso hay que ver caerse en pedazos el mundo que formas para hacer lo necesario y rectificar la vida?
    ¿Será necesario, como siempre, esperar a perder lo que no se valora para entonces llorar por no tenerlo y recién ahora valorarlo?
    ¡Tantas cosas buenas que te rodean y que no aprecias!
    ¡Demasiado por agradecer, pero te dedicas a llorar por lo que sientes que te falta!

    Para huir de tus angustias, probablemente te vistes de lo que no eres, ni de lo que sientes.
    Finges desbordada felicidad, pintando risas y lujos en tu débil cáscara que muestras para afuera.
    Para tapar el hoyo oscuro, que crece cada día, que te consume, que te agobia.

    O gritas y das ordenes con actuada suficiencia.
    Haciéndote pasar por el líder, exigiendo perfección en ti y en los demás.
    Para esconderte de tus falta de confianza, teniendo tu autoestima por el piso y esquivando pisarla a cada paso.

    El EGO, siempre él que se interpone entre nosotros y nosotros, entre la LUZ de la NESHAMÁ y el Yo Vivido.
    Pero, cuidado, el EGO no es el enemigo, sino solamente un amigo trastornado y perplejo que ha perdido el rumbo.

    Tienes, eres, LUZ.
    Comienza a criticar menos y disfrutar de lo permitido más.
    Demanda menos, comparte más.
    Agradece por cada cosa y apártate de lo prohibido.
    Haz el bien generosamente y no esperes beneficiarte por hacerlo.
    Trabaja por ser la mejor versión de tu mismo y no la peor versión que te decreta tu sociedad.
    Estudia, reza, labora.

    La vida material es limitada, en tanto que la espiritual no tiene fin.
    Cuando unes ambas, encuentras la plenitud en esta vida y la delicia en la eternidad.

  • El descendiente esperado

    ¿Te diste cuenta de que si las hijas de Lot no lo emborrachaban y tenían relaciones íntimas con él no hubiera venido al mundo David, rey de Israel, y por tanto no existiría simiente del Mashiaj?

    Tal vez te percataste de que si Labán no engañaba a Iaacov éste no hubiera desposado a Lea, ni hubiera tenido hijos con ella y probablemente tampoco con las dos concubinas (Bilaá y Zilpá). ¿Cómo habría nacido el gran Yehudá, semilla del linaje mesiánico de Israel?

    Cosas que tiene la vida… lo positivo que podemos aprender es…

  • La divina familia

    Vaietzé es una parashá intensa, en la cual se destaca el tema de los lazos familiares.
    Desde lo previo al primer encuentro, éste, los primeros contactos entre los novios y la familia, el compromiso, los inconvenientes, las dificultades, las contrariedades, el esfuerzo, el casamiento, los problemas conyugales, la dificultad por concebir, la gestación, el nacimiento, los primeros años de desarrollo de los hijos, más problemas, la lucha diaria por el sustento, los roles dentro de la familia, los conflictos económicos con la parentela, los engaños, las mentiras, las manipulaciones, las esperanzas, los sueños, los incentivos, las agresiones, las reconciliaciones, la soledad en compañía, la compañía en soledad, las separaciones, y seguramente me estoy olvidando de alguno en esta rápida enumeración.

    ¿Qué nos viene a enseñar la Torá con esta presentación tan mundanal, cotidiana, anecdótica?
    Seguramente que muchas cosas.
    Como por ejemplo…

  • Resp. 6058–dudas de parashá Vaietzé

    Hola estimado More, quiero preguntarte algunas cosas. Es sobre la parasha Vaietzé,
    1- como es que Iaacov se encuentra con Rajel que no la conocía y le da un beso ?
    2- Otra, antes las mujeres eran las que ponían los nombres a los hijos ?
    3- Otra, de que pueblo eran las sirvientas de Rajel y Lea, con las que Iaacov tuvo hijos ?
    4- Porque Iaacov fue tan severo cuando deseó la muerte al que había robado los ídolos de Lavan, que eran para idolatría ?
    Si se me ocurre otra te mando BH»
    Gracias, un abrazo
    Marcos C.

    (más…)

  • Bono por acción

    Tanto los miembros de la familia, como los integrantes de una empresa, así como los participantes de un encuentro educativo, o en otras situaciones grupales debieran hacer cada uno su parte para contribuir al bienestar común que repercute en el propio.
    Tal el estado ideal de las cosas, que obviamente lejos está en muchísimos casos (¿en casi todos?).

    Si cada uno conoce su parte y la cumple cabalmente, el sistema fluye con armonía y bienestar.
    Sería lo más lógico y obvio, pero…

    Cuando los elementos no están funcionando adecuadamente, no se puede pretender que los resultados sean satisfactorios.
    Tal vez lo sufras en tu casa, en tu lugar de trabajo, allí en donde estudias, en la comunidad de la que participas.
    Vamos, haz memoria.
    Por ejemplo, los padres vienen molidos de un largo y duro día de trabajo. La casa está hecha un verdadero chiquero. Los hijos que están desde mucho más temprano no han realizado ninguna tarea doméstica, ni siquiera para ellos mismos. El desorden es lo que impresiona con fuerza desde el primer momento. Entonces, el padre grita, insulta, arroja al piso algún florero y patea la ropa que duerme en un rincón. Mientras la madre, en este modelo machista, comienza la limpieza, preparación de alimentos, lavado de ropa, organizar las compras del día siguiente, revisar las tareas del colegio de los hijos, etc. El padre requiere que las hijas mayores den una mano. Ellas parecen estar en otro mundo, absorbidas por sus pantallitas. El padre grita más fuerte. Alguien protesta, otro se queja, alguno echa culpas… cada vez más complicado el ambiente, la tensión asfixia, todo estalla. Más llantos, más agresiones, más de todo lo que debe evitarse…
    Por ejemplo, los empleados duermen la siesta escondidos detrás de un viejo archivador, comen cuando se les antoja, no realizan los pedidos a los proveedores, desatienden a los clientes, dejan trabajo urgente sin terminar, se escapan antes de tiempo, conversan como si fuera una reunión social… ¿te parece una imagen conocida? La encargada es desautorizada por la dueña, por lo cual queda sin herramientas prácticas para intentar poner alguito de orden en ese enfermizo caos. Con lo poco que le resta de autoridad distribuye tareas, amonesta, corrige, se hace cargo de las mochilas pesadísimas de los otros, se estresa, se agota, termina asqueada de su trabajo…
    Podríamos seguir con ejemplos, pero probablemente conozcas de primera mano historias similares.
    Si es así, tal vez te has visto superado por la impotencia.
    La amargura, los problemas que se acrecientan, la falta de respuestas, la indolencia, hasta la mala onda se suman.

    Es imprescindible encontrar algún mecanismo para rectificar a individuos y colectivo.

    Uno que no es muy recomendable es el del castigo.
    A veces, tristemente hay que llegar a esto.
    Observar por escrito al empleado en falta y con la acumulación de las mismas configurar un causal de despido legal.
    O despedirlo inmediatamente.
    O enviar al chico a la dirección.
    O prohibir el uso de la tablet a la hija.
    O se cancela el paseo al parque por mala conducta del hijo.

    Si hiláramos fino encontraríamos que hay dos tipos del llamado castigo.
    Aquel que en realidad es la consecuencia lógica y necesaria de un acto; y el que se produce por imposición de alguna autoridad, sin ser directa reacción de una acción.
    Para que lo entiendas, que el niño no vaya al parque no es una consecuencia necesaria de su acto anterior, sino una regla restrictiva establecida por el padre.
    Que el niño pierda la pelota porque no prestó atención a la regla de no jugar al lado del acantilado, es el castigo generado por la misma acción.

    Este mecanismo de coerción funciona en tanto haya una autoridad atenta, los hechos se descubran, los castigos se puedan aplicar, etc.
    Es un gastadero de energía, que no aporta realmente al mejor funcionamiento del sistema ni del individuo.
    Se está en un espantoso juego de impotencia y apariencias de poder.
    Se usa porque, aparentemente, no hay otro recurso.
    Es que, según dicen somos hijos del rigor.
    Es lamentable que así sea.

    Pero, en tanto no se llega a la situación ideal, se podría probar con un sistema de beneficios que recompensa la actuación adecuada.
    En éste, uno obtiene lo que da.

    Tanto el premio como el castigo son efectos de actuar en consonancia a un código pautado y aceptado.
    Así pues, queda de manifiesto el beneficio o el perjuicio inherente a la propia conducta. No se depende de mecanismos punitivos o restrictivos. No se hace padecer de impotencia. No se la padece.
    Por el contrario, se reconoce nuestra limitación pero se apuesta a superarla en la medida de lo posible.
    Entonces, la personas en lugar de soportar la impotencia de los castigos, o las amenazas de los mismos, en lugar de eso se ve reforzada en sus potencialidades para que deje de huir de las responsabilidades y las realice. Porque entiende que si actúa de acuerdo a la norma, entonces habrá beneficios; si no lo hace, no los habrá.

    Para ponerlo en palabras simples, un ejemplo.
    Es aquella casa caótica del ejemplo de más arriba.
    Se establece y acuerda un código de conducta.
    Por lavar los platos se obtienen dos puntos.
    Por pasear al perro otros dos.
    Por planchar la ropa son seis puntos.
    Etcéteras en todo lo que sea que acuerden.
    Se anota para los hijos sus puntajes, los cuales servirán para recibir determinados privilegios, también acordados previamente con los padres.
    Entonces, la niña quería una sandalias X, precisa 200 puntos en su haber. De no tenerlos y de ser necesario y posible, los padres comprarán calzado para ella, pero no de esa marca, ni ese modelo, ni… sino estrictamente lo adecuado para calzar a la chica.
    El varón quería pasar una semana en la casa de veraneo de un amigo, eso no es un derecho sino un privilegio que corresponde a 500 puntos. No los hay, no habrá visita. Obviamente se estimulará la amistad, se invitarán amiguitos, etc., pero el pasar una semana en un balneario no es un derecho, es un beneficio que se debe adquirir.
    El que no quiere beneficios, que no los adquiera.
    El que los quiera, que haga su parte.

    Es un sistema que funciona, en familias, empresas, etc.
    Si quieres, puedes probarlo, pero deben ser consecuentes. No sirve “tener lástima”, ni dar excusas, ni hacer trampas, porque se sigue en el modelo del caos y del EGO y no en el de la resolución.

    Seguramente se pueden señalar defectos en este sistema, son bienvenidos para analizar juntos.
    Pero, si el ideal de todos y cada uno haciendo su parte no funciona: si el de las puniciones y constantes limitaciones es doloroso y caro; ¿valdrá la pena probar este otro sistema?
    Tú me dices.

  • Muchas gracias socios

    Nuevamente estimados usuarios de nuestros sitios nos han hecho llegar su generosa y reiterada demostración de aprecio por nuestro trabajo constante.
    Sabiendo que no solo de pan vive el hombre, sino también de la Palabra del Eterno.
    Y sabiendo que si no hay pan, no hay Torá.
    Estas nobles personas comparten para sostenernos en nuestra sagrada tarea.

    Les reconocimos su aprecio por email, pero también queremos hacerlo modestamente de manera pública, nuestro sincero agradecimiento por su bondad y constancia en apoyar nuestra humilde enseñanza y orientación para construir SHALOM y hacer de nuestro mundo un paraíso terrenal.

    Quiera el Eterno darles oportunidades cada día para favorecer a otros y de esa manera obtener enormes beneficios para sí y los suyos.
    Que la bendición del Eterno les sea de dicha estable.

    No es una obra sencilla educar en construcción de SHALOM, en un mundo tan sumergido por las brumas del EGO.
    Donde lo superficial parece sagrado, donde lo terrible se compra como imprescindible.
    Son pocos los que se toman en serio la sagrada tarea, y por ello mi más sincero agradecimiento.

    Por estos días el reconocimiento va para Eduardo T., Juan Pablo G., Luis P., Cristóbal P., Edgar J., David R., María G., Quintín F., Erika O., Leonor P.

    Gracias, ¡a seguir construyendo SHALOM!

  • Amarse a sí mismo

    Me preguntaba anoche un discípulo cómo hacer para amar al prójimo si uno no logra amarse a sí mismo.
    Es una estupenda e ingeniosa pregunta, digna de tan apreciado discípulo.

    Ante todo, recordemos que este amor no es el amor sentimental, sino el AMOR de raíz espiritual.
    Se lo describe como la realización de obras que favorezcan al prójimo sin esperar nada a cambio por ello, y en lo posible que no afecten negativamente a quien las realiza.

    Entonces, si uno encuentra que no está amándose a sí mismo, de acuerdo a esta descripción, probablemente sea hora de hacer cambios fundamentales en su vida.
    Es tiempo para comenzar a disfrutar de lo permitido,
    apartarse de lo prohibido o que lleva necesariamente a ello,
    poner límites a los abusivos,
    exigir lo que es justo recibir,
    perdonar lo posible,
    restaurar el orden interno/externo a través de un proceso de TESHUVÁ,
    aprobar el egoísmo positivo,
    estudiar para ampliar la conciencia,
    ser valiente y darse cuenta de las cosas;
    en resumen, permitir que la LUZ de la NESHAMÁ traspase las brumas de la impotencia y del EGO, y nutrirse en todas las dimensiones del ser.

    Un mecanismo práctico maravilloso para amarse a sí mismo es…
    ¡amar al prójimo!
    Con mucho cuidado,
    que el otro no se convierta en un agujero negro de nuestros recursos,
    que no terminemos esclavizados,
    que no hagamos del otro un impotente sometido,
    que el amor siga siendo tal.

    Para lo cual,
    oh casualidad,
    es necesario conocer el camino del constructor de SHALOM y recorrerlo.
    Acciones (pensamiento, palabra, acto) de bondad y justicia.

  • El que hace sufrir

    El que hace sufrir a otros adrede,
    seguramente está sufriendo en su interior y ni siquiera es capaz de sentirlo para hacerlo consciente;
    o se da cuenta de “algo”, pero no lo quiere/puede admitir, mantiene su penuria como un secreto que tortura;
    o no se atreve a ser valiente para cambiar para bien, amplificando así la pesadilla.

    Quien hace sufrir a los demás,
    no necesariamente es alguien malo,
    lo más probable es que sea alguien aturdido por el tormento de una vida en exilio.

    Pero… sí, también están los que son empujados para hacer lo malo,
    no se puede negar su presencia molesta.

    ¿Cómo saber lo que motiva el mal hacer?
    ¡Es una excelente pregunta!

    ¿Cómo responder a estas acciones hirientes?
    Construyendo SHALOM en todo momento, dentro y fuera de ti, con acciones (pensamiento, palabra, acto) de bondad y justicia.
    No existe la obligación de dar la otra mejilla,
    pero tampoco de reaccionar agresivamente.
    Construye SHALOM.

    Si deseas ampliar tu conocimiento, crecer en conciencia, obtener herramientas prácticas para mejorar tu vida, es tiempo para que te inscribas para participar en el gran evento de CABALÁ a realizarse en la ciudad de México este próximo 6 de febrero 2017.
    Para los amigos mexicanos así como para todos aquellos que anhelan el encuentro espiritual, no dejen pasar esta oportunidad única. Aprovéchenla.

  • Mundo bello

    ¡La creación es muy bella!
    Esa belleza es acorde a su bondad.

    ¿A qué malagradecido se le ocurre decir algo diferente?
    ¿Qué persona con poco tino desprecia los bienes materiales cuando están dentro de lo permitido por la ley (divina y humana admisible)?

    No es casualidad que el divino relator dejara plasmada esta frase para la eternidad:

    «Elohim vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno.»
    (Bereshit / Génesis 1:31)

    Está hablando de la evaluación que el Creador hizo al respecto de su obra finalizada al término del sexto período (día) de la Creación.
    No dice más o menos.
    Ni deplorable.
    Ni un asco insufrible, materialidad y deleites mundanales.

    Dice claramente y sin errores que TODO lo que el Creador hizo en Su Creación es muy bueno.
    No solamente el plano espiritual.
    No únicamente lo material.
    Específicamente expresa que era TODO muy bueno.
    Lo espiritual así como lo pasajero.

    Por lo cual, en líneas generales no debemos prestar ninguna atención a los que quieren corrompernos proclamando que el mundo es detestable y que solamente importa lo que ellos manifiestan como sagrado y espiritual.
    Para los verdaderos seguidores de la senda espiritual es imposible cumplir la Voluntad del Padre desconectándose de alguno de los planos, todo es parte de Su Creación y cumple su propósito.
    Aunque, en algunas ocasiones es oportuno tomar distancia de ciertas cosas permitidas, por ejemplo cuando se precisa que la persona se enfoque en otras áreas que tiene desatendidas; o en casos de personas que se han desbalanceado en su accionar y es imperioso que se echen para el otro extremo con el fin de equilibrar su existencia y la del entorno. Pero, eso es tema para otra oportunidad.

    Todo lo que el Eterno ha creado está con un propósito, cumple alguna función en el complejo y vasto ecosistema universal.
    Lo comprendamos o no, tengamos capacidad para descubrirlo o no.
    El ser humano tiene que bajar varios peldaños en su orgullo mal habido y comenzar a respetar realmente la Creación.
    Es una humildad necesaria para nuestra supervivencia y para nuestra verdadera felicidad.

    Hacer uso de los elementos, dentro de lo permitido por la ley (divina y humana).
    Contribuir con el sostenimiento de la naturaleza.
    Respetar los elementos.
    Admirar la belleza.

    Somos también ecosistema, no es algo ajeno ni lejano.
    Es lo que somos, tal como somos NESHAMÁ o un cuerpo limitado.

    Al aprenderlo y compartirlo, estamos demostrando que nos importa la belleza y bondad de la Creación.
    Con ello glorificamos al Padre y le estamos dando sinceros agradecimientos.
    ¡Cuán bella plegaria!

  • Vaietze 5777 וַיֵּצֵ֥א

    En la parashá Lej Lejá, encontramos a nuestro primer patriarca Abraham, saliendo por orden divina hacia la Tierra Prometida, porque allí estaría su vida, su proyección futura y eterna. Debía comenzar de nuevo, haciendo un corte sustancial con su pasado. En ocasiones es imprescindible salir de la zona de confort y aventurarse en lo desconocido y temido para crecer.
    Ahora es su nieto, nuestro tercer patriarca Iaacov, quien debe salir, para lo cual recorre un camino inverso al encuentro de su familia materna en la lejana Jarán. En el camino se hizo la noche y se detuvo para acampar, según la tradición era el monte Moriá, lugar del futuro Beit HaMikdash. Allí soñó y vio ángeles que ascendían y descendían una escalera que unía el cielo y la tierra. Además, el Eterno le prometió darle la tierra de Israel, también que sus descendientes serían una gran nación y le aseguró Su protección. Iaacov entiende que esto no era banal, sino un mensaje trascendente para su vida. Se compromete a tenerlo en cuenta y actuar en conformidad a lo que había comprendido.
    ¿Cuál crees que podría ser la enseñanza de este sueño para toda persona?

    Continúa el relato con la llegada del joven a la ciudad de origen de su madre, donde conoce a su prima Rajel, de la cual inmediatamente queda prendado. Conoce al poco rato a su futuro suegro, su tío Laván, con el cual inicia una relación complicada de negocios y acuerdos, que debían conducirle a desposar en siete años a su amada Rajel. Tras esos duros años de trabajo y privaciones, llega el día anhelado de la boda, pero su tío lo engaña y Iaacov termina en matrimonio con la hermana mayor de su querida, con Lea. Se compromete a trabajar otros intensos siete años, por lo cual desposa también a Rajel.
    En poco tiempo su familia crecer, pues le nacen hijos a Lea, además suma a las medias hermanas de sus esposas como concubinas, de las cuales nacen también hijos. Luego de mucho tiempo y sufrimiento, la esposa amada también concibe un descendiente: Iosef.

    Iaacov, permaneció otros seis años más allí para adquirir algunas posesiones materiales y así sostener con independencia a su numerosa familia. La relación con Laván cada vez empeora, hay engaños y otros problemas. Por lo cual, el patriarca reconoce que es tiempo de marcharse, además tiene un sueño que se lo indica. Es hora pues de retornar a la Tierra Prometida, a organizarse allí y establecerse con su familia.
    Tampoco el camino resulta sencillo, Laván le persiguió para acosarle. Pero, finalmente logra un entendimiento. Ahora surge otro inconveniente severo, su hermano Esav se enteró de su regreso y estaba en camino a su encuentro.
    Recordando las historias de la parashá pasada, el patriarca se preguntaba: ¿Qué tramaría aquel hombre contra él?