Parasha Bereshit 5763

Comentario de la Parashá Bereshit: Repetir la Torá
¡Shalom iekarim!

Con esta parashá da comienzo el nuevo ciclo de lecturas anuales de la Torá.
Una pregunta que frecuentemente se hace es: ¿por qué siempre leer lo mismo, habiendo tantas otras cosas para leer?
Hay varias respuestas para esta interrogante, y que nos enseñan buenas actitudes para la vida:

  1. Repetir y renovar
    Cada año al esforzarnos en la lectura (con su correspondiente estudio y profundización), nos estamos dando la oportunidad de descubrir (o re-descubrir) aquellos aspectos que permanecieron ocultos en lecturas anteriores.
    Esto nos enseña que nuestras peripecias en la vida no se terminan, sino en cada momento tenemos ocasión de hallar algo nuevo, o de mejorar lo que anteriormente considerábamos bueno. Tal como el profeta nos indicara: "Nunca se aparte de tu boca este libro de la Torá; más bien, medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Así tendrás éxito, y todo te saldrá bien." (Ieoshúa / Josué 1:8).

  2. Superar el obstáculo
    No siempre estamos en sintonía con la lectura de Torá, ni tampoco tenemos una comprensión pareja durante todo el tiempo. Por lo cual, al retornar a parashot previas tenemos la chance de aprender (y aprehender) aquello que no nos agradó (o no captamos) antes.
    Esto nos enseña a no dejarnos derrotar por los inconvenientes; ya que si en una ocasión no triunfamos, quizás en la siguiente lo haremos. Tal como fuera dicho: "Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de cumplir toda la Torá…" (Ieoshúa / Josué 1:7).

  3. Gozar de lo bueno
    La Torá es llamada lekaj tov ("buena enseñanza" en el libro Mishlei / Proverbios 4:2).
    ¿Acaso no da placer retornar a lo que es bueno?
    Es como aquel al que le agrada el pastel de chocolate, ¿no gozará cada vez que se deleita con su sabor?
    De modo similar con la Torá, que si se la estudia con sabiduría, solamente se extrae de ella dulzura y plenitud.
    Esto nos enseña a disfrutar de lo que es verdaderamente bueno, tal como el sabio nos instruyera: "Come, hijo mío, de la miel, porque es buena; y del panal, que es dulce a tu paladar. Así aprópiate de la sabiduría para tu alma. Si la hallas, habrá un porvenir, y tu esperanza no será frustrada." (Mishlei / Proverbios 24:13-14).

  4. La guía
    Por último (por ahora), desde la perspectiva tradicional del judaísmo, la Torá es la mejor guía para la vida.
    Esta idea tiene un buen fundamento, ya que su Autor es también el Creador de todo lo que existe.
    Por lo tanto, ¿quién mejor que Dios para indicarnos los más apropiados caminos para el crecimiento integral?
    A cada paso que damos, la luz de la Torá nos puede orientar con precisión y bondad. Tal como el salmista cantara: "La Torá de su Elokim está en su corazón; por eso sus pasos no vacilarán." (Tehilim / Salmos 37:31).

En síntesis, cada año se espera que leamos las mismas palabras; pero que hallemos renovados sentidos para darle más ánimos a nuestras existencias.

Les deseo Shabbat Shalom!
Moré Yehuda Ribco

Relato a propósito del comentario

Se encontraron dos jasidim después de un tiempo sin verse:

– Moishe, cuánto tiempo sin verte. Se te nota más feliz, ¿qué pasó? ¿Te casaste?
– Baruj Hashem estoy bien, y es cierto, estoy muy feliz. Pero no porque me haya casado, sino porque estuve en lo del Rebbe.
– ¿En lo del Rebbe? ¡No te puedo creer! ¡Qué mérito inmenso!
– Así es, que pena que no hayas venido con nosotros.
– ¡Más pena me da a mí! Viajar a la casa del Rebbe, oír sus enseñanzas de Torá, verlo… ¡verlo! ¿Sabes lo que es eso Moishe? ¡Un tesoro!
– ¿Verlo? ¿Ver al Rebbe? ¿Y quién te dijo que lo vi?
– No te entiendo Moishe, ¿no dijiste que fuiste a lo del Rebbe?
– Si fui a lo del Rebbe, pero no lo vi.
– Entonces, ¿por qué tanta felicidad? ¿De qué valió tu viaje si no te entrevistaste con el maestro?
– Es que cuando llegamos a la casa del maestro, sus secretarios nos dijeron que había salido para cumplir con la mitzvá de visitar enfermos, y que quizás tardaría varias horas en retornar, pues el Rebbe especialmente solía pasar mucho rato jugando con los niños del pabellón de enfermos graves. Nos informaron que si queríamos, podíamos esperarlo allí en su sala, junto con otras decenas y decenas de personas que llegaron antes que nosotros y esperaban entrevistarse con el sabio.
– Lo esperaste, ¡sin dudas! ¿No?
– No, ¿para qué habría de esperarlo si ya había recibido lo que fui a buscar?
¿Cómo?
– Fui buscando enseñanza de Torá de parte del gran maestro, y eso es precisamente lo que recibí.

http://serjudio.com/bereshit/bereshit63.htm

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