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  • Crecimiento por medio de Cabalá-Terapia

    Estas son algunas de las facetas personales que se suelen desarrollar por medio del Cterapia:

    1- Limpieza emocional y conexión emocional
    Debido al proceso de adiestramiento que vamos viviendo desde antes de nuestro nacimiento, y a ciertos traumas puntuales en nuestras vidas, vamos tragando emociones negativas.
    No aprendemos a canalizarlas, sino que somos educados a no expresar nuestras emociones y reprimirlas en nuestro interior.
    Pareciera como si fueran caros tesoros, esas emociones negativas, pues las confinamos y guardamos con celo y obsesión.
    Y sin embargo, son verdaderos venenos que corroen nuestra alma y corrompen nuestra vida.
    No vivimos realmente cuando somos atosigados por esos tormentos internos, pues:

    • derrochamos nuestras energías vitales en reprimir las emociones negativas para que no emerjan;

    • porque derrochamos energía repitiendo inconscientemente los patrones de conducta que nos esclavizan;

    • porque luchamos para no permitirnos explotar, pero cada vez es más duro pues vamos acumulando presión y más presión al reprimir nuestros sentimientos;

    • porque luchamos contra nuestra esencia en lugar de vivir en armonía con nuestro Yo Auténtico.

    Por medio de Cterapia se consigue una liberación de las emociones negativas reprimidas que esclavizan el alma.
    Cuando estas energías enquistadas son liberadas correctamente, fluyen y energizan los cinco planos de nuestro ser. Entonces nos sentimos más vigorosos físicamente, más poderoso emocionalmente, más aptos socialmente, más brillantes intelectualmente y más confiados y fuertes de voluntad.
    Con esa renovada energía, que era nuestra pero estaba enquistada y mal distribuida hasta entonces, podemos armonizar el mundo interno con el externo y de esa manera favorecer las condiciones para mayores transformaciones vitales.

    Cuando conseguimos discriminar entre las diversas máscaras/identidades aprendidas a las que llamamos Yo Vivido, estamos aptos para conectarnos con quien se es realmente, el ser auténtico, libre de los límites impuestos injustamente por los otros.

    2- Encuentro con el sí mismo
    Con los condicionamientos que cargamos a causa del adiestramiento que hemos ido recibiendo, tenemos la noción de que nuestros mapas internos, lo que nosotros creemos de nosotros mismos, son la realidad.
    Pero, lo cierto es que los mapas no son el terreno, y lo que nosotros hemos aprendido a creer de nosotros mismos raramente coincide con lo que somos auténticamente.
    Es decir, andamos sin rumbo leyendo de un mapa distorsionado y orientados con una brújula que varía de Norte cada vez.
    Si aprendemos a soltar esos mapas u hologramas internos que nos limitan inadecuadamente, tendremos la capacidad para darnos cuenta de que no sabemos realmente donde estamos parados.
    Esto es fácil de escribir y hasta de comprender intelectualmente, pero muy duro de llevar a los hechos, pues nos guarecemos en nuestra pequeña celda fea y tormentosa pero que nos es bastante conocida en lugar de aventurarnos a descubrir quién realmente somos en nuestra esencia. Quedarnos sin nuestras máscaras llena de ansiedad, pues perdemos las referencias que conocíamos hasta entonces. Eran referencias incorrectas, que marcaban erróneamente, pero al menos nos servían para aferrarnos a algo…

    Aquel que se arriesga a dejar su miserable isla inhóspita para surcar el océano plagado de riesgos en pos del buen puerto, está en condiciones de alcanzarlo, tarde o temprano.
    Pero, el que se acomoda a su padecer y se ilusiona con que es mejor ese sufrimiento que el riesgo desconocido, tristemente termina su vida envuelto en su ilusión y pobre anímicamente.
    Alejado de sí mismo, falto de contacto real con los otros.
    Eso es lo que tiene aquel que no deja sus mapas internos que le han cedido otros tan ciegos perdidos como él.

    Cuando el viaje comienza, y de a poco se van trazando nuevos horizontes y se van reconociendo nuevas estrellas, se van también reparando de los vínculos básicos que definen las relaciones de poder con jerarquías, pares y con uno mismo.

    Esto es una intensa vivencia de verdadera liberación, que faculta para comprenderse y comprender al prójimo, perdonar y perdonarse, amarse para amar al prójimo.
    Todas estas verdaderas llaves para la original riqueza de la vida.

    3- Ampliación de la conciencia
    Desde el nacimiento de la persona, la mente va siendo limitada en su esplendida capacidad de penetrar recónditos secretos.
    Miles de pensamientos ociosos cruzan nuestra mente, reclaman atención, desgastan nuestras energías vitales, nos engañan y no nos permiten enfocarnos en aquellos pensamientos que son positivos.
    Es como si tuviéramos en una inmensa habitación oscura una lámpara con cien focos, de los cuales solamente unos pocos están encendidos. Las luces así debilitadas apenas si permiten discernir algunas sombras y bosquejar algunas formas. Pero, si de algún modo pudiéramos alzarnos para llegar hasta la lámpara y allí ir encendiendo más y más focos de luz, pronto las sombras dejarían su lugar a las definiciones, a la claridad, a la conciencia activa.
    La Cterapia es la que nos permite alzarnos sobre nuestros problemas cotidianos y dedicarnos a hacer luz en los rincones de nuestra vida.

    Cuando por medio de la Cterapia algunos bloqueos mentales caen, se produce una expansión de la conciencia. Expansión que posibilita y facilita mayores expansiones, mayor conciencia, mayor luz y gozo auténtico.

    Recordemos que la ubicación de nuestros límites mentales difícilmente se encuentran en nuestros genes o en nuestra naturaleza espiritual, sino que son más bien el legado y fruto del adiestramiento que hemos recibido de nuestros mayores desde incluso antes de nacer y de condiciones de índole social.

    En general, nuestros límites mentales no definen realmente nuestra capacidad de conciencia.
    Potencialmente somos geniales, el mundo está a nuestro alcance.
    Es cuestión de quererlo y trabajar para conseguirlo…

    4 – Integración del hacer, sentir, comunicar, pensar y confiar
    Mientras en el interior de alma no se armoniza el Yo Vivido con el Yo Esencial, la energía anímica se malgasta en constantes luchas internas, represión de emociones, mantención de relaciones tóxicas, etc.
    Pero cuando las máscaras caen, la persona logra hallarse y encuentra los mecanismos para armonizar e integrar sus diversos planos del ser.
    De esta manera, en el interior de la persona se silencian las voces carnavalescas y feroces que despedazan el alma, y se instala el silencio creativo. La paz constructora reemplaza las tortuosas disputas internas, y de esta manera se posibilita la comunicación auténtica con uno mismo y con los otros.

    5 – Desactivación de los mecanismos de auto-castigo
    En general vivimos pendientes y a la búsqueda de castigos que nos hagan sentir menos culpables y temerosos.
    Vamos reproduciendo en nuestra vida patrones de conducta adictivos, repetitivos, que en gran medida buscan reproducir real o simbólicamente los castigos que hemos recibido (o creído recibir) durante nuestros primeros años formativos.

    Cuando la Luz ahuyenta las máscaras del Yo Vivido, y cuando se encuentra el camino hacia la verdadera identidad, la búsqueda de los auto-castigos pierden razón de ser, y por tanto se desactivan los mecanismos perversos que mantienen a la persona como atrapada en un siniestro destino de eternas vueltas a similares situaciones de padecimiento.

    6 – Acceso a la sabiduría esencial
    Nuestro Yo Esencial es depositario de todo el conocimiento universal, mantiene una conexión espiritual con el Todo.
    Sin embargo, la persona en sí tiene cerrada la puerta de acceso a esa inagotable fuente de conocimiento, sabiduría y placer.

    Cuando las represiones caen, los disfraces se cuelgan del perchero y la persona se aproxima y amiga con su Yo Esencial encuentra un camino luminoso hacia la Fuente de la sabiduría esencial.

    No es fácil el camino, ni simple de aceptar las señales espirituales en nuestro interior, pero allí están a la espera del re-conocimiento enmascarado como conocimiento externo.

    7 – Instalación de la creatividad como modelo de vida
    La alegría, espontaneidad y flexibilidad como ejes del entretenimiento para el bienestar.

    8 – Afirmación del autocontrol
    Cuando se desarticulación los mecanismos de auto-castigo, pierden fuerza los sabotajes a los que uno se convida, carecen de fuerzas los juegos negativos y se diluyen las relaciones tóxicas.

    La persona aprende que el control de sus impulsos no se encuentra fuera de ella, sino en su interior, y aprende a ejercer ese control con mesura y adecuación.

    La mayoría de los padecimientos de la persona se relacionan con problemas de control, o por exceso o por deficiencia. Pero para el Yo Auténtico el control justo es uno más de sus esferas de existencia y expresión.

    9 – Libre albedrío
    Mientras la persona se somete a sus faraones internos, difícilmente ejerce el libre albedrío pues está actuando libretos ajenos de un modo automático, cual si fuera un programa de computadora.

    Pero, cuando los cinco planos de la persona rompen sus respectivas cadenas y se integran, la persona aprende a conocerse, a conocer su ambiente, a conocer al prójimo y de esa manera está capacitada para actuar realmente en base a decisiones propios y no solamente movido por adiestramientos internalizados.

    10 – Constante desarrollo
    Cuando las herramientas son asumidas por la persona, y se las maneja con habilidad, se ubica la persona en una espiral ascendente de desarrollo y realizaciones.

    El éxito verdadero está esperando, es cuestión de aceptarlo…

    Más aprendizajes, más encuentros, más alegría está a tu alcance este 6 de febrero de 2017 en el gran encuentro de Cabalá en la ciudad de México.
    Espero que nos demos un tiempo para conversar y aprender juntos allí.

    Publicado originalmente http://serjudio.com/cterapia/cab050829.htm 19/9/2005.

  • La matriarca del camino

    Me preguntó un atento concurrente a la sinagoga del Centro Maimónides de Montevideo alguna explicación para que la matriarca Rajel estuviera enterrada donde se encuentra y no en la Mearat haMajpelá.

    Éstas son algunas de las posibles respuestas:

    1- Porque materialmente no hubo oportunidad para hacer el traslado y sepelio en el lugar de entierro familiar.
    Murió en el camino, allí fue sepultada.
    No hay más explicaciones ni cuestiones extrañas que comprender.
    Como pocos versículos antes se narra de otro fallecimiento y sepultura:

    «Entonces murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.»
    (Bereshit / Génesis 35:8)

    2- Porque el patriarca recibió la inspiración de Arriba para que allí fuera el lugar de reposo de los restos mortales de su amada. Ya que, varios siglos más adelante y estando en el camino del exilio forzado los futuros descendientes de la matriarca, al pasar junto a la tumba querida ellos encontrarían consuelo y esperanza. Sabían que era una expulsión dolorosa y larga, pero eventualmente tendría un fin positivo. (Según entendemos del midrash Bereshit Rabá 82, parashá 10).
    El profeta lo visualizó y plasmó así:

    «Así ha dicho el Eterno: ‘Voz fue oída en Ramá; lamento y llanto amargo. Raquel [Rajel] lloraba por sus hijos, y no quería ser consolada por sus hijos, porque perecieron.’
    Así ha dicho el Eterno: ‘Reprime tu voz del llanto y tus ojos de las lágrimas, porque tu obra tiene recompensa, dice el Eterno. Ellos volverán de la tierra del enemigo.
    Hay esperanza para tu porvenir; tus hijos volverán a su territorio, dice el Eterno.»
    (Irmiá / Jeremías 31:14-16)

    3- Porque cuando Iaacov se despertó de su sueño, cuando salía de Israel dos décadas atrás:

    » Y llamó el nombre de aquel lugar Betel, aunque el nombre antiguo de la ciudad era Luz.
    Iaacov [Jacob] también hizo un voto diciendo: -Si Elohim está conmigo y me guarda en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para vestir,
    y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, el Eterno será mi Elohim.
    Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Elohim, y de todo lo que me des, el diezmo diezmaré para Ti.»
    (Bereshit / Génesis 28:19-22)

    Pero, no cumplió su palabra, sino que se fue a radicar a la zona de Shejem.
    Allí acontecieron varios desastres a su familia, quizás porque se retrasó en respetar lo que había prometido.
    Hasta que:

    «Entonces Elohim dijo a Iaacov [Jacob]: -Levántate, sube a Betel y quédate allí. Haz allí un altar a Elohim, que se te apareció cuando huías de tu hermano Esav [Esaú].»
    (Bereshit / Génesis 35:1)

    Tuvo que ser Dios quien le hiciera recordar que tenía que respetar su palabra y erigir un lugar de culto para Elohim en Betel.
    Y entonces:

    » Iaacov dijo a su familia y a todos los que le acompañaban: -Quitad los dioses extraños que hay en vosotros, purificaos y cambiad vuestros vestidos.
    Levantémonos y subamos a Betel; allí haré un altar a Elohim, que me respondió en el día de mi angustia y ha estado conmigo en el camino que he andado.
    Así entregaron a Iaacov todos los dioses extraños que tenían en su poder, y los aretes de sus orejas, y Iaacov los escondió al pie de la encina que había junto a Shejem.»
    (Bereshit / Génesis 35:2-4)

    Pero, ¿qué había pasado con los dioses, o elementos rituales, que Rajel había tomado sin permiso de propiedad de sus padres?

    4- La matriarca merecía su propio lugar destacado de sepultura, convertido en un símbolo para las generaciones.
    Su tumba, el edificio sobre ella, estaba en la proximidad de Beit-lejem (Belén), lugar neurálgico de Israel en varias oportunidades.
    (Por supuesto que sabiendo perfectamente esto, los inventores del mito cruzado decidieron elaborar su fantasías religiosa teniendo como improbable lugar de nacimiento de su dios la ciudad de Belén).

    Al respecto, cuando fue ungido como rey por primera vez Shaúl, el gran profeta Shmuel, entre otras cosas le informó:

    » Hoy, cuando te hayas apartado de mí, hallarás a dos hombres junto al sepulcro de Raquel [Rajel] en Zelzaj, en la frontera de Benjamín. «
    (1 Shemuel / I Samuel 10:2)

    Algo en la personalidad de la matriarca llena de vida y esperanza a quienes se encuentran con ella.
    Y ella, es capaz de entregar hasta su último aliento de vida con tal de favorecer al que precisa.

    5- Rajel es una persona del camino y no de metas.
    Encontró a su amado en el pozo en el campo, no en una reunión citadina, ni en un matrimonio convenido.
    En lugar de suceder el matrimonio, ella dio voluntariamente el lugar a su hermana para que fuera desposada.
    Ella era la amada, pero también la impedida de concebir, por lo que estaba frustrada viendo a las otras mujeres dar hijos a su marido.
    Las desavenencias crecieron, la chispa del amor seguía encendida pero la llama estaba pálida.
    Tuvo a su primer hijo, pero en lugar de agraciarse y agraciarlo, le puso un nombre … ¿triste? ¿de camino? ¿sin conclusión?:

    «Y llamó su nombre Iosef [José], diciendo: ‘¡el Eterno me añada otro hijo!’»
    (Bereshit / Génesis 30:24)

    Su marido se transformó en Israel y le anunció el Eterno mucha descendencia, pero su esposa estaba ya embarazada y muere al parir.
    Como que Rajel no llega a culminar sus historias, sino que se mantiene andando, siendo el modelo del no descanso del tzadik.

    6- Por último, muere al dar vida al único de los padres de tribus nacido en la tierra de Israel.
    Al rato de que su marido tuviera un cambio sustancial de personalidad, porque pasó de ser meramente Iaacov a ser Israel.
    ¿Cuál será la moraleja sionista, redentora?

  • El bastón del patriarca

    Estaría bueno que conocieras el contexto en el cual se desarrolla el comienzo de la parashá “Vaishlaj Iaacov”, por tanto, te pido que busques aquí: http://serjudio.com/category/tora/bereshit/08vaishlaj si quieres más información.
    Por ahora yo solamente te citaré un pedacito de un versículo, que es básico conocerlo en su contexto:

    «Con sólo mi cayado pasé este Jordán, y ahora tengo dos campamentos.»
    (Bereshit / Génesis 32:11)

    ¿No tenía nada mejor para decir en ese especial momento de angustia que esto?
    ¡¿Para qué hace hincapié en que tenía su bastón hace dos décadas atrás y ahora?!
    ¿Eso es lo que importa de todo el asunto?
    ¿Esa es la justificación para que el Eterno oiga su plegaria y ocurra un milagro?

    Comparto contigo ahora unas cuantas respuestas probables, tú verás cual resuena en ti para ayudarte a comprender mejor la historia, pero especialmente para alumbrar tu vida y fortalecerte en la construcción de SHALOM.

    1- Está diciendo que cuando se fue era pobre, su única riqueza era ese bastón. Materialmente, nada más. ¡Si hasta la ropa le habían robado!
    Ahora vuelve con riquezas, es un hombre poderoso y potentado, sin embargo no olvida su pasado. Lo sigue sosteniendo en su mano.
    ¿Para bien? ¿Para mal? ¿De qué depende que sea uno u otro?

    2- Makli es “mi bastón”.
    En guematria sus letras suman exactamente igual a Iaacov.
    ¿Cuál será la enseñanza?

    3- En la vida del patriarca ha aparecido el bastón en varias ocasiones.
    ¿Las recuerdas?
    ¿Encuentras qué están queriendo manifestar?

    4- Entre los sabios se ha dicho que este bastón representa la mitzvá de tefilín.
    Porque es como la columna, que comienza en la cabeza y se desliza con sus vueltas hasta la parte baja del cuerpo.
    De lo sublime a lo más mundano.
    ¿Qué aprendemos de esto?

    5- El bastón era símbolo de mando, el pastor que comandaba el rebaño.
    También de apoyo, pues uno descansa sobre él en momentos de necesidad.
    Y es instrumento de correctivos, porque mantiene la vara el orden.
    ¿Cómo se vincula con este pasaje que estamos analizando?

    6- El cayado es recto, indicando que el patriarca mantuvo su forma de ser a resguardo de las incitaciones y trampas que encontró en el entornó en el cual residió.
    Desde que salió hasta ahora que retornó no se contagió de los modos perversos.
    Era quien era.
    Tenía bastante para mejorar, y estaba ahora en ese proceso.
    El bastón le ayudaba a mantenerse, a reconocerse, a no perder el rumbo.
    ¿Tienes algún instrumento así en tu vida?

    7- Por algún motivo, ya mencionado en este texto o no, el báculo representaba a Iaacov.
    Así como el león representa a Yehudá.
    ¿Cuál será la conexión entre ese objeto y el patriarca?

    8- Tú estudiaste del tema y por ello aportas el siguiente comentario:

  • La noche y el día de Iaacov

    La semana pasada encontramos el siguiente relato:

    «Y llegó a cierto lugar y pasó allí la noche, porque el sol ya se había puesto. Tomó una de las piedras de aquel lugar, la puso como cabecera y se acostó en aquel lugar.
    Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. He aquí que los enviados de Elohim subían y descendían por ella.»
    (Bereshit / Génesis 28:11-12)

    Esta semana la narración nos trae:

    «Iaacov [Jacob] llamó el nombre de aquel lugar Peniel, diciendo: ‘Porque vi a Elohim cara a cara y salí con vida.’
    El sol salió cuando él había partido de Peniel, y cojeaba de su muslo.»
    (Bereshit / Génesis 32:31-32)

    Notemos que en ambas ocasiones sueña y en ellos aparecen enviados de Elohim.
    Sin embargo, son circunstancias y acontecimientos netamente opuestos.

    En el primero párrafo se cuenta cuando Iaacov estaba saliendo de la Tierra Prometida rumbo a la aventura.
    A iniciar una nueva vida en la diáspora.
    A comenzar su familia, concretar sus sueños, como si de un muchachito joven se tratara.
    Y se anuncia que ya era la noche, y se especifica que el sol ya se había puesto.
    Interesante que se haya detallado esto, ¿no?
    Porque, si es la noche… ¿no es evidente que el sol ya no está sobre el horizonte?
    Cierto, entonces… hay algo más que una descripción astronómica; aquí seguramente hay una enseñanza profunda, que con las herramientas de la jotmat haCabalá podremos descubrir.
    Pero antes…

    En el segundo relato, estaba de regreso, retornando al Hogar.
    Éste también podría ser considerado como un inicio, una nueva etapa.
    Venía acompañado por sus mujeres e hijos, empleados y ganados, riquezas y experiencias.
    Y se anuncia que el sol había salido entonces. Ya unos versos antes se había indicado que estaba rayando el alba.
    Nuevamente, un punto que es resaltado y que bien puede ser considerado absolutamente menor, ¿no?
    ¿A quién le puede importar que el sol ya había salido cuando el patriarca partió de ese lugar?
    Entonces, la jojmat haCabalá viene al rescate, para darnos luz y orden.

    Al salir Iaacov de Israel comenzó para sí la noche, una que duró más de dos décadas.
    En tanto seguía en exilio, la luz de ese sol no alumbró en su vida.
    Porque, la tierra de Israel tiene cierta santidad, irradia una energía especial, que vivifica a todos pero en especial a las nefashot (almas, que no es lo mismo que espíritus) de los yehudim, en este caso, el de uno de los padres que dieron nacimiento a esta nación terrenal.
    Fuera de Israel pudo prosperar en varios sentidos, adquirir bienes y renombre, acrecentar sus posesiones, traer hijos a la vida, ser un habitante poderoso en la tierra… y sin embargo su nefesh permanecía abrumada, rodeada de brumas. Estaba en la noche y exiliada.
    Ahora, tanto tiempo y sucesos más tarde, reencontró el camino al Hogar.
    Su Yo Vivido iba a tener que sufrir una metamorfosis, cosa que ocurrió al ir finalizando la noche del destierro.
    Cuando, estando solo pero acompañado, se enfrentó con un “hombre”, al que solemos atribuir la condición de ángel, es decir, enviado de Elohim.
    Ese combate era necesario para dar nacimiento a una nueva identidad, la de Israel. Aquella en la cual su Yo Vivido está reflejando su Yo Esencial.
    Porque, Iaacov era el Yo Vivido del exilio, entorpecido a causa del influjo del EGO.
    En tanto que Israel es el Yo Esencial y su reflejo en el Yo Vivido, aquel que se manifestó en el viejo Iaacov pero que ahora cojeaba a causa de la metamorfosis.

    Cada uno de nosotros está en exilio, sea porque siendo judíos no moramos en la tierra de santidad; y/o porque llevamos una existencia en discordancia, ya que el Yo Vivido que actuamos no pone en evidencia el Yo Esencial que somos.
    Precisamos del momento sagrado del altercado con nosotros mismos, donde desnudamos las defecciones de nuestras máscaras para así poder dejar a la vista el verdadero rostro de nuestro ser.
    Solo entonces alumbra el sol.

    Como le pasó a Moshé, al descender del encuentro con el Eterno en el Sinaí, cuyo rostro fulguraba de una luz poderosa.
    Era la LUZ de la NESHAMÁ que traspasaba las barreras y se hacía visible al ojo humano.

    ¿Podremos nosotros tomar nota de estas enseñanzas y atrevernos a ser la mejor versión de nosotros mismos?

    Por supuesto que hay mucho más para aprender y disfrutar, por lo cual te espero el 6 de febrero próximo, del 2017, en el fabuloso encuentro de Cabalá que tendremos en ciudad de México.
    Estoy seguro que quieres ir y podrás encontrar la manera de hacerlo.
    Hay mucho para obtener de esta ocasión única.

  • El consejo diario 648

    El mejor negocio es aquel en el cual todos salen ganando.

  • La voz del fracaso

    Probablemente te ha pasado que sientes como una voz interrumpiendo tus pensamientos, diciéndote cosas desagradables.
    Que eres un fracasado.
    Que siempre te sale todo mal.
    Que nunca podrás ser feliz.
    Que todo lo que intentas termina en desastre.
    Que nadie te quiso, te quiere o querrá.
    Que eres débil y no vale la pena siquiera soñar.
    Que mejor te quedas quieto, escondido, para que nadie se burle al darse cuenta de tu presencia.
    Y cosas “bonitas” por el estilo.

    No estás delirando, ni crees o sientes que estés perdiendo la cordura.
    Porque, no es una voz a la que tú le asignas una personalidad.
    No buscas el origen del habla, ni esperas que aparezca alguna persona o demonio o entidad.
    De hecho, llamarla voz es metafórico, porque sabes que no lo es.

    Más bien es un pensamiento intrusivo, como si no te perteneciera, como si proviniera de otro lugar.
    Por sentirlo así, y seguramente por comodidad al describirlo, es que lo denominas voz.

    Este pensamiento intrusivo es exactamente eso: un intruso, alguien de fuera que se ha introducido y ocupado un lugar que no le corresponde ni pertenece.

    ¿De dónde proviene?
    Probablemente es la voz de tus padres, o de uno de ellos. Tal vez de otra persona de aquel antiguo pasado, una abuela, la señora que te cuidaba, gente que era de importancia para ti en tus primeros años y que te decían y hacían sentir tu impotencia, inadecuación, torpeza, inseguridad, debilidad, dependencia, fealdad, fracaso, etc.
    Gente que, lo más probable sin mala intención, dejaban escapar esas groserías acerca de ti y que iban haciendo mella en tu confianza.
    A veces en explosiones tremendas, que dejan heridas visibles.
    Otras veces como gotitas que caen con paciencia, constancia, inexorables y van horadando la piedra más fuerte.
    Allí estaba el mensaje repetido que se sumaba al ya guardado.
    Te iban dejando esas impresiones mentales, esculpiendo mensajes de terror y muerte.

    El tiempo pasó, ya esas personas quizás no estén físicamente en tu entorno, pero el mensaje les sobrevive y se retroalimente.
    No tiene existencia propia, no posee energía que le dé vida.
    Eres tú quien le regala energía, restándote de tu disfrute, de tu crecimiento, de tu fortaleza.

    Esa voz es como un virus, no es un ser vivo, no se reproduce, no se nutre, simplemente existe como un rejunte de moléculas.
    Cuando está fuera de las células que invade, es como una mota de polvo microscópico, sin ninguna actividad.
    Pero, al introducirse en la célula, de pronto toma control de la misma. Roba la energía, secuestra mecanismos y los pone a replicar moléculas para que el cuerpo invadido produzca más virus que le agredan. Nos debilita, nos consume, nos hace perder el foco, nos perjudica simplemente para nada… porque la nada es la finalidad de su existencia.

    Así es la voz de la impotencia, que te atrapa.
    Su energía, es la que te roba.
    Su vida, es la que tú le regalas.
    Su presencia, es la que tú permites.
    Su daño, es el que tú admites.

    Es como un virus, recuérdalo.
    Pernocta en ti, pero no es parte de ti.
    Usurpa tu felicidad, absorbe tus recursos, te enferma para nada.
    Su presencia no te favorece ni consigues placer permitiendo su actividad.
    Atender sus reclamos es malgastar tu tiempo y perder oportunidades de felicidad.

    ¿Por qué no liberarte?

    Cuando eras chico y aquellas personas tóxicas te grabaron los terribles mensajes, quizás no tenías escapatoria ni resolución.
    Estabas físicamente preso de las situaciones.
    No había mecanismo para escudarte de oír las agresiones, voluntarias o no, a las que te sometían.

    Pero ahora, esas personas materialmente ya no están, y si están tienes herramientas para defenderte… o eso se supone.
    Porque tal vez, suele ocurrir, te juntaste con otra gente que te maltrata de manera similar o parecida.
    Es un tema que quizás tratemos en otra ocasión, porque ahora estamos viendo lo de la voz del fracaso en tu interior.

    Con la voz, ¿qué puedes hacer?
    Lo mismo que haces cuando vas caminando por la calle y un malviviente callejero te insulta descarnadamente y sin motivo.
    Lo ignoras.
    El malviviente gritará sus groserías, tratará de molestarte… vaya uno a saber para ganar qué.
    ¿Acaso hará mella en tu confianza?
    ¿Dedicarás tiempo y energías para analizar sus vulgaridades malignas?
    ¿Tomarás en cuenta sus graznidos y les darás valor y entidad en tu vida?
    Lo ignoras.
    No le regalas energía, te enfocas en lo que tiene valor y sentido.
    Si hubiera chance, quizás irías a ayudarle para salir de su pozo de miseria, construir SHALOM que le dicen.
    Pero, sin dudas que no estarías atormentado por sus palabras ni lo convertirías en el centro de tu existencia.

    La voz del fracaso seguirá escupiendo sus maldiciones por un tiempo, está al servicio del EGO para mantenerte en estado de impotencia.
    Pero, eventualmente, irá desapareciendo de escena.
    Perderá la poca energía que te siguió hurtando.

    Podrás estar concentrado en hacer tu parte, como corresponde, para mejorar tu vida y ser dichoso.

  • Miedo del miedo

    Con el miedo se consume energía del presente a la espera de un estado de impotencia fantaseada, por lo cual se está generando en el aquí y ahora una situación de desequilibrio.
    Como consecuencia de esta impotencia provocada artificialmente por el EGO, será éste quien tome las riendas con sus básicas herramientas.
    Es fácil entender que en presencia del miedo no hay opción de ganancia, sino solamente de pérdida.

    Recordemos discernir correctamente entre precaución y miedo, así como con susto y miedo.
    Ya lo hemos explicado anteriormente, pero lo volveremos a hacer muy brevemente.

    Precaución es tomar en cuenta racionalmente las variables que conllevan una situación de potencial riesgo.
    Miro para cruzar la calle, no por miedo, sino porque es evidente que podría ocurrir un desafortunado suceso.
    Si fuera miedo, entonces estando sentado en el sillón de casa tiemblo al imaginar que me podría pisar un auto y por ello limito mis salidas a la calle.

    Susto es cuando se reacciona automáticamente ante un suceso de impotencia que está sucediendo actualmente ahora.
    Si se abalanza sobre mí el rottweiler del vecino, eso que siento y cómo reacciono es el susto. Es la adecuada función del EGO, dicho sea de paso.
    Si un perrito faldero buscando cariño se me acerca mansamente y mi cuerpo cambia como si estuviera ante un tremendo mastín, eso es miedo.

    El miedo en sí mismo no aporta a una mejor vida.
    Si bien es cierto, el experto o aquel con un mayor grado de conciencia, podrían escarbar en los motivos del miedo para encontrar puntos flacos sobre los cuales trabajar.
    O, aunque pudiera sonar contradictorio, tal vez el miedo esté indicando la presencia de una fortaleza particular, que el EGO está ofuscando y no permite aflorar.

    ¡Cuánto de nosotros queda distorsionado a causa del EGO!
    Recordemos, no es otra cosa que una función natural, saludable, componente “de fábrica” del sistema de respuesta automática del organismo del ser humano.
    Más, los hábitos nacidos y sustentados en sus herramientas.
    Más los mandatos, creencias, guiones, que han sido interiorizados a partir de la interacción con el otro y con el otro social.

    El trabajo del EGO llena de oscuridad allí donde solamente podría alumbrar la LUZ.
    Nos impone máscaras, llena de cáscaras, perturba la sincronía entre nuestro Yo Vivido y el Yo Esencial.
    Tanto que podemos perfeccionar de nuestra vida si tan solo aprendiéramos y ejerciéramos los instrumentos que la Cabalaterapia nos ofrece.

    Volviendo al miedo.
    Luego de esta concisa pero intensa lección que hemos compartido ahora,
    ¿te das cuenta qué tienes a mano para vencer el miedo y aportar mayor placer y estabilidad a tu vida?

    Comparte, comenta, experimenta, agradece.
    Construyamos SHALOM.

  • Beber agua del pozo

    «Alzó Iaacov [Jacob] sus pies y se encaminó a la tierra de los hijos de Kedem.
    (2) Vio y he aquí un pozo en el campo, y he aquí que tres rebaños de ovejas estaban recostados cerca del mismo, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaños. Había una gran piedra sobre la boca del pozo.
    (3) Y cuando eran reunidos allí todos los rebaños, los pastores removían la piedra que estaba sobre la boca del pozo y daban de beber a los rebaños. Luego volvían a colocar la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
    (4) Entonces Iaacov dijo a los pastores: -Hermanos míos, ¿de dónde sois vosotros? Ellos le respondieron: -Somos de Jarán.
    (5) Él les preguntó: -¿Conocéis a Labán hijo de Najor? Ellos le respondieron: -Sí, lo conocemos.
    (6) Él les dijo: -¿Está bien? Ellos le respondieron: -Está bien. Y he aquí que su hija Raquel [Rajel] viene con el rebaño.
    (7) Él dijo: -He aquí que todavía es temprano; todavía no es tiempo de reunir todo el rebaño. Dad de beber a las ovejas e id a apacentarlas.
    (8) Ellos le respondieron: -No podemos, hasta que se reúnan todos los rebaños y sea removida la piedra de encima de la boca del pozo, para que demos de beber a las ovejas.»
    (Bereshit / Génesis 29:1-8)

    ¿Por qué debían reunirse los rebaños para mover la piedra que tapaba el pozo?
    La respuesta obvia es: porque los pastores precisaban de muchos brazos, los suficientes para alcanzar la fuerza que pudiera mover esta piedra pesada.
    ¿O quizás los pastores no confiaban entre sí y hasta no estar todos presentes no era legal hacer uso de las aguas del pozo? Si faltaba alguno podría ser motivo para discordia, rencores, reclamos; por ello, era necesaria la presencia de todos, para que entre ellos se cuidaran.

    Hay otra respuesta, que nos permite ver otra realidad dentro de aquella realidad.

    Aquí se habla de un beher maim, en otro lugar el beher maim jaiim es el Eterno.

    Este pozo está en el campo, no en la ciudad; los pastores están fuera y no en su lugar de residencia.
    Es decir, la Shejiná, la Divina Presencia, está en exilio porque acompaña a Israel (pastores y rebaños) en sus derroteros.

    Los tres rebaños podrían estar representando los tres clanes del pueblo judío: Cohén, Leví e Israel.
    O las tribus principales que permanecieron unidas en el reino de Yehudá: Yehudá, Biniamín y Leví.
    O los tres exilios que debimos (aún hacemos) soportar: Egipto, Babilonia y Roma.

    La espera es la diáspora, donde los rebaños del Eterno se encuentran desperdigados, pero siempre en constancia de su identidad y asociación con el pozo.

    La piedra tapando el pozo son los velos del EGO, las conductas que nos apartan de la NESHAMÁ, imponiendo cáscaras y máscaras que entorpecen el pasaje de la LUZ para que vivifique las conciencias. Es así hasta que se llegue a las condiciones para descorrer los obstáculos que mantienen ensombrecida la conciencia de Dios, cuando se alcance el momento oportuno para destapar la fuente de vida.

    Hay dos corrimientos del velo.
    Uno, cuando el pueblo judío se unifique en la Era Mesiánica y se tenga entonces el poder para esclarecer la conciencia. Pasó dos veces ya anteriormente, en el retorno de Egipto y en el retorno de Babilonia. Pero, no fueron los momentos claves, sino solamente avances, una elevación parcial que fue seguida por un nuevo retroceso.
    A diferencia del tercer retorno, cuando se concrete el anhelo de la Era Mesiánica con su plenitud.
    En esta Era se reintegrará lo que queda rescatable de Rajel, la oveja perdida, que son los descendientes de las Diez Tribus. Como nos encontramos en el inicio de la Era Mesiánica, hemos visto el retorno de gente largo tiempo perdida, algunos de las casas de Israel desaparecidas y otros que encuentran su camino a través de la conversión leal y legal al judaísmo.

    El otro corrimiento es el personal, que no depende de las condiciones del colectivo.
    Como el realizado por Iaacov, quien pudo establecer un nexo saludable de su Yo Vivido con su Yo Esencial, cuando nació en su personalidad de Israel.
    Cada uno de nosotros podemos hacer de manera similar, en el trabajo de perfeccionamiento que conlleva un mejoramiento individual y que repercute positivamente en el entorno.

    Podemos apresurar la redención, depende de nosotros.
    O podemos esperar a que ocurra a su debido tiempo, depende de nosotros.

    Si la apresuramos, estaremos en control de los eventos, evitando penurias.
    Para conseguirlo es necesario hacer el trabajo correspondiente para correr los velos que ocultan al Eterno.
    Aprender de Cabalaterapia, es una buena herramienta. Pasar el proceso que nos facilita la actividad liberadora.
    Pero especialmente construir SHALOM con acciones de bondad y justicia, método preferencial de andar por la senda de la virtud.

  • Crecimiento espiritual

    Hay gente que habla del crecimiento espiritual, como si eso fuera posible.
    En los hechos verdaderos, el espíritu no se afecta por ninguna de nuestras acciones u omisiones.
    El espíritu es, tal como el Eterno lo es.
    ¿Qué significa ese “ser”? Pues, algo completamente diferente e incomprensible para nuestra mente limitada. Por tanto, cuanto menos hablemos al respecto, más claro y correcto estará lo dicho.

    Si somos buenas personas, ayudamos al prójimo, cumplimos nuestras tareas, estudiamos para aprender y aplicar lo que nos corresponde de la instrucción divina, y todo lo correcto que se te ocurra para describir, nada de ello dará más fuerza, luz, poder, dicha, plenitud a la NESHAMÁ (espíritu).
    Ella ya es plena, de acuerdo a la Voluntad del Creador.

    Tampoco nuestras conductas erróneas o perversas destruyen alguna partícula de su esencia ilimitada.
    Las brumas que generamos desviándonos del camino no empañan su irradiación santa, sino tan solo la recubren y por tanto pareciera como que se oscurecen cuando en verdad siguen intachables como el primer día.

    Es nuestra limitada percepción y concepción en esta realidad terrenal las que nos hace ignorar su presencia, su luz, su intensidad unida al infinito.
    Esa NESHAMÁ que somos, que estamos siendo también en tanto habitantes de este mundo, es lo más real de nosotros, y sin embargo lo más desconocido.
    Vagamos por esta existencia como huérfanos, sin Padre; siendo que Su “ADN” está vivo en nosotros y Él nos mantiene con vida.

    Ante esta situación, es confuso y dudoso hablar de crecimiento espiritual.
    Porque, ¿acaso se puede hacer crecer en algo al infinito?
    ¿Hay alguna cosa que se le agregue que le hiciera falta?

    Pero, si es apropiado entender crecimiento espiritual como el trabajo de auto-conocimiento, de ampliación de la conciencia, de entrenar nuestro Yo Vivido para estar en sintonía con la NESHAMÁ y por tanto ser su mejor reflejo carnal.
    Llevar nuestra personalidad finita a su máxima expresión, a la mejor versión de nosotros mismos.
    Por dejar de ser conducidos por las diatribas del EGO, para estar guiados por la orientación sagrada de la NESHAMÁ.

    Entonces sí, ahí si es posible el crecimiento espiritual.
    No porque crezca lo infinito, sino porque perfeccionamos lo finito para aproximarse a una más perfecta realización.
    Porque dejamos de ser náufragos, para convertirnos en los rescatistas de nuestro ser y el entorno.

    Esta tarea de llevar la presencia del Yo Vivido a reflejar el Yo Esencial suele ser lenta, con frecuentes interrupciones y hasta es previsible que se produzcan retrocesos.
    Pero, si ponemos pensamiento-palabra-actos en la ruta y sostenemos el paso, podremos avanzar de continuo, hasta cuando parece que vamos en reversa.
    El crecimiento se da de manera imperceptible, acomodándonos suavemente y por ello ni nos enteramos de todo lo que conseguimos.

    Por lo cual, es necesario el trabajo basado en el conocimiento y no solo en la buena intención.
    Estudiar, analizar, preguntar, cuestionar, reflexionar, volver a estudiar, conversar del tema, enseñar, compartir, explicar, divulgar y experimentar en carne propia.
    Llenarnos de aprendizajes al tiempo que vamos desaprendiendo lo que estorba y perturba, como pueden ser preconceptos, creencias, religiosidad, mandatos sociales, etc.

    También es un factor básico la actitud.
    Ser paciente, tolerante, esforzado, decidido, resiliente, apto para hacer TESHUVÁ, humilde, abierto a comunicarte con el prójimo así como con el Padre.
    No dar las cosas por sentadas, ni para bien ni para mal.

    Y, especialmente, dedicarnos a construir SHALOM en todos los planos de nuestro ser.
    Con acciones de bondad y justicia.
    Porque tal es la conducta del que se orienta espiritualmente y no es un títere del EGO, el que es el verdadero padre de todas las religiones.

    Crecer espiritualmente, ahora está más definido el concepto.
    ¿Tienes comentarios? Son bienvenidos.
    Y comparte esta publicación, estés de acuerdo o no con ella. Gracias.

  • El cabalístico Iaacov

    El párrafo del cual hablaremos en un rato es, en su primera parte, demasiado conocido, y por ello tan poco estudiado, analizado, comprendido.
    En estos días hemos venido aprendido cosas novedosas –y otras no- gracias a él.
    Es tiempo de dar un paso más.

    Para ello, conozcamos el pasaje en cuestión:

    «Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. He aquí que los enviados de Elohim subían y descendían por ella.
    Y he aquí que el Eterno estaba parado a la cabecera de él y dijo: -Yo soy el Eterno, el Elohim de tu padre Avraham [Abraham] y el Elohim de Itzjac [Isaac]. La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra. He aquí que Yo estoy contigo; Yo te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.»
    (Bereshit / Génesis 28:12-15)

    Este sueño lo tuvo Iaacov, el tercer patriarca, quien es asociado con la sefirá de Tiferet.
    Ésta es la central en el árbol sefirótico, la que balancea los ramales derecho-izquierdo, así como el canal arriba-abajo.
    Se encuentra justamente en el medio, y es el que sirve como centro de comando para las energías.

    En su función más acotada se lo reconoce como el resultado de las interacciones de Jesed-Guevurá, es decir, lo que proviene de actuar bajo las consignas unificadas de bondad y justicia.
    Es por ello que recibe tres nombres adicionales:

    • rajamim: misericordia;
    • emet: verdad;
    • shalom: paz, completud.

    No en vano el camino sagrado, el del constructor de SHALOM, se produce cuando la bondad y la justicia se interceptan en las acciones (pensamiento, palabra, acto).

    Por otra parte, Iaacov también fue llamado Israel.
    Porque Iaacov es la representación del Yo Vivido, aquel que construimos en esta existencia terrenal, sometida a los influjos de las diferentes dimensiones.
    En tanto que Israel es la consolidación de su Yo Esencial, es decir, la NESHAMÁ, la chispa divina que somos antes, durante y tras el pasaje por este mundo.

    Cuando Iaacov vive en sintonía con Israel, se está en un estado de dicha, placer, bienestar, plenitud, bendición.
    Pero, si Iaacov está en exilio, apartado de la guía de la LUZ, entonces está a merced de Esav, así como de Labán.
    Esav, que es la versión tosca de sí mismo, la peor imagen que podemos representar de nuestro potencial.
    En tanto que Labán es el influjo engañador, que se introduce como blanco pero es oscuro; que dice ser puro pero es lo contrario; que manipula como forma de negociar.
    Es decir, al estar la LUZ de Israel apocada por las trampas del EGO, Iaacov tropieza con dificultades. Ya no consigue establecer la comunión de cielo con tierra, ser el que equilibra el Árbol de Vidas.

    ¿Qué debemos hacer nosotros?
    Conocer de nuestro Israel para hacer que nuestro Iaacov esté en paz.
    ¿Cómo?
    Estudiando las enseñanzas de LUZ que publicamos a menudo, haciendo los trabajos de crecimiento multidimensional pero especialmente viviendo conscientemente como constructor de SHALOM.

    ¿Crees que lo estás haciendo?


    Éstas y otras enseñanzas para dar gozo a tu vida y eternidad a tu existencia en el gran encuentro en la ciudad de México.

    Te espero allí, ven con tu familia y amigos.

    Este 6 de febrero 2017.

    Muchas cosas buenas están esperando para ser compartidas.

  • Ropas del espíritu y estar alegre

    La NESHAMÁ, nuestro Yo Esencial, el espíritu, se reviste con tres vestimentas diferentes en este mundo: pensamientos, palabras, actos físicos.
    Cada uno de ellos puede estar en armonía con ella y por tanto manifestar la Divina Presencia en nuestra vida.
    O, puede estar en desequilibrio, por tanto en perplejidad, sumida en sombras tras los dictados del EGO.

    Es decir, las ropas reflejan la verdadera personalidad o la distorsionan.
    Cuando aprendemos a vestirnos de acuerdo a nuestra esencia, entonces estamos en SHALOM (paz, completitud, plenitud).
    En lo interno y lo externo. Por tanto, disfrutamos de lo que está permitido y a nuestro alcance.

    Pero, si lo que nos arropa son mandatos sociales, productos del EGO, delirios del momento, la moda que incomoda, distorsiones, emociones alteradas, apego al error, religiosidad, extremismo, odio, altercado, desavenencia, entre otras producciones equívocas, ciertamente que estamos poniendo en exilio nuestra existencia. Postergados de la LUZ, en sombras, penando aunque se escuchen nuestras risotadas y pretendamos estar pasándola bien. No hay SHALOM, aunque la boca lo grite y sea un lema que se repita a modo de auto convencimiento.

    Para escoger la ropa apropiada, la que es espejo del espíritu, es imprescindible ir haciendo luz en cada rincón de nuestro ser, descubriendo las formaciones del Yo Vivido que están en disonancia.
    Es un trabajo lento y a veces complicado, para el cual nos ayudamos con la Cabalaterapia.
    Podemos ir desarticulando las ficciones que asumimos como guion de vida y de esa manera reescribir nuestra historia, con lo que vale.

    También es imprescindible ir ampliando la conciencia, tanto adquiriendo conocimiento teórico como llevándolo a la práctica.
    Hacer vivo el mensaje de construir SHALOM en todo  momento, por medio de acciones de bondad y justicia.
    Aunque cometamos errores, aunque seamos torpes, aunque nos creamos en el tope y ya incapaces de aprender algo; siempre estar en la onda de construir SHALOM.

    Como la acción requiere el equilibrio entre bondad y justicia,  no nos sirve la reacción automática, impensada.
    Sin bien la espontaneidad es saludable, en su correspondiente medida, la reflexión y la mesura deben estar sosteniendo con firmeza el volante de nuestro vehículo.
    Así evitaremos torpezas, confusiones, malos momentos.

    Para ello, el ropaje pensamiento ha de estar entrenado para responder de manera eficiente, eficaz, proactiva, resiliente, concentrado, etc.
    En modo no automático, sino despierto y enfocado.
    Dispuesto para la construcción creativa y no la mera repetición, o al servicio del EGO.

    Una de las conductas que fortifican el pensamiento, y por tanto mejora la vida, es llevarlo a reconocer la Divina Presencia en todo momento.
    Como hiciera el salmista inspirado: Shiviti Ad-onai lenegdi tamid – «pongo al Eterno ante mí de continuo» (Tehilim/Salmos 16:8).
    Ésta es una excelente herramienta, que redunda en:«Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa» (Tehilim/Salmos 16:9).

    Dice el párrafo “samaj libí” – “se me alegra el corazón”; lismoaj es alegrarse, pero en el hebreo bíblico expresa estar satisfecho, a gusto, conforme.
    Entonces, el buen pensamiento lleva a una actitud de agradecimiento, de reconocimiento, de disfrute, de aprobación.
    En vez de estar pendiente de lo que falta, gozar en lo que se tiene y trabajar para obtener un continuado disfrute, ¿por qué no?

    También hay que darse cuenta de los errores, no desconocerlos ni disculparlos torpemente.
    Porque están ahí para ser corregidos, en la medida de lo posible.
    Mientras no se rectifican, energía se desperdicia en su existencia.

    Por tanto, el bien pensar también requiere de la fortaleza para decir lo que no está bien y dedicarse a mejorarlo.
    Pero, si solamente estamos cazando sombras, difícilmente podamos reposar a la luz.
    También en esto… construir SHALOM.

    Tomemos en cuenta que así como hay diferentes maneras de expresar las palabras, también ocurre con las acciones y los pensamientos.
    Lo importante es que se consiga realzar la NESHAMÁ con ellos.
    Emotivamente, racionalmente, con detalles, explayándose, de acuerdo a las maneras que maneje el Yo Auténtico a través del Yo Vivido.

    Por tanto, tomemos el compromiso y seamos responsables para descubrir lo que está tapando la LUZ de la NESHAMÁ.
    De modo que ésta alumbre las cosas más cotidianas, lo que mundanal esté energizado por lo espiritual.
    Entonces, las ropas serán también de espíritu.

    Éstas y otras enseñanzas para dar gozo a tu vida y eternidad a tu existencia en el gran encuentro en la ciudad de México.

    Te espero allí, ven con tu familia y amigos.

    Este 6 de febrero 2017.

    Muchas cosas buenas están esperando para ser compartidas.

  • La edad del soñador

    Voy  a compartir contigo un párrafo de la Torá.
    Quiero que lo leas, lo entiendas y luego respondas a esta simple pregunta: ¿cuántos años crees que tenía Iaacov tomando el cuenta el mensaje explícito del sueño?

    «Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. He aquí que los enviados de Elohim subían y descendían por ella.
    Y he aquí que el Eterno estaba parado a la cabecera de él y dijo: -Yo soy el Eterno, el Elohim de tu padre Avraham [Abraham] y el Elohim de Itzjac [Isaac]. La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra. He aquí que Yo estoy contigo; Yo te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.»
    (Bereshit / Génesis 28:12-15)

    Bien, ¿qué dices tú? Parece una tarea sencilla dar una edad aproximada a Iaacov en el momento de este sueño.
    Seguramente que te lo imaginas como un hombre joven, recién saliendo al mundo para conquistar su lugar.
    Formar una familia.
    Hacer dinero.
    Adquirir una cosa.
    Desarrollar sus proyectos.
    Expandirse al máximo posible, en tanto le permiten las energías y esperanzas que acompañan a los mozos años.
    Y luego, llegar a la altura de la vida donde pueda retirarse a disfrutar de lo sembrado y seguir cosechando. En paz, tranquilidad, buena y segura vejez.
    Todo previsto desde este momento, cuando está saliendo del cascarón de la casa de los padres.
    ¿Estamos de acuerdo con esta visión?
    Digamos, alrededor de 20 años, máximo 30.
    ¿Es así?

    Lo que la Tradición nos indica es otra cosa.
    Setenta y siete era su edad.

    Sí, así mismo, como estás leyendo.
    Siete – siete.
    Entonces, ¿cuál es la moraleja fundamental que debe acompañarte en tu vida a partir de ahora (si es que ya no lo hacía)?


    Texto dedicado a honrar y bendecir por muchos años más a mi señora madre con motivo de su próximo cumpleaños. Que haya salud, parnasá, alegría, buenas noticias, bienestar de los suyos hasta los 120.