Encrucijada: el uno o el otro

            La madre de Yoja le pidió un día: -Ve y compra aceite-. Y le entregó una botella.

La cantidad de aceite superaba la capacidad de la botella. Entonces Yoja dando vuelta la botella destapada, echó el resto en la concavidad posterior de la misma. Así inicio el regreso. Y en el camino el aceite se iba escapando de la botella invertida, hasta perderse la última gota.
Ya en su casa la madre al ver el escaso aceite de la concavidad preguntó:

¿Éste es todo el aceite que trajiste?
-No -contesta el sabio- también hay aquí…
Y dio vuelta la botella.
Y ese fue el final del aceite…

"Im bejukotay teleju, beet mitzvotay tishmeru, vaasitem otam."

"Si anduvieran en Mis leyes, y guardaran Mis preceptos, y los hicieran." (Vaikrá 26:3)

Será la juventud del autor, o quizás un ánimo ingenuo, pero releyendo las antiguas "Parashat Hashavúa" y los actuales "SerJudio.com”, no dejo de sorprenderme al encontrarme a cada paso una visión en la cual el Hombre es capaz de superarse a sí mismo, y llegar a ser recto para consigo mismo, para con su prójimo, y por último en el camino de perfeccionamiento, con YHVH.
¿Es posible aun tener fe, y esperanzas, en el Gris Hombre Cotidiano?
¿No serán vanas fantasías el querer creer en algo mejor?

Desearía poder contestarme: NO. Aún puedo creer, aún hoy las palabras de la Torá tienen vida, tienen fuerza suficiente para destruir los ídolos que llevamos mezclados con nuestras sangres, y no son solo espejismos, desvaríos en forma de inocentes ensueños… pero, ¡oh desgracia! Al parecer, al desperezarnos al amanecer, encontramos todo GRIS…con el calor de la muerte, todo teñido con la pintura propia del camino falso, el que no hay que seguir.

Es que, debemos abandonar la pasividad. La Torá permanece eterna e intocada, cerca nuestro (en nosotros), y somos nosotros los que debemos cambiar-nos.

Es nuestra la opción. Y lo aprendemos nuevamente hay al comienzo de Bejukotay.

Todo está en nosotros. Frente nuestro hay una encrucijada, y debemos optar. Todo depende del "Im", del "Si" (en hebreo) en condicional…pero son innúmeros los factores que condicionan el condicional transformándolo en un vehemente.’ ”Im-posible"…

¿Para qué continuar hablando (escribiendo) si estamos en un vociferante desierto en el que no somos oídos?
No somos Ieshaiá (40:3) para decir que en el desierto truena, una voz."preparen el camino a YHVH"; somos minúsculas voces que ya no saben lo que decir…e invitan callando…


"Si tu vecino e invita a comer lentejas, invítale tú con carne. ¿Por qué? Porque él fue el primero en invitarte".

(Bereshit Rabá 38:3)

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