AYUNOS CAPÍTULO 5 del MISHNÉ TORÁ del RAMBAM (Maimónides)

1. Hay días en que todos los judíos ayunan a causa de las desgracias que en ellos ocurrieron, para despertar los corazones y abrir caminos para el arrepentimiento. Nos sirven para recordar nuestras malas obras, y las obras de nuestros antepasados, que fueron como las nuestras ahora, hasta el punto de granjearles a ellos y a nosotros esas desgracias. Recordando esas cosas, nos arrepentiremos y nos enmendaremos, pues está escrito: “Confesarán sus pecados y los pecados de sus padres…» (Levítico XXVI, 40).

2. Son los siguientes: el tercer día de Tishri, en que fue muerto Guedalia, hijo de Ajikam, extinguiéndose así la brasa de Israel que subsistía y completándose su destierro; el décimo día de Tévet, en que el malvado rey Nabucodonosor de Babilonia puso asedio y penuria a Jerusalén; el decimoséptimo día de Tamuz, en que sucedieron cinco cosas: fueron rotas las (primeras) Tablas de la Ley, se interrumpió la ofrenda diaria en el primer Templo, fue hendida la muralla de Jerusalén cuando su segunda destrucción, y el inicuo Apostomos quemó la Torá y erigió un ídolo en el Templo.

3. El nueve de Av, en que sucedieron cinco cosas: fue decretado que los israelitas errantes en el desierto no entrarían a Canaán; fue destruido el Templo tanto por primera como por segunda vez; cayó una gran ciudad llamada Betar, con decenas de miles de judíos que tenían un gran rey, del cual todos los judíos y los mayores sabios creían que era el Mesías, pero cayó en manos de los gentiles y todos fueron muertos, lo cual fue una desgracia tan grande como la ruina del Templo. Y en ese día, predestinado para las calamidades, el perverso Turnus Rufus hizo arar el lugar del Templo y sus alrededores, para cumplir con lo escrito: “Sión será arada como un campo” (Jeremías XXVI, 18).

4. Esos cuatro días de ayuno están expresamente mencionados en los libros proféticos: “El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el del décimo” (Zacarías VIII, 19); el del cuarto es el diecisiete de Tamuz, que es el cuarto mes; el del quinto es el nueve de Av, que es el quinto mes; el del séptimo es el tres de Tishri, que es el séptimo mes, y el del décimo es el del diez de T ever, que es el décimo mes.

5. Actualmente, todo el pueblo judío tiene la costumbre de ayunar también el trece de Adar, en recuerdo del ayuno que se practicó en tiempos de Hamán, pues está escrito: “En atención a su ayuno y a su clamor” (Ester IX, 31). Pero si el trece de Adar cayese en Shabat, se adelanta el ayuno al jueves, que es el día once; en cambio, si cualquiera de los cuatro días de ayuno mencionados antes coincide con el Shabat, se lo posterga hasta después del Shabat. Si cae en viernes, se ayuna el viernes.

19. Todos estos ayunos han de quedar anulados en los días mesiánicos; más aún: están destinados a ser días de fiesta, jornadas de regocijo y alegría, como está escrito: “Así dijo el Eterno, Dios de los Ejércitos: el ayuno del cuarto mes, el del quinto, el del séptimo y el del décimo, serán para la casa de Judá por regocijo y alegría, y por gratas festividades; sólo amad la verdad y la paz’ (Zacarías VIII, 19).

(Tomado del libro editado por Editorial Sinai, Tel-Aviv, 1998).

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