Blog

  • Resp. 6062-Sarai-Iscá

    Mi hombre es Cristy Deleon de Guatemala C.A. pregunta: Como puede ser Sara la que tambien se llama isca, Cuando Milca e isca dice que son hijos de Haran, ? no sera que isca se refiere a lot? porque Lot y Milca Si eran hijos de Haran, Cuando en genesis 20:12 Abram dice que Sara es Su media Hermana hija de Su padre pero no hija de Su Madre?

    (más…)

  • Resp. 6061-La manzana del Newton

    Shalom soy el Pastor Kaysser de Panamá y tengo una consulta y es esta: cuando a Adán se le dijo que el día que comiera del fruto del bien y el mal ciertamente moriría, a parte de morir el cuerpo que mas murió el alma o el espíritu?
    Muchas gracias y estare atento a su respuesta

    (más…)

  • Resp. 6060-Joven luminoso

    Hola soy un gentil.
    Mis padres son católicos y vivo con ellos pues soy menor de edad y como imaginaran en la casa hay imágenes idolatras, y no sé qué puedo hacer, además festejan navidad y me preguntaba que debería hacer para no ofender al eterno.
    Felipe L.
    Argentina

    (más…)

  • Resp. 6059-No al servicio idolátrico pero sí al amor

    Shalom! Muchas gracias por siempre contestar de manera tan agradable, todas nuestras preguntas.
    Hoy necesito consultar sobre asistir a un matrimonio católico. Una de mis muy buenas amigas, quien no es Judia, se casa por la iglesia católica y me preguntaba si yo,  siendo judia, puedo asistir a la ceremonia puesto que no hará ningún tipo de fiesta o reunión. Muchas gracias por su carismática respuesta! Shalom

    (más…)

  • El dios ante todo

    “Mi refugio y mi escudo eres Tú; en tu palabra he puesto mi esperanza.”
    (Tehilim/Salmos 119:114)

    Hay gente que pone la “fe” en su dios (el Uno y Único o cualquiera de los falsos dioses) por delante de cualquier otra cosa.
    Esto pareciera ser positivo, ¿qué habría para contradecirlo?

    Pero, ¿por qué los fundamentalistas islámicos cometen las atrocidades que horrorizan a cualquier persona de bien?
    No lo hacen por ser mala gente –porque no buscan dañar por el solo hecho de hacerlo-,
    ni por odiar a los demás –aunque eventualmente lo hacen-,
    ni siquiera –en principio- para conquistar territorios para su imperio –aunque en el fondo, siempre está el EGO con su afán de poder irreal-.

    Sino que, están plenamente convencidos y seguros, de que todo lo que hacen es en nombre de su dios, al cual describen como el más compasivo y misericordioso, fuente de todo bien.
    Realmente buscan halagar a su deidad, ser tremendamente fieles a él, no despegarse ni un milímetro de lo que creen es la voluntad del dios.
    De tanta fe y sumisión a ese ser, es que se atreven a actos impensados para cualquier persona de bien.

    Y… aunque no lo parezca, ellos –en general hablo- no son personas malas aunque se portan espantosamente mal, terriblemente pésimo.
    Se inmolan en tanto asesinan a todos los que pueden.
    Ejecutan sin piedad ni merced.
    Se entrenan para dar su vida si con ello logran eliminar a los que no siguen a su dios.
    Todo lo que sea está permitido, todo, siempre y cuando sea en mérito a extirpar la infidelidad a su dios.
    Es que lo aman tanto, lo ponen ante absolutamente todo, que nada tiene valor comparado con él.

    Seguramente que –en general- si no estuvieran contaminados por su pasión religiosa serían personas agradables, respetuosas de las leyes, cordiales, amorosas.
    Pero, el EGO –padre de todas las religiones y modelo de todos los dioses (pero no del Eterno, aunque suele suplantarlo)- les arrebata la mente y corrompe sus sentidos.
    Ya nada tiene valor ante el dios.

    ¡Cuánto potencial desperdiciado!
    ¡Cuánto dolor y sufrimiento!
    En nombre del dios.

    Pero, no son –o fueron- los únicos.
    No hace tanto los cristianos se comportaban de manera similar, aunque un poco más pervertidos por el pillaje.
    Recordemos sino las cruzadas aterradoras con las que asolaron medio mundo conocido.
    O las despiadadas conquistas coloniales, en las cuales era la cruz o la espada las únicas alternativas para las víctimas.
    No quiero extenderme, pero no faltarán personas con conocimientos del tema que podrán aportar muchísimas anécdotas al respecto.

    Y si buscamos encontraremos que la religión ha sido la madre de infinidad de guerras, barbaries, locuras, desenfreno.
    Todo por gente que pone a su dios como lo primero.

    Pero, no pensemos solamente en esos fanáticos extremistas que se enceguecen y vuelven un caos el mundo.
    No vayamos lejos.
    Revisemos bien cerca, a nuestro alrededor, en nosotros quizás, para descubrir cómo ese poner al dios ante todo nos conduce a conductas perjudiciales.
    Tal vez nunca volemos una escuela, o entremos a un baile a decapitar infieles, o metamos judíos en cámaras de gas, ni nos alistemos deseosos a las milicias del dios que adoramos.
    Pero, cuán rápido hacemos algo necio, negativo, malo –a pesar de ser gente buena en esencia- con la excusa de tener al dios por delante.

    Es el terrible problema de la fe, de la religión, de TODA religión.
    No está demás recordar que judaísmo y noajismo NO son religión, aunque muchas veces se las pueda llamar así; o aunque muchos adherentes tienen gran confusión y las viven como si lo fueran.
    Tengamos presente que una cosa es la senda espiritual, lo opuesto es la religión.
    Y, no olvidemos, que espiritual no quiere decir sensibilidad, romanticismo, emotividad, sentimentalismo, plácido; sino conexión con Dios, el Uno y Único. Una conexión que es constante, porque nada la interrumpe; pero que se manifiesta de acuerdo a la conducta en armonía con la NESHAMÁ, es decir, el espíritu.
    Leer esto para complementar: http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/bases-para-una-sociedad-tica

    ¿Qué sucede con la gente espiritual? Es decir, con los que viven de acuerdo a un código de vida ético y no a instancias de los dictados de cualquier religión.
    ¿Ellos también se enceguecen y llevan la destrucción por el mero hecho de adorar a una deidad?
    ¿Son los judíos que se apegan a los 613 mandamientos, y los noájidas que son leales a las leyes noájicas igualmente de feroces y peligrosos a causa de su apego espiritual?

    No hablo de aquellos judíos/gentiles que también son religiosos, porque han puesto al EGO en el lugar de Dios.
    Hablan de Torá, de judaísmo, noajísmo, y todo lo bueno que ellos proveen pero simplemente como carroza que lleva las necedades de su amo, el EGO.
    Estos, como cualquier religioso, están a merced de cualquier delirio que les provea el EGO.
    No viven espiritualmente, sino religiosamente.

    Pregunto por los que realmente son conscientes y coherentes con su identidad espiritual.
    ¿Ellos también están en el resbaladizo desfiladero que lleva a la perversión?

    Preguntas para analizar y si se puede/quiere responder.

    Ahora, ¿qué tiene que ver el versículo citado para dar inicio a esta reflexión con el tema que desarrollamos?
    El hombre/mujer espiritual encuentra solaz en el Eterno, pero sabe que el mundo es complicado a veces.
    Salimos del paraíso terrenal, incluso allí la cosa no era tan “perfecta”; ¡cuánto menos en este mundo como está planteado!
    Sin embargo, confiar en el Eterno brinda una esperanza viva, no la de las delirantes religiones.
    Una esperanza de que todo finalmente tiene sentido, aunque jamás lo alcancemos a vislumbrar.
    Y, que el camino es el de la construcción de SHALOM, acciones de bondad y justicia; y no el de la fiereza insoportable de la religión.

    Siendo así, como constructor de SHALOM tiene pleno sentido la frase del salmista –tan prostituida por los religiosos-:

    “Al Eterno he puesto siempre delante de mí”
    (Tehilim/Salmos 16:8)

  • No es lo que te parece

    «Pero el Eterno estuvo con Iosef [José], y el hombre tuvo éxito. Él estaba en la casa de su señor, el egipcio, quien vio que el Eterno estaba con él y que todo lo que él hacía, el Eterno lo hacía prosperar en su mano.»
    (Bereshit / Génesis 39:2-3)

    ¡Menudo éxito!
    El muchacho era esclavo y extranjero, nada de lo cosechado engrosaba su capital, ninguna o muy poca ventaja le daba el bienestar de su ya rico y poderoso amo.
    Todo lo que hacía servía para beneficiar a quien lo mantenía como esclavo.
    ¿No es terrible?
    Cada victoria iba a parar a manos de su opresor.

    Sí, gracias a estos dotes el amo le había dado un trabajo de mayor responsabilidad, ahora era el administrador de todos sus bienes. Pero, a la hora de la hora, Iosef seguía siendo un esclavo y extranjero. Quizás no tenía que cargar pesados fardos bajo el inclemente sol de Egipto. Por ahí no veía un abultado capataz a molerlo a palos para que haga su trabajo de bestia. Hasta tal vez podía vestir de manera agradable y comer con provecho.
    Pero, poco beneficio le reportó su nuevo cargo dentro de la casa, que de hecho lo puso en una situación inesperada y temible ya que estaba siendo sexualmente acosado por la esposa insatisfecha de su jefe. Ella lo tenía a disposición a diario, podía seducirlo, atraerlo, tentarlo y el pobre muchacho no tenía escape. Él era joven, hermoso, con sus hormonas masculinas funcionando a más no poder. La señora era apetecible y hubiese sido pan comido consumar el acto sexual. Pero, él muchacho se resistía, sufriendo por ello. No había ninguna autoridad que lo salvara, ni todo el bien que le había provisto el Eterno le resolvía este drama.
    Entre esto y aquello, terminó siendo acusado en falso como abusador y con sus huesos encarcelados por castigo.
    De haber estado medianamente mal, pasó a estar absolutamente peor.
    Nadie que contemplara la situación presente de este hebreo, extranjero, preso, esclavo, acusado de violador,  podría envidiarle su situación.
    Me supongo que tampoco ni un alma bendeciría al Dios del chico, ni le alabaría por Su poder y sabiduría, constatando el espantoso estado en el cual se encontraba.

    Sí, nosotros sabemos el resto de la historia, ¿no?
    Recordamos que tras dolorosos años consiguió escalar hasta el lugar de máximo poder en la tierra.
    Todo el sufrimiento quedó por siempre detrás.
    ¿Valió la pena la tortura de tantos años?
    ¿Lo que llamamos realidad, es lo que parece?

  • La demora que aventaja

    Un ministro del Faraón terminó en la cárcel, allí en donde estaba esclavo y prisionero el hebreo Iosef.
    El muchacho se hizo cargo de cuidar del político, hasta los mínimos detalles.
    Una mañana el egipcio despertó molesto, a causa de un sueño… ¡sí que valoraban los sueños en aquella época!
    El joven judío se lo interpreta, viene de una familia de soñadores que además son intérpretes, y luego añade:

    «Dentro de tres días el faraón te hará levantar cabeza y te restituirá a tu puesto. Volverás a poner la copa en la mano del faraón, como solías hacerlo anteriormente, cuando eras su copero.
    Así, cuando te vaya bien, acuérdate tú de mí. Por favor, actúa con misericordia para conmigo; haz mención de mí al faraón y hazme sacar de esta casa.
    Porque yo fui secuestrado de la tierra de los hebreos, y nada he hecho aquí para que me pusieran en la cárcel.»
    (Bereshit / Génesis 40:13-15)

    Podríamos considerar que era menudo el pedido, flaco el favor, aunque de gran importancia para quien recibiera nuevamente la chance de ser libre.
    ¿Qué costaba a un poderoso ministro, en cercanía directa con el hombre más poderoso de la tierra, deslizarle la habilidad e inocencia del jovencito hebreo, para así solicitar su excarcelación?
    ¿Un minuto?
    ¿Un poquito de aire y saliva?

    Pero…

    «el jefe de los coperos no se acordó de Iosef [José], sino que se olvidó de él.»
    (Bereshit / Génesis 40:23)

    La llave que abriría su prisión se le había escurrido.
    Ahora estaba penando por duplicado, triplicado, cuadriplicado…
    Estaba preso, era esclavo, era extranjero y ya no había esperanza de cambiar su amarguísima situación.
    Los días se hicieron meses, éstos años y no había rescate para Iosef.
    Tantas esperanzas, tantos sueños, tantas promesas y proyectos que quedarían sepultados en la espesura terrible del pozo en el cual se encontraba.

    Pero, y he aquí una importante lección, a veces lo que parece un fracaso es la semilla de un éxito verdadero.
    Pasaron dos largos, crudos, terribles años para que el jefe de coperos recordara a Iosef.
    No lo hizo gratuitamente, sino para ayudar a su amo en problemas, justamente por un sueño que complicaba a los sabios.
    Y recién entonces, cuando estaba todo cocinado, pudo salir Iosef del pozo para transformarse en un arrebato veloz e inesperado en el segundo hombre más poderoso de la tierra. O quizás el primero, ya que Faraón confió todo lo suyo a su ingenio.

    Hasta ahora creo que no añadimos nada nuevo a lo sabido.
    Por ello, te pido que me acompañes a imaginar una respuesta a esta pregunta.
    ¿Qué hubiese pasado si el ministro no olvidaba a Iosef, entonces al poco rato él hubiera recibido su libertad?

    Imaginemos, porque podemos hacerlo.
    Yo veo a Iosef, chico hábil y astuto, prontamente dirigiendo su propio negocio. Todo de forma legal, inconcebible de otra manera.
    Una tienda, probablemente, que en unos años hubiera pasado a ser un gran comercio, algo así como una tienda por departamentos, un mall.
    La riqueza no hubiera faltado, así como los lazos sociales con la crema y nata del lugar.
    Le habrían conseguido una bella chica egipcia, de buena familia probablemente, y culminaría su rica vida en la prosperidad, rodeado de nietos egipcios, totalmente sumergido en su ideal cosmopolita.

    Pero, el Rey tenía otros planes.
    Mucho más profundos, extensos, trascendentales.
    Los cuales requerían un poco más de trago amargo en el cáliz del muchacho.
    Esos dos años de torturante espera fueron imprescindibles, para que su salida a la libertad correspondiera a las circunstancias que lo llevaría al poder y dominio absoluto instantáneo.
    No habría tienda, ni una familia de alta alcurnia egipcia.
    Sino, el liderazgo que conllevaba la salvación de toda la nación y de buena parte de la región.

    Sí, también obtuvo plata, amigos, esposa bella y de prosapia, familia y un largo etcétera.
    Pero, no fue como él había pensado.
    Porque, sus proyectos no coincidían con los del Eterno.

    Otro en su situación penosa hubiera hecho algo diferente, abandonado el trabajo, dejado de lado el carácter servicial y de construcción de SHALOM.
    Pero no Iosef.
    Él ya había aprendido de la peor manera, cuando recibió el castigo de parte de sus hermanos, y su venta, y la esclavitud, y la falsa acusación, y el lastimoso pasaje por la cárcel.
    Ahora estaba seguro de que el camino debía ser el de la construcción de SHALOM, ya no más el orgullo, la traición, el chisme, la holganza… ya no más el EGO.

    Ahora era Iosef haTzadik, a pesar de su vida de egipcio, de su arraigo a lo egipcio.
    Él no perdió la comunicación con su esencia, a pesar de todas las máscaras que debió usar.

    Gran lección, en varios aspectos.
    ¿Quieres comentarla y compartirla con tus contactos en todas tus redes sociales?

  • Orden en la sala

    Hay parálisis del pensamiento y la emoción,
    que a veces te la venden como orden,
    ¡pero no lo es!
    Es miedo,
    la inmovilidad de la muerte;
    el escabullirse por el terror incluso de la sombra en la oscuridad.

    En su contracara está el orden,
    el que nace de la fuente de la vida
    y que busca ubicar los elementos en su justo lugar y tiempo.
    Por ello, da vida
    y no que corta las alas de la libertad.

    A través del verdadero orden encontramos simplicidad,
    belleza, armonía incluso allí en donde hay diferencias.

    Con el orden hay movimiento y pausa,
    el pensamiento florece y descubre su potencial,
    no se deja arropar por la oscuridad ni compra la lotería del engaño.
    Hay solaz y dicha,
    aunque no se transite por los períodos más florecientes de la existencia.

    El orden se aprovecha del caos, no lo alimenta ni aumenta;
    requiere de energía y esfuerzo,
    pero el resultado nunca defrauda.

    Aprender a ordenar
    es una tarea necesaria para el constructor de SHALOM.

  • Bases para una sociedad ética

    Actuar éticamente es comportarse de acuerdo a la NESHAMÁ, es decir el espíritu, el Yo Esencial.
    Por su parte, corresponde a la moral aquello que la sociedad impone como conducta apropiada.

    La moral se aprende ya que es de origen social.
    Nadie nace poseyendo la idea moral que es acorde a su tiempo y lugar.

    Pero, todo ser humano contiene en sí mismo el código de ética, porque somos espirituales sin necesidad de ninguna confesión, ni alguna fe, ni compartir algún ritual o ser miembro de sectas o agrupaciones.
    De manera natural tenemos la brújula para orientarnos correctamente en correspondencia con el llamado del espíritu.

    Pero, al estar  encarnados en este mundo la voz de la NESHAMÁ queda mitigada, casi silenciada, por los incontables mensajes, mandatos, componendas, instintos, jaleos, ocultaciones, a los que nos vemos sometidos o de los que somos co-creadores.
    Por lo cual, la ética natural trastabilla y está a merced de todo tipo de engaños, confusiones, alteraciones.

    Esto significa que es sumamente difícil que tengamos a alguna persona que se pueda comportar éticamente siguiendo exclusivamente los dictados de su Yo Esencial.
    Es posible, sin embargo está fuera de lo esperable.

    Por supuesto que la voz de la NESHAMÁ nos guiará, incluso en la noche más oscura y en los laberintos más complejos a los que ingresamos.
    Pero, no podemos estar seguros, al menos no por ahora; no en tanto el imperio del EGO siga dominando nuestra realidad.

    Por ello el Creador, el Mismo que nos creó siendo Yo Esencial e hizo que formáramos un Yo Vivido durante nuestro paso por la tierra, nos proveyó de un código de ética externo.
    Es la concreción del código de la NESHAMÁ.

    Así, la persona ya no depende de adivinar si ha oído correctamente la voz de su Conciencia, ni siquiera de esperar a oírla.
    Porque, la Divina Gracia y Sabiduría nos otorgó un código para cotejar nuestras acciones.

    El código para la humanidad casi en su totalidad, para el 99% de la misma, es el noájico.
    Compuesto por las Siete Leyes Universales, aquellas que fueron entregadas por el Creador a Adam y posteriormente reafirmadas a Noaj/Noé.

    Es el código espiritual, para los gentiles no hay otro.
    No depende de la voluntad personal ni de la elección popular, ni de la fe ni de la entrega emocional.

    Es la ley de la NESHAMÁ que el Creador ha otorgado para que sea visible y cognoscible, comprensible y compartido.
    Es la referencia con la cual el gentil puede/debe evaluar su accionar en este mundo.

    Si está viviendo en concordancia con los Mandamientos Noájicos, está siendo espiritual/ético.
    Está haciendo lo que es bueno y apropiado según la Divina Voluntad.

    El otro 1% de la humanidad tienen una responsabilidad mayor, por tanto más trabajo para hacer.
    Por lo cual no alcanza con siete mandamientos, sino que son necesarios 613 para el conjunto de ese grupo.

    Son los 613 mandamientos que el Creador ordenó a la nación judía para que cumpliera.
    Ese es el código de ética acorde a la espiritualidad de la persona judía, no para la del gentil.

    Ni los 7 ni los 613 son inventos del intelecto humano, aunque algunos de ellos pudieran parecerlo puesto que son eco del código ético original de nuestro espíritu.
    Es decir, no son algo lejano y que se nos impone, sino lo que nos suena como viejo conocido, pues somos parte de ello desde el origen, mucho antes de haber nacido en este mundo.

    Pero, a veces y en especial entre los 613 mandamientos, puede resultar una carga pesada y poco deseada su cumplimiento.
    A pesar de ser lo que sintoniza nuestra existencia con la eternidad, pueden sentirse como innecesarios, extraños, etc.

    ¿Cómo puede ser que se sienta eso si son el código que nos forma?
    ¿Acaso no debieran darnos paz y descanso porque nos hacen reencontrar con nosotros mismos?

    Sí, en un mundo ideal así sería.
    Pero, en este mundo seguimos sometidos a la multidimensionalidad, a la limitación, a la impotencia.

    No somos espíritu, sino que somos una combinación inarmónica de varias dimensiones.
    Por tanto, cuesta montón madrugar para ponerse tefilín y rezar.

    Aunque la NESHAMÁ salte de alegría con esas acciones,
    no así el cuerpo, y quizás tampoco el sistema de creencias basado en los inputs sociales.

    Está bien admitirlo y no sufrir por ello.
    Sino trabajar para perfeccionarnos cada día un poquito más.

    La LUZ está en nosotros, es cuestión de des-cubrirla.
    Por medio del estudio del Código externo (Leyes noájicas y Torá judía) y la realización de la TESHUVÁ.

    Sin acongojarnos ni ahogarnos en culpas ni angustias.
    Más bien, andar confiados pero con humildad.

    Construir SHALOM en cada momento, por medio de acciones de bondad y justicia.
    Tanto en pensamiento, palabra como actos.

    Así, de a poco, cada uno a su ritmo y de acuerdo a sus circunstancias, llevaremos el Yo Vivido a estar sintonizado con el Yo Esencial.
    Sentiremos dicha y estaremos en armonía.

    No precisamos de fe, ni de mediadores, ni de santos, ni de crucificados, ni de magia, ni de mecanismos místicos.
    Sí precisamos paciencia, amor, constancia, labor, humildad.

    Es el camino del constructor de SHALOM,
    el que lleva a la santidad y plenitud.

    No nos abandonamos a la moral ni cavamos la tumba de la fe,
    por el contrario crecemos en conciencia por abrirnos a la Conciencia.

    Llegará el día en el cual la moral será idéntica a la ética,
    cuando los rostros reflejen la LUZ de la NESHAMÁ.

    A ese tiempo los llamamos Era Mesiánica,
    la cual dicen los que saben ya estamos avanzando firmemente en ella.

    Puedes ser parte de los que construyen el bienestar propio y colectivo,
    depende de ti.

    Para saber si estás en la senda, para mejorar tu andar, para disfrutar de mayores bendiciones te espero el 6 de febrero próximo, del 2017, en el fabuloso encuentro de Cabalá que tendremos en ciudad de México.
    Estoy seguro que quieres ir y podrás encontrar la manera de hacerlo.
    Hay mucho para obtener de esta ocasión única y quizás irrepetible.

  • El origen de Amalec

    «Timna fue concubina de Elifaz hijo de Esav [Esaú], y ella le dio a luz a Amalec.»
    (Bereshit / Génesis 36:12)

    Timna no era una mujer cualquiera, sino que pertenecía a una familia noble de su época y lugar.
    Estaba destinada a desposar a algún varón poderoso y llevar una vida de comodidades y lujos, los acordes a su sociedad.
    Sin embargo, vaya uno a saber los motivos, ella deseo ser parte de otra familia, la de los patriarcas hebreos.

    Cada uno de ellos analizó a esta postulante para luego rechazar su deseo.
    Ellos eran totalmente abiertos a los que estaban anhelantes de conocer el noajismo y vivirlo.
    Predicaban no solamente con palabras la senda virtuosa del gentil, sino especialmente con sus acciones.
    Pero, a la hora de admitir nuevos integrantes dentro de la Familia, eran sumamente estrictos.
    Algo, no sabemos bien qué, ellos encontraron que no les permitió abrirle las puertas a esta mujer.

    ¿Está bien, no lo está?
    ¡No somos quién para juzgar el asunto!
    El hecho es que los creadores de la Familia tuvieron de primera mano alguna información que vetó el acceso de esta señora.
    Nos guste o no, es un hecho legal y comprensible.

    Igualmente la dama no estaba acostumbrada a que le dijeran que no, entonces buscó una puerta secundaria que le permitiera ingresar.
    La encontró en un nieto de Itzjac, en Elifaz el hijo de Esav; con el cual entraría en relación conyugal.
    Obviamente no era lo mismo, pero sería parte de la familia ampliada, de los primos hermanos de los israelitas.
    Es evidente que doña Timna tenía recursos para obtener sus anhelos, o al menos sucedáneos a ellos.

    Pero, Elifaz no pudo o no quiso tomarla como esposa, sino solamente como concubina.
    Sabido es que estas damas tenían derechos pero un rol inferior al de las esposas.
    No obstante lo cual, la princesa Timna no tuvo reparos y aceptó su humilde posición.
    ¡Todo fuera por gozar de la proximidad con la Familia de los patriarcas!

    Esta relación dio su fruto con el nacimiento de Amalec.
    Sí, ese mismo quien sería patriarca de la nación cuyo único objetivo de existencia es la destrucción de Israel y la negación del Eterno.
    Pero, ¿cómo puede ser que de la mujer dispuesta a enormes sacrificios por ser hebrea y adherente al Eterno saliera este engendro tan horrible?
    La respuesta ya la estamos esbozando con lo que hemos contado, pero respondamos un poco más con lo que viene.

    Teniendo ya edad para preguntar y recibir contestación, Amalec pregunta a su padre cuál debiera ser la actividad que le permitiera disfrutar de este mundo así como del postrero.
    Elifaz le dice con precisión que ser amigo de los hebreos y su ayudante en las tareas que éstos precisaran.
    Aunque fueran cosas cotidianas, totalmente mundanales, irrelevantes a ojos de los religiosos, ciertamente que si están en el plan de la Familia, son para edificación aquí y en la eternidad.
    Un buen consejo que dio este padre a su hijo.

    Pero, el chico no está guiado por la NESHAMÁ, sino que es el EGO quien corroe sus entrañas y piratea sus pensamientos.
    Está obnubilado, no tiene cordura ni coherencia.
    Es demasiada la oscuridad en su interior, tanta que parece que no existe en sí la LUZ.
    Solo parece, porque la LUZ nunca se apaga ni se altera, sin embargo, habiendo cáscaras con tanta profusión, se dificulta ver el rostro porque solamente son visibles las máscaras.

    Sufre por ser hijo de una concubina y no de una esposa.
    Le duele el rechazo que recibiera su madre y no entra en razones, aunque la dama le explique que no hay nada para reclamar ni rencor que engordar.
    El pibe no comprende, no quiere hacerlo, no puede.
    Está siendo consumido por la impotencia y sus reacciones angustiantes.

    Y sufre, porque el padre le dice que siendo servil a los hebreos encontrará bendición.
    ¡Odia a su padre por eso!
    Este hombre que no consideró el linaje noble de su madre, que la menospreció ahora es promotor de la causa de los hebreos.
    Seguramente es un tipo débil, o un vendido a los “poderosos sionistas”.
    De lo contrario, ¿cómo explicar esa sumisión, esa humildad, esa humillación?
    ¡Del hombre que tomó por secundaria a su madre!
    Es una tremenda afrenta, una demostración de falta de poder, lo cual lo convierte en despreciable y más desagradable aun.

    Este chico sufre, pero no hace terapia.
    Ni encuentra en la construcción del SHALOM la solución real a sus problemas.
    Por el contrario, tal como su pariente Ishmael (también originalmente princesa convertida en mujer de segunda categoría) recurre a los instrumentos del EGO como un modo desesperado por sobrevivir.
    Un modo errado debiéramos decir.
    Que lleva a mayor dolor y miseria, que nada soluciona y todo empeora.

    Se siente disminuido, impotente, amargado.
    Detesta a su padre y también a su madre.
    Aunque de cierta manera los quiere, pero no puede resistir esa oscuridad desde su interior.
    No admite que los hebreos sean portadores de la llama divina y él esté en un rol secundario.

    Envidia y cela.
    Por ello odia.
    Lo cual conlleva acciones destructivas, para dentro y para fuera.
    El veneno de su inestabilidad corrompe y se expande.
    En vez de escupirlo y buscar ser libre, prefiere retenerlo en su ser y aumentarlo.

    Si los hebreos no lo quieren, él los odia.
    Si ellos hacen los mandados de Dios, él hará lo posible para ser un escollo.
    Si ellos enseñan el camino de la Vida, él se encargará de sembrar duda, muerte, destrucción.
    Si ellos disfrutan o quieren hacerlo, él estará ahí para amargarles la jornada.

    Sabe muy bien cuál será su misión en esta vida: destruir a los judíos y erradicar su memoria del mundo.
    Que no queden rastros del judaísmo, que no se conozcan sus historias ni se tenga contacto con su Dios.
    Así crece y adoctrina a hijos y seguidores.
    Forma una nación, biológica e ideológica, desde el celo y el odio.
    Sus descendientes toman sus banderas y las esparcen.
    Levantan sus manos derechas clamando a su líder, organizan genocidios, copan medios de difusión con sus engaños, entrenan a las ovejas en sus doctrinas.

    Amalec se levanta para acabar con los judíos y todo lo que ellos representan.
    Están en el mundo para que el dios EGO sea adorado y ocupe el lugar del Padre.
    Hará todo lo que esté a su alcance, todo, para conseguir sus fines.

    El pobre desgraciado no se da cuenta de que está marchando a su propia muerte y destrucción.
    Podrá tener victorias materiales, parecerá ganar algunas batallas, pero su destino está sellado y es de extinción completa.
    Siembra terrores que los termina por cosechar y comer.
    Piensa que daña a Israel, y algo de mella puede ocasionar, pero está en guerra con quien es imposible de vencer.

    Y Amalec no solamente fue ese sujeto y un pueblo y una ideología, también es un “algo” que vive en cada uno de nosotros.
    Un “algo” que enferma, desliga de la vida, perturba aunque se presente limpio, ordenado, pulcro, eficiente.
    Es un enemigo que todos llevamos en nuestro interior y nos acarrea hacia las acciones más nefastas.
    No es el EGO, porque Amalec tiene afectación por destruir lo judío y lo divino.

    ¿Tienes noción de lo que estamos señalando?
    ¿Conociste ya a ese espantoso fantasma en tu interior?

    Hay mucho para aprender, más para desaprender.
    ¿Estás en esa senda?

    Para saberlo, para mejorarlo, para disfrutar de mayores bendiciones te espero el 6 de febrero próximo, del 2017, en el fabuloso encuentro de Cabalá que tendremos en ciudad de México.
    Estoy seguro que quieres ir y podrás encontrar la manera de hacerlo.
    Hay mucho para obtener de esta ocasión única y quizás irrepetible.
    Amalec te dará muchas excusas para no participar.
    ¿Tienes tú el poder para doblegarlo y atraer la LUZ de la NESHAMÁ a tu conciencia?

  • La hora de la verdad

    El patriarca Iaacov, desde muy joven y hasta muy avanzada edad se caracterizaba por huir de los conflictos.
    Literalmente escapaba, dejaba el lugar para no entrar en contiendas.
    Cuando no podía, es escabullía de alguna forma, como por ejemplo haciéndose pasar por otra persona.
    A veces el silencio era su respuesta teniendo otras opciones, quizás más provechosas pero que implicaban disensión y tal vez agresiones.
    Sí, así se manejó el gran Iaacov por mucho tiempo.
    Obviamente que no este recurso no le brindaba estabilidad emocional, ni tranquilidad social, no todo aquello esperable por seguir esta conducta.
    Pero, así fue criado, así estableció su sistema de creencias y respuestas, así vivió.

    Hasta una noche.
    LA noche.
    Porque la día siguiente debía encontrar con su hermano Esav, el cual venía acompañado por 400 caciques a su encuentro.
    Entonces, la opción del escape fue acariciada, pero por diversos motivos tuvo que se descartada… por ahora…
    ¿Qué hizo el patriarca?
    Tres conductas, las cuales se usan a menudo por otras personas –y sociedades- como formas de resolver conflictos, y a veces de amplificarlos como consecuencia de la mala resolución.
    Envío regalos, materiales y emocionales, como una astuta negociación diplomática.
    Se preparó para la guerra, tanto en defensa como en ataque.
    Elevó sus ruegos al Eterno.
    Como sabrás, la negociación, el ejercicio físico del poder y la plegaria no son ajenos a nuestra vida cotidiana.

    Pero, igualmente fue tentado para huir.
    Era más fuerte que él.
    Entonces, se topó con un “hombre”, ángel lo llama la tradición, con el cual contendió fieramente hasta el alba.
    Este hombre no le dejó ser el de siempre.
    Lo obligó a confrontar lo más terrible, aquello que le impedía manifestar su mejor personalidad.
    De este encuentro nació “Israel”, la nueva versión mejorada del patriarca.
    Una identidad más acorde a su Yo Esencial, que perfeccionaba bastante el Yo Vivido que estaba representado por Iaacov.

    Ese fue solo el inicio de esta nueva personalidad, ya tendría que seguir esforzándose en el trayecto para consolidarla y ser efectivamente Israel.
    Israel, aquel que no permite a su EGO tomar el control, sino que se conduce de acuerdo a la NESHMÁ.
    Por tanto, no teme, ni de hombres ni de poderes.
    Por lo cual, es capaz de andar derecho, firme, confiado, en el camino del constructor de SHALOM.

    Porque, sus acciones no estarán signadas por el miedo, ni por el atroz anhelo de poder desde la impotencia, sino que estará siendo activo en acciones de bondad y justicia.
    En sus pensamientos, en sus palabras, en sus actos.
    Entonces, la diplomacia, el ejército y la oración serán buscando la real ganancia, de todos los implicados.

    ¿Estamos listos para lidiar con nuestro EGO para ponerlo en su lugar?
    Eso nos traerá cambios, algunos no serán agradables, pero en general el beneficio es incomparablemente superior.
    ¿Queremos ser reflejos de la NESHAMÁ o simples sombras de algo que podríamos ser?

  • El infierno tan cercano

    El infierno puede ser descrito como
    todos los árboles del paraíso a tu disposición para comer,
    tanto como quieras,
    sin preocuparte por absolutamente nada;
    pero…
    nunca jamás sientes apetito,
    ni la más pequeña tentación por satisfacer el placer.

    No es un lugar
    sino un estado del alma.