Categoría: Creencias

  • Reshit jojmá

    El inspirado salmista elucidó:

    "El principio de la sabiduría es la reverencia al Eterno.
    Buen entendimiento tienen todos los que ponen esto por obra, su elogio permanece para siempre."
    (Tehilim / Salmos 111:10)

    El gran Salomón enunció:

    "La reverencia al Eterno es el principio del conocimiento;
    los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina."
    (Mishlei / Proverbios 1:7)

    Equivocarnos es parte de ser humanos.
    Estar a merced del EGO y pasar de sentimiento de impotencia a sentimiento de impotencia, (con sus consecuentes prepotencias, orgullos, descalificaciones, etc.), es una constante.
    Excedernos o restringirnos, desconociendo los sanos límites, suele ser habitual.
    Sí, somos humanos, pasibles de error y hasta deseosos de lo negativo.
    Esto nos bloquea el crecimiento, en todos los niveles.
    Antepone una muralla para que no disfrutemos la LUZ de nuestra neshamá, nuestra sagrada conexión perpetua con el Eterno.
    Y nos encerramos en celditas mentales, de barrotes débiles pero que sin embargo nos atormentan e impiden disfrutar.
    Nos llenamos de miedo, angustia, culpa, perjuicios, juicios sin fundamento, comparaciones, de todo lo que nos ata al EGO, a su falso poder, a nuestra decadencia.
    Así, vivimos en exilio.

    Pero, por ser humanos también podemos escoger y andar por la senda del AMOR.
    Saber que nos hemos equivocado (voluntariamente o no) y querer corregirlo por medio de la TESHUVÁ, es el comienzo de la sabiduría.
    Está en nosotros desaprender y aprender para encontrar el límite correcto, aquel en donde controlamos lo que podemos/debemos controlar, y que nos ubica en un marco seguro que permite gozar de lo permitido en tanto nos apartamos de lo prohibido.
    De esta manera demostramos una sincera reverencia al Eterno, no de palabras, no de pantomimas, no de representación teatral religiosa, sino concreta, verdadera, con efectos ciertos en la construcción de Shalom.
    La Era Mesiánica, la tuya, es posible hoy mismo, solamente debes hacerla realidad.

  • Cuando tienes el poder

    Supongo que habrás oído alguna vez el dicho: “se le subió el poder a la cabeza”.
    Debe existir el mismo, con pequeñas variaciones, o similares en todas partes.
    Si nunca lo escuchaste, ahora sí.

    Es fácil de entender.
    Aquel que no tenía poder, o no habiéndolo ejercido, de pronto lo consigue y ocupa un rol de dirigencia y se transforma en un tirano, un déspota, una persona ruin que aplasta (o quiere hacerlo) a quienes están a su alrededor.
    Se descontrola, pierde la orientación, abusa verbal y materialmente, amenaza, inculpa, echa culpas, ignora las necesidades de otros, es caótico, trastoca el sentido del poder y ejerce solamente una falsa autoridad que no es otra cosa que autoritarismo.
    Sí, la imagen caricaturesca de cualquier dictadorzuelo (piensa en ese político, corrupto, mentiroso, padrino, ahijado, veleta, insultante, entrometido, abusador, fiestero, infiel, agresivo, etc.; sí, ese mismo)…

    Tú sabes, la celebridad es una de las manifestaciones del poder, entonces no es extraño que exista la frase “se le subió la fama a la cabeza”, con similar intención.
    Cuando el anónimo un buen día se descubre admirado, seguido, poseedor de “likes” y “deditos pa’rriba” y bien pronto olvida su origen, su pasado, su compromiso, su situación, y pretende doblegar a los demás en base a su adquirido renombre, insulta, demanda, expropia, con la excusa de que su fama es suficiente para hacerlo.
    No tiene idea que: "La soberbia del hombre lo arruina, pero al humilde de espíritu le sustenta la honra" (Mishlei / Proverbios 29:23).
    Sí, la imagen caricaturesca de cualquier artista o “estrellita” del deporte (piensa en ese que es conocido por patear una pelota, mover los labios, etc., pero especialmente por sus affaires, conflictos, adicciones, pleitos, abusos, hijos no reconocidos, orgías, infidelidades, etc.; sí, ese mismo)…

    El gran rey Salomón describió en varias ocasiones a las personas nubladas por el “poder”, por ejemplo cuando dijo: "Engaño hay en el corazón de los que traman el mal, pero en el corazón de los que aconsejan paz hay alegría" (Mishlei / Proverbios 12:20).

    ¿Cuál es ese “engaño”, que mencionó el gran rey, que anida en el corazón de lo que mal traman?
    ¿Qué lleva a la persona a abusar de su situación de –supuesto- poder?
    ¿Qué nubla el entendimiento y malogra el actuar de los que alcanzan un relativo éxito?
    Sí, es el Ietzer haRá, el EGO, la tendencia hacia lo negativo.

    El EGO responde automáticamente a nuestro sentimiento de impotencia, usa sus herramientas: llanto, grito y pataleo, o desconexión de la realidad; así como cualquiera de sus derivados.
    Al estar, o sentirnos, en estado de impotencia, se dispara el EGO para tratar de llamar la atención y de esa forma manipular hasta conseguir obtener la satisfacción necesitada, o el salvarse de caer nuevamente en la pesadilla espantosa de la impotencia.
    Este mecanismo natural y saludable es oportuno en los primeros días de vida, o en situaciones sumamente desbordantes cuando no tenemos otros recursos a disposición; pero, el EGO queda desfasado, y en vez de servir como mecanismo auxiliar pasa a ser una tendencia y luego un amo en nuestra vida.
    Así, en vez de resolver las cuestiones por medio de la Comunicación Auténtica, vamos por la senda del EGO, con prepotencia para ocultar la impotencia. Gritamos, cuando deberíamos hablar en tono mesurado. Nos quejamos, cuando deberíamos plantear nuestras necesidades y estrecheces con el fin de conseguir resolución positiva. Empleamos la fuerza física, cuando deberíamos hacer uso de la negociación. Mentimos, engañamos, negamos, insultamos, agraviamos, idealizamos, fantaseamos, en lugar de posar con firmeza nuestro pies en la realidad y poner la mente a crear resoluciones favorables para la mayoría.
    Ahí está el EGO, en el corazón, en nuestro interior, en lo profundo de nuestra mente, manejándonos para tramar el mal, aunque sinceramente no quisiéramos el mal de nadie –o sí.
    Entonces, si tiene un poquito de poder, puede actuar con crueldad. Ser estricto por demás. Imponer su parecer y apabullar a los que disienten. Creen que esa es la mejor manera de proteger su débil interior, su escasa potencia, por medio de un agresivo y cruel actuar. Con la violencia mantienen a raya sus terrores. Al encarcelar a sus oponentes y censurar sus dichos, pretende hacer valedera su triste y débil creencia.
    Así funciona el EGO.

    Al contario, los que andan de acuerdo al AMOR, son los constructores de Shalom.
    Ellos son los que generan alegría, buena onda, entendimiento, conocimiento, libertad, soluciones, progreso, fidelidad, bondad y justicia. Por ello, son personas alegres, confiadas y confiables. Aprendieron a mantener al EGO a raya, en su función de último recurso para situaciones reales de impotencia; para el resto, no lo usan.
    Hablan, dialogan, negocian, pactan, respetan, cuidan, mantienen el orden, promueven el amor a Dios y al prójimo, no precisan del engaño, ni del escarnio, ni la burla, ni la ofensa, ni la imposición, ni…
    Tienen presente que: "La reverencia del Eterno es aborrecer el mal. Aborrezco la soberbia, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa." (Mishlei / Proverbios 8:13).

    Los constructores de shalom son SIEMPRE líderes y que apenas se hacen notar, como expresara el sabio Lao Tse: “El mejor líder es aquel que apenas se hace notar”.

    Sí, SIEMPRE líderes, aunque estén en un rol laboral secundario o terciario, no por ello dejan de valorar lo que hacen y quienes son.
    Aunque sepan que no tienen la última palabra, ni quieran tenerla, entienden que son parte de una red de poder y que ellos tienen su cuotas del mismo.
    Construyen shalom en todo momento, de dentro hacia fuera, y con ello ya son líderes.

    Porque, liderar no implica necesariamente estar a la cabeza de un grupo, partido, corriente, etc.; sino estar UNO a la cabeza.
    Ser cabeza.
    Pero, cuando la cabeza está llena de humo, de papelitos, de autoritarismo, entonces solo hay caos, confusión, dolor, miseria, miedo.
    Pero el líder, ordena sus pensamientos, no tapa la realidad, es solidario y enseña a cooperar. Propone, comanda, guía, pero con respeto y comprensión.
    No busca vengarse, no guarda rencor, no es iracundo, no es engañoso, no…
    ES constructor de shalom, porque actúa con bondad Y justicia en todo momento.
    SIEMPRE tienes el poder, SIEMPRE…

  • El regalo

    El otro día conversaba con un conocido al cual los negocios no le han sonreído, más bien le han amargado la existencia, y ya hace mucho se encuentra en un estado económico calamitoso.
    Los intentos, escasos, que ha hecho para elevarse del pozo no han dado resultados favorables. Por el contrario, cada vez se hunde más, o eso es lo que el siente y como él lo vive.
    El desánimo, las creencias negativas, las culpas, la impotencia viene ganando terreno a pasos agigantados.

    Pero la falta de éxito no se vive solamente en el plano económico, material, profesional, sino que también tiene su presencia en el de la familia y con la relaciones sociales.
    No puedo decirte si uno precede al otro, si uno causa al otro, ni cual antecedería a cual, como tampoco si son parte de una misma entidad que se manifiesta en diferentes planos. No lo sé, tampoco creo que me aporte saberlo, aunque a veces uno puede suponer que un cambio positivo en su hacienda producirá un estrechamiento de los vínculos familiares, ¿o no?
    No lo sé, pero hay un par de hechos ciertos (verificables más allá de opiniones):

    • no está teniendo una presencia valiosa para su hija adolescente (¿alguna vez la tuvo?);
    • aquellos que alguna vez fueran amigos, se han apartado de su lado (¿alguna vez lo estuvieron?).

    Permíteme que te hable solo del asunto con la joven, de los supuestos amigos quizás hablemos otro día.
    Su hija no conoce al padre. Por lo que sé, el contacto nunca fue estrecho. Si bien pudieron pasar horas y días juntos, en la tierna infancia de la niña, no era un tiempo cargado de especial significado, de comunicación auténtica, sino más bien de hacerse cargo de las cuestiones básicas para preservar la existencia de la pequeña.
    Quizás me equivoque, no lo sé realmente, pero según recuerdo de los esporádicos comentarios de aquellos años y los fugaces contactos en la actualidad, siempre tuve esa impresión.
    La niña estaba, el padre estaba, la madre estaba, pero entre ellos como si no hubiera profundidad, como si la energía gravitacional que los vinculase fuera escasa, cada uno en su propia órbita, en su mundo, con leves contactos, los imprescindibles digamos.
    Actualmente, la joven se despierta cuando quiere, ya que esté en vacaciones, no tiene hora para salir de la cama, tampoco para irse a dormir. No hay un marco que la regule, no tiene límites, no conoce de reglas que le exijan cumplir determinadas funciones para beneficio del grupo familiar o de alguno de sus integrantes. Es una mera receptora. Nada da. Solo recibe, y espera recibir. Si no dan, demanda, exige, reclama, insulta, se enoja, se queja, hace sentir la culpa de vivir en la pobreza, aunque de manera sutil y sin decirlo abiertamente. Pero bien que hace sentir la culpa de la falta económica y lo aprovecha para que sus padres, en particular el padre, esté a su servicio, no le imponga pautas, etc. Es una hábil jugadora, o eso cree ella, o eso me parece a mí.
    Y esta existencia receptora parece que se continúa en la época de clases. La chica no es precisamente estudiosa, ni aplicada,  ni esmerada. Llega tarde, falta, sale más temprano y sin autorización, no presenta trabajos, no cumple con pruebas escritas, a duras penas y con mucho esfuerzo de parte de los docentes y la institución es como la joven avanza en su carrera estudiantil, a tropezones, con decepciones constantes, con el ánimo por el piso. Al llegar a fin de año pareciera que la muchacha quedará repetidora, pero de alguna manera consigue sortear los obstáculos necesarios para pasar de año, aunque se lleve algunas materias a examen, obviamente.
    No, tampoco en el colegio se puede decir que la joven es emprendedora, trabajadora, responsable. Está, pero como si no estuviera.
    Y al pensar en sus vínculos con compañeros, descubrimos nuevamente la misma ausencia, la idéntica necesidad de recibir de otros favores, asistencia, lecciones, lo que fuera necesario para devolver a cambio nada, ni un simple y sincero “gracias”.
    Entre sus conductas habituales, según sé, cuando está en casa se encierra en su cuarto todo el día, allí come sola ya que ni se reúne en ninguna de las comidas diarias con sus padres, solamente sale para pedir comida, o reclamar dinero para salidas con amigas. En los pocos momentos de interacción de la chica con mi conocido (su padre), éste se desvive por “servirle”, traerle cosas, darle incluso lo que no tiene materialmente. Ella quiere un celular caro, ella lo obtiene. ¿Cómo hace Jacinto, mi amigo, para comprarlo? ¡Ni idea! El hecho es que la joven tiene un juguete oneroso para… ¿para?
    Y Jacinto se excusa diciendo que no le da vacaciones afuera, ni viajes, ni fiestas, ni una casa propia, ni auto, ni… entonces acomoda aquí, mueve allí, para darle a la niña lujos pequeños, para de cierta forma calmar su culpa, su impotencia.
    Como si con esos objetos y con la permisibilidad sin límites pudiera esconder el reflejo de ineficacia en todos los planos.
    Dispara excusas, se justifica, se miente a sí mismo y a los pocos que le puedan prestar atención, para hacer creer que de esta manera brinda a su hija cariño, comprensión, respeto, algo valioso para compensarla por las carencias materiales, ya que él es incapaz de generar el dinero suficiente como para permitirse siquiera pequeños lujitos.
    Al mismo tiempo, está enojado con la vida, amargado, quejoso, resentido, con deseo de venganza, esperando la realización de sueños improbables que le permitan salir de su calamitosa situación. Se enoja, se fastidia, se concentra en problemas (reales o imaginarios) y de tanto enfocarse en la miseria, probablemente deja pasar bandadas de oportunidades para mejorar y escalar sanamente en la vida.

    El otro día, como amigo ya que no es paciente ni alumno, le pregunte a Jacinto por qué no cambiaba de pisada.
    Que le parecía si dejaba de pretender comprar el cariño de su hija con esas presuntas libertades absurdas (que son una cárcel para todos) y con querer satisfacer el capricho insaciable y manipulador de la chica.
    ¿Por qué mejor no le regalaba un poco más de su presencia, verdadera presencia, multidimensional?
    ¿Qué tal si una de las comidas diarias, al menos, era en familia, todos reunidos?
    Pero Jacinto tenía preparada una rápida respuesta: la niña, Candela se llama (creo que no lo comenté hasta ahora), estaba acostumbrada a comer a sus propios ritmos y en su cuarto, no podría hacer que cambie ahora.
    Le pregunté si al menos una comida, por ejemplo la cena, cuando se supone están los tres en casa, sería posible juntos.
    Dijo que lo pensaría, pero su actitud me decía lo contrario.
    Entonces le pregunté cuál sería el mejor regalo que podría darle a su hija.
    Y salió que con vacaciones en Punta del Este, o Disney, o un S4, o tales zapatos carísimos (mujer al fin)…
    Le interrumpí (típico en mí) y le dije: ¿no sería mejor que tuviera a su padre?
    Porque, esto mismo le sucede a padres “exitosos”, aquellos que traen montones de dólares a casa todos los meses, pero que nunca están. Por ahí se comunican por Skype, Whatsapp, o algo así. Pero estar, lo que se dice estar… pues no tanto…
    Así, para compensar la ausencia, imponen la presencia material de los regalos, la plata, los viajes, el lujo.
    A su manera Jacinto pretendía algo similar con Candela. ¿Podría ser?
    Pero, ¿no son mejores regalos un marco firme en la flexibilidad, atención, presencia verdadera, orientación, “castigo”, obligaciones y responsabilidades para cumplir?
    Muy lindo el celular comprado vaya a saber cómo, muy lindo vivir siendo receptora que se humilla constantemente, muy lindo ser huérfana con los padres al otro lado de la puerta… ¿cierto?

    ¿Tal vez Jacinto pudiera ser exitoso en los negocios si cambiara su forma de relacionarse con su hija?
    ¿Quizá la familia tuviera momento de satisfacción con lo poco o mucho que tienen actualmente?
    ¿Acaso la vida de Candela pudiera dar un salto favorable al recibir lo que está realmente necesitando y no lo que su EGO quiere y el EGO de sus padres ofrece?
    ¿Qué piensas?

    Bueno, por ahí tú eres Jacinto, o eres Candela, o la esposa/madre.
    O los conoces, con otros nombres, historias muy pero muy parecidas a ésta que he inventado para que aprendamos algo juntos… que es…

  • Sembrar y fortalecer la autoestima correcta

    Hemos estado viendo acerca de cómo la creencia pauta el modo de actuar.
    Si creemos que somos unos fracasados, difícilmente gozaremos de éxitos.
    Si consideramos que la vida es un valle de lágrimas y que el gozo es pecado, dudosamente tendremos momentos de dicha.
    Si tenemos la idea de que no merecemos el cariño o respeto de la gente, estaremos solos o abatidos por el ánimo humillado.
    Si nos sabemos hijos de Dios y conocemos nuestro sendero, nos disponemos a disfrutar de lo bueno que está a nuestro alcance.
    Si en nuestro corazón es firme la idea de que es bueno controlar lo que podemos controlar, al resto lo dejamos fluir, entonces no nos empecinaremos en ser dominantes o en creernos en constante estado de impotencia.
    Sí, nuestra manera de percibir e interpretar al mundo establece nuestras conductas; y nuestras conductas también pueden influir en modificar (favorablemente o no) nuestro sistema de creencias o los esquemas de pensamiento (dependiendo nuestro grado de desarrollo).

    Así como tenemos creencias sobre el mundo externo y lo percibimos/interpretamos para luego actuar de acuerdo a ello, también ocurre con nuestro mundo interno, con lo que pasa en nosotros y lo que consideramos que somos.
    La autoestima es la manera en que nos nos evaluamos a nosotros mismos.
    La evaluación adecuada, que tiene en cuenta los defectos y virtudes, hace que también podamos evaluar correctamente los sucesos, por tanto actuar de manera positiva.
    La evaluación errónea, desvirtúa nuestra auto imagen, nos conduce necesariamente hacia el fracaso, porque equivocamos las respuestas así como las preguntas.
    Veamos ahora un breve pantallazo de cómo sembrar y fortalecer la autoestima correcta (son temas que ya hemos trabajado en varias oportunidades, si quieres buscar encontrarás mucha más información a tu disposición). 
    Implantemos semillas de vida y éxito, pensamientos saludables, profecías que se autocumplirán para bien y bendición.

    1. Aceptarte.
      Verte, admitir que eres tú, con tus defectos y virtudes, con lo que te gusta y lo que no.
      Si reniegas de algún aspecto y te lo ocultas de ti mismo, éste no desaparecerá ni serás más feliz.
      Mejor admitir aquello que está, para reforzar lo positivo, modificar lo que es mejor rectificar, extirpar lo pernicioso y asumir lo que no tiene cambio.
      Esta es la verdadera humildad.
    2. Agradece.
      Mira qué tienes para agradecer, no pienses solamente en cosas materiales, ni en aquello que sea “grande”, descubre aquello que estás dejando de apreciar por enfocarte en lo que no tienes o crees que te falta.
      Agradece.
    3. Aquí y ahora.
      Desgastarte con sentimientos de culpa, no tiene sentido.
      Angustiarte por lo que no existe, no sirve para nada.
      Vive el momento presente a plenitud.
      Si hay asuntos que debes corregir del pasado, hazlo.
      Si hay aspectos para permitir un posible mejor futuro, dedícate.
      Pero centrado complemente en este tiempo, en este lugar.
      Tienes una energía limitada, unos recursos que no son infinitos, si los malgastas en quejas, rencores, venganza, culpas, miedos, ansiedad, no estás invirtiendo para una vida exitosa ni feliz.
    4. Lista tus tres mayores éxitos.
      Haz una lista con los que consideras tus tres mayores éxitos en tu vida.
      Ordénalos del más al menos valioso para ti.
      Reconoce cómo pudiste alcanzar las metas, llegar al triunfo.
      Visualiza qué te ayudó a lograrlo.
      Determina qué herramientas tienes actualmente para ser una persona exitosa y que se deleita con lo bueno que ya tiene.
      Probablemente descubrirás que tienes más de tres para incluir en el listado y no sabrás cuáles dejar fuera. Está bien que así sea.
    5. Lista tus tres mayores fracasos.
      Ordénalos del peor al menos malo.
      Trata de recordar (o supón) cuáles eran tus creencias que te condujeron a esa frustración.
      Evalúa cuáles hubieran sido las ideas que te hubieran beneficiado en lugar de hacerte caer. 
      Distingue qué es lo que hubieras preferido escoger y cómo harías ahora si estuvieras en similar situación.
      No te quedes atrapado por el recuerdo del fracaso, reconócelo y úsalo como ejemplo para no volver a repetir los patrones de pensamiento/conducta negativos.
    6. Tu parte.
      Ve aquello que tú puedes controlar y hazlo.
      No pretendas controlar lo que no puedes controlar.
      No esperes que otros hagan tu parte.
      No digas: “mi jefe debe escucharme”, mejor propón: “voy a diseñar alguna estrategia para comunicarme con mi jefe”. Tú harás tu parte, lo mejor que puedes. Depende del otro que él haga la suya propia. Si el otro no lo consigue, tú puedes expresar tu estado, tu sentir, pero no imponer, ni asumir que es parte de un destino marcado que te lleva al fracaso.
      Estudia, aprende, dialoga, coopera, pide consejo, aconseja, lo que sea necesario para hacer tu parte.
    7. Realiza.
      Propón metas y alcánzalas.
      Una buena estrategia es dividir las tareas en pequeños segmentos, con metas parciales a alcanzar.
      Entonces, si quieres correr 10km y apenas si te mueves, difícilmente lo logres, deberás entrenarte. Y si consigues correr esa distancia al primer intento, probablemente termines lesionado.
      Por tanto, diseña tu plan, entrénate, se constante, se paciente, se firme en tu flexibilidad, y muévete de a un éxito parcial por vez. Querer abarcar todo partiendo de nada, es imposible.
      Pequeños logros van motivando positivamente, y van aproximando la meta final.
      No dejes de observar tu entorno, evaluar el trecho recorrido, y no te angusties por lo que todavía falta, sigue andando, entrénate haciendo.
    8. Social.
      Deja de buscar el contacto con las personas que resultan tóxicas para ti en este momento, si puedes evitarlas.
      Acércate a los que te ofrecen respeto, admisión, cariño, una mano amiga, crítica positiva.
    9. Comparte.
      Ser solidario es una manera excelente de fortalecer la autoestima positiva.
      Haz por otro de manera generosa, sin esperar nada a cambio. Por supuesto, todo dentro de sus límites. No puedes dedicar el 100% de tus recursos a otros, ni todo tu tiempo, ni dejar de percibir salario o lo que te corresponde para ti y el sostén de los tuyos.
      Pero, hay cosas que puedes dar y hacer por otros de manera desinteresada. Que sea de lo mejor de tu cosecha, no las sobras o los restos.
      Cuando tú das, misteriosamente tú recibes (y por lo general más de lo que has dado).
    10. Disfruta de lo permitido en tanto te alejas de lo prohibido.
      No tienes porqué dar excusas si estás deleitándote con algo, ni si estás de vacaciones, o te ganaste la lotería. Tienes derecho al placer en tanto sea permitido.
      Pero, que la el placer no se convierta en indulgencia, luego en pereza, luego en impotencia.
    11. Firme flexibilidad.
      Está bien ser firme, mantener los principios, ser un idealista. Pero, la flexibilidad es una manifestación de la salud.
      Se puede ser coherente manteniendo una actitud de firme flexibilidad. ¿Hasta que punto puedes doblarte sin ser genuflexo ni quebrarte?
      Sé perseverante sin por ello ser una roca insensible.
    12. Cambia el discurso.
      Si tu vida se basa en tus percepciones/interpretaciones, en tus creencias, en lo que te dices, ¿no sería mejor cambiar tu discurso a uno que fuera alentador, positivo, que te acaricie sin por ello te nuble la visión de las dificultades?
      En lugar de decir: “mi destino es oscuro”, “Dios me la pone siempre difícil”; podrías decir: “Dios no nos pone pruebas que superen nuestra capacidad”, “soy hijo de Dios, tengo una conexión directa con la Fuente de Todo, ¿cómo podré aprovecharlo?”.

    Me gustaría saber tus comentarios y que me contaras cómo te vienen ayudando los textos que te estoy regalando sobre estos temas.

  • Tu creencia, tu vida

    De acuerdo a como interpretas el mundo es como vives.
    El mundo “objetivo” solamente cobra sentido a través de la subjetividad, por tanto generalmente, no estamos relacionados con ese mundo objetivo sino con lo que proyectamos en él.
    Hace mucho tiempo atrás, un filósofo llamado Epícteto sostenía que nuestro estado emocional no es determinado por los sucesos, sino de cómo decidimos sentirnos en relación a ellos.
    Por ejemplo, puedes tener cien millones de dólares, pero si crees/sientes que eres pobre, entonces de poco y nada valen tus millones: vivirás en pobreza.
    Puedes ser una persona físicamente saludable, pero si tus emociones te impiden disfrutar, estás imposibilitado de desplegar tus capacidades a plenitud: vivirás enfermo.
    Lo mismo ocurre a la inversa, si estás en una situación de carencia material pero de ánimo positivo, entonces encuentras la manera de estar satisfecho, agradecido, dichoso, sin por ello vivir en un conformismo absurdo.
    Si hoy tienes solo para el arroz blanco, lo comes feliz, pero no por ello dejarás de buscar para mañana comer pollo con arroz.
    Si has estudiado para el examen y confías en tu capacidad, probablemente puedas sortearlo favorablemente. ¿Pero qué pasaría si entras atemorizado, creyendo que eres un tonto, que te olvidas de todo, que no estudiaste lo suficiente?

    Siglos antes que el filósofo mencionado, y con su sabiduría inspirada nos dijo el proverbista:

    "Mejor es una comida de verduras donde hay amor que de buey engordado donde hay odio."
    (Mishlei / Proverbios 15:17)

    Porque, no es la riqueza material del alimento –en este caso- lo que determina su bondad, sino el estado emocional de quien lo consume.
    ¿De qué vale toda la riqueza económica allí donde hay pobreza emocional/mental/espiritual?
    ¿Cuán valiosa es la sencilla merienda en un marco de aceptación, respeto, admiración, cuidado?
    Como sea, son tus creencias, el filtro de tu emoción/pensamiento, lo que determina tu estilo de vida.

    El padre de la psicología cognitiva, el Dr. Aarón Beck afirmó que muchas depresiones, ansiedades, malestares eran consecuencia del pensamiento irracional y negativo que desconecta de la realidad, haciendo vivir a la persona en un calabozo de ilusiones dolorosas.

    Tú, que quizás hace tiempo nos acompañas en nuestras enseñanzas acerca del EGO, probablemente te has dado cuenta de que estas ilustraciones no son nuevas para ti.
    Si no has seguido nuestras lecciones de CTerapia, entonces puedes comprender la racionalidad y valor de lo que estás aprendiendo ahora.
    Claro, si tu sistema de creencias te lo permite, si no estás sometido a un bloqueo que te hace permanecer en tu celdita mental.
    Porque de eso se trata, de poder ver y verse, para ser libre, feliz, dichoso en la bendición que recibes constantemente.

    Si somos capaces de controlar aquello que podemos controlar, y por consiguiente dejar fluir los pensamientos tóxicos para implantar ideas positivas, entonces estaremos condicionando favorablemente nuestra conducta. Esto no te garantiza el éxito, porque solamente controlas lo que puedes controlar, no eres el amo del universo. Pero, estará tu mente al mando y no el EGO.
    No es el destino el que te determina, ni exclusivamente lo que los demás hacen, debes saber que tú tienes tu alcance, tu parte, que si no la haces entonces eres cómplice de tu fracaso.
    Por lo general, ni el éxito ni el fracaso dependen exclusivamente de ti; pero, si dejas de hacer TU parte, o haces a desgano, con creencias negativas, sin ponerte por completo en la tarea, ¿a quién culparás?
    Si tus ideas te llevan a interpretar adversamente las situaciones, sin encontrar el punto de equilibrio, ni la sintonía con la realidad, entonces, ¿cómo pretendes ser feliz?
    Si te crees que te mereces todo lo bueno, pero no dejas de quejarte, echar culpas, maldecir, envidiar, amargarte, ver las debilidades, ¿siquiera tendrás un poco de lo bueno que te crees merecer?
    Es cierto que los hechos externos tienen influencia sobre nosotros, ¿cómo negarlo? De hecho, controlamos tan poquito, somos tan impotentes en regla general. Por ello, sepamos que podemos controlar y dediquémonos a ello. Si solamente puedes decidir cual será tu actitud ante lo que sucede, y no puedes modificar de ninguna manera, entonces que tu actitud sea de victoria dentro de la oscuridad.
    Según Viktor Frankl, padre de la Logoterapia: “Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito”. También: “Cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, ha de aceptar dicho sufrimiento, pues esa es su sola y única tarea. Ha de reconocer el hecho de que de que él está sólo en el universo (que) nadie puede redimirle… ni sufrir en su lugar (y que) su única oportunidad reside en la actitud que adopte al soportar su carga. La actitud más enriquecedora -no necesariamente la más fácil- es descubrirle un sentido al sufrimiento”.

    Tomemos un ejemplo sumamente claro de cómo el pensamiento puede llegar a arruinar a quien vive en abundancia y tiene al mundo en su puño, pero es pobre, amargado, lastimoso y se dirige al más absoluto fracaso.
    Atiende:

    "Aquel día Amán salió alegre y contento de corazón.
    Pero cuando Amán vio a Mordejai [Mardoqueo] en la puerta real, y que no se levantaba ni temblaba delante de él, se llenó de ira contra Mordejai [Mardoqueo].
    Sin embargo, Amán se contuvo y se fue a su casa. Entonces envió llamar a sus amigos y a Zeresh [Zeres], su mujer.
    Y Amán empezó a referirles la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, todo con que le había engrandecido el rey, y cómo le había enaltecido sobre los magistrados y los servidores del rey.
    Y Amán añadió: -También la reina Ester a ninguno hizo que viniera con el rey al banquete que dio, sino sólo a mí. Además, para mañana yo seré su invitado junto con el rey.
    Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mordejai [Mardoqueo] sentado junto a la puerta real
    ."
    (Ester / Esther 5:9-13)

    ¿Ves?
    Amán tenía absolutamente TODO a lo que podía aspirar.
    Era el hombre más importante del reino, luego del rey.
    Su poder era inmenso, de vida o muerte sobre individuos y naciones.
    Creía tener a la reina bajo su influjo, deseosa de concretar alguna cuestión licenciosa con él.
    Estaba en el pináculo del éxito material, social, personal.
    Tenía todo para ser feliz y no pasar un momento de congoja.
    Pero, al ver a la persona que le recordaba que era solamente un hombre, aquel que no se estremecía al verlo, se llenaba de sentimiento de impotencia.
    Amán creía tener todo, y quizás externamente era cierto, sin embargo, nada tenía, porque estaba esclavizado a su EGO.
    Entonces, no podía disfrutar, no gozaba, no agradecía, no vivía en paz y ayuda a otros a hacerlo.
    Estaba corroído por malos sentimientos, que le perturbaban la percepción de las cosas.
    Su EGO estaba al mando, entonces lloraba, gritaba, pataleaba se abstraía de la realidad. Su mirada estaba desenfocada de las oportunidades múltiples para ser feliz, ya que solamente se concentraba en es puntito que le recordaba su impotencia. Eso no lo podía tolerar, lo hundía en sentimientos oscuros, le hacía permanecer encerrado en su celdita mental.
    ¡Hubiera sido tan fácil ser feliz!
    ¿Qué le faltaba?
    ¡¿Qué?!
    Pero, su EGO no le permitía hacerlo.
    Le llenaba de pensamientos nefastos, de muerte, destrucción, celo, queja, ira… su mirada estaba ofuscada por los lentes del EGO.
    Si Amán hubiera comprendido lo miserable que le hacía su apego al EGO…
    Si en lugar de querer destruir para satisfacer una irreal demostración de poder, hubiera corregido sus pensamientos, armonizado sus creencias, controlado lo que podía controlar, ¡cuán diferente hubiera sido su historia!
    Tenía todo para ser el primero en construir shalom, pero no podía hacerlo. ¿Cómo hacerlo, si no era más que un presidiario en su celdita mental?

    ¿Comprendes cómo este mecanismo puede estar ejerciendo su influjo en tu vida?
    ¿De cuáles cosas aptas y saludables te privas para cumplir con los mandatos del EGO?
    ¿Cuántas trampas pisoteas simplemente por creer que no puedes hacer otra cosa?
    ¿Qué oportunidades dejas pasar por considerar que no te mereces una vida diferente?
    ¿Cuánto desperdicias al no reconocer lo bueno que ya tienes, disfrutarlo, agradecerlo y compartirlo?
    ¿Qué soluciones pasan a tu lado y ni te das cuenta concentrado en quejarte y echar culpas?

    Sí, las creencias te estructuran tu manera de sentir, de actuar, de vivir.
    ¿Qué puedes hacer para vivir mejor entonces?

  • Preg. 5711 – que opinan sobre \»el exodo decodificado\» ?

    Quería saber que piensa el judaísmo sobre el documental de Simcha Jacovovici
    Emanuel Ruiz, 20 años, concordia, Entre Ríos, Argentina

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  • Preg. 5710 – Opinión parte judaica de libro de Burgos Orihuela

    Saludos, Maestro Yehuda Ribco:

    Soy Estudiante de Derecho y ya me habían recomendado un libro llamado «El Proceso de Cristo» del jurista Ignacio Burgos Orihuela, pero justamente en esta sesión para ejemplificar un tema de Derecho Procesal nos animo a leerlo. Quisiera su opinión sobre el análisis que hace en el capitulo que dedica a verificar el juicio del Sanhedrin en cuanto al Derecho Adjetivo y/io si me podría recomendar literatura para ampliar ese panorama, de preferencia en español.

    Gracias
    Ivan Pacheco, 32,Estudiante de Derecho, Mexico

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  • Risa

    ¿Ya has reído hoy?
    Espero que sí, porque si no lo has hecho… ¡no sabes de lo que te has perdido!
    Aprovecha ahora, ¡ríe!

    ¿Cómo dices? ¿No tienes motivos? ¿Todo es oscuro y pesado? ¿No tienes “suerte”? ¿Tu esposa se fue con otro? ¿Te despidieron? ¿Tu mejor amigo está gravemente enfermo? ¿No tienes ni para comer? ¿Perdiste todos tus ahorros en una “inversión milagrosa” que pronto se descubrió como fraude? ¿Tus vecinos son molestos? ¿El gobierno corrupto se instaló eternamente en el poder? Sí… pareciera que tienes razón, que no hay motivos para reír… ¿no?

    Pues, ¡todo lo contrario!
    Éste es el momento justo para hacerlo.
    Claro, respetando la situación emocional de cada uno, porque, por ejemplo, no es cosa de ir a un velorio a reír a mandíbula batiente,¿no te parece?
    Por ahí tú tienes una visión diferente acerca de la muerte, la cual no es trágica sino solamente un pasaje, un hecho necesario, un hasta luego; ¿pero eso lo comparte la gente que está de duelo? Por ahí eres tú quien tiene razón al respecto, e incluso el ánimo jocoso –en una dosis mesurada- sería un bálsamo para los dolientes, pero… ¿sería respetuoso de los sentimientos de esas personas y de sus creencias?

    Entonces, cuando puedas, y espero que sea todos los días, encuentra el tiempito para reír, soltar la sana carcajada, disfrutar del sonido de tu felicidad.
    ¿Qué dices? ¿Sigues sin tener motivos? Bueno, déjame que te diga un par de datos.

    Reír, es un excelente tónico. Vitaliza, energiza, quita penurias, limpia el alma, permite enfocar el pensamiento, estimula el buen placer.
    Dispara cambios positivos en el organismo, regula tus sistema endócrino e inmune, reduce el estrés, disminuye el dolor, silencia el sufrimiento, fortalece el sistema cardiorrespiratorio, baja el colesterol, equilibra la presión arterial, controla el peso corporal, entre otros beneficios.
    La risa es contagiosa, te hace sentir mejor y a quien está a tu lado.
    En pocas palabras te estoy diciendo que reír beneficia a tu salud multidimensional.

    Claro, la risa saludable, no aquella que se basa en burlas, malicia o cuestiones ligadas a pecados.
    Porque, una cosa es la risa saludable y otra muy diferente el ladrido del burlón y sus compinches, tómalo en cuenta.

    Te pondré un ejemplo, de cientos disponibles. Es personal, quizás no muy elevado, ni trascendente, ni con aires científicos, pero es una experiencia de primera mano que quizás te permita entender los alcances de reír.
    No sé si es porque corro casi todos los días de la semana varios kilómetros, o porque así es mi contextura, pero el hecho es que se me encarnan las uñas en ambos pulgares de los pies. Con paciencia y destreza es mi señora, médica ella, la que se dedica a extirpar esos callos dolorosos. Debo confesar que no es una operación pacífica, sale sangre, hay mucho dolor, pero si no se hace la cuestión empeora. Sí, el dolor es terrible. Imagina un pedazo de tu carne que es desgarrada lentamente y arrancada de cuajo. Bien, se puede gritar, llorar, quejarse o abstraerse de la realidad (las herramientas básicas del EGO ante la sensación de impotencia), pero por experiencia propia ninguna de ellas es efectiva para reducir el dolor o hacer más llevadera la cuestión. ¿Sabes qué ayuda (además de contratar a una podóloga especializada)?
    ¡Reír!
    No sonreír, ni una mueca tímida que parezca alegre, sino una verdadera y sonora risa.
    Aunque no haya motivo, de seguro que no lo hay. Pero, al hacerlo el dolor se reduce e incluso deja de percibirse. Se siente uno mejor, aunque se esté en un trance doloroso.
    Reír, aunque pareciera que es un contrasentido.
    Lo he probado, no una sino varias veces, y he visto sus notables resultados.
    Con esto y con otros asuntos (por ejemplo, prevención de ataques cardíacos).

    Mucho más ahora, a poco de comenzar el mes de Adar (I, en este año 5774), el cual está relacionado en la Tradición con la alegría.
    Pero no es solamente un mes, o un día, o una festividad, sino una vara constante. Atiende:

    "Por no haber servido al Eterno tu Elokim con alegría y gozo de corazón por la abundancia de todo,
    (servirás a tus enemigos que el Eterno enviará contra ti, en medio del hambre, de la sed, de la desnudez y de la falta de todas las cosas…"
    (Devarim / Deuteronomio 28:47-48)

    ¿Comprendes?
    Uno pude tener “abundancia de todo” y sin embargo ser un desgraciado, esclavo del EGO.
    Como el vil Amán, dueño de TODO, menos de su propia vida al no ubicar al EGO en su lugar. Atiende:

    "Aquel día Amán salió alegre y contento de corazón.
    Pero cuando Amán vio a Mordejai [Mardoqueo] en la puerta real, y que no se levantaba ni temblaba delante de él, se llenó de ira contra Mordejai [Mardoqueo].
    Sin embargo, Amán se contuvo y se fue a su casa. Entonces envió llamar a sus amigos y a Zeresh [Zeres], su mujer.
    Y Amán empezó a referirles la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, todo con que le había engrandecido el rey, y cómo le había enaltecido sobre los magistrados y los servidores del rey.
    Y Amán añadió: -También la reina Ester a ninguno hizo que viniera con el rey al banquete que dio, sino sólo a mí. Además, para mañana yo seré su invitado junto con el rey.
    Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mordejai [Mardoqueo] sentado junto a la puerta real."
    (Ester / Esther 5:9-13)

    Desgraciado el malvado, quien teniendo absolutamente toda la abundancia, riqueza, poder, gloria, y sin embargo se ahogaba en su propia ira, en su fracaso al no ser amo de su propia vida.
    Tal es el destino de los esclavos del EGO.
    Pero, al reír sanamente, se está acorralando al EGO para llevarlo a su útil rincón y no permitirle que sea él quien se encargue de manejar nuestra existencia.

    Detrás de la sana risa se encuentra la confianza en el Eterno, la EMUNÁ, que nos fortalece y vitaliza. Que brota desde nuestro Yo Esencial y nos recorre dándonos la seguridad de que tenemos un Padre Celestial, que es Rey de reyes.

    Entonces, si la vida es complicada, si te parece que no tienes motivos para reír, quizás es tiempo de que empieces a hacerlo.
    ¡Ríe, ríe por tu vida!

  • Tefilá, la meditación sagrada

    Los momentos de TeFILÁ (rezo/plegaria/oración) debieran ser de comunicación con el Padre Celestial.
    Si bien en la ley judía hay lapsos pautados para el rezo, así como un orden de plegarias a seguir en cada situación, es provechoso hacer del rezo un tiempo de crecimiento más que un mero ritual a cumplir con desgana, o un trámite burocrático, o un regateo de favor, o fastidio o automatismo legalista.

    Como dicen los Sabios (Mishná Berajot 4:4): “Quien hace su rezo keva, su rezo no es tajanunim”.
    ¿Qué es keva y qué tajanunim?
    La guemará explica sobre keva en este contexto del rezo:

    1. Quien lo siente como una carga.
    2. Aquel que pronuncia sin suplicar.
    3. Aquel que no es creativo.
    4. Quien no reza en el tiempo indicado.

    Tajanunim, se entiende como “suplicas”, es decir, con sentido, que la persona se compromete en ella, la dota de energía, usa la plegaria como un medio para expresarse en toda su multidimensionalidad.

    Como vemos, es posible cumplir con el precepto (para los judíos) de los rezos diarios de forma automática, falta de sentido, como si fuera un tarea carente de significado personal.
    Pero, al hacer así se pierde la gran oportunidad de que el rezo sea valioso como mecanismo de crecimiento

    Para que sea una Comunicación Auténtica es indispensable realizar un movimiento de vaivén, ¡no con el cuerpo! sino con el pensamiento.
    Es la llamada KAVANÁ, intencionalidad, direccionalidad, sentido de trascendencia.
    Una travesía mental que va y viene, que recorre el mundo interno al externo, que atraviesa el nuestra personalidad (en sus múltiples facetas), recorre nuestro entorno, se nutre de conciencia, retorna a nuestro interior para alcanzar al Yo Divino (el Eterno) a través de la constante línea del Yo Esencial (neshamá). Conocernos por medio del rezo. Ser empático con el prójimo a causa de la plegaria. Ser solidario por reconocer nuestro estado y el de otras personas. Maravillarnos con el Eterno. Todo esto y más en ese viaje que se propone como TeFILÁ. 
    Que el rayo de Luz Divino nos atraviese, pase por lo más profundo, alcance la superficie y retorne a Su Fuente, así alumbra nuestro ser y nuestro entorno.
    Como verás, no se “lanza” el rezo a los cielos, sino que retorna a nuestra entraña espiritual, a nuestra neshamá, el Yo Esencial que mantiene la ligadura constante con nuestro Padre Celestial. Es desde allí que nos comunicamos con Él. No como un acto externo, no con gestos corporales que son vistos por un observador externo.
    (En estas líneas dejamos traslucir una explicación acerca del kav y el or Iashar y Jozer, Pnimí y Makif, quien lo comprende que bueno que así sea).

    ¿Podrá suceder esto en un ritual carente de vitalidad, en murmurar palabras sin sentirlas, en medio de conversaciones y acciones licenciosas, pretendiendo someter al Soberano a nuestros minúsculos deseos?

    La mente debe recorrer el mundo interior, descubrir aquello que está para ser agradecido, lo que puede ser mejorado, lo que debe ser fortalecido, las necesidades y los deseos; tras de vernos en este tiempo de reflexión, de sagrada meditación, podemos captar y comprender que somos parte de un todo, entonces tendremos consideración por las necesidades del prójimo, así como por sus logros.
    ¿Qué hacer con toda esta información?
    Comunicarla auténticamente al Padre Celestial.
    Hablamos CON Él y le contamos lo que encontramos en nuestro viaje de autoconocimiento y , no porque Él no lo sepa, o porque le ordenemos que nos sirva (como si de un esclavo se tratara) lo que pedimos, sino porque Él es quien nos provee, por lo cual le agradecemos; Él es quien nos atiende, por lo que exteriorizamos nuestras carencias y anhelos; Él es quien nos reina, por lo cual le reconocemos y alabamos.

    Como hijos, como esclavos”, así deberíamos reconocernos, en ambas posturas.
    Padre nuestro, Rey nuestro”, así deberíamos reconocer al Eterno.

    Cuando nos reunimos para rezar y formamos el minián (diez varones judíos mayores de 13 años) puede resultar difícil lograr ese estado de conexión con uno mismo, con el Uno y reconocernos en unidad con el universo. En el rezo colectivo, preestablecido, no suele haber tiempo y en ocasiones los intereses y distracciones atrapan la atención. Por ello es bueno entrenarse para lograr aunque sea un instante de esta meditación. Tal vez durante el rezo de la Amidá (la plegaria central), abstraernos de las distracciones para compenetrarnos en la unificación. Cada cual verá cómo hacerlo, si es que lo quiere/puede hacer.

    El rav Soloveitchik nos hizo notar (“beinian smijat geula litfila”, página 49) que a diferencia de los otros preceptos de la Torá, en éste del rezo la acción queda supeditada a la intención. Aquel que reza de manera automática, insensible, ausente, “por cumplir”, y no vierte su corazón en la tarea, ni hace de la plegaria un momento de conocimiento y comunicación, no está cumpliendo realmente con el mandamiento. Es necesario que sea realmente un acto de comunicación auténtica, no un mero formulismo, una representación teatral, o el trabajo de un esclavo sometido a las órdenes del amo.

    Atendamos las inspiradas palabras del más sabio, el rey Shelomó, al inaugurar el Templo en Jerusalén:

    "Cualquiera que sea la oración o la plegaria que haga algún hombre o todo tu pueblo Israel
    [cada uno reconociendo la plaga de su corazón y extendiendo sus manos hacia este templo],
    entonces escucha Tú en los cielos, el lugar de Tu morada, perdona y actúa.
    Da a cada uno conforme a todos sus caminos, pues conoces su corazón [porque sólo Tú conoces el corazón de todo hombre];
    a fin de que Te reverencien todos los días que vivan sobre la superficie de la tierra que Tú has dado a nuestros padres.

    Asimismo, cuando el extraño que no sea de tu pueblo Israel venga de una tierra lejana a causa de Tu nombre
    [porque oirán de Tu gran nombre, de Tu poderosa mano y de Tu brazo extendido], y venga a orar a este templo,
    entonces escucha Tú en los cielos, el lugar de Tu morada. Haz conforme a todo aquello por lo cual el extraño clame a Ti, a fin de que todos los pueblos de la tierra conozcan Tu nombre, te reverencien como Tu pueblo Israel y sepan que este templo que he edificado es llamado por Tu nombre."
    (1 Melajim / I Reyes 8:38-43)

    ¿Cómo rezas tú?
    ¿Cómo lo harás a partir de esta lectura?

  • Preg. 5706 – Sobre el nombre de Hashem

    Shalom estimado señor Yehuda, lo felicito por su sagrada tarea, le tengo una pregunta.
    Yo sé que el nombre del Eterno es conocido por los sabios judios y que ellos lo guardan de los idolatras…, pero viendo esto (http://www.youtube.com/watch?v=Od6ACAZMciM).
    ¿qué me puede decir de esta profanación que está haciendo este idólatra? ¿Como evitar que el nombre del Eterno sea profanado de esta manera?.
    Disculpe la molestia, es que me puse muy triste al ver esto.
    Emanuel Ruiz, 18 años, Concordia; Entre Rios, Argentina, estudante.

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  • Preg. 5705 – es correcto el nombre de Jehova?

    como debemos o que con nombr nos debemos de dirigir a Dios me podia eplicar con detalles ya que para mi es algo importante y le agradeceria si tiene informacion que me podria mandar a mi correo sobre el tema para estudiar se lo agradeceria
    muchas gracias por su tiempo
    Dios le bendiga
    juan bautista herrera galindo 27 años, casado, managua, nicaragua

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  • Preg. 5697 – ¿El Eterno puede estar detrás de la sincronicidad?

    Me gustaría que alguien me expresase su opinión si detrás de la sincronidad,fenómeno al que nombró así el psicólogo Carl Gustav Jung,puede estar el Eterno,como una manera de regir,guiar y ordenar el mundo.La sincronicidad es como se llama al fenómeno de casualidad extraordinaria y extrema,que de repente aparece en las épocas de crisis de las personas.A todos nos han pasado casualidades increibles que nos han ofrecido la ayuda,respuesta o personas que necesitábamos.En el buscador no he encontrado
    Iván Lopez de Ayala,38 años,Funcionario del Estado en Madrid (España)

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