Categoría: Creencias

  • Pon en alto y sé exitoso

    En el tratado Rosh HaShaná, capítulo 3 y mishná 6 nos encontramos con el siguiente pasaje:

    ג,ו  [ח] "והיה, כאשר ירים משה ידו–וגבר ישראל . . ." (שמות יז,יא), וכי ידיו של משה עושות מלחמה או ידיו שוברות מלחמה:  אלא כל זמן שהיו ישראל מסתכלין כלפי מעלן, ומכוונין את ליבם לאביהם שבשמיים–היו מתגברין; ואם לאו, היו נופלים.  כיוצא בדבר אתה אומר "ויאמר ה’ אל משה, עשה לך שרף . . ." (במדבר כא,ח), וכי הנחש ממית ומחיה:  אלא כל זמן שישראל מסתכלין כלפי מעלן, ומשעבדין את ליבם לאביהם שבשמיים–היו מתרפאין; ואם לאו, היו נימוקים. 

    Que traducido significa:

    "Y fue, cuando Moisés  elevaba su mano, Israel se fortalecía…" (Éxodo 17:11), ¿Acaso las manos de Moisés hacen la guerra o son sus manos las que hacen fracasar la guerra? Realmente, cada vez que Israel miraban hacia lo alto, y dirigían su corazón a su Padre en el cielo, entonces ellos se fortalecían; si no lo hacían, fracasaban.
    Similar es cuando dice "Y el Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente…" (Números 21:8), ¿Acaso la figura de la serpiente mata y da la vida? Realmente, cada vez que Israel miraban hacia lo alto, y dirigían su corazón a su Padre en el cielo, entonces ellos se curaban; si no lo hacían, eran dañados.

    Quisiera que tomáramos este texto en cuenta para adecuarlo a un procedimiento que nos lleve a mejorar nuestra vida, sin supersticiones, sin falsedades, sin trucos, sin “magia”.
    Primero, entendamos correctamente el pasaje.
    Se nos habla de dos circunstancias diferentes.
    Empecemos por la primera.
    El pueblo recién había salido de la esclavitud de Egipto. Estaban en el denso desierto, sufrían de mucha sed, de ansiedad, de dudas, de ignorancia, de malos hábitos, de EGO.
    Se quejaban por la falta de agua, murmuraban, eran molestos y toscos.
    Moshé pide a Dios solución.
    Dios le ordena que golpee la roca de la cual manará agua.
    Entonces:

    "(7) Y llamó el nombre de aquel lugar Masá [‘Tentación’] y Merivá [‘Altercado’], por el altercado de los Hijos de Israel y porque tentaron al Eterno, diciendo: ‘¿Está el Eterno entre nosotros, o no?’
    (8) Entonces vino Amalec y combatió contra Israel en Refidim.
    (9) Y Moshé [Moisés] dijo a Iehoshua [Josué]: -Escoge algunos de nuestros hombres y sal a combatir contra Amalec. Mañana yo estaré sobre la cima de la colina con la vara de Elokim en mi mano.
    (10) Iehoshua [Josué] hizo como le dijo Moshé [Moisés] y combatió contra Amalec, mientras Moshé [Moisés], Aarón y Hur subieron a la cumbre de la colina.
    (11) Sucedió que cuando Moshé [Moisés] alzaba su mano, Israel prevalecía; pero cuando bajaba su mano, prevalecía Amalec.
    (12) Ya las manos de Moshé [Moisés] estaban cansadas; por tanto, tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y él se sentó sobre ella. Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro del otro lado. Así hubo firmeza en sus manos hasta que se puso el sol.
    (13) Y así debilitó Iehoshua [Josué] a Amalec y a su pueblo, a filo de espada."
    (Shemot / Éxodo 17:7-13)

    Por supuesto que ambos incidentes están relacionados.
    La falta de confianza de los recién liberados de la esclavitud, sus quejas, su pasividad, su violencia, etc.
    La duda: ¿Está el Eterno entre nosotros, o no?.
    Esa duda que carcomía el interior, cuando en verdad era evidente que Dios estaba con ellos. Pruebas tangibles no les faltaban. Precisamente a ellos esas pruebas no les faltaban. Ellos habían visto a Dios vencer al Faraón, aquel que presumía de ser un dios todopoderoso. Ellos estaban siendo conducidos milagrosamente. Ellos, precisamente ellos eran los menos indicados para hacerse esa pregunta.
    Si la dejáramos para nosotros, que no tenemos el mérito de comprobar ostensiblemente la existencia y actividad de Dios, bueno… ¿pero ellos?
    Es como irracional, demasiado tonto, irrespetuoso, egoísta.
    Tenían al Rey de reyes haciendo todo tipo de maravillas para ellos, y todavía podían preguntarse: ¿Está el Eterno entre nosotros, o no?
    Este cuestionamiento no pasó inadvertido para los sabios del Talmud, es bueno saberlo. Y es bueno saber que una de las respuestas a esta duda nuestra se resuelve al comprender mejor el texto sagrado.
    Los recién liberados no estaban realmente dudando de la existencia de Dios, ni de si Dios está atento al mundo, sino de si Dios es solamente una entidad espiritual o si también tiene injerencia en las cosas del mundo.
    Es decir, ¿Dios está ahí, en algún lugar del Cosmos, como si no existiera, o Dios participa activamente de las cuestiones del mundo?
    ¿Cómo sabemos que esto era lo que estaban planteando los recién liberados?
    Pues, al conocer el idioma sagrado y comprender el sentido exacto de las palabras (los detalles, no vienen al caso).
    Así pues, los hebreos no dudaban de Dios, sino de hasta donde Dios interviene en las cuestiones mundanas.
    La respuesta dada por Dios no se limita a que de la roca manó milagrosamente agua, cosa que revela que Él participa del mundo, sino también con lo que ocurrió inmediatamente después, con el asunto de la victoria sobre Amalec.
    Ellos fueron agredidos injustificadamente por Amalec. Apenas si lograron organizarse. Luego la lucha. Un general al comando. Un líder que alzaba las manos, y cuando el pueblo lo veía y alzaban sus ojos al cielo y sus corazones se ponían en sintonía con Dios, entonces obtenían más fuerzas. Y lucharon y lucharon, ellos, no Dios. Pero el estar en sintonía con Dios, el confiar en Él, en saber que Él actúa aunque no se Lo pueda ver, eso les daba el ánimo, la energía, la virtud para ser vencedores.
    Podían haberse quejado, dejarse vencer, echar culpas, pedir ayuda, rogar por salvación milagrosa, pero no era así como iban a ser triunfadores. El éxito los esperaba si hacían su parte, si daban a pleno todo lo que podían dar. Si encontraban recursos internos que ni siquiera sabían que tenían.
    Cuando ellos confiaron en ellos, porque confiaron en Dios; cuando dejaron las dudas que sirven como excusas del EGO, para concentrarse en trabajar con esfuerzo; cuando se sintonizaron con Dios, entonces obtuvieron el éxito verdadero.

    Pasemos al segundo párrafo mencionado en la cita del Talmud que compartí hoy contigo.

    "(4) Partieron del monte Hor con dirección al mar de las Cañas, para rodear la tierra de Edom. Pero el pueblo se impacientó por causa del camino,
    (5) y habló el pueblo contra Elokim y contra Moshé [Moisés], diciendo: -¿Por qué nos has hecho subir de Egipto para morir en el desierto? Porque no hay pan, ni hay agua, y nuestra alma está hastiada de esta comida miserable.
    (6) Entonces el Eterno envió entre el pueblo serpientes venenosas, las cuales mordían al pueblo, y murió mucha gente de Israel.
    (7) Y el pueblo fue a Moshé [Moisés] diciendo: -Hemos pecado al haber hablado contra el Eterno y contra ti. Ruega al Eterno que quite de nosotros las serpientes. Y Moshé [Moisés] oró por el pueblo.
    (8) Entonces el Eterno dijo a Moshé [Moisés]: -Hazte una serpiente venenosa y ponla sobre un asta. Y sucederá que cualquiera que sea mordido y la mire, vivirá.
    (9) Moshé [Moisés] hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y sucedía que cuando alguna serpiente mordía a alguno, si éste miraba a la serpiente de bronce, vivía."
    (Bemidbar / Números 21:4-9)

    Es en buena medida un paralelo al pasaje anterior, al de la queja del agua, la misma que brota milagrosamente, luego el esfuerzo personal que cada uno debía hacer para ser triunfador.
    El pueblo padece por falta de pan, por falta de agua, por estar cansados de comer el milagroso maná.
    Lo desprecian, aunque es un alimento formidable.
    Nuevamente se ponen agresivos, toscos, pesados.
    La queja podría ser comprensible, pero no los modos, no la actitud, no el quejarse de llenos.
    Así que aquí no hay otra respuesta directa que darles acorde a sus acciones.
    Serpientes venenosas que mordían a los quejosos.
    El pueblo parece reconocer el error, pero aún deben sintonizar sus corazones con el Eterno.
    Entones, nuevamente deberán ver a lo alto, a algo que no salva, que no cura, como no lo hacían las manos de Moshé en la guerra contra Amalec. La serpiente no era más que una especie de placebo, un objeto, sustancia, idea que induce a la curación aunque objetivamente no tiene ninguna propiedad para tal efecto. Como las gotitas de agua que se le da a un niño que se queja de dolor de estómago, pero se le dice que es un remedio. Al poco rato la molestia desapareció, como si fuera un medicamento real. ¿Cómo sucede eso? No lo sé. Pero sucede. Y se usa a gran escala, incluso en situaciones bastante más complejas que un dolorcito de vientre.

    La idea para poner en práctica es:

    • alzar la vista, literalmente, ver hacia lo alto.
    • Sugiero que al tiempo que miras hacia arriba en tu mente visualices una palabra, siempre la misma, que te haga sentir confiado, seguro, tranquilo, feliz. Por supuesto que debe ser una palabra positiva, apta, sin relación con idolatría ni otras inmoralidades. Por ejemplo, serían buenas de usar: shalom, paz, bien, bondad, justicia, amor, respeto, lealtad, bienestar, seguridad, confianza, puedo, placer, éxito, equilibrio, armonía. Son solamente ideas, no es obligación usarlas. Luego de definir la palabra, visualízala, dale forma, color, tamaño, etc. Mantén siempre el diseño, además de la palabra. Lo aconsejable es que uses colores mentales claros, brillantes, letras gruesas, bien definidas.
      Si te resulta más cómodo, puedes mirar hacia arriba con los ojos cerrados.
    • Al mismo tiempo, en tanto alzas tus ojos y visualizas la palabra positiva debes establecer sintonía con el Eterno, confiar en que Él actúa, que Él es bueno, Él es justo. Él no correrá a hacerte los mandados, no es tu sirviente, Él es el Rey, pero igualmente confía, porque todos Sus hechos son para bien. Confía en poder, en superarte, en ser mejor, en mejorar, en curarte, en vencer las dificultades, etc.
      Que tu deseo sea positivo, no para perjudicar a nadie. Que tu deseo sea altruista, no para satisfacer tu EGO. Que tu deseo sea acorde a los mandamientos, no para servir a tu EGO.
    • Después de unos minutos de ejercitarte de esta manera, ve y haz tu parte en la tarea que te corresponde hacer. No esperes el milagro, hazlo posible.

    Luego de que hagas este ejercicio algunas veces, me gustaría que compartieras los efectos que observaste con nosotros.
    Gracias por haber prestado atención hasta aquí.
    Hasta luego

  • Cabalá de la vida cotidiana

    Cabalá de la vida cotidiana

    No es lo mismo enseñar Cabalá, que supuesta Cabalá. Esos “centros” cabalísticos, grupejos y sectas tan de onda que se llenan la boca de palabrería metafísica, ciertamente poco y nada tienen de Cabalá, aunque sus maestros digan ser discípulos de tal o cual sabio, de contar con aquel o ese otro referente, o vender a diestra y siniestra libritos, cintitas, velitas, y otras cotizadas supersticiones.

    No es lo mismo enseñar Cabalá, que principios universales aplicables a la vida cotidiana que se aprenden desde el conocimiento de la Cabalá.
    La Cabalá es una teorización compleja, restringida para algunos estudiosos, dedicados, expertos, que cumplen determinadas y estrictas reglas personales y de preparación académica rigurosa. No es un océano llano, manso, simple de navegar, mucho menos de bucear. Contiene abismos y alturas de inmensas dimensiones, con peligros para los que no están preparados. Fácilmente se puede confundir, llenar de caos, pervertir aquel que no está con todos los requisitos al día, e incluso estos pueden perder el trazo en cualquier momento. Por ello es de mucho cuidado, dedicación, sutileza. Sus claves son inaccesibles para la gran mayoría, adrede se ha diseñado de esa forma. E incluso lo que puede parecer corriente, o hasta anodino, seguramente no es para ser interpretado de forma directa, sino que a través de lentes y espejos ubicados con milimétrica precisión.
    Pero, los principios universales para la vida cotidiana que se desprenden del árbol de conocimiento de la Cabalá, son para ser disfrutados por las personas sin distinciones. Tal es el motivo del conocimiento, ser aplicado a la vida cotidiana, por todos, para que la Luz interna resplandezca, la construcción del shalom sea posible. No por unos cuantos “escogidos”, no solamente por “tzadikim” –personas notablemente justas-, sino por todos los que estén dispuestos a desprenderse del EGO y vivir a plenitud.
    Por supuesto que tal fruto bueno y saludable debe ser preparado con el conocimiento y aptitud del cocinero experto, que sabe cómo aderezar y presentar los manjares a sus comensales. No cualquiera puede enseñar, ni debe hacerlo, aunque cualquiera puede ser quien reciba las instrucciones para aplicarlas al uso corriente y diario.
    Nuestra idea es tratar de hacer esto último, dentro de marcos legales, saludables, positivos, que brinden claridad y no ilusiones, que liberen y no que sometan, que sean de provecho y no para enriquecimiento de algunos avivados mercaderes de la fe.
    Tengamos mucho cuidado de esos que se disfrazan para dar sus mensajes, de los que aparentan santidad para esconder malicia. De los que son siervos del EGO pero pretenden dominar a los demás.
    Un verdadero maestro de la ciencia de la Cabalá no precisa de ropas extrañas, ni de amuletos, ni de palabras incomprensibles, ni de enroscar en pensamientos absolutamente incomprensibles, ni de demostrar su sapiencia con “milagritos”. Más bien que debe llevar una vida sencilla, noble, de integridad, de respeto, de moderada alegría, de trabajo, dotando a cada momento de la impronta de su conocimiento, de hacer “carne” las enseñanzas, para que su prédica no sean palabras sino vivencias.

    Tomemos en cuenta la siguiente anécdota al respecto del Maguid de Mezritch:

    פעם אחת היה הרב [המגיד] מוכיח לאחד על מה שדרש קבלה ברבים, והשיב לו האיש מפני שמר [כלומר המגיד עצמו] דורש גם כן קבלה ברבים! והשיב לו הרב: אני לומד [=מלמד] את העולם שיבינו שבעולם הזה ובאדם גם כן כל הדברים הנאמרים בספר עץ-חיים [של ר’ חיים ויטאל, תלמידו הבכיר של האר"י], ולא שאני נותן להבין את הרוחני כמו שכתוב בעץ-חיים; אבל מר דורש דברים ככתבן בעץ-חיים! אם כן אתה עושה מרוחניות גשמיות, שאין הפה יכול לדבר למעלה בעולם הרוחני. (אור האמת, ל"ו, ע"ג-ע"ד)

    Que traduzco a continuación:

    En una ocasión estaba el rabino, el Maguid, amonestando a uno que enseñaba Cabalá a la muchedumbre.
    El hombre le respondió que él hacía lo mismo que el Maguid, que también enseñaba Cabalá a la gente.
    Le aclaró el rabino: Yo le enseñó al mundo para que comprendan las cuestiones de este mundo y de la persona según se explica a partir del libro “Etz HaJaim”. Yo no facilito que se estudie lo que está escrito en el “Etz HaJaim”. Pero usted va enseñando lo que está escrito en el “Etz HaJaim”. Por tanto, usted banaliza lo espiritual, porque lo del mundo espiritual no hay boca que pueda decirlo. (Or HaEmet 36:3 y 4).

    El sentido es bastante claro.
    Las enseñanzas de la Cabalá están a disposición para entender este mundo, mejorar a la persona, liberar de prejuicios, siempre y cuando se haga con la guía adecuada.
    Pero cuando se pretende enseñar cuestiones metafísicas, dilucidar esencias espirituales, aleccionar sobre ángeles y otras cuestiones poco palpables, cuando la enseñanza es un tributo a la mitología y la superstición, entonces no se está por la senda correcta, no se está viviendo a pleno este mundo a la luz espiritual. Se está ahogando a la persona en supercherías, palabrerías, sectas, esclavitud y EGO.

    Tengamos cuidado, no sea que las buenas intenciones carentes de conocimiento lleven al desastre.
    Las enseñanzas cabalísticas bien aplicadas sirven para perfeccionar al hombre, mejorar a la sociedad, estimular al cumplimiento de los mandamientos que corresponden cumplir a cada uno.
    Pero cuando llevan a adorar a “rabíes”, “cabalisteros”, “jasideos”, cuando imponen a esforzarse por ser más ritualistas en cuestiones carentes de fundamento, o a ser libertinos con la excusa de actuar sin ataduras físicas, entonces es mejor apartarse y llevar la vida sencilla y de integridad que Dios demanda de cada uno.

    Recuerda, lo que Dios quiere de nosotros no es una cuestión misteriosa, no ha quedado “en los cielos”, no es un secreto, no hay nada por develar.
    Lo que Dios quiere verdaderamente de nosotros está explícito, tanto en lo que respecta a los Siete Principios para las naciones como en el sistema de 613 mandamientos para el pueblo judío.
    Todo lo que Dios quiere, está pautado ya, explicado, codificado.
    Por tanto, no está “en los cielos”, o en estudios altamente sofisticados la respuesta a lo que debes hacer con tu vida.
    Atiende:

    "Pues el Eterno volverá a gozarse en ti para bien, así como se gozó en tus padres, si escuchas la voz del Eterno tu Elokim para guardar Sus mandamientos y Sus estatutos escrita en este libro de la Torá; si te vuelves al Eterno tu Elokim con todo tu corazón y con toda tu alma.
    Ciertamente este mandamiento que te mando hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.
    No está en el cielo, para que digas: ‘¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?’
    Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: ‘¿Quién cruzará el mar por nosotros y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?’
    Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas."
    (Devarim / Deuteronomio 30:9-14)

    Este párrafo le fue indicado al pueblo judío, pero ciertamente el fondo de la cuestión se aplica a todo ser humano.
    Lo que atañe a la Torá –judía- con sus mandamientos, es específico de los judíos, pero el resto, aquello de que cada cual contiene el código genético espiritual, que todos tenemos nuestros deberes claros y expuestos, que no está en el cielo ni en la otra parte del mundo, eso aplica para todos.
    No es difícil,  no está lejos.
    Está a tu alcance, porque así lo ha dispuesto Dios.

    Por tanto, aquellos conocimientos para aplicar a la vida cotidiana que provienen de las teorizaciones cabalísticas, bienvenidas sean, en tanto aporten a avanzar en la tarea que Dios nos ha asignado.
    Pero cuando se convierten en obstáculos, en disfraces, tapaderas, supersticiones, engaños, circo, esclavitud… pues no… mejor no beber de ellas.

  • Dar y recibir, en su medida

    La lectura pública del pueblo judío de Torá de esta semana comienza con las palabras:

    "Estas son las generaciones de Noaj / Noé … la tierra estaba llena de corrupción…"
    (Bereshit /Génesis 6:9-11).

    Se brinda explícitamente una razón para la catástrofe que vendrá:  "la tierra estaba llena de corrupción".

    El Midrash y el Talmud (Bereshit Raba tratado de Sanhedrin) dice que los habitantes de la tierra estaban sumidos en idolatría, asesinato, el robo y el hurto, además de que habían pervertido los modos sexuales (orgías, swingers, infidelidad, prostitución como forma de idolatría, incluso teniendo relaciones sexuales entre diferentes especies).
    Para ser precisos, los seis mandamientos universales en vigor, de los siete dados por Dios a Adam, eran violentados a cada rato por aquellas personas.
    La degradación era cada día peor y peor.
    Las advertencias no surtían efecto, la corrupción avanzaba a pasos agigantados.
    Los pocos que sobresalían de esa masa enfermiza, prontamente eran desaparecidos, por las buenas o las malas.
    Sí, la tierra estaba podrida por la acción del hombre.
    Como si viéramos el espejo de la actualidad, por ejemplo, en donde la gente torpemente iguala a un rehén inocente sometido a vejámenes como si fuera idéntico a 1027 humanos bestiales, asesinos a sangre fría, instrumentos de terrorismo del imperialismo árabe-musulmán, que están presos por justicia imparcial.
    Así también era aquella generación en bancarrota, liderada por mafiosos, plagada de “religiosos”, llena de mentiras para adormilar las conciencias y continuar con la depravación y depredación.
    Era un mundo espantoso, como estamos haciendo con el nuestro.

    Ahora, interrumpamos las malas noticias de antaño y procedamos a aprender algo muy interesante.

    Sabemos que el ser humano es un organismo intercomunicado que da y recibe.
    Ambas funciones son indispensables para una vida saludable, equilibrada, de desarrollo, de trascendencia.
    Ni siquiera somos conscientes del continuo mecanismo de vida que a cada instante nos sostiene y se produce en este dar y recibir. Nos ventilamos, inhalamos y exhalamos, estamos en un flujo permanente de intercambio de gases. Pero no solamente, estamos también sometidos a otro tipo de procesos, pensemos en la temperatura, presión, contacto, etc.
    En esto no intervenimos voluntariamente, sumemos a los intercambios que hacemos de forma más o menos consciente.
    Damos y recibimos.
    Ambos importantes y buenos.
    No debemos creer como esos religiosos que ven en el recibir algo “del mundo”, de “la carne”, materialista y por tanto malo. ¡Nada que ver! Es parte de nuestra naturaleza, es tal como nos diseñó Dios.
    Dar y recibir en su justa medida.
    Porque pensemos, que pasa si nos restringimos fuera de límites saludables, tanto en el dar como en el recibir.
    Si no pudiéramos contener nuestros esfínteres excretores, por ejemplo; o nos negáramos a expeler la materia fecal; o nos prohibiéramos respirar, etc.
    Es imprescindible entenderlo, dar y recibir son buenas, todo en su justa medida.

    Volvamos a la generación del Diluvio, la hermana gemela de la nuestra.
    Dijimos idolatría, asesinato, depravación y robo.
    Voy a pedirte que nos centremos un momento en los dos últimos.

    El robo es un acto de "recibir" de otro sin su consentimiento, al tomar de otro estoy en cierta forma “recibiendo”.
    Se podría decir que el robo es la corrupción del recibir.

    La depravación sexual se puede entender como un acto de "dar", particularmente si lo vemos desde la posición “masculina” o activa.
    Se está dando la semilla de la vida, aunque probablemente no sea fructificada en una nueva vida. En la posición activa se procura brindar placer al otro, si bien se lo obtiene también como efecto secundario. Es un proceder de la esencia masculina, al menos desde el punto de vista cabalística, el gozar por haber dado placer a otro.

    En ambas acciones, robar y depravación, hay un desajuste entre el donante y el receptor.

    Su EGO se apañó para deformar el dar y recibir para transformarlo en una viciosa herramienta de esclavitud.
    Se convirtieron en receptores egoístas, que procuran llevar a la impotencia a otro, dominarlo, someterlo, privarlo de lo que le corresponde.
    Así también con el dar fuera de cauce, en donde se es dador egoísta, se trata de dominar y someter a otro, aunque en apariencia a veces el otro pueda estar conforme con lo que ocurre (o no pueda o quiera expresar su disconformidad).
    Tanto en este dar como en este recibir se está actuando a instancias del EGO, no a favor de la bondad, no por justicia, no con armonía, sino por EGO.
    Ese EGO que se nos presenta como salvador, como un dios interno, como una fuerza poderosa, como un amo controlador, pero que no es más que un payaso impotente que usurpa nuestro liderazgo y nos pone en posición dudosa y de impotencia.

    Con el EGO al poder, el egoísmo es la meta, lo que sienta bases para el abuso desenfrenado.
    Sea en el interior de cada uno, en el microcosmos familiar, en el ecosistema mundial, en el universo.
    Cuando el EGO es el que controla, estamos en la senda del dolor.

    Por supuesto que Dios nos ha dado dos poderosas herramientas para canalizar al EGO, dejarlo en su lugar, tenerlo como siervo y no como amo.
    Por una parte nos ha dado una esencia espiritual intachable, nada puede perjudicarla. Es lo que somos eternamente. Es nuestro lazo de Luz. Es nuestra conexión sagrada con Dios y con todo lo creado. Está en nosotros, somos nosotros, es esa vocecita constante y dulce que nos llama, pero que atareados, consumidos por el EGO no alcanzamos a escuchar o a comprender.
    Por otra parte, Él nos ha dado los mandamientos. Los siete principios universales para los gentiles, los 613 para el pueblo judío. Son el manual de vida, de bendición, de “salvación”, en este mundo y para la eternidad.
    Cuando la esencia espiritual resplandece a través de las acciones sintonizadas con los mandamientos, el EGO pierde el poder, el egoísmo deja de consumir a la persona, el equilibrio interno se posibilita, lo que brinda la ocasión para el equilibrio del ecosistema general.

    Podemos dar y recibir de forma desajustada, entonces nos corrompemos, corrompemos al mundo.
    Podemos atender a nuestra propia esencia espiritual, sea de gentil o de judío, dotarla de “alas” por medio de las acciones afines a los mandamientos correspondientes, entonces brindamos un crecimiento y shalom multidimensional a nuestro ser, al entorno, al cosmos.

    Noé fue encomendado a construir un arca, una embarcación que contenía un mundo en miniatura.
    Noé se vio obligado a entregarse totalmente al cuidado de cada uno de los animales, así como los humanos, que estaban instalados en el arca.
    No tenía tiempo ni excusa para dejarse conquistar por el EGO.
    Su deber era salvar al mundo, y lo estaba haciendo.
    Estaba armonizado con su esencia espiritual, alumbrado por la Luz del Eterno, porque cumplía cabalmente con lo que le correspondía.
    Toda su existencia era un trabajo constante de alimentación y de cuidado de las criaturas a su cargo, cada uno según sus necesidades específicas y horarios, y al mismo tiempo un acto de protección para él y su familia. Había límites claros, eran respetado. 
    Así que por un lado, que estaba siendo protegido de las fuerzas externas de la inundación, y por otro lado, su función principal era ser protector de los demás, y por tanto de sí mismo.

    Afuera había gobernado el EGO, con la corrupción.
    El dar y recibir trastocados, enfermos, mortales.
    En el Arca estaba el EGO bajo la bota del hombre, aquel que actuaba en sintonía con la Voluntad de Dios.
    Por ello el dar y recibir eran ajustados, cabales, saludables.

    Noé debía de aprender para luego ser capaz de reconstruir una humanidad basada en un equilibrio satisfactorio de dar y recibir.
    Pero, al poco tiempo que descendió del buque, cuando aflojó su compromiso con “la causa”, el EGO nuevamente hizo trampas y lo llevó al abismo.
    Recordemos, no estamos libres del EGO, nunca. Ni siquiera los sabios, ni los “santos”, todos cargamos el EGO, porque somos en parte EGO.
    Noaj había recién recibido nuevamente los Siete Mandamientos, vislumbró la señal del arcoíris que lo simboliza, pero había salido del Arca, volvió a la vida “llana”.
    Pensó que ya tenía el poder sobre el EGO, que podía ser libre y sin atención a las trampas del mismo.
    Pero se equivocó:

    Gen 9:20  Entonces Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña.
    Gen 9:21  Y bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda.

    Sí, la corrupción en el dar y recibir.
    Le dio a la tierra la semilla de la vid, plantó, cuidó, cosechó, produjo vino y se emborrachó. Eso lo llevó a… bueno, es otro tema…
    Tuvo sus buenas intenciones, pero poco fundamentadas.
    El EGO se los comió a través de la bebida.

    Para crear un equilibrio armonioso debemos estar seguros de que así como nosotros nos protegemos y a nuestros seres queridos, de hacerlo con el universo.
    A fin de dar hay que saber recibir, y para poder recibir correctamente debemos aprender el arte de dar, de esta manera se completa el circuito del flujo de la vida.

    Podemos construir un Arca de vida, que nos lleve, que nos contenga, que nos canalice, que nos haga crecer.
    Nos convertimos en un arca, una embarcación, en donde hay reciprocidad en la energía de dar y recibir el flujo sin problemas a través de nosotros, creando un universo armonioso, equilibrado.

    Podemos hacerlo, debemos hacerlo.
    Es nuestra tarea en esta vida.

  • Arca publicitaria

      hola tio yehudi, me llamo … y tengo 13 años… a mi papa le gusta leer
    lo que escribes e intenta enseñarme lo escrito en el tanaj pero a mi me
    cuesta trabajo creer que el arca de Noé fuera cierto ya que es imposible
    meter tanto bicho en tan pocos metros cuadrados, y sería imposible
    geneticamente que luego dieran una raza sana a partir de una sola pareja…
    gracias por tu atencion

    L.H.
    España

    Shalom.
    Gracias por participar con tan interesante pregunta, y muchas más gracias por llamarme "tío Yehudi", es un orgullo.

    Antes de entrar de lleno a responderte, te pediré que te contestes a las siguientes preguntas:

    1. Si Dios tenía el poder de enviar el Diluvio, y el poder de preservar con vida, en paz y armonía a los moradores del arca, ¿para qué se precisaba un arca? ¿Acaso no era suficiente con que Dios ordenara a las aguas no caer en determinado paraje (ni sumergirlo), y que allí fuera el refugio natural para los sobrevivientes?

    2. Si Dios tenía el poder de crear la vida a partir de la nada (en verdad, de crear todo a partir de nada), ¿no podía exterminar todos los seres animados y realizar una segunda y mejorada creación?

    Como ves, mis preguntas son bastante racionales y lógicas, y te aseguro que si les hallamos una respuesta satisfactoria, quizás encontremos una respuesta para tu difícil inquietud.
    Y te aseguro que es aun más difícil si leemos lo que el gran maestro compatriota tuyo, llamado Rabí Moshé ben Najmán (Rambán) enseñó hace muchos siglos: "…para todos… no habría espacio en esa arca…" (comentario a Bereshit / Génesis 6:19)
    El respondió que: "…fue un hecho milagroso, que lo pequeño contuvo a lo grande. Y si siendo un milagro preguntaras: ‘¿Por qué no la hizo más pequeña?’ La respuesta la dan nuestros Sabios: ‘No se confía en que los milagros sucederán’…" (Es una traducción libre de mi parte)
    Como ves, tenemos una respuesta que quizás a ojos de una joven del siglo XX-XXI no es aceptable, pues, ¿quién vio hoy en día un milagro?
    (En un aparte sobre los milagros: de acuerdo a lo que aprendemos de la Torá, que es verdadera, la persona debe hacer su máximo aporte y esfuerzo en obras y acciones constructivas, y recién entonces es que se le abre la ocasión de que suceda un hecho milagroso… los milagros no son gratuitos, hay que trabajar y a veces muy duro por ellos)

    Tenemos hasta ahora una gran interrogante llamada milagro, por lo que te pido que releas las preguntas 1 y 2 que te he formulado más arriba, y que ahora le agregues esta otra:

    ¿No es un hecho más maravilloso y grandioso el Diluvio en sí mismo más que el arca de Noaj?

    Yo estoy seguro de que lo es, y sin embargo, sobre esa cuestión no has preguntado…
    Y si lo hicieras, la respuesta ya la he dado en un viejo texto, en donde presento que una de las explicaciones racionales para el Diluvio no está lejos de nuestra vida cotidiana… ¿has oído hablar del daño al medio ambiente que inflige la humanidad con sus conductas inadaptadas? ¿Has oído las advertencias apocalípticas que los ambientalistas pregonan cotidianamente? Tal como aquellos antiguos moradores de la Tierra, nosotros también estamos ante una devastación global, provocada por nosotros mismos (esta vez no será un Diluvio, pues Dios prometió que el agua no destruiría nuevamente a la humanidad, pero, hay tantas formas imaginativas de causarnos daño que sólo de pensarlo me da miedo)
    Dios permitió que la tragedia ocurriera, aunque hizo mucho para revertir la situación sin limitar la libertad de elección de las personas, pero las personas eligieron su suicidio colectivo…

    Ahora te responderé a todo lo que ha quedado pendiente, aunque la respuesta básicamente ya ha sido dada: fue un hecho milagroso.
    Dios bien podría haber decidido que, por ejemplo, Tanzania permaneciera seca durante el tiempo que el resto del mundo estuviera sumergido.
    Pero… no.
    Él le ordenó a Noaj a construir ese barco que media 300 codos de largo (unos 150 metros)
    Por lo que el hombre estuvo 120 años para construir su inmensa nave (recuerda que en aquellas épocas la gente tenía vidas más prolongadas)
    ¿Te parece que los vecinos de Noaj no advirtieron su obra?
    Tuvieron tiempo (120 años) y espacio (150 metros de largo) suficiente como para ser curiosos, molestos con sus preguntas, burlones, bravucones, destructores (recuerda que no eran personas precisamente amables, pues por algo estaban condenados a muerte… por sus propias acciones reiteradamente perversas y contrarias a la vida)
    Es que ese era el objetivo primordial del arca.
    No era para salvar las vidas de Noaj, su familia y los animales.
    Era para llamar la atención.
    Para que los habitantes de la Tierra advirtieran que se encaminaban al desastre, y que aún tenían la opción de detenerlo.
    El arca era un inmenso anuncio publicitario de la catástrofe, lástima que Noaj era muy egoísta y un pésimo publicista… porque, mira que tuvo mucho tiempo y oportunidades como para venderle a las personas la opción del arrepentimiento, ¡y nadie compró!
    ¿Entiendes ahora la razón del arca?
    ¿Entiendes porqué Dios, que pudiendo elegir Tanzania, escogió una (relativamente) minúscula arca para salvar la vida sobre la Tierra?
    Por lo que el resto de la narración (el Diluvio en sí mismo, cómo hicieron para sobrevivir los moradores del arca, etc.), realmente no tiene la trascendencia principal que sí tiene la oportunidad de enmendarse que desaprovecharon los habitantes corruptos y corruptores de la Tierra.

    Y si fueras persistente en tu búsqueda del conocimiento verdadero y me preguntaras cómo hizo Dios para que el hecho milagroso sucediera, mi única respuesta es: no tengo idea, porque si lo supiera, dejaría de ser a mis ojos un hecho milagroso, ¿no?

    Para terminar, ¿por qué no destruyó Dios todo para crear nuevas especies vivas?
    Primera respuesta: Las razones de Dios, que Él no ha comunicado en Su Torá o por medio de los profetas verdaderos, ¿quién las sabe?
    Segunda respuesta: Para que nos sirva de enseñanza. Cuando tienes para comer solamente sopa, y no tiene sabor; tú no vas y la tiras, lo que haces (seguramente) es echarle una pizca de sal. Cuando el estudio no te marcha, no tiras los libros y decides ser una pordiosera de carrera; sino que te empeñas el doble, o de otra manera (seguramente) para entrarle a la materia que te es dificultosa. Los mayores, si de casados hallan problemas en la pareja, lo más prudente no es romper los lazos y olvidarse de lo anterior; (probablemente) lo más maduro y constructivo sea encontrar los modos de crecer en conjunto.
    Es lo aprendemos de Dios, que no hizo una nueva creación de seres vivos, sino que nos dio una segunda oportunidad, una chance para mejorar y no caer en los mismos errores del pasado.
    Es una muestra de confianza de Dios hacia nosotros… ¿la hemos sabido aprovechar? No lo sé…

    Finalmente, que de una pareja no salga una raza sana, no tengo idea si es así como dices. Pero, si lo fuera, todo está en manos de Dios.

    Espero que mis respuestas te sirvan para hallar más preguntas, y más caminos que recorrer en tu avance hacia el crecimiento.
    Y ojalá gracias a esto puedas comprender que las narraciones de la Torá, si bien verídicas y certeras, no tienen como finalidad el contarnos historia, ni darnos datos precisos como los de las ciencias; sino educarnos en los caminos de crecimiento y amor.
    Si hice algo por esto, cumplí mi misión como "tío Yehudi".
    Te deseo lo mejor.

    Sus comentarios son bienvenidos, y recuerden que quedo a las órdenes.
    Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom

    Yehuda Ribco

    http://serjudio.com/rap851_900/rap889.htm

  • Mucho oro… ¿para qué?

    En el comienzo de nuestra parashá (Devarim), que es una esquemática narración de Moshé acerca de los hitos del Éxodo, se menciona un lugar llamado «Di-zahab».

    El eximio comentarista Rashi interpreta que el nombre de este lugar, por su etimología está vinculado a un «exceso de oro», que es aquel que los judíos adquirieron a su salida de Egipto, y luego a lo largo de las batallas que iban venciendo contra sus enemigos.
    El oro obtenido en Egipto fue el usado para crear el «Becerro de Oro», que tristemente un puñado de hebreos adoraron (a instancias de sus pasiones extraviadas incentivadas por la muchedumbre maliciosa que los acompañaba en sus travesías).

    Hablemos de oro, más bien, de mucho oro.
    En líneas generales, podemos reconocer que hay dos modos que la persona tiene para vincularse con la riqueza que ha obtenido recientemente:

    1. El que se ve a sí mismo como un self-made-man.
      Una persona así suele tener un aire de autosuficiencia y arrogancia, y no es raro que pierda de vista la responsabilidad que conlleva la bendición que ha recibido.
      El dinero lo concibe como herramienta para su propio placer,
      un objetivo que alcanzar y desmedidamente poseer, atesorar.
      El dinero, es sinónimo de éxito, y como tal, se lo adora, añora y es una desesperación apartarse de él.
    2. Aquel que entiende que, en última instancia, todo pertenece al Eterno.
      Una persona con esta ideología, suele reconocer que la fortuna material que ha alcanzado debe ser usada para beneficiar al prójimo, ya que la riqueza no es una meta en sí misma, sino una oportunidad y un medio para esparcir el bien por el mundo.
      El dinero y el poder que se le asocia, es una herramienta, y no una prioridad vital.
      Concibe su riqueza en función de lo que es principal: la satisfacción del prójimo.

    Para comprender mejor estas dos posturas ante la riqueza,
    volvamos brevemente al caso del Becerro Dorado,
    que nos servirá como ejemplo.
    Si aquellos pocos hebreos extraviados que erigieron su ídolo de oro hubieran andado por la segunda de las sendas,
    y apreciado a su oro como una oportunidad de crecer ayudando a crecer a otros,
    no lo hubieran convertido en un ídolo,
    en una falsa meta
    y pésima apuesta,
    sino que lo hubieran usado para hacer caridad,
    fomentar el estudio de Torá,
    proteger al desamparado,
    ser vehículo de bendición.
    La bendición que vuelve cuando se la ha obsequiado generosamente al prójimo, ha sido descrita por el Predicador de la siguiente manera: «Echa tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días lo volverás a encontrar» (Kohelet / Predicador 11:1).

    En nuestros días,
    no faltan los que siguen levantando Becerros de Oro,
    becerros que pueden ser reconocidos como:

    carreras profesionales vistas como una oportunidad egoísta,
    adicción a religiones apartadas del Eterno,
    amor por el dinero y las posesiones,
    afán de dominio y poder,
    inmersión en relaciones enfermizas,
    esclavitud a alguna ocupación laboral,
    pretensiones de reconocimiento y adquisición de placeres,
    etc.

    Y en nuestros días,
    también se tiene la chance de usar el oro que nos ha tocado
    para obras trascendentes:

    carreras profesionales para promover al prójimo,
    amor por el Eterno y Sus mandamientos,
    generosidad y compasión,
    solidaridad y comprensión,
    responsabilidad para con el prójimo y sí mismo,
    ocuparse por complacer las necesidades materiales apropiadas,
    satisfacer al prójimo sinceramente,
    compartir y gozar cuando el otro goza,
    dinero para caridad y para apoyo a instituciones de estudio y difusión de Torá,
    etc.

    En sus manos tiene usted el sentido de su vida,
    ¿cuál elegirá?
    ¿El que da vida, o el que le debe a la vida?

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    He aquí un relato verídico, del que daremos una versión personal, pues permanece en nuestra memoria:

    El maestro fue a pedir caridad del hombre más rico de la comarca, famoso por su inconmensurable avaricia y miseria.
    Tocó a su añeja y destartalada puerta, y el millonario con aspecto de pordiosero en un ladrido le preguntó que era lo que el rabino buscaba.
    Y el rabino, con modesta firmeza, dijo que venía a pedir caridad para sostén de los pobres de la comunidad.
    El avaro millonario escupió algunas palabrotas, pero al ver el rostro firme y sereno del maestro, con pesadez y dolor metió la mano en su bolsillo, y tiró un par de monedas de poco valor en manos del maestro.
    En lugar de echarle las monedas a la cara y darle maldiciones por su dureza de corazón (como hubiera sido esperable que hiciera), el rabino con rostro agradable le agradeció de corazón por su bondad, y se mantuvo parado firme junto a la puerta del avaro.
    El insolente millonario no podía creer lo que pasaba, y pidió al maestro que aguardara un momento. Trajo de dentro de su casa un par de monedas de mayor valor y se las brindó al maestro.
    Nuevamente el rabino agradeció calurosamente, bendijo por su generosidad, y se mantuvo firme al lado de la puerta.
    Y aquí, contra toda lógica, el avaro hombre trajo su chequera y extendió un jugoso cheque para los pobres.
    El rabino, como las veces anteriores, agradeció felizmente, y elogió el buen corazón del ricachón; pero, se dio vuelta y marchó a sus ocupaciones… dejando a un hombre rico por primera vez con el sentimiento de ser rico espiritualmente…

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?
    • ¿Por qué el método del rabino dio un resultado tan inesperado y excelente?
    • La bienaventuranza
      El sabio e inspirado autor nos enseñó: «El que guarda la Torá es bienaventurado» (Mishlei / Proverbios 29:18).

      • ¿Qué significa «guardar» la Torá?
      • ¿Cómo explicar que hay personas malvadas (ajenas a la Torá) que parecen exitosas? ¿Acaso «éxito» y «bienaventuranza» son la misma cosa?
      • ¿Conoce usted alguna persona que sea cumplidora cabal de la Torá? ¿En qué es dichosa tal persona?
    • Tus pecados son perdonados…
      En el inspirado libro de los proverbios de Salomón, se nos ilumina con la siguiente verdad: «Con misericordia y verdad se expía la falta, y con el temor del Eterno uno se aparta del mal.» (Mishlei / Proverbios 16:6).

      • ¿Acaso es imprescindible el sacrificio sangriento para obtener la expiación de parte del Eterno?
      • ¿Por qué es el «temor al Eterno» lo que aparta a la persona del mal? ¿Acaso el «amor a Él» no lo aparta?
      • ¿Es capaz usted de recordar alguna oportunidad en la cual haya usted obrado estrictamente de acuerdo a «misericordia y verdad»?
  • Parashá Noaj 5772

    Noaj – נח

    Parashá: Bereshit / Génesis 6:9 – 11:32

    Haftará: Ieshaiá / Isaías 54:1 – 55:5

    La parashá en titulares

    1. Por orden de Dios, durante muchos años Noaj construye una nave que sirva para resguardo durante la catástrofe que se avecina.

    2. El Diluvio es un desastre de dimensiones insospechadas.

    3. Noaj intenta desembarcar, pero aún no es tiempo. Solo recién cuando la paloma trajo la rama de olivo en su pico fue momento de pisar tierra firme.

    4. Es un nuevo comienzo para la vida en la tierra.

    5. Dios sella un pacto perpetuo con toda la humanidad, el pacto noájico, que implica que las personas cumplan los Siete Mandamientos para las Naciones. La alianza queda simbolizada por el arcoíris con sus siete colores.

    6. La población humana crece y eventualmente se extiende por toda la tierra.

    7. El proyecto de la torre de Babel y su fracaso.

    8. Nacimiento de Abram, quien posteriormente será conocido como Abraham.

     

    Ideas que podemos trabajar a partir de la parashá

    1. La dificultad de ser justo, comprometido y responsable en una sociedad que valora más la deshonestidad y el éxito fácil.

    2. El egoísmo en la raíz de la corrupción personal y colectiva.

    3. El cuidado del ambiente.

    4. El pacto, actual y vigente, que existe entre Dios y todas las naciones del mundo.

    5. Valorar la diversidad así como la individualidad.

    6. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar para tratar de no sentir miedo?

    7. ¿Cuándo el trabajo en equipo es apropiado y favorable?

    8. La bondad, la justicia y la fidelidad a Dios como conductas que llevan a construir Shalom primero en uno y luego en el mundo.

    9. Salvar una vida es como salvar un mundo entero.

    10. Una sola persona puede construir un mundo, o destruirlo.


    Relato: Jueguitos de filósofos

    El gran maestro se encontraba reflexionando sobre el misterio de la esencia de Dios, día y noche, casi sin parar. Consultaba libros, oráculos, palabras misteriosas de antiguos sabios, trataba de hallar en sueños alguna imagen o respuesta, pero nada parecía tener sentido.

    Agotado de no alcanzar a comprender lo incomprensible, pidió a su amigo y vecino, un sencillo sastre judío, que lo acompañara a un paseo por la playa.
    El pobre hombre judío estaba muy atareado, tenía varias prendas que coser y remendar, pero sabía que su vecino era muy solitario y se lo veía apabullado por sus pensamientos, por lo que el sastre tomó la tarde libre para hacer este acto de sencilla bondad con el prójimo.
    Mientras paseaban el gentil hombre narró al simple sastre sus metafísicos problemas, su angustia existencial, sus ardores de la fe. En tanto el sastre caminaba a su lado, en silencio.
    (A veces un silencio atento vale mucho más que mil palabras huecas).
    Entre las arenas, cerca de la orilla, observaron a un niño que iba y venía con su baldecito lleno de agua del mar, la cual echaba en un pequeño pozo que había hecho en la arena.
    Por curiosidad, o para distraerse, el filósofo le preguntó: – ¿Qué estás haciendo, pequeño?
    El niño replicó: –Estoy metiendo toda el agua del mar en este pozo.
    – ¿Pero no te das cuenta que eso es imposible? Toda el agua del mar no cabe en ese agujero.
    El niño respondió: – Si yo digo que estoy metiendo toda el agua del mar en este pozo, estoy metiendo toda el agua del mar en este pozo. – Se dio vuelta y siguió en su tarea, ya sordo y mudo a los molestos adultos con sus pretenciosas convicciones.
    El filósofo murmuró por lo bajo: – ¡Niñitos! Viven en sus mundos pequeñitos, llenos de fantasías y jueguitos. ¡Niñitos! ¿Qué saben ellos de la vida?
    El gran sabio y el sastre continuaron la marcha, hasta que el judío rompió el silencio: – Amigo mío, ¿es usted tan diferente a ese joven aprendiz de filósofo que pretende llenar su pocito con todo el océano?

    Preguntas para repasar y reflexionar

    1. ¿Cuál es la moraleja?

    2. ¿Qué quiso enseñarle el sastre al filósofo con su pregunta?

    3. ¿Cuál te parece que era el mayor error del filósofo?

    4. ¿Cómo relacionas este relato con el contenido de la parashá?

    5. ¿Podrías aplicar esta enseñanza a la vida cotidiana?

    ¡Te deseo Shabbat Shalom UMevoraj! Moré Yehuda Ribco

  • Te conducen por donde quieres ir

    (Esta semana corresponde leer (días de semana hábiles y minjá de Shabat) la parashá llamada Vezot HaBerajá ("Ésta es la bendición") que es la undécima y última, del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio").

    Moshé continúa despidiéndose de su pueblo amado.
    Ya los ha reprendido, y ha fustigado para que sigan por el camino de la Torá y las mitzvot, y que no se extravíen detrás de falsedades (como cualquier idolatría) ni de los deseos superficiales de sus corazones.
    Él fue (y será por siempre) el más grande de los profetas y maestros de Luz, por eso sabe que sus últimas palabras no pueden ser duras o cargadas de pesada tonalidad; sino que deben portar la llama de la esperanza y el optimismo.
    Deja la tojejá y hace sus palabras de nejamá.
    Así que, como final despedida bendice a Israel.
    A cada una de las tribus le dirá aquello que mejor le servirá como señal para actuar en el futuro, para que sepan cómo mantenerse fieles a su identidad, a su esencia, a su nación, a Dios.

    Una a una se desgranan las oraciones referidas a las tribus, y cuando llegamos al final, descubrimos que falta la mención explícita (1) a una de las tribus, Shimeón/Simón no está nombrado ni bendecido.

    ¿Qué es lo que pasó?
    ¿Acaso el gran Moshé olvidó a una de las tribus de Israel?
    ¿No se percató de esta omisión?
    ¿Es un error o un acto adrede?

    Para responder debemos remontarnos en la historia, hacia otra persona que también impartió bendición a modo de despedida.
    Recordemos… Iaacov con su último aliento bendice a sus hijos, los que fueron padres de tribus, y en un momento dice:

    "Shimeón y Leví son hermanos; sus armas son instrumentos de violencia.
    No participe mi alma en su consejo, ni mi honor se adhiera a su asamblea. Porque en su furor mataron hombres, y en su desenfreno lisiaron bueyes.
    Maldito sea su furor, porque fue fiero, y su ira, porque fue cruel. Yo los dispersaré en Iaacov [Jacob], y los esparciré en Israel.
    "
    (Bereshit / Génesis 49:5-7)

    ¿Qué vemos aquí?
    Pues, siglos antes Shimeón pareciera no ser bendecido, ya que él junto a Leví reciben una reprimenda de parte del padre, quien condena su carácter violento, quien censura su propensión a dejarse dominar por las bajas pasiones.

    Con el correr del tiempo y de las experiencias, los descendientes de Leví, los miembros de esa tribu, aprendieron a canalizar su enorme energía interior (hasta entonces usada para provocar desastres o sumarse a los alborotos), de modo tal que alcanzaron niveles altísimos en el servicio al Eterno y en el amor al prójimo.
    Es una realidad que a la poderosísima fuerza que impulsa hacia lo negativo se le puede cambiar el rumbo, desviarla de la búsqueda de lo malo, para dirigirla en procura de lo bueno. Esto se consigue merced al trabajo por crecer y superarse, que lleva hacia lo Alto (recordemos que Moshé y Aarón eran de esta tribu).
    Y de acuerdo a esto, es la bendición que reciben los de Leví tras su metamorfosis, tras su cambio de personalidad, tras su pasaje de perseguir lo nocivo a construir el Shalom:

    "…ellos guardaron Tu palabra y observaron Tu pacto.
    Ellos enseñarán Tus juicios a Iaacov [Jacob], y Tu Torá a Israel. Pondrán delante de Ti el incienso y sobre Tu altar la ofrenda del todo quemada.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 33:9-10)

    Por su parte, la esclavitud de Egipto, las travesías por el desierto, los milagros operados grandiosamente por Dios, las enseñanzas de la Torá, el ejemplo de Leví y tantas cosas más, para los de Shiméon no valieron de mucho.
    En general, no modificaron su conducta.
    No encauzaron su energía hacia el crecimiento, sino que la siguieron destinando a cosas perniciosas y apartadas de lo bueno.
    Se mantuvieron en la triste senda del error.
    Por eso, Moshé no los puede bendecir explícitamente, ya que no encuentra palabras que los hagan cambiar. Es que, no es con palabras que en general los descarriados encuentran el camino a la Verdad, sino que es a través de que actúen voluntariamente, es con hechos, con esfuerzo por modificar la realidad y de paso modificarse a uno mismo (2), el modo para reparar y crecer.

    Sin embargo, Moshé no los deja desamparados, ya que oculta la bendición para Shimeón dentro de la que dirigió a Yehudá, con la esperanza de que el buen ejemplo de los miembros de esta tribu (los judíos de todas las épocas, que se mantienen fieles a la Tradición de Israel) finalmente pueda educar a sus hermanos atontados por las pasiones infieles, y llevarlos a lo mejor que ellos pueden alcanzar.

    Esta enseñanza es muy provechosa para nuestras vidas.
    Tenemos en nuestras manos el destino que nos construimos, podemos ser como Shimeón o podemos ser como Leví.
    Podemos dejarnos caer o arrastrar hacia lo que es perjudicial, o podemos emplear el inmenso potencial interno que todos tenemos, para construir y crecer a la Luz de la Torá.
    En nuestras manos está…

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Gmar Jatimá Tová!

    Moré Yehuda Ribco

    Notas:

    1- La bendición de Shimeón está oculta entre las palabras dirigidas a Yehudá.
    2- Una de las finalidades generales de los mandamientos es precisamente refinar a la sociedad y refinar al que los cumple. Más datos sobre este importante aspecto, lo hallará en http://serjudio.com/cursos/rescurso2a.htm.

     

    Relato

    Una vez, al entrar Rabí Pinjás a la casa de estudio, vio que sus discípulos que habían estado hablando vivamente, callaron de pronto y lo miraron. Él les preguntó: "¿De qué hablaban?"
    Ellos: "Rabí, hablábamos acerca del miedo que tenemos de que nos persiga la inclinación al mal, el Ietzer HaRá."
    El les contestó: "No teman por eso. Ustedes no llegaron tan alto como para que el Ietzer HaRá los persiga. por ahora, son ustedes los que lo persiguen a él".
    (Tomado de Martin Buber, "Cuentos Jasídicos I")
    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Qué significa que los alumnos están persiguiendo a la inclinación negativa, en lugar de que ésta los persiga a ellos?

    • "Cada persona puede ser tan íntegro como Moshé o tan perverso como Ierobam/Jeroboam, listo o tonto, misericordioso o cruel… y así con cualquier tendencia, depende de su libre albedrío conducirse hacia donde quiera" (Libre traducción de Maimónides, "Mishné Torá" Hiljot Teshuvá 5:2 y ver en "Guía de los Perplejos" 3,17).
      ¿Cómo se aplica esta máxima a nuestra vida cotidiana?
      ¿Es necesario tener fe en algún redentor humano, o está en nosotros la potencialidad para ser aquello que podemos llegar a ser?

    • Rav Huna en el Talmud (TB Macot 10b) dice: "El hombre es conducido por el camino que él quiere ir".
      ¿Qué quiere decir exactamente esta enseñanza?
      ¿Habla de Destino o de Libre Elección?
      Uno es bueno o malo, ¿por la genética, el Destino, la educación, el medio social, la propia voluntad… algo más? Reflexionar sobre esto.

  • Muere Moshé, vive el mensaje

    "Y murió allí Moshé siervo de Hashem, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Hashem.

    Y lo enterró en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Beth Peor; y nadie supo su sepulcro hasta hoy. (Devarim 34:5,6)

    Muere Moshé, el siervo de H’, aquel que siguiera fielmente sus caminos, aquel que durante decenios soportó la pesada carga de llevar sobre sí la responsabilidad de dirigir al "pueblo de dura cerviz", aquel que se enfrentara a Paró, al Becerro, al variado infortunio, y los venciera.

    Muere Moshé, en la tierra de Moab; no en la Tierra de su Ideal, a causa de un desliz, o de diez, a causa del agotamiento de su liderazgo, o de su espíritu idealista y no conquistador, o a causa de que había llegado al término de su actividad, o a causa de que era un hombre, y como tal, en esta vida estamos destinados al sepulcro.

    Muere, y no hay lápida erigida en su honor, ni monumento funerario que designe el sitio para el reconocimiento, para la peregrinación, para el consuelo, para la esperanza, para el error.

    Muere Moshé, y continúa otro en su lugar de líder y conductor espiritual del Pueblo, como está escrito: "Y Iehoshúa hijo de Nun fue lleno de espíritu de sabiduría, porque Moshé había puesto sus manos sobre él: y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Hashem mandó a Moshé." (Devarim 34:9). Otro, que en su momento fue Iehoshúa, pero con rumbo afín, con similar intención, desplegando nuevos significados a antiguas palabras, con el corazón y el pensamiento inmersos en espíritu de sabiduría y de respeto a los designios de Moshé, siervo de H’.

    Muere y es llorado y su obra es continuada, pero ya nadie lo puede reemplazar, como está dicho: "Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moshé, a quien haya conocido Hashem cara a cara;" (Devarim 34:10). Hubo otros, grandes, quizás más que Moshé, pero ninguno tuvo acceso a la Presencia Divina como lo tuviera Moshé. Otros ejercieron la autoridad con sabiduría y amor (este último que faltó muchas veces a Moshé); y otros a través de los cuales H’ efectuó enormes milagros; y otros que trajeron al seno del Pueblo una lectura correcta a la vez que renovada de la Torá; pero ninguno en Israel fue o es cual Moshé, siervo de H’.

    Muere el siervo de H’, aquel que tuvo el valor y la exacta visión para destruir las primeras Lujot HaBerit, la obra directa de las "Manos del Eterno", y tuvo más valor aun cuando ascendió al Monte para rogar por la clemencia divina, y mucho más coraje cuando se interpuso ante el designio destructivo de H’ contra el irreverente y fastidioso Pueblo de Israel.

    Muere, y nadie conoce su lugar de reposo; pues fue tan sólo un hombre solo, un ser de carne y sangre, alguien destinado a trabajar y esmerarse mientras la vida estuviera con él, una persona que pudo esforzarse durante ciento veinte años, cuando la dulce muerte enviada por H’ lo arrebató del mundo de las acciones materiales; y nadie conoce su sepultura, pues Moshé era siervo de H’. Siervo, esclavo, humilde servidor, no un héroe, ni un superhombre, ni un semidios, ni siquiera santo, tan sólo un hombre solo.

    Muere y es recordado, y su obra, y las enseñanzas que H’ nos transmitió por su intermedio viven.

    Muere el hombre Moshé, desaparece su imagen, se esconde su cuerpo, se arrebata su acción y la posible idolatría a su nombre; pero, en tanto el mensaje de la Torá sea Luz, y sus palabras brisa que estremece, vive Moshé, el siervo de H’.

    Preguntas:

    1. ¿Quién fue el autor de la Torá?
    2. ¿Dónde se halla sepultado Moshé?
    3. ¿Cómo se despidió de su pueblo?
    4. ¿Qué edad tenía al fallecer?
    5. ¿A cuál de las tribus no bendijo?
    6. ¿Quién bendijo a sus hijos, en la Torá, antes de morir?
    7. ¿En qué Shabbat se lee esta parashá?
    8. ¿En qué es destacado Moshé al final de su labor profética?
  • ¿Quién es feliz?

    Uno de los sabios del Talmud (Avot 4:1) enseñaba que el rico es aquel que se contenta con su propia porción, con lo que le corresponde poseer.
    Allí mismo declaraba que el respetable, el merecedor de honores, es aquel que respeta u honra a las criaturas (creaciones del Eterno).
    También decía que el sabio es el que aprende de toda persona.
    Y el fuerte, es quien conquista su pasión.
    Son frases muy interesantes para observar, analizar, compartir y, por qué no, asumir como modelos saludables de existencia.
    Ser rico porque se disfruta de lo que se tiene, sin amargarse por lo perdido, sin angustiarse por lo que falta, sin atormentarse por la competencia con otros.
    Ser respetado por vivir en paz con el prójimo, al mantener relaciones desde la humildad, desde el reconocimiento de las virtudes y defectos propios y ajenos, procurando juzgar positivamente en caso de necesidad.
    Ser atento hacia los demás, comprensivo, encontrar aquello que el otro tiene de valioso, rescatar hasta lo mínimo positivo con ánimo constructivo y de agradecimiento.
    No dejarse llevar por pasiones, no desbarrancar detrás de anhelos desmedidos, no perder el Norte por cuestiones que resultan urgentes pero realmente poco importantes.
    Sí, sin dudas son opciones saludables de vida.

    Pero, ahora, cuando estamos por ingresar a la festividad (judía) subtitulada como “Tiempo de Nuestra Alegría”, a Sucot, ¿cómo podríamos responder en breve, emulando al maestro talmúdico a la pregunta de “¿Quién es feliz?”?

    ¿Podría ser: “Aquel que es rico con su propia porción.”?

    ¿Tú que opinas?

    Espero que quieras compartir tus ideas con nosotros, me haría muy feliz…

    Hasta luego.

    (Es un tema que sería interesante seguir tratando en otras oportunidades.)

  • El universo te ayuda a ser feliz…

    Están compartiendo una frase atribuida a Louise Hay:

    “Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el Universo comienza a ayudarte, y te trae lo que necesitas.”

    Humildemente, yo no sé si el universo se entera de la existencia de cada uno, ni si está al tanto de nuestros dramas y aspiraciones.
    Modestamente considero que es bastante dudoso de que el universo siquiera tenga algún tipo de conciencia individual, a la que podamos identificar como “conciencia universal”. De tenerla, es altamente improbable que te quiera ayudar, sea que estás en disposición de cambiar (para bien o mal), sea que te dejes llevar por la inercia o la pasividad.
    El universo no es un dios, ni un ente, ni una fuerza.
    El universo es la sumatorio de todo lo que lo compone, que incluye por supuesto lo que las personas consideramos  bueno, también lo malo así como lo indiferente. De hecho, tengo la fuerte impresión de que lo indiferente es más del 99% del mismo en su relación con el hombre y con cada miembro de nuestra especie.

    Así pues, esta bonita frase, muy inspiradora y positiva, a la hora de la hora no deja de ser una bella fantasía, irreal y hasta quizás en cierto modo peligrosa.
    Te hace tener esperanzas en algo improbable. Te afirma que cuentas con un poder ilimitado, el cual en realidad no existe. Te promete un auxilio que difícilmente te llegará.
    Como todas las cosas bien intencionadas pero poco sustentadas en conocimiento, suelen acarrear más dramas que bendiciones.

    De por sí los consejos de auto-ayuda, que en buena medida popularizo la Sra. Hay, son riesgosos.
    Se constituyen en una nueva fe, en una religión, que incluyen rituales, plegarias, invocaciones fuerzas misteriosas y por supuesto, siempre habrá alguno que otro con baldes listos para recoger el dinero que los “fieles” dejarán caer a rolete, con la esperanza de obtener la bendición de parte del autor de moda del mundillo de la auto-estima, de la ineficaz seudo ciencia del crecimiento integral basado en misterios y supersticiones.

    Ahora, lo que humildemente encuentro bastante acertado es el comienzo de la frase de la Sra. Hay.

    Cuando uno cambia favorablemente, (desde el mismo momento en que se dispone a cambiar y se compromete a hacerlo, de hecho ya está cambiando), uno encuentra recursos en sí mismo que habían pasado inadvertidos, que estaban tapados por “noes”, por mandatos, por censuras, por la ceguera impuesta por el EGO.
    Al encaminarse por la senda de la superación real, sin fantasías, sin falsas metas, sin ideales imposibles, sino pasos seguros hacia el cambio, entonces quedan a disposición recursos que parecían imposibles, insospechados en uno mismo. Son potenciales ya existentes, en el interior de cada uno o al alcance de la mano en el entorno, que favorecen y fortalecen el crecer.

    No nos confundamos, no es un dios misterioso que está haciendo magia, no se están obrando milagros, no hay una confabulación universal coelhiana para favorecerte, no hay un “secreto” que se alía a tu deseo.
    Nada de eso es real, nada de eso existe, a no ser en la imaginación de los que lo inventaron y de los que lo creen.

    Pero sí hay un mundo a disposición para aquel que está dispuesto a tomar lo que está a su alcance.
    Vivimos sometidos a una negación constante de nuestra identidad, nos sumergimos en identidades falsas, somos prisioneros de nuestro impotente EGO (al que consideramos todopoderoso).
    Vivimos huyendo, fracasando, hundiéndonos en dolores y quejas, en amarguras y quebrantamientos.
    Porque tenemos miedo, porque preferimos la comodidad, porque nos desconocemos en nuestro potencial.

    Cuando nos embarcamos en la aventura de conocernos, a nosotros y no a nuestras máscaras, estamos cambiando y encontramos que sorprendentemente la vida es más bella de lo que nos creímos hasta entonces.
    Hay más luz, más bondad, más poder, más posibilidades, pero no a causa de un genio bondadoso que nos apadrina, sino porque encontramos el poder que existe en nuestro interior y el lazo que nos conecta en verdad al universo.

    Por lo cual, dispongámonos a cambiar, hagámoslo, construyamos Shalom desde el interior y hacia las capas externas y luego hasta el infinito.
    Encontraremos mucho bueno, aunque no siempre sea fácil, no siempre logremos nuestras metas, no siempre seamos victoriosos… pero siempre seremos exitosos.

    La felicidad es posible, el bienestar, la bendición, la plenitud, a la medida de nuestra posibilidades.

    Cuando derrotamos al EGO, cuando le despojamos de su terrorífico poder, cuando dejamos de escaparnos para refugiarnos en nuestra celdita mental, estamos preparados para disfrutar de una vida plena.

    Es un mensaje propicio para la festividad de Sucot que está por comenzar, muy atinado para tal ocasión.
    ¿Sabes por qué?

    (Gracias Jackie)

  • La fiesta de la felicidad (Sucot)

    Por estos días me he llevado una sorpresa.
    En mi labor docente, como orientador y terapeuta me he encontrado con que la mayoría de las personas con las que hablé nunca se hicieron estas preguntas:
    ¿Qué es para ti la felicidad?
    ¿Qué te hace/haría feliz?

    Es de resaltar que le he consultado a alrededor de 100 personas en los
    últimos días, grandes y pequeños, estudiantes y trabajadores, aplicados
    e inconstantes, judíos o no.

    Muchos afirman que "ser feliz" es una meta en sus vidas, pero al parecer no tienen delimitado lo que es para ellos la felicidad, por tanto no tienen cómo saber que son felices, o qué les falta o sobra para serlo. (Recomiendo estudiar Shemoná Perakim del Rambam, al respecto.)

    Luego de un momento para reflexionar, muchos afirman que la familia y amigos son el motor de su felicidad.
    Otros consideran que tal o cual equipo deportivo, alguna actividad o recreación.
    Algunos dicen que el dinero o el poder.
    Otros que el renombre o el placer fugaz.
    Unos pocos sienten que su felicidad está en ayudar o ser ayudados por el prójimo, y son contados los que mencionan el desarrollo espiritual por medio de estudio de Torá y cumplimiento de los preceptos.

    ¿Qué te hace a ti feliz?
    ¿Qué es para ti la felicidad?

    La festividad de Sucot es el momento señalado también como el de máxima alegría.
    Los motivos abundan para esta identidad esencial entre Sucot y la felicidad trascendente, pero basta recordar las palabras de la Torá cuando lo expresa:

    "Celebrarás durante siete días la fiesta de Sucot, cuando hayas recogido la cosecha de tu era y de tu lagar.
    Regocíjate en tu fiesta, tú con tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita, el forastero, el huérfano y la viuda que estén en tus ciudades.
    Siete días celebrarás la fiesta al Eterno tu Elokim en el lugar que el Eterno haya escogido. Porque el Eterno tu Elokim te habrá bendecido en todos tus frutos y en toda la obra de tus manos, y estarás muy alegre."
    (Devarim / Deuteronomio 16:13-15)

    Felicidad por haber concluido la cosecha.
    Felicidad por los beneficios que se obtienen del producto de nuestras labores.
    Felicidad por estar en una fiesta.
    Felicidad por estar juntos.
    Felicidad por la familia.
    Felicidad por gozar del bienestar económico.
    Felicidad por compartir tu bienestar con el necesitado.
    Felicidad por acatar los mandamientos del Eterno.
    Felicidad por estar en el Templo.
    Felicidad por reconocer todas las bendiciones que el Eterno te prodiga.
    Felicidad por TODO, absolutamente todo lo que tienes.
    Felicidad por estar supeditado al Eterno.

    Eres feliz cuando sientes y comprendes y reconoces que tienes TODO lo que precisas y necesitas, ni más ni menos.
    Cuando te despojas de falsos sueños.
    Cuando gozas de lo que está en tu posesión, y admites que todo se lo debes al Eterno.
    Eres feliz cuando compartes y recibes y agradeces.

    Eres feliz cuando estás satisfecho con lo que tienes, sin por eso vivir con ánimo derrotista o ausente.

    Eres feliz cuando moras en la Suca, sin pretensiones ni imposturas.
    Eres feliz cuando descubres tu esencia más íntima, tu Yo Auténtico, y te deleitas en ese encuentro.

    Eres feliz cuando dices junto a nuestro patriarca Iaacov:

    "Elokim me ha favorecido, porque tengo de todo."
    (Bereshit / Génesis 33:11)

    Eres feliz cuando te fijas una meta trascendente, espiritual (estudio de Torá y cumplimiento de preceptos )y la alcanzas y reposas en ella.

    Eres feliz cuando descubres que a pesar de que todo lo que el mundo te ofrece es "insignificancia de insignificancias" (Kohelet / Predicador 1:2), ciertamente vale la pena disfrutar de lo que es lícito en tanto te apartas de lo prohibido.

    Eres feliz cuando…

  • Parashat Vezot haBerajá: vistazo

    Ubicación:
    Vezot HaBerajá
    ("Esta es la bendición") es la undécima y última parashá del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. La bendición de Moshé
      Antes de su muerte, Moshé bendice a Israel. De manera muy estilística y con lenguaje formal y profético, él describe la buena fortuna que le corresponderá a cada tribu. Él concluye con un elogio al Eterno cuya protección y amor por el Pueblo es perenne, y que provee recíprocamente con justicia y misericordia.

    2. La muerte de Moshé
      Moshé ascendió de la llanura de Moab y alcanzó la cima del monte Nebó. Allí, a solas con el Eterno, pudo otear toda la tierra de Israel, que Él había prometido a perpetuidad a Israel. Luego, Moshé murió en la tierra de Moab. Fue enterrado por el Eterno en el valle, pero hasta el día de hoy nadie sabe el lugar de su tumba. Hasta el día de su muerte, a los 120 años de edad, Moshé había mantenido un impecable estado de salud, física, intelectual y espiritualmente.

    3. Los Hijos de Israel hacen duelo por Moshé
      Durante treinta días el Pueblo de Israel hace duelo ante la pérdida de su gran líder y primer rabino. Luego, se volvieron a Iehoshúa/Josué, su nuevo líder consagrado por Dios, para que los guíe y los conduzca hacia la posesión de la tierra que el Eterno le había prometido a Israel.
      La Torá concluye con la idea de que no hubo ni habrá otro profeta que alcance la estatura profética y la intimidad que Moshé tuviera con el Eterno.

    Para destacar:

    1. La importancia de la congregación
      El Rav Mordejai Katz, en "Estudiar y enseñar", nos instruye:

      "Moshé [Moisés] nos prescribió la Torá, es heredad de la congregación de Iaacov [Jacob]."
      (Devarim / Deuteronomio 33:4).
      Ésta es una de las verdades más relevantes dentro del marco del judaísmo. El Talmud establece que este verso debe ser enseñado a cada niño. Un niño que aprecia esto, puede desarrollarse en un fiel judío. La inclusión de la palabra "congregación" en el pasaje, nos enseña que el pueblo judío puede desarrollarse solamente si permanece en comunidad, como un totalidad unificada.

    2. Todo a Su servicio
      En "Creciendo por medio de Torá" el rav Zelig Pliskin nos enseña:

      "…siervo del Eterno…"
      (Devarim / Deuteronomio 34:5).
      El Rambam establece que cada persona que desea ser recta, puede ser recto como lo fuera Moshé. Rabí Eljanán Wasserman explica que esto no significa que otros pueden alcanzar el elevado nivel espiritual de Moshé. Sino, que el intento del Rambam puede ser entendido con la interpretación del Radak de las palabras "siervo del Eterno". El Radak explica que tal como los siervos hacen todo si es por su amo, así también Moshé que utilizaba todo lo que poseía por el Eterno. Todas sus habilidades y talentos fueron dedicados al servicio del Eterno. Similarmente, cada uno puede dedicar todo lo de él/ella para servir al Eterno.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "Al Eterno tu Elokim temerás y a Él servirás, y por Su Nombre jurarás."
      (Vaikrá / Levítico 6:13)

      1. ¿Cómo ha de comprenderse correctamente la expresión "temor de Dios"?

      2. ¿Cómo conciliar el mandato de amar al Eterno, con éste de temerLe?

      3. ¿Por qué le parece que se ha vinculado tan estrechamente el temor al Eterno, Su servicio y el jurar por Su Nombre ?

    2. "¿Qué nación hay tan grande que tenga decretos y normas justos como toda esta Torá que yo entrego hoy delante de vosotros?"
      (Devarim / Deuteronomio 4:8).

      1. ¿Por qué la Torá es lo que enaltece a la nación judía y no particularmente otra cosa?

      2. ¿Por qué entrego el Eterno exclusivamente a los judíos Su perfecta e inmutable Torá? ¿No es esto una manera de obstaculizar el crecimiento de las otras naciones?

      3. ¿Dónde en este versículo se evidencia que la Torá no es un libro creado en el secreto y la oscuridad, sino que fue revelado por Dios ante toda la nación de Israel?