Amor al judío y al gentil

Que este estudio sea para libertad, paz, prosperidad y bendición del sufrido y querido pueblo hermano de Venezuela.
Que se quiten a los dictadores de encima, junto a todos los cómplices imperialistas que los impulsan, y puedan construir una patria de bondad y justicia para todos sus habitantes.

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La famosa frase de origen divino y recibida por la nación judía dice:

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Eterno.»
(Vaikrá/Levítico 19:18)

La interpretación clásica nos indica que el mandamiento expresa que es deber del judío/a amar a su prójimo, que se entiende por otro judío/a.
¿Esto significa algo negativo para con el resto de la humanidad, nuestros hermanos gentiles?

¡Absolutamente no!
De hecho, es alentado tanto por la Torá como por los Sabios el amar a todo ser humano, sin importar su creencia; pero sí teniendo en cuenta su conducta.
No está expresado como un deber, pero surge como deber ético, es decir, un imperativo del espíritu.

¿Por qué no se entiende que es un mandamiento amar también a los gentiles?
¿No hubiese sido más beneficioso ordenar “ama a todo humano”, en vez de solamente a tu vecino (el judío)?

Una de las respuestas es muy simple, clara y directa.
El Autor de la Torá sabía de las miles de ocasiones en las cuales los judíos estarían bajo opresión de los gentiles, los cuales no se comportarían como prójimo ni hermano, sino como amargo depredador.
Es larga la lista de horrores que debió soportar el pueblo judío a manos de gentiles, cosa que todavía se sigue dando –a veces mal camuflado de “progresismo” o de anti-sionismo- y otras veces sin ningún disfraz.
No nos faltan enemigos, quienes llevados por odio, envidia, maldad, rechazo a Dios, miedo, ignorancia, o vaya uno a saber qué, toman a los judíos como conjunto para hacerlos víctimas de todo tipo de violencia.
No podemos negar los hechos, ocultar la verdad.

Por ello la Torá no pudo darse el lujo de ordenar al judío que amara al gentil, porque no es saludable, ni lógico, ni positivo ordenar a la víctima que ame a su victimario.

El amor judío por el gentil queda para ser aplicado en todo momento posible, cuando las condiciones lo permiten.
Pero, si se da el caso de persecución, matanza, expulsión, violencia desatada, Holocausto, pogromos, casos Dreyfus, apoyo a los terroristas de Hamás, colonialismo árabe-musulmán que usurpa tierra judía y asesina a sus ocupantes judíos, bravuconerías de UNESCO y FIFA, entre otras centenas y centenas de maldades… entonces no se puede pedir como mandamiento amar a ese gentil depravado que ocasiona tanto daño.

El amor al hermano gentil queda como un mandamiento del espíritu, como un elevado compromiso que el individuo y el colectivo judío cumplen hacia sus buenos vecinos gentiles en toda época y lugar; siempre y cuando nos dejen hacerlo.

El Estado laico de Israel se destaca en ser a veces duro con sus agresores, es por una necesidad básica de supervivencia y seguridad mínima. Pero es generalmente virtuoso y noble con todo gentil que no agrede. Y hasta a veces es demasiado benigno con el enemigo, porque procura el SHALOM por sobre todo y no la conquista, el predominio, el colonialismo.

Esperemos que la enseñanza de construir SHALOM siempre, con acciones de bondad y justicia, se grabe en mentes y corazones de todas las personas.
Porque entonces, el amor (el verdadero y no solo el sentimentalismo) será posible sin necesidad que haya mandamientos ni dudas al respecto.

 

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